Para esta ocasión, queremos compartir con ustedes un artículo de Ricardo Rojas, titulado "Ayn Rand y Karl R. Popper sobre el conocimiento: ¿es posible encontrar un punto de conexión?" En él se plantean interesantes puntos de encuentro sobre la teoría del conocimiento en el planteamiento de ambos pensadores.
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viernes, 7 de noviembre de 2014
lunes, 3 de noviembre de 2014
Tema polémico: transformando el concepto de responsabilidad social empresarial
El concepto de responsabilidad social empresarial (RSE) está muy extendido en nuestros días. Aunque debería entenderse por esto una serie de programas o estrategias que las empresas desarrollan para mejorar el entorno donde operan, en la realidad, termina visualizándose como una forma de marketing social o como un remordimiento
por generar riqueza. Ahí está el meollo del asunto.
En ASOJOD nunca hemos compartido el concepto de RSE. Generar riqueza no es nada malo, por el contrario, es la única responsabilidad que tiene el empresario y es uno de los actos más nobles que puede existir. Con ello, no sólo se beneficia el mismo empresario al tener más dinero para continuar invirtiendo sino que ayudará a millones de consumidores a encontrar satisfacción a sus necesidades y, de paso, generará empleos cuyos salarios le permitirán a sus trabajadores progresar y, también, satisfacer sus necesidades consumiendo bienes y servicios, lo que se traducirá en más empresarios obteniendo dinero, invirtiendo, innovando, empleando a un numero cada vez mayor de personas y satisfaciendo más necesidades, todo lo cual se convierte en un círculo virtuoso que dinamizará la actividad económica y aumentará las posibilidades de progreso humano.
Consideramos que la solidaridad es un acto voluntario y libre que cada quien puede llevar a cabo de la forma y en el momento que crea oportuno. Así pues, el empresario tiene derecho a utilizar parte de su riqueza para colaborar con otros en la consecución de determinadas metas: puede ser ayudar a algunas personas a estudiar a través de becas, limpiar el área donde se encuentra la empresa, desarrollar campañas en las escuelas y colegios para prevenir enfermedades, impulsar estrategias de capacitación para ciertos grupos poblacionales, entre una gran cantidad de opciones. Eso no está mal. El problema radica en creer que esto es una obligación "social" y no un acto noble que surge de la libertad.
Cuando las personas impulsan estos programas bajo las premisas equivocadas, creyendo que su actividad es nefasta y, por tanto, deben compensar a otros para expiar culpas, terminan haciendo más daño que el que pretendían reparar. Extenderán la errada creencia que nos ha impuesto nuestro sistema educativo y formativo respecto a que generar riqueza es malo, que el rico es un cáncer para la sociedad, que son individuos egoístas, avaros y que solo buscan explotar a los demás, razón por la cual debemos idealizar al pobre, rechazar el progreso y desear aquel bucólico y romántico paisaje de un campesino humilde, que apenas produce para comer y que no desea más que, parafraseando la canción típica "Caña dulce pa moler", su casita y una milpa y una milpa y buenos bueyes y ser como esos reyes que no envidian ya nadita. Lamentablemente, el propio empresario se ha tragado ese cuento y la gran mayoría produce con vergüenza, con temor y timidez, como si hiciera algo malo. Incluso, hay quienes piden más regulaciones y más intervención estatal. El resultado final es que, muy pronto, las sociedades se empobrecerán sistemáticamente, los burócratas y políticos concentrarán todo el poder, pasando de un sistema democrático a uno totalitario, con muerte, miseria, hambre y sangre por doquier.
Si algo nos ha enseñado Ayn Rand, una de nuestras escritoras favoritas, es que el empresario es el héroe de la historia, el titán que sostiene al mundo. Es el emprendedor que genera riqueza, innova, crea, mejora, aprende y enseña. Hasta que nuestros empresarios no entiendan ese rol que verdaderamente juegan, seguirán pensando de la forma que el sistema ha enseñado. Y hasta que nosotros mismos, la población en general, no comprendamos su importancia, seguiremos vilipendiándolos, sometiéndolos al escarnio y la ordalía, condenándolos como a Prometeo.
Si algo nos ha enseñado Ayn Rand, una de nuestras escritoras favoritas, es que el empresario es el héroe de la historia, el titán que sostiene al mundo. Es el emprendedor que genera riqueza, innova, crea, mejora, aprende y enseña. Hasta que nuestros empresarios no entiendan ese rol que verdaderamente juegan, seguirán pensando de la forma que el sistema ha enseñado. Y hasta que nosotros mismos, la población en general, no comprendamos su importancia, seguiremos vilipendiándolos, sometiéndolos al escarnio y la ordalía, condenándolos como a Prometeo.
