lunes, 31 de agosto de 2009

Tema polémico: ¡Qué cuento!


Para este Tema polémico, quisiéramos plantear a siguiente interrogante: si usted le presta diez millones de colones a una persona, bajo el compromiso de que se lo devuelva después de cierto plazo, pero llegado el momento, esta persona le dice que no le va a pagar, ¿usted le diría que se vaya tranquilo y haga de cuenta que no ha pasado nada?

La verdad encontrar a alguien que realice semejante acto debe ser algo difícil, pero no es algo criticable si lo hace con su propio dinero. Después de todo, cada quien hace lo que quiere con sus recursos. Ahora bien, ¿qué tal si esta persona presta una gran suma, digamos que alrededor de ocho mil millones de colones, dinero que no es suyo sino de varias personas y, al final, cuando llega el momento de cobrar, le termine condonando la deuda?. Usted posiblemente diga que esto es una locura o un acto de total irresponsabilidad, por cuanto la gente no puede andar prestando dinero que no es suyo y luego, sin más, perdonar las deudas.

Pues bien, esto es lo que nuestros "Padres de la Patria" trataron de hacer el pasado 25 de agosto del 2009. Durante la sesión plenaria, la Asamblea Legislativa aprobó un proyecto de ley que buscaba la condonación de deudas de “agricultores” por la nada despreciable suma de ocho mil millones de colones. Estos “agricultores” tenían una deuda con el Fideicomiso para la protección y el fomento agropecuario para pequeños y medianos productores, (FIDAGRO) y con algunos de los recursos de Reconversión Productiva, los cuales pasaron a manos del Sistema de Banca para el Desarrollo.

El argumento para semejante alcahuetería se basa en el “razonamiento” de que son créditos incobrables y que su condonación haría justicia con estas personas que se han visto golpeadas por diversos factores, como las condiciones climáticas adversas que afectan la producción, o que no cuentan con la información de mercado para colocar sus cosechas con éxito. En fin, excusas y más excusas, todas irracionales.

Pero la fiesta no para aquí: resulta que, en la lista de quienes recibirían el perdón de sus obligaciones, se encuentran personas que podrían no ser pequeños o medianos productores agrícolas, población a la cual el proyecto busca beneficiar. Por ello, un día después, nuestros serios, responsables y sensatos legisladores detuvieron el avance del proyecto y solicitaron devolverlo a una comisión para estudiar la información de los "agricultores". En cualquier banco, quien apruebe un préstamo y luego decida no cobrar, muy posiblemente sería despedido de inmediato. Pero en nuestro "Estado Social de Derecho", nada más se le da una palmadita en la espalda y se "investiga".

Esto de las condonaciones no es una historia nueva. El Fondo Nacional de Contingencias Agrícolas (FNCA), creado para pagar pérdidas de agricultores por el clima en noviembre de 1983, asumió deudas que tenían estos con los bancos. En 1995 se ordenó su liquidación, pero en agosto de 1997 no se había logrado aplicar, por lo que, al final, el FNCA pagó las deudas. La pérdida estimada fue entre los 2.ooo y 3.ooo millones de colones.

El 30 de noviembre del 2004, los diputados aprobaron que el Instituto de Desarrollo Agrario (IDA) condonara ¢433 millones en multas y tasas. El 4 de febrero del 2005 se conoció que el Consejo Nacional de Producción (CNP) reservó ¢2.724 millones por incobrables del Programa de Reconversión Productiva. En febrero del 2005, los diputados autorizan al IDA a perdonar ¢3.500 millones en multas e intereses a morosos en el pago de parcelas.

El 26 de abril del 2006 los diputados ordenan a Infocoop perdonar ¢372 millones a Coopesilencio. El 3 de junio de ese mismo año, se conoció que el CNP perdió ¢2.215 millones en un proyecto de plátano y otro de raíces tropicales. El 26 de agosto del 2006, el CNP anunció que estuvo a punto de perder ¢6.300 millones en Reconversión y que solo 30 de 158 proyectos califican como sanos.

Como se puede ver, el cuento de la lastima y el pobrecito es de larga data en Costa Rica. Es, por así decirlo, parte de nuestra idiosincrasia político-económica. Sin embargo, en ASOJOD consideramos que no es un recurso valido para aceptar tanta alcahuetería por parte de los “padres de la patria”, y que, a todas luces, este es un acto de populismo electoral, donde los zánganos del Estado han sacado provecho de los recursos de todos los costarricenses. ¿O ahora resulta que nosotros somos culpables de la existencia de sequías o inundaciones? ¿Será que estamos moralmente obligados a llenar nuestras alacenas de determinados productos agrícolas que no necesitamos o no queremos, solo para que algunos no quiebren?

La próxima victima de estos parásitos de los recursos públicos será sin lugar a duda, el Sistema de Banca para el Desarrollo, diseñado para "financiar proyectos productivos a personas que no son sujeto de crédito". ¿Por qué tanta seguridad en ASOJOD? Porque el hecho de que esas personas no sean sujeto de crédito nos dice que no tienen para pagar sus deudas y no hay que ser un genio para imaginarse que si su proyecto falla, el dinero de los tax payers se irá a la cañería. Pero, queremos aclarar, aún cuando el proyecto sea exitoso y la persona pague sus deudas, el principio perverso no se borrará: unos haciéndose responsables por el éxito o fracaso de otros.

Una y otra vez la historia nos propina un golpe contra la realidad, y nos recuerda lo que sabíamos, pero tercamente hemos ignorado: que el Estado no debe meterse a desempeñar el papel de regulador de las actividades productivas, pues sus actos, en vez de ayudar distorsionan el funcionamiento de las relaciones económicas entre los individuos y, sobre todo, que nos debemos basar en reglas sencillas para la sana convivencia en sociedad aplicables en cualquier ocasión de nuestra vidas, entre ellas: que si pido algo prestado lo debo devolver, y si no lo devuelvo debo pagar por las consecuencias de mis actos, en fin que la responsabilidad es individual y no se le puede trasladar a otros.

viernes, 28 de agosto de 2009

Viernes de Recomendación


Este viernes de recomendación quisiéramos recomendarle un artículo de Karl Popper titulado "Three Worlds". Esta fue una charla presentada en la Universidad de Michigan donde Popper propone su propio planteamiento (los tres mundos) como un opción frente al dualismo y al monismo.

jueves, 27 de agosto de 2009

ECONOMÍA: La obsesión de China con el dólar


El Banco Popular de China recientemente reiteró la necesidad de una moneda global para rivalizar al dólar estadounidense—mediante un rol ampliamente expandido para los Derechos de Giro Especial (DEG) del FMI. El asunto fue resaltado en la reciente cumbre de los países emergentes—el grupo compuesto por Brasil, Rusia, India y China—y volvió a surgir en la reunión del G8.

China tiene razón de pensar que el colapso global se debe en parte al abuso por parte de EE.UU. del estatus del dólar como moneda de reserva de valor. Pero esto ha sido ayudado y estimulado por las políticas mercantilistas de China que han creado un inmenso superávit en la cuenta corriente y una liquidez en exceso. La búsqueda de China de una moneda de reserva internacional alternativa tiene un toque de ironía: el distribuidor de la droga está presionando al adicto para que se reforme.

¿Acaso la propuesta le conviene a China? Esto podría parecer una pregunta extraña, dado que la propuesta es vista como en gran parte algo beneficioso para dos objetivos de la China. El primero es advertir a EE.UU. que evite políticas que derivarían en un colapso del dólar e infligirían inmensas pérdidas de valor sobre el componente en dólares—estimado en $1,2 billones—de las reservas extranjeras de China. Habiendo creado una acumulación en dólares mediante sus políticas mercantilistas, China busca preservar el valor de lo que ha acumulado.

El segundo y más importante propósito es político. Al pedir un rol más grande para los DEGs a expensas del dólar, China busca reducir el poder político y financiero de EE.UU. En gran parte por la misma razón, la propuesta de China ha sido respaldada por Rusia, Brasil, India y otros países en desarrollo que desde hace mucho se han quejado del estándar tácito del dólar. Esto países, lejos de ser admiradores del FMI, consideran que estarían mejor teniendo algo de influencia sobre una moneda respaldada por el FMI que nada de influencia sobre la moneda estadounidense.

China debe saber que la creación de una moneda internacional totalmente nueva y poderosa es un sueño sin asidero. El dólar es fuerte porque EE.UU. ha tenido una economía doméstica gigantesca y la habilidad de cobrarle impuestos a sus ciudadanos para honrar sus obligaciones. El FMI no tiene un PIB ni una capacidad de cobrar impuestos. Pero China siente que un rol expandido del DEG podría ser un punto medio que podría diluir la dominación estadounidense.

