martes, 31 de marzo de 2009

Sabias palabras



Esta es la comparecencia de Daniel Hannan, miembro del parlamento europeo. Sus palabras en contra del gobierno de Gordon Brown son aplicables mutatis mutandis a lo que sucede en el mundo en estos días de estatismo e intervencionismo.

lunes, 30 de marzo de 2009

Tema polémico: los derechos laborales


Para este Tema polémico, hemos decidido escoger los derechos laborales. Ya hemos discutido especificamente el salario minimo y el aguinaldo, sin embargo, nos parece pertinente hacer una critica general al Derecho laboral, por considerarla una como una forma más de mercantilismo, especificamente otorgado a los individuos con empleo. Es común escuchar que los derechos laborales son "una conquista de la clase trabajadora" o "una medida que protege a los trabajadores de la explotacion", empero en ASOJOD hacemos una crítica a este tipo de medidas analizando los efectos no vistos de este tipo de medidas. Ya hemos recomendado en el pasado el ensayo "Lo que se ve y lo que no se ve" de Frederic Bastiat, en donde podemos claramentne ver que las medidas tomadas por el Estado no sólo tienen efectos evidentes o explícitos, sino efectos no visto o implícitos. El Derecho laboral no es la excepción, por lo que haremos un crítica a su existencia desde el punto de vista economico.

Otra forma de mercantilismo

El Derecho laboral es una rama del Derecho cuyo objeto son las medidas adoptadas por el Estado, estableciendo requisitos mínimos irrenunciables para los trabajadores en todo contrato de trabajo. Como expondremos en la siguente seccion, no creemos que estos mínimos sean éticamente sostenibles, pero aún asumiendo que lo fueran, estas medidas tienen varios efectos indeseados que rara vez son comentados.

En ASOJOD sostenemos una teoría subjetiva del valor, cuyo desarrollo es atribuido preincipalmente a Carl Menger. Esta teoría sostiene que los bienes o servicios no valen por el trabajo que requieren para ser producidos u otorgados, sino por las valoraciones individuales de quienes los adquieren de manera voluntaria según sus escalas de valores individuales. El Derecho laboral parte de una teoria del valor-trabajo, es decir, los bienes o servicios valen por el trabajo que requieren y no dependen de la valoracion subjetiva de sus adquirentes. Esta última teoría sirve como fundamento para el concepto de explotación, ya que si aceptamos que el valor es algo objetivo, el dueño de los medios de producción estaría extrayendo el valor de la producción de los trabajadores sólo por ser el dueño de tales medios. Esta "extracción de plusvalía" sería la diferencia entre el valor del servicio o bien producido y el salario del trabajador o trabajadores involucrados. En otra palabras, las ganancias de todo empresario serían una extraccion de plusvalía de sus trabjadores y por lo tanto una explotacion de estos. Por el contrario, si aceptamos una teoría del valor subjetivo, el concepto mismo de explotación no tendría sentido, ya que los bienes o servicios producidos valdrían dependiendo de las valoraciones individuales de sus adquirentes.

En consecuencia, al susciribirnos a una teoría subjetiva del valor, necesariamente debemos concluir que el Derecho laboral es una forma más de mercantilismo que "protege" de manera discriminatoria e injustificada a quienes tienen empleo pero condena a la informalidad o al desempledo a quienes nadie desea cubrirles todos los "beneficios" laborales. Partiendo de una teoría del valor subjetivo, es necesario aceptar que cada individuo puede determinar de manera libre el valor de su tiempo. Al negar esta premisa, el Derecho laboral otorga ciertas prebendas: salario mínimo, aguinaldo, cargas sociales, etc. que son irrenunciables. La consecuencia de la existencia de estos mínimos es muy simples: quien no esté dispuesto a otorgarlos tendrá la opción de no contratar o de contratar de manera informal a sus trabajdores. Hernando de Soto explica de manera clara en su libro "El otro sendero" el papel de la informalidad en el Peruúprecisamente por el gran costo de la legalidad.

