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martes, 10 de marzo de 2009

La doctrina del shock de Obama

“Una emergencia económica profunda”, dice el presidente Obama. El fracaso de aprobar su plan “convertiría una crisis en una catástrofe”. Cualquier demora significará “parálisis” y “desastre”. Todo esto es tomado del guión de “la doctrina del shock”: asuste a la gente y luego demande que su agenda sea aprobada sin demoras.

Naomi Klein causó revuelo hace dos años con su libro La doctrina del shock , en el cual dice que los gobiernos conservadores utilizan las crisis para imponer políticas de libre mercado. Como afirmara en una entrevista: “La doctrina del shock es una estrategia política que la derecha republicana ha estado perfeccionando a lo largo de los últimos 35 años para utilizarla en distintos tipos de shock . Estos podrían ser guerras, desastres naturales, crisis económicas, cualquier cosa que ponga a la sociedad en un estado de shock con el fin de imponer lo que los economistas llaman ‘terapia económica de shock ’ –políticas expeditas pro transnacionales que no podrían realizarse si la gente no estuviese en un estado de miedo y pánico–”.

Y eso es justamente lo que estamos viendo hoy, solo que al revés. El año pasado la economía estadounidense fue golpeada por un shock tras de otro. Y ¿qué sucedió? ¿Acaso el Gobierno republicano invocó al espíritu de Milton Friedman y redujo el gasto público? ¿Acaso redujo las regulaciones y privatizó? No. Hizo lo que los Gobiernos en realidad hacen durante una crisis: se adjudican nuevos poderes sobre la economía. Aumentó dramáticamente los poderes de regulación de la Reserva Federal e inyectó billones de dólares en créditos inflacionarios al sistema bancario. Nacionalizó parcialmente los bancos más grandes. Destinó $700.000 millones para intervenir la economía. Hizo de General Motors y Chrysler responsabilidades del gobierno federal. Escribió una ley de salvataje que le daba al secretario del Tesoro poderes extraordinarios que no podían ser supervisados por las cortes u otras agencias del gobierno.

Control gubernamental. Ahora el gobierno de Obama está continuando este camino hacia la centralización y el control gubernamental de la economía. Y sus jugadores claves están explícitamente refiriéndose a su propia versión de la doctrina del shock . Rahm Emanuel, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, dijo que la crisis económica es “una oportunidad para nosotros”. Después de todo, dijo: “Uno nunca quiere que una crisis seria se desperdicie. Y esta crisis provee la oportunidad para nosotros de hacer algo que antes no se podía hacer”, tal como tomar el control de las industrias financieras, energéticas, de informática y atención médica.

Eso es precisamente lo que Naomi Klein nos haría creer que piensan los defensores del libre mercado como Milton Friedman. “Algunas personas acumulan productos enlatados y agua en preparación para los desastres”, escribió Klein. “Los seguidores de Friedman acumulan ideas de libre mercado”. Pero eso es exactamente lo que los izquierdistas estadounidenses han estado haciendo en anticipación a que llegue al poder un Gobierno demócrata en momentos en que el público pueda estar tan asustado como para aceptar más Estado del que normalmente aceptaría. Por ejemplo, Paul Krugman, el columnista del New York Times , respaldó el entusiasmo de Emanuel: “Los progresistas esperan que el gobierno de Obama, como el New Deal , responderá a la actual crisis económica y financiera creando instituciones, especialmente un sistema de atención médica universal, que cambiará a la sociedad estadounidense para las próximas generaciones”.

Libro profético. Arianna Huffington ha llamado al libro de Klein “profético”. Mientras que el equipo de Obama comenzaba a diseñar sus planes, Klein mostró qué tan en lo correcto estaba cuando dijo: “Una crisis es algo terrible que desperdiciar. Y puede ser esta crisis en particular la que hará posible que el gobierno de Obama haga algo verdaderamente innovador, cosas atrevidas respecto a la atención médica, a la independencia energética, y a todas las áreas que han sido ignoradas”.

Nada de esto debería sorprendernos. Es descabellado pensar que la mayoría de los Gobiernos responderán a una crisis reduciendo sus propios poderes y regulando menos la economía, como Klein nos haría creer. Los líderes políticos responden a las crisis entrando a la escena como el hombre sobre el caballo blanco que toma control de la situación. En Crisis y Leviatán , el historiador liberal Robert Higgs probó que el crecimiento del Estado en EE. UU. no ha sido lento y constante. En cambio, su envergadura y poder han aumentado mucho durante guerras y crisis económicas.

Ocasionalmente, alrededor del mundo, ha habido instancias en las que una crisis derivó en reformas liberales, como en Gran Bretaña y Nueva Zelanda. No obstante, los Gobiernos generalmente buscan expandir su poder y se aprovechan de las crisis para hacerlo. Pero pocas veces deletrean sus intenciones tan claramente como Rahm Emanuel lo hizo.

David Boaz

Publicado en el diario La Nación el 8 de marzo de 2009

viernes, 23 de enero de 2009

Viernes de Recomendación


Este día les ofrecemos el artículo: "La doctrina Klein: El auge de la polémica del desastre", a cargo del escritor sueco Johan Norberg. En el presente trabajo, Norberg desnuda las carencias conceptuales e investigativas en que incurre la periodista Naomi Klein en su libro: The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism.