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jueves, 8 de julio de 2010

ECONOMÍA: Mitos Agrícolas


Al igual que ocurre con las distintas culturas, en las actividades económicas también hay mitos. Dada cierta condición rural que la sociedad latinoamericana aún conserva, así como un innegable romanticismo con el que muchas personas miran la vida en el campo, en el caso de la actividad agrícola son varios los mitos que la rodean. La existencia de estos mitos, al desfigurar la realidad y adoptar un carácter de verdad indiscutible, dificulta la implementación de políticas efectivas que logren afianzar procesos de transformación y cambio necesarios para conseguir una agricultura dinámica y moderna capaz de competir en mercados globalizados.


Veamos algunos de dichos mitos y tratemos de desvelar su mítica existencia.


1) El problema de la agricultura latinoamericana se resuelve con la reforma agraria. En este contexto, reforma agraria se entiende en su acepción más tradicional, como la repartición de tierras. En este mito prevalece la idea, muy propia de los fisiócratas y de los tiempos feudales, que la principal fuente de riqueza es la tierra y, en concreto, su posesión. Con esta idea se ignoran dos cosas: una, que más que poseer la tierra como activo productivo importa el acceso efectivo a la misma; la otra, que en el mundo moderno son más importantes las capacidades que los activos como fuentes generadoras de ingresos y riqueza. De allí el énfasis que recibe tanto la educación como la conformación de capital social como medios para alcanzar el progreso individual y colectivo. El conocimiento es el único capital verdadero.


2) Los principales beneficiarios de la protección agrícola son los pequeños productores. Este es un clásico mito que se alimenta de la existencia de posiciones ideológicas extremas, ignorando lo que las cifras y los análisis dicen. En Latinoamérica, los pequeños productores dedican el grueso de sus esfuerzos a producir bienes alimenticios que fundamentalmente se dirigen a los mercados regionales, los que a su vez se caracterizan por tener una muy escasa competencia del exterior. La geografía en estos casos se convierte en la mejor protección, pues la protección arancelaria no cobija este tipo de cultivos, como sí ocurre con otros cultivos modernos. Las protecciones benefician generalmente a los agricultores grandes organizados e ineficientes, desplazando a los agricultores pequeños a terrenos menos productivos o a las ciudades

3) Los principales perjudicados con la apertura de los mercados son los pequeños productores. Si hay un grupo social que conoce de la realidad de los mercados, en donde los distintos bienes se someten a la indefectible ley de la oferta y la demanda, es el de los pequeños productores, quienes a diario los encaran. En Latinoamérica la formación del precio de un grupo importante de alimentos no se origina en la existencia de un arancel alto o de un mecanismo de estabilización, sino en las condiciones operantes en los distintos mercados regionales.

4) Las grandes oportunidades comerciales que se presentan en los mercados externos están en los bienes tradicionales. Este constituye un clásico mito que nos mantiene anclados en el pasado. La realidad actual del comercio mundial agrícola muestra que bienes como las frutas y hortalizas, los pescados y las carnes rojas ocupan un alto porcentaje de dicho comercio, en tanto que los bienes tradicionales han perdido participación al punto que además de ocupar los últimos lugares de participación en el comercio exterior agrícola presentan las menores tasas de crecimiento. Adicionalmente, los mercados mundiales privilegian la variedad de la oferta y no la homogeneidad, como en el pasado, con lo cual se premian la innovación y el ingenio.


5) En agricultura no aplican las ventajas comparativas. No se puede concebir que la muerte de las ventajas comparativas, concepto económico fundamental de la teoría del comercio internacional, nazca de las visiones erradas que se tienen de la agricultura latinoamericana. Por el contrario, si hay un sector que puede mostrar la vigencia de este concepto económico es la agricultura. Los casos de las flores, banano, pina, para señalar sólo dos experiencias, ilustran cómo a partir de la disponibilidad de un factor natural específico, que permite obtener una productividad relativamente alta, se desarrolla una creciente y dinámica actividad exportadora que da lugar al desplazamiento o la sustitución de otros cultivos que como el arroz, la papa o el maíz presentan bajos niveles de productividad y que, por ende, resulta mejor importar.


6) Desarrollo agrícola es sinónimo de la mecanización del campo. Infortunadamente, esta concepción ha prevalecido en el país durante los últimos cincuenta años. Debido a esta visión, y a la aplicación de políticas inspiradas en la misma, en pasadas décadas se presentó la acelerada migración de la población rural pues, en vez de promover alternativas productivas intensivas en mano de obra, factor abundante en el sector rural latinoamericano, se incentivaron cultivos que utilizaban intensamente la maquinaria agrícola, factor relativamente escaso en las economías en desarrollo. La mayoría de los cultivos de exportación innovadores, cuya producción debe competir abiertamente en los mercados externos, son dominantemente intensivos en mano de obra y no en maquinaria.


