La palabra filosofía etimológicamente hace referecia al amor por la sabiduría. La filosofía, ante todo es una actitud, una forma de vida que implica una constante reflexión y cuestionamiento crítico de las ideas y del mundo. Sin embargo, parece que no todos los "filósofos" poseen dicha actitud.
En ASOJOD, durante este año, hemos podido conocer a un supuesto estudiante y profesor de "filosofía" llamado Iván Villalobos Alpizar, que no tiene ningún respeto por el conocimiento y la reflexión crítica. Nos ha acusado de panfletarios, propagandistas y acríticos repetidores de "lugares comunes". Ahora veremos a quien verdaderamente le calzan dichos adjetivos.
En ASOJOD, durante este año, hemos podido conocer a un supuesto estudiante y profesor de "filosofía" llamado Iván Villalobos Alpizar, que no tiene ningún respeto por el conocimiento y la reflexión crítica. Nos ha acusado de panfletarios, propagandistas y acríticos repetidores de "lugares comunes". Ahora veremos a quien verdaderamente le calzan dichos adjetivos.
Por eso, en ASOJOD hemos querido hacer un experimento inspirado en lo que se conoce como el Escándolo Sokal para comprobar, parafraseando a Sokal, si Iván "publicaría un artículo plagado de sin sentidos, si 1) sonaba bien, y 2) apoyaba sus prejuicios ideológicos." Para ello ideamos una identidad falsa (Esteban Solano), con un correo falso (estebansolano88@yahoo.com) y escribimos el artículo más falacioso, acientífico, posmoderno y contradictorio que fuera posible, titulado "Petróleo + capitalismo = muerte".
Efectivamente, Iván cayó en la trampa y publicó en su blog nuestro artículo, lo cual demuestra que el tan cacareado "filósofo crítico" no es más que un propagandista dispuesto a reproducir cualquier basura que se adapte a sus lugares comunes. A continuación presentamos las evidencias del correo enviado a Iván, así como el artículo original con su respectiva refutación.
Evidencia Correo:
Artículo Original enviado a Iván:
Petróleo + capitalismo = muerte
Ya el petróleo supera, por mucho, los $100 el barril. ¿Las causas? Acertadamente, el profesor Jerry Espinoza explica que se debe a la especulación y a la explosión demográfico-industrial de India y China, pero hay que sumarle la cobarde invasión yankee a Irak, que luego de más de 5 años sigue dejando a su paso una estela de muerte y pobreza, siendo una de las principales beneficiadas la empresa petrolera Exxon-Mobile, gracias a su vinculación con Bush, cuyas acciones suben cada vez que un inocente iraquí muere.
De hecho, esta última causa es apenas la punta del iceberg sociopolítico de nuestra era, caracterizada por los ataques políticos, económicos y militares de los países ricos contra la autonomía de los pueblos y de las culturas, especialmente aquellas con un proyecto alternativo al neoliberal, que ha provocado las más cruentas crisis en los últimos siglos. Evidentemente, los poderosos no aceptan la libertad de los países pequeños para escoger formas de vida y desarrollo más comprometidas con el desarrollo integral del ser humano y con su dignidad, sino que pretenden obligarlos a seguir en un sistema que sólo hace más pobres a los pobres y más ricos a los ricos.
Esos ataques se gestan principalmente a través de las empresas trasnacionales. Los ejemplos abundan: las grandes empresas de capital estadounidense tienen esclavos por todo el mundo. Nike en Laos es un buen ejemplo. Estas empresas pagan salarios ridículos y obligan a las personas de países pobres a abandonar el campo y los métodos naturales de producción para obligarlos a trabajar en fábricas insalubres donde constantemente violan sus derechos. Pero no todos son tan “afortunados” como la gente de Laos, que con sus centavos por hora pueden soñar con sobrevivir: en África, cada 2.3 segundos muere un niño de hambre mientras la industria gringa de alimentos para mascotas genera aproximadamente $1.200 en ganancias anuales. Un ejemplo más del egoísmo y consumismo desmedido de los yuppies del país de las barras y las estrellas.
Además de financiar las invasiones militares, esas empresas son las que manipulan el conocimiento: se adueñan de la ciencia para decirle a la gente lo que es y lo que no es. Inducen a la gente a no ver que las perspectivas teóricas que se eligen para explicar los fenómenos sociológicos dependen de la ideología y los discursos de poder enajenantes y descontextualizantes. Llevan a considerar algo como real o verdadero sin distinguir de lo accidental. Impiden darse cuenta que la verdad ni está fuera del poder ni existe sin el poder; que la verdad dispone de efectos regulados por el poder y acepta determinados discursos que presenta como verdaderos. Por eso la ciencia se ha vuelto un aliado de la dominación capitalista.
