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lunes, 9 de mayo de 2016

Tema Polémico: ¿Una tercera vía?

Finalmente, todo parece indicar que Donald Trump y Hillary Clinton serán los candidatos republicano y demócrata que competirán para ser el próximo presidente de los Estados Unidos. Ahora bien, cuando se observan ciertas encuestas, salta a la vista que ambos aspirantes poseen un alto porcentaje de opiniones desfavorables y son, a su vez, figuras muy polarizantes para el electorado.

Partiendo de este panorama, bien puede ocurrir aquel famoso dicho de en río revuelto ganancia de pescadores. En este sentido, nos referimos al partido libertario norteamericano, el cual probablemente sea representado por el exgobernador Gary Johnson. Dicha agrupación –a diferencia de otras- tiene la gran ventaja que va a estar en todas las papeletas de todos los estados. Su plataforma es básicamente un liberalismo clásico, fundado en los principios de libertad y responsabilidad individual.  En términos partidarios norteamericanos su fórmula podría resumirse de la siguiente manera: “fiscally conservative and socially liberal. Ello lo que quiere decir es que en el ámbito económico se acercan más al lado republicano, mientras que en temas sociales a los demócratas.


La impopularidad de los candidatos de los dos partidos más importantes puede traer una oportunidad única en la historia, que es destruir el bipartidismo que ha caracterizado a los Estados Unidos y crear a lo mejor una tercera fuerza electoral viable o al menos relevante. Todos aquellos quienes promovemos la libertad, entendemos la importancia de que en el país más influyente del mundo, también existan políticos de trascendencia que impulsen políticas públicas afincadas en principios liberales, que sirvan de ejemplo para otras latitudes.

lunes, 22 de febrero de 2016

Tema Polémico: Separación de Poderes

La semana anterior, fue la muerte del Juez de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos de América Antonin Scalia, siendo su funeral justo éste sábado pasado. Scalia era el juez conservador más prominente de la Corte, por lo que el proceso de elección del nuevo miembro del alto Tribunal puede implicar un cambio radical en el balance de poder a lo interno de la Cámara. Ello, ha llevado a toda una discusión respecto a la conveniencia política o no de que tanto Obama proponga a su sucesor, como a que el Senado lo acepte o no. Dada esta situación algunos candidatos electorales como Ted Cruz han sugerido que el proceso electoral debe convertirse en un verdadero referéndum respecto al futuro de la Corte.

Un tema que nos parece interesante rescatar en este pequeño comentario, es la filosofía jurídica de Scalia. El juez creía que la Constitución no era un documento vivo, y que por lo tanto debía de ser interpretada a la luz del significado mismo del texto al momento de su creación. Lo contrario, según su visión implicaría un secuestro del proceso democrático al ser nueve jueces no electos quienes vía “interpretación” realmente estarían modificando la Constitución, con la evidente ruptura a la división de poderes que ello implicaría.


Más allá de que se esté de acuerdo o no con esta propuesta, nos parece importante rescatar la idea latente sobre la cual ella se funda: el activismo judicial de los jueces. Desafortunadamente, rara vez en nuestro país salvo ciertas resoluciones de la Sala Constitucional, este tema suele ser abordado. Creemos que es notorio que cada vez más el Poder Judicial adquiere mayor relevancia y poder como actor en la toma de decisiones, de ahí la necesidad de estar siempre atentos para que en sus resoluciones no nos metan gato político por liebre jurídica…

martes, 11 de septiembre de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: desempleo en los Estados Unidos

Las últimas cifras acerca del desempleo en la economía de los Estados Unidos revisten una enorme importancia, no sólo por reiterar un hecho ya observado en los últimos tiempos de una alta desocupación, sino por la incidencia que pueden tener en las próximas elecciones de noviembre en ese país.

Por ello, dedicaré un rato a su análisis y a explicar por qué, si no son bien interpretadas y entendidas, pueden dar lugar a equivocaciones.
 
El primer dato es que en agosto de este año la cifra de desempleo fue de 8.1% de la población empleada en ese país, un descenso con respecto del 8.3% a julio pasado. Lo que aparenta ser un progreso en el frente laboral de ese país, en realidad no lo es, una vez que se procede a explicar cómo es que se obtiene esa tasa de desempleo.
 
La tasa de desocupación mide aquella porción de trabajadores en la fuerza de trabajo que en la actualidad no tienen empleo, pero que están activamente buscando uno.
 
Lo cierto es que en este mes de agosto, la economía norteamericana creó un total de 96.000 nuevos empleos, una cifra menor al crecimiento que los expertos esperaban, cercano a 125.000 empleos adicionales en ese mes. Este es el primer golpe: un crecimiento menor al esperado en la cantidad de empleos nuevos.
 
