Desde la expectativa de lograr información, compartirla y contrastarla, la actividad convocado y organizada por la Asociación Nacional de Fomento Económico (ANFE) el pasado 10 de octubre en el Hotal Aurola Holyday Inn fue un éxito total.
Expresidentes del Banco Central, exdiputados, una diputada, pensadores y empresarios compartieron disertaciones, opiniones, información y perspectivas en una enjundiosa Mesa de Trabajo convocada bajo el tema “Presente y Futuro de la Libertad Económica en Costa Rica”.
Algunos se concentraron en el examen de las aperturas lentas y sufridas que lleva a cabo la sociedad costarricense, con buen análisis y criterio técnico. Otros ofrecieron diversos aportes acerca del desempeño económico de nuestra sociedad en el concierto internacional.
Otros insistieron en lo complicada que está la situación nacional, con riesgo total para sus integrantes por lo limitada que está la libertad económica y por los riesgos que se ven venir.
Y es que la variedad de enfoques, la cantidad de información, los diversos análisis resultaron en una actividad muy intensa, muy profunda y muy rica. Había información económica, monetaria, jurídica, legislativa e internacional que se suplió de manera oportuna y apropiada.
Al final, quedó claro que hay grave amenaza para la libertad en general y en particular para la libertad económica, ha habido regateo de las aperturas, el Estado costarricense acapara actividades esenciales y no se desempeña bien, la legislación va en una tendencia malsana, estatizando actividades y bienes, hay confusión jurídica que diluye el valor de los derechos fundamentales.
Las zonas francas son una excepción que debería generalizarse (todo el país debería ser zona franca): de tal modo habría crecimiento del empleo, mayor transferencia de tecnología y atracción de la inversión. El desorden económico estatal es un ancla que impide que la sociedad costarricense navegue ágilmente en las aguas del desarrollo. La mala administración pública y la constante amenaza impositiva, sumada a los problemas anteriores, espantan la inversión y la complican la actividad empresarial.
La formación de mercados no avanza por problemas de inseguridad jurídica y falta de flexibilización adecuada.
El regateo de las aperturas se conjuga con vivezas de algunas instituciones públicas y el resultado no es nada halagüeño.
De tal modo, se hace necesario denunciar lo que está pasando en torno a la libertad, las amenazas de legislación estatista, cómo se está obstaculizando específicamente la libertad económica y las graves consecuencias de ello en el desarrollo económico, el peligro de atacar las fuentes de empleo y mal desempeño público.
Hay que monitorear más intensamente los proyectos de ley, alertar a la opinión pública acerca del rumbo de las tendencias legislativas y jurisprudenciales, denunciar con mayor intensidad el mal desempeño de las instituciones públicas, sobre todo las que afectan el rumbo económico del país y acaparan las fuentes de energía.
Debe generarse oposición a los proyectos de ley inconvenientes por demagógicos, por insostenibles y estatistas. Debe hacer cabildeo abierto contra tales proyectos de ley, con suficiente tiempo para que la sociedad pueda enterarse de los riesgos que entrañan.
Debe difundirse el conocimiento económico y cuáles son las rutas del desarrollo, para que la sociedad costarricense tome conciencia de la importancia de libertad económica y de cuánto se complica el futuro con la intervención pública.
Federico Malavassi Calvo