Empecemos dando el primer paso para lograr el cambio en la mentalidad: abandonemos la visión errada que impulsa la mayoría de gente sobre la RSE, cambiémosle el nombre y comprendamos que esos actos pueden ser formas de solidaridad libre y voluntaria, actos de cooperación entre individuos. Sigamos defendiendo al empresario, valorándolo, dándole el lugar que se merece como héroe de la sociedad, en lugar de atacarlo y mancillarlo.
Ese será un gran primer paso para el desarrollo y progreso de la humanidad.
Ese será un gran primer paso para el desarrollo y progreso de la humanidad.
viernes, 1 de febrero de 2013
Viernes de recomendación
El día de mañana, 2 de febrero, se conmemora el 108º aniversario del nacimiento de Ayn Rand, para nosotros, una de las personas más brillantes que ha tenido la humanidad. Su pluma, directa, ética y libre, nos ha expuesto los mejores argumentos para la defensa de la libertad y la racionalidad. Con ocasión de esa fecha, queremos compartir con ustedes una de sus más extraordinarias novelas: El Manantial, el cual presentamos en dos tomos: Tomo I y Tomo II. Esperemos la disfruten tantísimo como nosotros.
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viernes, 25 de enero de 2013
Viernes de Recomendación
El día de hoy les recomendamos que compren la segunda parte de la más reciente adaptación al cine de la famosa novela de Ayn Rand, la Rebelión de Atlas. Aun no está disponible en el país, sin embargo, la podrían comprar por medio a Amazon.com en el siguiente link
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viernes, 9 de noviembre de 2012
Viernes de recomendación
Para este día, en ASOJOD nos complace compartir con ustedes el libro "La virtud del egoísmo", de Ayn Rand. En él, la maravillosa pensadora explica, a través de una serie de artículos, la filosofía objetivista que desarrolló. Esta obra es crucial para comprender su pensamiento y atestiguar el supremo amor hacia la libertad y la racionalidad que desplegó una de nuestras autoras favoritas de todos los tiempos.
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viernes, 19 de octubre de 2012
Viernes de recomendación
Para esta ocasión, queremos ofrecerles un interesante artículo de Leonard Peikoff, heredero intelectual de Ayn Rand, denominado "¿Por qué los empresarios necesitan la filosofía?". En él, el autor explica la naturaleza del empresario como un ser egoísta que busca su propio beneficio, creando, innovando y produciendo, generando riqueza y, secundariamente, mejorando la vida de sus congéneres.Y señala que él ocupa la filosofía para entender por qué en la actualidad, es quizá el ser más vilipendiado y atacado en una sociedad, a pesar de ser quien la mueve y le permite progresar.
De acuerdo con el autor, mientras el empresario no entienda la enorme importancia de su rol, seguirá siendo el chivo expiatorio de los mediocres, de los incapaces de producir y que se dedican profesionalmente al parasitismo, viviendo a costa de quienes sí generan riqueza. Gracias a la cobardía de algunos empresarios, que se avergüenzan de ser los Atlas que sostienen al mundo y se justifican diciendo que ellos no buscan el beneficio propio sino que son altruistas, la gente ha aceptado la idea de que es malo ser empresario. Por causa de esa creencia tan generalizada, Peikoff considera que los políticos han tenido terreno fértil para regular, constreñir y ahogar la actividad empresarial, enviando a la hoguera tributaria a todo aquel "desalmado" que quiera enriquecerse, que quiera producir.
Este importante ensayo nos muestra cómo una premisa tan perversa como la creencia de que el empresario es, por naturaleza, malvado, ha derivado en una justificación para castrarlo y llevar a la sociedad a una corrupción moral, fomentando que los individuos piensen que pueden repartir lo no creado, que pueden beneficiarse del trabajo de otros sin merecerlo, justificando la existencia de un tipo de esclavitud que no es criticada por los periódicos ni por los sindicalistas o por los académicos: el empresario que produce para que otros disfruten su obra.
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viernes, 3 de febrero de 2012
Viernes de recomendación

El día de ayer se conmemoró el 107º aniversario del nacimiento de Alisa Zinovievna Rosembaun, mejor conocida como Ayn Rand. Sin duda alguna, se trata de una de las personas más brillantes que ha pasado por nuestro planeta, dejando grandes textos como "La rebelión de Atlas", "El Manantial", "La virtud del egoísmo" y muchos otros, donde impregnó sus maravillosas ideas y que en ASOJOD nos hemos dado a la tarea de difundir.
Por eso, en este Viernes de recomendación, queremos compartir con ustedes un excelente ensayo del profesor Alejandro Mercado, titulado "Ayn Rand", donde explica el pensamiento de esta espectacular filósofa.
Esperamos les guste y los motive a seguir leyendo su espectacular obra.
Por eso, en este Viernes de recomendación, queremos compartir con ustedes un excelente ensayo del profesor Alejandro Mercado, titulado "Ayn Rand", donde explica el pensamiento de esta espectacular filósofa.
Esperamos les guste y los motive a seguir leyendo su espectacular obra.
