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martes, 2 de abril de 2013

La columna de Carlos Federico Smith: desafíos para el liberalismo en Costa Rica

Dada la limitación de tiempo para esta exposición, brevemente expondré lo que considero son 10 importantes retos de índole doméstica, que enfrentará el liberalismo en Costa Rica en los años venideros. El orden en que se presentan esos retos no es indicativo de su importancia relativa: eso se lo dejo a ustedes. Asimismo, haré un breve comentario o propuesta acerca de lo que ese  grupo de pensamiento podría ofrecer como solución alternativa a esos retos, en un marco de libertad. Soy consciente de que habrá muchas otras opciones a las que yo formule, las que también podríamos llamar de corte liberal.

RETO 1: Se está haciendo frecuente que en nuestro país, bajo el nombre de “derechos”, se otorguen los más diversos subsidios, a fin de promover políticas estatales que los políticos consideran deseables. Ejemplos son pagar para mandar los hijos a las escuelas y la provisión de servicios de guarderías públicas.

COMENTARIO: Costos en que tradicionalmente incurrían los padres, son ahora trasladados al erario público, sin que siquiera se determine una rentabilidad apropiada en el uso de esos recursos, además de desincentivar el esfuerzo familiar, responsable de generar los ahorros para enfrentar esas necesidades. Se rompe así un vínculo de responsabilidad familiar en la crianza de los hijos, pues ahora parte sustancial de ella es trasladada al estado. Además, estas políticas constituyen un elemento del gasto público, que aumenta un déficit que daña principalmente a las familias trabajadores, a través de la inflación. 

La moda es llamar “derecho” a lo que alguien puede considerar como bueno y se legisla para que las personas lo dispongan por decisión gubernamental. Algún día, se mencionará el “derecho” a respirar, caminar, tomar leche, ir al futbol, lo que sea considerado por algún legislador como deseable o bueno o simplemente para poder ejercitar una imaginaria “justicia social”. Se ha alterado el concepto fundamental de “derecho”, que es inherente a la naturaleza del individuo y no el producto de una decisión otorgada por el cuerpo político. Usualmente la provisión de algo que sea considerado como bueno, se le otorga a un grupo en particular y no a la generalidad de las personas. A esa provisión se le llama “derecho” y no un dotación monetaria, por el simple hecho de que se consideró que algunos merecen ese pago.

RETO 2: Continuará la búsqueda de rentas del empresariado, ya sea buscando aranceles, limitaciones a la competencia, exoneraciones impositivas y definición de políticas que le generen un beneficio particular, entre otras.

COMENTARIO: El liberalismo debe continuar su esfuerzo por mostrar que dicha búsqueda de privilegios, otorgados a algunos por el cuerpo político, es dañina para la sociedad como un todo, que probablemente tiene un efecto negativo sobre las finanzas del estado, que encarece los costos a los consumidores y, ante todo, que impide los beneficios que la competencia brinda a consumidores y usuarios.

RETO 3: Ante una muy extendida creencia de que las regulaciones son casi siempre deseables, veremos que habrá mayor presión política por introducir nuevas y mayores regulaciones en el ámbito económico, tanto para empresas como para individuos.

COMENTARIO: Será una tarea muy ardua el confrontar esta idea, la cual asume que el Estado sabe de todo y mejor que las personas que están directamente involucradas. Lo más importante será mostrar que dichas regulaciones, introducidas pretendidamente para favorecer al consumidor, más bien le perjudican. Además, de que, una vez puesta en práctica, la regulación suele ser seguida de mayores regulaciones, que lo que hacen es profundizar los daños. Nunca para eliminarlas por ineficientes, onerosas o por ser incapaces de lograr los propósitos para los cuales fueron introducidas inicialmente.

RETO 4: Un serio problema que seguirá enfrentando el movimiento liberal del país es el llamado “free rider” (oportunistas, aprovechados, que no trabajan por lo que tienen). A pesar de que la nación, parafraseando al gran pensador liberal Adam Smith, se enrique, se beneficia, enormemente con la vigencia de la libertad en la economía, algunas personas dejan que sean otras, en vez de ellos, quienes financieramente encaren el costo que implica la vigencia de la libertad. Que sea algún otro, en vez de ellos, quien sufrague el costo que tiene la libertad, que, como sabemos, no es un bien gratuito.

COMENTARIO: Es necesario reiterar que, en caso de que se propongan políticas que dañan la libertad, luchar contra ellas tiene un costo, el cual es necesario sufragarlo.  No ayudar a que se tenga éxito en la lucha por la libertad, terminará por afectar incluso a quienes creen que, en un corto plazo, no lo van a ser.  La historia es muy clara en ejemplos de ello.

RETO 5: En estos momentos, y creo que tal vez por algún buen rato, cualquier partido político de carácter liberal no pasará de ser una minoría eterna.  Lo que hoy el elector liberal encara es escoger entre la pureza política o la viabilidad política.
COMENTARIO: Puesto a escoger entre esas alternativas, me inclino por sugerir a los electores liberales que escojan por aportar su caudal intelectual, a aquel partido político que menos se aleje de sus postulados liberales.  La realidad de la política actual está a punto de extinguir nuestra posibilidad de influir, para que las decisiones estatales hagan el menor daño posible a la libertad. Sugiero, y bien podría estar equivocado, que seamos activos partícipes de la política electoral, según nuestras preferencias personales, pero en ambientes políticos en donde podamos ejercer alguna influencia en la definición de políticas. Tenemos las ideas, que serán las que en última instancia nos validen ante el electorado.

RETO 6: Estaremos a la defensiva en el embate redistribucionista que uno observa por todos lados. La idea de que es justo quitarles a unos para darles a otros, por las razones que sean, prevalecerá aún más que hoy en el campo político, en especial cuando, en nombre de una visión tergiversada de democracia, dicha redistribución se sustentará en votaciones de una simple mayoría de uno más. 

COMENTARIO: Debemos enfatizar que la solución a la pobreza radica en las posibilidades de crecimiento de una nación. Es necesario exponer claramente la falacia social-democrática de John Stuart Mill, de que era posible distanciar las decisiones de optimización de la producción, de aquellas de su distribución. Esto es, la creencia social demócrata de que el estado no debe intervenir en las decisiones de producción de una economía, pero sí en la distribución de los bienes que surgen del esfuerzo productivo.  Es imposible separar ambas funciones –producción y distribución- en una economía. Al afectarse la distribución del producto por decisión gubernamental, se afectan los incentivos necesarios para hacer máxima la producción. Ese es un sofisma del pensamiento social-democrático, que debemos exponer permanentemente.  

RETO 7: Aumentará la presión para para que se aprueben mayores impuestos, a fin de llenar un déficit provocado por un exceso de gasto público. También escucharemos adosado, que es necesaria una reforma tributaria (al menos en el caso del impuesto sobre la renta).

COMENTARIO: Es conocida nuestra posición en cuanto a cómo cerrar el déficit del sector público: reducir el gasto gubernamental excesivo que constituye la raíz del problema. Más complicada es la propuesta de reformar el impuesto sobre la renta. Soy partidario de un impuesto bajo y uniforme (flat tax), pero soy realista de que, en nuestro país, hoy vivimos dos regímenes tributarios totalmente diferentes. Uno actualmente aplicable a empresas y personas ubicadas en el territorio nacional y otro con una exoneración plena del impuesto sobre la renta a gran cantidad de empresas, principalmente extranjeras, que se haya en zonas francas y similares. Soy consciente del beneficio para el país de la inversión extranjera, pero hay una enorme distorsión, cuando sólo los primeros son el objeto de cualquier aumento tributario, en tanto que a los segundos no se les hace partícipes de financiar el gasto estatal, que incluso puede ir en su propio beneficio, directo o indirecto.

Propongo, en primer lugar, que la reforma tributaria no se traduzca en un aumento de la carga impositiva y, en segundo lugar, que haya un sistema tributario dual, con tasas bajas y uniformes dentro de cada uno de los grupos.  Las empresas atraídas a invertir en zonas francas del país, empezarían a pagar después de cinco años de haber iniciado sus operaciones de producción, de manera que ya pueden haber recuperado, al menos en gran parte, su inversión inicial. Una tasa uniforme entre 5 y 10% es la que propondría para aplicarle a estas empresas, en tanto que las nacionales pagarían una tasa uniforme del 20% y las personas físicas una única del 12%. Por supuesto, que se eliminarían todas las exoneraciones actuales, excepto la llamada exención básica. Hoy esas exoneraciones más favorecen a quienes tienen mayores ingresos que a los de menores ingresos: todos iguales ante la ley.

RETO 8: La posición democrática que parece persistir en nuestro medio, de que una mayoría hace razón, continuará su embate, poniendo en peligro las libertades individuales.

COMENTARIO: Quedemos muy en claro: como el político liberal Winston Churchill, creo que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos.  Esto significa que no estaré de acuerdo en que, por una mayoría democrática, se conculquen los derechos esenciales de las personas, derechos propios de la naturaleza humana, que no deben estar sujetos a la volubilidad política, sino ser garantizados permanentemente por el orden político. Hay gente que cree que, porque una mayoría opina en cierta manera, eso da razón para definir leyes en dicho sentido. Me imagino, por ejemplo, que si una mayoría democrática cree que los gordos y bigotones deben ser eliminados, es razón para así hacerlo. Así lo hizo Hitler con los judíos, Stalin con muchas etnias en Rusia o Mao en el caso de la Revolución Cultural. Como ser humano, como gordo y bigotón, me opongo hasta la muerte frente a tal pretensión –de todos modos me iban a acabar. Por eso es necesario cuando hablamos de una democracia, que esta sea limitada y no ilimitada. Que esté refrenada por el principio esencial de la libertad individual. Los derechos de las minorías deben siempre estar garantizados ante las pretensiones de una mayoría del momento.

RETO 9:   Ojalá que en los años venideros, veamos una disminución de las trabas burocráticas y en el número de entes burocráticos.

COMENTARIO: Es necesario fortalecer nuestros esfuerzos por mostrar el enorme costo que para nuestra sociedad tienen tales obstáculos y desperdicio de recursos escasos. No podemos quedarnos contentos y satisfechos con que, en un índice acerca de Cómo Hacer Negocios, el país haya avanzado 12 lugares entre el 2012 y el 2013, si continuamos en la ignominia e inutilidad de ser el número 110 entre 185 naciones. Seguimos estando sumamente atrasados en cuanto a la eficiencia con que el país –principalmente el estado- promueve la creación de empresas. Continuamos siendo una más del montón del Tercer Mundo.  Les doy un dato: Mientras que en Costa Rica se estima que se tarden 60 días (si es que se lo creen), en América Latina y el Caribe, el promedio es de 53 y en los países desarrollados, que conforman lo que se denomina la OCDE, se dura tan sólo 12 días.

