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jueves, 12 de febrero de 2009

¿Cuándo aprenderemos?


El día de hoy La Nación publica una interesante noticia. Según la última encuesta del INEC seis de cada 100 becas que fueron otorgadas en el 2008 por Fonabe y el IMAS beneficiaron a alumnos de hogares de altos ingresos. Lo que significa que el 6% (7.400 beneficiarios) eran hijos de familias con un ingreso mensual que oscila entre los ¢546.000 y ¢1.272.000. ¡Que ironía las instituciones "progresivas" del Estado contribuyen a la desigualdad! ¿Quién se hubiera imaginado que algo así de perverso pudiera venir del siempre bien intencionado Ogro Filantrópico -Estado-?

En ASOJOD hemos insistido hasta el cansancio de los problemas éticos, de fiscalización y eficiencia de este tipo de programas, parece que algunos no quieren aprender nada de la realidad y prefieren seguir viviendo bajo la comodidad de los dogmas. Definitivamente no hay peor ciego que él que no quiere ver.

viernes, 16 de enero de 2009

Viernes de recomendación


Para estos tiempos de crisis, donde las ideas progresistas resurgen con toda su fuerza como la solución mágica, en ASOJOD queremos ofrecerles un interesante artículo de Roger Scruton, titulado La hegemonía actual de la izquierda progresista, que revela claramente la forma en que la "academia", el clero y los medios de comunicación se han prestado para la charlatanería y el adoctrinamiento con las ideas "políticamente correctas".

Para quienes hemos tenido la oportunidad de estudiar en la Universidad de Costa Rica, este texto viene a confirmar lo que ya sabíamos: el sesgo progresista, irrespetuoso de la libertad y la individualidad con que muchos cursos se imparten. Ese mismo sesgo se refleja claramente en los distintos medios de comunicación (incluyendo a Repretel y a Teletica) y ni qué decir de los discursos de los "curitas con fusil", como bien les llama Carlos Alberto Montaner

miércoles, 31 de octubre de 2007

Cleptocracia, burocracia y ¿democracia?


En las democracias se respeta la libertad y también los derechos de las personas. El papel del Estado, siempre represivo, es velar por dichos derechos, y no el de gastar el dinero que nos arrancan con impuestos para burradas, tipo ferrocarriles, programas sociales de mentira, burócratas amigos de los partidos, empresas ineficientes que deberían cerrar (lo que nunca ocurre), elevados sueldos de ministros, ejecutivos y parlamentarios ansiosos de "royalties" y sobres brujos llenos de billetes.

Nos informan que las empresas del Estado andan cada vez peor, algo que sólo sorprende a los socialistas de medio siglo atrás o más, y a nuestros gobernantes, que por allá se quedaron, sin comprender que la planificación, el estatismo y su ruina resultante ya murieron.

Debo haber escrito unos mil artículos denunciando los robos y abusos, la mala calidad y la ruina macro y microeconómica derivada de las empresas estatales. Nuestros socialistas, incluidos los de derecha y variados PhD, simplemente no logran entender que el progreso lo hace la gente actuando con libertad, en un marco de respeto por las instituciones y de correctos incentivos, como los que el mercado (es decir, toda la gente) viene aprendiendo y experimentando por miles de años. Cuesta mucho encontrar un programa, organismo o empresa estatal -más allá de los destinados a velar por el respeto de los derechos humanos y las reglas de convivencia- que aporte al progreso de la humanidad. El Estado benefactor, archifracasado también en Chile, se denuncia hasta en Europa por sus costos, burocracia, servicio malo y caro, generación de incentivos perversos, antitrabajo y antiemprendimiento.

En Chile tenemos una cleptocracia que privilegia a la burrocracia ociosa del régimen con pegas, contratos, becas, premios y crecientes privilegios, en desmedro del resto, que paga impuestos. Y con el cuento de "lo social" y de un gasto público que "tiene que aumentar más que el producto" se debilitan los empleos, el crecimiento y la igualdad de oportunidades. Más aún cuando a los cargos burocráticos y a los favores públicos acceden sólo los "progresistas".

El gasto público hay que congelarlo y racionalizarlo, cerrando todo lo inútil, algo nunca visto en Chile. ¿Me podrían señalar para qué ha servido el enorme gasto público desde 1990 hasta ahora? No hay más educación de calidad y la salud está cada vez peor. El innegable mejor nivel de vida de los pobres (con trabajo) es, simplemente, por el mayor crecimiento de la economía, algo normal en el mundo moderno, y que en Chile ya lleva como 30 años.

Hay que bajar a la mitad los sueldos de parlamentarios, ministros, consejeros, presidentes y altos burócratas y prohibir la reelección, además de poner un impuesto a los primeros cuando aprueben gastos vergonzosos, como los del Transanlagos, ferrocarriles y programas sociales que terminan en coimas, robos o financiamientos de campañas, es decir, casi todos. Y no más "tenidas oficiales" ni avioncitos (dos) para "turistear" a todo costo.

¿Se podrán gravar la burrocracia, el deschavetamiento chavista cleptócrata, o el navarroso neosocialismo siglo XXI?

Álvaro Bardón