La dominación del dólar será reducida solamente cuando otro país emerja con un PIB lo suficientemente grande y una capacidad para cobrar impuestos que compita con EE.UU. en proveer una moneda de reserva. Ese país es obviamente China. En este momento China todavía es un país en vías de desarrollo, pero tal vez en poco más de una década se convertirá en un país de ingreso alto, y su PIB empezará a acercarse aquel de EE.UU. Su PIB total ya excede aquel de Alemania. En términos de manejo fiscal, ya se ha comportado mejor que EE.UU. y Europa. Mientras que China se enriquece, su enfoque económico cambiará de las exportaciones hacia el consumo doméstico. En algún momento le resultará más beneficioso dejar de micro-administrar su tipo de cambio, y en cambio dejar que su moneda flote, como todos los principales poderes económicos.

Históricamente, los países han pasado de tener monedas “suaves” a tener monedas “duras” (intercambiadas a través de las fronteras) luego de haber tenido grandes superávits en la cuenta corriente por un periodo considerable, y por lo tanto han surgido como países acreedores. Inglaterra logró obtener estatus de acreedor en los 1800s y EE.UU. lo hizo a principios de los 1900s y los mercados los recompensaron con el estatus de monedas duras. Ellos retuvieron ese estatus inclusive después, cuando tuvieron déficits.

China ahora ha conseguido el estatus de acreedor. Y conscientemente o de otra manera, sus últimos pasos están presionándola hacia una moneda dura. Busca hacer de Shanghai un centro financiero internacional. Ha acordado arreglos para intercambiar el yuan con varios países, incluyendo a Brasil y Argentina. Busca fortalecer la iniciativa de Chiang Mai para crear un grupo regional de monedas asiáticas de reserva intercambiables. Estas tres medidas unilaterales, bilaterales y regionales constituyen pasos hacia una moneda dura. Si China se admite así misma hacia donde lleva este camino, su actitud hacia los DEGs cambiará. Una vez que se convierta en un país de moneda dura, no verá ventajas—y verá claras desventajas—en reducir el rol de las monedas duras y expandir aquel de los DEGs. Estará donde EE.UU. está hoy.

El interés de China en los DEGs es miope. En tratar de limitar la influencia de EE.UU. hoy, podría estar, torpemente, construyendo una camisa de fuerza para si misma el día de mañana. Por supuesto, China podría luchar ahora mismo por un mayor rol de los DEGs y repudiar aquellos en el futuro cuando el yuan se dirija hacia convertirse en una moneda de reserva. Pero eso sería groseramente conveniente. En cambio, ¿Por qué no prepararse para el día cuando EE.UU. y Europa clamen por dinero fiat internacional para reducir la dominación del yuan chino?

Swaminathan S. Anklesaria Aiyar y Arvind Subramanian

miércoles, 26 de agosto de 2009

¡Que piñata!


El día de ayer 40 distinguidos padres de la patria tomaron la decisión de condonar 8 mil millones de colones en deudas a pequeños agricultores. En ASOJOD dicha situación nos resulta inaceptable. No se puede seguir permitiendo este Estado-piñata que ha venido desarrollándose en Costa Rica, esta vez fueros los campesinos, otras veces han sido los empresarios o sindicatos o transportistas, etc. El éxito personal debe surgir a raíz del esfuerzo y no a través de la violencia institucionalizada del Estado que obliga a unos asumir los errores de otros.

En ASOJOD decimos: ¡No más privilegios!

martes, 25 de agosto de 2009

Promiscuidad Política


¡Que sorpresa! resulta que el flamante diputado Echandi ahora le ha dado su adhesión a Laura Chinchilla. Hagamos un breve recorrido de la historia política de este personaje que tiene como oficio estar donde mejor le caliente el sol. Primero era miembro del PUSC, después dejó dicha agrupación para formar el PUN. Estando en la Asamblea como representante del PUN decidió pelearse con los jerarcas del partido, incluso llego a coquetear con ser vicepresidente de Calderón. Hoy le da la adhesión a Chinchilla ¿mañana nadie sabe dónde estará?

Cuanta seriedad hace falta en nuestro ambiente político...

Liberalismo Aplicado: ¿El liberalismo le da la espalda a los desprotegidos?



En esta entrevista, el Dr. Martin Krause explica de que manera las acciones de cada individuo en un libre mercado ayudan, y en muchas ocasiones sin que él mismo se de cuenta, a otros.

lunes, 24 de agosto de 2009

Tema polémico: matando negocios


Constantemente escuchamos en la prensa y en la opinión pública generalizada, que en Costa Rica reina la terrible era del “neo-liberalismo” (¿?). Según cuenta la "mitología urbana", esta terrible etapa histórica se caracteriza por una alarmante desregularización económica, cuya solución demanda de la intervención de las manos amigas y santas del Estado, para que estas puedan controlar los pecaminosos interéses individuales y conseguir el "bien común". Pero ¿es cierto qué vivimos en alguna especie de anarquía económica?, ¿es acaso verdad que el problema es qué hace falta más Estado y no mas bien que sobra?.

Dar un vistazo al índice Haciendo Negocios del 2009 nos puede ayudar a aproximarnos a las respuestas de estas importantes preguntas. Según este estudio, en Costa Rica se requiere de nada, más y nada menos, que de 12 procedimientos para abrir un negocio, los cuales toman alrededor de 60 días (2 meses) en realizarse ¿con o sin chorizo? Eso no lo dice el informe.

Estas decorosas cifras nos ponen por encima de países como Namibia y Angola y por debajo de Bolivia e Irán. Evidentemente todo negocio –salvo los virtuales- demandan de un espacio físico para atender al público, esto es una construcción. Desgraciadamente en este aspecto la situación no mejora para nuestro país: en este departamento se requiere de 23 procedimientos, los cuales toman ¡191 días para tramitarse!, con un costo del 211,7% del ingreso per capita.

Definitivamente, parece que sólo los ricos pueden darse el lujo de pagar estos caprichos burocráticos que las marañas legales han creado y esto resulta, por demás, curioso en un Estado que se ufana de preocuparse por los más pobres.

Estos son solo unos ejemplos de como el espíritu emprendedor de los costarricenses se ve asfixiado por un mar de regulaciones, con un costo exorbitante tanto de tiempo como de dinero para llevar a cabo su cumplimiento. Evidentemente este taqueo tramitológico incentiva a que los ciudadanos tengan que incurrir a la institucionalizada práctica del chorizo, para poder llevar a cabo sus proyectos. Es la realidad agobiante a la que se tienen que enfrentar los costarricenses en su día a día, la realidad que los pseudo-intelectuales que culpan a otros por nuestros subdesarrollo se niegan a ver. ¿Entonces es cierto que falta Estado?

sábado, 22 de agosto de 2009

¿En qué casos debe una persona cooperar con otra y en que casos ser egoista en el curso de una relación?

Esta fue la pregunta que motivo al politólogo Robert Axelrod a realizar el Torneo Computarizado del Dilema del Prisionero durante la década de los 80. Sin lugar a duda, uno de los trabajos más interesantes dentro de la Teoría de Juegos. el siguiente vídeo explica la naturaleza del torneo.

El país más feliz


Me impresiona que muchas personas, se nieguen a creer que Costa Rica, de acuerdo con los estudios, es el país más feliz del mundo, cuando es obvio que vivimos en el país donde se recompensa el mínimo esfuerzo. Sin preocuparse mucho, un gran porcentaje de los ticos simplemente realiza marchas, cierra vías y exige del Gobierno aquello por lo que no ha querido luchar.

El discurso en todas nuestras instituciones de enseñanza, de que se estudia para crecer y obtener con trabajo digno lo que se necesita, queda mucho veces anulado por la realidad en que vivimos. Y como no se va ser este el país más feliz, si protesto lo necesario, puedo esperar, y obtener del Gobierno casa gratis y amueblada, me dará para educar a mis hijos y alimentarlos, curará mis enfermedades y las de mi familia, aunque siempre he evitado cotizar para el Seguro. Cero preocupaciones, a no ser dónde serán los tragos del fin de semana; hemos perdido el orgullo de las metas logradas mediante el trabajo duro y honrado. Y como si eso no fuera suficiente, se ha comenzado a otorgar negocios en la mejor área comercial de la capital, donde nuestros populistas diputados han decidido regalar lo que no les pertenece, entregando una calle de San José a un grupo privado de personas.