7) Seguridad alimentaria equivale a autoabastecimiento a cualquier costo. Al final de la Segunda Guerra Mundial prevaleció entre el grupo de los hoy denominados países desarrollados la necesidad imperiosa de garantizarle a su población el acceso a los alimentos básicos como manera de asegurarse contra una nueva confrontación global. De allí nacieron los famosos subsidios agrícolas de estos países. En la actualidad, a nivel internacional ya no se habla de seguridad alimentaria en los términos de autoabastecimiento, sino que, según la FAO, dicha seguridad se da cuando las personas, en todo momento, tienen acceso físico, social y económico a suficientes alimentos para tener una vida activa y saludable; en este caso no importa el origen de la oferta.


8) Los mercados de exportación representan un alto riesgo para los países en desarrollo. El corolario que necesariamente se sigue de este mito es que, como medida para mantener y desarrollar sus agriculturas, es mejor proteger las economías agrícolas de los países en desarrollo, pues las distorsiones reinantes en los mercados agrícolas hacen imposible que los dichos países puedan derivar beneficios del comercio de exportaciones. La experiencia de muchos países en desarrollo de distintos continentes es que el comercio exterior, por el contrario, constituye una fuente cierta de crecimiento económico, innovación y de progreso social.


9) Los subsidios de los países desarrollados impiden el progreso agrícola. Este mito es el preferido de algunas tendencias ideológicas y de ciertos funcionarios públicos como justificación para imponer barreras al comercio de bienes agrícolas y para evitar la apertura de los mercados a la competencia. La evidencia inobjetable y cierta es que los países desarrollados tienen una estructura de subsidios que aunque afecta el comportamiento del comercio mundial de bienes agrícolas no constituyen el factor determinante del mismo. Como se dijo anteriormente, en la actualidad el comercio mundial agrícola está dominado por bienes no tradicionales y las tendencias señalan que cada vez más se abren mayores posibilidades de crecimiento a estos bienes, contrario a lo que se espera que ocurra con los tradicionales.


10) Los comerciantes y la industria son los que se quedan con las ganancias del agricultor. Si este mito fuera enteramente cierto no habría actividad en el campo, pues la agricultura no sería rentable. La verdad es que cada vez más los agricultores entienden la necesaria especialización que se tiene que dar en las cadenas productivas y que tanto ellos como los otros agentes que intervienen en dichas cadenas, juegan un papel vital en el interior de las mismas y que su presencia se justifica mientras agreguen valor.


Otras realidades:


La protección de monocultivos como la caña de azúcar, siempre tendera a ir en contra de la seguridad alimentaria del país. El énfasis en precios altos al consumidor interno y a la exportación de excedentes vía cuotas preferenciales, crea distorsiones en usos de suelos, transferencias de consumidor pobre a productor y una baja remuneración de la mano de obra agrícola.


El proteccionismo que aplica un país, lo hace en contra de sus propios consumidores y no en contra de otros países. Criticar el proteccionismo de otra nación es totalmente inútil, dado que es una decisión soberana, la de empobrecerse encareciendo los productos que compran sus ciudadanos.


La protección o subsidio de una actividad económica siempre tendera a castigar a otro grupo económico más grande y más relevante para la economía. Las actividades subsidiadas nunca encuentran un punto óptimo de eficiencia y el uso indiscriminado de los recursos a su disposición hace que estas tarde o temprano desaparezcan.

Andrés I. Pozuelo Arce

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Condonación


De conformidad con la teoría de las obligaciones, la condonación es una forma de extinguir la obligación. Simplemente significa que el acreedor perdona la deuda (por eso también se usan las expresiones “perdón” o “remisión”.

Algunas veces se acostumbra aprobar autorizaciones legislativas para condonación de intereses sobre deudas con las Municipalidades. Las propias Municipalidades lo piden con el fin de que los morosos tengan un incentivo para acercarse a pagar y para no tener que lidiar con adeudos viejos. Es considerado de conveniencia para el ente municipal. Generalmente, luego de una condonación de este tipo, se da un aumento de los ingresos municipales.

Sin embargo, hay costumbre de aprobar otro tipo de condonaciones. La pretensión es que algunas personas no tengan que pagar los dineros y ayudas que han recibido. Paralelamente, también se trata de que puedan volver a recibir ayuda similar o se conviertan en sujetos de crédito.

Por supuesto que siempre hay un grupo de diputados dispuestos a aprobar todas las condonaciones. Muchas veces sin mayor examen, sobre todo si estamos a las puertas de una campaña electoral.

No digo que no deba haber condonaciones. Me parece que muchas personas, a través de la historia, han disfrutado de este instituto. El Derecho, no obstante, pone en tela de duda (prácticamente prohibición), la condonación que hace un acreedor quien, a su vez, es deudor de otras personas. Ello por cuanto no está disponiendo graciosamente de su patrimonio sino que está disponiendo de los derechos de terceros. O sea, está haciendo caridad con dinero ajeno.