Con base en lo anterior, podemos decir que el Derecho laboral, si bien "protege" a los trabajadores, lo hace a costa de los desempleados y de quienes desean cambiar de trabajo. Gracias a la exitencia de este tipo de mínimos, quienes no trabajan o quienes desean cambiar de trabajo de manera mucho mas flexible, se encuentran impedidos para hacerlo aún cuando haya alguien dispuesto a pagarles un salario que ellos deseen aceptar. Por lo tanto, el Derecho laboral es simple y llanamente otra forma de mecantilismo que ofrece beneficios no a un grupo de empresarios, sino al grupo de individuos con empleo.

sábado, 28 de marzo de 2009

¿Este es el futuro de Costa Rica?


Una vez más, los llamados a ser los futuros tomadores de decisiones a nivel nacional, los futuros representantes y profesionales de Costa Rica hacen de las suyas, pisoteando las esperanzas de aquellos que deseamos un lugar más próspero donde vivir. Resulta que este viernes, estudiantes de la Universidad Nacional, de la Universidad de Costa Rica y de algunos colegios de secundaria, bloquearon el paso en la salida a Heredia y en la Fuente de la Hispanidad, protestando contra la supuesta reducción del presupuesto educativo, aunque al final terminaron bramando contra el TLC, el calentamiento global y hasta el papel de la prensa mexicana de cara al esperado partido entre aztecas y costarricenses.

Estos jóvenes, que en lugar de estar estudiando, asistiendo a clases, leyendo o trabajando, despilfarran los recursos de los tax payers en manifestaciones callejeras, generando gran caos vial y afectando el derecho al libre tránsito de las demás personas, que perdieron compromisos o tuvieron afectaciones directas en sus vidas. Estas personas no han comprendido que su libertad de expresión es tal en tanto y en cuanto no vaya aparejada de la violación de las libertades de otras personas. Perfectamente pueden bailar, cantar, brincar, gritar, en donde sea, pero no pueden limitar el paso de las personas.

¿Dónde quedó la Policía? Evidentemente faltó su presencia y el cumplimiento de la garantía del respeto a los derechos de los ciudadanos. A nuestros gobernantes le tiembla el pulso cuando de hacer valer los derechos consagrados en la Constitución se trata. Por eso, en ASOJOD no podemos dejar escapar esta oportunidad para criticar con dureza tanto a esos holgazanes que, sin el más mínimo reparo, pretenden conseguir las cosas por la fuerza, por las tácticas de amedrentamiento y por el atropello de nuestros derechos individuales, como a las ineficientes y torpes autoridades que no pueden hacer valer las normas.

viernes, 27 de marzo de 2009

Viernes de Recomendación: Friedman, float or fix?


For this Viernes de Recomendación, in ASOJOD we want to recommend the essay Friedman: Float or Fix?

In this essay, Steve Hanke questions if Milton Friedman was really an enemy of fixed exchange rates, as commonly and a little naively argued.

The author arrives at some interesting conclusions among which we highlight these:

1. For Friedman, fully fixed as well as fully floating exchange rates are free market compatible, which is not the case of pegged or central-bank's managed exchange rates.

2. For most developing countries, Friedman advocates fixed rather than floating exchange rates due to the politic unfeasibility for central banks to really allow exchange rates to float with no limits.

The economist Jorge Corrales once said: "you don't need to ask if Costa Rica is going to go fully dollarized, you just have to ask when". If this is the case, maybe we should look for a exchange regime allowing a transition as smooth as possible. As El Salvador showed (and with the counter-example of Ecuador), a fixed exchange rate is that intermediate, transition regime to fully dollarization.

jueves, 26 de marzo de 2009

¡Que siga la piñata!


El día de hoy la Nación anuncia que el Ejecutivo impulsa un proyecto de ley que pretende condonar las deudas de 7000 agricultores por la módica suma de tres mil millones de colones. No puede ser que existan grupos privilegiados que puedan incurrir en actividades empresariales sin correr riesgo alguno. Los individuos deben hacerse responsables por las decisiones que toman, y no pretender que otros vengan a pagar sus facturas.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Proteccionismo latinoamericano


Seríamos necios si no aprendemos las lecciones de la historia. La depresión de los años 30 se prolongó demasiado y fue mucho más profunda por la actitud proteccionista de los países que buscaron salvar a fabricantes nacionales, imponiendo barreras a productos importados. Así, las economías se fueron aislando, las tensiones aumentaron y terminó cumpliéndose en 1939 lo previsto por el economista francés Federico Bastiat: “Si los bienes no cruzan las fronteras, lo harán los soldados”.