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viernes, 2 de diciembre de 2011
Viernes de recomendación

Para este Viernes de recomendación, en ASOJOD queremos compartir con ustedes un libro que que, a nuestro criterio, se erige como una verdadera obra de arte. Se trata del mejor libro escrito por el ser humano: La Rebelión de Atlas, de Ayn Rand.
Es una extensa novela que refleja los más altos valores que seguimos en ASOJOD: el individualismo, el mérito de la riqueza, la defensa de la propiedad privada, la racionalidad, el papel del empresario como motor del progreso y la honorabilidad y moralidad de quien produce riqueza y se niega a seguir siendo saqueado por los parásitos que pretenden vivir a costa suya.
Una lectura que, sin duda, aplica maravillosamente al momento histórico que vive Costa Rica, con unos parásitos pretendiendo aumentarnos los impuestos para seguir alimentando su vulgar voracidad y premiar inmerecidamente a los mediocres, holgazanes, vividores y vulgares con el fruto del trabajo del individuo decente, productor, pensante, creativo e innovador.
Compartimos también con ustedes la Primera parte de la película que se realizó inspirada en esta magnífica novela, estrenada hace apenas unos pocos meses. ¡Que disfruten ambas!
Es una extensa novela que refleja los más altos valores que seguimos en ASOJOD: el individualismo, el mérito de la riqueza, la defensa de la propiedad privada, la racionalidad, el papel del empresario como motor del progreso y la honorabilidad y moralidad de quien produce riqueza y se niega a seguir siendo saqueado por los parásitos que pretenden vivir a costa suya.
Una lectura que, sin duda, aplica maravillosamente al momento histórico que vive Costa Rica, con unos parásitos pretendiendo aumentarnos los impuestos para seguir alimentando su vulgar voracidad y premiar inmerecidamente a los mediocres, holgazanes, vividores y vulgares con el fruto del trabajo del individuo decente, productor, pensante, creativo e innovador.
Compartimos también con ustedes la Primera parte de la película que se realizó inspirada en esta magnífica novela, estrenada hace apenas unos pocos meses. ¡Que disfruten ambas!
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viernes, 15 de abril de 2011
Viernes de Recomendación

El día de hoy se estrena en los Estados Unidos la película de La Rebelión de Atlas de Ayn Rand. Por ello, queríamos aprovechar para compartir un clip de la misma, así como una entrevista realizada al escritor de la película.
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miércoles, 16 de marzo de 2011
Cuestionar a los parásitos

La degradación moral de una sociedad tiene muchos síntomas. Pero misteriosamente algunos prefieren apuntar su artillería buscando culpables en retorcidos ámbitos, cuando en realidad las explicaciones están a la vuelta de la esquina, mucho más cerca de lo que creemos.
Y es que hemos naturalizado el concepto de que muchos, demasiados deben esforzarse, trabajar y producir, generando riqueza, para que otros, sin hacerlo puedan gozar de los beneficios del mérito ajeno. Estamos rodeados de parásitos, y lo más grave del caso es que nos estamos acostumbrando a ello. Convivimos a diario con gente que ha elegido la más fácil, la de no hacer, la de dejar que otros lo sostengan, la de victimizarse responsabilizando a cuanto monstruo real o imaginario tenga a su alcance.
Que los beneficiarios directos de ese magnífico negocio de vivir del esmero ajeno, aprueben esta actitud generalizada no debe sorprender. Después de todo, maximizan su propia ecuación. Mínimo sacrificio, largamente compensado por cuantiosas ventajas recibidas sin más merecimiento que el de autodefinirse como postergados, minusválidos y mártires del sistema.
Lo paradigmático, es que los esquilmados, los que se esfuerzan, los que han elegido el camino más complejo y agotador, pero más honroso por cierto, se hayan acoplado tan mansamente y acepten con tanta condescendencia esta nueva moralidad impuesta, convirtiéndose en verdaderos esclavos.
Los creadores, los que están dispuestos al riesgo, los que trabajan de sol a sol, poniendo en ello no solo su esfuerzo físico, sino fundamentalmente su cerebro, su ingenio y talento, su preocupación y compromiso, se vienen resignando a esa nueva posición, la de los expoliados, esos que trabajan para que otros disfruten de su empeño.
Hasta que punto hemos perdido el norte en esto, que quienes crean riqueza y producen, no solo son exprimidos, sino que además son fuertemente criticados, convirtiéndose en el blanco preferido de las ideologías dominantes.
Los parásitos han ganado la más importante de las batallas: la moral. Nos vienen convenciendo que son merecedores de este presente, que este es el camino adecuado, y que los esquilmados deben, además, aplaudir esta modalidad. Están ganando la contienda intelectual, al punto que ningún partido, movimiento político, ni sectores de la intelectualidad, se anima a cuestionar en voz alta, en público, esta atrocidad sistémica y estructural que ni siquiera propone retirarse progresivamente y ya ni precisa justificar su transitoriedad como en otros tiempos.
Cuando alguien intenta objetar esta realidad, lo hace con culpa, pisando como en terreno minado, eligiendo las palabras justas para no decir lo políticamente incorrecto. Definitivamente nos vienen torciendo el brazo, al punto de acallarnos. Nos están convenciendo de que lo moralmente adecuado es que algunos trabajen duro, para que otros disfruten de los frutos del esfuerzo ajeno.
Con esa lógica, no solo han conseguido la aceptación popular de que los que más tienen los deben sostener económicamente, sino que además deben hacerlo sin chistar. La represalia es automática y la amenaza constante es ser considerados indecentes, insensibles, avaros y ambiciosos. Es que los aprovechadores no admiten cuestionamiento alguno a su forma de vida.
Y a no equivocarse, cuando hablamos de parásitos no solo nos referimos a los que reciben la dádiva estatal del eufemístico concepto de las políticas sociales, también hablamos de los pseudoempresarios que viven de la prebenda y crecen a la sombra de los favores públicos, a los que han elegido como medio de vida a la política para financiarse con puestos públicos, porque son incapaces de triunfar en sus profesiones u oficios y a los buscadores de privilegios que pululan por doquier.
Alguna vez Ayn Rand dijo “El hombre que produce mientras los demás disponen de su producto es un esclavo“, y un poco más profundamente valdrá recordar otra de sus reflexiones “Nada nos es dado en la Tierra. Todo lo que necesitamos debe ser producido. Y aquí el ser humano afronta su alternativa básica, la de que puede sobrevivir en sólo una de dos formas: por el trabajo autónomo de su propia mente, o como un parásito alimentado por las mentes de los demás. El creador es original. El parásito es dependiente. El creador enfrenta la naturaleza a solas. El parásito enfrenta la naturaleza a través de un intermediario."
El escenario es difícil no porque ellos vengan ganando la disputa, sino porque los que financian esta fiesta con su esfuerzo han decidido callarse, entregarse dócilmente, casi como esclavos, asumiendo que deben trajinar incansablemente no solo para sí mismos, sino también para mantener este perverso sistema que se profundiza cotidianamente sin indicios de modificar su rumbo un solo centímetro.
Habrá que juntar coraje para dar la batalla donde corresponde, en el campo de las ideas, perdiéndole el miedo a los fantasmas, a las corporaciones y al intimidante poder del discurso hegemónico.
Será importante tomar fuerzas, y para ello es relevante asumir quienes están haciendo lo correcto, y quienes no. Porque los parásitos podrán seguir esquilmando a la sociedad por algún tiempo, le podrán quitar sus recursos, sus esfuerzos, vivir de sus talentos e inteligencia, y al mismo tiempo criticarlos con vehemencia. Lo que no podrán obtener nunca de ese modo es dignidad, respeto y autoestima. Eso solo se consigue cuando se tiene integridad moral.
Por algún lado debemos empezar. Tal vez sea buena idea, al menos dejar de aplaudir a los parásitos. Ellos también se alimentan de la aprobación de todos. Señalarlos con un dedo puede ser el camino. Identificarlos todos los días en vez de adularlos puede ser un primer paso. Tal vez sea hora de cuestionar a los parásitos.
Alberto Medina Méndez
Y es que hemos naturalizado el concepto de que muchos, demasiados deben esforzarse, trabajar y producir, generando riqueza, para que otros, sin hacerlo puedan gozar de los beneficios del mérito ajeno. Estamos rodeados de parásitos, y lo más grave del caso es que nos estamos acostumbrando a ello. Convivimos a diario con gente que ha elegido la más fácil, la de no hacer, la de dejar que otros lo sostengan, la de victimizarse responsabilizando a cuanto monstruo real o imaginario tenga a su alcance.
Que los beneficiarios directos de ese magnífico negocio de vivir del esmero ajeno, aprueben esta actitud generalizada no debe sorprender. Después de todo, maximizan su propia ecuación. Mínimo sacrificio, largamente compensado por cuantiosas ventajas recibidas sin más merecimiento que el de autodefinirse como postergados, minusválidos y mártires del sistema.
Lo paradigmático, es que los esquilmados, los que se esfuerzan, los que han elegido el camino más complejo y agotador, pero más honroso por cierto, se hayan acoplado tan mansamente y acepten con tanta condescendencia esta nueva moralidad impuesta, convirtiéndose en verdaderos esclavos.
Los creadores, los que están dispuestos al riesgo, los que trabajan de sol a sol, poniendo en ello no solo su esfuerzo físico, sino fundamentalmente su cerebro, su ingenio y talento, su preocupación y compromiso, se vienen resignando a esa nueva posición, la de los expoliados, esos que trabajan para que otros disfruten de su empeño.
Hasta que punto hemos perdido el norte en esto, que quienes crean riqueza y producen, no solo son exprimidos, sino que además son fuertemente criticados, convirtiéndose en el blanco preferido de las ideologías dominantes.
