lunes, 6 de agosto de 2012
Tema Polémico: Mercado de las Telecomunicaciones
jueves, 17 de diciembre de 2009
El ICE: mal de nunca acabar

Esta actitud merece un fuerte repudio, desgraciadamente no podemos decir que nos encontramos sorprendido. La fruta nunca cae muy lejos del árbol.
martes, 20 de octubre de 2009
Teléfonos para todos, gracias a la libertad

Hay más teléfonos móviles que habitantes; y eso es gracias a una legislación que desmonopolizó las telecomunicaciones y que prácticamente hizo posible la propiedad privada del espectro radioeléctrico. Más de algún gurrumino dirá que la causa de que hasta los más pobres lleven móviles al cinto, es debido a la tecnología y qué se yo. Empero, ninguno de ellos podrá explicar, sin acudir al marco legal, por qué es que si esa tecnología está disponible para todos, en países donde la ley restrictiva, el crecimiento no ha sido tan notable.
Usted quizás ya no se acuerde; pero cuando las telecomunicaciones eran un monopolio había que esperar como cuatro años y pagar numerosas mordidas para conseguir teléfonos fijos. Ahora, ¿quién quiere esos vejestorios? Y cuando usted quiere un teléfono sólo sale a la esquina de su casa, lo compra y ya.
Todo aquel que tiene un móvil debería meditar: ¿cómo serían las cosas si les hubiéramos hecho caso a los que se oponían a la desmonopolización y liberación de las telecomunicaciones? ¿Qué hubiera pasado si les hubiéramos creído cuando gritaban que los precios se iban a ir hasta las nubes? ¿Cómo serían las cosas si hubiéramos defendido el monopolio y el control político de la telefonía?
Luis Figueroa
miércoles, 24 de junio de 2009
¡Apertura!

jueves, 21 de mayo de 2009
Costa Rica tiene la menor densidad celular de Centroamérica
El mercado costarricense de telefonía móvil tiene la menor densidad de Centroamérica. Para alcanzar el porcentaje de densidad de Centroamérica, Costa Rica debe al menos duplicar el número de usuarios móviles. Mientras el istmo registra una densidad promedio de 70,40 celulares por cada 100 habitantes, en el país apenas alcanza 33,76. Actualmente existen casi 1,8 millones de líneas móviles.Panamá es el país que presenta la mayor penetración en cuanto a líneas telefónicas. Ahí 90 de cada 100 habitantes tienen una. Le sigue El Salvador con 89,5. Nicaragua, que es el segundo país con menor densidad registra 37,9 por 100 habitantes, mientras que Costa Rica posee apenas 33,8 soluciones móviles. A nivel latinoamericano, el país queda aún más rezagado en densidad móvil, pues ocupa el puesto 19 de 21 naciones analizadas. Solo supera a Cuba y Haití.
La diferencia que muestra Costa Rica en relación al resto de los países de Centroamérica es la cantidad de empresas que participan en el mercado celular. Hasta ahora solo el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) ofrece servicios de telecomunicaciones en el país. Sin embargo, eso cambiará a partir del próximo año cuando arriben nuevos competidores de telefonía móvil, tras la ruptura del monopolio que se dio el año pasado.
La baja densidad es uno de los mayores atractivos para las multinacionales de telefonía que ansían competir en el mercado nacional. Lo anterior por cuanto al haber un gran mercado insatisfecho ven la posibilidad de un jugoso negocio. Haciendo un cálculo moderado, podría estimarse que los 2 millones de clientes nuevos que tendría Costa Rica facturarían unos $40 millones al mes. Ese monto es suponiendo que cada nuevo usuario pague una factura mensual aproximada de $20. La misma proyección revela que los nuevos usuarios de celulares representarían un mercado anual nada despreciable cercano a los $500 millones.
Se conoce que existen al menos cuatro empresas de telefonía que ya han realizado gestiones para operar en el mercado interno. Telefónica y América Móvil ya inscribieron sus marcas, Digicel incluso es patrocinador de la selección nacional de fútbol y Cable & Wireless ha realizado consultas. Se dice también que la firma mexicana Iusacel y la europea France Telecom podrían considerar disputar una licencia para operar telecomunicaciones en el país. No obstante el gran potencial que muestra el mercado nacional de telefonía celular, solo hay espacio para que incursionen tres nuevos competidores, según la Sutel.
Danny Canales (Diario La República)
miércoles, 13 de mayo de 2009
¿Apertura?