¿Será igual en el caso de las condonaciones legislativas? O sea ¿hacer caridad con dinero ajeno? No puedo creer que la paz social dependa de estar regale y regale el dinero que no sobra a otros costarricenses. No creo que los valores sociales se fomenten de esta manera. No puedo estar tranquilo mientras la Asamblea tramita, con tanta irresponsabilidad, proyectos de condonaciones en los cuales aparecen deudas de centenas de millones y se hacen los que no sabían nada. Tampoco creo que ello haya sido por “caridad” o gratuitamente. ¡No me chupo el dedo!

En los casos grandes y pequeños de este asunto no puedo creer. Llaman pequeño agricultor a aquel cuyos ingresos anuales sean menos de veinticinco mil dólares. Dicho de otro modo, que puedan ser mayores al millón de colones mensual y por ello califiquen para no pagar sus deudas. ¿Cuántos salarios costarricenses están por debajo de eso y la gente tiene que pagar sus deudas?

Si se tratara únicamente de no llevar al cobro judicial o dar un moratoria, pero no es así. En el fondo se trata de volver a darles dinero. ¿Cuántas veces?

Federico Malavassi


En Vela


Al calor del Fideicomiso Agrícola (Fidagro) y luego de Reconversión Productiva, 40 diputados condonaron deudas por unos 8.000 millones de colones a un grupo de pequeños, medianos y grandes agricultores, sabedores unos de la regalía e ignorantes otros. De nada valió la oposición del Ministro de Agricultura, del Sistema de Banca para el Desarrollo y del Colegio de Ingenieros Agrónomos. El criterio técnico no cuenta.

He aquí un surtidor de enseñanzas. Primero, definitivamente, el problema de nuestros entuertos morales, legales y técnicos no es la Constitución Política. La evasión de la realidad se llama esquizofrenia. Segundo, los emprendedores sin los contralores son tan nefastos como los contralores sin los productores. No se hace chocolate sin cacao y sin la mirada vigilante del cocinero contralor. Tercero, La Nación reaccionó de inmediato y puso el grito en el cielo en la sección editorial y, como en muchas otras ocasiones, a lo largo de su historia, le rindió un beneficio al país. ¿Verdad que la prensa profesional e independiente funciona en una democracia? Por algo la odian y la temen.

Cuarto, la crisis actual es de pensamiento crítico, pues, al parecer, la razón es una facultad innecesaria. A ninguno de los 40 diputados se le ocurrió la pregunta elemental: ¿quiénes son los condonados o favorecidos? Algunos quizá creyeron que una condonación es una feria de condones, como esos que se reparten en Costa Rica a lo loco, sin ninguna explicación moral previa. Quinto, si el problema no fue mental, fue de corrupción (negligencia, irresponsabilidad, favoritismo, clientelismo, etc.).

Sexto, el problema no es de ahora. Es de muy vieja data. ¿Se acuerdan de los seguros de cosechas en aquellos tiempos en los que los críticos de ahora callaron? A la sombra de la ayuda a los agricultores, sin control, sin asesoramiento y sin sanción, se han botado océanos de dinero. No basta andar con sombrero, a lo Zelaya, para ser agricultor. Séptimo, nada más fácil, rentable políticamente y cómodo que repartir lo que no es de uno. En esto ha consistido en Costa Rica, en ciertos sectores, hacer política por décadas y décadas. Al calor de la banca nacionalizada, se amasaron fortunas.

Octavo, nada más productivo que explotar la envidia, el odio y los buenos sentimientos. El comunismo se montó sobre una galaxia política de igualdad social. Entre nosotros tenemos expertos en la materia envueltos en la bandera nacional. Noveno, ¿no ha sido el escándalo sindical de Japdeva mucho más costoso que las condonaciones de este cuento? Décimo, el cinismo es el coronamiento de la corrupción. SOS: comienza la campaña política.

Julio Rodríguez

lunes, 31 de agosto de 2009

Tema polémico: ¡Qué cuento!


Para este Tema polémico, quisiéramos plantear a siguiente interrogante: si usted le presta diez millones de colones a una persona, bajo el compromiso de que se lo devuelva después de cierto plazo, pero llegado el momento, esta persona le dice que no le va a pagar, ¿usted le diría que se vaya tranquilo y haga de cuenta que no ha pasado nada?

La verdad encontrar a alguien que realice semejante acto debe ser algo difícil, pero no es algo criticable si lo hace con su propio dinero. Después de todo, cada quien hace lo que quiere con sus recursos. Ahora bien, ¿qué tal si esta persona presta una gran suma, digamos que alrededor de ocho mil millones de colones, dinero que no es suyo sino de varias personas y, al final, cuando llega el momento de cobrar, le termine condonando la deuda?. Usted posiblemente diga que esto es una locura o un acto de total irresponsabilidad, por cuanto la gente no puede andar prestando dinero que no es suyo y luego, sin más, perdonar las deudas.