En realidad, la verdad no es verdad racional. La ciencia es tan sólo una forma de adquirir conocimiento, pero hay otras también válidas. La verdad como tal no existe, sino que se crean consensos intersubjetivos sobre metanarraciones autogeneradas y autoreferenciales que surgen por obra de imaginarios compartidos por los sujetos espacio-temporalmente concordantes. Por eso, cuando nos dicen que se debe usar la ciencia para conseguir más progreso y desarrollo tenemos que ser cuidadosos. La ciencia de los poderosos no es la que necesitamos. No necesitamos formas más eficientes de extraer petróleo ni de producir máquinas. A lo que debemos aspirar es a una democratización de los medios de producción y pensamiento.
La democracia supone la igualdad en el reparto del poder y en las posibilidades de participación en el proceso de toma de decisiones políticas. Pero esto es naturalmente imposible cuando un grupo de individuos o burocracias empresariales controlan los centros de poder económico e intelectual que deriva en poder político, como sucede con los grandes empresarios estadounidenses. Si logramos redistribuir el poder se puede conseguir el poder y con ello lograr un modelo de producción más sostenible y humano que el capitalismo salvaje. Si se logra un modelo alternativo, donde la autonomía, la libertad, la igualdad, la paz y la conservación de nuestro mundo y dignidad existan, entonces podemos crear métodos de producción justos y solidarios que nos lleven a superar la crisis asesina del petróleo y optar por un desarrollo más comprometido con el ser humano y el planeta.
De hecho, esta última causa es apenas la punta del iceberg sociopolítico de nuestra era, caracterizada por los ataques políticos, económicos y militares de los países ricos contra la autonomía de los pueblos y de las culturas, especialmente aquellas con un proyecto alternativo al neoliberal, que ha provocado las más cruentas crisis en los últimos siglos. Evidentemente, los poderosos no aceptan la libertad de los países pequeños para escoger formas de vida y desarrollo más comprometidas con el desarrollo integral del ser humano y con su dignidad, sino que pretenden obligarlos a seguir en un sistema que sólo hace más pobres a los pobres y más ricos a los ricos.
Esos ataques se gestan principalmente a través de las empresas trasnacionales. Los ejemplos abundan: las grandes empresas de capital estadounidense tienen esclavos por todo el mundo. Nike en Laos es un buen ejemplo. Estas empresas pagan salarios ridículos y obligan a las personas de países pobres a abandonar el campo y los métodos naturales de producción para obligarlos a trabajar en fábricas insalubres donde constantemente violan sus derechos. Pero no todos son tan “afortunados” como la gente de Laos, que con sus centavos por hora pueden soñar con sobrevivir: en África, cada 2.3 segundos muere un niño de hambre mientras la industria gringa de alimentos para mascotas genera aproximadamente $1.200 en ganancias anuales. Un ejemplo más del egoísmo y consumismo desmedido de los yuppies del país de las barras y las estrellas.
Además de financiar las invasiones militares, esas empresas son las que manipulan el conocimiento: se adueñan de la ciencia para decirle a la gente lo que es y lo que no es. Inducen a la gente a no ver que las perspectivas teóricas que se eligen para explicar los fenómenos sociológicos dependen de la ideología y los discursos de poder enajenantes y descontextualizantes. Llevan a considerar algo como real o verdadero sin distinguir de lo accidental. Impiden darse cuenta que la verdad ni está fuera del poder ni existe sin el poder; que la verdad dispone de efectos regulados por el poder y acepta determinados discursos que presenta como verdaderos. Por eso la ciencia se ha vuelto un aliado de la dominación capitalista.
En realidad, la verdad no es verdad racional. La ciencia es tan sólo una forma de adquirir conocimiento, pero hay otras también válidas. La verdad como tal no existe, sino que se crean consensos intersubjetivos sobre metanarraciones autogeneradas y autoreferenciales que surgen por obra de imaginarios compartidos por los sujetos espacio-temporalmente concordantes. Por eso, cuando nos dicen que se debe usar la ciencia para conseguir más progreso y desarrollo tenemos que ser cuidadosos. La ciencia de los poderosos no es la que necesitamos. No necesitamos formas más eficientes de extraer petróleo ni de producir máquinas. A lo que debemos aspirar es a una democratización de los medios de producción y pensamiento.