¿Por qué será que el ICE le teme tanto a la apertura? ¿No es que eran la empresa más avanzada de toda latinoamérica?
lunes, 2 de marzo de 2009
Tema Polémico: lo que esperamos del ICE

Se supone que el ICE es una empresa al servicio de los costarricenses, de todos los costarricenses y no sólo de sus empleados. Además, se supone que la función de la compañía en materia de telecomunicaciones es proveer a los costarricenses con los servicios mejores y más baratos posible. La supervivencia de la institución per se o, lo que es lo mismo, su existencia exclusivamente para satisfacer a sus empleados, es y debe ser siempre inadmisible.
Resulta, por esta razón, chocante la actitud del ICE frente a la competencia. Recientemente, una empresa comenzó a brindar el servicio de llamadas internacionales a través de una especie de teléfonos públicos dispuestos en lugares convenientes para la gente (supermercados, paradas de buses, etc.) y, en una actitud leguleya, las autoridades del ICE descaradamente se manifiestaron en contra de un servicio cinco veces más barato del que ellos ofrecen, con argumentos basados en que la empresa competidora no se sometió a la regulación de la SUTEL.
Como usuarios de servicios de telecomunicaciones y como supuestos dueños parciales del ICE, externamos nuestro descontento por esta actitud y hacemos un llamado a sus autoridades para que se hagan a un lado si son incapaces de mejorar las ofertas de los competidores, pues es de esperar que, a partir de ahora, comiencen a llegar nuevas empresas, unas ofreciendo servicios tradicionales, otras servicios nuevos, unas ofreciendo lo mismo a más bajo precio, otras mejores servicios a precios similares a los de los actuales. Sí, es posible que lleguen empresas con peores ofertas, pero esto no sería problema porque simplemente seguiríamos comprando los servicios al proveedor actual.
Ya los"patriotas" durante la campaña del TLC nos habían pintado una imagen apocalíptica de lo que sucedría con la eventual aprobación del tratado. Hoy la realidad muestra de qué lado estaba la verdad: Costa Rica no perdió parte de su territorio, los órganos no han sido traficados, nadie se ha llevado el agua, la isla del Coco sigue siendo tica, el Código de Trabajo sigue estando en vigencia, y los servicios de telecomunicaciones no han empeorado, sino que incluso sin existir materialmente empresas instaladas ya se presentan casos como los mencionados que dan muy buenas señales. ¡Cuánto tiempo perdido, cuántas oportunidades desperdiciadas, cuánto rezago tecnológico por el sólo hecho de aferrarnos a los dogmas!
Todavía hoy, hay quienes temen que algunas empresas vengan a vender servicios mucho más baratos incluso de lo que les cuesta únicamente para quebrar al ICE y una vez de que no haya ICE puedan subir los precios indiscriminadamente. Este mito es totalmente injustificado. Por una parte, la SUTEL va a estar supervisando los precios cobrados e intervendría en caso de que una empresa pretendiera subir los precios indiscriminadamente. Por otra parte (y eso es en el fondo lo único que importa), mientras haya la posibilidad de que nuevas empresas puedan entrar con relativa facilidad al mercado, es decir sin mucho trámite ni pagos fuertes, cualquier compañía que pretenda "pasarse de lista" subiendo los precios tras acabar con la competencia, automáticamente atraerá nueva competencia. Cuantas menos barreras de entrada haya, menos rentable es la estrategia de bajar precios para sacar competencia y luego pretender subirlos indiscriminadamente.
Si el ICE realmente va a cumplir una función útil para la sociedad en este nuevo esquema de apertura debería ser que se dedique exclusivamente a ver cómo mejora precios e innova en servicios. Si quiere adicionalmente ejercer presión ante la SUTEL, esta debería consistir exclusivamente en exigir reducciones en los requisitos para que cualquiera pueda entrar a competir en el mercado. Cualquier comportamiento diferente delatará un interés puramente grupal de sus trabajadores, no el de sus dueños últimos: los costarricenses.
Ante este nuevo panorama, esperamos que el ICE reaccione mejorando sus propios servicios en vez de dedicarase a boicotear a las empresas que lo vengan a hacer mejor. Su objetivo último así lo exige.
sábado, 20 de diciembre de 2008
Efectos de la competencia en telefonía celular

12:20 pm - Entré a la sucursal de Digicel
12:23 pm - Encontré 4 celulares de diferentes marcas, ¡todos a US$ 9.99!