Pues bien, esto es lo que nuestros "Padres de la Patria" trataron de hacer el pasado 25 de agosto del 2009. Durante la sesión plenaria, la Asamblea Legislativa aprobó un proyecto de ley que buscaba la condonación de deudas de “agricultores” por la nada despreciable suma de ocho mil millones de colones. Estos “agricultores” tenían una deuda con el Fideicomiso para la protección y el fomento agropecuario para pequeños y medianos productores, (FIDAGRO) y con algunos de los recursos de Reconversión Productiva, los cuales pasaron a manos del Sistema de Banca para el Desarrollo.

El argumento para semejante alcahuetería se basa en el “razonamiento” de que son créditos incobrables y que su condonación haría justicia con estas personas que se han visto golpeadas por diversos factores, como las condiciones climáticas adversas que afectan la producción, o que no cuentan con la información de mercado para colocar sus cosechas con éxito. En fin, excusas y más excusas, todas irracionales.

Pero la fiesta no para aquí: resulta que, en la lista de quienes recibirían el perdón de sus obligaciones, se encuentran personas que podrían no ser pequeños o medianos productores agrícolas, población a la cual el proyecto busca beneficiar. Por ello, un día después, nuestros serios, responsables y sensatos legisladores detuvieron el avance del proyecto y solicitaron devolverlo a una comisión para estudiar la información de los "agricultores". En cualquier banco, quien apruebe un préstamo y luego decida no cobrar, muy posiblemente sería despedido de inmediato. Pero en nuestro "Estado Social de Derecho", nada más se le da una palmadita en la espalda y se "investiga".

Esto de las condonaciones no es una historia nueva. El Fondo Nacional de Contingencias Agrícolas (FNCA), creado para pagar pérdidas de agricultores por el clima en noviembre de 1983, asumió deudas que tenían estos con los bancos. En 1995 se ordenó su liquidación, pero en agosto de 1997 no se había logrado aplicar, por lo que, al final, el FNCA pagó las deudas. La pérdida estimada fue entre los 2.ooo y 3.ooo millones de colones.

El 30 de noviembre del 2004, los diputados aprobaron que el Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) condonara ¢433 millones en multas y tasas. El 4 de febrero del 2005 se conoció que el Consejo Nacional de Producción (CNP) reservó ¢2.724 millones por incobrables del Programa de Reconversión Productiva. En febrero del 2005, los diputados autorizan al IDA a perdonar ¢3.500 millones en multas e intereses a morosos en el pago de parcelas.

El 26 de abril del 2006 los diputados ordenan a Infocoop perdonar ¢372 millones a Coopesilencio. El 3 de junio de ese mismo año, se conoció que el CNP perdió ¢2.215 millones en un proyecto de plátano y otro de raíces tropicales. El 26 de agosto del 2006, el CNP anunció que estuvo a punto de perder ¢6.300 millones en Reconversión y que solo 30 de 158 proyectos califican como sanos.

Como se puede ver, el cuento de la lastima y el pobrecito es de larga data en Costa Rica. Es, por así decirlo, parte de nuestra idiosincrasia político-económica. Sin embargo, en ASOJOD consideramos que no es un recurso valido para aceptar tanta alcahuetería por parte de los “padres de la patria”, y que, a todas luces, este es un acto de populismo electoral, donde los zánganos del Estado han sacado provecho de los recursos de todos los costarricenses. ¿O ahora resulta que nosotros somos culpables de la existencia de sequías o inundaciones? ¿Será que estamos moralmente obligados a llenar nuestras alacenas de determinados productos agrícolas que no necesitamos o no queremos, solo para que algunos no quiebren?

La próxima victima de estos parásitos de los recursos públicos será sin lugar a duda, el Sistema de Banca para el Desarrollo, diseñado para "financiar proyectos productivos a personas que no son sujeto de crédito". ¿Por qué tanta seguridad en ASOJOD? Porque el hecho de que esas personas no sean sujeto de crédito nos dice que no tienen para pagar sus deudas y no hay que ser un genio para imaginarse que si su proyecto falla, el dinero de los tax payers se irá a la cañería. Pero, queremos aclarar, aún cuando el proyecto sea exitoso y la persona pague sus deudas, el principio perverso no se borrará: unos haciéndose responsables por el éxito o fracaso de otros.

Una y otra vez la historia nos propina un golpe contra la realidad, y nos recuerda lo que sabíamos, pero tercamente hemos ignorado: que el Estado no debe meterse a desempeñar el papel de regulador de las actividades productivas, pues sus actos, en vez de ayudar distorsionan el funcionamiento de las relaciones económicas entre los individuos y, sobre todo, que nos debemos basar en reglas sencillas para la sana convivencia en sociedad aplicables en cualquier ocasión de nuestra vidas, entre ellas: que si pido algo prestado lo debo devolver, y si no lo devuelvo debo pagar por las consecuencias de mis actos, en fin que la responsabilidad es individual y no se le puede trasladar a otros.

miércoles, 26 de agosto de 2009

¡Que piñata!


