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domingo, 30 de septiembre de 2007

El Libre Comercio Significa que las Mayores Exportaciones de Estados Unidos sean sus Empleos


El siguiente es un artículo de Bernie Sanders, congresista estadounidense que hace poco estuvo en nuestro país para apoyar al No al TLC. El artículo fue originalmente publicado en inglés en el periódico "The Hill" el 14 de octubre de 2003 y fue traducido por ASOJOD con la colaboración de Adrián Brenes.


"Nuestra economía ha sido diezmada por el “libre” comercio y alguien tiene que señalar que, como en el cuento del emperador desnudo, nuestras políticas no tienen ropas—o más apropiadamente en este contexto, no hay empleos haciendo ropa, o aparatos electrónicos o una hueste de otros productos que usamos cada día.

No es sorprendente que los proponentes de un libre comercio desenfrenado parecen renuentes a admitir el error de sus políticas. Este grupo, que incluye virtualmente a todas las corporaciones de Estados Unidos, cada consejo editorial, así como los presidentes George H. W. Bush, Bill Clinton, George W. Bush y Ronald Reagan, nos han dicho por decenios cuántos nuevos empleos va a crear el libre comercio aquí en casa. Ahora la evidencia aparece y ¿adivine qué? Estaban totalmente equivocados. Lo cierto es todo lo contrario.

Principalmente debido a nuestras políticas comerciales, las manufacturas están en estado de colapso. El los últimos tres años, hemos perdido 2.7 millones de empleos en la industria manufacturera, lo que representa un 16% del total. Con tan solo 14.7 millones, nos encontramos en nuestro más bajo número de trabajos en fábrica desde 1958.

En 2002, Estados Unidos compró $435 mil millones más en bienes y servicios hechos en otros países que productos hechos en Estados Unidos. Y este año, se espera que solo el déficit con China sea de $120 mil millones y siga empeorando. La Asociación Nacional de Manufactureros estima que el déficit crecerá a $330 mil millones en cinco años.

Nuestra desastrosa política comercial no sólo nos está costando millones de trabajos decentes sino que ha puesto una enorme presión hacia la reducción de los salarios conforme los trabajadores compiten por un mercado de trabajo que se está hundiendo. A pesar de los enormes incrementos de la productividad, los salarios reales del sector privado han caído un 8% desde 1973. El estadounidense promedio está trabajando más horas por menores salarios y la mayoría de las familias de clase media ahora requieren dos perceptores para pagar las cuentas. Para los trabajadores sin educación universitaria, la situación es todavía peor. Sus salarios reales han caído más de un 20% en los pasados 25 años.

El hundimiento de los trabajos manufactureros bien pagados se ilustra mejor de la siguiente forma: hace 20 años, el empleador privado más grande de Estados Unidos era General Motors, donde los trabajos ganaban—y todavía ganan—un buen ingreso. Hoy, nuestro mayor empleador es Wal-Mart, en el que los empleados ganan menos de salarios de pobreza.

No se necesita ser genio para predecir que este comercio desenfrenado con China sería un desastre. Con los empleos chinos disponibles a 50 centavos la hora, y con la posibilidad de traer su s productos hechos-en-China a este país libres de arancel, ¿por qué las compañías estadounidenses no cerrarían y se irían a China? ¿Puede alguien sorprenderse de que Motorola eliminara 42,900 empleos estadounidenses en 2001 e invirtiera $3.4 mil millones en China? ¿Quién puede sorprenderse de que General Electric dejara en la calle decenas de miles de empleados estadounidenses en la calle mientras invertía más de $1.5 mil millones en China? Honeywell es una compañía sofisticada. ¿Por qué no esperar que ellos pongan 13 fábricas en China?

China, para las corporaciones multinacionales estadounidenses, es un gran lugar para hacer negocio, si por “hacer negocio” entendemos hacer productos para la exportación a Estados Unidos de compañías que previamente lo hacían aquí en casa. Los salarios son extremadamente bajos en China y si los trabajadores tratan de defender sus derechos y crear sindicatos, van para la cárcel.

Las regulaciones ambientales son casi inexistentes y mientras China se convierte en uno de los lugares más contaminados de la tierra, las compañías no tienen que “gastar” dinero en la protección ambiental.

A lo largo de los años, los defensores del libre comercio han tratado de soslayar las malas noticias acerca de la caída de los empleos en fábricas al prometer que una nueva economía está naciendom, una en la cual los estadounidenses trabajarían con altos salarios en alta tecnología. ¡Falso otra vez! Los trabajos manufactureros no son las únicas bajas provocadas por el libre comercio.

