Hoy quisiéramos dedicar este Tema Polémico a uno de los temas que más preocupa a los costarricenses y que, a veces, se analiza únicamente en forma parcial: hablamos del verdadero costo de la seguridad ciudadana. Con esto nos referimos costo real en el que incurriría el Estado para garantizar seguridad a los ciudadanos de no perseguir como actos delictivos a algunas actividades económicas y sociales en las que incurren estos.
Por ejemplo, México representa un caso interesante por analizar debido a la lucha tan intensa que tiene contra el narcotráfico. Así, solo en el año del 2007 el Estado Mexicano gastó cerca de $2.500 millones en la lucha contra el narcotráfico aunado a muchas pérdidas de vidas humanas durante ese año, alrededor de 7 personas por día. Durante el 2008, México alcanzó su mayor número de muertes producto de esa lucha contra el narcotráfico, cerca de 5630 muertos, lo cual representó un aumento del 110,6% de muertes con respecto a las del 2007. A su vez, por lo que ha sucedido este año en México, es de esperar que las cifras no sean nada alentadoras en términos de las personas que vayan a perder su vida.
Además cabría recordar que México enfrenta una guerra prácticamente perdida, ya que el narcotráfico ganó cerca de $10.000 millones en el 2007, un cuádruple de lo invertido por el Estado Mexicano para combatirlos. Ahora bien, cabe preguntarse si vale la pena este lucha que enfrenta México y el resto de los países latinoamericanos (incluyendo al nuestro) en la lucha contra las drogas.
En realidad aquí pueden existir dos razones por las cuales se continúa dando una lucha contra el narcotráfico: en primer lugar, la idea en la mente de muchas personas de que el Estado está legitimado para utilizar la coerción sobre los individuos y forzarlos a consumir cierto tipo de substancias y prohibir otras(quienes estén interesados pueden ver nuestra justificación axiológica para la legalización de las drogas) . En segundo lugar, es muy posible que el narcotráfico se haya vuelto tan rentable que esté en el interés de muchos de los líderes de los carteles de droga que esta se mantenga ilegal para poder seguir obteniendo grandes dividendos, por lo que seguramente muchas instancias de distintos gobiernos deben estar influenciadas por los carteles de droga, con la intención de que no se legalice. Así, si el Estado evitara prohibirle a los individuos que consuman substancias que, en un última instancia, sólo les puede afectar a ellos mismos, sería posible reducir el costo de la en millones de dólares junto con la posibilidad de vivir en un país más seguro, eliminar parte de la corrupción de las esferas gubernamentales y lo más importante, salvar miles de vidas humanas, tanto de los civiles como los policías. Este constituye un ejemplo del verdadero costo de la seguridad ciudadana, esto es, por lo menos un estado como el mexicano disminuiría el costo en cerca de $2.500 millones al año, salvaría miles de vida y posiblemente disminuiría los niveles de drogadicción dentro de su población si tan sólo no decidiera intervenir en las vidas privadas de los individuos.
Otro ejemplo de esto es la lucha contra la inmigración ilegal. Aquí el caso del muro fronterizo entre México y Estados Unidos es un caso ilustrativo ya que la construcción de este podría rondar cerca de $7.000 millones, el cual representa por cierto un gasto significativamente mayor al que pretende otorgar los Estados Unidos a México y Centroamérica mediante la Iniciativa Mérida para la lucha contra el narcotráfico. Nuevamente, el resultado de estas injerencias gubernamentales es únicamente la de prevenir que ingresen a un país miles de personas (millones en el caso de Estados Unidos) que están dispuestas a aportar su capacidad productiva y técnica para colaborar con el desarrollo del país, mientras ellos a su vez aumentan su nivel de vida y el de sus familias. Una vez más, el verdadero costo de la seguridad ciudadana, al menos en Estados Unidos, sería de por lo menos de $7.000 millones menos e incluso mucho más si se dejara de gastar dinero en retener a gente inocente (los indocumentados) en las cárceles junto con un aumento en la productividad del país (tanto económica como culturalmente) si tan sólo el Estado se abstuviera de intervenir en la libre comunicación y movilización de individuos.