Los parásitos han ganado la más importante de las batallas: la moral. Nos vienen convenciendo que son merecedores de este presente, que este es el camino adecuado, y que los esquilmados deben, además, aplaudir esta modalidad. Están ganando la contienda intelectual, al punto que ningún partido, movimiento político, ni sectores de la intelectualidad, se anima a cuestionar en voz alta, en público, esta atrocidad sistémica y estructural que ni siquiera propone retirarse progresivamente y ya ni precisa justificar su transitoriedad como en otros tiempos.
Cuando alguien intenta objetar esta realidad, lo hace con culpa, pisando como en terreno minado, eligiendo las palabras justas para no decir lo políticamente incorrecto. Definitivamente nos vienen torciendo el brazo, al punto de acallarnos. Nos están convenciendo de que lo moralmente adecuado es que algunos trabajen duro, para que otros disfruten de los frutos del esfuerzo ajeno.
Con esa lógica, no solo han conseguido la aceptación popular de que los que más tienen los deben sostener económicamente, sino que además deben hacerlo sin chistar. La represalia es automática y la amenaza constante es ser considerados indecentes, insensibles, avaros y ambiciosos. Es que los aprovechadores no admiten cuestionamiento alguno a su forma de vida.
Y a no equivocarse, cuando hablamos de parásitos no solo nos referimos a los que reciben la dádiva estatal del eufemístico concepto de las políticas sociales, también hablamos de los pseudoempresarios que viven de la prebenda y crecen a la sombra de los favores públicos, a los que han elegido como medio de vida a la política para financiarse con puestos públicos, porque son incapaces de triunfar en sus profesiones u oficios y a los buscadores de privilegios que pululan por doquier.
Alguna vez Ayn Rand dijo “El hombre que produce mientras los demás disponen de su producto es un esclavo“, y un poco más profundamente valdrá recordar otra de sus reflexiones “Nada nos es dado en la Tierra. Todo lo que necesitamos debe ser producido. Y aquí el ser humano afronta su alternativa básica, la de que puede sobrevivir en sólo una de dos formas: por el trabajo autónomo de su propia mente, o como un parásito alimentado por las mentes de los demás. El creador es original. El parásito es dependiente. El creador enfrenta la naturaleza a solas. El parásito enfrenta la naturaleza a través de un intermediario."
El escenario es difícil no porque ellos vengan ganando la disputa, sino porque los que financian esta fiesta con su esfuerzo han decidido callarse, entregarse dócilmente, casi como esclavos, asumiendo que deben trajinar incansablemente no solo para sí mismos, sino también para mantener este perverso sistema que se profundiza cotidianamente sin indicios de modificar su rumbo un solo centímetro.
Habrá que juntar coraje para dar la batalla donde corresponde, en el campo de las ideas, perdiéndole el miedo a los fantasmas, a las corporaciones y al intimidante poder del discurso hegemónico.
Será importante tomar fuerzas, y para ello es relevante asumir quienes están haciendo lo correcto, y quienes no. Porque los parásitos podrán seguir esquilmando a la sociedad por algún tiempo, le podrán quitar sus recursos, sus esfuerzos, vivir de sus talentos e inteligencia, y al mismo tiempo criticarlos con vehemencia. Lo que no podrán obtener nunca de ese modo es dignidad, respeto y autoestima. Eso solo se consigue cuando se tiene integridad moral.
Por algún lado debemos empezar. Tal vez sea buena idea, al menos dejar de aplaudir a los parásitos. Ellos también se alimentan de la aprobación de todos. Señalarlos con un dedo puede ser el camino. Identificarlos todos los días en vez de adularlos puede ser un primer paso. Tal vez sea hora de cuestionar a los parásitos.
Alberto Medina Méndez
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viernes, 18 de febrero de 2011
VIernes de Recomendación

Para los que hemos seguido con entusiasmo las maravillosas novelas de Ayn Rand, el 2011 será un año inmemorable. Después de múltiples intentos fallidos, al fin la novela más conocida -Atlas Shrugged- de esta polémica autora llegará a las salas de cines el día 15 de abril. Por supuesto, a todos sus seguidores nos consumen, dos sentimientos: uno la iulsuón de de ver esta odisea al fin culminada, y la angustia de que la película no sea un justo homenaje a una de las novelas más vibrantes y originales jamás escritas. Por ello el día de hoy en ASOJOD queríamos suministrarles ciertos materiales, para que vayan entrando en calor para la película:
a) El trailer de la película.
b) Reportaje de la Revista Reason con el director de la pelicula.
c) Un behind the scenes de la película.
d) Entrevista con el escritor del guión Brian O'Toole.
e) Entrevista con el productor John Aglialoro.
a) El trailer de la película.
b) Reportaje de la Revista Reason con el director de la pelicula.
c) Un behind the scenes de la película.
d) Entrevista con el escritor del guión Brian O'Toole.
e) Entrevista con el productor John Aglialoro.