La situación actual parece estar todavía lejos de tan funesta consecuencia, pero ¿por qué jugar con fuego? Ahora las economías operan de manera diferente y la imposición de barreras destruye el funcionamiento de empresas que importan componentes de subsidiarias en otros países. Eso no era así en los años 30. Hoy, la producción es global y, a menudo, la unidad de producción local depende del insumo importado de una subsidiaria en otro país.

Pero en América Latina, la crisis revela las convicciones contra el comercio de algunos gobiernos. Si bien el presidente Lula visita a Obama para que abandone sus tendencias proteccionistas, Argentina y Uruguay ya realizan maniobras que violan tanto la letra como el espíritu de su asociación comercial en Mercosur.

Uruguay comenzó a aplicar una tasa consular del 2% a todas las importaciones, incluyendo las que provienen de Argentina, aunque el tratado no lo permite. Uruguay y Brasil, a su vez, se quejan de que Argentina exige licencias especiales de importación para productos textiles y cueros que deberían emitirse en 60 días, pero tardan mucho más.

Esto se suma a las manipulaciones cambiarias. Mientras Brasil denuncia el proteccionismo global, acelera la devaluación del real y Argentina sigue los mismos pasos. Todo ello bajo la presión de industriales nacionales, cuya solución para todos los problema económicos suele ser el aumento de aranceles y la devaluación de la moneda.

Pocos se ocupan de incrementar su competitividad, reduciendo costos, y los gobiernos no los apoyan en eso reduciendo impuestos y regulaciones. Pero los costos de tales políticas no se pueden ocultar y dañan el poder adquisitivo de los salarios. Para proteger a algunos pocos, se empobrece a todos, especialmente a los más débiles.

Bajo la excusa de proteger a los más desposeídos, esas políticas “progresistas” son diseñadas para beneficiar a sectores específicos, a costa de todos los demás ciudadanos.

Martín Krauze

lunes, 23 de marzo de 2009

Tema Polémico: el logos latinoamericano


Una elección más, una victoria más para la izquierda en Latinoamérica. El fin de semana anterior el FMLN alcanzó el poder en el Salvador después de 20 años de gobierno por parte de ARENA. Podemos identificar dos tipos de izquierda dentro de Latinoamérica, una moderada y sensata preocupada por la estabilidad macroeconómica del país –como lo es Lula en Brasil y Bachelet en Chile- y otra demagógica y populista, encabezada por el megalómano Hugo Chávez. A cuál de estas dos tendencias se adherirá el gobierno de Funes sólo el tiempo lo dirá, no es nuestra intención especular al respecto en cuanto a este punto.

Después de tantas victorias electorales de la izquierda es necesario preguntarse ¿por qué tanto éxito?. En ASOJOD pensamos que este romance del electorado latinoamericano con la izquierda se debe a una profunda confusión conceptual. Muchos asocian las reformas de los 90 y lo que sucede en nuestros países con reformas de mercado, lo cual no podría estar más alejado de la verdad. Esta corrupción conceptual la encontramos en nuestro propio país, y para darse cuenta basta con leer las expresiones de Luis Paulino Vargas respecto a la “dictadura de los Arias”:


“Es neoliberal, pues, porque recoge a su interior, con notable fidelidad, las peores lacras de la globalización neoliberal que la humanidad padece hoy día. Como ésta, es un proyecto que subordina al mercado, al negocio y la ganancia, toda otra consideración. La vida incluida. Por ello es, esencialmente, un proyecto orientado a la destrucción de la vida. O sea, un proyecto de muerte.”


