viernes, 29 de octubre de 2010

Viernes de recomendación


¿Por qué se oponen los intelectuales al capitalismo sí ellos mismos se desenvuelven bien en estas sociedades, disponiendo de amplia libertad para formular, desarrollar, propagar, enseñar y debatir las ideas nuevas? En el presente ensayo, el filósofo Robert Nozick (1938-2002) planteó varias explicaciones que originan, según su criterio, el rechazo o resentimiento a la sociedad capitalista.

jueves, 28 de octubre de 2010

Jumanji empresarial: sacrificar al cerdo

Con bombos y platillos, el improductivo Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) anuncia su nuevo catálogo de trámites que incluye los 1.780 trámites que componen el marco empresarial de nuestro pequeño pero complejo sistema socioeconómico. Aún más significativo es el anuncio, por parte de esa cartera, de que este nuevo catálogo ya incorpora las reformas regulatorias que han surgido del proyecto de mejora regulatoria del gobierno actual.

Los colectivistas siempre han señalado que la intervención del gobierno es necesaria para: 1) proteger a la sociedad de los costos externos, vía regulación, provenientes de las actividades económicas; 2) redistribuir riqueza; y 3) proveer servicios que el mercado suministraría de modo ineficiente. Sobre el primer punto, objeto de esta modesta contribución literaria, creo conveniente señalar que, aunque la existencia de una externalidad o “falla de mercado” es condición necesaria para la acción del Estado, no es sin embargo una condición suficiente para generar otros costos externos o efectos negativos causados por la regulación.

La observación e identificación de “pseudofallas” del mercado, aparte de que indica una ignorancia voluntaria y radical, es casi un deporte en las trincheras colectivistas. Pero la intervención regulatoria, producto de una hiperreacción ante el menor indicio de un costo externo, genera siempre costos externos propios (consecuencias no previstas) que deben confrontarse con los potenciales beneficios de dichas acciones. Entre estas consecuencias se encuentra el “aumento en los costos de transacción, costos de búsqueda e información, costos de negociación y de decisión, costos de políticas y reforzamiento, todo lo cual representa una pérdida de recursos debida a la ausencia o distorsión de la información” (Williamson 1975, 1985).

También podemos enfrentar la intervención estatal con la necesidad de garantizar los derechos de propiedad, claves para el desarrollo económico y social de un país. Los derechos de propiedad suelen ser acordados más eficientemente por los mismos individuos o empresas, pero no se elimina la necesidad de que estos sean protegidos por el “imperio de la ley”. Según Gerald P. O´Driscoll Jr. y Lee Hoskins, en su tesis “Derechos de Propiedad (la clave del desarrollo económico)”, los dos elementos esenciales de los derechos de propiedad son: 1) el derecho exclusivo a usar los propios recursos como se juzgue conveniente, siempre que no violen los derechos de un tercero; y 2) La capacidad de los individuos para transferir o intercambiar estos derechos a voluntad. El grado en que se respeten esos elementos y se exija su cumplimiento determina la eficiencia con que se asignan los precios de bienes y servicios dentro de una economía. Y resumen los autores que “cuanto mas fuerte es el sistema de derechos de la propiedad privada, tanto mejor es la economía para asignar con eficiencia y ampliar las oportunidades de creación de riqueza”.

Claro que para las mentes estilo MEIC, un ministerio de por sí tan antieconómico, entender conceptos tales como costos de transacción y derechos de propiedad es como querer que un cochinito entienda el por qué de la tradición de comer el apetecido cerdo en las fiestas navideñas. Simplemente lo hacemos para festejar y por eso sacrificamos al puerco: ¡no hay otra salida!

Andrés Pozuelo

miércoles, 27 de octubre de 2010

Invitación a evento


En ASOJOD queremos invitarlos al siguiente evento:

Seminario de Ley General de Electricidad

Fecha: Lunes 8 de noviembre de 2010
Hora: 7 pm-9 pm
Lugar: Sala Magna de la Universidad Autónoma de Centroamérica (UACA), Cipreses de Curridabat (600 mts norte de la Bomba La Galera)

Expositores:

Ing. Teófilo de la Torre, Ministro de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones
Ing. Jesús Castro, Presidente Sindicato ANTTEA
Ing. Mario Alvarado, Director Ejecutivo ACOPE
Lic. Mario Quirós, Ex Diputado Asamblea Legislativa
Lic. Alejandro Barrantes, Director de ANFE

Costo: 5 mil colones (incluye refrigerio)

Para reservaciones: 2253-4460/ 8996-6569/2224-7350
Fax: 2253-4497
Correo electrónico: anfe@anfe.or.cr
Oficinas de ANFE: Barrio Francisco Peralta, contiguo a la Cámara Costarricense de la Construcción, San José de Costa Rica

martes, 26 de octubre de 2010

La columna de Carlos Federico Smith: partidarios de la libertad


Hace doscientos años, en la Ciudad de Cádiz hubo una reunión de Las Cortes con el propósito de redactar una constitución que recogiera las ideas de libertad que empezaban a difundirse desenfrenadamente libres por el Imperio Español. De allí surgió la Constitución de Cádiz, aún hoy conocida -y más en aquella época- como “La Pepa”. Entre sus características únicas, dicha reunión fue la matriz de la palabra liberal, que se empleó por primera vez para designar a los partidarios de la libertad. Liberales fue el término usado para agrupar a los creyentes en limitar la coerción que algún Estado podía ejercer sobre los individuos. La ausencia de coerción -o libertad- fue el principio vencedor en las Cortes de Cádiz.

En contraste con los partidarios de la libertad, sus oponentes en ese entonces reivindicaban el derecho real a someter a los súbditos a los imperios monárquicos, que ungidos, por la razón que fuera, divina o terrena, creían tener un derecho natural a imponerse sobre las voluntades de los hombres libres, convirtiéndolos en simples receptores de las decisiones de algún soberano y no de actores de su propio destino. A estos partidarios de la monarquía se les llamó “serviles”, pues servían a los reyes gobernantes.

Afortunadamente, con el paso del tiempo la palabra libertad -al menos en Costa Rica y en muchas partes de Europa y de Oriente- ha conservado su esencia: “la independencia frente a la voluntad arbitraria de un tercero”. No ha sido lo mismo con la palabra servil, que de ser antes un simple servidor del rey, hoy más bien la asociamos de alguna manera con una conducta indigna.

Por ejemplo, se oye hablar del “servilismo de un funcionario”, para dar a entender la entrega total de un funcionario segundón al poder de un burócrata superior, o la sumisión de algún individuo a la voluntad de algún otro aún cuando no se está de acuerdo con la bondad o conveniencia de sus ordenes. Pero ese sinónimo de bajeza aún va más allá: su cobertura se ha expandido de individuos a estados; así se dice de naciones serviles cuando renuncian a sus principios, de alguna manera definidos y aceptados, para aceptar sumisamente, y por las razones que fuere, las posiciones de naciones más poderosas, aunque estas vayan en contra de las propias. El silencio, el mutismo, la no-opinión, por el momento, característicamente suele ser su compañero.

