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martes, 28 de agosto de 2018

La columna de Carlos Federico Smith: ¿dueños de qué? Tal vez de nada...el dueño es otro

Este es un ejemplo de algo que ha venido dándose y dándose y dándose, y todas las burocracias no lo han resuelto  ̶ durante 60 largos y extensos años. Me refiero a que el Instituto de Desarrollo Agrario (INDER), antes llamado Instituto de Tierras y Colonización (ITCO), luego Instituto de Desarrollo Agrario (IDA), sigue siendo la misma mona con el mismo rabo (pero con nombres cambiados cada cierta temporada), pues resulta que, según aparece en un comentario en La Nación del 17 de julio, bajo el título “INDER acumula desorden de 60 años con tierra sin regular,” el desorden allí con las tierras “es tal que la institución ni siquiera tiene claro a cuánto asciende el área de sus propiedades…” Tal vez el INDER, como dice la canción del Puma, es “dueño de nada” o bien dueño de lo que otros creen que es de ellos.
 
El desorden es tal que, por ejemplo, “se ‘descubrió’ que la… Hacienda Miravalles, la cual incluye comunidades de Bagaces, como Fortuna, Guayabo y San Bernardo, es propiedad de esa institución.” Estamos hablando de pueblos relativamente grandes en Guanacaste, en donde sus habitantes de muchos años, no son sus dueños de sus tierras, sino que el propietario es el ente estatal (o sea, aquellos hoy son “dueños de nada.”) Y, señala el medio a su fuente. la presidenta ejecutiva del INA, señora Diana Murillo, en cuanto a que “casos como ese se repiten en todas las zonas del país.” Bueno, mejor revisar si lo que uno cree que es de su propiedad, en la de menos resulta ser del INDER.
 
Para saber en realidad como está la situación de sus propiedades, como siempre suele suceder, habrá contrataciones de “abogados, notarios, topógrafos, asistentes y encuestadores, entre otros, para aligerar la tarea.” La suma por gastar se estima en ¢2.700 millones en cuatro años. La plata en el estado parece abundar…
 
Vean las razones que, en opinión de funcionarios del INDER, “intervienen en la acumulación del problema”: verán en ellos una loa a la ineficiencia de la burocracia a través de muchos, pero muchos, años:
 
1.- Se compraron fincas ya ocupadas y se les dieron las parcelas a los que calificaban y se desalojaba a los que no. Gran cantidad de los que las recibieron no se interesaron en la escritura para evitar “el compromiso de mantenerse al menos 15 años en la parcela,” así como no pagar impuestos y, “en otras ocasiones, la entidad nunca ejecutó la acción de titularizar las parcelas.”
 
2.- Que tierras donadas por grandes empresas (como la Bananera) no fueron puestas en regla.
 
3.- Tierras que el gobierno traspasó mediante decreto y que nunca el acto se legalizó para quienes las ocuparon.
 
4.- Se compraron tierras que luego demostraron tener problemas de registro y a los cuales no se les puso orden.
 
Como acertadamente lo señala la señora Murillo, aunque la institución por muchos años “ha planeado como justificación la falta de personal para realizar la labor de regularización, esta no ha sido la causa principal, esa es normalmente la excusa perfecta para no hacer el trabajo que nos corresponde.” Bien dicho y buena suerte, señora presidenta ejecutiva del INDER: que no pasen otros sesenta años más para celebrar el 120 aniversario del desorden.



Jorge Corrales Quesada


viernes, 26 de febrero de 2010

Viernes de recomendación

REFORMULANDO LOS BIENES COMUNES*

El premio Nobel de economía 2009 fue sorpresivo: le fue entregado por primera vez a una mujer, Elionor Ostrom, que en realidad no es economista (al menos no formalmente), sino, politóloga.


El trabajo de Ostrom, que se refleja en este artículo, se ubica dentro del neo institucionalismo económico, centrándose en la acción colectiva y en la toma de decisión en diversos marcos institucionales (teoría iniciado por Mancur Olson en La lógica de la acción colectiva: bienes públicos y la teoría de grupos).


Ostrom desafía, a través de su investigación sobre la forma de auto-organización a nivel local para mantener los recursos comunes, los postulados que surgieron del trabajo de Garret Hardin en The Tragedy of Commons, pues sugiere que no existen solo dos soluciones posibles a los dilemas del tipo planteado por Hardin: propiedad privada o propiedad bajo el control gubernamental.


Ostrom señala que existe la posibilidad de que los usuarios mismos de un bien público encuentren formas de organizarse de manera que logren crear sus reglas que especifiquen derechos y deberes para todos aquellos que están involucrados.

viernes, 16 de octubre de 2009

Viernes de recomendación


Para este día, en ASOJOD queremos compartir un excelente artículo de Alberto Benegas Lynch titulado "Bienes públicos, externalidades y free riders", donde se analiza, desde una perspectiva diferente al mainstream, el tema de los bienes públicos y se critica la intervención estatal para producirlos o, en su defecto, resolver las externalidades negativas.

martes, 10 de febrero de 2009

¿Fallas de Mercado?


En esta exposición el profesor argentino Martín Krause explica la teoría de las fallas de mercado, mostrando como su supuesta solución sólo nos provoca más problemas que los que teníamos originalmente.