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jueves, 8 de enero de 2009

¡Qué vergüenza!


Como si se tratara de una copia al carbón de la película "La Terminal" con Tom Hanks, hoy sale publicado en La Nación que un cubano lleva 33 días viviendo en el Aeropuerto Juan Santamaría, a la espera de que la Dirección de Migración y Extranjería le resuelva una solicitud de refugio. El hombre, que escapó de la dictadura castrista, asegura haber sido objeto de persecuciones políticas por pedir más libertades civiles para sus ciudadanos y vino a Costa Rica porque tenía la idea de que este es un país comprometido con la libertad, la democracia y el respeto de los Derechos Humanos.

Costa Rica muestra, con esta actitud, una nueva contradicción respecto a sus ideales y prácticas. Se pregona al mundo entero que somos un país comprometido con la libertad y el respeto al ser humano, pero en la realidad se mantiene a una persona inocente atrapada en una sala de espera, durmiendo sobre asientos, escoltado por un guardia, incomunicado y alimentado tan sólo por la buena disposición de algunos trabajadores del aeropuerto.

Es vergonzoso que las autoridades costarricenses sean responsables de un tratamiento tan violatorio de la dignidad humana como este. Y eso es resultado de, una vez más, las estúpidas políticas migratorias que en ASOJOD rechazamos totalmente, pues impiden la entrada a personas que no han cometido ningún delito y que poseen capacidades académicas o técnicas para las cuales nuestro Estado no tuvo que invertir en ellas, y que a la postre, pueden resultar muy beneficiosas para la economía nacional sin convertirse en una carga.

Esperemos que, en el ejercicio de sus competencias soberanas, pero más aún, con base en el compromiso internacional asumido por el país en materia de libertad y derechos humanos, se le asigne prontamente la condición de refugiado a este ciudadano cubano. O, también, que algún otro estado comprometido con esos ideales, tenga la valentía de aceptarlo en su territorio.

Los ciudadanos cubanos, al igual que los de todos los países donde reinan las satrapías, tienen derecho a ser libres. El compromiso de aquellos que creemos en las ideas de la libertad, es precisamente cooperar con ellos.