El día de ayer 40 distinguidos padres de la patria tomaron la decisión de condonar 8 mil millones de colones en deudas a pequeños agricultores. En ASOJOD dicha situación nos resulta inaceptable. No se puede seguir permitiendo este Estado-piñata que ha venido desarrollándose en Costa Rica, esta vez fueros los campesinos, otras veces han sido los empresarios o sindicatos o transportistas, etc. El éxito personal debe surgir a raíz del esfuerzo y no a través de la violencia institucionalizada del Estado que obliga a unos asumir los errores de otros.

En ASOJOD decimos: ¡No más privilegios!

jueves, 26 de marzo de 2009

¡Que siga la piñata!


El día de hoy la Nación anuncia que el Ejecutivo impulsa un proyecto de ley que pretende condonar las deudas de 7000 agricultores por la módica suma de tres mil millones de colones. No puede ser que existan grupos privilegiados que puedan incurrir en actividades empresariales sin correr riesgo alguno. Los individuos deben hacerse responsables por las decisiones que toman, y no pretender que otros vengan a pagar sus facturas.

martes, 3 de junio de 2008

La ley agrícola: una vergüenza internacional


Mientras muchos estábamos distraídos con otros temas, el Congreso estadounidense aprobó una Ley Agrícola que difícilmente podría ser peor: subsidia a los agricultores más ricos del país, perjudica a la mayoría de los consumidores, contamina el medio ambiente, no ayuda a reducir el hambre en el mundo y perjudica a los países latinoamericanos productores de alimentos.

Lo que es peor, la Ley Agrícola hace todas estas cosas -y más- en un momento en el que muchos productores agrícolas estadounidenses están teniendo ganancias récord gracias a los altos precios internacionales de las materias primas.

Todo esto sería difícil de entender si no fuera porque estamos en un año de elecciones. Pero el amplio respaldo ofrecido a esa legislación por la mayoría demócrata -incluyendo a la líder de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi - y de 100 legisladores republicanos lograron que el Congreso invalidara un veto de la Casa Blanca por un amplio margen de 318 votos contra 106.

Además de los $5 mil millones que el gobierno norteamericano pagará directamente a agricultores que en muchos casos están ganando muy buen dinero, la nueva ley está repleta de dádivas propias de un año electoral, incluyendo $170 millones a la industria salmonera de la Costa Oeste,$ 93 millones en recortes impositivos a criadores de caballos de carrera de Kentucky, $260 millones de reducción impositiva a la industria maderera, y $15 millones para los productores de espárragos, que en el pasado no recibían estos subsidios.

''Es una desgracia nacional'', me señaló Gary C. Hufbauer, ex funcionario de la Secretaría del Tesoro que se desempeña actualmente en el Peterson Institute for International Economics. ``Estamos en una época de prosperidad para muchos productores agrícolas estadounidenses. Su alguna vez hubo un momento adecuado para liberalizar la industria agrícola, es precisamente el actual''.

El probable candidato presidencial demócrata Barack Obama -quien ha sido objeto de elogios en esta columna en las últimas semanas- dió su apoyo a la Ley Agrícola. Los partidarios de la ley señalan que la legislación prevé $209 mil millones para programas de nutrición, incluyendo fondos para bonos de comida para los pobres.

El probable candidato presidencial republicano John McCain, criticó la Ley Agrícola. Dijo que en un momento en que las materias primas han alcanzado un precio récord, los agricultores norteamericanos no necesitan subsidios gubernamentales.

Entre los peores efectos de la Ley Agrícola se cuentan:

-La ley perjudica a la mayoría de los consumidores estadounidenses al seguir subsidiando el etanol de maíz, que desvia el 25 por ciento de la produccion maicera a la producción de etanol subsidiado. Como resultado, los precios del maíz en el supermercado están aumentando, al igual que los precios de la carne de vaca y pollo, cuya alimentación es en base al maíz.

-Perjudica el medio ambiente, entre otras cosas porque en vez de eliminar las trabas a la importación de etanol de ázucar procedente de Brasil -que se produce de manera más eficaz, es más barato y menos contaminante -, la nueva ley conserva las barreras tarifarias que protegen a los productores estadounidenses de etanol de maíz.

- Perjudica a Latinoamérica, porque mantiene las barreras, tanto tarifarias como no tarifarias, para los productos agrícolas de la región. En vez de contribuir a la reducción de los precios del ázucar en Estados Unidos facilitando la importación de países centromericanos o del Caribe, la nueva Ley Agrícola mantiene los cupos de importación para proteger a los magnates azucareros de Palm Beach. Como resultado, los estadounidenses pagan mucho más que los precios internacionales por el ázucar que consumen.