12:25 pm - Escogí un Nokia 1200. Un modelo sencillo con pantalla en blanco y negro y linterna.
12:35 pm - Luego de hacer una fila de cinco personas salí con un celular con línea, un dólar de saldo para hacer llamadas y un MP3 player de 1 GB.
Hagamos la comparación con Costa Rica, en donde tantas personas todavía insisten en que la competencia no nos va a beneficiar:
Precio
El celular en Panamá me costó US$ 9.99, lo que equivale a aproximadamente a 5 500 colones. Un celular Nokia con las mismas características (Nokia 1112) cuesta en Costa Rica entre 30 000 y 35 000 colones (US$ 54 a 63). Más o menos cinco veces lo que me costó a mi aquí. Esto sin contar el MP3 player USB que venía incluido.
Además, el costo de las llamadas entre celulares de la misma red es de US$0,24 (132 colones) por los primeros dos minutos y la media hora siguente es gratis. Es decir, el minuto sale aproximadamente a 4 colones en los primeros 32 minutos de llamada. Si la llamada es a otra red (Movistar o Cable and Wireless) cada minuto cuesta US$ 0,12, pero se cobra al segundo.
Tiempo de espera
No creo que haya mucho que decir sobre esto. Como pueden ver, entre el momento en que entré a la tienda y el momento en que salí pasaron con costo 15 minutos. En Costa Rica, con suerte se duran 2 horas haciendo una fila interminable en alguna sucursal del ICE.
Antes de que Digicel entrara a Panamá, el precio por minuto de celular rondaba los US$ 0,35 a 0,45 por minuto. La competencia puede beneficar a los usuarios, pues mejora tanto los precios, como el servicio. Esperemos que tengamos una competencia efectiva en Costa Rica el año que viene, porque el ICE simplemente da un pésimo servicio.
Felipe Echandi L.
lunes, 11 de agosto de 2008
Tema polémico: la apertura del ICE

En primer lugar, con dicha ley se pone fin al monopolio en telecomunicaciones que existía en Costa Rica y, como bien apuntó el Presidente Oscar Arias, al hecho de que el nuestro sea el único país del continente americano en que dicha situación existía. A partir de ahora, se elimina uno de los obstáculos jurídicos más importantes para que nuevas empresas vengan a Costa Rica a competir con el ICE en el ofrecimiento de servicios tanto de telefonía celular como de internet.
Sin embargo, nunca faltan alarmistas enemigos de la libertad como el altruista Semanario Universidad, que ya preconiza que dicho sector quedaría en manos de un oligopolio privado. No entendemos cómo el Semanario ya obtuvo tan brillante conclusión, que pareciera más digna de las artes de Nostradamus que de la investigación seria y responsable. Lo cierto del caso es que el periódico advierte que Telefónica y América Móvil (antigua Telmex) mantienen regímenes de competencia falsos, de forma tal que se ponen de acuerdo para controlar el mercado. Es más, alega que "en círculos empresariales se afirma que en vez de competir libremente (Telefónica y América Móvil) se ponen de acuerdo para repartirse el mercado". Es claro que la rumorología hace su aparición, pues desconocemos quiénes conforman esos círculos empresariales que el diario usa de referencia, dado que sabemos que no se trata de los afiliados a la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada (UCCAEP), en tanto ellos mismos se han pronunciado abiertamente a favor de la apertura del ICE y no sólo en telefonía e internet, sino también en generación de energía.
Semanario también afirma que, con la apertura, el ICE perdería cerca del 66% de su mercado. Desconocemos la veracidad y seriedad de los estudios que cita dicho diario, pero en caso de ser cierto, tal situación deja claro que 66% de los clientes del ICE están insatisfechos con sus servicios, por lo cual escogerían a otra empresa. Este es precisamente el punto medular de este artículo: con la apertura y la consecuente participación de otras empresas en el sector, los usuarios tendremos más opciones para escoger y cambiarnos de operador en caso de estar insatisfechos.
No obstante, hay algo bastante curioso. De acuerdo con el rotativo "si bien el mercado de Costa Rica es pequeño, en comparación con otros países latinoamericanos, resulta muy atractivo por ser sumamente dinámico...". Si, en efecto, lo que dice Semanario es cierto, esa misma dinamicidad y atractivo del mercado reduciría potencialmente el peligro de la formación de cárteles corporativos, pues otras empresas como AT&T, Millicom (misma que inclusive menciona dicho periódico), y otras, estarían deseosas de competir en Costa Rica.