Hace poco el Premio Nobel fue entregado en dos de sus versiones -a la literatura y a la paz- a dos grandes defensores de la libertad. Mario Vargas Llosa -Premio Nobel en Literatura 2010- es y ha sido un destacado promotor de ella. Manifestó, en su alegría al conocer la noticia, que su compromiso con el liberalismo se ve fortalecido con este reconocimiento. El chino Liu Xiaobo, Premio Nobel de la Paz 2010, permanece en una prisión de su país, sin posibilidad actual de lograr ser un hombre físicamente libre, por el simple hecho, tipificado como delito por el Gobierno chino, de pedir la libertad de su pueblo. El reconocimiento otorgado abrió una ventana para que los hombres y mujeres de los pueblos libres clamaran por la libertad física de aquel cuyo delito fue pregonar, desde los ecos de la Plaza Tien an Men, que era hora de que el ciudadano chino se emancipara del yugo opresor del dictador, que impone su voluntad sobre la de los ciudadanos. Tal afrenta lo mandó a prisión y por ella el gobierno chino lo convirtió en “un delincuente”.

Costa Rica siempre se ha sentido orgullosa de su tradición de defensa a ultranza de los derechos humanos. “No envidia las cortes de Europa ni las riquezas que en ella se encierran”, suele cantar refiriéndose, no a la moderna Europa libre, sino al Ancien Régime que yace en el basurero de la historia: el ciudadano costarricense no estaría dispuesto a que, por un plato de lentejas o un estadio florido -aunque el cínico recordaría que sólo bastaba con llegarle al precio adecuado- dejara de estar dispuesto a interceder respetuosamente y casi a manera de rogativa, por la libertad de Xiaobo. Dudo mucho que el costarricense libre escogería someterse servilmente, con un silencio cómplice, a la tiranía que quita la libertad a un individuo, que tan sólo desea que los ciudadanos de su país puedan escoger sin imposición.

Me parece que el pueblo costarricenses sigue creyendo en este principio, no así sus gobernantes, quienes, ante la petición de naciones civilizadas de Occidente para que las autoridades del estado chino liberaran al nuevo Premio Nobel de la Paz, optaron por guardar silencio, evidenciando que, “porque China nos ayudaba mucho, porque su gobierno aportó mucho en la crisis financiera para atender nuestra deuda y porque el estadio que se inaugurará pronto es una obra hermosa“, mejor el gobierno con oportunismo guardaba silencio. Y por supuesto, ya pronto se afinará un nuevo paquete de cooperación de China hacia Costa Rica: plata para terminar lo que falta de un estadio, que es el precio del silencio.

Jorge Corrales

lunes, 25 de octubre de 2010

Tema polémico: las Repúblicas bananeras


Repúblicas Bananeras es un término peyorativo utilizado para calificar a los países atrasados, empobrecidos, corruptos y carentes de instituciones democráticas sólidas. Particularmente es empleado para referirse a Centroamérica, el Caribe y varios países de África, que se caracterizan (o caracterizaban) además, por ser productores agrícolas dependientes de una compañía extrajera.

El término, acuñado por el humorista y escritor de cuentos cortos estadounidense William Sydney Porter, viene a la memoria a raíz de la reciente diferencia entre Costa Rica y Nicaragua, a partir de la polémica generada por el supuesto dragado del rio San Juan.

Varias son las causas, a lo largo de la historia, que han motivado las tensiones entre ambos países y no es un secreto que el tema, en los últimos años, ha sido utilizado por el Gobierno nicaragüense como estrategia político-electoral, con el ánimo de exacerbar el sentimiento nacionalista del votante, alejando su atención de los problemas que aquejan a la segunda nación más empobrecida del hemisferio occidental. Como es conocido, para las próximas elecciones en 2011, el actual presidente, Daniel Ortega, tiene intenciones de ser reelecto (pese a que la Constitución nicaragüense no lo permite). Sin embargo, ya en América Latina hemos visto numerosos casos de gobernantes que impulsan reformas para que el ordenamiento jurídico les quede "a la medida".

En respuesta a la aparente violación a la soberanía costarricense, producto de las labores del hipotético dragado del río, el ministro de Seguridad José María Tijerino, envió a la zona norte del país (específicamente isla Calero) un contingente de la Fuerza Pública como parte de la operación denominada "Misión Paz", en aras de resguardar la autoridad sobre el territorio patrio. Como parte del operativo, los oficiales izaron la bandera costarricense en la isla, lo que fue observado por militares del Ejército de Nicaragua que estaban al otro lado del San Juan, sin que reaccionaran.

Ante todo esto, resulta simplemente deprimente observar cómo las autoridades políticas de ambos países distraen su atención ante temas tan insignificantes cuando la población de ambas naciones se debaten entre un mar de burocracia, ineficiencia y corrupción que limita el desarrollo y cercena el potencial de sus ciudadanos. El tema del San Juan palidece de intrascendencia ante los desafíos reales que enfrentan ambos países, por lo que resulta cuestionable el actuar de los Gobiernos.

¿Acaso el Gobierno nicaragüense realiza el supuesto dragado del San Juan para con la simple motivación de limpiar el cauce del afluente? Las declaraciones del Presidente Ortega reflejan la verdadera intención de la labor: "Este es nuestro río San Juan. ¡Cuánta historia, cuantas ambiciones, imperialismos y expansionismos derrotados!"

Por otra parte, ¿cómo explicar el reciente interés del Gobierno costarricense por “recuperar” el territorio nacional, cuando históricamente las fronteras norte y sur han sido sistemáticamente abandonadas a su suerte?, ¿no bastaba la vía de la diplomacia para que el Gobierno nicaragüense corrigiera sus acciones?, Edén Pastora tiene razón cuando dijo que el terreno al que el “ejercito” nicaragüense ingresó es tierra de nadie. De hecho, las fronteras costarricenses son tierra de nadie.

Como sabemos, la disputa por el río ya había sido dilucidada por la Corte Internacional de Justicia cuando falló que Costa Rica posee libre navegación con propósitos de comercio y transporte de turistas y Nicaragua goza de la soberanía sobre la vía fluvial. Sin embargo, en nuestras banana republics lo importante es lo intrascendente y, el sinsentido, los temas sustantivos pueden esperar.

domingo, 24 de octubre de 2010

A las puertas de la gran guerra comercial


Hace ahora algo más de un año advertíamos de que la crisis financiera y económica podría acabar transformándose en una guerra comercial de imprevisibles consecuencias para la economía mundial. Desde entonces, dicho riesgo no sólo no se ha atenuado sino que está más presente que nunca. La guerra de divisas en la que están inmersas las principales potencias del planeta amenaza con levantar nuevas barreras arancelarias no vistas desde la Gran Depresión de los años 30.

En 2009, al menos 17 de los 20 países más ricos del planeta pusieron en marcha nuevas barreras proteccionistas para proteger a sus industrias nacionales de la competencia exterior, según el Banco Mundial. Esta tendencia ha seguido creciendo en 2010. Así, el último informe al respecto, el denominado Global Trade Alert, pone de manifiesto que, pese a la recuperación del comercio internacional, la mayoría de los gobiernos han seguido implantando medidas proteccionistas tales como la concesión de subsidios públicos y acceso a créditos baratos. Dichas medidas, sumadas a los rescates y las multimillonarias ayudas públicas inyectadas a determinados sectores “estratégicos”, han conformado las conocidas “políticas de promoción exterior” que, en esencia, generan graves perturbaciones en el comercio internacional.

