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sábado, 22 de septiembre de 2007

Entrevista: TLC y Medicinas


¿Se va a crear un monopolio con las medicinas?

Eso no es cierto, en el área de la presión alta hoy en día los doctores tienen más de 140 opciones para recetar, y puede ser que algunas tengan patente o estén con protección de datos de prueba otras, pero en este momento el medicamento que más participación de mercado tiene es de un 7%, el siguiente 6%, y así. Entonces no hay un monopolio. Igual en el área de los antibióticos, cuando el chiquito se enferma, el pediatra tiene una opción muy amplia para recetar, y mañana después que el Tratado pase si se introduce un nuevo antibiótico el doctor puede coger ese nuevo antibiótico o 200 productos más similares. Igual en el mercado del dolor, vaya a la Farmacia y le sacan las opciones como en abanico, porque no hay un monopolio.

Y si llegara a darse un monopolio en el país, pero llega a darse una emergencia nacional por una enfermedad, el Tratado dice que se debe hacer en esos casos y tiene flexibilidades. Hay excepciones a la propiedad intelectual para esos casos.

En el tema de cáncer hay 646 estudios en fase clínica dos en este momento, algunos se quedan de camino, pero imagínese la cantidad de empresas que estarán saliendo para tratar diferentes tipos de cáncer, volvemos a lo mismo, en esa cantidad está la competencia. Es improbable que una sola empresa monopolice una sola familia molecular o una condición terapéutica. Hay 77 medicamentos en estudio en el caso del sida, y así en todas las clases terapéuticas.

¿Dicen que los laboratorios farmacéuticos van a triplicar sus ganancias porque los márgenes de utilidad serían mucho mayores?


Esos datos no son ciertos. La propiedad intelectual no es el factor más relevante en la fijación del precio y no lo es, para ejemplo, el caso de Colombia, que con la protección de los datos de prueba el mercado de genéricos creció. Y el de innovadores, porque la investigación cada vez es más difícil, ha ido decreciendo su participación en el mercado. No se duplican las ventas ni la rentabilidad de la empresa. El precio lo define el mercado por la competencia.

¿Dicen que como en Costa Rica hay gran cantidad de organismos por eso las farmacéuticas quieren venir a patentar casi todos los organismos útiles?

El Tratado es muy claro en decir que las patentes no cubren organismos vivos ni procedimientos quirúrgicos, el mismo Tratado establece que Costa Rica se reserva el derecho de prohibir el patentamiento de esas cosas, así que no hay que tenerle miedo a esto porque no va a suceder.

Aquí no van a venir las empresas a llevarse en maletas las mariposas ni las ranitas, ni el hombre grande, ni el té verde.

¿Por qué es importante la protección de los datos de prueba?

Porque sin ellos no sería rentable la investigación, y no habría la posibilidad de nuevos descubrimientos científicos que van a venir a curar otras enfermedades. Sería injusto que una empresa que dedica diez años a la investigación y a realizar pruebas para saber si determinado producto va a curar una enfermedad, no pueda -al menos durante un tiempo- vender ese producto para recuperar una parte de la inversión, que va a servir para que se puedan cubrir otras investigaciones.

Vemos la importancia de la innovación cuando vamos al doctor con algún familiar cercano y nos dicen que no hay nada que hacer, ahí nos pensamos para adentro, ojalá llegue algún día un tratamiento para mi mamá, para mi tío, para mi hermano. Y la única forma de que ese tratamiento llegue es motivando la investigación, la innovación. Ojalá que lleguen muchas alternativas parecidas a estas con la apertura.

¿Cuándo llega la innovación va a estar al alcance de todos?


Cuando llega la innovación debe procurarse que llegue a todos los segmentos de la población y por eso, una de las grandes ventajas que tiene Costa Rica es que tiene una seguridad social con una amplia cobertura, y a diferencia de otros países, yo podría decir, que la salud es accesible, si se compara con otras regiones del mundo.