La democracia supone la igualdad en el reparto del poder y en las posibilidades de participación en el proceso de toma de decisiones políticas. Pero esto es naturalmente imposible cuando un grupo de individuos o burocracias empresariales controlan los centros de poder económico e intelectual que deriva en poder político, como sucede con los grandes empresarios estadounidenses. Si logramos redistribuir el poder se puede conseguir el poder y con ello lograr un modelo de producción más sostenible y humano que el capitalismo salvaje. Si se logra un modelo alternativo, donde la autonomía, la libertad, la igualdad, la paz y la conservación de nuestro mundo y dignidad existan, entonces podemos crear métodos de producción justos y solidarios que nos lleven a superar la crisis asesina del petróleo y optar por un desarrollo más comprometido con el ser humano y el planeta.
Esteban Solano
Refutación del artículo:
(...) "siendo una de las principales beneficiadas la empresa petrolera Exxon-Mobile, gracias a su vinculación con Bush, cuyas acciones suben cada vez que un inocente iraquí muere (...)".
Es curioso ver que en el imaginario de muchos existe la idea que los "grandes beneficiados" del aumento de los precios del petróleo son las grandes petroleras privadas. Incluso, llegan a culpar a estas del precio del crudo. Nada más alejado de la realidad: lo cierto es que a pesar de que Exxon-Mobile es la industria privada de energía más grande a nivel mundial, sólo produce alrededor del 3% del petróleo y el 2% de la energía del mundo (1). No hay que ser un premio Nobel de Economía para saber que con tan pequeña participación dentro del mercado mundial, es casi imposible, sino totalmente, que lo que haga Exxon-Mobile modifique los precios internacionales del crudo. Lo que sucede en el mundo de la realidad, y no en el ideológicamente cargado de Iván, es que la mayoría de empresas petroleras son estatales: de hecho de las 12 empresas con mayores reservas de petróleo, 10 de ellas son estatales mientreas que sólo 2 son privadas (las rusas Gazprom, y Rosneft) (2).
Además, resulta interesante ver que, a pesar de que en el artículo nunca aportamos alguna prueba que vincule a Exxon-Mobile con Bush y el gobierno norteamericano. Puede ser que, en efecto hayan pruebas, pero del artículo no se desprende ninguna. Obviamente, eso no es ningún problema para el gran "filósofo" de Bremen, acérrimo defensor de la dicotomía buenos-malos en que vive. El artículo tampoco presenta prueba alguna que sustente la relación causal que metafóricamente se intenta atribuir entre la bolsa y la muerte de iraquíes, ¿será que las acciones de la KIA aumentan con los genocidios en África o este es un fenómeno exclusivo de las empresas estadounidenses?
"(...) los ataques políticos, económicos y militares de los países ricos contra la autonomía de los pueblos y de las culturas, especialmente aquellas con un proyecto alternativo al neoliberal, que ha provocado las más cruentas crisis en los últimos siglos".
En esta frase hay varios puntos que abordar: en primer lugar, hay que desenmascarar el error de tiempo que patrocina Iván: Estados Unidos emerge como potencia económica, política y militar a finales del siglo XIX. Los historiadores (y entre ellos Luis Guillermo Solís, alguien a quien difícilmente se le pueda acusar de pro-estadounidense) concuerdan en que la guerra hispano-americana de 1898 fue la primera demostración del poderío de los Estados Unidos en la escena internacional. Por supuesto, los países que han tenido experiencia como potencias coloniales e imperiales (Francia, Alemania, España, Inglaterra, Rusia) no son mencionados por Iván y sus amigos, cargados de un iracundo odio hacia "el país de las barras y las estrellas". Tan es así el odio, que nunca hemos visto un ataque furibundo de Iván contra las masacres organizadas por los nazis (los mismos que goberaron hace varias décadas el país donde él estudia actualmente) o por los soviéticos. Obviamente, en ASOJOD rechazamos cualquier uso de la fuerza, sin importar quién sea su autor: Estados, organizaciones o personas, pero no hacemos como otros, quienes sólo se escandalizan cuando las masacres son realizadas por aquellos contrarios a sus ideas, pero las justifican -o al menos guardan silencio- cuando los responsables son aquellos con quienes concuerdan.
En segundo lugar, está el famoso y cacareado término "neoliberal". ¿Pero qué quiere decir neoliberal? Como es evidente, refiere a un "nuevo liberalismo". La pregunta es ¿en qué difiere con el viejo? El liberalismo de Locke, Tocquevile, Stuart Mill, Bentham, Jefferson, Hamilton, Bastiat y otros no difiere con el de Mises, Hayek, Popper, Friedman, Kizner, Rothbard y tantos otros. Los postulados son los mismos, sólo un poco más pulidos teóricamente en el caso de los segundos: libertad, propiedad privada, vida, rechazo a la intervención estatal, individualismo metodológico, defensa del mercado, etc.