Usted que lee estas líneas, pregúntese cuándo el Estado costarricense le ha dado todos estos beneficios

Manuel Vega

viernes, 21 de agosto de 2009

Viernes de recomendación


Para este Viernes de Recomendación, queremos ofrecerles un excelente escrito de Constanza Mazzina, titulado Sobre las "posibles" reformas educativas, donde discute sobre la naturaleza y funcionamiento del sistema educativo estatal y se presentan interesantes propuestas para modificarla, en el entendido de ir sacando al burócrata y la planificación de la tarea educativa, para dar espacio a los individuos directamente interesados, mediante formas de gestión y administración bastante interesantes.

jueves, 20 de agosto de 2009

ECONOMÍA: Lo que los bancos centrales no quieren que usted sepa


A principios de junio, el proyecto de ley HR 1207 del congresista republicano por Texas Ron Paul, por el cual se busca auditar los libros contables de la Reserva Federal, logró reunir las firmas de otros 218 congresistas (“co-patrocinadores”), que como mínimo se requiere para que el mismo pueda ser debatido y sometido a votación ante el Pleno del Congreso. ¿Informó de esto el Wall Street Journal, el Financial Times, El País o el insalvablemente radicalizado Le Monde? ¿Están al tanto de que este proyecto, de pasar, en ambas cámaras, puede cambiar el curso de la historia económica de los EE.UU. y, por extensión, del mundo?

La probabilidad de que meses atrás Ron Paul pudiera conseguir ese número de firmas era cero o casi cero. Hoy es 100%. ¿Cómo lo hizo? En realidad, si bien es cierto que su persistencia fue crucial, lo que hoy es un triunfo histórico no hubiera pasado de ser otro quijotesco sueño, esta vez el de un libertario estadounidense perdido en el congreso, de no ser por la inesperada ayuda que le ha dado la evolución de los eventos en la política económica global.

Uno de éstos—en orden cronológico—es el hecho de que desde que la crisis económica se manifiesta, en la segunda mitad del 2007, la Reserva Federal ha creado una serie de programas de rescate para el sector financiero y ello ha llevado a que sus pasivos explícitos—“en libros”—aumenten casi tres veces y a que aquéllos que son potenciales o implícitos—“fuera de libros”—lo hagan en más de diez veces (unos US$ 9 millones de millones, que equivale a un 70% del PBI estadounidense). Quienes desinformadamente afirman que la crisis está llegando a su fin, ignoran que el edificio financiero no ha colapsado porque una buena cantidad de columnas, o de programas creados por la Reserva (en libros contables y fuera de éstos), sirve de sustentación a toda la estructura crediticia en la economía, y si éstas fuesen retiradas, todo se desmoronaría en un santiamén. ¿Adónde ha ido a parar todo ese dinero? ¿Cuáles fueron los términos bajo los cuales se concedieron estos recursos? No hace mucho, un miembro del Comité de Servicios Financieros del congreso estadounidense, el demócrata Alan Grayson, le hizo éstas y otras preguntas a la inspectora general de la Reserva Federal, Elizabeth Coleman, y su respuesta a una y otra fue un “No sé, no sé, no recuerdo”. Y que recuerde es lo que persigue este proyecto.

Podría uno pensar que esta falta de transparencia del banco central en sus asuntos monetarios es algo anatemizado en democracia, después de todo, ahí donde la luz no llega crecen las excrecencias fungosas que viven de las materias orgánicas en descomposición. En fin, el hecho es que esto no se materializaba en votos. Pero la falta de transparencia, de luz en la información del tema contable, y unas declaraciones en mayo de este año del secretario de la Tesorería de EE.UU., Tim Geithner, y otras de la canciller alemana, Angela Merkel, parecen haber sido más que suficiente para que la mayoría de los representantes en la cámara baja pongan su firma en este proyecto, la Ley de Transparencia de la Reserva Federal.

Las declaraciones de Geithner, en el programa de Charlie Rose de PBS, llevó a que el Wall Street Journal, en una nota que tituló “Geithner’s Revelation”, empezara informando así: “La tierra se detuvo, el mar se abrió y un representante de la clase política estadounidense admitió, la semana pasada, que la Reserva Federal contribuyó a que se produjera el colapso financiero”. Geithner, si uno lee todo el artículo, no sólo responsabilizaba por la crisis al banco central de los EE.UU., sino a todos los bancos centrales del mundo. Textualmente, dice: “[L]a política monetaria en el mundo fue demasiado expansiva por demasiado tiempo. Y eso produjo un gran boom en el precio de los activos [financieros]”.

Y si demasiado dinero por demasiado tiempo produjo la crisis, Geithner dixit, ¿a quién en su sano juicio se le puede ocurrir que más de lo mismo es la panacea a todos nuestros problemas financieros? Lo que nos conduce a un provocador discurso que Merkel dio semanas después en Berlín y que la revista BusinessWeek extracta magistralmente bajo el título “Merkel da de latigazos a los bancos centrales”. En él, entre otras cosas, lamenta que el Banco Central Europeo haya cedido a las presiones internacionales y haya empezado, al igual que su par en EE.UU., a monetizar deuda privada, ya no sólo deuda pública, y, en un acto inusual en un jefe de Estado —criticar abiertamente, en público, a estos monopolistas del dinero, que tanto daño le han hecho a la economía global—, les pide que pongan fin a sus políticas monetarias no convencionales, de lo contrario, éstas terminarán haciendo “más daño que bien”.

Merkel, Ron Paul y tantos otros entienden algo que el presidente estadounidense James Garfield comprendió hace más de cien años: “Quien controla el volumen del dinero es dueño absoluto de la industria y del comercio”. Lo que era corroborado por Nathan Rothschild, uno de los fundadores de la dinastía bancaria que lleva su nombre, quien con todo desparpajo aseguraba que no importaba quien ocupe el trono inglés, ya que aquél que controla la emisión de dinero, somete al Imperio. “Y yo controlo esa emisión”, revelaba. Sometamos a los Rothschild: auditemos a todos los bancos centrales. Llevemos la luz ahí donde no llega, de una buena vez por todas. Que sea nuestro legado institucional a los que vienen detrás, y se merecen algo mejor a lo que nos dejaron quienes iban por delante.

Charles Philbrook

miércoles, 19 de agosto de 2009

¡Insólito!

En la edición de las 7 pm de Telenoticias se presentó una noticia cuyo contenido nos causa malestar. Resulta que Wal-Mart, dueña de Palí, interpuso una demanda contra Megasúper por considerar que la publicidad de esta última cadena era "competencia desleal", en tanto no sólo nombraba la marca contraria, sino también porque, lean bien, ofrecía precios más bajos, lo cual provocó que Palí tuviera que pagar ¢190 millones en cumplimiento de su promoción "Le devuelven el doble de la diferencia si encuentra un producto más barato".

Lo más curioso es que un Tribunal obligó a Megasúper a cambiar su propaganda y a no utilizar el nombre de la competencia. Decimos curioso porque esto representa lo que en ASOJOD hemos criticado desde hace mucho tiempo: el intervencionismo estatal y el proteccionismo que termina perjudicando a las personas. Pero, ante todo, el argumento de Wal-Mart no puede resultarnos más que ridículo: ¿competencia desleal porque baja los precios? ¿quejas porque ha tenido que pagar sus promesas?

No es de recibo tal pretensión, pues la competencia libre es un principio fundamental de una economía abierta y el cumplimiento de los contratos (en este caso entre cliente y supermercado) es una característica primordial de un Estado de Derecho.

La inseguridad de la seguridad social


Durante décadas, en el continente latinoamericano el llamado Estado benefactor ha tenido notable éxito. En realidad se trata de una contradicción en términos, puesto que el gobierno no puede hacer beneficencia. Como es sabido, la caridad consiste en un acto libre y voluntario realizado con recursos propios y de ser posible, de forma anónima. Seguramente todos coincidirán que no estaré haciendo beneficencia si le arranco la cartera a una mujer en la vía pública y se la entrego a otra dama. Esto es más bien un asalto, por más que diga que es un acto de caridad, pensando que ayudé a la persona a quien entregué la cartera. Es irrelevante la situación patrimonial de ambas señoras. Asalté a una y le entregué a otra algo que no me pertenecía.

El gobierno es el aparato de coerción y compulsión . En una sociedad libre está para proteger los derechos de todos. Usar la fuerza para sacar recursos de unos y entregárselos a otros no es beneficencia sino despojo. Hay un correlato interesante entre la libertad y las obras filantrópicas y, simultáneamente, existe una relación inversa entre el llamado Estado Benefactor y la caridad. La caridad es mayor en un país libre que en aquellos esclavizados por el Estado Benefactor. Por el contrario, no sería conducente buscar ejemplos de caridad en Cuba. En los "paraísos" del Estado Benefactor, los impuestos restan capacidad a la genuina caridad, al tiempo que arrancan la responsabilidad e interés natural del individuo, respecto de la situación de su prójimo.