RETO 10: En nombre de una lucha en contra de la pobreza, probablemente veremos cómo se tomarán medidas, que más bien frenan nuestras posibilidades de crecimiento.

COMENTARIO: El principio económico fundamental es la limitación de recursos que se pueden destinar a satisfacer la infinitud de necesidades y deseos de los seres humanos. Es el principio de la escasez. Ante esto, es trascendental el tema de cómo lograr el mayor incremento posible de la producción, destinada a satisfacer esas aspiraciones.  El sistema de mercado, basado en la propiedad privada, en la división del trabajo y el intercambio libre entre las personas, ha probado históricamente ser el factor que, con mayor posibilidad, permite que las economías crezcan.  El estado es necesario en dicho orden económico. De su necesidad para asegurar la vigencia de los contratos y la seguridad externa y externa de una nación, no debe dejarse que se convierta en un obstáculo para el crecimiento económico.  Al afectar las decisiones de las personas de intercambiar libremente, introduce distorsiones que hacen que los individuos no busquen la mayor producción posible. 

Habrá intervenciones gubernamentales que, en ciertas circunstancias, podrían ser deseables, como, por ejemplo, cuando la acción de una persona afecta a otra y no se le compensa debidamente por ello (externalidades negativas claramente definidas y en donde se tome en cuenta el costo de esa intervención estatal). Lo que está sucediendo es que, ante cualquier situación o circunstancia que se presenta en la economía, que no sea del pleno gusto de una persona o grupo de ellas, se busca usar el poder regulatorio del estado, para que el libre accionar de aquellas personas, sea forzado a conformarse con los intereses propios de quienes demandan regulaciones y no a los de los partícipes del libre intercambio.  

CONCLUSIÓN: 

Al final de la jornada, soy optimista en cuanto al futuro de la libertad en nuestro país. Es cierto que hay momentos en que el pesimismo se hace presente. Pero me acuerdo de cuando era un boy scout, siendo niño, en que, al anochecer, antes de dormirnos, nos reuníamos alrededor de unos leños que ardían.  Al rato empezaban a apagarse hasta que la luz se extinguía. Algo similar me parece que sucede con la libertad en nuestro país.  Pero nunca habré de olvidar que, en aquel entonces, teníamos, a la par nuestra, fósforos, yesca y tal vez algún leño semi-encendido, que al día siguiente nos devolverían el fuego perdido.

La libertad es inherente al alma humana. Debemos luchar porque haya siempre un fósforo en la mano de algún individuo, que permita que la flama de la libertad pueda seguir alumbrando el camino del progreso humano. Soy optimista en que eso lo podremos lograr.

*Palabras expresadas en ocasión del seminario de ANFE “Perspectivas para el Liberalismo en Costa Rica”, celebrado el 21 de marzo del 2013 en el Hotel Holiday Inn.

Jorge Corrales Quesada

miércoles, 17 de octubre de 2012

Desde la tribuna: diagnóstico, llamada de atención y recomendaciones

Desde la expectativa de lograr información, compartirla y contrastarla, la actividad convocado y organizada por la Asociación Nacional de Fomento Económico (ANFE) el pasado 10 de octubre en el Hotal Aurola Holyday Inn fue un éxito total.

Expresidentes del Banco Central, exdiputados, una diputada, pensadores y empresarios compartieron disertaciones, opiniones, información y perspectivas en una enjundiosa Mesa de Trabajo convocada bajo el tema “Presente y Futuro de la Libertad Económica en Costa Rica”.

Algunos se concentraron en el examen de las aperturas lentas y sufridas que lleva a cabo la sociedad costarricense, con buen análisis y criterio técnico.  Otros ofrecieron diversos aportes acerca del desempeño económico de nuestra sociedad en el concierto internacional.

Otros insistieron en lo complicada que está la situación nacional, con riesgo total para sus integrantes por lo limitada que está la libertad económica y por los riesgos que se ven venir.

Y es que la variedad de enfoques, la cantidad de información, los diversos análisis resultaron en una actividad muy intensa, muy profunda y muy rica.  Había información económica, monetaria, jurídica, legislativa e internacional que se suplió de manera oportuna y apropiada.

Al final, quedó claro que hay grave amenaza para la libertad en general y en particular para la libertad económica, ha habido regateo de las aperturas, el Estado costarricense acapara actividades esenciales y no se desempeña bien, la legislación va en una tendencia malsana, estatizando actividades y bienes, hay confusión jurídica que diluye el valor de los derechos fundamentales.

Las zonas francas son una excepción que debería generalizarse (todo el país debería ser zona franca):  de tal modo habría crecimiento del empleo, mayor transferencia de tecnología y atracción de la inversión.  El desorden económico estatal es un ancla que impide que la sociedad costarricense navegue ágilmente en las aguas del desarrollo.  La mala administración pública y la constante amenaza impositiva, sumada a los problemas anteriores, espantan la inversión y la complican la actividad empresarial.

La formación de mercados no avanza por problemas de inseguridad jurídica y falta de flexibilización adecuada. 

El regateo de las aperturas se conjuga con vivezas de algunas instituciones públicas y el resultado no es nada halagüeño.

De tal modo, se hace necesario denunciar lo que está pasando en torno a la libertad, las amenazas de legislación estatista, cómo se está obstaculizando específicamente la libertad económica y las graves consecuencias de ello en el desarrollo económico, el peligro de atacar las fuentes de empleo y mal desempeño público.

Hay que monitorear más intensamente los proyectos de ley, alertar a la opinión pública acerca del rumbo de las tendencias legislativas y jurisprudenciales, denunciar con mayor intensidad el mal desempeño de las instituciones públicas, sobre todo las que afectan el rumbo económico del país y acaparan las fuentes de energía.  

Debe generarse oposición a los proyectos de ley inconvenientes por demagógicos, por insostenibles y estatistas.  Debe hacer cabildeo abierto contra tales proyectos de ley, con suficiente tiempo para que la sociedad pueda enterarse de los riesgos que entrañan.

Debe difundirse el conocimiento económico y cuáles son las rutas del desarrollo, para que la sociedad costarricense tome conciencia de la importancia de libertad económica y de cuánto se complica el futuro con la intervención pública.

Federico Malavassi Calvo


martes, 15 de junio de 2010

Milton Friedma 30 años después



Después de 20 años de la publicación de Free to Choose el periodista estadounidense John Stossel, ha decidido presentar en su programa las principales ideas de Friedman, así como sus grandes luchas.

martes, 21 de abril de 2009

¿Cómo evitar y salir de las crisis financieras?



Cuando en el 2001 EEUU entra en un periodo de desaceleración económica, el Gobierno reaccionó con una política monetaria de crédito fácil (o irresponsable) que se tradujo en una reducción de las tasas de interés del 6.50% en enero del 2001 al 1.00% hacia el 2004. Dadas las condiciones reales de la economía de los EEUU, esta reducción era artificial; es decir, insostenible y se sabía que eventualmente debían subir. Con la reducción artificial en las tasas de interés, el gobierno “estimuló” e indujo deliberadamente a las personas a contraer deudas hipotecarias que empezaron a ser imposibles de pagar una vez que las tasas empezaron a subir y alcanzaron niveles de 5.25% a mediados del 2006.

Esto fue lo que causó la crisis inmobiliaria en los EEUU. Cuando subió la tasa de interés, ya muchos no pudieron pagar la hipoteca y el valor de los bienes raíces cayó dando origen a la crisis bancaria. Esto no es falla del mercado ni de la libertad económica sino del gobierno. La riqueza no se genera con una reducción artificial de las tasas de interés por parte del gobierno ni con una expansión mágica del crédito o del gasto público sea por medio de la Banca Central o del Tesoro.

Es necesario observar que en 1912 (hace casi un siglo), el economista Ludwig Mises, exponente de la corriente Escuela Austriaca de Economía pronosticó la actual crisis financiera en su libro “The Theory of Money and Credit” cuando expresó: “El demagogo no se molesta por las consecuencias remotas de sus políticas. Él escoge inflación y expansión del crédito a pesar de que sabe que el boom creado es de corta duración y que inevitablemente debe acabar en desplome”.

Sin embargo, si bien es cierto que la crisis financiera en los EEUU se empezó a gestar con la reducción de las tasas de interés, el papel que desempeñaron dos entidades financieras hipotecarias fue fundamental para agravar la crisis. Estas entidades son Fannie Mae (Federal National Mortgage Association) y Freddie Mac (Federal Home Loan Mortgage Corporation) que son de origen privado pero con patrocinio estatal muy importante. Estas entidades, al tener patrocinio político, usaron criterio político para cumplir sus objetivos de suplir de liquidez a las entidades prestamistas de hipotecas y de otorgar garantías hipotecarias.

Fue así como para el tercer trimestre del 2007 ambas instituciones llegaron a garantizar, o a tener derechos, sobre más del 50% de todas las hipotecas de los EEUU, con un valor de deuda de US$5.2 billones que en el 2003 apenas era de US$1.2 billones. Por ser entidades de patrocinio político, se pensó sólo en el corto plazo y se dieron varios descuidos con el fin de poder colocar más recursos con mayores niveles de riesgo. Uno de ellos fue que estas entidades operaron con menores niveles de reservas a los exigidos a las entidades privadas. Por tanto, no es de extrañar lo acontecido cuando las tasas de interés subieron.

El papel que jugaron en la crisis financiera las instituciones cuasi-gubernamentales de Fannie Mae y Freddie Mac es tal que en una entrevista que le hiciera Larry Kudlow, del programa Kudlow Reports de CNBC, a Stephen Harper, Primer Ministro de Canadá, este último afirmó que la solidez del sistema financiero canadiense se debe a que ellos no tienen instituciones financieras semejantes con participación del gobierno.

En los EEUU, el 2008 fue el año del desplome de las políticas de estímulo artificial de los años anteriores. Y, ¿qué hace el gobierno de los EEUU en este momento para salir de la crisis? ¡Increíblemente está haciendo lo mismo que dio origen a la misma! Las tasas de interés de referencia de la FED se han reducido nuevamente a partir de septiembre del 2008 y en diciembre de ese año alcanzaron niveles históricos a una banda que va de entre el 0.0 y el 0.5%. En abril del 2009, fecha en que se escribe esta nota, no ha habido modificación sobre las mismas.

Por otra parte, las tasas hipotecarias en los EEUU están en 4.96%, sus niveles del más bajos en toda la historia. ¿Cree el lector que son sostenibles las tasas de interés en los EEUU?

Por otra parte, existe un peligro inminente de repunte de la tasa de inflación de EEUU. Un programa de “estímulo” de la Reserva Federal de los EEUU está inyectando liquidez la economía con US$ 500 mil millones. Dicho incremento de la cantidad de liquidez empezó a mediados de enero y terminará el 30 de junio próximo que consiste en la compra de bonos hipotecarios. Y dado que la inflación, o aumento en el costo de la vida, es un fenómeno monetario, ¿qué pasará cuando este exceso de liquidez se traduzca en inflación y deban ajustarse a la alza las tasas de interés?

