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viernes, 17 de agosto de 2007

En vela


Con razón muchas personas están reaccionando angustiadas por el último mensaje musicalizado en Internet, llamado “Insurrección”, enlazado con el NO al TLC. Extraigo algunos párrafos para que la gente tome conciencia sobre los excesos del fanatismo y sobre el peligro, nunca desdeñable, de que se pase de las palabras a los actos.

La gravedad de este metamensaje no radica en su letra, sino en que esta es copia fiel de los bazucazos contra nuestra institucionalidad democrática de parte de expresidentes, políticos, sindicalistas, profe- sionales, educadores, algunos estudiantes, un obispo emérito y un sacerdote en estos dos años. Por otra parte, si el concepto central de la oposición al TLC radica en que los costarricenses perdemos la soberanía nacional, nuestros bienes materiales y espirituales y hasta nuestra dignidad, es lógico que los extremistas fabriquen en esta mentira, repetida día y noche, todo su arsenal de violencia verbal y física.

Citamos : “La fuerza del pueblo ha llegado, tanta corrupción nuestra furia ha desatado, tomando las calles en armas nos hemos alzado. La insurrección llegó, que puedes oler a neumático quemado, pasamontañas y camisas cubren nuestros rostros, libros son las armas que portamos en los bolsos… Vamos a impedir la aprobación del TLC... Sindicatos y universidades, instituciones en la causa se han unido… Dicen no al TLC y las políticas de los EE. UU.

“Gobernantes inmundos y esbirros del imperio y explotadores, como el perro Arias y todos sus bufones, garrapatas, parásitos que viven del Estado, siempre succionan-do a los pobres sin importar sus situaciones… Vomito a Monumental, Repretel, Canal 7 y el periódico La Nación … Oye tú, presidente inconstitucional, eres un monstruo abismal que con tu maldito dinero compraste hasta la Sala Constitucional… Hipócrita político, falso premio Nobel de la Paz… puto fascista, puto fascista”. ¿Se ha escrito y cantado así en Costa Rica en su larga historia democrática?

Dirán algunos que son cosas de jóvenes y adultos con derecho a expresarse, sobre los que no se tiene control. Así reaccionaban algunos en otros países ante los embates de la violencia contra la democracia. Despertaron tarde. No debe perderse de vista, por ello, la cuestión de fondo: esta es una traducción de la prédica, de las proclamas, de las mentiras y de la manipulación que se ha venido destilando desde abril del 2005. De aquí la trascendencia del referendo del 7 de octubre: más que un TLC, una definición categórica sobre la paz social, la tolerancia y la institucionalidad democrática, un patrimonio espiritual que debe vigilarse día y noche.

Julio Rodríguez, tomado del periódico La Nación