Ningún ministro hace "beneficencia" de su bolsillo en función de su actividad política. Siempre recurre a la fuerza para sacar recursos a otros o, directamente, despoja a los propios interesados, para su propio bien.

En esta ocasión quisiera detenerme en éste último caso. Se trata de las jubilaciones estatales, paradójicamente, a veces conocidas como el sistema de seguridad social. No se necesita ser un experto en matemática financiera para concluir que el sistema constituye un estafa gigantesca. Coactivamente se le descuenta a la gente parte del fruto de su trabajo para aportar a instituciones oficiales de seguridad social, cuando llega la edad jubilatoria, se le entrega al candidato sumas que resultan ser migajas en relación a sus aportes. El interés compuesto y la tasa de interés de mercado son conceptos ignorados y dejados de lado en estos ámbitos.

Uno de los espectáculos más vejatorios, humillantes y degradantes consiste en ver filas de gente de edad, expuestas muchas veces al rayo del sol, y también bajo la lluvia, esperando recibir su miserable chequecito de la jubilación. Todo esto en nombre de la justicia social, el Estado Benefactor y la Seguridad Social. Hipocresía mayúscula. Esto perjudica muy especialmente a los aportantes más débiles, puesto que los de mayores ingresos invierten en otros sitios. Los relativamente más pobres están entrampados en el sistema, no tienen salida. Se les roba sin misericordia ni contemplación alguna. Para colmo de males en algunos países, se han paralizado juicios de quienes reclamaban aquellos mendrugos que no fueron ni siquiera pagados en término.

Esto subleva, indigna y hace hervir la sangre. Y no se trata de reorganizar esos aparatos infernales del gobierno. Se trata de comprender que no es posible seguir manejando a la gente como si fueran animales. Se trata de que cada uno decida donde invertirá de acuerdo a lo que considere le reporta mayores beneficios, y que el gobierno se limite a hacer cumplir los arreglos contractuales con toda la fuerza que le es propia.

Alberto Benegas Lynch

martes, 18 de agosto de 2009

Liberalismo Aplicado: El liberalismo NO favorece la contaminación

La contaminación es un subproducto indeseado de la producción, es decir, está compuesta por materiales que uno ha comprado pero no ha sido capaz de transformar en el producto final deseado. Y esto significa que son un gasto. El objetivo de cualquier productor es reducir gastos y aumentar ingresos para tener un gran beneficio. Pero si los contaminadores han de hacer frente a múltiples gastos en forma de regulaciones e impuestos, la reducción del gasto en contaminación ya no será tan prioritaria para ellos. En una sociedad capitalista que les deje en libertad y no tengan que hacer frente a estos gastos burocráticos, los productores se afanarán reducir la cantidad de producto pagado pero no aprovechado, esto es, la contaminación. ¿O es que alguien cree que a alguien a quien le guste pagar materias primas para que se esfumen por las chimeneas tiene un gran afán de lucro? ¿O que alguien así podría sobrevivir en el mercado competitivo de una sociedad capitalista?

Los datos sobre polución en las ciudades occidentales muestran que los niveles se han reducido a un tercio de los existentes a principios de la década de los ochenta. Es más, a principios de los sesenta la concentración de SO2 en Londres era de 180 ug/m3, a mediados de los noventa era de 20 ug/m3. En el mismo periodo el ?black smoke? se ha reducido allí de 150 ug/m3 hasta 10 ug/m3. Cualquier persona que pasee por Londres puede ver como la mítica niebla vuelve a ser meteorológica y no de hollín.

Sin embargo, se han dado en nuestro planeta casos alarmantes de contaminación destructiva. Es el caso del Mar de Aral, que hasta hace pocas décadas era el cuarto mayor mar interior del mundo y hoy es el sexto. De 1961 a 1991, el volumen de agua se redujo un 60%, el nivel del agua bajó 15, desplazando la ribera hasta 70 kilómetros. La concentración salina aumentó del 10% al 23%. Casi treinta mil kilómetros cuadrados de fondo marino quedaron al descubierto y unos cuarenta millones de toneladas de sedimentos salinos y pesticidas fueron desplazados por el viento arruinando las cosechas cercanas y dañando gravemente la salud de la población. La desaparición de especies animales fue tan grande que la industria pesquera, que había ocupado a sesenta mil personas, desapareció totalmente a principios de los ochenta. Esto sucedió en la República Socialista Soviética de Kazajstán, donde el capitalismo brillaba por su ausencia.

Antonio Mascaró Rotger

lunes, 17 de agosto de 2009

Tema polémico: el fondo de pensiones


Para este Tema polémico queremos abordar una noticia que causó revuelo en los últimos días: dentro de 6 años, la CCSS comenzará a gastar las reservas del Fondo de Pensiones, pues de acuerdo con un informe de la firma mexicana Nathal, el fondo perderá su solidez a partir de 2015 hasta quedar en una situación comprometida en 2023.

En nuestro país, el fondo de pensiones funciona de forma tal que, con las "contribuciones forzosas" de todos los trabajadores van a dar a un fondo común, de donde salen los recursos con los que la población económicamente activa financia a los pensionados por invalidez, vejez o muerte (IVM). En ese contexto, los trabajadores de hoy día pagan la pensión de los retirados del sistema productivo y, a su vez, esperan recibir el pago de su pensión por parte de los futuros trabajadores.

Evidentemente, esta noticia causa alarma dentro de la población que cotiza a la CCSS para una pensión y pone en entredicho la administración estatal de estos recursos. Alarma porque basta con imaginar que el dinero de nuestro retiro se acabará en poco tiempo, lo que afecta sensiblemente tanto a los pensionados -que se quedarán sin dinero- como a los trabajadores -a quienes les quitarán, perdón, les solicitarán que aporten más recursos para mantener a los pensionados o, en su defecto, quienes verán en peligro su futuro-. Entredicho, en tanto no tarda en surgir una serie de preguntas como las siguientes: ¿por qué si constantemente nos saquean parte de nuestro salario para pagar seguros, pensiones y demás, ahora resulta que la plata se va a acabar? ¿dónde está nuestro dinero? ¿no era que el Estado benefactor nos iba a cuidar de la cuna a la tumba?

A pesar que este estudio, contratado por la Superintendencia de Pensiones, fue criticado en su metodología por los directivos de la CCSS y que esta institución solicitó a la OIT un nuevo estudio en la materia, esto no es óbice para que en ASOJOD denunciemos, una vez más, el serio defecto que tiene esa forma de organización político-económica, basada en el robo a unos para la manutención de otros.

Basado en el principio de "contribuciones forzosas" -por demás, una contradicción en términos- el Estado nos roba nuestro dinero para, supuestamente, asegurarnos una mejor vida. Pero lo cierto es que, como bien decía Friedman, "el resultado inevitable de tener un fondo enorme de dinero de los contribuyentes administrado por el Estado es que siempre los gobiernos se sentiran motivados a echarle mano. Puede estar seguro de que los burocratas encontraran buenas razones para justificar el gasto del dinero de otros". No sería extraño que nuestros políticos "solidarios" aprovecharan el dinero que nos sustraen para crear un gran fondo y jinetear lo para ganar intereses y vivir la buena vida a nuestras costillas. Y cuando hay problemas, la plata que desaparece es la nuestra, no la de ellos.

Ahora, una vez más, los fondos públicos están en peligro. Dineros que, como dijimos antes, nos roban por "nuestro propio bien" pero, cuando hay problemas, esos que se promocionaban como nuestros arcángeles, simplemente desaparecen, dejando que los platos rotos los paguemos los tax payers. En Estados Unidos se está presentando algo similar, solo que con los planes de salvataje a las empresas. Pero aún así, el principio es el mismo: unos obtienen beneficios a costa de otros.

Por eso, en ASOJOD repudiamos cualquier forma de Estado que pretenda cuidar otras cosas que no sean los derechos de propiedad. En ese sentido, rechazamos la patológica necesidad de procurar nuestra educación, salud, vivienda, alimentos y pensiones, pues todas esas cosas son responsabilidad exclusiva de cada individuo. Cuando este principio tan elemental y moral se respeta, problemas como la inestabilidad de los fondos, los salvatajes a empresas, la fiscalización del gasto públlico y otros, dejan de ser importantes.