- Está en abierta contradicción con la prédica oficial de Washington a favor del libre comercio. Hasta ahora, Estados Unidos le decía a los productores agrícolas latinoamericanos: ''Nosotros vamos a reducir los subsidios agrícolas si la Unión Europea hace lo mismo''. Ahora, con este voto bipartidista, el Congreso le está diciendo al mundo que no le permitirá a ningún presidente de Estados Unidos que reduzca los subsidios agrícolas.

Mi opinión: el daño ya está hecho. Ahora, el presidente Bush debería hacer algo realmente audaz, que le ayudaría a dejar la presidencia en algo menos que un descrédito absoluto.

Tal como me dijo Hufbauer, del Peterson Institute, Bush debería anunciar después de las elecciones de noviembre la propuesta más ambiciosa que haya hecho Estados Unidos para reducir sus subsidios agrícolas a cambio de concesiones razonables de sus socios comerciales.

Esto no tendría ningún resultado inmediato, pero obligaría al próximo presidente estadounidense a ocuparse del tema y -tal vez- le daría al próximo gobierno una excusa para continuar con una política heredada de su antecesor. La alternativa, que es no hacer nada, será desastrosa para Estados Unidos, y desastrosa para el mundo.

Andrés Oppenheimer

jueves, 3 de abril de 2008

¡Contrastes!


La "malvada" transnacional HP, pretende crear 150 nuevos empleos para jóvenes costarricenses. Dicha empresa se instaló en nuestro país desde el año 2003 y hoy cuenta con una planilla de seis mil trabajadores.

Pero mientras la empresa privada genera productividad y riqueza, la Asamble Legislativa produce todo lo contrario: injusticia, chabacanería y alcahuetería. Esto debido a que a partir de una iniciativa perversa del diputado Jorge Eduardo Sánchez, nuestros padres de la patria decidieron condonar una deuda por 20.000 millones de colones a un grupo de agricultores. Precisamente esto es lo que sucede cuando el Estado participa de la economía, situación que en ASOJOD hemos críticado hasta el cansancio. No es posible que al resto de las personas se les pase tan alegremente las facturas de otros, no es posible que el poder político favorezca a grupos de interés no nos importan si estos grupos son desde el más desalmado empresario hasta el más humilde campesino, no hay razón ética por la cual tengamos que cargar a nadie en nuestros hombros a raíz de la fuerza de la ley.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Agro y desigualdad


La ansiedad que despiertan las crecientes desigualdades en el continente no se limita a los Altos empobrecidos de Bolivia, o a las tierras rotas de Catamarca, sino que se proyecta al debate de los candidatos republicanos en EE.UU. En el mundo, unos 3.000 millones de personas, entre las más pobres, sobreviven trabajando en el agro. La suba del precio de los alimentos pareciera haber beneficiado a todos reduciendo las desigualdades de ingresos. La realidad es muy diferente. En muchos casos, debido al intervencionismo, en lugar de una bendición, muchos países experimentaron una verdadera maldición.

El discurso predominante no se ha limitado a cuestiones prácticas que hacen a la oferta y demanda de alimentos en los mercados internacionales, hoy popularizada como “agflation” (inflación con aumento de la demanda y salarios), sino que se ha planteado en términos de la recuperación de la “cohesión social” iberoamericana para evitar que las desigualdades continúen “insultando la conciencia de la sociedad”. Olvidan que lo más ofensivo es el estancamiento, la corrupción y las malas políticas de los gobernantes.

La desigualdad de ingresos solo es un problema artificial inventado por intelectuales que lo elevaron a nivel de “crisis”. Ni en el socialismo bolivariano de Hugo Chávez, ni entre los cocaleros bolivianos existe riqueza alguna esperando a ser distribuida como si fuera una torta. La riqueza debe ser antes producida por el esfuerzo humano. Todo lo que se produce, desde petróleo hasta oleoductos, han creado personas que invierten y arriesgan su esfuerzo y ahorros. La riqueza le pertenece a los que la producen, en las condiciones pactadas, previas a la producción, y a nadie más. Apropiarse de lo producido por otro en estas condiciones es un robo, como ocurrió en Bolivia con el gas natural.

Que la producción no origine desigualdades, por otra parte, es casi imposible, dado que las personas por su naturaleza son desiguales, tienen desiguales talentos, ambición, energía, capacidad de trabajo, ahorro e innovación. Alex Epstein, del Ayn Rand Institute, explica que la desigualdad de ingresos es una parte natural y deseable de una sociedad libre y próspera. Toda la riqueza es creada por seres humanos productivos; en consecuencia, por derecho, lo producido les pertenece a los que lo han originado, o a sus beneficiarios. En cambio, es absurdo reclamar la producción realizada por otras personas con su esfuerzo y arriesgando sus patrimonios.