Pero, además, es cierto que se presentó en ese mismo período un descenso en el tamaño de la fuerza de trabajo de ese país.  En agosto se retiraron de la fuerza de trabajo; esto es, renunció, desistió, de buscar empleo un total de 368.000 trabajadores. En otras palabras, para que se hubiera mantenido la misma tasa de desocupación con la mayor fuerza de trabajo existente en julio, en agosto el país debería de haber creado cerca de 200.000 nuevas fuentes de trabajo: algo más del doble de la que en realidad se logró.
 
En el mercado de trabajo, la tasa de desocupación puede disminuir por dos razones, ya sea por la creación de nuevos empleos o por la disminución del total de la fuerza laboral, afectada por falta de empleo. Por lo tanto, es posible que se registre simultáneamente una menor tasa de desocupación, a la vez que se observa un deterioro en la fuerza laboral. Esta última situación, la cual de ninguna forma es deseable, es la que se está reflejando las últimas estadísticas laborales en Estados Unidos. La tasa de desocupación a agosto descendió a un 8.1%  de un 8.3% en julio, explicado en mucha mayor medida por un descenso en la fuerza laboral, al abandonarla casi 370.000 trabajadores, que por la creación de 96.000 nuevos empleos.
 
Con el descenso en la fuerza laboral estadounidense, se estima que en ese país la cantidad de desocupados se acerca a 23 millones de personas y que la tasa de subempleo es de un 14.7%.  Esta tasa es particularmente importante, pues además de incluir aquellos desocupados que están buscando activamente un empleo, incluye a trabajadores de tiempo parcial quienes están buscando un empleo a tiempo completo, así como a otros grupo de trabajadores que no está buscando activamente empleo, pero que están marginalmente disponibles para trabajar.
 
Hay otro indicador importante de la situación laboral de un país, el cual se denomina tasa de participación laboral, que es el porcentaje de personas en edad de laborar (personas de edad entre 16 y 64), la cual está empleada o está activamente buscando por un empleo. En tanto que históricamente en los Estados Unidos esta tasa ha oscilado entre 67 y 68%, en agosto de este año registró un 63.5%, el porcentaje más bajo desde 1981.
 
Pero hay más. La creación de los 96.000 nuevos empleos se ha presentado en actividades en donde usualmente se pagan salarios relativamente bajos (por ejemplo, meseros, cocineros, bartenders y similares), con lo cual el aumento del monto total de salarios en la economía, gracias a estos nuevos 96.000 trabajos, no es el mejor (por supuesto que sí para quienes logran ese nuevo empleo, pero no para el promedio total de salarios en la economía). Además, esta creación de nuevos empleos tan baja se repite desde los últimos cuatro meses, indicando la gravedad creciente del problema.
 
Asimismo, la tasa de participación laboral para trabajadores en el grupo de 16 a 19 años es enormemente baja. El mes de agosto registró un 54.1%, la menor en 57 años. Los jóvenes han sido notoriamente afectados en esta situación económica y, aunque no tengo datos, me atrevo a vaticinar que tal decaimiento también se debe presentar en grupos tales como los latinos, los negros y, tal vez, las mujeres. 

Lo señalado expone una fuerte crítica al actual gobierno de los Estados Unidos, especialmente cuando el presidente Obama insistió a inicios de la administración que está a punto de concluir, que, si al final de ésta no había logrado reducir significativamente el desempleo, tal como como al momento ha sucedido, aquél gobierno no sería re-electo.  Es posible que el pueblo estadounidense decida tomarle la palabra en las próximas elecciones de noviembre.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 16 de enero de 2012

Tema Polémico: La Revolución de Ron Paul


El martes de la semana pasada, el senador por Texas, Ron Paul, obtuvo el segundo lugar en los resultados de las primarias republicanas en New Hampshire, Estados Unidos. Una semana antes, obtuvo un reñido tercer lugar en Iowa. Esta semana se perfila como uno de los favoritos en las primarias de South Carolina. Con estos resultados, es claro que Ron Paul se ha convertido indudablemente en un contendiente fuerte para la candidatura republicana por la Presidencia de los Estados Unidos. Lo que hace tan solo un año era un movimiento, ahora tiene aires revolucionarios. Y es que Ron Paul responde al descontento de una gran cantidad de estadounidenses que están cansados de tener un Estado cada vez más entrometido en todos los aspectos de la vida cotidiana y cada vez más endeudado perjudicando el futuro de las próximas generaciones.