Y como si esto fuera poco, se está incrementando el gasto público usando recursos de los contribuyentes para rescatar a empresas ineficientes bajo el pretexto de que son muy grandes para dejarlas quebrar. ¿No serán estas empresas muy grandes para rescatarlas? Por definición, una empresa en quiebra no es capaz de generar ni inversión ni nuevas fuentes de empleo, ni siquiera aumentar los salarios. Sólo las empresas competitivas son las capaces de financiar inversión y transferencia tecnológica, de generar empleo y pagar salarios crecientes. No podremos estimular el crecimiento favoreciendo a las empresas ineficientes con los recursos de los contribuyentes. Debe quedar claro que ni la expansión artificial del crédito ni las políticas socialistas que implican la expansión del gasto público estimulan el sano crecimiento económico.

El eventual desplome de una política monetaria que estimule artificialmente la economía es inevitable y no existe regulación posible que lo evite. La crisis no es un problema de falta de regulación. Creer lo contrario es demagogia. Si los gobiernos continúan con políticas monetarias expansivas y reducciones artificiales de las tasas de interés, por más nuevas regulaciones que implementen, no podrá evitar un nuevo desplome.

Las sociedades siempre han sido consumistas y codiciosas. Si esta fuera la causa de la crisis entonces siempre estaríamos en crisis. El problema surge cuando el gobierno alimenta el consumo de manera artificial ya sea con reducción de las tasas de interés, expansión de la oferta monetaria sin respaldo o con un mayor gasto público. En fin, la crisis tuvo su origen con el intervencionismo estatal en la reducción artificial de las tasas de interés y por tanto es falla exclusiva del gobierno.

Decía Adam Smith en su obra “La riqueza de la naciones” que lo que es sano para una economía familiar también lo es para el gobierno. En época de crisis, se recomienda a las familias austeridad en sus gastos y evitar mayor endeudamiento. Y esto mismo es lo que deben hacer los gobiernos en periodos de crisis. El endeudamiento por parte del gobierno y sus programas de “estímulo” solo agravará la crisis. Así como en un pastel de recursos, a mayor tamaño sea la tajada que se lleve el gobierno, menos recursos quedan a disposición del sector privado. Le hago una pregunta al lector, ¿dónde genera mayor riqueza el capital? ¿En manos de un burócrata o en manos de los emprendedores privados? Para reactivar la economía el gobierno debe reducir impuestos y simultáneamente reducir sus gasto para liberar recursos al sector privado, único motor del desarrollo económico.

Si la causa de las crisis financieras tiene su origen en un manejo discrecional de la política monetaria, entonces para evitarlas la única solución posible es eliminar esta facultad discrecional que tienen los políticos de alterar a su antojo las tasas de interés y de expandir la oferta monetaria. Aquí hay tres opciones. La primera es diseñar un programa monetario donde el crecimiento de la oferta monetaria sea determinado según una regla de expansión, como por ejemplo siguiendo la propuesta de Milton Friedman, donde el crecimiento de la oferta monetaria se determina según el crecimiento del PNB de los últimos años. La segunda propuesta es también una regla monetaria y es volver al patrón oro tal y como lo propone Murray Rothbard. En este caso, la cantidad de dólares que imprima la FED será una función directa de las reservas de oro. Una última propuesta es cerrar los Bancos Centrales y entrar en un esquema denominado “free banking” tal y como existía siglos atrás en donde tanto la oferta como la demanda de dinero se determina en un mercado libre y competitivo.

José Joaquín Fernández
Instituto Libertad

lunes, 18 de febrero de 2008

El Mito de la Baja Carga Tributaria en América Latina


¿Pagamos pocos impuestos en América Latina? Eso es lo que se infiere de algunos organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, los cuales insisten en que la carga tributaria en la región es baja. No obstante, una carga tributaria baja no implica necesariamente que el peso del Estado sobre los contribuyentes sea liviano. Es necesario entonces tener claros algunos conceptos tributarios que nos ayuden en este debate, como lo son los términos de carga tributaria, tipos impositivos e ingresos del gobierno.

La carga tributaria son los ingresos fiscales del gobierno como porcentaje del Producto Interno Bruto del país. El tipo impositivo es el porcentaje que se paga por concepto de tributo sobre un ingreso, bien, o transacción económica. Finalmente, los ingresos fiscales es el dinero que ingresa a las arcas gubernamentales producto de los impuestos.

Se ha mencionado en diversas instancias que la carga tributaria en América Latina es baja en comparación con países de otras latitudes. Por ejemplo, un estudio del Banco Mundial sobre América Latina y el Caribe indica que “el Estado debe fortalecer su capacidad redistributiva, lo cual para la mayor parte de los países de la región significa aumentar la carga tributaria (baja)”… Efectivamente, si bien las cifras varían dependiendo de la fuente, la carga tributaria en Latinoamérica oscila entre un 10% y 24% del PIB dependiendo del país (Brasil es la excepción con un 34%). En contraste, la carga tributaria de los países europeos ronda entre un 35% y un 45% del PIB.

Sin embargo, este indicador se presta para el engaño, ya que es manipulable desde dos vertientes: Por un lado no se incluyen tributos ocultos como el impuesto inflacionario, el cual ha sido todo un flagelo en la historia latinoamericana reciente, y usualmente tampoco se toman en cuenta los impuestos al salario propios de los sistemas de seguridad social de los distintos países. Por otra parte, el componente del PIB es inflado por los gastos del gobierno, sin importar si se trata de inversiones, gasto corrupto o despilfarrador. De ahí que un país puede experimentar una disminución en la carga tributaria mediante un aumento desmedido en el gasto público, o en su defecto, incrementar la carga a través de una caída del gasto. Aristóteles advirtió en su Retórica que “los hombres se hacen más ricos, no solo sumando a lo que ya tienen, sino también recortando sus gastos”, y lo mismo aplica a los gobiernos.

Se ha sugerido que una mejor manera de calcular la carga fiscal del Estado es a través del gasto gubernamental. Tarde o temprano todo gasto debe ser cubierto con impuestos, sean éstos presentes o futuros. En un estudio de las economías de la OCDE y 60 naciones alrededor del mundo, James Gwartney, Randall Holcombe y Robert Lawson encontraron que “el nivel de gasto del gobierno que maximiza el crecimiento, no es mayor que un 15% del PIB”—y “cuando el ámbito del gobierno se expande más allá de ese nivel, hay un impacto negativo en la riqueza de las naciones”. El gasto público de los países latinoamericanos es de aproximadamente un 24% del PIB.

Milton Friedman, Premio Nóbel de Economía, va más allá y advierte que “el tamaño del Estado no se determina únicamente por lo que está registrado como gasto gubernamental sino también por las reglas y regulaciones estatales”. El estudio “Haciendo Negocios” del Banco Mundial encontró que 5 países de la región cuentan con las regulaciones más ineficientes del planeta: Guatemala, Costa Rica, Venezuela, Bolivia y Paraguay. La existencia de un sector informal que emplea entre el 40% y 65% de la población económicamente activa en Latinoamérica es muestra fehaciente de que el peso del Estado sobre la economía va más allá de lo registrado en la carga tributaria.

Además, otra razón por la cual el indicador de la carga tributaria es inútil radica en que los impuestos que más daño causan son usualmente los que generan menos ingresos. Un impuesto del 70% sobre una actividad económica dada se convierte en una prohibición de facto sobre la misma, lo cual genera pocos sino nulos ingresos para el gobierno. Altos tipos impositivos también fomentan la evasión, el contrabando y la subfacturación.

De ahí que el economista Arthur Laffer diseñara un modelo (la Curva de Laffer) que explica cómo una reducción de los tipos impositivos hasta cierto punto genera un aumento en los ingresos del gobierno. Ese fenómeno ha sido comprobado con las reducciones en los tipos impositivos llevados a cabo en los sesenta y ochenta en Estados Unidos, y los noventa en Irlanda y España, por mencionar algunos casos.

Los que promueven un sistema tributario “a la europea” olvidan lo también dicho por Friedman, quien señaló que las naciones pobres deberían copiar “ Lo que hicieron los países para hacerse ricos, y no lo que hacen cuando ya son ricos”.En todo caso, si los países del Primer Mundo como Estados Unidos y los de la Unión Europea cuentan con sistemas tributarios con un alto grado de confiscación, es porque sus economías pueden soportar tal nivel de consumo del gobierno.

El desarrollo económico no depende de un solo factor o política pública. Si bien los europeos han adoptado políticas fiscales contraproducentes al crecimiento, en otras áreas continúan haciendo las cosas bastante bien. Por ejemplo, el estudio del Banco Mundial antes mencionado encontró que los países escandinavos, así como Estados Unidos y el Reino Unido, poseen las regulaciones más eficientes del mundo. Además, los países del Primer Mundo también tienen las mejores políticas monetarias del orbe, mientras que nuestra región cuenta con una lúgubre historia inflacionaria reciente. Finalmente, las instituciones como el Estado de Derecho y la propiedad privada se encuentran firmemente arraigadas en los países ricos, a diferencia de lo que sucede en América Latina.

Aún así, la pesada carga de niveles impositivos tan confiscatorios ha pasado su factura en las economías desarrolladas. El crecimiento económico de los países europeos se encuentra prácticamente estancado. Por ejemplo, el sector privado sueco no ha creado nuevos puestos de trabajo desde 1950. Otros países europeos se han enfrentado a esta dura realidad y han tenido que bajar sus cargas tributarias con el fin de reactivar sus economías letárgicas. Entre 1996 y el 2003, Bélgica, Dinamarca, Grecia, Islandia, Italia, Luxemburgo, España, Portugal y Alemania han reducido considerablemente los impuestos.

De vuelta en América Latina, los tipos impositivos de la región no son bajas. El impuesto de renta corporativo promedio en la región es del 29%, al igual que el tipo más alto del impuesto sobre la renta individual. El impuesto al valor agregado (IVA), del cual provienen el 50% de los ingresos fiscales en Latinoamérica, promedia un 14.7%. Estos tipos son propios de naciones desarrolladas, y no guardan relación con el nivel de ingreso de la mayoría de los latinoamericanos.

Resulta paradójico además que Guatemala, uno de los países con la carga tributaria más baja de la región, cuente con tipos del impuesto de renta corporativo y personal claramente superiores a los de Brasil, la nación con la carga tributaria más alta. Ambos países cuentan además con un tipo de IVA que es similar. Esto demuestra qué tan viciado es el indicador de la carga tributaria.

