Mostrando las entradas con la etiqueta servicio diplomático. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta servicio diplomático. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de abril de 2015

Tema polémico: ¿y la profesionalización del Servicio Exterior?

El Partido Acción Ciudadana (PAC) ha venido, desde hace tiempo, insistiendo en la necesaria profesionalización del Servicio Exterior, para evitar que nuestros representantes frente a otros Estados sean nombrados sin tener experiencia, formación y capacidad. Para ello incluso presentó un proyecto de ley con el objetivo de "garantizar un cuerpo diplomático permanente, idóneo, profesional y altamente capacitado, asegurando procesos óptimos de nombramientos, controles estrictos a las cuestionadas designaciones por inopia y el fortalecimiento del Instituto de Política Exterior Manuel María de Peralta". 

Tal pareciera la magnitud del compromiso que el propio Luis Guillermo Solís, durante la campaña electoral, plasmó en su Plan de Gobierno "promover un cambio en la designación de puestos públicos de manera que estos sean ocupados bajo criterios de idoneidad y probidad, y fomentar el óptimo desempeño de los funcionarios públicos". Hace exactamente un año, 1.3 millones de costarricenses creyeron esta y otras promesas y dieron su respaldo a un candidato que les ofrecía un giro de timón que nos llevara a ser un país maravilloso.

No obstante, como buena campaña electoral, las promesas surgen como flor de un día y, al siguiente, se las lleva el viento. En lo que llevamos de gestión de esta Administración la mencionada iniciativa de ley no ha avanzado; duerme el sueño de los justos por la indiferencia del Poder Ejecutivo. Pero eso no es todo, por desgracia, pues hasta la fecha son muy pocos los diplomáticos de carrera que han sido nombrados, mientras muchos otros amigos o familiares de los líderes, colaboradores de campaña o simpatizantes del partido ocupan puestos tan importantes en la representación política de nuestro país frentea otros Estados. Algo bastante extraño si tomamos en cuenta que el Presidente pasó por Cancillería y está perfectamente enterado de la necesidad de tener representantes bien formados para desempeñar dicha tarea. 

Precisamente, los recientes desaguisados de varios embajadores costarricenses nos muestran que Solís se equivocó fuertemente en su designación. Primero fueron los casos de Patricia Gómez y Luis Roberto Zamora, embajadores en Bolivia y Corea del Sur respectivamente, por sus desatinadas declaraciones en torno a la situación acaecida entre la Procuradora General de la República, Ana Lorena Brenes y el entonces Viceministro de la Presidencia, Daniel Soley. Acto seguido, se conoció que el embajador costarricense ante China, Ricardo León, fue nombrado sin tener siquiera títulos universitarios. ¡El máximo representante de nuestro país ante una potencia mundial tan poderosa no solo carece de experiencia y formación diplomática sino que hasta adolece de cualquier tipo de formación! 

Luego, se presentó el caso de Federico Piedra, embajador ante Venezuela, que fue cesado de su cargo por entrometerse en la situación interna de ese país y hacer declaraciones en defensa de la concentración de poderes en manos de Nicolás Maduro y la desaparición de la democracia en ese país, que no sólo no representan la posición oficial de Costa Rica sino que van en contra de los propios pilares de nuestra política exterior.

¿Todos estos son casos aislados? No, ese es el verdadero compromiso de la Administración Solís Rivera con la profesionalización del servicio exterior: nombrar charlatanes a los que pronto hay que salir a defender -o a destituir- porque su impericia, imprudencia y falta de tacto afectan las relaciones internacionales de Costa Rica.  

Hace un año, 1.3 millones de crédulos se dejaron seducir por la ruta del cambio, las caravanas de la alegría y las promesas de campaña. Hoy, cada vez más son los costarricenses que se sienten engañados, usados y burlados por un gobierno que olvidó todas sus posiciones cuando era oposición y ahora, se dedica a hacer lo mismo que sus predecesores: jugar con Costa Rica.
 

sábado, 22 de mayo de 2010

¡Que relajo!


Una vez más, el Estado costarricense nos demuestra que vivimos en un relajo, en una charanga, en una fiesta donde los fondos públicos son extraídos a la fuerza del bolsillo de los tax payers para enriquecer a los amigos del poder. Ahora resulta que se destapó que el anterior gobierno nombró a Jorge Urbina en un puesto diplomático ficticio para mantenerlo en la planilla de la Cancillería, devengando un salario mensual de más de $9.000. El gobierno actual -sucesor absoluto de la Administración Arias- no parece tener interés en sacar de ahí al susodicho, toda vez que la misma Cancillería y la Presidente Chinchilla guardan silencio ante tan soez situación. Lo más que se han dignado a decir es que despedirlo implicaría pagarle prestaciones por más de $90.000 (quien sabe por qué), pero el Ministerio de Relaciones Exteriores no quiere entregar el detalle del monto.

Esta situación revela, al igual que muchas otras, que en nuestro país se crean cargos y oficinas sólo para darle empleo a la gente que colaboró en campaña electoral o que no es fiel a los caprichos de los políticos clientelistas. A los tax payers nos sacan dinero simplemente para premiar a este tipo de personas, que no le aportan nada al país pero sí a sus cuentas.

No es justo que nosotros sigamos siendo víctimas de este tipo de atropellos, viendo cómo el gobierno distribuye la riqueza que nosotros creamos trabajando, invirtiendo, creando y desarrollando, para entregársela a burócratas que no hacen más que vivir a costa nuestra. Parafraseando a Rand, aquellos que trabajan para que otros obtengan los frutos, son esclavos. En ASOJOD hacemos un llamado para que dejemos de ser esclavos y empecemos a ejercer nuestra libertad, exigiéndole a los gobernantes dejar nuestros bolsillos en paz y obligándolos a trabajar para ganarse su salario, sólo en aquellas funciones que sean legítimas para el Estado.