Excluyendo las rebajas y exenciones tributarias, este tipo de políticas suponen un atentado directo contra el libre mercado, pero, al menos, hasta ahora muy pocos gobiernos se habían atrevido a imponer subidas arancelarias y nuevas tarifas con el fin de frenar la llegada de importaciones a sus respectivas economías domésticas. Sin embargo, este escenario de preguerra comercial se ha visto agravado en los últimos meses mediante la intervención directa en los mercados de divisas con el fin de aplicar devaluaciones monetarias. La caída deliberada del dólar ha disparado todas las alarmas, y ahora países emergentes y grandes potencias pugnan entre sí para envilecer sus monedas o, como mínimo, frenar su apreciación respecto al dólar. Por el momento, Japón y los emergentes asiáticos y latinoamericanos están tomando ya medidas en este sentido.

De hecho, algunos gobiernos ya han decidido imponer controles a la entrada de capitales foráneos mediante subidas fiscales para debilitar sus divisas. Por desgracia, esto es tan sólo la punta del iceberg. Esta guerra de guerrillas, centrada en la adopción de un amplio abanico de medidas indirectas para impulsar las exportaciones y reducir las importaciones, está ya a las puertas de convertirse en una guerra comercial pura y dura a nivel mundial.

El arma ya está encima de la mesa y el objetivo, marcado. El Gobierno de Estados Unidos ha aprobado la denominada H.R. 2378 Currency Reform for Fair Trade Act, una norma destinada a imponer altos aranceles a todas los productos provenientes de aquellos países que hayan manipulado a la baja sus divisas, en una clara e inequívoca referencia al yuan chino. Y ello, basándose ni más ni menos que en la histórica Tariff Act of 1930, más conocida como la Smoot-Hawley Tariff, surgida poco después del crack del 29.

Esta medida elevó los aranceles de Estados Unidos a los niveles más altos de la historia contemporánea con la excusa de proteger a los agricultores nacionales, uno de los grandes sectores “estratégicos” por entonces, pero que se fue extendiendo progresivamente a casi todos los sectores productivos del país. Su objetivo perseguía mejorar la producción interna a expensas de empobrecer al vecino. Y así fue. Tras Washington, todas las grandes potencias imitaron la misma estrategia.

Como resultado, esta política contribuyó a reducir drásticamente el comercio mundial: las importaciones procedentes de Europa cayeron desde los 1.344 millones de dólares en 1929 a tan sólo 390 millones en 1932; mientras que las exportaciones de EEUU a Europa pasaron de 2.341 millones a 784, respectivamente. ¿Resultado? El comercio mundial se hundió cerca de un 66% entre 1929 y 1934, provocando además graves tensiones políticas y diplomáticas.

La nueva estrategia de EEUU contra China supone un auténtico suicidio. La norma, pese a haber obtenido el visto bueno de Congreso, está a la espera de ser aprobada definitivamente. Por el momento, tan sólo ha sido expuesta a modo de amenaza directa para presionar a China a revaluar su moneda. La cuestión es... ¿y si Pekín no da su brazo a torcer? Algo similar sucedió con Japón en los años 80, tras los denominados acuerdos del Plaza. Desde entonces, el dólar se ha hundido un 70% respecto al yen y, curiosamente, el déficit comercial entre EEUU y Japón ha permanecido casi intacto. El problema es que China is different, sus relaciones diplomáticas son muy distintas a las niponas. Sin duda, de aplicarse esta norma, supondrá la mayor amenaza para el comercio mundial y la seguridad internacional desde la caída del mundo bipolar propio de la Guerra Fría.

Manuel Llamas

viernes, 22 de octubre de 2010

Viernes de Recomendación

Para este Viernes de Recomendación, presentamos este video de uno de los más grandes defensonres de la libertad Friedrich Hayek en su entrevista con John O´Sullivan. En esta entrevista Hayek habla del socialismo, los valores morales y política monetaria.

jueves, 21 de octubre de 2010

El Jumanji empresarial


Es un hecho lamentable pero común que, a la hora del análisis económico y político, los empresarios sean las piezas del rompecabezas que tienden siempre a perderse disimuladamente, pérdida que impide la apreciación del paisaje final, ya que las piezas aquí no encajan. Los factores, los medios de intercambio y la producción son, todos ellos, elementos fríos aunque fácilmente cuantificables, mientras que otros más humanos –el impulso, la intuición y la pasión por competir del empresario– no son medibles, convirtiéndose de esta manera en víctimas del menosprecio por parte de economistas y políticos.

Claro está que sin empresarios no existiría una economía que medir y, muy posiblemente, una sociedad que observar; y que entonces el Estado no contaría con una fuente de recursos basada en impuestos para alimentar su intervención (necesaria o no) en los mercados. A la vez, sin la disposición y el impulso del empresario, el capital financiero nunca se transformaría en medios de producción y el capital intelectual nunca se trasformaría en ideas o en bienes de consumo necesarios para el bienestar.

Si todo esto es evidente para un lego, ¿por qué no lo es para los políticos, economistas y burócratas que tratan hasta lo imposible de hacer de la aventura empresarial un juego de Jumanji?. La tarea de descubrir diferenciales en preferencias, precios y conocimientos ya es suficientemente difícil e intensa como para que el empresario tenga que enfrentarse a cargas impositivas altas, impuestos al tiempo bajo la forma de interminables trámites y hasta la propia coerción del improductivo aparato estatal.

Los intereses mutuos de una sociedad solo tienden a converger cuando la especialización, la producción y el intercambio decantan la figura de un empresario dispuesto a arriesgarlo todo en su afán de competir. Por dicha razón, el propósito del Estado no consiste en anular o inhibir el impulso empresarial sino, por el contrario, en estimularlo con el fin de generar el bienestar del conjunto de la sociedad, algo que se conoce igualmente con el nombre de “bien común”.

Andrés Pozuelo

miércoles, 20 de octubre de 2010

Nueva sección: Jumanji empresarial


A partir de mañana, en ASOJOD ofreceremos una nueva sección llamada "Jumanji empresarial", donde presentaremos un análisis de los problemas para hacer negocios en Costa Rica, desde la óptica de empresarios colaboradores nuestros.

La razón del nombre es que, en nuestro país, la realidad indica que los empresarios deben tirar los dados y atenerse a lo que salga, con completa incertidumbre, gracias a la ineficiencia y la intervención estatal que tantos costos y distorsionan provocan.

Esperamos que les guste.

Flash Legislativo


Este miércoles, los Diputados del Movimiento Libertario presentaron formalmente ante la Contraloría General de la República, una denuncia de nulidad absoluta de los contratos de arrendamiento de un lujoso edificio en Multipark para que se trasladen la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) y la Superintendencia de Telecomunicaciones (SUTEL).

La denuncia incluye la solicitud de una medida cautelar urgente, con la que se pretende la suspensión de la ejecución de ambos contratos, a efectos de evitar mayores lesiones al interés público. Además, el documento indica que se prescindió del mecanismo de licitación pública sin motivo justificado, violentándose la Ley de la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos y la Ley de Contratación Administrativa y su Reglamento.