Estos tipos impositivos elevados, aunados a las excesivas regulaciones, aumentan los “costos de legalidad”, es decir, los costos que implica mantener un negocio al día con todas las regulaciones e impuestos que demanda el Estado. Es así como se presenta un círculo vicioso: conforme más gente opta por la informalidad debido a los altos impuestos, los ingresos del gobierno disminuirán, por lo que habrá presión para que los tributos que se le cobran a los negocios formales sean más altos, lo que conducirá a mayor informalidad aún.

Quienes promueven el aumento de la carga tributaria en América Latina—lo cual es sinónimo de más impuestos—cometen además dos presunciones equivocadas; a) que el gasto estatal es más eficiente que el privado en satisfacer las necesidades de los individuos, y 2) que los ingresos fiscales se estancarán aun si la economía continúa creciendo.

Sobre el primer punto, es muy difícil que el gasto gubernamental resulte más eficiente que el privado, tanto por la dispersión del conocimiento a la que hiciera referencia F.A. Hayek, otro premio Nóbel en Economía (la gente sabe mejor cómo gastar su dinero que un político distante), como por los diversos incentivos en juego (una persona buscará el mayor retorno de su dinero mientras que un político o burócrata gastará el dinero ajeno de acuerdo a sus intereses políticos o sectoriales).

En cuanto a la segunda presunción, si el nivel de consumo de un gobierno permanece constante en el tiempo y la economía crece durante ese lapso, los ingresos fiscales aumentarán de igual forma. La proporción es la misma, pero el pastel—la economía—es más grande y, por ende, la tajada correspondiente al gobierno es igualmente más grande. Por eso, la mejor manera de engrosar las arcas del Estado es mediante el crecimiento económico sostenido, y no mediante más impuestos.

Es una lástima que organismos internacionales como el Banco Mundial y el BID promuevan políticas contraproducentes al crecimiento como un aumento de los impuestos en América Latina. En lugar de castigar los bolsillos de los contribuyentes latinoamericanos con más impuestos, los gobiernos de la región deberían enfocarse en aligerar el tremendo peso que han cargado sobre las espaldas de sus ciudadanos a través de políticas monetarias irresponsables, excesivas regulaciones, barreras comerciales, falta de acceso a la propiedad privada, y también, altos impuestos.

Juan Carlos Hidalgo

jueves, 14 de febrero de 2008

Libertad de horarios


Una de las discusiones que con más frecuencia se suele producir en el terreno de los establecimientos comerciales es la conveniencia o no de liberalizar su horario de prestación de servicios. De un lado se encontrarían los partidarios de eliminar cualquier restricción de tipo temporal que exista para su actividad pública. En el extremo opuesto se situarían los que piden que el Estado regule el tiempo que puede abrir cada comercio, de tal manera que esté prohibido abrir en determinados momentos.

Los que defienden las restricciones al horario de apertura aducen la indefensión que padecen los pequeños comercios frente a las denominadas grandes superficies. Según ellos, el pequeño comerciante partiría de una situación más desfavorable para competir, y si no se restringe de alguna manera las posibilidades del gran comerciante, las pequeñas tiendas acabarían por desaparecer. Por ello sería necesario que los horarios estuviesen perfectamente regulados por la administración, de tal manera que no sobrepasasen de manera ostensible la jornada de trabajo habitual. Para ello suelen pedir limitaciones de dos tipos: en el número de horas que se puede abrir a la semana, y en los días de apertura (generalmente obligando a cerrar los domingos y determinados festivos).

Los partidarios de la total libertad de horarios aducen que beneficia al consumidor, ya que éste puede comprar en el momento que mejor le viene, ya que muchas veces su horario habitual de trabajo coincide con el horario habitual de apertura de los comercios. De esta forma, si los comercios se encontrasen abiertos en otros horarios, podrían atender mejor a sus clientes.

La restricción de horarios comerciales no deja de ser una medida arcaica que resulta ser totalmente ineficaz en mercados en los que, cada vez más, van teniendo importancia distintos canales, como la venta a distancia e Internet. Además de que forzar a compradores y vendedores a realizar sus operaciones en el momento en que el legislador juzga conveniente, y no en el que a ambas partes acuerden, no deja de ser una restricción considerable en la libertad individual.

Si se quiere proteger al pequeño comerciante habría que preguntarse los motivos por los que se juzga necesaria tal medida. En una situación de libertad de horarios es precisamente el pequeño comerciante el que podría actuar con mayor flexibilidad. Esto se debe a que la mayor parte de pequeñas tiendas suelen ser de tipo familiar, y en ese caso, el apoyo de otros miembros de la familia le puede dotar al negocio de una flexibilidad superior al de las empresas de tamaño superior. Además, la cercanía de la cúpula de empresa al cliente le otorga una mayor velocidad de respuesta frente a las exigencias y cambios de gusto de la clientela.

No obstante, sí que es cierto que los pequeños comerciantes se encuentran con inconvenientes superiores que no tienen los de tamaño superior, y son los obstáculos de índole legal. Este tipo de traba se puede percibir en diversas operaciones, como por ejemplo, la contratación de personal a tiempo parcial. En una gran superficie si se desease aumentar en un 10% la plantilla, la operación no plantearía mayor problema, ya que dado su gran volumen de personal, este aumento se traduciría en la contratación de personal a jornada completa. No obstante, en el caso del pequeño comercio, realizar esta operación le supone recurrir a personal que trabaje a tiempo parcial, dada su reducida dimensión. Sin embargo, sus costos salariales no se van a incrementar en la misma proporción que en la gran empresa, dado que la legislación laboral, con sus distintas cargas y gravámenes, penaliza la contratación de personal a tiempo parcial. Así, si el pequeño comercio desea incrementar su plantilla para permanecer abierto un mayor número de horas, se encontrará con una desventaja competitiva de índole legal que elevará sus costos por encima de la gran empresa.

Estas barreras no sólo se limitan al campo laboral, sino que existen en diversas áreas. De nuevo, para la compañía de gran tamaño superarlas no le supone un gran esfuerzo, ya que se puede permitir contar un departamento legal que analice todos estos requerimientos. Sin embargo, un pequeño comercio no cuenta con un departamento legal, por lo que su capacidad competitiva se ve mermada.

A la hora de promocionar el pequeño comercio la respuesta no debería ser limitar la competencia, lo que siempre beneficia a las personas que ya están establecidas en el mercado, sino permitirle usar sus principales ventajas competitivas, la flexibilidad y la capacidad de adaptación a las necesidades del cliente, sin que el marco legal las limite. De esta manera competir con todas sus armas, respetando la libertad de compradores y vendedores.

Juan José Mora

jueves, 31 de enero de 2008

Electricidad las 24 horas sin cargo de conciencia


En las últimas semanas hemos sido víctimas del derroche de la campaña del Grupo ICE donde acusa al pueblo de Costa Rica de despilfarrador de la electricidad. Literalmente reza así una de las frases del comercial: “Vivís con electricidad las 24 horas, pues entonces, cuidá ese privilegio. Pará el desperdicio”.

Sólo el Gobierno, considera malo que la gente consuma. Recuerdo que hace muchos años vi en un libro sobre publicidad de cómo la empresa Coca Cola enfrentó un problema en sus inicios. Resulta que la gente no consumía el refresco en invierno. Ante tal situación, la Coca Cola lanzó el lema “La sed no conoce estaciones” y las ventas se dispararon aún en clima frío.

¿Por qué será que el Grupo ICE desea que el costarricense no consuma electricidad? Cuando se concibió el concepto de empresas públicas, el objetivo era usar la totalidad de las ganancias en mejorar la distribución de los servicios entre la clase de menor ingreso con el fin de que ellos también pudieran consumir. Debemos recordar que el desarrollo está en el consumo. La diferencia entre una persona con mejor nivel de vida y otra, es su nivel de consumo. No hace falta hacer estudio alguno para concluir que el consumo per capita de electricidad del costarricense es muy inferior al de su homólogo del primer mundo.

¿Por qué el Grupo ICE acusa al pueblo de Costa Rica de derrochador? ¿Acaso el costarricense anda buscando la forma de desperdiciar su dinero? ¿Quién de nosotros le compra al panadero que vende más caro? ¿Quién de nosotros le dice al taxista que se vaya por la ruta más larga con el fin de que tarifa sea más alta? Lo que yo veo es gente honrada que desea salir adelante haciendo el mejor uso posible de su salario. Entonces, ¿Cuál desperdicio? “Cada ladrón juzga por su condición”, dice el adagio popular. El que debe parar el desperdicio es el Gobierno cerrando instituciones que duplican la función de otras, o bien cerrando las que no cumplen función alguna o bien recortando exceso de personal. El desperdicio es de parte del Gobierno con tanto asesor, gastos en consultorías y campañas innecesarias.

¿Por qué entonces el Grupo ICE acusa al pueblo de Costa Rica de derrochador? La realidad puede ser muy distinta. El crecimiento económico implica necesariamente un mayor consumo de energía y por tanto una mayor demanda de electricidad no es necesariamente producto del desperdicio sino del desarrollo. Ahora bien, ¿Está el Gobierno en capacidad de generar la oferta de electricidad necesaria que el pueblo de Costa Rica demanda? La respuesta la encontramos claramente en los apagones sufridos el año pasado. Una cosa es decir que los apagones se deben a un desperdicio y otra muy distinta es decir que se explican a la incompetencia empresarial y administrativa del Gobierno. La razón de ser del comercial televisivo es probablemente que ante la negativa del Gobierno de aceptar su incapacidad de generar la electricidad suficiente, trata de hacer sentir culpable al pueblo de Costa Rica acusándolo de que desperdicia y que posee un privilegio cuando la electricidad es considerada como un artículo de consumo básico en toda la literatura económica.

Pero en general, ¿es el Gobierno competente en la producción de cualquier cosa? La teoría económica establece claramente que la libre competencia es mucho mejor instrumento que el monopolio y la regulación para ofrecer mejores productos, con mayor variedad, a mejor precio y por ende con mayor y mejor distribución entre la población de menores ingresos. Así lo ha lo ha demostrado claramente la evidencia empírica en particular si observamos el Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage que tiene más de 10 años de ser publicado anualmente. La electricidad no es excepción y si deseamos energía suficiente para poner a Costa Rica en acción es necesario que el Grupo ICE haga su retirada y le de el pase a la libre iniciativa.

Así que la próxima vez que se tome un cafecito recién hecho, encienda su televisor o se bañe con agua caliente, disfrútelo sin cargo de conciencia.

Boletín Instituto Libertad

Mundo plano, impuesto uniforme


Hace poco más de quince años, los defensores del flat tax (impuesto de tasa uniforme) tenían mucha teoría que los respaldaba, pero muy pocos hechos concretos. Milton Friedman había promovido el flat tax, y Alvin Rabushka y Robert Hall de la Hoover Institution escribieron un elegante libro detallando como un funcionaría un impuesto de este tipo, pero la clase política en gran parte ignoró dichos esfuerzos. Hong Kong tenía un flat tax, pero los críticos decían que de alguna manera era un caso aparte. Otros dos territorios británicos, Jersey y Guernsey, también tenían sistemas tributarios similares, pero el resto del mundo ignoraba (y en gran parte todavía lo hace) aquellos sistemas.