Hay estimados de que en los últimos dos años 560,000 empleos en alta tecnología se han perdido en este país y que muchos han ido a parar a la India. Y lo que es peor, de acuerdo con el Forrester Research, “en los próximos 15 años, 3.3 millones de empleos de la industria de servicios de Estados Unidos y $136 mil millones de salarios en salarios se irán fuera del país. La industria de la tecnología de la información iniciará el éxodo”.

De acuerdo con la empresa consultora Booz Allen Hamilton, las compañías pueden bajar costos por 80% al trasladar tareas tales como programación de computadoras, contabilidad y logística a China. Entre las muchas compañías que están trasladando trabajos de alta tecnología al extranjero se encuentra Microsoft, que está gastando $750 millones en los siguientes tres años en investigación y desarrollo y outsourcing en China.

De esta manera, el libre comercio no solo nos ha costado nuestra industria textil, nuestra industria zapatera, nuestra industria acerera, nuestra industria de herramientas, nuestra industria electrónica, nuestra industria mueblera y muchas otras sino que ahora nos costará también millones de empleos en alta tecnología.

Los Estados Unidos necesita tener una relación fuerte y positiva con China, pero que no signifique permitir que las corporaciones estadounidenses y sus aliados en la Casa Blanca y el Congreso destruyan la clase media estadounidense al hacer de los empleos la exportación número uno de Estados Unidos. Si continuamos forzando a los trabajadores estadounidenses a “competir” contra gente desesperada a lo largo del mundo, los trabajadores estadounidenses continuarán perdiendo.

Estados Unidos es el mercado más lucrativo del mundo. Necesitamos apalancar su valor para lograr acuerdos de comercio que resulten en la exportación de productos, no trabajos, estadounidenses."


Bernard Sanders, congresista de los Estados Unidos

jueves, 27 de septiembre de 2007

¿Para cuál equipo juegan?


Mientras más pasan los días de la visita de los senadores estadounidenses más cosas curiosas aparecen. Por ejemplo el senador Sanders votó contra la ampliación de los beneficios otorgados a Costa Rica por la Iniciativa para la Cuenca del Caribe. La ampliación di dicha iniciativa buscaba que países como Costa Rica pudieran exportar productos como el atún y los textiles libres de impuestos.

A su vez Sanders se opuso a la ley que otorgaba al Presidente autoridad para negociar tratados por la vía rápida (situación que le permitió a Costa Rica negociar el TLC) y que extendía las preferencias comerciales concedidas a los países andinos. A si mismo Sanders incluso ha votado en dos ocasiones para que Estados Unidos se retire de la OMC.

Los dos congresistas (Sanders y Michaud) critican los acuerdos comerciales porque, según afirman, desplazan oportunidades de trabajo hacia los países en vías de desarrollo, con cuyas escalas salariales los norteamericanos no pueden competir.

Ahí lo tienen amigos y amigas de ASOJOD los propios congresistas estadounidenses admiten que en nuestro país se crearan nuevas oportunidades de empleo bien remuneradas. Lo que nos parece increíble es que Ottón Solís y los Grupos del NO traigan a este tipo de señores para recomendarnos rechazar el tratado. Es lamentable darse cuenta de que en nuestro país existen personas como los señores del PAC que están dispuestos a hacer cualquier cosa para que no se apruebe el TLC. Este tipo de cosas nos muestran que efectivamente no todos estamos con la misma camisa puesta, mientras el Sí se preocupa por crear nuevos empleos en Costa Rica, Ottón Solís, los Grupos del No se encargan de proteger de la competencia a los trabajadores estadounidenses. En este orden de ideas no se nos puede olvidar que la ANEP ya a inicios del 2000 había intentado una broma similar cuando demando a Costa Rica para que perdiera los privilegios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. Tristemente en nuestro país existen grupos que nadie sabe para quién trabajan.

martes, 25 de septiembre de 2007

Hipocresía de Sanders y Michaud


El senador Bernard Sanders y el congresista Michael Michaud, a petición del PAC, estuvieron el pasado fin de semana en nuestro país comentando su visión respecto al Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y los Estados Unidos. Abiertamente llaman a los ciudadanos costarri- censes a votar NO al TLC el próximo 7 de octubre. Ante esta peligrosa situación, es necesario recordarle a la ciudadanía costarricense que “no existe el almuerzo gratis” y que los políticos demócratas simplemente están buscando el bienestar para sí mismos, y no para Costa Rica. Veamos por qué estos señores quieren que votemos que no.

