Mostrando las entradas con la etiqueta parlamento. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta parlamento. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de enero de 2015

Desde la tribuna: Mauricio Rojas en Costa Rica

El próximo lunes 19 de enero a las 19 horas  (a las 19 del 19), en el Colegio de Abogados, tendremos la oportunidad de oír y conversar con Mauricio Rojas acerca del  “Estado de Bienestar en Suecia”.   Charla fundamental para entender qué está pasando en ese gran país y cómo es la transformación de que se está dando.  Asimismo, oportunidad de oro para borrar y enfrentar tantos mitos que circulan por allí.

El conferencista ha tenido una experiencia envidiable,  ha sido parlamentario en Suecia (o sea, es sueco y ha tenido éxito electoral en ese país nórdico) y nació en Chile.  Hablará en español acerca de un régimen muy admirado por mucha gente en nuestro país.

Exintegrante del MIR (el radical Movimiento Izquierda Revolucionario) chileno, este economista nacido en 1950 en Chile se exilió en 1974 en Suecia, huyendo del régimen militar.  Luego se convierte en liberal, sueco y parlamentario, autor de más de una veintena de obras de gran calidad y escritor laureado.  ¿Cómo no aprovechar la ocasión para apreciar una vida tan enjundiosa?

Ha estudiado el modelo sueco como pocos, ha ejercido la cátedra, ha participado en la política, ha sido perseguido político, escritor prolífico, experto en el tema de migraciones, integrante de la Comisión Constitucional del Parlamento sueco y no se ha olvidado de su querida Latinoamérica.

Ha realizado gran cantidad de trabajos académicos en relación con el pensamiento político (especialmente marxismo y liberalismo) y es un gran conocedor de los temas atinentes al desarrollo. 

Hay que aprovechar tan especial actividad para hablar con un conocedor, estudioso, protagonista, europeo y latinoamericano, perseguido y ganador político, voz autorizada en dos continentes y académico exitoso. 

He seguido con fruición su trayectoria y leído con avidez sus escritos, disfrutaré mucho la oportunidad de oírle y disertar acerca de tan esenciales temas, importantes para el desarrollo de las sociedades.    Me parece una vida ejemplar, huir de la persecución política y luego llegar a ser parlamentario en una reconocida democracia europea, defender con tanta consistencia la libertad  en un medio icono del socialismo y, luego, liberarse personalmente del marxismo. No hay que perdérselo.

Federico Malavassi Calvo

miércoles, 30 de abril de 2014

Desde la tribuna: la función del Parlamento

Mañana se inicia un nuevo período constitucional, hay un nuevo grupo de diputados en la Asamblea Legislativa.

Los que fungieron en el período actual olvidaron algunas cosas esenciales y entraron marcados por el intento se subirse sus dietas.  Luego cundieron algunas actuaciones que han complicado el concepto acerca de su desempeño (desde el acuñamiento del “chuchinguismo” hasta los problemas con el levantamiento de inmunidades y actuaciones personales muy discutibles).  Algunos han querido lavarse la cara invocando el número de leyes aprobadas, como si ello fuera un buen índice.  

La verdad es que no se trata de cantidad de leyes sino de entender con claridad en qué radica la función republicana de un parlamento.

Hasta 1949, el nombre que recibía nuestro Parlamento era el de “Congreso”. Ello ayudaba mucho a conceptualizar mejor su función. En la Constituyente de 1949 se optó por denominarle “Asamblea Legislativa” y  tal nombre ha contribuido a confundir su función y centralizarla en aprobar leyes.

“Dictar la ley” y aprobar los impuestos y presupuestos son atribuciones exclusivas de la Asamblea Legislativa, pero no son obligaciones.

Lo paradójico del asunto es que la Constituyente del 49 incorpora al presidencialismo costarricense una serie de mecanismos del parlamentarismo y más bien debilita la figura del Ejecutivo en fortalecimiento de la Asamblea. Se trataba de que hubiese más control, más rendición de cuentas, más actuaciones colegiadas y más responsabilidad.   

Entre el nombre “Asamblea Legislativa” y una serie de circunstancias (entre las cuales están las mismísimas actuaciones del Partido Liberación Nacional, el desarrollo de las instituciones autónomas con su “4-3” y las “presidencias ejecutivas”, la estatización de los bancos y otras cuestiones) han llevado más bien a una prelación de hecho del Ejecutivo sobre el Legislativo, una exigencia social por aprobar leyes (no discutirlas sino aprobarlas) y un descuido total de las demás atribuciones (fundamentalmente la del control político y sus derivaciones como control presupuestario, control administrativo y financiero).

Algunos diputados llegan a olvidar que son el primer poder de la República (después del pueblo) e incluso ignoran que son “gobierno”. El resultado es desastroso, pues se confunde la función parlamentaria con una fábrica de leyes, en menoscabo de la libertad y otros derechos fundamentales.  Se ha entronizado un activismo legislativo rampante y unas ansias de regular todo.

Por supuesto que tales vicios llenan a la gente de obligaciones, al Estado de gasto y el control no existe, no aparece y no es bienvenido.

Federico Malavassi