Esperemos que la Contraloría investigue este tema a profundidad y sancione a los responsables. No puede aceptarse que una institución pública, sin razón alguna, deje sus instalaciones para pasarse a otras mucho más lujosas y traslade los costos a los tax payers.

martes, 19 de octubre de 2010

La columna de Carlos Federico Smith: trámites excesivos y absurdos


Con suma frecuencia uno escucha, ante cierta situación que no le place a alguien, decir que es necesario introducir regulaciones estatales para que no siga sucediendo, no se presente más o que simplemente cambie en el sentido deseado por quien solicita la regulación. Acuden a que el Estado intervenga en múltiples esferas, ambientes y órdenes: tal petición parte de que hay una capacidad especial del Estado, no sólo para interpretar correctamente las cosas (un burócrata diría en un curso universitario, que el Estado interpreta mejor la realidad nacional), sino para que sean tomadas las medidas correctivas requeridas.

Pero lo opuesto suele ser lo contrario: en el Estado no se dispone del conocimiento necesario, que si es factible encontrar en un orden de libertad o de mercado, en donde el conocimiento es distribuido entre muchísimos y, por tanto, la gente se especializa en saber lo que le interesa. El Estado nunca es capaz de saber en detalle lo que los individuos sí pueden saber en un orden en el cual se intercambia el conocimiento, que usualmente se traduce en precios que informan en un mercado. Este tema lo conocemos los liberales como la imposibilidad del cálculo en la economía de decisión centralizada, en contraste con el que surge en una economía descentralizada de mercado.

Pero aún, ante tal incapacidad natural, abundan las peticiones para que el Estado intervenga en cuanta cosa se le puede ocurrir a algunos. Por ello llama la atención lo que dijo la Presidenta Chinchilla en la inauguración de la construcción de viviendas en Nueva Cinchona, zona azotada por un terremoto hace relativamente poco tiempo. Como recordarán, hubo un gran esfuerzo de muchas personas, físicas y jurídicas, que recogieron fondos para que se desarrollara un programa de vivienda para la familias que perdieron sus casas por el terremoto. El caso es que ha pasado más de un año y medio para que con esos recursos principalmente “privados” se pudiera empezar a construirlas. Doña Laura señaló que ello “nos mostró lo absurdos que se pueden volver los procedimientos cuando se desconoce la necesidad de muchos costarricenses.”

Lo sorprendente no es la queja, que mucho la conocemos todos los costarricenses, sino que sea ella quien la formule, cuando lo que más bien podría esperarse de la Presidenta, justificadamente molesta por la actuación burocrática, es una decisión tajante de eliminar esas trabas impuestas por el Estado, del cual una parte primordial es el Poder Ejecutivo que ella preside. ¿Por qué simplemente, en vez de quejarse, no da órdenes a sus subalternos y ad lateres de eliminar o variar significativamente los procedimientos actuales para hacerlos más expeditos? Se me ocurren tres posibles explicaciones de ello, aunque podría haber otras:

1. que no tiene ni la más mínima idea de cómo actuar ante las circunstancias que ella misma expone, con lo cual no nos queda posiblemente nada más que seguir esperando a que se dé cuenta de que ella “gobierna”;

2. que apenas está insinuando sus órdenes a la burocracia, lo cual debía alegrarnos, pero hay que pedirle a doña Laura que no lo exprese tan etéreamente, sino que les ordene empezar a actuar de inmediato en tal sentido , para que conozcan “la necesidad de muchos costarricenses”, pero que también porque tales regulaciones tienen enormes costos para la ciudadanía y:

3. que su queja ante esos procedimientos “absurdos” debe ser tomada como una orden, lo cual nos podría muy contentos, pero al mismo tiempo nos mueve a contar los días para ver resultados concretos. Ya hemos escuchado amplias promesas en tal sentido. Es más, a inicios de su gobierno. anunció que algo primordial sería la eliminación de trabas y obstáculos burocráticos que, en muy diversos sentidos, afectan a toda la población.

Como aún no he visto resultado alguno, por las razones que sean, hoy, arrastrando los pies, me inclino por esta última explicación de la conducta presidencial, pero le ruego al lector que dentro de un tiempo me recuerde si ha habido algo al respecto, para, muy posiblemente, enfrentarme con la realidad: en verdad dentro del Estado lo que importa es ver cómo se regula a las personas, en tanto ello les de poder a los burócratas.

Jorge Corrales

lunes, 18 de octubre de 2010

Tema polémico: la economía del conocimiento


Es un hecho. Vivimos en un mundo muy diferente al que conocieron nuestros padres y abuelos. Estamos inmersos en la Economía del Conocimiento. Hoy por hoy, los conceptos más populares citados por los economistas, educadores y empresarios de las principales economías del mundo son “wikieconomía” y “el mundo es plano”. Ya las barreras geopolíticas son cada vez más débiles gracias a nuevas tecnologías de la información como internet. Mucho ha cambiado y el mercado no es, de ninguna manera, la excepción. Lastimosamente, como analizaremos más adelante, los gobernantes latinoamericanos parece que no se han dado cuenta de este hecho tan evidente.

Contrario a la que sucedía hace muchas décadas, ahora el nivel de riqueza de un país no se mide por la cantidad y variedad de los recursos naturales que tengan dentro de su territorio. Ahora los países más ricos del mundo son aquellos en los cuales las personas invierten en productos y servicios con un alto nivel de tecnología y más allegado a las necesidades del cliente final en el mundo globalizado. Los ejemplos son clarísimos; países como Taiwan, Singapur y Hong Kong tienen de los PIB per cápita más altos del mundo y al mismo tiempo cuentan con pocos recursos naturales. Asimismo, otros países que tienen muchísimos recursos naturales como Nigeria y Venezuela tienen niveles altísimos de pobreza. Nunca falta alguien que todavía se pregunte por qué un país tan rico en recursos naturales como Argentina es cada vez más pobre. La respuesta es obvia: las necesidades y prioridades en el mercado han cambiado y parece que nuestras economías latinoamericanas todavía no se han dado cuenta.

¿Y por qué no se han podido dar cuenta? ¿Por qué Latinoamérica no ha sabido aprovechar las oportunidades que esta nueva era nos brinda? La respuesta es por culpa de las mismas personas que, con la excusa de la justicia social. han impuesto un sinfín de regulaciones y barreras en los mercados y no han permitido que los mismos se desarrollen como se debe. Otra característica que comparten todos los países que han podido insertarse exitosamente en la nueva economía y es el hecho de que permiten que las personas sean libres para tomar sus propias decisiones en un mercado sin regulaciones ni barreras. Han permitido que “el río siga su curso natural”. Por el contrario, los políticos latinoamericanos se empeñan en proponer que sea el Estado, mediante Ministerios, Institutos o Consejos, los que decidan todo aquello en lo que la creatividad burocrática pueda pensar. ¿Y qué hacen cuando ese estatismo fracasa? Culpar al mercado, culpar a la libertad y pedir aún más Estado.