Lakatos presenta una interesante explicación respecto a los programas de investigación. Dice que todo programa de investigación consta de un núcleo duro y de un cinturón de hipótesis que lo protegen. A partir de ello, explica que hay un cambio intrateórico cuando varía el cinturón protector pero el núcleo teórico permanece; por su parte, se da un cambio interteórico cuando también hay modificación del núcleo teórico. En este segundo caso, es cuando desde la epistemología se puede hablar de "neos" en las teorías. Siendo que, como mencionamos respecto al liberalismo, el núcleo teórico (libertad, propiedad privada, vida, mercado, individualismo, etc) ha permanecido y lo que ha variado es el cinturón protector (fundamentalmente gracias a los aportes en teoría económica), no es válido hablar de un "neoliberalismo". El liberalismo sigue defendiendo lo que siempre ha defendido.
Si, por otra parte, Iván pretende hacer pasar por "neoliberalismo" el resultado del coloquio Lippman, también estaría equivocado. Dicho coloquio pretendió reunir a los más afamados pensadores liberales en 1938 para discutir importantes temas concernientes a la defensa de la libertad. No osbtante, dicho coloquio no produjo ningún cambio en términos de la teoría liberal.
Tal vez nuestro "profesor" pretenda asimilar a "neoliberalismo" lo que se conoce como el Consenso Washington (una serie de medidas de carácter ecónomico que recomendaron durante los años 90, ciertos organismos internacionales para sanear las quebrantadas economías latinoamericanas), pero de ser así, estaría demostrando una vez más el desconocimiento total del pensamiento y la teoría política, toda vez que el liberalismo nace como una reacción frente al absolutismo (incluso el clerical). En ese sentido, es claro que los aportes de la tradición liberal en cuanto a los derechos civiles y políticos son ampliamente reconocidos y sería bastante simplista y reduccionista, encerrarlo en un carácter meramente economicista.
Incluso puede darse el caso de que Iván quisiera utilizar el prefijo "neo" en un sentido laxo, haciendo referencia a una repopularización o resurgimiento del pensamiento liberal a partir de la apertura económica y los procesos de globalización. Pero aún en ese supuesto, la implementación conceptual por parte del "niño mimado de Bremen" sería sumamente pobre: cualquiera que analice con un mínimo detenimiento las políticas como la de los tratados de "libre comercio" se daría cuenta que están lejos de ser una manifestación del liberalismo. Los mismos son negociados por los gobiernos, se ponen plazos para liberalizar aranceles, los "técnicos" son quienes deciden que sectores se "liberalizaran" cuándo y cómo; son los gobiernos quienes deciden con cuáles países se negociarán esos tratados y de que forma. Asimismo, son ellos los que deciden quienes serán los productores o consumidores beneficiados y cuáles los "bendecidos" por políticas de compensación (propias de la economía de Bienestar). Es claro que estos tratados, a pesar de ser un buen primer paso, siguen estando permeados de un intervencionismo económico que distorsiona el proceso económico y dinámico del mercado (proceso que ya le explicamos en aquellas recordadas respuestas a Iván Villalobos hace un tiempo atrás).
Uno esperaría un mejor uso de los conceptos por parte de un filósofo, pero Iván falla una vez más.
"(...) pretenden obligarlos a seguir en un sistema que sólo hace más pobres a los pobres y más ricos a los ricos".
Está es una de las afirmaciones favoritas de nuestros "intelectuales", pero lamentablemente para ellos, se cae con pasmosa facilidad cuando se analizan los datos (sí, esa evidencia fuerte y contundente que ellos rechazan porque no se ajusta a sus deseos). Para muestra de ello presentamos a continuación un video realizado por Gapminder (organización que se encarga de realizar una recopilación de la información interactiva y de fácil entendimiento para el público). Los gráficos utilizados analizan el tema de la pobreza y su distribución a partir de la información suministrada por el Human Development Report 2005, elaborado por el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo.
Asimismo, vale la pena darle un vistazo al estudio realizado por Indur M. Goklany: La Globalización del Bienestar Humano, donde se analizan una serie de indicadores de desarrollo humano que terminan demostrando el impacto beneficioso que ha tenido la globalización para la humanidad.