Analizemos un momento estas divagaciones. Según el catedrático de la UNA, Costa Rica se encuentra subordinada al mercado, ¿es acaso esto cierto? Por supuesto que no. Basta con hacer un breve repaso de las instituciones del Estado costarricenses para desmentir esta falsedad. Lo cierto es que en Costa Rica tenemos un sistema de economía mixta que de lo poco de capitalismo que tiene es el reconocimiento de la propiedad privada, la cual incluso puede ser limitada en función del “bien común” (art. 45 de la Constitución Política) ¡menudo capitalismo salvaje! Lo que sobra en nuestro país es intervencionismo estatal en la economía. En ASOJOD los invitamos a hacer un breve recorrido que demuestra nuestra afirmación: tenemos un Estado que subsidia la educación (incluso la superior), subsidia la salud (incluso el "derecho fundamental" a tener erecciones), tiene medios de comunicación (SINART), interviene en la construcción de infraestructura, ofrece servicios bancarios, de telecomunicaciones, de seguros, subsidia la vivienda, impone impuestos progresivos a la renta, impide la libre importación de arroz a los particulares, subsidia los deportes (incluso le da un salario a Nery Brenes), tiene el monopolio de la emisión de moneda, opera puertos, tiene el monopolio de los combustibles, ofrece servicios de energía y agua y así la lista podría extenderse casi hasta el infinito. Después de todo esto, en ASOJOD no podemos entender cómo alguien puede tener el descaro para decir que Costa Rica está “subordinada al mercado”.
Esta misma incomprensión de la realidad ha podido ser apreciada a lo largo de la discusión respecto a la crisis. Por supuesto no han faltado voces que han culpado al mercado de lo sucedido y celebran la muerte del capitalismo, como un profesor de la UCR, quien ha dicho:


“Tal como predijo Marx, lo que nos muestra esta crisis es el fracaso absoluto de las políticas de libre mercado para enfrentar y resolver los problemas que el mismo mercado produce. Y, como en los años 30, el capitalismo intenta salvarse recurriendo a la intervención del Estado”


¿Es esto lo que sucedió con la crisis? ¿Acaso el gobierno no promovió el acceso de vivienda, acaso el gobierno no respaldaba a instituciones como Freddie y Fannie, acaso no fue la FED la que bajo los intereses hasta niveles históricos? Y para "resolver" la crisis en Costa Rica no es nuestro Estado el que está promoviendo subsidios para desempleados, protección para trabajadores, consumo de la producción alimentaria nacional aunque sea relativamente más cara en comparación con otros países? No está pidiendo nuestro Estado que los Bancos bajen tasas de interés y que reactiven el crédito?

Este es el problema más grave que sufre Latinoamérica hoy en día. No hemos identificado las causas verdaderas de nuestros problemas, sino que se ha privilegiado el facilismo intelectual: trasladar la culpa a fantasmas inexistentes. Si queremos tener soluciones efectivas para nuestros países, lo primero que debemos hacer es rescatar el logos que nuestra región se ha encargado sistemáticamente de pervertir.

domingo, 22 de marzo de 2009

La Nueva Inquisición

En el 2005, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una resolución no vinculante titulada “La lucha contra la difamación de las religiones” , que a partir de entonces ha sido revalidada anualmente. En la votación más reciente, de diciembre del 2008, Costa Rica –que había apoyado la iniciativa en años anteriores– se abstuvo, en parte quizás a causa de la oposición encabezada por Gobiernos como los de Francia y Estados Unidos.

Aunque está disfrazada en el lenguaje de los derechos humanos y de la lucha contra la discriminación, la resolución hace algo curioso: extiende la protección de ese ordenamiento ya no a las personas (que –como debería ser obvio– somos los únicos y auténticos destinatarios del sistema internacional de tutela de los derechos humanos ), sino a las ideas y opiniones religiosas, escudándolas de expresiones que puedan ser consideradas “ofensivas”.

El documento contiene cosas inauditas. Por ejemplo, su punto quinto “ [expresa la] profunda preocupación [de la ONU] por el hecho de que, con frecuencia y sin razón, se asocie al Islam con violaciones de los derechos humanos y el terrorismo” . En el punto 8, la ONU “deplora el uso de la prensa y los medios de comunicación audiovisuales y electrónicos, incluida Internet, así como de cualquier otro medio para incitar a [la] intolerancia y discriminación contra el Islam o cualquier otra religión…” .

Es decir, cuando un medio de prensa informa, por ejemplo, que en aplicación de la ley musulmana de la Sharia , una mujer siria de 75 años ha sido condenada a recibir 40 azotes, cuatro meses de prisión y a ser deportada de Arabia Saudita, tan solo por confraternizar con unos amigos varones ( CNN , 9/3/09), ese medio se expone a ser acusado de estar ofendiendo al islam y de incitar a la intolerancia en su contra, al asociar “sin razón” a esa religión con violaciones a los derechos humanos.