¿Son igual de efectivos los genéricos que los productos originales?


El TLC no habla de calidad, pero indirectamente lo hace, porque los datos de prueba son la evidencia de que el medicamento funciona y cómo. Esos datos son la calidad del producto, y los medicamentos genéricos no presentan datos de prueba. En algunos casos se exige que presenten pruebas de bioequivalencia, pero los fabricantes de genéricos llevaron a la Sala Cuarta esa decisión del Ministerio de Salud y está varado.

En este momento los genéricos en Costa Rica son de calidad indeterminada, en el sentido de que pueden haber genéricos muy buenos y otros no tan buenos. Debe eliminarse la concepción de medicamentos pobres para los pobres, todos tenemos derecho a medicamentos de calidad.

Para los laboratorios farmacéuticos, ¿cuál es la diferencia de que se apruebe o no el TLC?

A nosotros nos da certeza jurídica, hoy en día existe la protección de datos de prueba en la ley, pero no se aplica porque no se entendía por cuánto tiempo, y el Tratado le viene a establecer 5 años. Como empresarios sabemos certeramente cuándo está vigente la protección y cuándo se extingue, puedo hacer mis planes de inversión con ese conocimiento. Igual con los genéricos, hoy en día estamos sujetos a que nos copien, a ver cómo demandamos, a forzar al sistema judicial a esto. Tiene un gran valor desde el punto de certeza.

¿Aumentarán las medicinas?


Podemos afirmar basados en la experiencia de otros países. Aquí no hay citado ningún ejemplo de países donde se haya dado ese aumento en las medicinas. Y lo que nos dicen los datos en Colombia, en México, en Brasil, en Jordania, en Centroamérica, no ha habido un aumento en las medicinas, por lo tanto aquí tampoco lo va a haber.

¿Desaparecerán los genéricos?


No van a desaparecer, ojalá el Tratado nos ayude a que mejoren y no rechacen las pruebas de calidad, para que los genéricos nacionales puedan exportarse a Estados Unidos, con la capacidad que tiene el tico, un poco de inversión y de tiempo, se puede hacer, y ese es un gran mercado para los genéricos, donde el 50% de las recetas médicas son de genéricos, es el mercado más grande en venta de genéricos.

Además, ya muchas de las empresas de genéricos de aquí ni siquiera traen materia prima pura, sino que viene tableteado y lo que se hace aquí es empacar en muchos casos.

¿Es cierto que van a poder patentar las plantas medicinales?


No se pueden patentar los conocimientos ancestrales, la medicina de las abuelitas con manzanilla, hombre grande, la sábila, todo eso se va a poder seguir usando, nadie va a llegar a decirle a la señora que tiene en su jardín la sábila que ya no puede sembrarla porque está patentada, eso es falso.

Eva Berkovics, y Michelle Coffey, representantes de Fedefarma
Tomado del Extra

viernes, 31 de agosto de 2007

Sin empleos no hay medicinas


Un tema poco comprendido, la propiedad intelectual de los medicamentos, ha sido usado, más bien se ha abusado de él, para argumentar en contra del TLC. ¿Por qué se ensañan en atacar la propiedad intelectual, cuando más bien quienes defienden a los ciudadanos de escasos recursos deberían estar preocupados por defender las iniciativas que retienen las fuentes de trabajo o las que generan oportunidades nuevas de empleo?

Decir no a un TLC con el mercado más importante para Costa Rica atenta contra la capacidad de comprar medicamentos, de nutrirse adecuadamente, de motivarse para tener mejor infraestructura y mejores canales de distribución. Sin financiamiento para las instituciones sociales, mediante aportes crecientes de los empleadores y empleados, difícilmente mejoraremos la salud de nuestra gente.

Parte de la solución. Las patentes y los datos de prueba no son parte del problema que auguran los detractores, son parte de la solución. Las patentes estimulan la competencia en formas que contribuyen a que haya un entorno en el cual los medicamentos nuevos, mejores y más efectivos, reemplacen a los más viejos y menos efectivos.