En el caso concreto de las pensiones, la histeria colectiva que puede desatarse con una noticia como esta pasaría a la historia si cada individuo se procura su propio fondo de retiro y evita patrocinarle la vida a cientos de miles que viven de dinero robado.

viernes, 14 de agosto de 2009

Viernes de recomendación


Este día les ofrecemos el prólogo que el profesor Gabriel Zanotti realizó para una de las obras más importantes de Mises: Teoría e Historia. En el mismo el filósofo argentino explica los alcances de las ideas de Mises.

jueves, 13 de agosto de 2009

Hipocresía


El costarricense es ladino. Estamos envenenados por el prejuicio. Más que la mayoría de los pueblos que, hoy por hoy, alientan sobre la faz del planeta. Lo digo como lo veo. Lo digo como lo siento. Lo digo como lo constato día tras día. Bajo el discurso de nuestros valores éticos y cívicos, se fermenta un mundo de aborrecimientos, de fobias, de discriminaciones, de aberraciones sociales sórdidas y mal disimuladas.

Somos profundamente racistas. Lo hemos sido siempre. Afro-fóbicos sobre todo, pero también veladamente antisemitas y hostiles a toda etnia que percibamos como ajena (ignorando con ello el inevitable mestizaje de nuestras propias raíces). No acogemos la otredad , la miramos con desconfianza de montañeses recelosos, luego la segregamos y finalmente la utilizamos. La negritud sigue siendo objeto de sanciones sociales, si no explícitas, sí tácitas.

Discriminaciones. Somos misóginos. Digamos lo que digamos, nuestra actitud hacia la mujer tiene dos caras, que en el fondo son la misma: la depredación sexual, o bien, el desprecio manifiesto. Nuestro deseo por ellas no es homenaje a la feminidad, es agresión. Desde el podrido machismo de nuestra cultura, consideramos a la mujer como un ser infradesarrollado, primitivo, estúpido. Para el misógino, la mujer será siempre Dalila, Gorgona, Bruja, Medusa.

Somos homofóbicos. Como pequeño ejercicio lingüístico, me propuse hace algunos días levantar un inventario de todos los términos derogatorios que se utilizan para aludir a la homosexualidad, femenina tanto como masculina. Encontré veintiocho sustantivos con sus respectivos epítetos derivados, tomados predominantemente –aunque no exclusivamente– de los imaginarios animal y vegetal. Somos crueles con el homosexual. Crueles e inquisitoriales.

Somos xenofóbicos. Nos asusta lo que “viene de afuera”, lo ajeno, lo que no se nos parece. La tal “hospitalidad” del costarricense es una más de esas cualidades de tarjeta postal que nos hemos inventado como fachada “de exportación”. Al extranjero o le tememos (siempre la reticencia del provinciano que no puede ver más allá de su tibio vallecito), o bien, lo explotamos descaradamente. Somos arrastrados con “los de arriba”, y despectivos con “los de abajo”.

Somos sexistas. Que no es lo mismo que “misóginos”. Aquí, el odio y la discriminación se ejerce en ambas direcciones. Por un lado, el apetito-desprecio del hombre hacia la mujer, pero de un tiempo acá también la belicosa actitud de ciertas “brigadas de choque” del feminismo malentendido, que andan cortando pipíes a diestra y siniestra. Como dijo Vigny en La furia de Sansón : “Pronto, confinados a un reino atroz, la Mujer tendrá Gomorra y el Hombre tendrá Sodoma, y, lanzándose de lejos miradas de rencor, los dos sexos morirán, cada uno por su lado.”

Somos autocto-fóbicos. Escuchado en un estadio nacional, después de un partido en el que Costa Rica venció a México: “¡Qué rico que les ganamos, para que vean que nosotros no somos indios, como ellos!”. El odio contra las propias raíces, en el fondo, odio contra nosotros mismos.

Prejuiciosa ignorancia. El prejuicio no habita la ley explícita, las constituciones, los códigos laborales. De ahí sería relativamente fácil erradicarlo. El prejuicio habita las conciencias, y más aún, el subconsciente colectivo. Mientras permanezca ahí enquistado, no hay ley alguna que vaya a eliminarlo. La ignorancia es el hábitat natural del prejuicio (pre-juicio: lo que viene antes que el juicio).

Solo la educación puede combatirlo. Razón hemos de darle al viejo Platón cuando por boca de Sócrates sostenía que todo el mal en el mundo era hijo de la ignorancia. En otras palabras, solo se hace el mal desde la ignorancia. El mal sería inconcebible bajo un régimen mental de sabiduría. Pero, ¡qué lejos estamos de tal cosa!

Eso es Costa Rica. Y muchas cosas buenas también, concedido, pero nunca, nunca seremos realmente libres ni justos hasta tanto nuestra percepción de la alteridad, del otro esencial, de la pluralidad, de lo “diferente”, no cambie de manera radical.

Podemos preferir vivir engañados, seguir durmiendo al arrullo de nuestra mitología patriótica, pero un país no puede mentirse a sí mismo durante siglos sin pagar por ello un altísimo precio histórico y social. Yo no he hecho más que poner frente a nosotros un enorme espejo. Si no nos gusta lo que vemos, no le disparemos al cristal. Hagamos, antes bien, un profundo examen de conciencia.

Lo más difícil del mundo, lo sé, y sin embargo un ejercicio perentorio si queremos efectivamente honrar nuestra adscripción a la paz. Que esa paz no sea un simple eslogan turístico. Que sea una realidad viva y permanente.

Jacques Sagot

ECONOMÍA: Madoff: Un fallo del Estado, no del mercado


No han sido pocos los socialistas que han tratado de asociar el fraude de Madoff con la supuesta naturaleza fraudulenta del capitalismo. Ya se sabe por donde discurre el argumentarlo: si la libertad permite al hombre pecar, entonces la libertad es pecaminosa y lo virtuoso es la esclavitud. Tales lumbreras, sin embargo, no parecen darse cuenta de que los supuestamente encargados de volvernos virtuosos por la gracia de las cadenas serían unos hombres tan corruptos como aquellos a quienes se quiere reformar. Es decir, pretendemos que estafadores y pecadores nos conduzcan por el camino de la honradez y de la virtud.

Huelga decir que el razonamiento hace aguas por todos los lados y que sustituyendo a Madoff por otro Madoff con sueldo público no solucionaremos nada. De hecho, muy probablemente lo estemos agravando. Puede que el mercado intervenido que padecemos en la actualidad haya fallado (parcialmente) a la hora de detectar el fraude, pero sin duda también lo ha hecho el Estado y todas sus agencias supervisoras.

El propio Madoff se sorprende de que las autoridades tardaran tanto tiempo en descubrir su engaño. Sí, finalmente, tras unos 50 años, lo detectaron, pero ¿en qué sentido cabe considerar esto un éxito? Ahora mismo habrá muchos otros estafadores sueltos a quienes las autoridades no habrán descubierto y que, gracias a esta incompetencia, podrán seguir engañando a sus clientes. ¿Es un problema del supervisado o más bien del supervisor?

Obama y el resto de socialistas han tratado de atribuir este fracaso del Estado a su supuesta falta de competencias. Olvidan que lo normal en todo proceso de crecimiento sano —esto es, aquel que no pretenda hacerse añadiendo grasa a un organismo—, es que uno vaya captando más competencias conforme acredita que ha hecho el mejor uso posible de las que ya disponía. Las empresas exitosas no son las que amplían capital para evitar la quiebra, sino las que han exprimido al máximo el capital y piden más para continuar haciendo lo propio.

Y aquí los incentivos del Estado y del mercado sí son totalmente asimétricos: si la SEC fracasa a la hora de descubrir el fraude de Enron, se aprueba la Ley Sarbanes-Oxley para que obtenga más competencias; y si con la Ley Sarbanes-Oxley tampoco es capaz de detectar a Madoff, a Stanford y tantos otros, se defiende alegando que todavía necesita más competencias. En cambio, las empresas encargadas de detectar fraudes que fracasan suelen desaparecer, como Arthur Andersen, o ser penalizadas por sus clientes a menos que asuman el coste de su error (como ha hecho el Banco Santander).
Pero es que además, no es cierto que la SEC no detectara el fraude de Madoff por falta de competencias, sino por pura incapacidad. En 1999, el inversor Harry Markopolos contactó con la SEC para advertirle sobre el fraude de Madoff y desde entonces reiteró sus acusaciones año tras año.

En 2001, Michael Ocrant publicó un informe para el fondo de inversión MAR/hedge —del que incluso se hizo eco la revista Barron’s— en el que señalaba sus dudas sobre la honorabilidad de la estrategia de Madoff. Según Ocrant, numerosos inversores en Wall Street desconfiaban de Madoff ya que habían intentado lograr sus altas rentabilidades replicando su supuesta estrategia, y ninguno lo había logrado.