El mundo ha cambiado. Hoy, fomentado por la competencia tributaria, hay 17 jurisdicciones que tienen alguna especie de flat tax, y una nación más está por unirse al club. Con la excepción de Islandia y Mauricio, todos los países que recientemente adoptaron el flat tax son antiguas repúblicas soviéticas o naciones del antiguo bloque socialista. Esto es una señal de que hay competencia tributaria en la región y demuestra que la gente que sufrió bajo el comunismo es menos susceptible a la retórica de la lucha de las clases que aboga por “cobrarle impuestos a los ricos”.

Como se indica en la tabla, tres naciones están activamente buscando implementar un flat tax. Los prospectos son muy buenos en Albania y Timor del Este (donde hasta el FMI está apoyando la medida, aunque la burocracia internacional, como era predecible, promueve una tasa tributaria más alta), mientras que la situación es más difícil en la República Checa debido a que el gobierno no tiene la mayoría absoluta en el Parlamento. Esto desacredita un estudio del FMI del 2006 el cual aseveraba que: “Mirando al futuro, la pregunta no es tanto si más países adoptarán un flat tax sino si aquellos que ya lo tienen se apartarán de éste”.

Casi todas las naciones que han adoptado un flat tax recientemente son antiguos miembros de la Unión Soviética. Esto demuestra que las personas que sufrieron el comunismo son menos susceptibles a la retórica de la lucha de clases que aboga por “cobrarle impuestos a los ricos”. “Aún así, no solamente están los países apresurándose a unirse al club de los países con flat tax, sino que ni uno solo de los que lo ha adoptado ha vuelto al sistema viejo de tasas discriminatorias. Aún en Eslovaquia, donde un gobierno socialista/nacionalista llegó al poder en el 2006, el flat tax ha sido preservado. Hasta los políticos anti-mercado se dan cuenta de que no es sabio matar (o espantar) la gallina que pone los huevos de oro.

No solamente hay más países adoptando el flat tax, pero aquellos que ya lo tienen están compitiendo por bajar sus tasas. La tasa de Estonia ya ha llegado al 22 por ciento, y llegará al 20 por ciento en el 2009. Pero la tasa puede que caiga aún más rápido y por una cantidad mayor. El gobierno que fue elegido a principios del 2007 ha prometido reducir la tasa a un 18 por ciento y el partido del Primer Ministro quiere que la tasa eventualmente llegue a un 12 por ciento. El flat tax de Letonia también ha caído de un 33 a un 24 por ciento. La tasa de Macedonia está programada para reducirse hasta llegar a un 9 por ciento en el 2010—teniendo así la tasa de flat tax más baja en el mundo (aunque uno podría argumentar que lugares como las Islas Caimanes, Bermudas o Bahamas tienen impuestos con tasas de 0 por ciento).

Es apropiado indicar que muchos de los países que tienen flat tax alrededor del mundo no son consistentes con el modelo puro creado por los Profesores Hall y Rabushka. Países como Rusia y Letonia tienen diferencias considerables entre las tasas tributarias sobre el ingreso personal y el corporativo (y aún Hong Kong tiene una brecha pequeña). El flat tax de Serbia solo se aplica al ingreso laboral. Casi todos, sino todos, retienen por lo menos una doble tributación del ingreso que es ahorrada y luego invertida (aunque Estonia, Eslovaquia y Hong Kong están muy cercanos a tener un sistema ideal), y no parece que haya un país que permita la exención inmediata de los gastos en inversión de los negocios.

Pero sin importar cuáles sean las imperfecciones de cualquiera de los sistemas que tengan estos países, la revolución del flat tax ha logrado varias cosas considerables:

1. Incentivos más fuertes para el comportamiento productivo. Las tasas uniformes casi siempre significan un carga tributaria más baja sobre el trabajo, el ahorro, la inversión, la toma de riesgos y el emprendimiento.

2. Promueve la acumulación de capitales. Como se indicó en la sección previa, de los sistemas del flat tax llegan a lograr el objetivo de Hall/Rabushka de eliminar todos los impuestos discriminatorios sobre el ingreso que es ahorrado e invertido. Pero aún así los sistemas de flat tax alrededor del mundo han reducido las penalidades tributarias sobre el capital.

3. Ha igualado la carga tributaria para todos. Algunas naciones (como Eslovaquia, Estonia y Hong Kong) han hecho un mejor trabajo que otras, pero casi todos los sistemas de flat tax incluyen una reducción de las preferencias especiales que distorsionan las decisiones tomadas en el mercado y causan ineficiencia económica.

La creciente comunidad de naciones que ha adoptado el flat tax muestra que las objeciones relacionadas a la lucha de clases pueden ser superadas. La globalización es quizá el factor más importante ya que los políticos cada vez más comprenden que los sistemas tributarios punitivos causan que los trabajos y la inversión fluyan hacia otras naciones con mejores leyes tributarias. Esto sugiere que el flat tax se esparcirá alrededor del mundo.

Este es un escenario positivo, pero todavía hay obstáculos considerables. El más importante son las burocracias internacionales, ya que muchas veces brindan malos consejos y además buscan precisamente limitar la competencia tributaria. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), por ejemplo, tiene un proyecto de Prácticas Tributarias Perjudiciales (originalmente, y equivocadamente, denominado el proyecto de la “Competencia Tributaria Perjudicial”) que busca socavar el flujo de trabajadores y capital de las naciones con altas cargas tributarias a las jurisdicciones de baja carga tributaria. La agencia reconoce la importancia del tema para los defensores de mayor intervención estatal: en un reporte de 1998 observó que la competencia tributaria “podría obstaculizar la aplicación de tasas tributarias progresivas y el logro de objetivos distributivos”.

El esfuerzo de la OCDE ha sido ampliamente—y apropiadamente—criticado por buscar socavar la soberanía fiscal en aras de proteger a los estados europeos poco competitivos con altas cargas tributarias, pero también debería ser visto como un ataque directo a la reforma tributaria. El proyecto anti-competencia tributaria de la burocracia con sede en Paris está principalmente enfocado en capacitar a las naciones con una carga tributaria alta a ubicar—y cobrar—impuestos sobre la fuga de capitales. Esto necesariamente significa que la OCDE quiere que los países adopten la doble tributación del ingreso que es ahorrado e invertido, e impongan una política pública mala de manera extra-territorial. Las naciones que han adoptado un flat tax son una amenaza directa al régimen global deseado por la OCDE ya que serían “refugios tributarios”.

De hecho, en estos momentos hay un concurso mundial. De un lado están las fuerzas pro-mercado que valoran la competencia tributaria como una fuerza poderosa para mejorar la política fiscal. La revolución global de la reforma tributaria es un síntoma de cómo la globalización está impulsando las políticas públicas en la dirección correcta. Por otro lado, sin embargo, están las burocracias internacionales como la OCDE y las Naciones Unidas, que también se opone a la competencia tributaria. Estas burocracias están demandando su derecho de dictar lo que ellos denominan “las mejores prácticas” de una manera que controlaría los tipos de política fiscal que un país podría adoptar.

Por ahora, gracias en parte al Centro para la Libertad y la Prosperidad, este esfuerzo de crear un cartel tributario global ha sido detenido. Asumiendo que los eventos políticos (especialmente en EE.UU.) no alteren la balanza de poder a favor de los estados de bienestar en Europa, la competencia tributaria continuará profundizándose y una “OPEP para políticos” nunca se materializará. Islandia es apenas el primer país del “primer mundo” que se ha unido al club del flat tax por ahora—pero puede que sea solo cuestión de tiempo antes de que la competencia tributaria derive en buenas políticas fiscales en el resto del mundo.

Daniel J. Mitchell

lunes, 21 de enero de 2008

Capital humano y eficiencia


En el largo plazo el desarrollo económico depende de la acumulación de capital humano en educación y salud. Esto es cierto, pero ¿por qué hay países que han crecido y crecen a tasas mucho más altas que lo que puede crecer su educación?

Hay tres razones por las cuales algunos países pueden crecer más rápido que su capital humano: Primero, esto pasa en países que dependen de productos primarios y experimentan una subida en los precios de éstos. Este es el caso de Latinoamérica en los años más recientes. Este crecimiento, sin embargo, no es sostenible porque eventualmente los precios de los productos primarios caen, y estos países crecen más lentamente que el promedio.

Segundo, esto pasa cuando un país sufre la destrucción de su capital físico pero conserva su capital humano, como Alemania y Japón después de la Segunda Guerra Mundial. Estos países pasaron muchas pobrezas porque su capital físico —las fábricas, la infraestructura en general— estaba destruido. Pero al final de la guerra crecieron a tasas muy rápidas porque tenían los científicos, los ingenieros, los hombres de negocios y los obreros especializados que necesitaban; sólo tenían que ocuparlos.

El tercer caso en el que puede crecerse a tasas más que las justificadas por el crecimiento del capital humano se da cuando la economía se libera después de haber funcionado por muchos años bajo un sistema que destruye valor. Este ha sido el caso de China. Este país vivió desde 1948 bajo un régimen económico comunista que destruía valor, reprimiendo su crecimiento muy por debajo del potencial que la educación de su población le hubiera permitido.

De pronto, a fines de los años ochenta, aunque el partido comunista siguió imponiendo su tiranía política, China empezó a liberalizar su economía hasta convertirla en una de las más libres en el mundo. China comenzó a crecer a tasas increíblemente altas, utilizando el potencial de su capital humano, que había estado reprimido por casi cuarenta años.

Consideren las trayectorias del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) por persona en términos reales (es decir, ajustado para eliminar la inflación) de China y otros dos países con poblaciones muy similares en términos raciales, culturales y de educación, pero que liberalizaron sus economías mucho antes que China: Hong Kong y Singapur. Verán cómo estos dos países crecieron mucho más rápido que China de 1960 a 1990, con el mismo capital humano inicial. Sólo fue a partir de 1990 que la liberalización económica destapó el potencial de China. Este país está alcanzando el nivel de ingresos que hubiera tenido hace muchos años si no hubiera sufrido el comunismo. A pesar de que después de su liberalización ha crecido más que los otros dos países, su ingreso todavía es sólo un 20% del de Hong Kong y el 25% del de Singapur (recuerde que estos le tomaron ventaja a China desde 1948).

Estas y similares experiencias muestran que la inversión en capital humano es necesaria pero no suficiente para el desarrollo económico y social. También es esencial situar el capital humano en un contexto de eficiencia que le permita desarrollar plenamente su potencial. La historia de todos los países que han crecido a tasas mucho más altas que el promedio mundial, incluyendo a China, Irlanda, India, Finlandia y otros países similares, demuestra que esta ganancia en eficiencia se logra liberalizando la economía. Es importante anotar esto en piedra porque en estos días abundan los que creen que lograrán el desarrollo sin tener que invertir en capital humano, sino a través de eliminar la libertad económica. Es al revés. Hay que invertir en capital humano y liberalizar aún más la economía.