Al otorgarse una patente, posibilidad vigente desde el 2000, Costa Rica brinda al inventor una exclusividad temporal sobre el producto o el proceso objeto de la patente. Se entiende que la protección generalmente es muy limitada porque, previamente al lanzamiento al mercado, se han consumido muchos años (más de 10 en muchos casos) en la investigación de nuevas medicinas para males sin solución actual o con soluciones apenas parciales.

El problema en la discusión del TLC radica en que unos cuantos productores de genéricos en Costa Rica desean copiar los productos nuevos antes de que venzan las patentes o los 5 años de datos de prueba. Lo hacen sin invertir los más de $500 millones que cuesta desarrollar solo un medicamento innovador y, como resultado, hay jugosas ganancias, particularmente en los negocios grandes de la CCSS.

No en vano, hoy un puñado de empresas nacionales venden a la CCSS muchos millones de dólares y desean, naturalmente, preservar los privilegios de incumplir con las reglas de propiedad intelectual. Estos intereses comerciales se han aliado a los de grupos ideológicos y políticos que insisten en atacar al TLC con falsas afirmaciones sobre su impacto en la CCSS.

Información temeraria. Los costarricenses están siendo bombardeados con información temeraria que les pretende formar la idea de que la propiedad intelectual restringe el acceso a las medicinas y otras tecnologías en salud. Esto es un error, ya que, al analizar lo que sucede en países menos desarrollados, nos damos cuenta de que, si la gente no tiene acceso a las medicinas, no es por la propiedad intelectual, es porque no han podido financiar adecuadamente los sistemas de salud, ya que más del 98% de las medicinas de la lista esencial de medicamentos de la OMS no tienen patente.

Costa Rica ha sido un modelo exitoso en la construcción de un sistema de seguridad social, cuya amenaza principal es que mermen la producción, el empleo y la formalidad del sector privado. Sabemos que hay empresas que piensan hoy en trasladarse o generar inversiones en otros países si Costa Rica no aprueba el TLC. Como dicen popularmente, ojalá no le llenen la cabeza de humo con desinformación sobre los medicamentos y el TLC, y puedan tomar la mejor decisión para preservar y acrecentar los empleos en el país.

El acceso a medicamentos es un tema serio, que merece un análisis comprensivo que incluya planes para asegurar calidad, ahorros en el sistema por el uso de nuevas tecnologías y productos, la sanción contra los proveedores que en repetidas ocasiones cometen faltas graves en la entrega de medicamentos a la CCSS y, por supuesto, dimensionar adecuadamente el tema de las protecciones de la propiedad intelectual, considerando que solamente un número muy reducido de medicamentos en Costa Rica gozarán de ese tipo de protección en el marco del TLC, y por ello el impacto es menos del 1% de la décima parte del presupuesto de la CCSS, que se destina a comprar medicinas.

Por Sylvia Varela
Tomado de la Nación

lunes, 27 de agosto de 2007

TLC y Medicamentos: Entrevista a Michelle Coffe Martínez*


-¿Se creará un monopolio de los medicamentos con el TLC?

Los opositores que vienen de muchos lados y son parte interesada en muchos casos, argumentan que la protección de la propiedad intelectual crea un monopolio a favor de la industria de medicamentos originales, cuando es virtualmente imposible que se de un monopolio sobre un medicamento nuevo, si usted va a la farmacia en busca de un medicamento para la presión alta, tiene 149 opciones de medicamentos contra la presión alta, la misma cantidad de opciones tiene el médico del seguro o privado para recetar un medicamento contra la presión alta, así que no hay ni va a haber un monopolio. Y esto se aplica para el 98% de las condiciones médicas que trata la CCSS, entonces es absolutamente falso y es sacarla del estadio decir que proteger un nuevo medicamentos significa que la Caja tendrá que comprar solo medicamentos originales y por eso quebrará porque no puede comprar solo originales.