La suba de precio de los alimentos, por ejemplo, benefició a los países que liberalizaron sus mercados agrícolas, pero perjudicó a aquellos cuyos gobiernos restringieron el aumento de precios para proteger a sus consumidores, como Argentina y Rusia. La suba también benefició a países exportadores como EE.UU. Pero los grandes importadores como Japón, China, México y otros gastarán mucho más en comprar sus alimentos. A menudo se olvida que los pobres —trabajadores urbanos y sin tierras— son compradores de alimentos netos. El avance de Asia y los subsidios al etanol mantendrán un sostenido aumento de precio de los alimentos.

El precio de los alimentos dio un salto, como se había advertido ocurriría, debido al aumento en la demanda de etanol para su uso como biocombustibles, así como los exagerados subsidios y exigencias de mezclas en EE.UU. (30% del maíz se dedica al etanol). La época de los commodities y alimentos abundantes y baratos parece haber quedado definitivamente atrás. Los exportadores como Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay obtendrán sustanciales ganancias, y los importadores, pérdidas. No obstante, si negocios y salarios son liberados, el resultado podría ser diferente, no habría controles de precios y habrían surgido numerosas oportunidades de negocios.

En la antigua tradición del liberalismo, Locke define un “estado…de igualdad”, en el que todo el poder es recíproco y nadie tiene más que otro…”. La igualdad es la oposición al privilegio, sea como aranceles, monopolios, o subsidios, y solo huyendo del intervencionismo los países pobres podrán salir del atraso.

Por Porfirio Cristaldo Ayala

lunes, 10 de diciembre de 2007

TLC UE y Agro



Un 90% del sector agrícola buscará la apertura para exportar con ventajas al mercado de los 27 miembros de la Unión Europea (UE), según el resultado de la primera consulta con el Gobierno.

Álvaro Sáenz, presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria (CNAA), advirtió que con la UE el problema no es tanto los impuestos de entrada sino las normas de origen y los fuertes requisitos sanitarios y fitosanitarios.

Los temores por las condiciones de acceso afectan a café, camarones, atún, tilapia, plantas ornamentales, carnes y otros productos nacionales.

Los productores reconocen lo difícil del acceso, pero están dispuestos a cumplir las condiciones con una alta inversión en certificaciones, porque es muy rentable vender allá.

En ASOJOD esperamos que estas nuevas oportunidades se puedan cristalizar para nuestro país, y que tanto productores como consumidores se vean beneficiados de las oportunidades que la globalización ofrece.

viernes, 31 de agosto de 2007

Azúcar y TLC


Un país caribeño ha solicitado a un congresista de EE. UU. que la cuota extra de 11.000 toneladas de azúcar que nos otorga el TLC sea trasladada a ese país, ya que durante dos cosechas Costa Rica no lo ha ocupado por no tener su tratado aprobado. Ante la indignación del sector azucarero se comenta que Costa Rica se compara al cuento de la liebre y la tortuga. ¡Hemos avanzado muy rápidamente, pero ahora nos detenemos y hasta las tortugas lentas nos alcanzan! Al no aprobarse el TLC el país se detiene y otros países avanzan.

Interesantes estudios señalan que el precio mínimo de compra del azúcar por parte de EE. UU. es de $19 por quintal (46 kilos) y hoy está a $21,50. Lo que producimos y tenemos que vender por fuera del lucrativo mercado norteamericano se regala a otros compradores a $9,50 por quintal. Gracias al TLC por tiempo indefinido, esa cuota se aumenta en un 2% cada año. Costa Rica y sus 12.000 productores de caña necesitan vender a precios altos y por tiempo ilimitado.

Triunfo. Cuando nuestros representantes de LAICA se hicieron presentes en las negociaciones del TLC, lograron vencer al gremio azucarero norteamericano, cuando exigían a su propio Gobierno que no permitieran entrar ni un kilo más de azúcar costarricense al mercado del norte. Cuando Australia negoció su tratado con EE. UU., exigió una fuerte cuota para su azúcar, pero no logró introducir ni un solo grano. Exportar a otros países sin tratado significa hasta un 400% de impuestos de entrada, o como Japón que, para no responder negativamente, simplemente impone una licencia de importación. En el mundo actual, EE. UU. es el mercado desarrollado de excelencia con mayor capacidad de pago.

Hoy la venta de alcohol se vuelve muy importante, tanto la producción de alcohol en los ingenios como la deshidratación de alcohol maquilado para reexportación. Lastima que hace 35 años el ingenio CATSA, destinado exclusivamente a la producción de alcohol, fue inaugurado y cerrado el mismo día por el expresidente Carazo. Si esto no hubiera ocurrido, estaríamos a un nivel de conocimiento y utilización del etanol parecido al de Brasil, donde tienen prácticamente resuelto el problema energético por medio de este proceso.

Inversión. Políticos desinformados comentan que toda la negociación se hizo a puerta cerrada para encubrir quién sabe qué tipo de intereses personales. ¡Pero se sabe que LAICA y los entes azucareros transparentemente invirtieron mucho esfuerzo y recursos para participar activamente en las negociaciones y defender a capa y espada los intereses de la industria azucarera costarricense!