Manuel Hinds

viernes, 14 de diciembre de 2007

África debe luchar por la libertad antes que nada


La cumbre de la Unión Africana que acaba de terminar propuso una agenda para la federación de estados africanos, sin mencionar siquiera una sola libertad política o económica para los ciudadanos del continente. No obstante, los africanos no necesitamos ideales, sino libertades prácticas para nosotros mismos sacarnos de la pobreza.

La unión continental era el principio sobre el cual se basaba inicialmente la Organización por la Unidad Africana, pero siempre estuvo condenada al fracaso: Los líderes africanos se niegan a enfrentar sus propios fracasos o los de sus vecinos, mientras que no permiten que los africanos comunes y corrientes utilicen su propio ingenio.

Escuchamos mucho en la cumbre acerca de los grandiosos ideales de la integración, nada menos que del líder de Libia, Muammar Gaddafi, pero no se dijo nada que sirva valioso acerca de los verdaderos desastres de Zimbabwe, Darfur, Somalia, Etiopía y Eritrea.

Otros fracasos tales como la corrupción y la manipulación de elecciones ni siquiera fueron tratados en la agenda a pesar de que estos continúan siendo las verdaderas características comunes en África. Pero más importante aún, no hubo siquiera un susurro con respecto a los derechos de propiedad, el Estado de Derecho y las libertades de mercado que permitirían que los africanos imiten el crecimiento de los países asiáticos tales como Tailandia, Malasia y Corea del Sur, los cuales eran igual de pobres que nosotros cuando recién nos independizamos en la década de los sesenta.

Hasta el récord de crecimiento de Sudáfrica, islas Mauricio y Botswana son ignorados como que si fueran de alguna forma excepcionales, en lugar de ser reconocidos como el resultado directo de políticas económicas sólidas.

Las posiciones en la Unión Africana están divididas entre los supuestamente gradualistas, quienes creen que cada país debería primero construir sus economías e integrarlas a bloques regionales, y los radicales, quienes creen que una autoridad supranacional debería de alguna forma permitir que África compita internacionalmente.

Ninguno de los dos bandos, sin embargo, está hablando del verdadero tema: la economía. Hoy, los africanos no compiten ni localmente ni regionalmente, menos a nivel internacional; necesitamos libertad económica para que los africanos puedan sacarse así mismos de la pobreza, desencadenada por la esclavitud con el Estado.

El poder que tiene el comercio para cambiar una vida ha sido demostrado históricamente no solamente en Occidente. En el clímax de su gloria, muchos estados e imperios africanos pre-coloniales consideraron al comercio una mejor manera de alcanzar la prosperidad que las conquistas.

El oro era enviado desde Wangara en el norte de Nigeria a través del Sahara hasta llegar a Taghaza, en el oeste del Sahara, donde se intercambiaba por sal, y luego en Egipto por cerámicas, sedas y otros productos asiáticos y europeos. El viejo imperio de Ghana controlaba gran parte del comercio de cobre y marfil a través del Sahara. En el Gran Zimbabwe el oro era intercambiado por vajilla y vidrios chinos. Desde Nigeria los productos de cuero y hierro llegaban a ser comerciados en toda África Occidental.

Hoy, África ha perdido ese comercio y muchas teorías de conspiración abundan para explicar su retraso. Pero el juego de echar la culpa ignora el diablo que yace dentro: las barreras internas y regionales que obstaculizan el comercio, haciendo que los aranceles dentro de África sean más altos que cualquier arancel fijado por bloques externos. Hasta hay políticos, burócratas y activistas de ayuda externa que argumentan que estos aranceles constituyen contribuciones esenciales a las recaudaciones estatales—lo que implica que las oficinas gubernamentales son más importantes que los ciudadanos o la economía.

Los que se oponen a los tratados de libre comercio con Estados Unidos o a los acuerdos de asociación con la Unión Europea dicen que estos permitirían que vengan importaciones baratas y conducirían a las ya tambaleantes economías africanas al colapso. Ignoran a los consumidores que se beneficiarían de las importaciones baratas y a los empresarios que podrían exportar regional e internacionalmente: solo piensan en mantener el poder estatal y a las industrias protegidas. Pero las verdaderas consecuencia de estas políticas públicas es mantener al agricultor africano en un nivel de subsistencia y lograr que las economías africanas sigan siendo agrarias.

Los aranceles en los países ricos se han reducido en un 84 por ciento en las últimas dos décadas hasta llegar a aproximadamente 3,9 por ciento, aún así las barreras arancelarias en África solo se han reducido en un 20 por ciento a un todavía masivo promedio de 17,7 por ciento. Además, otras barreras no arancelarias en los países más pobres de África son cuatro veces mayores que en los países ricos.

Por ende el tema aquí no son los remotos ideales de la integración regional o continental que podría, de acuerdo a una magia no definida y sin precedentes, sacar a los africanos de la pobreza: el tema es la falta de libertades económicas prácticas y de todos los días que permitirían a los africanos sacarse así mismos de la pobreza, con políticas públicas concretas y de éxito comprobado por la historia.

La belleza de las políticas públicas sólidas es que pueden implementarse dentro de un periodo corto de tiempo, como en Sudáfrica y Bostwana, a diferencia de las refinadas nociones políticas, tales como la siempre delegada unión con Egipto propuesta por Ghaddafi.

Pero los líderes que pueden hablar de unidad mientras que ignoran la masacre en Darfur y la tiranía en Zimbabwe pueden muy fácilmente ignorar las barreras económicas locales.

La ideología y los conceptos refinados han retrasado a África mientras que cientos de millones en Asia estaban construyéndose una mejor vida. Nuestro crecimiento y la prosperidad depende de un sentido común comprobado y de la ruptura de las cadenas económicas que todavía nos tienen en la esclavitud.

Por Franklin Cudjoe

martes, 11 de diciembre de 2007

Impuestos vs. talento


Una de las cosas que más disgusta a los políticos sobre la globalización, y también de la explosión informativa en internet, es que las naciones en el siglo XXI tendrán que competir cada día más para atraer tanto a las inversiones como al capital humano.

Es muy lindo ir de viaje de vacaciones a Suecia o Dinamarca, pero un ejecutivo o técnico que quiera irse a trabajar a uno de esos paraísos de “bienestar social”, tan alabados por la izquierda latinoamericana, le descontarán 60 por ciento de su sueldo en impuesto sobre la renta. Y si escoge Francia, Bélgica o Nueva York, el gobierno le quitará 40 por ciento. Países como Italia y Alemania siguen a la par en despojo gubernamental, por lo que brillantes jóvenes ejecutivos que quieren ahorrar, para poder comprarse una casa o invertir en la bolsa de valores, estudian la posibilidad de trabajar en Dubai (Emiratos Árabes Unidos) o Qatar, donde el impuesto sobre la renta es cero. Esto no solamente resulta muy atractivo para los jóvenes que están comenzando a ahorrar, sino también para los ya bastante viejos –y experimentados- que ven acercarse la fecha de su jubilación y no cuentan todavía con ahorros suficientes para mantener su actual nivel de vida.

El primer paraíso impositivo de gran éxito lo creó el escocés Sir John Cowperthwaite, Secretario de Finanzas de Hong Kong desde 1961 a 1971, quien describía su política económica como “el no-intervencionismo positivo”. Ese genial burócrata estableció el primer impuesto sobre la renta de tasa única, copiado con inmenso éxito por varias naciones ex comunistas de Europa oriental que han logrado así aumentar la recaudación total bajando la tasa impositiva y haciéndola pareja para todos. Sir John, quien fue miembro de la Sociedad Mont Pèlerin y falleció en enero de 2006, gozaba de otra característica poco común en la administración pública, modestia personal, como lo comprueba esta famosa frase suya: “Yo hice muy poco. Todo lo que hice fue tratar de prevenir algunas cosas que pudieran trastornarlo”.

Cowperthwaite era tan decidido defensor de la libertad individual que no publicaba estadísticas económicas por temor a que fuesen utilizadas por otros funcionarios para entrometerse y planificar. Así, cientos de miles de chinos refugiados del comunismo pudieron transformar esa inhóspita región de apenas 1.077 kilómetros cuadrados, con un puerto como única riqueza natural, en un moderno paraíso capitalista. El laissez-faire y bajos impuestos de Cowperthwaite lograron que el ingreso per cápita de Hong Kong, que en 1960 equivalía apenas al 28 por ciento del de Gran Bretaña, se multiplicara y alcanzara para 1996 -el año antes de la devolución de esa colonia inglesa a China-, 37 por ciento por encima del de Gran Bretaña, país que ya entonces gozaba del inmenso auge logrado por la primer ministra Thatcher. Hoy, Hong Kong sirve a la nueva China de guía sobre lo que se puede alcanzar con libertad económica.

Países asiáticos como Taiwán, Singapur, Corea del Sur y China son los más atractivos con respecto a los impuestos, mientras que América Latina tiende a seguir los pasos de Europa occidental y en Estados Unidos todavía escuchamos a los políticos -como también a empresarios mercantilistas- insistir que el proteccionismo y altos muros contra la inmigración benefician a los trabajadores y fomentan el crecimiento económico. Hong Kong es prueba de todo lo contrario y ocupa, año tras año, el primer puesto en el Índice de Libertad Económica.

Por Carlos Ball

sábado, 10 de noviembre de 2007

La redistribución del GILA


La observación clave de Adam Smith era que ambos participantes en un intercambio pueden beneficiarse y que, siempre que la cooperación sea estrictamente voluntaria, ningún intercambio puede tener lugar a menos que ambos se beneficien.

No deja de asombrarme la falta de rigor, coherencia, profundidad y ética con que los gurúes latinoamericanos suelen abordar diversos temas económicos. Uno de ellos es el de la distribución del ingreso. Constantemente están promoviendo intervenciones del Estado para redistribuir la riqueza, como si esta estuviera almacenada por ahí esperando ser distribuida. No es así. La riqueza se crea por individuos con base en su propiedad, inteligencia y esfuerzo, por lo que su redistribución forzosa es un acto criminal. Basta caminar un poco despistado por San José (o cualquier capital latinoamericano) para ser atacado por numerosos redistribuidores. Además de su naturaleza delictiva, las intervenciones económicas del Estado son el problema, no la solución. Veamos.

