En días pasados, salió a la luz pública la noticia de que un grupo de ambientalistas comenzarían a recolectar firmas para llevar a referéndum el convenio de obtenciones vegetales que está dentro de la agenda de implementación del TLC. En ASOJOD rechazamos categóricamente ese planteamiento: la ciudadanía costarricense ya decidió la suerte del TLC; lo aprobó y, como indicó Alberto Trejos en su momento, es obvio que para que el TLC entre en vigencia se necesitan todas esas leyes de la Agenda. Hay cosas que se sobreentienden pero que, lamentablemente, algunos inescrupulosos y desvergonzados desean obviar.Como lo habíamos señalado tiempo atrás en nuestro artículo Democracia en pañales, algunos insatisfechos por el resultado en las urnas, deciden realizar "segundas vueltas electorales" en todo momento. Se trata de gente que irrespeta la decisión del soberano tan sólo porque no se acomoda a sus expectativas: primero fue en las elecciones nacionales, ahora en el referéndum. En aquel artículo también pronosticamos que el mecanismo de referéndum sería utilizado muy luego por cualquier grupo como parte de una estrategia política. Y los ambientalistas nos están dando la razón.
El problema con esta cuasi-religión verde es que pretenden mantener incólume el medio ambiente. Se oponen a cualquier cosa que vaya más allá de pisar el césped, aún cuando esto sea necesario para el desarrollo. Y lo paradójico es que son de los primeros en reclamar sobre la pobreza en los países. Como apunta el dicho popular, "ni prestan el hacha ni pican leña", a lo que hay que agregar que se sientan encima del palo. Ya lo han demostrado los tipejos de Greenpeace, quienes se amarran a árboles en lugar de trabajar para producir riqueza.
Los grupos verdes en Costa Rica que hoy promueven la recolección de firmas tienen un dilema por resolver en cuanto a la jerarquía de sus fines. Es el gran debate planteado: ¿buscan proteger el medio ambiente o buscar aumentar su poder político como grupo de interés? Más específicamente, ¿les preocupa la posibilidad de patentar nuevas obtenciones vegetales o lo que quieren es, simple y llanamente, impedir que entre en vigencia el TLC?
Por medio de la abducción, en ASOJOD consideramos que la prioridad de los verdes es traerse abajo el TLC. ¿Qué es la abducción? Es un razonamiento inductivo donde se parte de una relación de implicación en donde, dado el consecuente, se parte de una regla de experiencia para determinar la causalidad. De ese modo, la conclusión no se deriva directamente de las premisas, como en la deducción, sino que se saca por la regla de la experiencia. En ese sentido, utilizando la experiencia de los movimientos revolucionarios del colectivismo y del misticismo, podemos concluir que en ellos siempre se ha dado un traslape de fines. Si persisten las dudas, invitamos a revisar lo ocurrido con los experimentos marxistas-leninistas, donde el fin último era la eliminación de clases y el resultado fue la sustitución de una clase opresora por otra. Basta con saber que la mayoría de los miembros del bloque verde en Costa Rica han coqueteado o siguen en un affair con el anarquismo, el marxismo, el trostkismo, el luxemburguismo, etc.; en fin, forman parte de la variada fauna colectivista, por lo que es de esperar que los vicios de unos se le contagien a los otros.
¿Cómo resolverán esta paradoja los ambientalistas? En ASOJOD proponemos un referéndum para que ellos definan su fin principal. Mientras, nos conformamos con denunciar este acto de terrorismo político-jurídico con el que ellos pretenden hacer un nuevo desplante al soberano que ha tomado ya una decisión sobre el TLC.