Los medicamentos nuevos son más efectivos para combatir las enfermedades que van cambiando, el hecho de que la patente dé 20 años en los que no habrá un genérico para ese producto, no limita a los pacientes su uso.

Los genéricos son copias de medicamentos originales de la industria nacional o internacional, porque ninguna empresa de genéricos hace investigación farmacéutica para obtener nuevos medicamentos más eficaces. Ellos, literalmente, copian la receta del nuevo medicamento de un fabricante original, esto nos lleva a que la innovación, ese nuevo medicamento más efectivo y adecuado a las mutaciones de los virus, por ejemplo, no existiría si la industria de medicamentos originales no investiga.

La industria farmacéutica si tiene interés en proteger, por un plazo de tiempo, el conocimiento nuevo que ha generado, que ha sido determinado en 5 años, mentira que son 20 años, eso es la patente, la protección de datos de prueba es por 5 años para que en ese tiempo la empresa recupere una parte de la inversión hecha en la investigación, para poder continuar realizando otras investigaciones.

Y es que la inversión para obtener un nuevo producto es alta y por mucho tiempo. Desde que se encuentra la molécula con potencial de ser medicamento, luego siguen pruebas clínicas, en laboratorio, en animales, en humanos, en humanos sanos, en humanos enfermos, pruebas cruzadas, y así se realizan pruebas del año 0 al año 10, aunque se extiende un poco más. Y cada vez es más el tiempo desde que se descubre algo con potencial hasta que se convierte en medicamento. En ese tiempo se producen los datos de prueba que comprueban que el medicamento es seguro y eficaz. Ese proceso es sumamente costoso y tarda una cantidad considerable de años.

-¿Los genéricos no van a poder aparecer inmediatamente después de que sale uno original?

Hoy día una empresa puede tener inmediatamente acceso a la información cuando se inscribe un medicamento nuevo, pero no significa que salen inmediatamente al mercado con el genérico, porque no asumen el riesgo de cambiar la línea de producción, y comprar el principio activo hasta que no estén seguros que el medicamento fue exitoso, por eso esperan varios años, así que las cosas van a seguir igual.

Y la Caja de Seguro hace lo mismo como farmacovigilancia, porque ellos no someten los medicamentos que compran a pruebas de laboratorio y en la población para comprobar que el medicamento tiene el efecto que quiere, sino que espera 4 o 5 años de que el producto ha estado en el mercado privado porque esta es una forma de asegurarse que a nadie le va a salir una cola, que nadie se va a morir por usarla. Es una forma barata de hacer farmacovigilancia, y entonces después de esos 5 años los incorpora. Y lo hace cuando ya pasó casi la protección que se le había dado a la industria farmacéutica.

-¿Qué pasa con los 20 años de patentes si no se aprueba el TLC se eliminan o queda igual?

La legislación que protege la propiedad intelectual es algo que el país ya tiene indistintamente de que pase o no el TLC, creo que se ha generado una confusión intencional en este tema. La ley protege el descubrimiento, la innovación a favor de aquel que lo descubre, eso es algo que no tiene nada que ver con el TLC.

Una patente universalmente se extiende por un plazo de 20 años, pero pasados los 5 años de protección a los datos de prueba, pero eso no significa que otras empresas estudien moléculas de la misma familia de la que se patentó el medicamento y obtengan uno similar, la competencia en esta industria es feroz y el resultado es precisamente que nunca va a haber un monopolio, ni con el TLC, ni sin el TLC.

-Usted considera que el mensaje se ha confundido, ¿a que lo atribuye?

Hay intereses económicos de por medio, la industria de genéricos no quiere reconocer que la industria de investigación farmacéutica tiene el legítimo derecho de proteger su investigación y su descubrimiento, esto no es algo que Costa Rica se esté sacando de la manga, la protección de esta información, de este nuevo medicamento existe en muchos países del mundo. Casos como Colombia que no tiene TLC y los protege ha demostrado que en vez de desaparecer los genéricos más bien se ha aumentado su presencia en el mercado.