Muchos estadounidenses se han dado cuenta que por ese camino el país cada vez más pierde su grandeza y han visto una luz de esperanza en manos de este candidato liberal (cuando nos referimos a “liberal” estamos hablando del verdadero concepto ligado a la defensa de la libertad y no al concepto equivocado “liberal-socialista” utilizado en los EEUU para referirse a seguidores del partido demócrata). Paul se ha encargado, durante sus años en política, de dejar en evidencia las nefastas consecuencias de un Estado sin ningún tipo de responsabilidad fiscal y monetaria, un Estado con cada vez menos respeto por la libertades individuales de las personas, incluida la libertad a la vida, pues manda a sus ciudadanos al resto del mundo a combatir luchas sin justificación que para lo único que han servido es para alimentar el odio por esa nación en distintas partes del mundo. Paul representa a ese grupo de personas cada vez más grande que quiere un cambio de verdad en la política con propuestas claras y sencillas por medio de una campaña electoral basada en principios y no en favor de los intereses de grupos particulares como ha sido característico tanto en republicanos como en demócratas.

En ASOJOD celebramos la revolución de Ron Paul. Tal vez no compartimos algunas cosas pero su línea es muy similar a la nuestra y es el tipo de representante político que deseamos para nuestro país: alguien coherente y consistente, defensor de las ideas de la libertad, sin temor a decir lo que piensa ni con consideraciones de cálculo político para el futuro. Un hombre valiente capaz de defender sus ideas.

Tal vez Ron Paul no logre convertirse en el candidato republicano pero la gran ganancia de esta revolución no es una nominación sino haber logrado que todas estas ideas a favor de la libertad ahora estén en boca de una gran mayoría. Temas de suma relevancia como la existencia de la Reserva Federal, la responsabilidad fiscal, la guerra perdida contra las drogas que antes no se hablaban ahora son importantes en todos los debates y tienen a la gente pensando. Al ser un país tan influyente, esperamos que estos nuevos debates puedan extenderse por el resto del mundo y que lleguen a nuestra pequeña nación. Ojalá que pronto en Costa Rica estas ideas obtengan la misma relavaría y se pueda generar una revolución aquí también.

Indistintamente si gano o no, las ideas que ahora están boca de todos los ciudadanos estadounidenses y del mundo gracia sa sus mensajes es una ganancia significativa.

lunes, 11 de febrero de 2008

Xenofobia anti-económica


La creciente posibilidad de una recesión en la economía estadounidense, combinado con los duros ajustes observados en los mercados de crédito, ha exacerbado el sentimiento contra la inmigración. Además, es un año de elecciones presidenciales, cuando culpar al otro por los males internos se convierte en deporte nacional.

Es una lástima que un tema de capital importancia, digno de un diálogo civilizado y de una conversación informada, sea objeto de tanta emoción visceral y tanta falacia. El caso se da en otros países también. Esto, como apunta la revista The Economist, es preocupante porque que la migración beneficia tanto al país que aporta capital humano como al país que lo recibe. Los inmigrantes suelen ser gente motivada, dinámica, con sentido de urgencia y aspiraciones.

Los inmigrantes mexicanos, tanto legales como ilegales, tienden a repatriar remesas y otros valiosos activos, como conocimientos, nuevos usos, nuevas costumbres, ideas y hasta transferencias de tecnología. Las remesas en sí representan un gran beneficio, no sólo por su valor financiero, sino porque es el mejor ejemplo del asistencialismo inteligente y completamente individualizado.

En los debates presidenciales se seguirá hablando sobre cómo neutralizar la inmigración. Sin duda, ninguno de los candidatos que se opone a la migración notará, como nos ha recordado The Economist, que más de una tercera parte de quienes tienen títulos y doctorados en ciencias o ingeniería en Estados Unidos son inmigrantes. También fueron inmigrantes muchos de los fundadores de las empresas tecnológicas que funcionan en Silicon Valley, California.

Pero, lamentablemente, la realidad es que los políticos prefieren explotar los temores por xenofobia que explicar los beneficios de la inmigración y la necesidad de un cambio inteligente, gradual y ordenado en el marco migratorio. Pero con o sin muro, la economía estadounidense seguirá dependiendo de la inmigración, tanto por presiones fiscales, como por demanda laboral. Mucho mejor sería idear mecanismos temporales, o de amnistía, que explotar un resentimiento antieconómico y tratar de cerrar unas puertas que acabarán cayéndose ante las realidades económicas.

El hecho es que una mayor integración migratoria conlleva beneficios superiores al beneficio combinado de asistencialismo financiero a otras naciones, condonación de deudas e incluso reformas comerciales. Bono, Jeffrey Sachs y demás integrantes del coro pro-tercermundista serían mucho más efectivos en sus causas si incorporan la integración migratoria a sus mensajes. Según Phillippe Legrain, anterior editor económico de The Economist: “tratar de detener la migración de personas es moralmente inaceptable y una franca estupidez económica”. Es que la inmigración es un mecanismo que reduce significativamente la miseria de los más pobres.

Entonces, la cuestión no es que las tasas actuales de inmigración son demasiado altas, sino que no son lo suficientemente altas para lograr los cometidos de vivir mejor y prosperar.

Roberto Salinas