Asimismo, y de manera más reciente, en diciembre de 2006, un pequeño fondo de inversión, Aksia LLC, detectó el fraude de Madoff y aconsejó a sus clientes que no invirtieran en él.

Podríamos seguir citando a personas y empresas que descubrieron el fraude de Madoff (Doug Kass, Société General o Salomon Konig), pero lo esencial es que la SEC tardó diez años en darse cuenta de lo que muchos otros agentes en el sector privado ya había detectado.

Al final, la inoperancia —incluso para escuchar a los expertos del sector privado— de ese supervisor monopolístico de facto llamado SEC, ilustra aquella enseñanza hayekiana tan importante de que los sistemas sociales complejos funcionan mejor permitiendo que los agentes se coordinen haciendo uso de su conocimiento disperso que tratando de concentrar y centralizar esa información en unas pocas cabezas burocráticas.

El caso Madoff es flagrante: muchos potenciales inversores habían descubierto el fraude desde hacía al menos una década, pero el organismo encargado de perseguirlo les hizo caso omiso. Se trata de todo un fallo de un monopolio público que, para más inri, impide que el mercado desarrolle las adecuadas instituciones espontáneas que permitían responder al fraude con más agilidad y eficiencia. Entonces, llegados aquí, ¿qué ganaremos dándoles más competencias a los incompetentes?

Juan Ramón Rallo

miércoles, 12 de agosto de 2009

martes, 11 de agosto de 2009

Liberalismo Aplicado: Obama, por mal camino


El nuevo Presidente de Estados Unidos se ha propuesto levantar la vergüenza de Guantánamo, eliminar la tortura y encaminarse hacia los procedimientos del debido proceso, todo lo cual debe celebrarse. Sin embargo, el empecinamiento por consolidar e incrementar los llamados “salvatajes” no hacen más que agravar la situación económica, produciendo monumentales transferencias coactivas de ingresos desde las áreas productivas a las fracasadas a través de la vía fiscal o del incremento de la inflación por medio de la monetización creciente de la deuda y en un contexto donde el déficit fiscal fue incrementado por Obama del cinco al trece por ciento del producto en un semestre. Esta transferencia opera desde trabajadores eficientes hacia las empresas con más poder de lobby y más atención de los medios. Por un tiempo limitado se puede “esconder la tierra bajo la alfombra” pero esto tiene patas cortas: tarde o temprano los costos de la irresponsabilidad siempre se pagan con creces.

Como he señalado en reiteradas ocasiones la política de G. W. Bush dejó una situación lamentable. La tasa de crecimiento del gasto público sobre el producto bruto interno ha sido la más alta desde F. D. Roosevelt. Bush pidió cinco veces autorización al Congreso para incrementar la deuda federal la cual llegó a significar durante su mandato el setenta y cinco por ciento del PBI (de la cual la mitad está en manos de extranjeros ya que no alcanza con succionar los ahorros internos), absorbió el superávit fiscal que le dejó su predecesor e incurrió en un déficit colosal, incrementó notablemente las regulaciones absurdas que ocupan setenta y cinco mil páginas anuales, afectó gravemente las libertades individuales como el secreto bancario, las conversaciones telefónicas privadas y las comunicaciones por Internet, inició el hábito de la detención sin juicio previo, autorizó que se tercerizara la tortura en otros países, inventó las figuras del “enemigo combatiente” y del “testigo material” con la intención de desconocer las disposiciones de la Convención de Ginebra respecto al tratamiento de prisioneros de guerra, convirtió a Guantánamo en una pocilga antijurídica, todo bajo el paraguas de la patraña de la “invasión preventiva” a Irak.

La participación del aparato estatal en la renta nacional en Estados Unidos se elevó diez veces desde la Primera Guerra Mundial y, entre civiles y militares, la burocracia del gobierno central es hoy de treinta y cuatro millones de personas. Bush insistió con la tesis de “starve de beast” en la esperanza de que al recortar impuestos se redujera al gasto público el cual se elevó paralelamente de modo exponencial. Si se proyecta el presupuesto nacional al año 2017, todos los impuestos federales no alcanzan para financiar solamente el programa de la llamada “seguridad social”. La administración de G. W. Bush alentó en gran escala y presionó a las empresas inmobiliarias cuasi-estatales Freddie Mac y Freddie Mae para que otorgaran préstamos hipotecarios sin las suficientes garantías, lo cual condujo a una estrepitosa burbuja que a poco andar estalló por los aires. Además, la Reserva Federal redujo constantemente la tasa de interés lo cual contribuyó a que los operadores estimaran que negocios en verdad anti-económicos aparecieran como rentables. Tengamos también en cuenta que solamente durante la administración de Alan Greenspan al frente de la banca central durante dieciocho años, el índice oficial de precios al consumidor trepó el setenta y cuatro por ciento.

Todo esto es cierto, pero Obama, en el contexto de una creciente desocupación, empeora a pasos agigantados la situación con la extensión de los antes mencionados “salvatajes” a lo que acopla la profundización en gran escala del ruinoso sistema de socialización de la medicina que no solo implica gastos feroces adicionales sino que pone en serio riesgo a la salud de los norteamericanos. Además, lo dicho se presenta en un galimatías legislativo que consume nada menos que mil páginas. Quedan muy bien ejemplificados los desatinos de la medicina gubernamental propuesta en un artículo reciente de Thomas Sowell titulado “Alicia en el país de Obama”.

El otrora baluarte del mundo libre sigue apartándose de los extraordinarios valores y principios establecidos por los Padres Fundadores. Hace poco, el Fondo de Cultura Económica me editó un libro titulado Estados Unidos contra Estados Unidos en el que señalo estos graves y persistentes desvíos en los campos más variados. Para bien del mundo libre es de desear que ese gran país rectifique su rumbo cuanto antes y se aparte de las políticas que precisamente rechazaron sus habitantes originales quienes huyeron despavoridos de las persecuciones implacables del Leviatán.

Alberto Benegas Lynch

Candidato del "Ni"


El Sr. Eugenio Trejos debe estar en medio de una aguda crisis existencial. En ese estado, elegir entre la vocación académica, la política y la religiosa debe ser difícil.

El Sr. Trejos no ve “incompatibilidad” entre asumir la rectoría del ITCR y el liderazgo del partido Frente Amplio. Es decir: o bien no entiende la naturaleza de estas dos ocupaciones, o bien las desprecia a ambas por igual. Si la política es el arte de poner los medios útiles al servicio de un fin –la conquista del poder—, el horizonte de la vocación académica es la búsqueda, no de lo útil, sino de lo verdadero. La vocación del académico exige que se acepten “hechos incómodos”, aun cuando están en conflicto con convicciones políticas, o religiosas. Por eso, cuando un político dirige una casa de estudios, la calidad académica peligra, al ser fácilmente secuestrada por la causa de su director. Pero, la indecisión del Sr. Trejos no se basa en la Razón, como lo exigen también la academia y la política, sino en el llamado místico de su Dios. Estamos, pues, ante los peligrosos titubeos de un iluminado...

Un miembro del Partido Alianza Patriótica definía su agrupación como sigue: “No somos el partido de los del NO, también somos el partido del ‘NI’”. El Sr. Trejos no es ni académico, ni político; también debería ser su candidato.

Laurencia Sáenz

lunes, 10 de agosto de 2009

Tema polémico: impuestos, formas de recaudación


En ASOJOD creemos que todos los individuos tenemos derecho natural a la vida, a la libertad y al goce de sus propiedades. Estos derechos son los más importantes que poseemos, por lo que es necesario asegurarlos y garantizarlos en la vida en sociedad. Esta es, en resumidas cuentas, la labor fundamental del Estado. Así las cosas, el Estado de Derecho tiene, como función primordial, el establecimiento y la administración de un sistema de justicia que regule los derechos y deberes del individuo con respecto a los demás.

Para poder cumplir con esta labor, el Estado tiene que financiarse de alguna forma y normalmente se recurre al cobro de impuestos. La naturaleza obligatoria del impuesto lo convierte en una medida inmoral, pues es un arrebato de la propiedad de cada individuo, por lo que resulta irónico pensar que el Estado, cuyo objetivo es velar porque se respeten los derechos de los individuos, se financie por medio de impuestos. A pesar de esta evidente contradicción, en ASOJOD estamos conscientes que es inviable la eliminación por completo de los impuestos como forma de financiamiento del Estado. Lo que si creemos es que es necesario un sistema tributario que logre el mínimo nivel de recaudación, de modo que distorsione lo menos posible el sistema económico.

