
En Costa Rica hay una realidad que se repite en todo el mundo en desarrollo: las zonas más pobres del país son aquellas en donde sus pobladores no cuentan con títulos de propiedad sobre los terrenos que habitan. En nuestro caso, se trata de las reservas indígenas, las costas, las islas, las fronteras y los asentamientos urbano-marginales.
Hace casi 8 años Hernando de Soto publicó su best-seller El Misterio del Capital, en donde documenta cómo cientos de millones de personas en todo el planeta no logran salir adelante en la economía de mercado no porque carezcan de habilidades o destrezas, sino porque no cuentan con títulos de propiedad sobre las propiedades donde viven. De esta forma, estas personas no tienen acceso a créditos, seguros para sus cosechas, protección jurídica, etc. El capital está ahí, pero se encuentra muerto.
En Costa Rica miles de compatriotas viven esta tragedia. Hoy La Nación trae un reportaje sobre una gran parte del país en la zonas Atlántico-Norte donde los habitantes de 66 pueblos no cuentan con derechos de propiedad ya que toda esta área le pertenece a JAPDEVA. Sus testimonios no son propios de economistas (y menos de "filósofos" sabelotodos de la UNED), pero reflejan la realidad documentada por de Soto:
"La propiedad es el patrimonio de mi familia, pero sin el título de propiedad es poco lo que puedo hacer o dejarles a ellos”.
Hace casi 8 años Hernando de Soto publicó su best-seller El Misterio del Capital, en donde documenta cómo cientos de millones de personas en todo el planeta no logran salir adelante en la economía de mercado no porque carezcan de habilidades o destrezas, sino porque no cuentan con títulos de propiedad sobre las propiedades donde viven. De esta forma, estas personas no tienen acceso a créditos, seguros para sus cosechas, protección jurídica, etc. El capital está ahí, pero se encuentra muerto.
En Costa Rica miles de compatriotas viven esta tragedia. Hoy La Nación trae un reportaje sobre una gran parte del país en la zonas Atlántico-Norte donde los habitantes de 66 pueblos no cuentan con derechos de propiedad ya que toda esta área le pertenece a JAPDEVA. Sus testimonios no son propios de economistas (y menos de "filósofos" sabelotodos de la UNED), pero reflejan la realidad documentada por de Soto:
"La propiedad es el patrimonio de mi familia, pero sin el título de propiedad es poco lo que puedo hacer o dejarles a ellos”.
Damaris Chollette Vecina de Barra Parismina
“Hay personas y dinero para invertir en el Caribe norte. El problema es que, mientras no se titule, seguiremos estancados”.
Fernando González Administrador de hotel
“Tengo un lote, pero no vale nada. No podemos ponerlo a responder y llevo 13 años de andar de una casa a otra por no contar con el título de propiedad”.
María Luisa Cruz Vecina de Barra Parismina
Sin embargo, cualquier intento por titular sus tierras y darles el derecho a la propiedad privada que todos disfrutamos en el resto del país encuentra gran resistencia por parte de políticos e intelectuales (usualmente de izquierda) quienes afirman que estas pobres gentes son muy tontas y que venderán sus terrenos a extranjeros apenas tengan la oportunidad (Por supuesto que quienes dicen eso sí se reservan el derecho de vender sus propiedades a quienes quieran). De esta forma se condena a miles de compatriotas a una existencia de ciudadanos de segunda clase.
Son políticas como estas las que nos mantienen en el subdesarrollo. Situaciones como estas son las que generan mayor desigualdad (mientras unos tenemos derechos de propiedad a otros se les niegan). Debemos diagnosticar bien las causas de la pobreza con el fin de brindar las recetas adecuadas para que la gente salga de esta situación. De nada sirven los programas populistas de dar dinero a familias si antes no se resuelven estos problemas estructurales.
Juan Carlos Hidalgo