En definitiva, algunos nunca aprenden.

sábado, 16 de octubre de 2010

Nueva sección: la columna de Carlos Federico Smith


A partir de este martes 19 de octubre y en adelante, ofreceremos a los lectores nuestra nueva sección: la columna de Carlos Federico Smith. Se trata de un espacio semanal donde Jorge Corrales, actual Presidente de ANFE, ex Presidente del Banco Central de Costa Rica, ex sub Contralor General de la República y colaborador de ASOJOD, estará aportando sus opiniones y comentarios acerca de temas relacionados con el acontecer nacional o internacional.

El pseudónimo de Carlos Federico Smith proviene de la conjunción de tres grandes pensadores que han influido considerablemente en el trabajo de Jorge Corrales: se trata de Karl Popper (Carlos), Friedrich Hayek (Federico) y Adam Smith (Smith), que se unen en un crisol muy interesante y enriquecedor para los lectores, especialmente para aquellos que quieren conocer y discutir a fondo las ideas del liberalismo. Esperamos que la disfruten.

viernes, 15 de octubre de 2010

Viernes de Recomendación


Para el día de hoy les presentamos el trabajo titulado: "La filosofía política de Ludwig von Mises" del profesor Gabriel Zanotti, en el cual como bien dice su nombre el filósofo argentino realiza un repaso de las principales posturas miseanas en este campo.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Flash legislativo


Ayer, la fracción del Movimiento Libertario presentó el proyecto de ley Nº 17.889, Ley de reducción y simplificación tributaria para el mejoramiento de la competitividad nacional, elaborado por la Asociación Nacionalo de Fomento Económico (ANFE).

La iniciativa pretende reducir el impuesto sobre la renta para convertirlo en uno más simple, que contribuya a una asignación más eficiente de los recursos y que promueva el crecimiento económico sostenido y la competitividad en Costa Rica, contrario a lo que procura el Gobierno con el paquetazo de impuestos que someterá a conocimiento de la Asamblea, en el próximo mes de diciembre.

El proyecto Nº 17.889 pretende bajar el impuesto sobre renta para empresas no domiciliadas en el país, a las pequeñas empresas, a las personas jurídicas domicialiadas en el país, a las personas físicas con actividades lucrativas. En cuanto a la escala de tarifas, la iniciativa propone que las rentas de hasta $15.500 anuales estén excentas y que sobre el exceso de dicha cantidad, se pague un 10% de impuesto.

Podríamos seguir describiendo el proyecto, pero nos extenderíamos demasiado, por lo que invitamos a los lectores a visitar la página de la Asamblea Legislativa y estar pendientes para poder descargarlo una vez que esté en el sistema.

En nuestra opinión, es una excelente noticia que se proponga reducir impuestos. La liquidación presupuestaria de 2009, recientemente discutida en el Congreso, demostró que el Gobierno le quitó recursos a los ciudadanos y empresas para destinarlo a fines "públicos" y ni siquiera fue capaz de ejecutarlos de forma eficiente, so pretexto de la crisis mundial. Sin embargo, es claro que la crisis, si bien tuvo impacto en la recaudación, no tiene nada que ver con la ejecución, al menos en el sentido que el Ejecutivo justificó.

En realidad, se demostró que la incapacidad del Estado para usar los recursos y la situación económica mundial generan que se realicen serias transformaciones del aparato estatal: se requiere su reducción, la eliminación de gastos e instituciones que no aportan nada y, consecuentemente, una dinamización de la actividad económica, que sólo se logra si se le permite a los individuos disponer de más recursos para invertir, ahorrar o consumir.

Además, en nuestro criterio, los impuestos bajos son una forma de mejorar la recaudación, pues al simplificarse la estructura tributaria se reducen los incentivos para evadir, por la simple razón que puede ser más caro pagar contadores y abogados que ayuden a "maquillar" los libros contables que pagar el impuesto mismo.

Finalmente, nuestra posición en torno a los impuestos siempre ha sido clara: son un robo institucionalizado. Sin embargo, la única justificación que encontramos para los impuestos es el financiamiento de la seguridad ciudadana y la administración de justicia, no así para todas las demás ocurrencias que caracterizan a nuestro país. Claro está, nuestra aspiración está lejos de cumplirse, pero vemos con buenos ojos que mediante este proyecto se reduzcan los perjuicios que le causan las "contribuciones" forzosas a los ciudadanos.

lunes, 11 de octubre de 2010

Tema polémico: la necesidad de la oposición


Las últimas elecciones en Venezuela deben servirnos como una lección para todos los costarricenses. La historia reciente de dicho país muestra cómo un gobierno absolutamente inoperante puede conservar su poder gracias a la incapacidad de la oposición para articular un proyecto alternativo y coherente al que se encuentra en el poder.

Esto es un relevante en un contexto como el costarricense, con un gobierno incapaz e inoperante a todas luces, que divaga sin rumbo claro. Pero la pregunta es ¿cuál o cuáles partidos políticos pueden acabar con la hegemonía del PLN, que día con día va copando más sectores de poder, no gracias a su capacidad sino a partir de la incompetencia misma de la oposición?

Precisamente los partidos de oposición deben encontrar la fórmula para desbancar al PLN y con ello evitar un tercer gobierno consecutivo de dicho partido. El gran obstáculo para ello es que los partidos de oposición más importantes parecieran estar muertos políticamente. Veamos: en lo que se refiere al Movimiento Libertario, habría que ser un iluso para pensar que este es una opción viable. El caudillismo de Otto Guevara ha acabado con la posibilidad de la renovación y formación de nuevos líderes, impidiendo el nacimiento de un verdadero partido y condenando a esa agrupación a un mero conglomerado de seguidores del "líder mesiánico". Además su desliz de aliarse al PLN después de haber afirmado que este era el partido más corrupto de la historia, resultó una verdadera novatada en lo que se refiere a la estrategia política.

El caso del PAC no resulta muy distinto. Dicho partido también ha sido secuestrado por un megalómano y su discurso ético pueril no pareciera ser una propuesta suficiente para seducir a los electores. No vale la pena ni siquiera comentar el fiasco acontecido con el TLC, en donde los flamantes diputados de ese partido intentaron obstruir el mandato ciudadano en las urnas. Po r último, el caso del PUSC resulta simplemente vergonzoso y no pareciera posible que dicho partido se logré recuperar de los sonados casos de corrupción.

Con este panorama pareciera que surge una pregunta necesaria: ¿será necesaria la creación de un nuevo partido político para arrebatarle el poder al PLN?

viernes, 8 de octubre de 2010

Viernes de Recomendación


Para este viernes de recomendación, les presentamos un artículo de Johan Norberg llamado Como la globalización conquista la pobreza. En este artículo Norberg presenta con ejemplos muy claros de que manera el proceso de globalización que hemos experimentado en todo el mundo en los últimos 50 años han disminuido los niveles de pobreza.

jueves, 7 de octubre de 2010

ECONOMÍA: El disparate de la trampa de liquidez


Keynes tenía una mala teoría del interés que se convirtió en la piedra de toque de todo su sistema. Para el inglés, el tipo de interés venía determinado por la intensidad de la preferencia por la liquidez, esto es, por el ansia con la que la gente quería demandar dinero. Si la preferencia por la liquidez era muy alta, los activos serían liquidados de forma generalizada, con lo que su precio caería y el tipo de interés subiría; si, en cambio, la preferencia por la liquidez era muy baja, los agentes se desprenderían de su tesorería adquiriendo activos, con lo que su precio subiría y el tipo de interés caería.