Todo el trajín económico empezó con la siguiente sentencia: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra” (Génesis 3:19). Esta origina una necesidad de consumo. Pero, en su infinita compasión, el Creador no desampara al hombre; lo dota de cerebro, incontables destrezas y abundantes recursos naturales, para que, con todos ellos, satisfaga sus necesidades de consumo. Parte de su designio consistió en dar a cada uno condiciones y habilidades diferentes, para que los seres humanos tuviesen que cooperar en la empresa de satisfacer cada vez mejor esas necesidades. Al principio, el hombre las solventa en autosuficiencia -cada persona produce, aisladamente, todo lo que necesita- hasta que, usando su cerebro, descubre el maravilloso principio de especialización e intercambio, según el cual, dos o más individuos pueden satisfacer mejor sus necesidades de consumo si, en vez de producir todo lo que necesitan, cada uno dedica sus recursos a los bienes y servicios (b&s) que produce mejor y luego los intercambia por aquellos que otros ofrecen en condiciones ventajosas. El resultado de la aplicación generalizada de este principio es el sistema de especialización e intercambio (SE&I), una intrincada red de interrelaciones e interdependencias que permite a cada individuo poner su inteligencia, destrezas y conocimientos al servicio de todos los demás participantes. En esta red, conocida también como el sistema de mercado o sistema generador de riqueza, cada individuo produce un bien (o muy pocos) y obtiene todos los demás mediante el proceso de intercambio, es decir, el comercio.

Creación de riqueza

. Cuando los individuos son libres para intercambiar sus propiedades, cuando no se utiliza la fuerza (pública o privada) o el engaño, en el SE&I se manifiesta plenamente el principio básico del enriquecimiento: vender caro y comprar barato. Cada uno de los involucrados en un intercambio vende caro y compra barato. Ambas personas se enriquecen. Veámoslo con un ejemplo. Con equis cantidad de recursos, Juan tiene la oportunidad de producir 10 pantalones (P) o 1 kg de leche (L); y Miguel, 8 kg de leche (L) o 1 pantalón (P). Deciden especializarse e intercambiar al término de 1 P por 1 L. Así, Juan vende caro: cada P le cuesta 0,1 L (su costo de oportunidad), pero lo vende en uno; y compra barato: cada L le cuesta 10 P, pero paga solo uno. Igualmente, Miguel vende caro: cada L le cuesta ? P, pero lo vende en uno; y compra barato: cada P le cuesta 8 L, pero paga solo uno. Esta es la razón por la cual el SE&I genera la máxima riqueza y una distribución óptima (la más justa) cuando se cumple el requisito de libre intercambio, es decir, cuando se respeta absolutamente el derecho de propiedad (DDP) de todos los participantes.

Derecho de propiedad.


Se entiende por derecho de propiedad (DDP) la facultad de cada individuo para disponer de su propiedad de la manera que prefiera; el tener absoluta libertad para decidir qué producir, con quién intercambiar sus bienes y en qué términos hacerlo. El respeto absoluto a este derecho es la clave. Primero, porque implica que la competencia es la única forma de dirimir el “conflicto” que se presenta cuando dos o más individuos desean satisfacer, humanamente, una necesidad de consumo de un tercero. Así, se convierte en acicate para el esfuerzo, la excelencia y la búsqueda incesante de mejores soluciones para las necesidades de consumo del prójimo. Segundo, porque confiere a todos los individuos la libertad para efectuar los intercambios que más les conviene, lo cual hace que se lleven a cabo solo los intercambios de altísimo valor, es decir, los que proveen la máxima riqueza a las personas involucradas.

El designio divino, entonces, fue dotar a los seres humanos de todo lo necesario para que, en libertad y con base en la cooperación, pudiesen generar magníficas condiciones de vida. El único requisito para lograrlo era y sigue siendo el respeto absoluto al DDP de todos los participantes; es decir, basta con un poco de humanismo. Nada más. No hace falta el concurso de doctores en economía, ni rectores de sector, ni bancos centrales, ni ministerios de economía, ni nada de eso para que el sistema funcione, para que genere riqueza a raudales y lo distribuya de la manera más justa entre los participantes. No podía ser de otra manera. Ahora, distribución justa significa que cuanto más aporta un individuo al SE&I, cuanto más enriquece a los demás participantes, más recibe. Por ejemplo, Bill Gates se queda con menos del 2% de la riqueza estimulada por sus inventos, pero aun así recibe mucho más que otros, porque su aporte es mucho mayor. Por casualidad, esta distribución justa tiende a ser menos desigual que otras distribuciones. ¿Casualidad o parte del designio divino?

Genialidades del GILA.

Ante este maravilloso plan, el grandísimo idiota latinoamericano (GILA) jura que Dios se equivocó y que a él, como gobernante y dios terrenal, le toca enmendar el error. Entonces, suprime el derecho de propiedad; restringe la competencia; veda la participación del ciudadano en algunas actividades productivas, aunque estas representen el mejor uso de sus destrezas, conocimientos y otros recursos; prohíbe o limita ciertos intercambios, en especial con extranjeros; y fija términos de intercambio (precios) distintos de los que se hubieran acordado libremente. Estas “genialidades” del infame personaje tienen dos consecuencias: el sistema genera poca riqueza (en Latinoamérica no más del 10% de su potencial), y la mayor parte de ella termina en pocas manos.

Se genera poca riqueza porque la mayoría de los intercambios que se llevan a cabo no son los que ocurrirían en libertad; no son los que producen la máxima riqueza para cada uno de los involucrados. En efecto, la generalidad de los actores son forzados a vender más barato o comprar más caro de lo que harían en un régimen de libertad (por ejemplo, entregar 5 piñas por kg de carne en lugar de solo una). Son forzados por el GILA a dedicar sus recursos a usos inferiores a su potencial para generar riqueza para todo el conjunto. Además, la falta de competencia reduce o elimina la motivación para buscar incesantemente mejores soluciones para las necesidades de consumo de los participantes.

Pero esto no es todo. También resulta una distribución de riqueza injusta (y mucho más desigual), porque las intervenciones del GILA hacen que una minoría (sus amigos, familiares y partidarios) pueda vender más caro o comprar más barato de lo que vendería o compraría si se respetara el DDP de todos. Los demás, como ya se señaló, deben vender más barato o comprar más caro. De esta forma, cuando se realizan los intercambios, la mayoría de los participantes pierden una gran parte de la riqueza que deberían recibir; la transfieren a una minoría. Por ejemplo, los trabajadores del banano, la piña y otros productos de exportación, logran vender caro su producto (se cumple la primera parte del enriquecimiento), pero cuando tratan de convertir la venta en los bienes que consumen (arroz, lácteos, azúcar, carne, etc.), descubren que las opciones baratas les han sido vedadas por el GILA; deben comprar caro. Esto anula lo primero. Así terminan siendo pobres, mientras que los grandes productores de estos bienes de consumo básico se enriquecen. Venden caro, muy caro, y compran barato.

Ante este panorama, ¿qué hace el GILA? En lugar de enmendar su error -lo cual requiere cierta dosis de inteligencia y moral-, incrementa su intervención para, según él, corregir el problema de la distribución ... de la pobreza. Mediante el uso de la fuerza, confisca más recursos a los pobres (no a los ricos), él y la burocracia se dejan la mayor parte del nuevo botín, y el resto lo traslada a los ricos vía subsidios a la exportación y al crédito, entre otros programas gubernamentales. Ergo, la distribución empeora aún más; lo cual motiva otra cantarada de artículos de “gurúes” pidiendo más acción del Estado para mejorar la distribución de la riqueza. Un cuento de nunca acabar.

¡Recomendación!


CADAL (el Centro para el Desarrollo y la Apertura en América Latina), acaba de publicar el informe Democracia, Mercado y Transparencia 2007, el mismo busca establecer como las liberades económicas así como un estado de derecho fortalecido se convierten en una base sólida para el desarrollo y la creación de riqueza y oportunidades para todos los miembros de la sociedad.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Yo, el lápiz


Yo soy un lápiz de grafito, el típico lápiz de madera tan conocido por todos los chicos, chicas y adultos que saben leer y escribir.

Escribir es al mismo tiempo mi vocación y mi distracción, eso es todo lo que hago. Ustedes se preguntarán por qué debo confeccionar mi árbol genealógico. Bueno, para empezar mi historia es interesante. Y además, yo soy un misterio, mayor aún que el que puede representar un árbol, un atardecer o un relámpago. Lamentablemente, quienes me utilizan dan por sentado que soy un mero incidente, carente de todo pasado. Esta actitud me relega al nivel de algo meramente trivial. La humanidad cae así en una especie de penoso error, con el cual no podrá persistir mucho tiempo sin peligrar.

Yo, el lápiz, si bien en apariencia soy algo sencillo, merezco su asombro y admiración, por las razones que más adelante probaré. En realidad, si ustedes logran entenderme -lo que realmente es mucho pedir de alguien-, si consiguen darse cuenta del milagro que vengo a simbolizar, podrán ayudar a salvar la libertad que desgraciadamente la humanidad de a poco va perdiendo. Tengo una profunda lección que enseñar. Y puedo transmitiría mejor que lo que un automóvil, un aeroplano o una lavadora de platos podrían hacerlo, en virtud de ser aparentemente algo muy simple.

¿Simple? Sin embargo, ni una sola persona sobre la tierra sabe cómo hacerme. Esto suena fantástico, ¿no es cierto?. Especialmente cuando se toma conciencia que alrededor de cien a cien millones y medio de unidades como yo son producidas en los Estados Unidos cada año.

Tómenme y obsérvenme. ¿Qué es lo que ven? Sus ojos no encontrarán gran cosa, hay un poco de madera, barniz, la etiqueta, la mina de grafito, algo de metal y una goma de borrar.

Innumerables Antecedentes


Así como para ustedes sería casi imposible trazar su árbol genealógico yendo muy hacia atrás en el tiempo, también lo es para mi citar y explicar todos mis antecedentes. De cualquier manera, desearía mencionar algunos de ellos a efectos de impresionarlos con la riqueza y complejidad de mi curriculum.

Mi árbol familiar comienza con lo que en los hechos es precisamente un árbol: un cedro de fibra recta que crece en el norte de California y Oregón. Contemplen ahora todos aquellos elementos que requiere la tarea de cortar el árbol y transportar los troncos hasta la vía muerta del ferrocarril: sierras, camiones, sogas y muchos otros pertrechos. Piensen en todas las personas y en las innumerables técnicas que intervinieron en su fabricación: la extracción del mineral, la obtención del acero y su conversión en sierras, ejes, motores; el cultivo del cáñamo y su paso por todas las etapas hasta llegar a la soga pesada y resistente; los campamentos de los obreros con sus camas y comedores. ¡Miles de personas han intervenido solamente en cada taza de café que beben los leñadores!

Los troncos son transportados hacia un aserradero en San Leandro, California. ¿Pueden ustedes imaginar a todos aquellos individuos que participan en la fabricación de los vagones, los rieles, los motores del ferrocarril y en la instalación de los sistemas de comunicación? Hay legiones de personas entre mis antecedentes.