-¿La discusión no ha sido entonces por defender la salud de las personas?


No, jamás, aquí lo que pelean los grupos es un espacio de mercado, utilizan información no se si es por desconocimiento o intencional, pero la usan de forma que se manipula las intenciones de las personas y eso no es válido. Se generan más que falsedades se dan falsificaciones, y una falsificación parece verdadera, esa ha sido la dificultad para dar a conocer la realidad de las cosas, porque dicen las mentiras de una forma tan estructurada que parecen ser verdad.

-¿Van a aumentar los precios de los medicamentos?

El factor de protección no es el único que incide en el precio, también están los impuestos que algunos países le ponen a los medicamentos, y entonces la industria local se aprovecha y cobra más caro; también influyen los altísimos costos de distribución, la estructura de salud y la calidad del medicamento.

-¿No todos los medicamentos son de buena calidad?


La industria de innovación cuando entrega los datos de prueba al Ministerio de Salud está probando que sus medicamentos son eficaces, cuando un genérico copia la receta y se referencia contra un original no está probando nada, ellos solo dicen copiamos esta receta y como ellos ya probaron que son eficaces, entonces por añadidura yo también lo soy. El problema es que en Costa Rica no se ejerce farmacovigilancia, la constatación de que el principio activo que utiliza esa farmacéutica es el mismo y va a dar el mismo resultado. No quiero decir que los genéricos no gozan de claridad, lo que trato de decir es que no comprueban su calidad, y ha habido muchísimas instancias de rechazos por fallas terapéuticas de medicamentos genéricos que no han comprobado su calidad. No tratamos de sacar a los genéricos del mercado, pero queremos mostrar que la industria de innovación hace un esfuerzo real de comprobar calidad y la industria de genéricos no lo hace.

-¿Cómo obtienen los permisos entonces?


Técnicamente, por vía reglamentaria la industria farmacéutica de genéricos si no presenta sus propios datos de prueba debe, al momento de inscribir su medicamento probar la bioequivalencia con el medicamento final y biodisponibilidad en el cuerpo humano, es decir, que esa pastilla es equivalente biológicamente al medicamento contra el cual se referenció y que eso lo constatará con pruebas de laboratorio, pruebas en humanos que son mucho más baratas que todas las pruebas de base clínica que realizó la industria farmacéutica de investigación. No son tan costosas como para que una empresa consolidada no pueda pagar por hacerlas, pero en muchos casos ni registran datos de prueba ni presentan pruebas de bioequivalencia, entonces no hay ningún respaldo de su calidad.

-¿En este momento, si usted compra un genérico no tiene ningún respaldo de que no le vaya a salir cola, como dijo usted?


Lo que tiene es el respaldo de la marca, Gtuttis, Pffizer, por ejemplo, y debe tomar una mayor cantidad de producto que si fuera es el medicamento original, pero sabe que la marca le da el beneficio que usted busca, y que tiene un respaldo.

-¿Y los genéricos que no tienen marca no tienen respaldo?


Eso es un problema, porque ¿quién las respalda? No quiero asustar a la población, porque otro tema es la cantidad de falsificaciones que se dan, vimos las pastas de dientes chinas que nadie sabe como, y se da la falsificación con medicamentos también.

*Michelle Coffe Martínez es subdirectora de la Federación Centroamericana de Laboratorios Farmacéuticos, Fedefarma
Tomado del Diario Extra

domingo, 8 de julio de 2007

El Seguro está seguro: TLC y CCSS


Escribo este artículo convencido de que hay tres temas acerca del impacto del TLC sobre la Caja que es conveniente y oportuno dilucidar: el clima nacional para la creación de empleo e inversiones es una garantía para aumentar las contribuciones a la seguridad social, existe un blindaje constitucional que tiene la Caja en relación al TLC y la institución tiene una sólida política de medicamentos que se mantendrá vigorosa con Tratado o sin él.