"Nike en Laos es un buen ejemplo. Estas empresas pagan salarios ridículos y obligan a las personas de países pobres a abandonar el campo y los métodos naturales de producción para obligarlos a trabajar en fábricas insalubres y genocidas. "
No Iván, Nike en Laos no es un buen ejemplo, sencillamente porque la empresa Nike no tiene ningún tipo de actividad productiva en ese país (3). Hay que fundamentar las cosas que se apoyan Iván, porque de lo contrario termina uno como un charlatán (la rima es pura coincidencia). Este ya es un hecho contundente para descalificar a nuestro panfletario favorito, pero queremos seguir: le informamos que las personas no son obligados a abandonar el campo ni los métodos naturales de producción. Si lo hacen es porque ven en el empleo que les ofrecen las trasnacionales una mejor oportunidad para conseguir ingresos. Si produciendo frutas o vegetales una persona percibe "X" pero trabajando en una empresa trasnacional recibe "X+100" está obteniendo mayor ingreso, por lo que tiene mayores opciones para salir de la pobreza, aún cuando "X+100" sea una remuneración baja para gente que piensa como Iván.
Para desmitificar un poco este asunto de las transnacionales y sobre todo de Nike, presentamos un video de Johan Norberg que nos muestra las condiciones de empleo en que viven los trabajoderes de Nike en Vietnam.
"(...) en África, cada 2.3 segundos muere un niño de hambre mientras la industria gringa de alimentos para mascotas genera aproximadamente $1.200 en ganancias anuales."
Estos datos son totalmente inventados. Muy mal Iván, alguien crítico y serio verificaría la información. Pero incluso, de ser ciertos, los mismos son absolutamente irrelevantes. Para lo único que sirven dichos "argumentos" es para despertar emociones, lo cual es conocido como una falacia por cualquier estudiante medio malo de filosofía, doblemente mal Iván. Como brillantemente señaló Sartori, son "historias lacrimógenas" que pretenden movilizar sentimientos (y no razones) para diseñar e implementar políticas públicas.
Pero además de irrelevantes son espurios: no existe, hasta donde se sabe, una relación entre la industria de alimentos para mascotas y la pobreza en África. Por más que el enconado odio de Iván hacia los nortemericanos lo desee, la industria norteamericana de alimentos para mascotas no usa restos de africanos para producir. Siendo así, ¿qué tiene de malo que los consumidores estadounidenses usen su dinero para comprarle alimento a sus mascotas? Si ellos se ganan honestamente su dinero, tienen todo el derecho de usarlo como les plazca: sea para quemarlo, alimentar mascotas, donarlo a niños africanos o comprar ropa. Cuando la gente critica esas decisiones personales está tratando de erigirse en dictador moral, pretendiendo saber cómo y cuándo la gente tiene que usar sus recursos. El siguiente paso luego de esto es acaparar esos recursos y luego, es historia harto conocida por la humanidad: totalitarismos.
"(...) las perspectivas teóricas que se eligen para explicar los fenómenos sociológicos dependen de la ideología y los discursos de poder enajenantes y descontextualizantes (...)"
Lo curioso de esta afirmación es que se expresa como un absoluto, un universal, a pesar de que de ninguna forma se explica como se arriba a dicha conclusión. Lo irónico es que aún de ser cierta la misma, esto aplicaría también al montón de sandeces escritas en este artículo, por tanto dicho artículo también sería descontextualizante e ideológicamente creado. De ser cierta esta afirmación evidentemente las perspectivas teóricas elegidas por Esteban Solano dependían meramente de su ideología.
Estamos de acuerdo con que las perspectivas teóricas se escogen para explicar los fenómenos sociales, pero no todas logran dar explicaciones satisfactorias. A nivel de criterios de validación, sólo aquellas que, en palabras de Popper y de Tarski, logren demostrar adecuación con los hechos, son verdaderas.
"La verdad ni está fuera del poder ni existe sin el poder."
Norlamente un profesor castiga el plagio. Pero nuestro querido Iván ni siquiera hace notar que la frase "la verdad ni está fuera del poder ni existe sin el poder" es una frase de Foucault citada por Von Beyme en "Teoría Política del siglo XX: de la modernidad a la posmodernidad" (Alianza Editorial, página 183).
Pero obviando ese "formalismo" y pretendiendo dar por válida la idea de Foucault, cabe preguntarse ¿dentro de que poder se encontrará la verdad que Esteban Solano escribió en el artículo? Porque si es cierto que "la verdad ni está fuera del poder ni existe sin el poder" entonces habría que suponer que el escritor imaginario pertenece a una de las superestructuras reticulares de poder de las que habla Foucault. ¿Pero a cuál si es imaginario, si no existe? Incluso ¿cómo sabemos que las verdades de Foucault se encuentran fuera del poder, que es lo que lo hace a el inquebrantable frente al poder pero al resto de los mortales no?
