Una reforma como la que se plantea en la Asamblea Legislativa va contra esos principios. Privilegia solamente la ocurrencia y la irresponsabilidad, el capricho y la imposición, disfrazados bajo el concepto de "gobernabilidad", olviando que ese término refiere a las actuaciones de los Poderes Públicos en espacios considerados como legítimos por los demás actores del sistema político y que esa legitimidad no es solo depende del origen del mandato -en el caso costarricense, de una elección que le da mayoría a un partido representado en la Asamblea- sino también del ejercicio del poder delegado, es decir, de la forma en que lo utilizan dentro del marco generado por las reglas del juego y el apego a los valores, expectativas e intereses de los actores políticos.
lunes, 9 de diciembre de 2013
Tema polémico: la reforma al Reglamento Legislativo, morituri te salutant
Una reforma como la que se plantea en la Asamblea Legislativa va contra esos principios. Privilegia solamente la ocurrencia y la irresponsabilidad, el capricho y la imposición, disfrazados bajo el concepto de "gobernabilidad", olviando que ese término refiere a las actuaciones de los Poderes Públicos en espacios considerados como legítimos por los demás actores del sistema político y que esa legitimidad no es solo depende del origen del mandato -en el caso costarricense, de una elección que le da mayoría a un partido representado en la Asamblea- sino también del ejercicio del poder delegado, es decir, de la forma en que lo utilizan dentro del marco generado por las reglas del juego y el apego a los valores, expectativas e intereses de los actores políticos.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Desde la tribuna: ¿dejad hacer, dejad pasar?
Algún ministro del siglo pasado expresó que “la Sala Cuarta no deja gobernar”, evidenciando cuán difícil es para algunos trabajar con reglas básicas. Algunos líderes de mayorías han despotricado contra el Reglamento de la Asamblea Legislativa, acusándolo de favorecer minorías, permitir a pocos diputados enfrentar a las mayorías, impidiendo que funcione la democracia (como si fuera únicamente cosa de contar votos) y dar muchos derechos a los diputados.
El liberalismo económico moduló la propuesta de “dejad hacer, dejad pasar” con el fin de promover la libertad de producir, comerciar y participar en las actividades económicas sin la intervención gubernamental. Los notables estatólatras no han modulado nada, pretenden impuestos, restricciones a la libertad de los ciudadanos, menos garantías judiciales y mayor ámbito de acción pública sin las molestas intervenciones de diputados de oposición, sin el estorbo de mociones que obliguen a discutir los proyectos de ley, sin la posibilidad de que la Sala Constitucional revise la conformidad de las leyes con la Constitución Política. El nuevo “laissez faire, laissez passer” es la propuesta del tigre suelto (gobierno y administración pública) contra el burro amarrado (pueblo).
miércoles, 22 de agosto de 2012
Desde la tribuna: el Reglamento Legislativo ¿culpable?
No hay presunción de inocencia, menos aún… estado de inocencia. El Reglamento de la Asamblea Legislativa ha sido condenado a pena de muerte o, por lo menos, a mutilaciones que lo desfiguren permanentemente. Todo lo que anda mal en el gobierno de lo público, se le atribuye. En su reforma yace, según sus detractores, la bonanza nacional y la prosperidad patria. El expediente de su procesamiento tiene varios años. Se le acusa de todo lo malo que ocurre en el país y hasta de las malas escogencias electorales tanto para integrantes de la Asamblea Legislativa, los diputados, como… ¡de los ministros y presidentes!
La equivocación se ha incardinado. El error ha sido repetido, tantas veces, que muchos creen que gobierno es solo Poder Ejecutivo. Desde este punto de vista, el Reglamento Legislativo, es un estorbo; los debates, son atrasos y las mociones, obstáculos. La simplificación ha llevado al radicalismo anti-republicano. Por supuesto, la Sala Constitucional, que según el concepto falso y manipulado de gobierno, tampoco forma parte del gobierno, se convierte en anti-gobierno cada vez que encuentra vulnerado el reglamento legislativo.
Mario Quirós Lara
miércoles, 11 de agosto de 2010
Flash Legislativo
Este periodo inició desde el lunes anterior y una semana después, ha estado caracterizado por una marcada indecisión del Ejecutivo: ha enviado cuatro convocatorias diferentes, sacando e incorporando proyectos sin ninguna lógica particular. La hipótesis más plausible para explicar este hecho es que el mismo Ejecutivo no sabe lo que quiere: no ha terminado de acomodarse luego de 3 meses de gestión y con una serie de problemas que le han complicado la labor a Chinchilla y su gabinete: el aumento de salario de los Diputados, la pelea entre la Ministra de Salud y la Asamblea Legislativa, el caso de Crucitas, la reforma constitucional del agua y la negociación por el FEES son apenas algunos temas que han dificultado el accionar de ese Poder.