Keynes pensaba que la mayor parte de la demanda para atesorar dinero procedía de la incertidumbre sobre cuáles iban a ser los tipos de interés futuros: conforme caían los tipos de interés (esto es, conforme aumentaba el valor de los activos) cada vez más gente se formaría las expectativas de que los tipos de interés deberían subir en el futuro cercano, de modo que comenzaría a atesorar el dinero a la espera de que los tipos efectivamente subieran y pudieran adquirir los activos a un precio de ganga. El banco central podía intentar contrarrestar esta tensión alcista sobre los tipos de interés mediante operaciones de mercado abierto (expandiendo el crédito), pero aún así Keynes no confiaba demasiado en este remedio: a partir de cierto nivel, los tipos de interés se encontrarían tan bajos que las expectativas inevitablemente serían a que los tipos subieran, de modo que todo el aumento del crédito que pudiera generar el banco central sería inmediatamente atesorado por los bancos a la espera de que los tipos subieran (en lugar de destinarlo a inversiones productivas que impulsaran la demanda agregada y emplearan a los recursos ociosos).

Hoy son muchos los que sostienen que estamos inmersos en una trampa de la liquidez en la que los bancos no están dispuestos a rebajar más los tipos de interés a los que prestan su dinero. Los inflacionistas se quejan de que los tipos de interés, pese a estar poco por encima del 0%, son demasiado altos para que los empresarios quieran endeudarse e invertir; así, arguyen que la recuperación sólo llegaría por la vía monetaria si fuéramos capaces de generar tipos de interés negativos.

A Murray Rothbard le encantaba refutar los argumentos económicos reduciéndolos al absurdo. En ocasiones, esta técnica dialéctica puede merecer la pena; en otras, puede ser una finta para no entrar en el fondo de la cuestión más propia de un divulgador que de un científico. Sin embargo, esta vez no es Rothbard ni ningún economista derechoso quienes reducen al absurdo el argumento de los keynesianos, sino ellos mismos.

Hablar de la necesidad de tipos de interés negativos debería llevarles a plantearse si no falla algo en sus argumentos. Plantéese qué son tipos de interés negativos: yo invierto no para volverme más rico, sino para volverme más pobre. ¿Qué sentido tiene esto? Ninguno: argumentar que lo que necesitan las empresas para invertir son tipos de interés negativos es lo mismo que decir que son incapaces de generar beneficios, esto es, que el coste de oportunidad de los recursos que emplean es siempre mayor que el uso que pueden darle. Pero esto a su vez es absurdo, porque el coste de oportunidad se define como el segundo uso más valioso para unos recursos; entonces, ¿por qué no darle ese segundo uso más valioso y volver a generar beneficios?

Lo cierto es que la argucia de los tipos interés negativos sirve para que cualquier proyecto empresarial se vuelva viable. ¿Qué una empresa pierde cantidades astronómicas de dinero? Siempre podemos sostener que los tipos de interés no son lo suficientemente negativos, esto es, que su acreedor no le regala el suficiente capital como para compensar el resto de sus pérdidas.

Un disparate, sí. Pero los tipos de interés negativos son eso: expoliar a los ahorradores para mantener durante un tiempo proyectos empresariales inviables. ¿Por qué entonces los keynesianos no rectifican sino que se empecinan en su error? Porque todo el keynesianismo surge del dogma de que los problemas económicos siempre surgen por una insuficiencia de la demanda agregada: si gastamos más, lograremos el pleno empleo de los recursos.

Si por un momento reconocieran que el problema no pasa por gastar más, sino por producir otros productos para gastar de otra manera, entonces deberían admitir que la estructura productiva debe reajustarse y tendrían que comenzar a prestar algo de atención a los liquidacionistas-hooverianos-malísimos austriacos-teóricos de la resaca.

Por ello se encuentran en un callejón sin salida: o asumen que la economía ha llegado a un punto de madurez tal que es incapaz de generar nuevos proyectos rentables o reconocen que el problema es que la estructura productiva actual está consumiendo cantidades ingentes de capital y que debe readaptarse. A quienes opten por la primera hipótesis les recomendaría repasarse a Böhm Bawerk y a Fisher, porque la rentabilidad de las inversiones —a diferencia de lo que pensaba Keynes— no depende de la acumulación de capital —en cuyo caso deberíamos haber asistido a una caída sostenida de la tasa de ganancias desde los albores de la Revolución Industrial—, sino de la preferencia temporal (de la prima de valor de los bienes presentes sobre los bienes futuros).

¿Es entonces irrelevante que Bernanke y compañía estén obsesionados con mantener los tipos de interés por los suelos? No, en otro sitio he intentado demostrar que rebajar artificialmente los tipos de interés en momentos de depresión ralentiza el ritmo de liquidación y reajuste de las malas inversiones al incrementar el valor presente de las deudas. En otras palabras, prolonga de manera innecesaria la crisis y el consumo del capital.

No, no estamos sufriendo una trampa de la liquidez que mantiene los tipos de interés en un nivel demasiado elevado, sino una trampa de malas inversiones en las que nos hemos atascado en buena medida por unos tipos de interés que los bancos centrales se encargan por consolidar a niveles demasiado bajos.

Juan Ramón Rallo

miércoles, 6 de octubre de 2010

El Consenso Washington y Costa Rica


En este artículo se argumenta, primero, que es falso que el Consenso de Wash-ington pueda ser equiparado con una revolución neoliberal. En segundo lugar, que América Latina no podía continuar con su modelo de desarrollo, el cambio era ineludible. Tercero, que el Consenso se ha implementado solo parcialmente en Costa Rica. Cuarto, que la aplicación selectiva de reformas ha resultado en perjuicios para el crecimiento de la producción y la distribución del ingreso en detrimento del empleo de trabajadores y clase media; y, finalmente, se deja planteado que la agenda del Consenso no es completa.

El término Consenso de Wash-ington lo acuñó el investigador John Williamson, en 1989, como un intento de resumir las políticas que necesitaba América Latina para recuperar su dinamismo económico luego de la crisis de la deuda a inicios de la década de los ochenta y sobre las cuales había cierto consenso en Washington. El modelo de desarrollo que había seguido América Latina había hecho crisis irremediablemente.

La sustitución de importaciones y los intentos del Estado empresario habían encontrado sus límites. Estos se agravaron con los aumentos de precios del petróleo de los setentas, que, a su vez, dieron un nuevo oxígeno, pues el exceso de liquidez disponible encontró una demanda voraz para el financiamiento de los déficits fiscales y comerciales, hasta que estalló la crisis de la deuda externa. La reforma estructural devino inescapable.

Las instituciones de Bretton Woods (Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional) cobraron un nuevo dinamismo en el apoyo a la reforma. La síntesis de Wil-liamson refleja el pensamiento de entonces de esas instituciones. No obstante, algunos cuestionamos que el rescate parecía más dirigido hacia los bancos que a los países. Se pretendían ajustes que protegían el valor nominal de las deudas. Con el tiempo, el mercado terminó imponiéndose y las deudas externas se depreciaron como parte también del ajuste.