"La ciencia es tan sólo una forma de adquirir conocimiento, pero hay otras también válidas."
Aquí preferimos no especular y preguntar directamente ¿cuáles son esas otras formas y sobre todo y más importante cómo se validan? ¿Será la magia, la religión o la comunión mísitica entre algún ente metafísico y la gente? ¿Se valida por medio de la falacia de autoridad o de la revelación?
"La verdad como tal no existe, sino que se crean consensos intersubjetivos sobre metanarraciones autogeneradas y autoreferenciales que surgen por obra de imaginarios compartidos por los sujetos espacio-temporalmente concordantes."
Hemos de reconocer que esta frase la escribimos inspirados totalmente en la verborrea posmoderna que nada serio puede aportar. Por eso nótese la gran contradicción: primero se dice que la verdad es producto de un acuerdo entre sujetos (carácter intersubjetivo) y luego se aduce que la verdad es una metanarración autogenerada y autoreferencial. Entonces ¿o es autogenerada o la producen los sujetos? Esta terrible contradicción no la notó todo un Doctor en Filosofía.
Segundo, es evidente que la frase en sí no dice nada. Aquí se pretendió mezclar a autores tan distintos como Habermas (consensos intersubjetivos como parte de la teoría de la acción comunicativa), Von Beyme y sus metanarraciones y Luhmann con sus sistemas autorreferenciales o autopoiéticos. De la mezcla salió una verborrea que probablemente gustó a nuestro crítico y serio filósofo de Bremen. Sokal comprobó su hipótesis.
Pero ante todo, siguiendo con la estructura posmoderna de la caída de las metanarraciones y con la idea de que la ciencia y la verdad no existen como tales sino que son creadas por los sujetos, consideramos pertinente preguntarle a una persona ubicada en la cornisa de un 20º piso, si la ley de la gravedad no existe. o es "relativa" Si nos dice que, en efecto, no existe sino que es una verdad generada por consenso intersubjetivo, lo invitamos a que se tire y demuestre cuán equivocados estamos los objetivistas.
"(...) A lo que debemos aspirar es a una democratización de los medios de producción y pensamiento."
¿Qué querrá decir con esto Esteban Solano? Peor aún, ¿qué entenderá por esto Iván? Podemos responder por Esteban, quien apela a democratizar medios de producción tal y como se hizo en otras latitudes y momentos históricos, entendiendo por democratización el acceso universal a los mismos. Esto implica la socialización de medios de producción y la Revolución Rusa de 1917 ya nos dio el resultado de una idea tan pintoresca: miseria, hambre, pobreza, explotación, contaminación, corrupción, muerte. ¿Querrá Iván hacer eso? ¿Deseará Iván que el pensamiento vaya por el mismo camino? Aún más complejo: ¿cómo se democratiza el pensamiento? ¿Se le quitan neuronas a unos para dárselos a otros? ¿O se trata de planes de educación más inclusivos? Si fuera esto último cabría una interrogante: ¿cómo se le enseña a alguien a pensar cuando el pensamiento es una elección y un proceso individual? ¿Será que Iván tiene las respuestas a esto? Peor aún, ¿será que Iván quisiera hacernos "pensar" como él?
"La democracia supone igualdad en el reparto del poder y en las posibilidades de participación en el proceso de toma de decisiones políticas".
Muy mal Iván, otra pifia en teoría política. Uno no puede quedarse en el concepto griego de democracia, donde en la pequeña polis todos los ciudadanos (metecos, mujeres y esclavos no incluídos) recurrían al Ágora y tomaban decisiones colectivas. Como cualquier persona seria podría pensar, eso es totalmente imposible en la actualidad. No sólo por los costos de toma de decisiones (los resultantes de someter las decisiones a procesos colectivos) y los costos externos (los que cada uno de los participantes en el proceso pueden imprimir sobre el individuo), que serían inmanejables, sino también por la falta de interés, tiempo y recursos (no necesariamente económicos) de las personas para participar en procesos decisionales.
De hecho, de una comparación del fenómeno político con el mercado, como han hecho de forma interesante autores como Black, Downs y Buchanan & Tullock, podría derivarse que la democracia representativa surge como una forma política de división del trabajo a partir del principio económico de especialización e intercambio, de forma tal que unos ofrecen representar mientras otros libremente aceptan para poder dedicarse a otras funciones. A partir de ahí entran en un proceso de intercambio bidireccional (representante-representado y representante-representante, siendo este último conocido como logrolling).