A eso hay que sumarle un aspecto que, de no controlarse, se podría volver peligroso en el futuro: el miedo casi patológico de la Presidente para tomar decisiones que puedan levantar polémica. Lo vimos en campaña y lo vemos ahora en gestión. Se trata de una evitación extrema del conflicto y la discusión, no con intenciones pacifistas y consensuale, sino por incapacidad propia de doña Laura para echarse al hombro un Gobierno. Aún la honestidad no ha sido cuestionada, pero la firmeza que nos prometía en campaña, cada día se convierte más en un slogan, en una fórmula vacía.
Si el Ejecutivo no toma decisiones claras, y la agenda del periodo de sesiones extraordinarias debe ser una de ella, el país podría enfrentar graves consecuencias. Esperemos que doña Laura y su equipo definan, cuanto antes, los temas que quieren poner en conocimiento del Poder Legislativo, a fin de que los Diputados logren aligerar un poco la agenda parlamentaria, sacando algunos proyectos.
viernes, 19 de marzo de 2010
Viernes de recomendación
El siguiente documento Decisiones Colectivas, Instituciones y Sesgo Institucional: El modelo del fijador de agenda realiza un repaso por la teoría de las decisiones colectivas, pasando por el trabajo de Arrow hasta la incorporación de los factores institucionales, que vienen a dar más luz a los modelos decisionales, pero también reflejan la manera de manipular los procesos de toma de decisiones para provocar ciertos resultados sobre otros. lunes, 15 de marzo de 2010
Tema polémico: Costa Rica, el país de los lentititcos

En la red social Facebook, los comentarios al respecto se tiñen de asombro ante la velocidad y avance de la obra, pero sobre adquieren un tono de sarcasmo. Así por ejemplo, uno de los comentarios al respecto dice: “si lo hubiese hecho el gobierno (el costarricense por supuesto) estaríamos a un 70% de empezarlo”; otro comentario agrega en el mismo tono: “¿estos chinitos no podrán arreglar la platina y los demás puentes antes de irse? Uno de ellos vale por toda una cuadrilla del MOPT”. El mismo día en Canal 7, la periodista Pilar Cisneros dijo que si los chinos estuvieran trabajando en la radial MAG-Universal, las obras ya irían por Paso Canoas. Estos comentarios, aunque podrían sonar exagerados nos deben hacer reflexionar que, entre el sarcasmo y la chota, una verdad se asoma.
Lo cierto del caso es que, en el fondo, nos señalan que la mayoría de los costarricenses son tremendamente lentos para realizar las cosas. En definitiva, nuestro país debería ser un objeto de estudio bastante peculiar para los antropólogos; para los biólogos, debemos ser un cruce entre oso perezoso y caracol. Históricamente al costarricense se le conoce como una persona apacible y pacifica, tal vez esto sea cierto, pero no porque seamos amantes de la armonía y la paz por antonomasia, sino que nuestra actitud ante la vida nos caracteriza más como vagabundos que como individuos tranquilos y sosegados.
¿Pruebas para esta afirmación? En primer lugar, preguntémonos ¿cuantas veces hemos salido a la calle y literalmente nos quedamos atascados en una presa en la acera debido a la lentitud con que camina el grueso de los transeúntes? Estoy seguro que a muchos lectores les vendrá a la memoria mil y un ejemplos donde se han regalo la bilis ante la pasividad de las personas en la vía pública. En definitiva, somos lentos para desplazarnos y a la vez indiferentes con el conciudadano que tiene prisa. En segundo lugr, más allá de la lentitud de reacción, la lentitud de pensamiento es nuestra principal desgracia. El tico es lento para razonar, esta proposición es casi un axioma. El “piensa rápido” parece no aplicar en nuestra realidad, y lo cierto es que nuestra pésima educación tiene mucho que ver en este sentido. En la “enseñaza” pública la norma es “tragar” materia (todos parejo) sin sentido alguno, nunca se nos enseñó a cuestionar, a averiguar e indagar fuera de los parámetros que establecían los libros de texto. En la educación pública, el estudiante sale más ignorante de lo que entró, y de nuevo, esta proposición es casi un axioma.
Finalmente, otra de las pruebas que refuerzan el argumento deviene de nuestra incapacidad para adoptar decisiones rápidamente: somos patológicamente lentos para decidir. Para un psiquiatra, Costa Rica debe ser un paraíso, pues cada costarricense es un objeto de estudio en potencia. Posiblemente la Asamblea Legislativa sea el arquetipo de la indecisión tica. Nuestro atraso en todos los campos imaginables no es casualidad y el “nadadito de perro” explica porque estamos como estamos.