El punto 10 establece que el ejercicio de la libertad de expresión “lleva consigo deberes y responsabilidades especiales y puede verse por tanto sujeto a las limitaciones que contempla la ley y que son necesarias para (…) el respeto de las religiones y las convicciones” . En Costa Rica –como dispone el artículo 28 de la Constitución Política– el ejercicio de un derecho fundamental puede verse legalmente restringido en atención a la necesidad de proteger el orden público, la moral y los derechos de terceros. Pero, conforme al llamado de la ONU, esos derechos –y, en especial, la libertad de expresión– deben ser limitados además en pro del “respeto de las religiones y las convicciones” y para fomentar “la comprensión de sus sistemas de valores” (punto 11).

No se podría opinar, entonces, que la idea de que un hombre que se llena de explosivos y se detona dentro de un autobús lleno de personas inocentes se convierte en un mártir, al que 72 vírgenes aguardan en el Paraíso para satisfacer todos sus deseos, es no solo una locura sino también un concepto profundamente degradante. No, eso sería considerado ofensivo y, por ende, susceptible de censura, si nuestras leyes fuesen reformadas del modo a que nos insta la ONU.

Lo que digo no solo vale para el islam. Aunque el Vaticano llamó a votar en contra del acuerdo de la Asamblea General, aduciendo que podría ser utilizado en algunos países contra las “minorías religiosas” (léase: los católicos que viven en países musulmanes), el texto aprobado serviría para acusarme de intolerante si sostengo que la actitud de la Iglesia Católica hacia la planificación familiar, la anticoncepción o los homosexuales me parece absolutamente irracional. O que la afirmación de Benedicto XVI en Brasil, en cuanto que no cabe sostener que los indígenas americanos fueron forzosamente convertidos durante la colonia, ya que estos “anhelaban secretamente en su corazón” conocer a Cristo ( 20 Minutos , 14/5/07), fue –por ponerlo amablemente– desafortunada.

La ONU, pues, parece haber olvidado que los derechos los tenemos las personas, no las ideas o las creencias. En palabras de una vocera del Ministerio de Asuntos Exteriores canadiense, “el enfoque no debería ser el de proteger las religiones, sino los derechos de sus adherentes, incluyendo los de las personas que pertenecen a minorías religiosas, o quienes elijan cambiar de religión o no practicar una religión del todo”. ( Canada.com , 24/11/08). O, mejor aún, como lo advirtieron conjuntamente, aunque sin éxito, los Relatores Especiales para la Libertad de Expresión de la propia ONU y de la OEA apenas unos días antes de la votación:

“El concepto de ‘difamación de religiones’ es incompatible con los estándares internacionales relativos a la difamación, los cuales se refieren a la protección de la reputación de las personas individuales y no de las religiones que, como cualquier otra creencia, no tienen un derecho a la reputación.

Las restricciones de la libertad de expresión deben limitarse a la protección de intereses sociales y derechos individuales imperativos, y no deben usarse nunca para proteger instituciones particulares ni nociones, conceptos o creencias abstractas, incluidas las de índole religiosa.

Las restricciones de la libertad de expresión para prevenir la intolerancia deben limitarse a la apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia.

Las organizaciones internacionales, incluyendo la Asamblea General de la ONU y el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, deberían desistir de la adopción de pronunciamientos adicionales que apoyen la noción de ‘difamación de religiones’”.

El hecho de que las personas que profesan una determinada religión merezcan no ser discriminadas en razón de sus creencias –y a que esa conducta sea sancionada, como sucede en nuestro país según el artículo 373 del Código Penal–, no implica que no haya derecho a criticar esas creencias, especialmente cuando estas puedan tener efectos perniciosos sobre el resto de nosotros, como en el citado caso de las políticas de natalidad.

Textos como el que aquí se critica pueden ser (y han sido) empleados para acallar tanto a gente que solo quiere expresar sus dudas personales sobre el credo en que fueron criadas, como a académicos y periodistas que cumplen con su función de crítica y denuncia.

Porque las malas ideas son malas ideas, por religiosas que sean. Y exponer y criticar las malas ideas es, precisamente, para lo que existe la libertad de expresión.

Christian Hess

http://www.nacion.com/ln_ee/2009/marzo/22/opinion1913103.html

El Kobayashi Maru de Obama


En la serie de ciencia ficción Star Trek el Kobayashi Maru es un ejercicio de entrenamiento en el que la victoria resulta imposible. Es un escenario donde cualquier decisión que se tome lleva necesariamente a la derrota. Hoy, las ideas keynesianas de Obama y de sus asesores le han conducido a una situación similar. La pobreza analítica del marco teórico keynesiano proporcionan un mal diagnóstico de la situación actual y un peor elenco de medicinas.