Según consta en los archivos del Congreso y del Senado estadounidense, tanto Sanders como Michaud tienen muy claro el por qué a los Estados Unidos no les conviene el TLC. En su discurso del 25 de julio del 2005, Sanders señala que “el TLC es un mal tratado para los trabajadores estadounidenses. En el TLC se dan grandes incentivos para que empresas estadounidenses cierren sus empresas y se trasladen a Centroamérica”. Pero el senador va aún más allá y señala que “tenemos que dejar de premiar a las empresas estadounidenses que dan trabajo fuera de Estados Unidos. Desafortunadamente, el TLC hará que el principal producto de exportación de Estados Unidos sea el trabajo”.

Por esa misma línea va el pensamiento del señor Michaud. En entrevista del 17 de mayo del 2005 con la cadena FOX, Michaud señala que está en contra del TLC “porque contribuye a que trabajos bien remunerados se vayan a Centroamérica”. “Uno se tiene que preguntar qué ventaja le deja este TLC a los Estados Unidos, y yo pienso que la única ventaja será para las compañías estadounidenses, las cuales contratarán más personas en los otros países”, comenta Michaud.

De hecho, el señor Michaud odia tanto el TLC que, el 10 de mayo del 2005, realizó una protesta en contra del TLC fuera del Capitolio y se dirigió al presidente Bush: “Venimos a decirle al Presidente que estamos enfermos y cansados de que nuestros trabajos se vayan a otros países. Venimos a decirle que se salga del camino de la pérdida de empleos”.

Como se observa, el único objetivo de Sanders y Michaud es que no aprobemos el TLC para que no se creen empleos en nuestro país. Ellos no se interesan por nuestro ambiente, ni por nuestras leyes laborales, es más, ni siquiera les importa nuestra estabilidad política, ellos simplemente no quieren que las empresas estadounidenses le ofrezcan trabajo a la población de Costa Rica.

Pero el problema va aún más allá. Es inadmisible y totalmente antipatriótico que el señor Ottón Solís y el PAC se presten para ser el títere de estos señores. Desconozco si es por ignorancia por lo que el señor Solís se ha convertido en el mejor aliado de estos señores, pero, al traer a Michaud y a Sanders a Costa Rica, implícitamente está apoyando la tesis de estos demócratas, la cual se resume en “no más empleos hacia Costa Rica”. Señor Solís: ¿por qué no quiere que las empresas estadounidenses le ofrezcan trabajo a nuestros jóvenes?

Las razones para estar en contra del TLC de Sanders y Michaud son precisamente las mismas razones para decir SÍ al TLC. Los mismo legisladores estadounidenses lo afirman categóricamente: “El TLC significa lo mismo que trabajos en Estados Unidos se vayan a los países firmantes del Tratado”. Por eso es que los legisladores tienen miedo y por eso es que vienen a hacer campaña en contra del TLC a nuestro país.

Costarricenses, abramos los ojos. No nos dejemos engañar por la hipocresía de estos señores y recordemos que la única manera de salir del subdesarrollo es mediante el aumento en el empleo.

Por Álvaro Alfaro
Tomado de la Nación

lunes, 24 de septiembre de 2007

La corazonada de los gringos buenos


Con toda la razón los opositores del TLC se han quejado sobre la injerencia del embajador estadounidense en los asuntos internos de Costa Rica, tomando posición a favor del tratado. Pero ahora resulta que para avanzar la causa del No el PAC, el mismo que anuncia que desconocerá el resultado de la votación del 7 de octubre, se trajo a dos congresistas gringos para que hagan lo mismo que ha venido haciendo el embajador estadounidense, pero a favor del "No". Aquellos son gringos buenos, este un gringo malo.

Aquí hay que decir algunas cosas. Primero, parece muy ingenuo -y hasta irreponsable- creer que dos congresistas puedan hablar con propiedad y seguridad de lo que piensan los otros 99 senadores y los otros 434 representantes que conforman el Congreso estadounidense, sobre todo si dentro de un año la configuración de ese congreso puede cambiar dramáticamente, cuando se elijan todos los miembros de la Cámara baja y un tercio del Senado. ¿Pueden estos gringos buenos asegurar que nada cambiará?

Segundo, ¿qué tienen que perder estos gringos buenos si sus predicciones no son correctas? Nada. Por eso pueden darse el lujo de venir y decir lo que quieran. Si el país no ratifica el tratado y los poderosos lobbys estadounidenses se mueven para sacar al país de la Iniciativa de de la Cuenca del Caribe, ¿pondrían en peligro sus puestos en el Senado y la Cámara de Representantes estos gringos buenos oponiéndose a estos grupos que son los que financian sus campañas y la de sus candidatos presidenciales? En la coyuntura política que enfrentará Estados Unidos en los próximos meses quién tendrá mas peso, ¿los textileros de Carolina del Norte interesados en bloquear la competencia costarricense y capaz de donar millones de dólares a las campañas políticas, o Costa Rica? Solo hace falta un poco de sentido común para darse cuenta. No se trata de justicia o equidad. Se trata de la realidad política de un país que como Estados Unidos se encamina a una contiena electoral cerrada en la que el apoyo de los grupos organizados es fundamental. Ante esta realidad, la influencia del país será muy limitada.