En fin, la lista de ejemplos que reafirman nuestra lentitud podría crecer ad infinitum, pero el concepto es claro. Cada uno tendrá ejemplos que apoyan al argumento. No hay que mal interpretar la idea central, no se trata de vivir una vida de estrés, pero tampoco el extremo en que hoy vivimos. No somos como los “tigres asiáticos”, somos, tal vez, una especie de “perezoso Centroamericano”. La idea fundamental de todo esto es que, si algún día aspiramos ser un país desarrollado, debemos empezar por el cambio de actitud, un cambio individual en el sentido de tomar la delantera en todo lo que hacemos, anticipar las consecuencias inesperadas de nuestras acciones, ser más observadores, más lógicos, más estratégicos, más decididos y arriesgados, en definitiva, más rápidos en todo lo que hacemos. Así tal vez, algún día pasemos a ser conocidos como “los guepardos de América”.
jueves, 25 de febrero de 2010
Imitación, innovación y empresarialidad
Imitar no es simplemente repetir lo que uno mismo ya ha hecho antes: se trata de copiar lo que ha hecho otro, observando, reflexionando, comprendiendo y añadiendo la nueva facultad o conducta al repertorio de habilidades propias. El aprendizaje suele requerir una fase inicial de atención consciente hasta que la tarea se automatiza y puede invocarse a voluntad o como un hábito que no requiere el esfuerzo de pensar.
Imitar conductas existentes más o menos generalizadas tiene sentido evolutivo: un comportamiento muy nocivo tiende a desaparecer al eliminar a sus agentes portadores, de modo que la simple existencia de algo muestra su capacidad de supervivencia; además, al ser la competencia un fenómeno relativo, hacer lo mismo que todos significa estar en terreno seguro y, al menos, no quedarse atrás. Para no malgastar recursos al resolver un problema, conviene averiguar si alguien lo ha resuelto ya antes; pero en ocasiones es mejor ignorar las respuestas de otros para así no restringir la imaginación y abrirse a la posibilidad de soluciones alternativas.
La innovación no surge de la nada: consiste en recombinar elementos previos para producir algo original, novedoso. La innovación es una tarea problemática: en algunos ámbitos, todas o casi todas las combinaciones posibles ya han sido generadas (al menos a cierto nivel de abstracción, como en el caso de los argumentos literarios, donde existe un número limitado de personajes y tramas ya explorados); en otros ámbitos, hay tantas combinaciones posibles que su generación y comprobación sistemática completa es prácticamente imposible y es necesario utilizar heurísticas (técnicas de búsqueda basadas en conocimiento experto) para reducir el espacio de búsqueda y los costes de la misma.
Innovar de verdad implica pisar terreno desconocido, arriesgarse a equivocarse, ensayar y errar a menudo hasta eventualmente acertar. Las innovaciones que funcionan suelen ser graduales, marginales, construyen sobre lo que ya existe e intentan mejorarlo, exploran ámbitos desconocidos pero cercanos a los ya dominados.
Las novedades pueden surgir accidentalmente, de forma inconsciente o no intencionada. Pero también pueden ser resultado de acciones intencionales: los emprendedores son personas proactivas, que se fijan objetivos y ponen en marcha proyectos para alcanzarlos, que imaginan formas mejores de hacer las cosas e intentan llevarlas a cabo. Un emprendedor puede actuar simplemente para satisfacer sus propios deseos de forma autónoma; pero, en general, los participantes en mercados con división de trabajo son productores especializados y consumidores generalistas. Los empresarios suelen intentar organizar nuevos proyectos productivos para servir a los demás: por un lado ellos mismos son causantes de cambios al crear y hacer crecer sus empresas, y por otro lado especulan intentando predecir las potencialmente diferentes condiciones del mercado en el futuro (preferencias y capacidades de los agentes económicos) para adaptarse a ellas.
El emprendedor es responsable del dinamismo y la coordinación del mercado: busca desajustes para aprovechar oportunidades de beneficio y su propia actividad origina situaciones diferentes con nuevas oportunidades. El emprendedor es el explorador que se arriesga, lanza su propuesta y se somete al juicio de los consumidores.
Los empresarios no suelen trabajar solos en sus proyectos. Son coordinadores de recursos humanos, necesitan contratar empleados, trabajadores que siguen indicaciones, obedecen órdenes. Todo ser humano puede ser empresario en principio, pero pocos lo son en la práctica: muchos no tienen el ánimo o la perspicacia necesarios, la capacidad de tomar decisiones bajo incertidumbre, o no quieren asumir riesgos.
La empresa es una aventura, algo heroico, pero lo épico es precisamente lo que se sale de lo ordinario. El empresario debe no solo enfrentarse a los competidores establecidos, a otros empresarios con diferentes innovaciones, y a los intereses creados que se sienten amenazados y preferirían que todo siguiera igual: también tiene que tirar con su entusiasmo y los incentivos adecuados de los trabajadores que carecen de su iniciativa y su ímpetu creador.
