
En este Tema polémico, queremos abordar una práctica que, lamentablemente, se ha convertido en la norma de nuestro país, lo cual debería preocuparnos pues precisamente cuando aceptamos y miramos a otro lado sólo porque las cosas ocurren regularmente, la indiferencia y la pasividad , que suelen ir de la mano, terminan entronizándose en nuestra cultura política con peligrosos resultados. En este caso nos referimos a uno de los eternos problemas nacionales: el desorden e improvisación del gasto.
El nuevo capítulo de esta historia está relacionado con la Red Nacional de Cuido. Resulta que antes de entregar el poder, el gobierno de Oscar Arias había decidió destinar 3000 millones de colones a la erradicación de tugurios, pero apenas entrando, la nueva administración decidió recortar 2100 millones para dárselos a su "programa estrella", un refrito de los CEN-CINAI pero con más dinero. Eso, por supuesto, generó molestias el pasado jueves en la Asamblea Legislativa, cuando se aprobó la modificación al Presupuesto Nacional, presentándose un grupo de ciudadanos que estaban entre los beneficiarios de vivienda, según las promesas de Chinchilla durante la pasada campaña.
Pero más allá de los reclamos clientelistas de esos ciudadanos, esta práctica contiene uno de los mayores vicios políticos de nuestro país: la improvisación, la irresponsabilidad, el desorden presupuestario que no sólo se refleja en los cambios repentinos de las prioridades económicas del Gobierno, sino que tiene una connotación aún mayor, por cuanto se termina financiando gasto corriente con deuda porque no se pudo presupuestar bien. Aunado a esto se encuentra el populismo de nuestros políticos, que cambian programas según intereses electorales, lo cual produce que se modifiquen los destinos de los fondos y se incumplan promesas de campaña.
Lo más curioso del asunto es que tanto la Presidente Chinchilla como la fracción oficialista solicitaran la modificación presupuestaria de marras para dotar de recursos a una verdadera ocurrencia de campaña. Porque a estas alturas, el programa de la Red Nacional de Cuidos no existe ni siquiera en el papel, más que en los panfletos de propaganda de la campaña electoral. Hasta la fecha, se desconoce la cantidad de fondos que requerirá (aunque ya le dotaron de 2.100 millones de colones), la institución responsable de ejecutar el programa, los resultados que espera obtener, la metodología a seguir y, muy importante, la población objetivo a la que espera atender.
Esto refleja la tendencia a que cada vez que llega un nuevo Gobierno, los ases debajo de la manga salen a relucir, con recetarios nuevos y cambios radicales, a pesar de ser continuidad en término de partido político, pues cada mandatario quiere dejar su sello personal. Pero más que todo, se refleja la falta de claridad, responsabilidad y sensatez en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas, cuyos resultados acaban observándose en el fracaso, la mediocridad, el despilfarro de fondos públicos y en el fortalecimiento de una red de clientes que nunca salen de su condición de pobreza o vulnerabilidad, sino que se acostumbran a vivir a costa de otros.
Para ASOJOD, nuestros país requiere de políticas de estado, no de gobierno. Esto es, construir una base institucional sólida que permita preveer razonablemente el camino hacia donde se dirige el país y le perimta a los individuos tomar decisiones en un marco de relativa estabilidad y certeza. La incertidumbre, la falta de seguridad jurídica y la improvisación, resultan pésimos pilares para el desarrollo económico y la inversión. Se debe de hacer un verdadero esfuerzo institucional por dejar estas prácticas tan nuestras en el pasado y mientras no lo hagamos ,seguiremos siendo una República de Macondo que va a la deriva según soplen los caprichos políticos del momento.
El nuevo capítulo de esta historia está relacionado con la Red Nacional de Cuido. Resulta que antes de entregar el poder, el gobierno de Oscar Arias había decidió destinar 3000 millones de colones a la erradicación de tugurios, pero apenas entrando, la nueva administración decidió recortar 2100 millones para dárselos a su "programa estrella", un refrito de los CEN-CINAI pero con más dinero. Eso, por supuesto, generó molestias el pasado jueves en la Asamblea Legislativa, cuando se aprobó la modificación al Presupuesto Nacional, presentándose un grupo de ciudadanos que estaban entre los beneficiarios de vivienda, según las promesas de Chinchilla durante la pasada campaña.
Pero más allá de los reclamos clientelistas de esos ciudadanos, esta práctica contiene uno de los mayores vicios políticos de nuestro país: la improvisación, la irresponsabilidad, el desorden presupuestario que no sólo se refleja en los cambios repentinos de las prioridades económicas del Gobierno, sino que tiene una connotación aún mayor, por cuanto se termina financiando gasto corriente con deuda porque no se pudo presupuestar bien. Aunado a esto se encuentra el populismo de nuestros políticos, que cambian programas según intereses electorales, lo cual produce que se modifiquen los destinos de los fondos y se incumplan promesas de campaña.
Lo más curioso del asunto es que tanto la Presidente Chinchilla como la fracción oficialista solicitaran la modificación presupuestaria de marras para dotar de recursos a una verdadera ocurrencia de campaña. Porque a estas alturas, el programa de la Red Nacional de Cuidos no existe ni siquiera en el papel, más que en los panfletos de propaganda de la campaña electoral. Hasta la fecha, se desconoce la cantidad de fondos que requerirá (aunque ya le dotaron de 2.100 millones de colones), la institución responsable de ejecutar el programa, los resultados que espera obtener, la metodología a seguir y, muy importante, la población objetivo a la que espera atender.
Esto refleja la tendencia a que cada vez que llega un nuevo Gobierno, los ases debajo de la manga salen a relucir, con recetarios nuevos y cambios radicales, a pesar de ser continuidad en término de partido político, pues cada mandatario quiere dejar su sello personal. Pero más que todo, se refleja la falta de claridad, responsabilidad y sensatez en el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas, cuyos resultados acaban observándose en el fracaso, la mediocridad, el despilfarro de fondos públicos y en el fortalecimiento de una red de clientes que nunca salen de su condición de pobreza o vulnerabilidad, sino que se acostumbran a vivir a costa de otros.
Para ASOJOD, nuestros país requiere de políticas de estado, no de gobierno. Esto es, construir una base institucional sólida que permita preveer razonablemente el camino hacia donde se dirige el país y le perimta a los individuos tomar decisiones en un marco de relativa estabilidad y certeza. La incertidumbre, la falta de seguridad jurídica y la improvisación, resultan pésimos pilares para el desarrollo económico y la inversión. Se debe de hacer un verdadero esfuerzo institucional por dejar estas prácticas tan nuestras en el pasado y mientras no lo hagamos ,seguiremos siendo una República de Macondo que va a la deriva según soplen los caprichos políticos del momento.