Resulta irónico que Semanario haga uso de la misma táctica que criticó al grupo del Sí al TLC durante el pasado referéndum, la del miedo, para empezar a generar resistencias a la apertura. Basta con observar las hecatombes pronosticadas respecto al futuro de la telefonía, la electricidad y el internet o la "información" aportada sobre los nexos de los distintos empresarios (satanizados dicho sea de paso) con personalidades políticas y económicas costarricenses. El viejo truco de deslegitimar porque "A es amigo de B, primo de C, suegro de D o ex compañero de kinder de E" nos hace recordar algo más cercano a las falacias ad hominem que al periodismo investigativo, para usar con este último calificativo las palabras de Alberto Cortés, reconocido opositor al TLC.
En ASOJOD no podemos comprender por qué a algunos grupos y personas les incomoda tanto la libertad para escoger. La postura ética de quienes atacan esa libertad no es otra más que la altruista, es decir, aquella que pretende hacer de unos seres humanos los medios para que otros alcancen sus fines. Podrán decirnos "si el ICE desaparece, mucha gente de escasos recursos o de zonas rurales quedará sin acceso a servicios de telefonía", pero a eso nosotros respondemos, sin ningún problema, que no estamos dispuestos a sacrificar a unos (los que necesitan buenos servicios de telecomunicaciones para estudiar, trabajar, producir) para darle algo a otra persona, indistintamente de su posición socioeconómica.
Algunas personas creen que los que se van a ver beneficiados con la apertura en telecomunicaciones son los "grandes y poderosos empresarios". En realidad, no sólo los grandes empresarios van a obtener beneficios, sino también miles de personas como pequeños y medianos empresarios, estudiantes, trabajadores, etc. cuyas labores necesitan buenos servicios de telefonía o internet. También se beneficiarán muchas personas que vayan a ser empleadas, directa o indirectamente, por esas nuevas compañías. ¿O es que acaso Telefónica o América Móvil no necesitarán ingenieros, secretarias, abogados, oficinistas, técnicos, guardas de seguridad, conductores, bodegueros, publicistas, médicos de empresa, personal de limpieza, suplidores de equipo, diseñadores de software, etc?
Indistintamente de su trabajo, si una persona es cliente de los servicios de telefonía celular o internet, podrá ahorrar, gracias a la competencia, mucho tiempo en filas y trámites. Podrá trabajar de forma más cómoda, con mejor cobertura, mejores precios y mejores sistemas. En otras palabras, los consumidores (que somos la gran mayoría) podremos obtener mejores servicios, mejor calidad y mejores precios. Pero lo más importante, podremos obtener la libertad y nos empoderaremos para decidir sobre lo que nos compete: la forma en que se usa nuestro dinero.
sábado, 16 de febrero de 2008
Descomunal engaño sindical

El sindicalismo del ICE ha disparado su ultimo cartucho en contra de la aprobación legislativa del proyecto de Ley General de Telecomunicaciones, con la publicación de un anuncio en el que se pronostica el alza de tarifas en telefonía fija convencional como consecuencia irremediable de la entrada en vigencia de esa ley. La tesis que sustentan es una total falacia, cuyo único objetivo es confundir y engañar a los lectores.
Sostienen que la tarifa básica en telefonía fija residencial, hoy en ¢1.850 ($3,70) al mes, con derecho a 160 minutos de uso, sufrirá un aumento de ¢3.300 a consecuencia de la obligatoriedad de eliminar los subsidios que manda la nueva ley. Los sindicalistas consideran como subsidio los ingresos extras que el ICE percibe por los minutos de servicio en excedente respecto a los 160 minutos incluidos en la tarifa básica. Según estadísticas publicadas por la Aresep, las líneas comerciales representan el 20% del total y las residenciales, el 80%; y el cargo promedio mensual por línea telefónica es de unos ¢5.175 ($ 10,35). El cargo promedio por línea resulta de dividir el ingreso total por la facturación de los servicios en telefonía fija convencional, estimado en $11,4 millones mensuales, entre el número total de líneas facturadas, que rondan 1,1 millones. Los sindicalistas consideran dolosamente al cargo promedio por línea, como el costo de operación mínimo para cada línea.