Buen clima. La tranquilidad en el país en materia de inversiones y empleo es el mejor seguro para la CCSS. En el 2006 se dan más de 140.000 nuevos afiliados en salud y pensiones y los cotizantes ya superan el millón de trabajadores inscritos. Si en Costa Rica se diera un reflujo en el empleo, producto de una percepción de que otros países que aprobaron el TLC son más propicios a la inversión, ello podría ser la causa de una relevante afectación a la seguridad social.

Ya en el pasado la nación experimentó y la CCSS sufrió el impacto de una política de cerrarse al mundo a inicios del decenio del 80. El desempleo subió a principios de esa década a más de 9%, la afiliación a la CCSS se estancó completamente, la rentabilidad real del régimen de invalidez, vejez y muerte (IVM) llegó a su punto mínimo de -42. Hoy, con la incertidumbre de quedar al margen del TLC no se puede jugar, la primera víctima puede ser la Caja.

Anclaje sólido. Los seguros sociales tienen un anclaje sólido en la Constitución Política. La Caja ofrece múltiples servicios en salud, incapacidades, maternidad, pensiones por invalidez, vejez y muerte y las pensiones del Régimen No Contributivo. Además, la Caja no aumenta sus cuotas si a una persona se le detecta que tiene diabetes o es cardiópata. Ningún seguro privado le llega ni a los talones a la Caja. La institución tiene un menú reforzado y comprensivo en su red de protección social. Pero más allá de ello, tiene además un blindaje jurídico sólido.

La Constitución, por decirlo así, le da un abrazo maternal y paternal a la entidad. En concreto reza el artículo 73: “Se establecen los seguros sociales en beneficio de los trabajadores manuales e intelectuales, regulados por el sistema de contribución forzosa del Estado, patronos y trabajadores, a fin de proteger a éstos contra los riesgos de enfermedad, invalidez, maternidad, vejez, muerte y demás contingencias que la ley determine”. Respecto a esa disposición constitucional (art.73), la Sala IV de la Corte Suprema de Justicia, en resolución 7393-98, ha resaltando el carácter de derecho fundamental a la seguridad social que contiene dicha norma: “…por expresa disposición constitucional, esta gestión ha de ser pública, a cargo del Estado, representado por la Caja Costarricense de Seguro Social, y la financiación responderá al principio cardinal de Solidaridad Social, pues se funda en la contribución forzosa y tripartita que realizan los trabajadores, patronos y el Estado”.

Además, de conformidad con los ordinales 1 del Código Civil y 6 de la Ley General de la Administración Pública, existe una estructura piramidal de las normas, en orden descendente de fuerza y jerarquía, según la cual, por encima de todas las demás disposiciones jurídicas (incluyendo los tratados internacionales), se encuentra la Constitución Política y la Caja está bien protegida en ese sentido. Más aún se encuentra fuera de los alcances del Tratado de Libre Comercio.

Los seguros sociales de la Caja están excluidos de los efectos del TLC. La llamada Comisión de Notables fue categórica al afirmar: “Queda claramente establecido en el contexto del Tratado que los servicios de Seguridad Social prestados por la Caja Costarricense de Seguro Social quedan fuera de la apertura (…)”. Reitero a las familias del país y en particular a la mujer costarricense, que en diversas encuestas muestra un especial cariño por la Caja, que ésta está excluida del Tratado (Anexo 12.9.2 Sección H): “Para mayor certeza, los servicios de seguridad social referidos en el primer, segundo y tercer párrafos del artículo 73 de la Constitución Política de la República de Costa Rica y suministrados por la Caja Costarricense de Seguro Social a partir de la fecha de la firma de este Tratado, no estarán sujetos a ningún compromiso incluido en este Anexo”.

Medicamentos. El TLC no afecta la política institucional de medicamentos y no le impide en absoluto comprar productos genéricos. La Lista Oficial de Medicamentos (LOM) en la actualidad incluye 627 presentaciones farmacéuticas, correspondientes a 453 principios activos o “la molécula que cura. La lista se define en función del patrón de las causas de enfermedad que afectan a la población del país.