La ofensiva política neoliberal se asociaba más con los Gobiernos de Reagan y Thatcher, cuya agenda incluía monetarismo, economía de la oferta (“supply side economics”), un Estado reducido a su mínima expresión y privatizaciones. De esto únicamente las privatizaciones aparecen en el Consenso.

En su definición original, el Consenso incluía diez puntos: 1. disciplina fiscal; 2. reordenamiento de las prioridades del gasto público; 3. reforma tributaria; 4. liberalización de las tasas de interés; 5. tipos de cambio competitivos; 6. liberalización de las entradas de inversión extranjera directa; 7. liberalización comercial; 8. privatización; 9. desregulación; 10. promoción de derechos de propiedad.

Implementación de las reformas. Gran parte de las reformas del Consenso no se han adoptado en el país y son parte de las limitaciones al crecimiento y la estabilidad. La implementación parcial de la reforma ha tenido altos costos, en particular, destaca la falta de una reforma fiscal (reformas 1, 2, y 3).

El costo se paga por el lado del crecimiento con inestabilidad recurrente y necesidad de estabilizaciones; por inflaciones altas imbatibles, las cuales con causa de creciente desigualdad social; y limitaciones al gasto público, las cuales han debilitado un ataque frontal a la pobreza y han impedido importantes proyectos de infraestructura. Por su parte, las reformas 4, 5, 6 y 7 se han ejecutado con éxito. Es decir, se crearon las condiciones para el desarrollo de los sectores exportador y financiero.

Si bien esto ha generado dinamismo económico, este ha sido parcial, con consecuencias distributivas regresivas y ha limitado los mecanismos de movilidad social a disposición de los trabajadores y clase media. En cuanto a las privatizaciones, el elemento más ideológico del Consenso, se ejecutaron las referidas al Estado empresario en torno a Codesa, pero no en energía, telecomunicaciones, infraestructura, etc.; incluso las reformas más moderadas de apertura de monopolios y asociaciones público-privadas siguen encontrando obstáculos.

La desregulación de trámites y barreras de entrada es agenda pendiente, así como la promoción de derechos de propiedad. Es decir, tampoco se han implementado reformas que beneficiarían a productores para el mercado doméstico y en particular a las mypimes.

El Consenso de Washington incluía muchas medidas de sentido común, algunas quizás olvidadas por los excesos del estructuralismo latinoamericano, por ejemplo, en lo referido a la inflación; pero, en general, el Consenso no constituía la agenda ideológicamente cargada que algunos pretenden. Incluso, se puede argumentar que su aplicación parcial en Costa Rica, si bien ha generado dinamismo económico, también ha redundado en privilegios para los exportadores y sector financiero, pero sin que el Estado haya podido implementar gastos e inversiones para un desarrollo más equilibrado en lo sectorial y territorial, y equitativo en lo social.

Algunas de las limitaciones que tiene Costa Rica en su estabilidad macroeconómica, para mantener tasas elevadas de crecimiento sostenido y para combatir la pobreza y la desigualdad, tienen su origen, al menos en parte, en la falta de implementación de algunas recomendaciones básicas del Consenso de Washington.

Queda pendiente discutirse, además, si la agenda del Consenso es suficiente para lograr el desarrollo o si queda debiendo, y si en esas omisiones puede haber consecuencias también para el crecimiento y la distribución del ingreso.

Ennio Rodríguez

Flash Legislativo


Recientemente se presentó a la Asamblea Legislativa, el expediente Nº 17.804, que pretende eliminar el segundo párrafo del artículo 60 de la Constitución Política, para abolir la prohibición de que extranjeros puedan asumir la dirección de un sindicato.

En ASOJOD, siendo consecuentes con las ideas de la libertad, consideramos que eliminar este impedimento está bien. A pesar que no nos agradan los sindicatos, por ser organizaciones dedicadas al chantaje y a la obtención de premios a costa de los demás, no somos capaces, ni siquiera de sugerir, que deban proscribirse. Que no nos agraden los líderes sindicales tampoco significa que tengamos derecho a impedirle a un grupo de individuos escoger a quien los represente.

Así como hemos criticado que los planificadores estatales se erijan como conocedores de lo que es bueno y malo para cada quien y que caigan en la fatal arrogancia de creer que tienen toda la información necesaria para tomar decisiones en nombre de otros, criticamos que exista una prohibición como esta, con la cual es el Estado -y no los individuos miembros de un sindicato- el que decide a quién quiere poner al frente.

Desde el punto de vista moral, no existe diferencia en prohibirle a los extranjeros ser líderes sindicales o prohibirles crear una empresa. Cualquier impedimento de ese tipo es una limitación pueblerina, basada en el chauvinismo absurdo que hace a muchos creer que el sólo hecho de ser costarricenses los hace superiores a los demás y de esa xenofobia colectivista y tribal que los hace creer que el extranjero es malo.

Desde el punto de vista práctico, si el temor es que sindicalistas bolivarianos vendrán a Costa Rica a dirigir las cúpulas, hay que decir que no es más que un temor infundado. Ya esos mismos líderes vienen, adiestran a los sindicalistas criollos, los asesoran y si quieren quedarse a vivir en el país, lo hacen y se convierten en el poder detrás del trono en los sindicatos. No creemos que el hecho de que sindicalistas extranjeros dirijan una organización de esas, vaya a cambiar radicalmente la actitud que ellas tienen en la actualidad.

Ahora bien, aunque no se trata este tema en el proyecto, sí queremos hacer una advertencia: hay que evitar que se avance en la absurda propuesta de obligar a las empresas privadas a permitir los sindicatos, que es algo por lo que han venido reclamando el Frente Amplio y el PAC. El empresario, como dueño de su negocio, tiene todo el derecho de decidir qué se permite y qué no en su propiedad y el Estado no tiene por qué venir a obligarlo que se aguante un sindicato.

martes, 5 de octubre de 2010

Carreteras sin reglas!!!!!!!



Definitivamente hemos sido criados bajo un ambiente de positivismo y constructivismo que hasta para liberales como nosotros nos termina afectando. Algo que sería increíble para muchos (inluídos nosotros) como lo es la existencia de carreteras sin señales ni reglas, hoy es una realidad en ciertas ciudades europeas. Un ejemplo más del fascinante alcance del orden espontáneo y de la riqueza y variedad de opciones con las que nos sorprende la libertad y el ingenio humano día con día.

lunes, 4 de octubre de 2010

Tema polémico: la desigualdad social


En varias ocasiones nos han criticado a los liberales por no mostrar interés en el problema de la brecha entre los ricos y los pobres. En gran parte, estos críticos tienen razón: no encontramos sentido en dedicarle tanta atención al problema de la desigualdad social y optamos por concentrarnos en atacar el verdadero problema, que es la pobreza. La desigualdad social, contrario a lo que muchas personas exponen, no es la causa de tantos males que aquejan nuestra sociedad, pero admitimos que una desigualdad social con contrastes tan elevados como es el caso de América Latina, es extraño y no es normal en los países más desarrollados del mundo y amerita un análisis que explique sus razones.