Si no paga, no disfruta. Del estudio de las tarifas de telefonía fija aprobadas por la Aresep se deduce que no existe ningún subsidio entre usuarios para el servicio de telefonía fija convencional, pues todos pagamos la misma tarifa básica residencial de ¢11,56 minuto por los primeros 160 minutos (¢13,44 minuto las líneas comerciales) y de ¢ 4,10 el minuto a tarifa plena u horario diurno, y de ¢2 el minuto en horas nocturnas y fin de semana. Y el que no paga lo consumido, sin contemplación ni solidaridad que valga, simplemente no disfruta del servicio por desconexión automática a partir del segundo día de mora.
La tarifa básica que todos pagamos por el servicio garantiza al ICE suficientes ingresos para cubrir el costo mínimo de operación de toda la plataforma de telefonía fija, aun cuando el consumo de todos sus abonados fuese nulo. Hasta en esa extrema situación, equivalente a un boicot nacional del servicio, el ICE percibiría la suma de ¢1.850 x 880.000 + ¢2.150 x 220.000)/500 > $ 4,2 millones por mes, $ 50,4 millones por año, monto suficiente para pagar la planilla de 4.200 empleados con salarios promedio de $1.000 cada uno. Los ingresos totales por telefonía fija hoy ya superan los $150 millones por año y seguirán creciendo proporcional- mente con el mayor ingreso per cápita y con el crecimiento de la economía.
Incomprensible aberración. No obstante, todavía se mantiene una aberración tarifaria incomprensible que perjudica seriamente el ingreso del ICE, y por lo tanto podría incidir en el futuro en un deterioro en la calidad del servicio. La tarifa básica cobra los primeros 160 minutos a razón de ¢11,56 el minuto, mientras que el excedente a solo ¢4 y ¢2. En todas partes del mundo, el excedente se cobra igual o superior o ligeramente inferior, pero no tan barato.
Es muy probable que ante un aumento de costos y salarios, el ICE se vea obligado a solicitar un incremento en la tarifa del consumo en exceso: de ¢4 a algo superior, pero ello no implicará una modificación a la tarifa básica como insisten engañosamente los sindicalistas. No hay manera alguna de que las tarifas básicas residenciales o comerciales tengan que ser aumentadas por la eliminación de los famosos “supuestos subsidios” o por efectos de la competencia; primero, porque nadie subsidia a nadie según las tarifas vigentes en telefonía fija y, segundo, porque toda la telefonía fija convencional seguirá siendo una concesión en monopolio para el ICE, con todo y TLC, apertura y Ley de Telecomunicaciones.
Ricardo Trujillo
sábado, 12 de enero de 2008
Absurda oposición legislativa

Mientras en Costa Rica los diputados Merino y la bancada del PAC se las ingenian para ahogar en cientos de mociones el proyecto en discusión legislativa para dotarnos de nuestra primera Ley General en Telecomunicaciones, la Unión Internacional de las Telecomunicaciones –UIT– desde Ginebra, Suiza, en respuesta a las exigencias del mercado mundial, ha reasignado el uso de algunas bandas del espectro radioeléctrico, para facilitar y promover el uso de la telefonía móvil de tercera generación.
Apertura de banda. Los miembros de la UIT, incluyendo a Costa Rica, en una reciente convención mundial (WRC07), coincidieron en reasignar la banda del radioespectro desde los 689 MHz hasta los 862 MHz, frecuencias con excelentes características para la transmisión a grandes distancias, anteriormente asignadas a canales de TV por UHF y buscapersonas, para los muy solicitados servicios de telefonía móvil mas navegación por Internet a velocidades desde los 64 Kbps hasta los 2 Mbps, conocida también como la telefonía de tercera generación. Esta reasignación de bandas para los servicios de 3G, adicionales a los TDMA y GSM existentes, representa un incremento en capacidad suficiente como para permitir la transmisión de 30 portadoras de tecnología W-CDMA con ancho de banda de 5 MHz cada una, a través de 15 operadores en competencia, cada uno utilizando dos portadoras. Solo en Estados Unidos, la FCC ha sacado a subasta para este mes de enero 1.099 licencias de operación en esa banda. Se trata, sin duda, de una gran apertura del radioespectro que viene a dar al traste con los sueños de acaparamiento indefinido de frecuencias que muchos operadores hubiesen deseado mantener en usufructo para siempre. Se trata de una verdadera optimización del radioespectro, que permitirá mayor grado de libertad en escogencia para los abonados de todo el planeta, y que, sin duda, reducirá drásticamente los costos actuales del servicio.