Los resultados de su inteligente y dedicada participación se evidencian en el tratado. Lograron una cuota de 11 millones de kilos de azúcar a precio especial y 2 millones de kilos de azúcar orgánico. Por encima de este magnifico regalo, lograron una cuota de 31 millones de galones de alcohol que produce una utilidad neta de $2.300 millones que por cada tonelada de caña producida paga $427 al productor. Con la cuota extra, se calcula un pago adicional de $280,92 por tonelada para cada productor. El beneficio total es de $707 más por tonelada. Estos resultados son bienestar, ganancia, vida para todos los costarricenses por el trabajo y el crecimiento de la economía.

Por Fraser Pirie
Tomado de la Nación

jueves, 30 de agosto de 2007

¡Los TLCs siguen dando frutos!


Después de vencer los requisitos sanitarios el colifror y brócoli tico han logrado entrar al mercado de Trinidad y Tobago. Costa Rica tiene también gestiones avanzadas para cumplir los requisitos sanitarios con Jamaica, Barbados, Guyana y Surinam, y vender brócoli, coliflor y otros productos fresco.

En ASOJDO esperamos que dichos requisitos se puedan vencer para que nuestros agricultores puedan disfrutar lo antes posible de las ventajas que trae la globalización y la apertura comercial. Definitivamente nuestro país debe de entrar en un serio proceso de reconversión ecónomica en donde dejemos de producir aquello que podemos comprar en otros países de forma más barata y dedicarnos a encontrar este tipo de nichos, para que así tanto productores como consumidores podamos disfrutar plenamente de la riqueza creada por el comercio internacional.

miércoles, 22 de agosto de 2007

¿Realmente un perjuicio?


Uno de los principales argumentos que presentan los opositores al TLC son las serias consecuencias que este Tratado traerá a los agricultores del país.

En resumen, aducen que, con la vigencia del TLC, Estados Unidos inundará nuestros mercados con productos subvencionados, de muy bajo costo. Nuestros agricultores no podrán competir contra estos productos, llevándolos a la quiebra, pérdida de sus terrenos y a la miseria.

Si tomamos en cuenta que por la posición geográfica de EE. UU. y su clima es obvio que en ese país no se cosecha palmito, yuca, banano, café, chayotes, etc. De igual forma, aquí no cultivamos trigo, cebada o algodón. Es cierto que hay productos, como el melón y la piña, que se producen en ambos países, pero, debido a la gran demanda de 300 millones de estadounidenses con alto poder adquisitivo, es casi improbable que tengan interés en vendernos estos productos.

En el caso de productos sensibles como arroz, frijoles y lácteos, entre otros, el Tratado dispone como mecanismo de protección para nuestros productores una desgravación arancelaria muy amplia, con plazos de 15 a 20 años, dependiendo del producto.

Otros cultivos en conflicto, como la papa y la cebolla, simplemente no tienen desgravación alguna, se mantienen en las mismas condiciones actuales. Más aún, el TLC contempla derechos compensatorios a favor de Costa Rica en el caso de que las importaciones estadounidenses llegasen a perjudicar al agro nacional.

Se recuerda que el resto de Centroamérica ya aprobó el TLC y que, al igual que nosotros, producen básicamente los mismos productos agrícolas, pero ellos por el momento tendrán, además de otras ventajas, la posibilidad de colocar sus productos a mejores precios que los nuestros. Pregúntese: ¿Dónde están las desventajas del TLC para el agro nacional?

Por Kurt Schmack
Tomado de la Nación

lunes, 13 de agosto de 2007

¿Quién está mintiendo?


Según datos de la Corporación Hortícola Nacional (CHN), este año se exportarán entre 560 y 700 contenedores de zanahoria, cada uno con 23.000 kilos. La demanda va en crecimiento y los productores poco a poco se animan a incrementar la producción, por lo que para el 2008 se estiman exportaciones de unos 1.500 contenedores. Hoy en día se realizan exportaciones de zanahoria a países de la Comunidad de Estados del Caribe (Caricom), Puerto Rico, Canadá y en algunas ocasiones a Miami.

Ahí lo tienen amigos de ASOJOD campesinos y agricultores que se benefician del libre comercio, del mercado internacional, los mismos campesinos y agricultores que el NO dice proteger del Coco: la globalización y el neoliberalismo. Como los hechos lo demuestran nuestro país se encuentra en condiciones de competir, lo importante es encontrar nuestras ventajas comparativas y dedicarnos a esos productos y obtener del mercado internacional todo aquello que se produzca a un menor precio del que cuesta producirlo en el país, así tanto productores como consumidores nos veremos ampliamente beneficiados.

Juzguen ustedes amigos quién está mintiendo el grupo del NO o la realidad.