Estos dos ejemplos ilustran cual sería el verdadero costo de la seguridad ciudadana si el Estado no decidiera eliminar estas y otras más libertades individuales
Por ejemplo, México representa un caso interesante por analizar debido a la lucha tan intensa que tiene contra el narcotráfico. Así, solo en el año del 2007 el Estado Mexicano gastó cerca de $2.500 millones en la lucha contra el narcotráfico aunado a muchas pérdidas de vidas humanas durante ese año, alrededor de 7 personas por día. Durante el 2008, México alcanzó su mayor número de muertes producto de esa lucha contra el narcotráfico, cerca de 5630 muertos, lo cual representó un aumento del 110,6% de muertes con respecto a las del 2007. A su vez, por lo que ha sucedido este año en México, es de esperar que las cifras no sean nada alentadoras en términos de las personas que vayan a perder su vida.
Además cabría recordar que México enfrenta una guerra prácticamente perdida, ya que el narcotráfico ganó cerca de $10.000 millones en el 2007, un cuádruple de lo invertido por el Estado Mexicano para combatirlos. Ahora bien, cabe preguntarse si vale la pena este lucha que enfrenta México y el resto de los países latinoamericanos (incluyendo al nuestro) en la lucha contra las drogas.
En realidad aquí pueden existir dos razones por las cuales se continúa dando una lucha contra el narcotráfico: en primer lugar, la idea en la mente de muchas personas de que el Estado está legitimado para utilizar la coerción sobre los individuos y forzarlos a consumir cierto tipo de substancias y prohibir otras(quienes estén interesados pueden ver nuestra justificación axiológica para la legalización de las drogas) . En segundo lugar, es muy posible que el narcotráfico se haya vuelto tan rentable que esté en el interés de muchos de los líderes de los carteles de droga que esta se mantenga ilegal para poder seguir obteniendo grandes dividendos, por lo que seguramente muchas instancias de distintos gobiernos deben estar influenciadas por los carteles de droga, con la intención de que no se legalice. Así, si el Estado evitara prohibirle a los individuos que consuman substancias que, en un última instancia, sólo les puede afectar a ellos mismos, sería posible reducir el costo de la en millones de dólares junto con la posibilidad de vivir en un país más seguro, eliminar parte de la corrupción de las esferas gubernamentales y lo más importante, salvar miles de vidas humanas, tanto de los civiles como los policías. Este constituye un ejemplo del verdadero costo de la seguridad ciudadana, esto es, por lo menos un estado como el mexicano disminuiría el costo en cerca de $2.500 millones al año, salvaría miles de vida y posiblemente disminuiría los niveles de drogadicción dentro de su población si tan sólo no decidiera intervenir en las vidas privadas de los individuos.
Otro ejemplo de esto es la lucha contra la inmigración ilegal. Aquí el caso del muro fronterizo entre México y Estados Unidos es un caso ilustrativo ya que la construcción de este podría rondar cerca de $7.000 millones, el cual representa por cierto un gasto significativamente mayor al que pretende otorgar los Estados Unidos a México y Centroamérica mediante la Iniciativa Mérida para la lucha contra el narcotráfico. Nuevamente, el resultado de estas injerencias gubernamentales es únicamente la de prevenir que ingresen a un país miles de personas (millones en el caso de Estados Unidos) que están dispuestas a aportar su capacidad productiva y técnica para colaborar con el desarrollo del país, mientras ellos a su vez aumentan su nivel de vida y el de sus familias. Una vez más, el verdadero costo de la seguridad ciudadana, al menos en Estados Unidos, sería de por lo menos de $7.000 millones menos e incluso mucho más si se dejara de gastar dinero en retener a gente inocente (los indocumentados) en las cárceles junto con un aumento en la productividad del país (tanto económica como culturalmente) si tan sólo el Estado se abstuviera de intervenir en la libre comunicación y movilización de individuos.
Estos dos ejemplos ilustran cual sería el verdadero costo de la seguridad ciudadana si el Estado no decidiera eliminar estas y otras más libertades individuales