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viernes, 11 de febrero de 2011
Viernes de recomendación

Para este Viernes de recomendación queremos compartir con ustedes una de las mejores piezas literarias escritas: "El discurso de John Galt". En este extracto de la novela "La Rebelión de Atlas" de Ayn Rand, la autora expone los fundamentos de su pensamiento, que son la racionalidad y la libertad, al tiempo que relata una extraordinaria historia de un grupo de empresarios que, cansados de ser expoliados, atacados y despreciados por los gobernantes y la sociedad en general, que espera de ellos el autosacrificio en nombre de abstractos conceptos colectivistas, se van a la huelga cual Atlas que renuncia a seguir sosteniendo un mundo corrupto e inmoral.
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lunes, 6 de septiembre de 2010
Tema polémico: el credo de las ganancias inmerecidas.

En su libro "La virtud del egoísmo", Ayn Rand nos deleita con una grandiosa explicación de las virtudes que debe tener el hombre moral según la ética objetivista. Una de ellas es la virtud de la justicia, que no es otra cosa que los efectos se adecuén a las causas, de forma tal que cada cosa obtenga lo que merece. Según este principio, el hombre racional no buscará y otorgará lo inmerecido, sino lo merecido, tanto para él como para los demás que le rodean.
Quizá, una de las razones que expliquen por qué el mundo vive una época de perversión, una crisis moral, es haber olvidado ese sencillo pero importantísimo principio. Precisamente, este Tema polémico queremos dedicarlo a abordar los tres más recientes ejemplos en Costa Rica.
En primer lugar, tenemos el ya cacareado problema del FEES y las Universidades Públicas. Desde hace semanas, estudiantes, docentes, administrativos y autoridades universitarias nos han deleitado con un intercambio de comentarios contra el Gobierno porque este no quiere darles todos los recursos que se piden. Por supuesto, los argumentos populistas no se han hecho esperar: "que los pobres se quedarán sin becas", "que se están privatizando las universidades", "que con fondos tan reducidos no podremos crear los profesionales que el país necesita", "que el alma máter morirá", "que tendremos un país de ignorantes cavernícolas", bla bla bla. Sin embargo, los universtarios, en su Torre de Marfíl donde se encuentran completamente desvinculados de lo que ocurre en los campos mundanos, no se dan cuenta que sus pretensiones son inmorales e imposibles: aumentos salariales mucho mayores que los de los demás funcionarios públicos, inversiones estratosféricas que pondrían en aprietos las finanzas públicas y todo con el común denominador de ser inmerecido.
¿Qué han hecho las universidades para exigir tales gollerías? Absolutamente nada. El cuento de que "forman a los profesionales que el desarrollo del país exige" es una completa mentira, toda vez que el profesional se forma a sí mismo, con esfuerzo y dedicación, sin importar que lleve sus cursos en centros públicos o privados. Además, al estar adentro de esas universidades estatales, uno puede darse cuenta que muchos de los graduados, docentes y administrativos son mediocres e ineficientes porque están inmersos en una cultura igual a ellos. Son pocos los que destacan y quieren aprender, discutir, debatir, investigar, leer y, en fin, ser personas pensantes. La gran mayoría se acostumbra a crecer en un ambiente de burocracia y expoliación, repitiendo esas premisas cuando salen al mundo laboral.
Además, todo lo que han pedido en esta discusión del FEES es para gastos administrativos, para salarios, para oficinas de burócratas y casi nada para estudiantes. Basta ver los resultados de años anteriores y comparar el estado de las aulas y equipos para los aprendices frente al lujo y amplitud de las oficinas de los rectores. Sin lugar a dudas, desde hace mucho tiempo, las universidades estatales dejaron de tener al estudiante como su "raison d'être" y se convirtieron organizaciones corporativistas, en verdaderos "rent seeking" a costa de todos los demás ciudadanos.
El segundo ejemplo son los jugadores del fútbol costarricense. Desde hace días, la ASOJUPRO ha venido clamando por el otorgamiento de la calidad de "profesionales" a los futbolistas y, por ende, al establecimiento de salarios mínimos para los jugadores de Primera División (¢500.000) y Segunda División (¢300.000). Lo curioso del caso es que no han notado una cosa muy simple: el profesional requiere algún grado de preparación académica, así como el cumplimiento de ciertas exigencias (conocimiento, especialización, etc.), criterios que por supuesto no cumplen los jugadores. Ellos pretenden compararse, tanto en estatus como en retribución, a personas que se han preparado, adquirido conocimientos y destrezas y que, día a día, aplican sus capacidades racionales para el desarrollo de una actividad, mientras un jugador solamente tiene que correr tras una pelota.
Además del disparate que representa esta idea -una vez más, proveniente del credo de las ganancias inmerecidas- el establecimiento de salarios mínimos, como lo hemos dicho en ASOJOD, es contraproducente: primero, porque refuerza la idea de que debe ser el Estado, y no las partes, el que regule los acuerdos privados y, segundo, en lugar de ayudar a los jugadores, podría perjudicarlos, por cuanto muchos equipos no estarían dispuestos a pagarles ese salario y, por tanto, los despedirían. Como sólo saben correr detrás de un balón y patearlo, es muy probable que se queden desempleados por largo tiempo y que los tax payers tengamos que mantenerlos con subsidios, seguros y bonos.
Finalmente, el tercer ejemplo que queremos abordar es uno que no ha sido publicado en los medios de comunicación, pero que ya recorre los pasillos de la Asamblea Legislativa: el Sindicato de Trabajadores de esa institución, propuso al Directorio estudiar la posibilidad de firmar una Convención Colectiva que le otorgue beneficios especiales a los empleados. Como si la nefasta experiencia de JAPDEVA, RECOPE e ICE no fuera suficiente, ahora resulta que un grupo de trabajadores pretende obtener ganancias a costa de la explotación de los demás costarricenses: horarios de trabajo especiales, bonos por cumplir con sus obligaciones, incentivos salariales por el solo hecho de pertenecer a esa institución, en fin, tratos especiales que los demás trabajadores en el país no tienen. ¿Y por qué razón? Por ninguna que se le justifique, por puro antojo y capricho, por pretender que la ecuación sólo requiere pensar "quiero=merezco", sin haber hecho algo que derivara en la justa obtención de las cosas.
En ASOJOD criticamos y rechazamos las posiciones de estos y cualesquiera otros grupos que pretenden vivir a costa de los demás, utilizando a los tax payers como sus animales de inmolación. Repudiamos ese credo de las ganancias inmerecidas que tanto se ha expandido en nuestro país y despreciamos a quienes lo comparten. Un ser decente, moral, justo y racional no puede pretender usar a otros para obtener sus fines; cuando una sociedad no sólo tolera sino que incita ese tipo de conductas, se dirige indudablemente a la bancarrota en todas sus áreas.
Quizá, una de las razones que expliquen por qué el mundo vive una época de perversión, una crisis moral, es haber olvidado ese sencillo pero importantísimo principio. Precisamente, este Tema polémico queremos dedicarlo a abordar los tres más recientes ejemplos en Costa Rica.
En primer lugar, tenemos el ya cacareado problema del FEES y las Universidades Públicas. Desde hace semanas, estudiantes, docentes, administrativos y autoridades universitarias nos han deleitado con un intercambio de comentarios contra el Gobierno porque este no quiere darles todos los recursos que se piden. Por supuesto, los argumentos populistas no se han hecho esperar: "que los pobres se quedarán sin becas", "que se están privatizando las universidades", "que con fondos tan reducidos no podremos crear los profesionales que el país necesita", "que el alma máter morirá", "que tendremos un país de ignorantes cavernícolas", bla bla bla. Sin embargo, los universtarios, en su Torre de Marfíl donde se encuentran completamente desvinculados de lo que ocurre en los campos mundanos, no se dan cuenta que sus pretensiones son inmorales e imposibles: aumentos salariales mucho mayores que los de los demás funcionarios públicos, inversiones estratosféricas que pondrían en aprietos las finanzas públicas y todo con el común denominador de ser inmerecido.
¿Qué han hecho las universidades para exigir tales gollerías? Absolutamente nada. El cuento de que "forman a los profesionales que el desarrollo del país exige" es una completa mentira, toda vez que el profesional se forma a sí mismo, con esfuerzo y dedicación, sin importar que lleve sus cursos en centros públicos o privados. Además, al estar adentro de esas universidades estatales, uno puede darse cuenta que muchos de los graduados, docentes y administrativos son mediocres e ineficientes porque están inmersos en una cultura igual a ellos. Son pocos los que destacan y quieren aprender, discutir, debatir, investigar, leer y, en fin, ser personas pensantes. La gran mayoría se acostumbra a crecer en un ambiente de burocracia y expoliación, repitiendo esas premisas cuando salen al mundo laboral.
Además, todo lo que han pedido en esta discusión del FEES es para gastos administrativos, para salarios, para oficinas de burócratas y casi nada para estudiantes. Basta ver los resultados de años anteriores y comparar el estado de las aulas y equipos para los aprendices frente al lujo y amplitud de las oficinas de los rectores. Sin lugar a dudas, desde hace mucho tiempo, las universidades estatales dejaron de tener al estudiante como su "raison d'être" y se convirtieron organizaciones corporativistas, en verdaderos "rent seeking" a costa de todos los demás ciudadanos.
El segundo ejemplo son los jugadores del fútbol costarricense. Desde hace días, la ASOJUPRO ha venido clamando por el otorgamiento de la calidad de "profesionales" a los futbolistas y, por ende, al establecimiento de salarios mínimos para los jugadores de Primera División (¢500.000) y Segunda División (¢300.000). Lo curioso del caso es que no han notado una cosa muy simple: el profesional requiere algún grado de preparación académica, así como el cumplimiento de ciertas exigencias (conocimiento, especialización, etc.), criterios que por supuesto no cumplen los jugadores. Ellos pretenden compararse, tanto en estatus como en retribución, a personas que se han preparado, adquirido conocimientos y destrezas y que, día a día, aplican sus capacidades racionales para el desarrollo de una actividad, mientras un jugador solamente tiene que correr tras una pelota.
