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lunes, 13 de julio de 2015

Tema Polémico: Colegiatura y Libertad de Trabajo y Contratación

      En las últimas semanas han aparecido sendas noticias respecto al desempeño de los profesionales en Derecho. Incluso, el Colegio de Abogados preocupado por lo que parece ser una especie de epidemia legal ha querido instaurar un examen de conocimientos básicos a efectos de lograr incorporarse y consecuentemente poder ejercer la profesión.

       En ASOJOD como tesis de principio nos oponemos a la existencia de Colegios Profesionales en el tanto y cuanto estos funcionen como filtros para autorizar a una persona a ejercer determinada profesión. En este sentido, nos parece que lo más sano es un sistema de libre trabajo y contratación, ligado por supuesto a una fuerte responsabilidad.

     Ahora bien, no quiere decir esto que estemos en contra de las agrupaciones libres de profesionales, sino únicamente cuando estas resultan obligatorias para el ejercicio de la profesión. En este sentido, el Colegio de Abogados (o cualquier otro) podría cumplir un rol muy interesante de “certificador”. Es decir, sería muy útil que por razones de mercado existieran organizaciones serias y con credibilidad que certificaran a los profesionales (que libremente quieran certificarse), a efectos de dar insumos a los usuarios a la hora de contratar a determinada persona. Los que no deseen certificarse pues simplemente correrán el riesgo económico de no ser contratados.

       Sin duda alguna la existencia de malos profesionales (en cualquier campo) puede resultar un serio dolor de cabeza para la ciudadanía, la pregunta del caso es cómo resolver esta situación: con más o menos libertad…

viernes, 3 de julio de 2009

¡Inaceptable!


La Comisión Plena Segunda de la Asamblea Legislativa aprobó en primer debate el pasado miércoles un proyecto de ley que obliga a las industrias nacionales a comprar frijol nacional. En ASOJOD condenamos fuertemente este tipo de incitativas que son restricciones a la libertad de escogencia de cada consumidor y a la libertad de empresa. Cada individuo debe poder decidir libremente a quién comprar siguendo criterios propios de calidad y precio.

Los productores de frijol han venido presionando a los diputados desde hace años para que les otorguen prebendas como esta aprovechándose que los consunidores son un grupo difuso sin mucha organización, y por ende, sin mucho poder para presionar políticamente a los diputados. Esperamos que esta iniciativa no se convierta en ley ya que representaría un importante retroceso en el proceso de apertura comercial.

martes, 23 de junio de 2009

De acuerdo, ¡pero negociemos todo el precio!

El día de ayer, el diario La Nación publicó una noticia que revela que los taxistas están pidiéndole a sus usuarios pagar el monto del peaje. Aunque el precio del servicio de taxi es fijado por la ARESEP, los taxistas argumentan que "se puede negociar con el cliente para que -dependiendo del trayecto- este pague un porcentaje de ¢310".

Por supuesto, en ASOJOD estamos de acuerdo con esta posibilidad, pero ¡que se pueda negociar todo el precio! No se vale pedir que se negocie el pago del precio del peaje y se mantenga regulado el precio del servicio de taxi.

sábado, 29 de marzo de 2008

España: el mito de la seguridad laboral


Cada vez que a alguien se le ocurre siquiera mencionar la necesidad de flexibilizar el mercado laboral español, le caen palos de todos lados, a izquierda y derecha. Y eso que el empleo tiene en nuestro país unos costes altísimos comparados no sólo con los de los celebérrimos "países de nuestro entorno" sino también con cualquier otro del mundo, como puso de manifiesto el informe Doing Business 2008 del Banco Mundial, que nos colocaba en ese apartado en el puesto 154 de un total de 178 países estudiados.

Lo que se suele defender como principal ventaja de la regulación española del mercado laboral es que proporciona una gran estabilidad al trabajador. Al saber que es difícil y caro despedirle, puede contar con sensación de seguridad en su puesto laboral que además crece de año en año, según aumenta la indemnización que habría que pagarle. Esto, naturalmente, es cierto. La cuestión es que no es lo único que sucede cuando los poderes públicos aumentan el coste del despido (entre otras trabas a la contratación libre) y muchas veces no somos capaces de conectar esas otras consecuencias con su causa correcta.

Así, un informe de la OCDE (pag. 92) explica que en los países en los que la regulación laboral es más estricta, los trabajadores tienen más miedo a perder sus empleos, incluso aquellos que disfrutan de un contrato indefinido con todos los parabienes y protecciones que el Estado ha decidido otorgarles. Los trabajadores españoles son los que tienen más temor a ser despedidos. Y no sólo los temporales sino también quienes tienen un contrato indefinido.

La razón es obvia para quien quiera verla, y es que a la hora de evaluar si te preocupa perder tu trabajo el factor más importante son las probabilidades de encontrar otro con relativa facilidad tras el despido. Y cuando los costes de contratar son más altos de lo necesario debido a la regulación del mercado laboral, es mucho más difícil emplearse de nuevo. Así, la anhelada seguridad y estabilidad del trabajador español se torna dependencia absoluta del empresario o jefe que tenga en su puesto actual.

No sé si habrán vivido ustedes en sus carnes las consecuencias de esa subordinación o conocen a quienes la padecen; yo sí conozco casos, incluso en un gremio como el informático en el que, la verdad, no hay tanta escasez de oportunidades como en la mayoría. Las horas extra impagadas, el mobbing y otros abusos son mucho más fáciles cuando el mercado laboral dificulta al trabajador encontrar otro empleo, atándolo al que tiene a pesar de los pesares.

Una de las leyes económicas de sentido común que debería saber todo ciudadano que aspire al voto informado es que las barreras de salida suponen siempre barreras de entrada. Si un Gobierno pone trabas a que una empresa deslocalice sus fábricas, otras compañías se lo pensarán muy mucho antes de establecerse en sus dominios. Si el despido sale caro, los empresarios preferirán exprimir a sus empleados actuales mediante horas extra cuando las cosas van bien para no enfrentarse a los costes de despedir a quienes pudiera contratar cuando van mal dadas.

Sin embargo, los autodenominados "agentes sociales" seguirán defendiendo un sistema que ni siquiera consigue el objetivo que se marca explícitamente. Allá ellos. El problema es que tanto los gobiernos de izquierda como los de derecha han sacralizado el "diálogo social" hasta tal punto que hacer una reforma sin contar con estos sindicatos sin representación parece una herejía. Sería ya hora de dejar atrás ese lastre.


José Carlos Rodríguez