Francisco Capella
viernes, 21 de noviembre de 2008
Viernes de recomendación

martes, 15 de abril de 2008
La globalización de las ciencias

Ciencia y política. Estos son solo dos ejemplos entre miles de casos en los que tiene lógica que los encargados del diseño de las políticas tomen en cuenta lo que las ciencias pueden predecir sobre el futuro. Y, sin embargo, con mucha frecuencia se ignora lo que las ciencias saben cuando se toman decisiones en las que hay mucho en juego.
Eso no quiere decir que los científicos deberían controlar el proceso de toma de decisiones del Gobierno. Es asunto de los políticos, no de los científicos, considerar los costos y beneficios relativos de las opciones que se les presentan y ponderarlas como con- sideren conveniente para alcanzar sus conclusiones. Pero muchos de esos juicios estarán equivocados si no tienen información científica eficaz.
Por ejemplo, el Gobierno de Estados Unidos recibe buenos servicios de una organización llamada las Academias Nacionales, que se basa en tres organizaciones honorarias compuestas por científicos, ingenieros y profesionales del sector salud (la Academia Nacional de Ciencias, la Academia Nacional de Ingeniería y el Instituto de Medicina, respectivamente). Esta organización no gubernamental independiente produce más de 200 informes al año, la mayoría de ellos en respuesta a peticiones específicas del gobierno de Estados Unidos.
Informes de las Academias. Estas solicitudes van desde preguntas sobre los riesgos a la salud de la presencia de trazas de arsénico en el agua potable, hasta preguntas sobre la mejor forma de apoyar varios tipos de investigación científica. Mediante un riguroso proceso de revisión, las Academias insisten en que cada informe se limite a lo que las ciencias pueden aportar al tema sobre la base de pruebas y lógica, sin apropiarse de las decisiones que otros deben tomar.
Así, por ejemplo, el informe sobre el agua potable predijo la frecuencia del cáncer de vejiga que podría afectar a la larga a una población expuesta a niveles de 5, 10 o 20 partes por mil millones de arsénico. Pero no dijo cuál era la concentración máxima de arsénico que el Gobierno debía aprobar.
El texto completo de alrededor de 3.000 informes de las Academias está disponible en línea (en www.nap.edu ), y pueden descargarse de manera gratuita en 146 países. Los peligros del arsénico son iguales en todo el mundo, y en este caso un informe hecho en Estados Unidos puede ser útil para todas las naciones.
Consejo Interacadémico. No obstante, hay otras cuestiones importantes basadas en las ciencias que requieren análisis por parte de organizaciones internacionales a fin de ser aceptadas mundialmente. Para lograr esto, en el 2000, una organización mundial de academias científicas llamada el Panel Interacadémico fundó el Consejo Interacadémico (CI) en Amsterdam. El órgano de gobierno del CI es un consejo que incluye un grupo rotatorio de15 presidentes de academias de todo el mundo, que representan a países de distintos niveles de desarrollo, y sus informes presentan una verdadera perspectiva internacional respaldada por los mejores científicos e ingenieros del planeta.
El CI asesora sobre temas planteados por Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y sus informes están disponibles gratuitamente en www.interacademycouncil.net . El primer informe del CI se titula ‘Inventar un mejor futuro: una estrategia para crear capacidades científicas y tecnológicas a nivel mundial’. Presenta argumentos convincentes de la importancia de apoyar a las instituciones científicas y tecnológicas en todos los países que se concentran en aprovechar el creciente acervo internacional de conocimientos científicos y tecnológicos para satisfacer las necesidades de esos países.
Inventar un mejor futuro también da lineamientos detallados a los Gobiernos y las organizaciones internacionales sobre cómo crear capacidades institucionales de ciencia y tecnología tanto en los países en desarrollo como en los industrializados. El trabajo más reciente del CI, titulado ‘Iluminar el camino: hacia un futuro con energía sostenible’, presenta una ambiciosa agenda basada en las ciencias para satisfacer las necesidades de energía del planeta, que presentan tantos desafíos.
Una audiencia importante de los informes del CI son las 100 academias de ciencias que pertenecen al Panel Interacadémico. Cada una tiene la responsabilidad de divulgar las recomendaciones del informe en su propio país, lo que puede aumentar considerablemente la efectividad de la academia para influir en las políticas nacionales.
La combinación del Panel Interacadémico y el CI es un importante experimento para dar asesoramiento científico internacional –un experimento que apenas empieza a demostrar su efectividad potencial para diseminar los beneficios de la ciencia y la tecnología a toda la humanidad–.
Bruce Alberts