Consideren las tareas que se llevan a cabo en el aserradero en San Leandro. Los troncos de cedro son cortados en pequeñas láminas de menos de un cuarto de pulgada cada una de grosor. Las mismas son secadas y entintadas por idénticas razones por las que las mujeres ponen rouge en sus rostros: la gente prefiere que Yo luzca hermoso y no de un blanco pálido. Las láminas de madera son enceradas y secadas en un horno nuevamente. ¿Cuántos conocimientos intervinieron en la fabricación de la tinta y de los hornos, en la generación de calor, en la luz y la energía, las poleas, los motores, y en todas las cosas que una fábrica requiere? ¿Incluimos a los que realizan la limpieza de la fábrica entre mis ancestros? Sí, y también a quienes vertieron el concreto para edificar la represa hidroeléctrica con la cual la Compañía de Gas y Electricidad del Pacífico suministra de energía a la fábrica!

Tampoco pasen por alto a aquellos ancestros presentes y distantes que han participado del transporte de sesenta vagones de carga con planchuelas de madera a lo largo del país.

Una vez en la fábrica de lápices -US$4.000.000 en maquinarias y edificios, un capital acumulado por ahorrativos parientes míos- se trazan ocho surcos utilizando una compleja máquina sobre cada lámina, después de lo cual otra máquina coloca una punta en cada una, aplica pegamento y ubica otra lámina sobre ella, formando una especie de sándwich. Entonces, siete hermanos y Yo somos mecánicamente tallados.

Mi "punta" en sí misma es compleja. El grafito es extraído de Ceilán. Tengan presente a los mineros y a todos aquellos que produjeron sus diversas herramientas y a los que elaboraron las bolsas de papel en las cuales el grafito es transportado y a quienes fabricaron las cuerdas con las cuales se atan las bolsas y a aquellos que las cargaron en los barcos y a los que fabricaron esos barcos. Inclusive los encargados del faro que guía a las naves y los operarios del puerto, participaron de mi nacimiento.

El grafito es mezclado con arcilla proveniente de Mississippi que se refina utilizando hidróxido de amonio. Posteriormente, son añadidos agentes humectantes, tales como cebo sulfurado, que es grasa animal químicamente tratada con ácido sulfúrico. Luego de pasar por numerosas máquinas, la mezcla finalmente luce como salida de una picadora de carne, que pasará a ser cortada a medida, secada y horneada por varias horas a una temperatura de 1.850 grados Fahrenheit. Para aumentar su resistencia y suavidad, las puntas son tratadas con una mezcla caliente que incluye cera proveniente de México, parafina y grasas naturales hidrogenadas.

La madera de cedro recibe seis manos de esmalte ¿Tienen idea de cuáles son todos los ingredientes del esmalte? ¿Se le ocurriría a alguien pensar que las refinerías de aceite de castor forman parte de él? Pues, así es. Al mismo tiempo, el proceso a través del cual se logra que el esmalte tenga un atractivo color amarillo, involucra las habilidades de más personas que las que alguien podría llegar a enumerar!

Observen la etiqueta. Esa película se forma aplicándole calor a una combinación de carbón negro con resinas. ¿Cómo se producen las resinas y qué queremos decir con "carbón negro"?

Mi pequeña porción de metal, esta hecha de cobre. Piensen en todos aquellos que se dedican a la extracción del zinc y del cobre, y en quienes conocen las técnicas para producir finas y brillantes láminas con ambos elementos naturales. Los negros anillos que se observan en mi cuerpo son de níquel negro. ¿Qué es el níquel negro y cómo se lo aplica? A su vez, la historia completa de por qué el centro de mi cuerpo no posee níquel negro, demandaría páginas enteras para explicarla.

Luego llega el momento de mi "coronación", a la que poco elegantemente se la conoce en el mundo comercial como "la arandela", la parte que los individuos utilizan para borrar aquellos errores que cometen conmigo. Un ingrediente llamado "factice" es lo que constituye esa parte de mi ser. Es un producto de características similares al caucho, hecho con un aceite proveniente de las Antillas Holandesas, mezclado con cloruro sulfurado. La llamada "goma", contrariamente a la opinión popular, se utiliza solamente para pegar. Existen también, numerosos agentes vulcanizadores y aceleradores. Por ejemplo, la piedra pómez proviene de Italia, y el pigmento que le otorga a la arandela su color es cadmio sulfurado.

Nadie Lo Sabe

¿Quiere alguien desafiar mi afirmación inicial de que ningún individuo sobre la tierra sabe cómo fabricarme?

En realidad, millones de seres humanos han participado de mi creación, cada uno de los cuales conoce sólo muy poco del resto. Podrán decir tal vez, que voy demasiado lejos al incluir entre ellos a quienes cosechan café en el Brasil y a quienes elaboran alimentos en cualquier otra parte del mundo, como partícipes de mi nacimiento. Pueden incluso llegar a sostener, que la misma es una posición muy extrema. Pese a ello, debo mantener mi aserto anterior: No hay un sólo individuo entre todos esos millones de seres, incluyendo al presidente de la compañía de lápices, que contribuya a mi elaboración más que con una infinitesimal parte de conocimiento o know-how. La única diferencia que existe entre el minero que extrae el grafito en Ceilán y el leñador de Oregón está en el tipo de know-how que ambos poseen. Ni el minero ni el leñador pueden ser dejados de lado.

He aquí un hecho pasmoso: ni el minero que extrae el grafito; ni quienes conducen o fabrican los barcos o trenes o camiones; ni quien pone en funcionamiento la máquina que talla mis partes metálicas; realizan su tarea porque me quieren. Ellos me quieren tal vez aún menos de lo que puede llegar a hacerlo un alumno de primer grado. En realidad, entre esta vasta multitud existe algo en común, que nada tiene que ver con la circunstancia de que alguna vez hayan visto un lápiz o aún de que sepan o no como utilizarlo. Su motivación es algo que está más allá de mi propia existencia. Quizás sea algo como esto: cada uno de estos millones de individuos observa que pueden intercambiar su pequeña parte de conocimiento respecto de cómo se produce un lápiz, por aquellos bienes y servicios que necesitan o desean, pudiendo Yo encontrarme o no entre esos bienes.

Ninguna Mente Maestra


Existe aún un hecho más pasmoso: La ausencia de una mente maestra, de alguien dictando o dirigiendo por la fuerza todas estas incontables acciones que me permiten cobrar vida. Ni el más mínimo rastro de tal clase de persona puede encontrarse. En cambio, hallamos a la Mano Invisible trabajando. Este es el misterio al cual me refería al comienzo de mi relato.

Se ha sostenido que "solamente Dios puede crear un árbol." ¿Por qué solemos coincidir con esto? ¿Será tal vez porque somos conscientes de que nosotros no podemos producirlo? ¿Podemos realmente describir cómo es un árbol? No, no podemos hacerlo, excepto de una forma muy superficial. Podemos decir, por ejemplo, que una determinada configuración molecular se manifiesta a sí misma como un árbol. Nada más.

Yo, el lápiz, soy una compleja combinación de milagros: un árbol, zinc, cobre, grafito, etc. Pero a todos estos milagros que se ponen de manifiesto en la Naturaleza se le ha añadido un milagro aún más extraordinario: la configuración de creativas energías humanas-millones de pequeños know-hows dando forma a una natural y espontánea respuesta a una necesidad y a un deseo humano y en ausencia de cualquier clase de mente maestra! Partiendo de la base de que solamente Dios puede crear un árbol, Yo insisto en que solamente Dios puede hacerme. Los hombres no pueden dirigir estos millones de know-hows que me permiten nacer más de lo que son capaces de unir las moléculas que generan un árbol.

Lo expresado es lo que quise decir cuando escribí: "Si consiguen darse cuenta del milagro que vengo a simbolizar, podrán ayudar a salvar la libertad que desgraciadamente la humanidad de a poco va perdiendo." Si alguien es consciente de que estos know-hows se armonizarán natural y automáticamente dando forma a actividades creativas y productivas, en respuesta a las necesidades y demandas de los individuos, y en ausencia de toda mente maestra gubernamental y coercitiva, esa persona poseerá un ingrediente absolutamente esencial para la libertad: fe en la libertad individual. La libertad es imposible sin esa fe.

Una vez que el gobierno toma para sí el monopolio de alguna actividad creativa, como por ejemplo el servicio de correos, la mayoría de los individuos creerá que la correspondencia no podrá ser eficientemente despachada por particulares actuando libremente. He aquí el motivo: cada uno admitirá que por sí mismo no puede conocer todas las facetas que involucra la entrega de correspondencia. Será consciente también de que ningún otro individuo sabe tampoco como hacerlo. Estas percepciones son en realidad correctas. Nadie posee suficiente know-how para desarrollar un servicio nacional de correos, del mismo modo que nadie posee los suficientes conocimientos como para poder fabricar un lápiz. Ahora bien, ante la falta de fe en la libertad individual, ante el desconocimiento de que millones de pequeños know-hows natural y milagrosamente confluirán para satisfacer una necesidad del mercado, la opinión pública arribará a la errónea conclusión de que el correo únicamente puede ser repartido por una "mente maestra" gubernamental.

Testimonios en Abundancia


Si Yo, el lápiz, fuera el único ítem que pudiera ofrecer testimonio acerca de lo que los hombres y mujeres pueden llegar a alcanzar cuando se les permite comerciar libremente, entonces quienes tienen poca fe tendrían un justo motivo. Sin embargo, observamos que el despacho de correspondencia es algo relativamente simple si se lo compara, por ejemplo, con la fabricación de un automóvil o de una calculadora o con decenas de miles de otras cosas. ¿Despachar? En esta área donde los individuos han sido dejados en libertad, ellos trasladan la voz humana alrededor del mundo en menos de un segundo; hacen llegar un evento visualmente y con movimiento hasta el hogar de cualquier persona al mismo tiempo en que está ocurriendo; despachan 150 pasajeros desde Seattle hasta Baltimore en menos de cuatro horas; acarrean gas desde Texas hasta Nueva York a tarifas increíblemente bajas y sin ninguna clase de subsidios; transportan cuatro libras de petróleo desde el Golfo Pérsico hasta la Costa Occidental -media vuelta al mundo- por menos dinero que el que cobra el gobierno por despachar una carta simple hasta la vereda de enfrente!

La lección que tengo para transmitir es esta: Déjese a las energías creativas fluir libremente. Simplemente organícese a la sociedad para actuar en armonía con esta lección. Procúrese que la organización jurídica remueva todos los obstáculos lo más que pueda. Permítase que los conocimientos surjan libremente. Téngase fe en que los hombres y mujeres libres responderán a la Mano Invisible. Esa fe será ampliamente confirmada. Yo, el lápiz, aparentemente tan simple, ofrendo el milagro de mi creación como testimonio de que esa fe resultará muy práctica, tan práctica como lo son el sol, la lluvia, un cedro, la buena tierra.

Por Leonar E. Read