Como podrán observar, luego de toda esta demostración, es claro que nuestro querido Iván Villalobos "Alpi" no es más que un charlatán, un panfletario y un acrítico. que no tiene ningún problema con publicar un artículo cargado de mentiras, plagios e inconsistencias. En las discusiones sobre la Escuela Austriaca lo habíamos demostrado, pero nunca está de más desenmascarar a estos bufones, a estos lobos que pretenden hacerse pasar por ovejas. Por ello, reiteramos la recomedación de siempre: Iván, deje de una vez por todas de desperdiciar los recursos de los "tax-payers".
Alejandro Barrantes y Manuel Echeverría
Estos datos son totalmente inventados. Muy mal Iván, alguien crítico y serio verificaría la información. Pero incluso, de ser ciertos, los mismos son absolutamente irrelevantes. Para lo único que sirven dichos "argumentos" es para despertar emociones, lo cual es conocido como una falacia por cualquier estudiante medio malo de filosofía, doblemente mal Iván. Como brillantemente señaló Sartori, son "historias lacrimógenas" que pretenden movilizar sentimientos (y no razones) para diseñar e implementar políticas públicas.
Pero además de irrelevantes son espurios: no existe, hasta donde se sabe, una relación entre la industria de alimentos para mascotas y la pobreza en África. Por más que el enconado odio de Iván hacia los nortemericanos lo desee, la industria norteamericana de alimentos para mascotas no usa restos de africanos para producir. Siendo así, ¿qué tiene de malo que los consumidores estadounidenses usen su dinero para comprarle alimento a sus mascotas? Si ellos se ganan honestamente su dinero, tienen todo el derecho de usarlo como les plazca: sea para quemarlo, alimentar mascotas, donarlo a niños africanos o comprar ropa. Cuando la gente critica esas decisiones personales está tratando de erigirse en dictador moral, pretendiendo saber cómo y cuándo la gente tiene que usar sus recursos. El siguiente paso luego de esto es acaparar esos recursos y luego, es historia harto conocida por la humanidad: totalitarismos.
"(...) las perspectivas teóricas que se eligen para explicar los fenómenos sociológicos dependen de la ideología y los discursos de poder enajenantes y descontextualizantes (...)"
Lo curioso de esta afirmación es que se expresa como un absoluto, un universal, a pesar de que de ninguna forma se explica como se arriba a dicha conclusión. Lo irónico es que aún de ser cierta la misma, esto aplicaría también al montón de sandeces escritas en este artículo, por tanto dicho artículo también sería descontextualizante e ideológicamente creado. De ser cierta esta afirmación evidentemente las perspectivas teóricas elegidas por Esteban Solano dependían meramente de su ideología.
Estamos de acuerdo con que las perspectivas teóricas se escogen para explicar los fenómenos sociales, pero no todas logran dar explicaciones satisfactorias. A nivel de criterios de validación, sólo aquellas que, en palabras de Popper y de Tarski, logren demostrar adecuación con los hechos, son verdaderas.
"La verdad ni está fuera del poder ni existe sin el poder."
Norlamente un profesor castiga el plagio. Pero nuestro querido Iván ni siquiera hace notar que la frase "la verdad ni está fuera del poder ni existe sin el poder" es una frase de Foucault citada por Von Beyme en "Teoría Política del siglo XX: de la modernidad a la posmodernidad" (Alianza Editorial, página 183).
Pero obviando ese "formalismo" y pretendiendo dar por válida la idea de Foucault, cabe preguntarse ¿dentro de que poder se encontrará la verdad que Esteban Solano escribió en el artículo? Porque si es cierto que "la verdad ni está fuera del poder ni existe sin el poder" entonces habría que suponer que el escritor imaginario pertenece a una de las superestructuras reticulares de poder de las que habla Foucault. ¿Pero a cuál si es imaginario, si no existe? Incluso ¿cómo sabemos que las verdades de Foucault se encuentran fuera del poder, que es lo que lo hace a el inquebrantable frente al poder pero al resto de los mortales no?
"La ciencia es tan sólo una forma de adquirir conocimiento, pero hay otras también válidas."
Aquí preferimos no especular y preguntar directamente ¿cuáles son esas otras formas y sobre todo y más importante cómo se validan? ¿Será la magia, la religión o la comunión mísitica entre algún ente metafísico y la gente? ¿Se valida por medio de la falacia de autoridad o de la revelación?
"La verdad como tal no existe, sino que se crean consensos intersubjetivos sobre metanarraciones autogeneradas y autoreferenciales que surgen por obra de imaginarios compartidos por los sujetos espacio-temporalmente concordantes."