Además del disparate que representa esta idea -una vez más, proveniente del credo de las ganancias inmerecidas- el establecimiento de salarios mínimos, como lo hemos dicho en ASOJOD, es contraproducente: primero, porque refuerza la idea de que debe ser el Estado, y no las partes, el que regule los acuerdos privados y, segundo, en lugar de ayudar a los jugadores, podría perjudicarlos, por cuanto muchos equipos no estarían dispuestos a pagarles ese salario y, por tanto, los despedirían. Como sólo saben correr detrás de un balón y patearlo, es muy probable que se queden desempleados por largo tiempo y que los tax payers tengamos que mantenerlos con subsidios, seguros y bonos.
Finalmente, el tercer ejemplo que queremos abordar es uno que no ha sido publicado en los medios de comunicación, pero que ya recorre los pasillos de la Asamblea Legislativa: el Sindicato de Trabajadores de esa institución, propuso al Directorio estudiar la posibilidad de firmar una Convención Colectiva que le otorgue beneficios especiales a los empleados. Como si la nefasta experiencia de JAPDEVA, RECOPE e ICE no fuera suficiente, ahora resulta que un grupo de trabajadores pretende obtener ganancias a costa de la explotación de los demás costarricenses: horarios de trabajo especiales, bonos por cumplir con sus obligaciones, incentivos salariales por el solo hecho de pertenecer a esa institución, en fin, tratos especiales que los demás trabajadores en el país no tienen. ¿Y por qué razón? Por ninguna que se le justifique, por puro antojo y capricho, por pretender que la ecuación sólo requiere pensar "quiero=merezco", sin haber hecho algo que derivara en la justa obtención de las cosas.
En ASOJOD criticamos y rechazamos las posiciones de estos y cualesquiera otros grupos que pretenden vivir a costa de los demás, utilizando a los tax payers como sus animales de inmolación. Repudiamos ese credo de las ganancias inmerecidas que tanto se ha expandido en nuestro país y despreciamos a quienes lo comparten. Un ser decente, moral, justo y racional no puede pretender usar a otros para obtener sus fines; cuando una sociedad no sólo tolera sino que incita ese tipo de conductas, se dirige indudablemente a la bancarrota en todas sus áreas.
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viernes, 9 de abril de 2010
Viernes de Recomendación

Para el día de hoy en ASOJOD queremos recomendarles el libro Heroes de la Libertad. En este libro se presentan algunos de los pensadores que han jugado un rol clave en el pensamiento liberal.
martes, 19 de enero de 2010
Ayn Rand más viva que nunca
Este es el programa que John Stossel dedicó a Ayn Rand, en el mismo se muestra la importancia de sus ideas para explicar el momento político-económico que atraviesa el mundo.
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martes, 5 de enero de 2010
viernes, 27 de noviembre de 2009
Viernes de recomendación

Para este Viernes de Recomendación, queremos ofrecerles un texto de Alejandro Mercado sobre la Obra y vida de la gran pensadora Ayn Rand, donde explica, de forma suscinta, los principales aspectos de su propuesta ideológica, ética y política.
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martes, 17 de noviembre de 2009
Entrevista: Barbara Branden
En eta entrevista Barbara Branden -una de las personas que mejor conociera a Ayn Rand- habla acerca de la vida y la obra de esta polémica autora.
sábado, 7 de noviembre de 2009
Conferencia de Rand

En este video se presenta una conferencia que ofrecieron Jennifer Burns y Ann Heller, respecto a sus respectivos libros sobre Ayn Rand. En los últimos meses la obra de Rand ha crecido en interés, aumentando las ventas de sus libros en Amazon, con artículos escritos sobre ella en The Economist, y un especial en el mes de noviembre dedicado a ella por Reasontv. Probablemente el Siglo XXI recibirá mejor el pensamiento de Rand que el anterior.
viernes, 19 de junio de 2009
Viernes de recomendación

Para este viernes de recomendación, en ASOJOD queremos ofrecerles un extraordinario ensayo de Ayn Rand titulado ¿Qué es el capitalismo?. En tiempos de crisis, cuando se ha gritado a los cuatro vientos que el "capitalismo" es el culpable de todos los males y que, por tanto, el Estado debe intervenir para salvar a la humanidad, este texto resulta una bocanada de aire fresco y una maravillosa explicación de en lo que realmente consiste este sistema económico: el único que reconoce la racionalidad y libertad del ser humano y que se estructura a partir de la actuación voluntaria de las personas para intercambiar valor por valor, destruyendo de manera definitiva toda la mitificación que existe en torno a él.
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