Esta Lista posibilita tratar el 98% de la totalidad de las patologías que padece la población de Costa Rica. En la práctica, la cobertura alcanza un 100%, toda vez que los medicamentos para el 2% de las enfermedades restantes también se cubren. Usualmente sólo se añaden o cambian a esa Lista de 8 a 10 principios activos por año. La Caja saca las licitaciones para comprar “la molécula que cura” y por ello adquiere muchos productos llamados genéricos, es decir, aquellos producidos por empresas que no inventaron el medicamento y también compra productos patentados, los llamados innovadores: en promedio un 65% son genéricos y un 35% innovadores. De todos estos la Caja adquiere menos del 6% de medicamentos producidos en Estados Unidos.

No existe razón técnica para que esto cambie con este TLC, como no ha sucedido con los otros tratados que ha firmado Costa Rica en los últimos años. En todo caso, para darles mayor seguridad a los usuarios, en caso de una necesidad pública para proteger la salud de la población, Costa Rica mantiene un fuerte instrumento, cual es hacer uso de la patente sin autorización del titular de los derechos, con la aplicación de la licencia obligatoria; también tendría derecho a hacer importaciones paralelas del producto patentado. En el caso de las importaciones paralelas, se puede traer el producto del país en donde sea más barato el medicamento sin pagar al dueño de la patente.

Hay desafíos independientes del TLC: para resolver patologías que afectan a grupos minoritarios de pacientes, son necesarios medicamentos caros para los cuales no pareciera probable que van a existir genéricos.

Los productos genéricos se utilizan en un alto porcentaje frente a los productos innovadores, como se desprende de la revisión de las compras de medicamentos realizadas en el año 2006. Para las enfermedades del sistema digestivo (275.000 pacientes), el 100% fueron genéricos; para las enfermedades del sistema respiratorio (240.000 pacientes), el 95% fueron genéricos y el 5% innovadores; para las patologías del sistema génito-urinario (147.000 pacientes), el 90% fueron genéricos y el 10% innovadores; para el sistema osteo-muscular (105.000 pacientes), el 92% fueron genéricos y el 8% innovadores; para los padecimientos del sistema cardiovascular (895.000 pacientes), el 92,5% fueron genéricos y el 7,5% innovadores; para las enfermedades endocrinas y metabólicas (325.000 pacientes), el 33% fueron genéricos y el 67% innovadores; para tumores (9500 pacientes), el 66% fueron genéricos y el 34% innovadores.

Sin embargo, es evidente que para aquellas patologías que necesitan medicamentos en los que el cambio tecnológico es mayor o se concentran en poblaciones pequeñas y de alta complejidad, como las que se utilizan en el tratamiento de enfermedades endocrinas y metabólicas y en especial en el tratamiento del cáncer, los medicamentos innovadores están y seguirán estando presentes en un porcentaje mayor, condición que se va a mantener con TLC o sin él. Los asegurados deben estar tranquilos al saber que la Caja, en una economía en crecimiento y con nuevos empleos, le hará frente a sus necesidades de medicamentos sin poner en riesgo las conquistas en salud de la población.

Desarrollo comercial. El TLC no es una panacea, no resuelve los problemas generales del desarrollo nacional: estos son responsabilidad de todos y debemos abordarlos comprensivamente como país. El TLC da acceso a mercados y crea un clima propicio para la creación de empleos y de inversión, lo que precisamente es un buen seguro para el Seguro Social. El Tratado no hace mella a la Caja: la protección que le da la Constitución y la exclusión de ella del Tratado le dan seguridad adicional al Seguro. La política actual de medicamentos es sólida y seguirá aplicándose en cualquier nuevo contexto. El Seguro está seguro. Es responsabilidad de la presente y las próximas generaciones mantenerlo así: solidario, universal, equitativo y pujante.

Por Eduardo Doryan
Tomado de la Nación