Según datos del Banco Mundial, mientras que en los países Europeos la carga tributaria ronda entre el 35% y el 45% del PIB, en Latinoamérica se encuentra entre el 10% y el 24% del PIB. Sin embargo, estos datos son engañosos pues no incluyen varios impuestos que son significativos en la región, como las cargas sociales, el impuesto inflacionario y algunos impuestos municipales. Las cargas sociales, cuotas patronales y obreras ascienden al 35% del salario de los costarricenses y son un impuesto de seguridad social y el impuesto inflacionario ha sido en de un 17% anual en promedio durante los últimos 35 años. La realidad es que la carga tributaria en Latinoamérica es demasiado elevada y Costa Rica no es la excepción.

Actualmente contamos con un sistema tributario demasiado complejo, lleno de una gran variedad de impuestos y excepciones. Esto lo único que genera es que la recaudación sea muy ineficiente y aumente la corrupción y la evasión fiscal. Según el último informe sobre evasión fiscal elaborado por el Ministerio de Hacienda:

Una de las características del sistema tributario que impera en Costa Rica es su complejidad; que ha quedado manifiesta por la existencia de leyes específicas que crean distintos impuestos y por el resultado de múltiples reformas experimentadas a través de los años y a la aplicación sucesiva de leyes y decretos que exoneran diversos bienes y servicios, así como la exención a diferentes instituciones públicas y privadas; que complican el control y fiscalización de los tributos. Esta situación provoca una situación de injusticia horizontal, es decir un tratamiento impositivo entre contribuyentes de una misma actividad económica y una obstrucción al control fiscalizador por parte del ente impositivo, lo que ocasiona una estimulación a la evasión.

A esto se le debe sumar el hecho de que el retorno del Estado es muy poco, dando como resultado la ausencia de seguridad ciudadana, un sistema judicial inefectivo, bajos niveles de educación y salud e infraestructura pobre. Según la encuesta Latinómero 2005, en Costa Rica solo un 12% de la población confía en el buen uso de los impuestos, pues el Estado destina sus recursos a muchas actividades que no le competen.

¿Cuál es la reacción de los contribuyentes? Los contribuyentes respondemos con desacuerdo y desconfianza al sistema tributario actual. El resultado es un elevado nivel de elusión y evasión fiscal tanto legal como ilegal y un aumento de los negocios informales. Nos explicamos: la elusión fiscal consiste en evitar el pago de impuestos aprovechando los portillos existentes en la ley. Como se había analizado antes, el sistema tributario de nuestro país es sumamente complejo , característica que permite a las personas, tanto jurídicas como físicas, encontrar formas de evitar el pago. La evasión, en cambio, es la forma ilegal de no pagar impuestos. Nuevamente, el hecho de tener un sistema tan complejo, propicia que los contribuyentes no paguen sus impuestos e incremente la existencia de corrupción.

Por su parte, los negocios informales existen porque no les queda otra opción, dada la elevada carga tributaria. Al ser ilegales, ven opacadas sus oportunidades de crecimiento y el acceso al sistema judicial para resolver conflictos contractuales.

Por eso, en ASOJOD creemos que es necesario buscar otras formas de recaudación de impuestos que sean menos complejas, menos injustas y que mejoren la competitividad del país ante la constante necesidad de una mayor entrada de inversión extranjera directa. Un sistema que consideramos podría ayudar a resolver una gran mayoría de las debilidades de nuestros sistema tributario actual es el adoptado por varios países de Europa Oriental y Rusia conocido como “low flat tax”.

Este sistema consiste en aplicar una única y competitiva tasa de impuesto sobre la renta a todos los contribuyentes indiferentemente de si son personas físicas o jurídicas y sin importar el tipo de actividad que realicen. Esta base tomaría en cuenta todos los ingresos percibidos sin hacer ningún tipo de excepción o exclusión. Es un sistema simple y transparente, por lo tanto, es fácil de administrar y, al ser la tasa baja, disminuye las posibilidades de evasión fiscal. Cuando existen altas tasas impositivas, las personas de más recursos pueden pagar abogados y contadores que les ayuden a evadirlas y las de menores ingresos, por su propia condición, prácticamente no las pagan, lo que termina generando que la carga pese sobre las personas de ingreso medio. Pero, con un “low flat tax”, los ricos podrían encontrar más barato pagar sus impuestos que a los abogados y contadores, los pobres quizá podrían aportar algo y se liberaría la presión fiscal, al menos en buena parte, sobre la clase media -la que más miembros tiene en el país.

El “low flat tax” permitiría un aumento en la capacidad de financiamiento del gasto público, una distribución más justa de la carga tributaria y la creación de un contexto tributario que incentive el crecimiento económico.

Este sistema ha dado muy buenos resultados en varios países del mundo. La primera vez que se aplicó el “flat tax”, fue en Estonia, en 1994, por medio de una tarifa única del 26% para la renta personal y corporativa. Al observar el grado de éxito, sus países vecinos, Letonia y Lituania, lo implementaron también. El “flat tax” dejó en evidencia que era una herramienta no solamente efectiva para recaudar impuestos, sino que también propiciaba la libertad económica, por ende, el crecimiento económico. Fue en el 2001 que el “flat tax” pasó a la fama con su implementación en Rusia. Esa nación introdujo el concepto de “low flat tax” que consistía en una tasa impositiva menor al 15%. La gran ventaja de tener una tasa baja fue que incentivaba el pago de los impuestos en todas las clases sociales y sectores de la economía. Luego de implementar un sistema de “low flat tax” con una base del 13%, obtuvo un incremento en la tributación en términos nominales del 46%.

Este sistema tributario aplicado ya en varios países del mundo demuestra que existen otras maneras de financiamiento estatal más justas y eficientes que facilitan el adecuado desarrollo económico y social. Claro está, reiteramos que los impuestos son en esencia una violación al derecho de propiedad de las personas; sin embargo, dado que deshacernos de ellos no es una opción realista, el “low flat tax” demuestra que existen otros caminos más afines a estos principios de libertad.

sábado, 8 de agosto de 2009

Defínase, señor Rector


Por un elemental sentido de seriedad personal, transparencia hacia el país y responsabilidad hacia la Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR), es hora de que su rector, Eugenio Trejos Benavides, se defina claramente: o permanece en el cargo, con todo lo que ello implica en dedicación total, equilibrio político y representación de una comunidad académica plural, o renuncia para asumir la candidatura presidencial del Frente Amplio.

Permanecer en la actitud ambigua que ha tenido hasta ahora o, peor aún –como ya ha dado a entender– seguir en la Rectoría mientras, a la vez, participa en la contienda electoral, resulta inaceptable e indigno de los valores que encarna su cargo actual.

Así lo han comprendido la Federación de Estudiantes (Feitec) y el Consejo Institucional del ITCR. Pero ni siquiera la actitud de ambos órganos, y el plazo que le plantearon para que se definiera claramente, han producido ninguna manifestación explícita de parte de Trejos Benavides.

La Feitec dio a conocer su posición en un comunicado emitido el 29 de julio. En él, tras dejar constancia de su “respeto” a los ímpetus electorales del funcionario, declara que considera “improcedente en todos sus extremos ostentar su cargo de Rector del ITCR y a su vez ser candidato a cualquier puesto dentro de los tres poderes de la República”. Recuerda que el Estatuto Orgánico de la institución, al describir las funciones del Rector, “en ningún artículo” se refiere a la posibilidad de postulaciones presidenciales, y que si bien la Constitución garantiza el derecho de los ciudadanos a “la participación activa en agrupaciones políticas”, también “restringe dicha actividad” en el caso de los directores o gerentes generales de las instancias autónomas del Estado.

Al día siguiente, el Consejo Institucional solicitó a Trejos precisar “su posición oficial” al respecto. Días antes, el propio Rector había reconocido verbalmente, ante ese órgano que, por “conveniencia institucional”, tenía intención de presentar la renuncia, y propuso un cronograma para hacerla efectiva. Sin embargo, desde entonces comenzó a desdecirse de tal posición y, tras eludir por varios días cualquier contacto público, el miércoles declaró estar en un “proceso de reflexión” sobre los pasos por tomar. Ya para entonces se había vencido el plazo del 3 de agosto fijado por la Feitec para que Trejos se definiera.