Otra Costa Rica. Los diputados que todavía se oponen a la apertura en telecomunicaciones, y en general al cambio del estatismo económico a ultranza por un mercado de capitales mixtos en la prestación de servicios públicos, son cada vez menos. Estamos por presenciar un desplazamiento paula- tino de los votos legislativos hacia el grupo mayoritario del G-38, a medida se acerca el nuevo periodo electoral. La Costa Rica posreferendo es totalmente otra, y sus exigencias están mucho más orientadas al desarrollo y consolidación de un modelo social basado en el esfuerzo productivo individual, familiar y empresarial, que en la defensa a muerte del caduco modelo de la redistribución de la riqueza por la sola vía de los servicios públicos. Ya muy pocos costarricenses están dispuestos a morir luchando en la ultima trinchera en defensa de un modelo de redistribución económica seriamente deteriorado y apenas consistente en la devolución de migajas de muy bajo valor, como el supuesto subsidio de la tarifa básica de la telefonía fija y la solidaridad con las zonas rurales a través de teléfonos públicos.
Las demandas de seguridad social para este siglo XXI se están actualizando y modernizando. El periodo electoral que ya se aproxima abrirá ciertamente la posibilidad de replantear y redefinir las nuevas prioridades de solidaridad social que demandarán los ciudadanos de esa nueva Costa Rica que ya se encuentra en febril construcción.
viernes, 21 de diciembre de 2007
Apertura telefónica y mito

A pesar de los reiterados augurios apocalípticos, magistralmente configurados y diseminados por la dirigencia del sindicalismo, Costa Rica no comió cuento y votó decididamente a favor del TLC.
En dicho tratado, ya aprobado, Costa Rica se compromete a una apertura de su mercado en telecomunicaciones, es decir, a permitir la inversión privada junto a la estatal existente, para la operación y prestación de servicios en ese sector de la economía.
Lógicamente, no podrá haber apertura exitosa si no se aprueba el marco legal que la permita, regule, controle y proteja. Ese proyecto de ley, cuyo objetivo primordial está claramente definido en sus artículos 2 y 3, se encuentra listo para discusión y aprobación en primer debate en el plenario de la Asamblea Legislativa. La bancada del PAC y dos partidos minoritarios están decididos a retrasar su aprobación mediante la introducción de mociones al texto aprobado por la comisión que lo estudió y dictaminó hace varios meses.
Soluciones modernas. El texto actual del Proyecto de Ley General de Telecomunicaciones ha incorporado soluciones modernas para las múltiples preocupaciones de carácter social que se han esgrimido, y en especial, el respeto a los principios de solidaridad y universalidad que han caracterizado la prestación de esos servicios durante medio siglo por medio del ICE. Incorpora nuevos derechos para los abonados de acuerdo con la exigencia constitucional para un trato equitativo, transparente y no discriminatorio de parte de los futuros operadores a sus clientes. Adicionalmente, crea un fondo de solidaridad financiado por los ingresos de los operadores para garantizar los servicios en aquellas áreas no rentables, pero cuya cobertura es una necesidad social.
¿Qué pretenden mejorar o cambiar las mociones del PAC? Todavía existe la errónea creencia de que solo el Estado y sus instituciones pueden servir apropiadamente a los sectores de escasos recursos. Crasa equivocación. Con las actuales tecnologías, el servicio de la telefonía celular se brinda con mayor rentabilidad en las zonas de mayor densidad poblacional con respecto a las áreas menos pobladas. Prueba de ello es que El Salvador, con la mayor densidad poblacional de Latinoamérica, cuenta con el más alto índice de penetración en telefonía celular de la región: casi un 72%, más del doble de la nuestra. Y esa cobertura beneficia precisamente a los pobladores de más bajos ingresos.
Se puede más. Si el ICE no ha utilizado el sistema de prepago ni mejorado su comercialización ni colocado sus torres en las zonas de más tráfico y población para beneficio de los habitantes de más escasos recursos, no implica que los operadores privados no lo puedan hacer. Todo lo contrario, la incursión de operadores privados en abierta competencia es la mejor garantía para que el actual servicio de la telefonía móvil beneficie al 100% de nuestra población, y en especial a los sectores de más bajos ingresos y rurales.
El servicio ampliamente difundido y de fácil, rápida y baja adquisición, con tarifas similares y hasta inferiores a las nuestras, que ya gozan los pobladores de Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, es la mejor prueba de lo socialmente beneficiosa que puede llegar a ser la apertura de las telecomunicaciones.
Mocionar para, simplemente, atrasar una ley de tan suma urgencia puede salirle tan caro al PAC como un tiro por la culata.
Por Ricardo Trujillo