Hemos de reconocer que esta frase la escribimos inspirados totalmente en la verborrea posmoderna que nada serio puede aportar. Por eso nótese la gran contradicción: primero se dice que la verdad es producto de un acuerdo entre sujetos (carácter intersubjetivo) y luego se aduce que la verdad es una metanarración autogenerada y autoreferencial. Entonces ¿o es autogenerada o la producen los sujetos? Esta terrible contradicción no la notó todo un Doctor en Filosofía.
Segundo, es evidente que la frase en sí no dice nada. Aquí se pretendió mezclar a autores tan distintos como Habermas (consensos intersubjetivos como parte de la teoría de la acción comunicativa), Von Beyme y sus metanarraciones y Luhmann con sus sistemas autorreferenciales o autopoiéticos. De la mezcla salió una verborrea que probablemente gustó a nuestro crítico y serio filósofo de Bremen. Sokal comprobó su hipótesis.
Pero ante todo, siguiendo con la estructura posmoderna de la caída de las metanarraciones y con la idea de que la ciencia y la verdad no existen como tales sino que son creadas por los sujetos, consideramos pertinente preguntarle a una persona ubicada en la cornisa de un 20º piso, si la ley de la gravedad no existe. o es "relativa" Si nos dice que, en efecto, no existe sino que es una verdad generada por consenso intersubjetivo, lo invitamos a que se tire y demuestre cuán equivocados estamos los objetivistas.
"(...) A lo que debemos aspirar es a una democratización de los medios de producción y pensamiento."
¿Qué querrá decir con esto Esteban Solano? Peor aún, ¿qué entenderá por esto Iván? Podemos responder por Esteban, quien apela a democratizar medios de producción tal y como se hizo en otras latitudes y momentos históricos, entendiendo por democratización el acceso universal a los mismos. Esto implica la socialización de medios de producción y la Revolución Rusa de 1917 ya nos dio el resultado de una idea tan pintoresca: miseria, hambre, pobreza, explotación, contaminación, corrupción, muerte. ¿Querrá Iván hacer eso? ¿Deseará Iván que el pensamiento vaya por el mismo camino? Aún más complejo: ¿cómo se democratiza el pensamiento? ¿Se le quitan neuronas a unos para dárselos a otros? ¿O se trata de planes de educación más inclusivos? Si fuera esto último cabría una interrogante: ¿cómo se le enseña a alguien a pensar cuando el pensamiento es una elección y un proceso individual? ¿Será que Iván tiene las respuestas a esto? Peor aún, ¿será que Iván quisiera hacernos "pensar" como él?
"La democracia supone igualdad en el reparto del poder y en las posibilidades de participación en el proceso de toma de decisiones políticas".
Muy mal Iván, otra pifia en teoría política. Uno no puede quedarse en el concepto griego de democracia, donde en la pequeña polis todos los ciudadanos (metecos, mujeres y esclavos no incluídos) recurrían al Ágora y tomaban decisiones colectivas. Como cualquier persona seria podría pensar, eso es totalmente imposible en la actualidad. No sólo por los costos de toma de decisiones (los resultantes de someter las decisiones a procesos colectivos) y los costos externos (los que cada uno de los participantes en el proceso pueden imprimir sobre el individuo), que serían inmanejables, sino también por la falta de interés, tiempo y recursos (no necesariamente económicos) de las personas para participar en procesos decisionales.
De hecho, de una comparación del fenómeno político con el mercado, como han hecho de forma interesante autores como Black, Downs y Buchanan & Tullock, podría derivarse que la democracia representativa surge como una forma política de división del trabajo a partir del principio económico de especialización e intercambio, de forma tal que unos ofrecen representar mientras otros libremente aceptan para poder dedicarse a otras funciones. A partir de ahí entran en un proceso de intercambio bidireccional (representante-representado y representante-representante, siendo este último conocido como logrolling).
Como podrán observar, luego de toda esta demostración, es claro que nuestro querido Iván Villalobos "Alpi" no es más que un charlatán, un panfletario y un acrítico. que no tiene ningún problema con publicar un artículo cargado de mentiras, plagios e inconsistencias. En las discusiones sobre la Escuela Austriaca lo habíamos demostrado, pero nunca está de más desenmascarar a estos bufones, a estos lobos que pretenden hacerse pasar por ovejas. Por ello, reiteramos la recomedación de siempre: Iván, deje de una vez por todas de desperdiciar los recursos de los "tax-payers".
Alejandro Barrantes y Manuel Echeverría