La extrema ambigüedad del Rector, su calculada indecisión, sus juegos retóricos, el poco aprecio que ha demostrado por la integridad e imparcialidad políticas de la institución, y el desdén por las posiciones de sus dos órganos más representativos, ya le han causado suficiente daño al Tecnológico, que hoy sufre de peligrosa inestabilidad institucional. Pero los problemas podrían hacerse más graves si Trejos insiste en mantener el cargo a pesar de su postulación presidencial. Una actitud así, por ser totalmente inaceptable, obligaría a un proceso de destitución sin precedentes, que dejaría terribles huellas, tanto en el TEC como en todo el sistema de educación superior del Estado.

No es la primera vez que Trejos, desde la tribuna de la Rectoría, asume militancia política. Ya lo hizo cuando se convirtió en vocero del NO contra el TLC. Entonces, al menos, tenía la excusa –falaz, pero alegable– de que no era un tema de partido, sino una “lucha nacional”. Pero ahora se trata, simple y llanamente, de una ambición política.

Tiene todo el derecho a emprenderla. Pero lo que no tiene derecho alguno a hacer, aunque nada se lo impidiera legalmente, es poner en la picota una institución académica que pertenece a todos los costarricenses, no a él.

Es hora de definirse: o la Rectoría o la candidatura. Nunca ambas.

Editorial de La Nación

jueves, 6 de agosto de 2009

Viernes de Recomendación


Para este viernes de recomendación, en ASOJOD queremos ofrecerles una publicación del Instituto Libertario escrito por José Joaquin Fernández, titulado "Causa de la inflación, Cierre del banco Central y Dolarización en Costa Rica".

En este documento se trata el tema de la inflación, sus consecuencias y se expone la opción de dolarizar la economía como una forma para acabar con este mal.

ECONOMÍA: Lección magistral de economía en menos de dos minutos

miércoles, 5 de agosto de 2009

Más inversión


La endemoniada inversión extranjera ha vuelto a hacer de las suyas. El día de ayer la firma ORACLE inauguró un nuevo edificio por la suma de 600 millones de colones, en el cual se da trabajo a 150 personas.

A pesar de lo que muchos "intelectuales" nos quieren vender, este es el único camino para salir adelante. La inversión, la creación de empleo, la reducción de aranceles, la apertura de mercados, la competitividad, son la mejor ruta para alcanzar el progreso. La retórica demagógica en la que muchos nos quieren sumergir simplemente terminará ahogándonos.

¿Progresividad? del impuesto de la renta


Para todos aquellos que han hecho de su profesión habitual la de rasgarse las vestiduras por la pobreza, acá tienen una presentación muy interesante del Dr. Osvaldo Schenone donde analiza el "beneficio" de tasar la renta.

martes, 4 de agosto de 2009

Liberalismo Aplicado: La razón y el mercado


The Economist dedica su último número a la hipotética ruptura de paradigma provocado por la crisis en el pensamiento económico contemporáneo. En la práctica, todos los ataques al consenso dominante en la moderna teoría macro y microeconómica se limitan a poner en cuestión un elemento central: la racionalidad de los individuos y, como resultado de ella, la inevitable tendencia de los mercados a realizar una eficiente asignación de los recursos y, por tanto, la crónica propensión del capitalismo a la inestabilidad. Este enfoque no es nuevo. Es tan viejo como la economía y tiene una base poco sólida. En cualquier caso no constituye un aval para el activismo gubernamental, salvo que se otorgue a los burócratas y a los políticos una racionalidad media superior a la del resto de los mortales lo que sería cuanto menos un exceso de optimismo o una considerable arrogancia intelectual.

La idea de que la gente es racional e intenta utilizar sus conocimientos y la información disponible para alcanzar sus objetivos no es un fenómeno extraordinario sino una característica innata del homo sapiens. Esa tesis no es incompatible con el hecho de que a veces, las personas pueden y de hecho actúan de manera irracional y en contra de sus intereses pero eso es la excepción y no la regla en el comportamiento de los seres humanos. Si se acepta la irracionalidad como el factor dominante de las acciones individuales, se desploma no sólo todo el edificio de la ciencia económica, sino también las bases mismas, incluida la democracia, de eso que denominamos civilización occidental y de cualquier orden social viable. La visión según la cual el mundo se mueve por fuerzas telúricas y ocultas es un rasgo característico de las sociedades tribales, del animismo y de un sinfín más de tradiciones propias del pensamiento mágico.

Curiosamente son los límites del conocimiento y de la razón los que sirven para justificar el mercado y la competencia como dos procesos interconectados de descubrimiento que, a través del juego de los precios relativos, permiten acumular y procesar un volumen de información superior al de cualquier otra alternativa. Por eso es crítico que los poderes públicos permitan que las señales transmitidas por los precios se formen sin interferencias ya que, en este caso, se producirán malas asignaciones de recursos y se generará una tendencia al desequilibrio del sistema productivo. Esto es lo que pasa con malas políticas económicas y regulacions.

Eso no significa que los mercados y el capitalismo sean perfectos pero sí que son las instituciones que, a través de un largo proceso evolutivo, han mostrado mayor eficacia para asegurar la supervivencia y la elevación del nivel de vida de la gente. También es cierto que gran parte de las deficiencias achacadas a su funcionamiento no obedecen a la lógica propia de una economía de libre mercado, sino a las trabas introducidas por los poderes públicos y por políticas económicas que distorsionan su funcionamiento. El equilibrio no es un estado sino una tendencia. La reciente crisis es un claro ejemplo de ello. Una errónea estrategia monetaria, definida por una expansión exuberante del crédito, una mala regulación de los mercados financieros y la incompetencia de los organismos encargados de supervisarlos han sido los determinantes básicos del tsunami que sacude las finanzas y la economía global. Sin esa combinación de “fallos de Estado” hubiese sido posible el presente Armagedón económico-financiero.

Una economía de libre mercado exige instituciones. Desde Adam Smith hasta nuestros días, ningún economista ni científico social de inspiración liberal en el sentido clásico ha impugnado ese principio elemental. Si el marco institucional es adecuado, el capitalismo desplegará todas sus benéficas potencialidades; si no lo es, producirá efectos distintos a los buscados y esperados. Este último resultado se produce cuando los políticos intentan sustituir en vez facilitar el funcionamiento de los mercados, cargándolos de excesivas regulaciones, y cuando aspiran a dirigir desde arriba los procesos sociales y económicos. Esos dos errores, muestras de una falta descomunal de humildad intelectual constituyen el fundamento de quienes desde muy diversas tribunas y posiciones buscan en el Estado la solución al actual malestar que azota la economía mundial.

El deseo de utilizar la crisis para extender las funciones del Estado no logrará resolver los problemas y sí creará otros nuevos. Quienes piensan que el aumento del binomio gasto-déficit público, la brutal inyección monetaria practicada por los bancos centrales y el aumento de las regulaciones sacarán al mundo de la recesión yerran. Esos movimientos se han superpuesto y se confunden con la propia dinámica de ajuste del capitalismo que tiene una lógica propia e independiente de ellos. Lo que el activismo macro y micro está produciendo es un entorpecimiento en la depuración de los excesos cometidos durante la fase alcista del ciclo y la generación de unos desequilibrios cuya corrección pasará una elevada factura que en el mejor de los casos retrasará el retorno a un crecimiento sano y sostenido. Por eso, la identificación del activismo gubernamental con la superación de la crisis se convertirá en un doloroso espejismo.

De momento, los fundamentalistas del intervencionismo macro y microeconómico disfrutan de una efímera gloria. En poco tiempo veremos cómo las fuerzas desestabilizadoras desatadas por la aplicación de sus propuestas hacen imprescindible volver a la disciplina monetaria y fiscal así como a políticas de oferta consistentes para recuperar la senda de la prosperidad. Entre tanto hay que dejarles sacar pecho, certificar el fin del liberalismo económico, el crepúsculo del capitalismo salvaje y demás zarandajas y tópicos de su viejo y gastado repertorio. Da igual. La realidad es terca y antes o después termina por imponerse. La paradoja de esta crisis, ya lo verán, es que va a suponer el fracaso y el descrédito final del keynesianismo cañí, de esa singular y tóxica mezcla de intervencionismo macro y microeconómico, mala práctica derivada de una mala teoría.

La racionalidad de los agentes económicos no opera en abstracto sino en un entorno institucional dado y éste puede incentivar y/o producir resultados ineficientes si está mal diseñado. Si las reglas del juego están mal diseñadas, el juego de suma positiva y la armonización de intereses que tiende a producir la búsqueda del interés propio en un mercado competitivo se debilita o incluso puede tender a desaparecer. Eso no refleja irracionalidad sino todo lo contrario: el ajuste de la razón a las circunstancias.

Lorenzo Bernaldo de Quirós