Según el famoso coeficiente Gini que mide la desigualdad, América Latina es la región del mundo con mayor contraste entre ricos y pobres. El 5% más rico de América Latina concentra el 25% de la riqueza, mientras que el 30% más pobre alcanza apenas el 5.5%. Ni siquiera África tiene brechas entre los más ricos y los más pobres tan amplias. Según datos de CEPAL, 36.5% de la población de América Latina vive en condiciones de pobreza y 13,4% en condiciones de extrema pobreza, los que significa que más de 200 millones de personas en la región viven con menos de $2 diarios y cerca de 100 millones vive con menos de $1.

¿A qué se deben estos contrastes tan elevados? Contrario a otras regiones del mundo, América Latina tiene un par de características que, creemos, están directamente relacionada con estos contrastes: el constante irrespeto por la igualdad jurídica que deberían tener todas las personas y el completo irrespeto al imperio de la ley. Las personas más pobres constantemente ven frustrados sus deseos de surgir y aumentar su capital cada vez que quieren iniciar su propio negocio u optar por opciones laborales de mejor remuneración, por causa de un sinnúmero de trabas y requisitos impuestos por el Estado, como lo son regulaciones, permisos, licencias, impuestos, monopolios, salarios mínimos, entre otros, mismos que en ASOJOD hemos venido denunciando desde hace mucho tiempo. Por otro lado, parece que, cuando una persona alcanza cierto grado de poder económico o político en la sociedad latinoamericana, las reglas del juego cambian para ellos. Rápidamente, las puertas de favores, privilegios, excenciones, subsidios y preferencias se abren de par en par a su favor. Vivimos en una sociedad en que las personas pueden incrementar su capital fácilmente por medio de corrupción, favores políticos y creación de monopolios u oligopolios que benefician a unos cuantos.

América Latina se diferencia considerablemente de otras regiones del mundo, en que el poder se puede concentrar con mucha facilidad en tan solo unas cuantos manos, lo que hace que sus detentores puedan usar la maquinaria del Estado para decretar quiénes serán los ganadores y los perdedores, impidiendo que quienes estén ajenos a su círculo puedan surgir como resultado de su esfuerzo personal y deseo de superación. Medidas mercantilistas que traen consecuencias nefastas y que lamentablemente le achacan al capitalismo y al liberalismo cuando en realidad no tienen absolutamente nada que ver con las ideas que exponemos nosotros.

Ahora bien, las medidas que recurrentemente siguen tomando los gobernantes para disminuir esta brecha es la trillada fórmula de quitarles a los ricos para darles a los pobres. Siguen con la majadería de creer que una solución a este problema podría ser el desincentivo de la generación de riqueza y la alcahuetería a la pobreza. Pero por supuesto, esto sin afectar al círculo de amigos que concentran el poder. Por eso seguiremos viendo golpe de Estado tras golpe de Estado, revolución tras revolución, populismo tras populismo.

Sin lugar a dudas, los políticos tradicionales no se han dado cuenta que el círculo está en las cobijas y que para solucionar buena parte de los problemas de la región se requieren reglas claras, simples, transparentes y que no sean modificadas para beneficiar a unos y perjudicar a otros. Sin embargo, hacer esa reflexión no sólo requiere de decencia, honestidad e inteligencia, sino también de una renuncia expresa a las facultades todopoderosas de nuestros gobernantes. Hasta tanto eso no suceda, América Latina seguirá transitando por la senda del subdesarrollo y quienes quieran surgir, tendrán que buscar tierras menos hostiles a sus pretensiones.

domingo, 3 de octubre de 2010

Capitalismo y medio ambiente


El interés por preservar y cuidar los recursos naturales, el paisaje y el ambiente limpio aparece, crece y se desarrolla con rapidez a la par del mejoramiento del ingreso y el nivel de vida de la gente. Cuando ésta es pobre y se encuentra a niveles de subsistencia, con hambrunas y variadas insatisfacciones, no aprecia la calidad del medio ambiente. Éste es una especie de bien superior, que se desea mucho más en la medida en que mejora el nivel de ingreso. Los pobres están más preocupados de sobrevivir, recolectar y aun depredar para alimentar a los hijos, antes que pasar frío contemplando el bosque nativo.

Por lo tanto, si usted está verdaderamente interesado en el cuidado del medio ambiente, lo primero es velar por un rápido desarrollo productivo, que aumente el ingreso de los pobres y los haga incorporar en su demanda este bien superior medioambiental. Así que no les crea más a los medioambientalistas fanáticos y "progresistas" que aparecen a cada rato saboteando procesos productivos, la inversión y la incorporación de nuevos recursos naturales, bosques, islas y demás que aumentan el empleo e ingreso de los pobres. Es, precisamente, ese mejor nivel de vida el que llevará a las personas a valorar el medio ambiente, la limpieza y la mejor calidad de vida, algo que no se puede exigir a quienes viven en niveles de subsistencia, con hijos hambrientos.

Ahora bien, ¿bajo qué modalidad de organización económica, social y política los pueblos han logrado aumentar su ingreso y nivel de vida, de manera indefinida y, como resultado de ello, la calidad del medio ambiente? Obviamente, con el capitalismo liberal, abierto y competitivo, basado en el respeto de los derechos personales, comenzando por el de propiedad.

¿No se han dado cuenta de que los ambientes más limpios y de mayor belleza compatibles con amplias poblaciones se dan en Norteamérica, Europa Occidental, Oceanía y algo en América Latina y el Asia que comenzó a crecer?

¿No ha leído respecto de la mugre masiva de las ciudades, ríos, lagos, casas, hoteles, campo y calles en los países y ciudades que fueron o son comunistas? En esto del cuidado y limpieza del medio ambiente —así como antes con las tasas de inversión y el nivel de desarrollo—, los socialistas siempre critican con desparpajo las fallas del capitalismo, pero nunca han reconocido nada de su reiterado fracaso, que insisten en vendernos.

Las fórmulas de planificación central no sirven, así como tampoco las clásicas recetas de legislarlo todo y colocar reglamentos e inspectores caros e inútiles, que sólo dificultan el desarrollo, en especial entre los grupos medios y populares.

¿Cuánto más creceríamos si se hiciera una ley ambiental más liberal, con sistemas de seguros y arbitrajes expeditos? ¿Y cuánto mejoraría el medio ambiente con el aumento del ingreso de los más pobres, lo que automáticamente los sacaría de la depredación? ¿Y cuánto más si extendiéramos la propiedad privada? ¿Cuánto ingreso, empleos e inversión hemos perdido con una legislación ambiental inadecuada?

Álvaro Bardón

viernes, 1 de octubre de 2010

Viernes de recomendación


Para este Viernes de recomendación queremos ofrecerles un artículo muy interesante, llamado "Deuda pública y formación de capital" de James Buchanan. A pesar de ser un poco viejo, el texto plantea una reflexión valedera para nuestro contexto, donde el Gobierno costarricense insiste en endeudarse para pagar gastos corrientes que no reportan réditos para cubrir las obligaciones financieras y, por el contrario, se erigen como una carga sobre los tax payers en el presente y en el futuro.