
El siguiente es un artículo de Bernie Sanders, congresista estadounidense que hace poco estuvo en nuestro país para apoyar al No al TLC. El artículo fue originalmente publicado en inglés en el periódico "The Hill" el 14 de octubre de 2003 y fue traducido por ASOJOD con la colaboración de Adrián Brenes.
"Nuestra economía ha sido diezmada por el “libre” comercio y alguien tiene que señalar que, como en el cuento del emperador desnudo, nuestras políticas no tienen ropas—o más apropiadamente en este contexto, no hay empleos haciendo ropa, o aparatos electrónicos o una hueste de otros productos que usamos cada día.
No es sorprendente que los proponentes de un libre comercio desenfrenado parecen renuentes a admitir el error de sus políticas. Este grupo, que incluye virtualmente a todas las corporaciones de Estados Unidos, cada consejo editorial, así como los presidentes George H. W. Bush, Bill Clinton, George W. Bush y Ronald Reagan, nos han dicho por decenios cuántos nuevos empleos va a crear el libre comercio aquí en casa. Ahora la evidencia aparece y ¿adivine qué? Estaban totalmente equivocados. Lo cierto es todo lo contrario.
Principalmente debido a nuestras políticas comerciales, las manufacturas están en estado de colapso. El los últimos tres años, hemos perdido 2.7 millones de empleos en la industria manufacturera, lo que representa un 16% del total. Con tan solo 14.7 millones, nos encontramos en nuestro más bajo número de trabajos en fábrica desde 1958.
En 2002, Estados Unidos compró $435 mil millones más en bienes y servicios hechos en otros países que productos hechos en Estados Unidos. Y este año, se espera que solo el déficit con China sea de $120 mil millones y siga empeorando. La Asociación Nacional de Manufactureros estima que el déficit crecerá a $330 mil millones en cinco años.
Nuestra desastrosa política comercial no sólo nos está costando millones de trabajos decentes sino que ha puesto una enorme presión hacia la reducción de los salarios conforme los trabajadores compiten por un mercado de trabajo que se está hundiendo. A pesar de los enormes incrementos de la productividad, los salarios reales del sector privado han caído un 8% desde 1973. El estadounidense promedio está trabajando más horas por menores salarios y la mayoría de las familias de clase media ahora requieren dos perceptores para pagar las cuentas. Para los trabajadores sin educación universitaria, la situación es todavía peor. Sus salarios reales han caído más de un 20% en los pasados 25 años.
El hundimiento de los trabajos manufactureros bien pagados se ilustra mejor de la siguiente forma: hace 20 años, el empleador privado más grande de Estados Unidos era General Motors, donde los trabajos ganaban—y todavía ganan—un buen ingreso. Hoy, nuestro mayor empleador es Wal-Mart, en el que los empleados ganan menos de salarios de pobreza.
No se necesita ser genio para predecir que este comercio desenfrenado con China sería un desastre. Con los empleos chinos disponibles a 50 centavos la hora, y con la posibilidad de traer su s productos hechos-en-China a este país libres de arancel, ¿por qué las compañías estadounidenses no cerrarían y se irían a China? ¿Puede alguien sorprenderse de que Motorola eliminara 42,900 empleos estadounidenses en 2001 e invirtiera $3.4 mil millones en China? ¿Quién puede sorprenderse de que General Electric dejara en la calle decenas de miles de empleados estadounidenses en la calle mientras invertía más de $1.5 mil millones en China? Honeywell es una compañía sofisticada. ¿Por qué no esperar que ellos pongan 13 fábricas en China?
China, para las corporaciones multinacionales estadounidenses, es un gran lugar para hacer negocio, si por “hacer negocio” entendemos hacer productos para la exportación a Estados Unidos de compañías que previamente lo hacían aquí en casa. Los salarios son extremadamente bajos en China y si los trabajadores tratan de defender sus derechos y crear sindicatos, van para la cárcel.
Las regulaciones ambientales son casi inexistentes y mientras China se convierte en uno de los lugares más contaminados de la tierra, las compañías no tienen que “gastar” dinero en la protección ambiental.
A lo largo de los años, los defensores del libre comercio han tratado de soslayar las malas noticias acerca de la caída de los empleos en fábricas al prometer que una nueva economía está naciendom, una en la cual los estadounidenses trabajarían con altos salarios en alta tecnología. ¡Falso otra vez! Los trabajos manufactureros no son las únicas bajas provocadas por el libre comercio.
Hay estimados de que en los últimos dos años 560,000 empleos en alta tecnología se han perdido en este país y que muchos han ido a parar a la India. Y lo que es peor, de acuerdo con el Forrester Research, “en los próximos 15 años, 3.3 millones de empleos de la industria de servicios de Estados Unidos y $136 mil millones de salarios en salarios se irán fuera del país. La industria de la tecnología de la información iniciará el éxodo”.
De acuerdo con la empresa consultora Booz Allen Hamilton, las compañías pueden bajar costos por 80% al trasladar tareas tales como programación de computadoras, contabilidad y logística a China. Entre las muchas compañías que están trasladando trabajos de alta tecnología al extranjero se encuentra Microsoft, que está gastando $750 millones en los siguientes tres años en investigación y desarrollo y outsourcing en China.
De esta manera, el libre comercio no solo nos ha costado nuestra industria textil, nuestra industria zapatera, nuestra industria acerera, nuestra industria de herramientas, nuestra industria electrónica, nuestra industria mueblera y muchas otras sino que ahora nos costará también millones de empleos en alta tecnología.
Los Estados Unidos necesita tener una relación fuerte y positiva con China, pero que no signifique permitir que las corporaciones estadounidenses y sus aliados en la Casa Blanca y el Congreso destruyan la clase media estadounidense al hacer de los empleos la exportación número uno de Estados Unidos. Si continuamos forzando a los trabajadores estadounidenses a “competir” contra gente desesperada a lo largo del mundo, los trabajadores estadounidenses continuarán perdiendo.
Estados Unidos es el mercado más lucrativo del mundo. Necesitamos apalancar su valor para lograr acuerdos de comercio que resulten en la exportación de productos, no trabajos, estadounidenses."
Bernard Sanders, congresista de los Estados Unidos