Y finalmente, ninguno de los gringos buenos asguró que la Iniciativa de la Cuenca del Caribe sea eterna. Lo que dijeron es que no hay ambiente para su derogación en el Congreso. Tal vez no en este, pero no pueden hablar del que venga. Pero en el fondo nada cambia: la ICC sigue siendo una concesión unilateral susceptible a ser derogada. Hoy, mañana, dentro de tres meses o tres años, estaríamos a expensas de los gringos, malos y buenos. ¿Estamos dispuestos a apostar nuestro futuro a la corazonada de dos gringos, por más que se nos quiera hacer creer que son buenos? Yo por lo menos, a eso sí le digo NO.

Por Roberto Gallardo

¿Quién es Bernard Sanders?



Resulta que ahora el NO ha echado mano a congresistas estadounidenses para tratar de derrotar el TLC. En específico, Ottón Solís se ha llevado al senador Bernie Sanders (I-VT) al país para que mediante apariciones públicas trate de convencer a los costarricenses de que nada va a pasar si rechazamos el TLC.

Es curioso cómo para los del NO esto no constituye una intromisión en la campaña por parte de un funcionario extranjero. Rápidamente denunciaron al embajador estadounidense por hablar a favor del TLC, pero en este caso más bien celebran las declaraciones de Sanders. Un caso más de doble moral.

Pero, ¿quién es Bernie Sanders? Es el único auto-declarado socialista en el Congreso de Estados Unidos. Ha votado en contra de cualquier tipo de apertura comercial en Estados Unidos, incluyendo la introducción de un proyecto de ley para retirar a ese país de la Organización Mundial del Comercio, así como el rechazo a todo tipo de acuerdo de libre comercio con otros países (¿estaría a favor del TLC renegociado que impulsa Ottón?). El Cato Institute, donde trabajo, publica cada 2 años un estudio que califica el récord legislativo comercial de cada congresista estadounidense. Sanders recibe una de las notas más bajas, con un 33 de 100.
Hace unos años, Sanders escribió un artículo titulado "El Libre Comercio Significa que las Mayores Exportaciones de Estados Unidos sean sus Empleos". En él claramente afirma oponerse a los TLCs debido a que éstos se llevan los puestos de trabajo estadounidenses a otros países (en este caso Costa Rica). Así que Sanders no está preocupado por que los costarricenses vayamos a ser perjudicados por el TLC. Él está preocupado porque nos vamos a ver beneficiados.

Su visita a Cosa Rica debería levantar más dudas sobre las consecuencias del NO.

Por Juan Carlos Hidalgo

domingo, 23 de septiembre de 2007

Nos están engañando


Los Grupos del No encabezados por Ottón Solís han traído al Senador Bernard Sanders para que sea este quien nos recomiende que debemos rechazar el tratado e intentar una renegociación. Para los Grupos del No esto ha sido un gran triunfo, que según ellos desmiente toda la campaña del Si, pero un breve estudio de este senador nos haría darnos cuenta de todo lo contrario.

Verán amigos de ASOJOD, que el señor Sanders efectivamente se encuentra en contra de los TLCs y créannos que no es porque está muy preocupado por el futuro de nuestros países. Dicho senador se opone a estos instrumentos ya que para el suponen la pérdida de empleos estadounidenses que se van a otros países (esto aparece publicado en el artículo Free Trade Means America’s Biggest Export is its Jobs, del Martes 14 de octubre del 2003 en The Hill, por Bernard Sanders). La misma opinión la comparte el congrsista Jesse Jackson que el 28 de julio del 2005, declaró: ¨una de mis principales prioridades es producir y mantener los empleos americanos. El CAFTA no es bueno para nuestra economía, estamos perdiendo empleos, votando por el estamos votando en contra del pueblo americano.

Con situaciones como estas se vuelve sumamente interesante escuchar a los Grupos del No hablar sobre mentiras y miedo. Amigos y amigas no comamos cuento, por supuesto que en Estados Unidos existen personas que no desean que el TLC se apruebe pero debemos preguntarnos ¿lo hacen por el beneficio de nuestros países o por sus propios intereses partidarios? no podemos olvidar que el Partido Demócrata se encuentra fuertemente vinculado a los sindicatos de ese país.