Con todo, no es que la perspectiva keynesiana esté completamente desligada de la realidad; más bien sucede que observa algunos síntomas, los relaciona de la manera que puede y se inventa enfermedades que no existen.

Básicamente, lo que ha sucedido en esta crisis es que los bancos privados, espoleados por los bancos centrales, han expandido desorbitadamente el crédito: se endeudaban a muy corto plazo (por ejemplo con depósitos a la vista u operaciones repo a un día) e invertían esos mismos fondos a largo plazo (por ejemplo, hipotecas). Todo esto arrojó unos tipos de interés artificialmente bajos (ya que no reflejaban el ahorro real de la sociedad, sino la inmovilización de todos los fondos de los agentes económicos, incluidas las puntas de tesorería de familias y empresas) que permitieron a mucha gente demandar una gran cantidad de bienes, especialmente duraderos (vivienda o automóviles) y de inversión (activos financieros, bienes de capital…).

Como ya vimos, la consecuencia de este proceso fue el desarrollo de numerosos mercados cuya sostenibilidad dependía de que se siguiera expandiendo el crédito a unos ritmos insostenibles (ya que no existía ahorro real que respaldara la inversión que se estaba llevando a cabo). Y cuando los agentes económicos empezaron a construir sus posiciones de liquidez (no renovando préstamos, disminuyendo su cartera de pedidos a proveedores, suspendiendo ciertas inversiones…) los tipos de interés comenzaron a dispararse y la expansión crediticia terminó. Obviamente, todos los sectores cuya supervivencia dependía de ese crédito artificial se vieron de súbito sin demanda y tuvieron que empezar a reajustarse con pérdidas (recortar la producción, despedir trabajadores, liquidar parte de su activo para amortizar deuda…) dejando todo un conjunto de factores productivos desocupados. La solución, así, parece consistir en permitir que todas las inversiones que dependían del crédito artificial se reajusten: vendiendo a precios rebajados sus bienes de capital a otras industrias e incrementando el ahorro de la sociedad para financiar esa reconversión y poder destinar a usos productivos esos factores desocupados.

El análisis keynesiano ve alguno de estos hechos y ofrece una versión dispar: “por algún motivo desconocido o irracional” los individuos incrementaron su preferencia por la liquidez, esto hizo aumentar los tipos de interés, la rentabilidad de numerosas inversiones pasó a ser inferior a ese nuevo tipo de interés, esas inversiones se cancelaron, el desempleo aumentó, las expectativas de consumo futuro se derrumbaron, la inversión cayó más y así entramos en un círculo vicioso del que sólo se puede salir aumentando el gasto y estabilizando las expectativas.

Las soluciones con uno y otro diagnóstico son totalmente opuestas. Los keynesianos creen que es necesario reestablecer el crédito para que la gente vuelva a endeudarse y que para ello hay que salvar o nacionalizar a los bancos, reactivar el consumo (mediante déficits del sector público), dar cualquier tipo de empleo a los “recursos ociosos” e impedir que caigan los precios de los bienes para no entrar en la trampa de la liquidez.

El problema es que la receta keynesiana es inherentemente contradictoria con sus objetivos. El rescate de los bancos, como ya advertimos desde aquí en su momento, sólo ha servido para dilapidar el ahorro disponible que podría haber afluido a otros sectores de la economía; la sequedad del crédito ha agravado una crisis en la economía real que el Estado ha pretendido arreglar expandiendo el gasto público, especialmente para favorecer a las industrias en riesgo de quiebra y recolocar a los recursos ociosos, pero esto sólo ha dilapidado aun más el ahorro y ha retrasado el ajuste de precios.

En esta coyuntura, en la que los bancos tienen que mejorar su liquidez y solvencia a costa de reducir el crédito que prestan y donde además la demanda de crédito solvente se ha desplomado (de ahí los bajos tipos de interés), los bancos ni quieren ni pueden prestar. Por eso, el siguiente paso que planifica Obama es nacionalizarlos y forzarles a prestar dinero a los sectores económicos que todavía no se han reestructurado, lo que sólo minará aun más el ahorro disponible.

Así, cualquier herramienta keynesiana que utilice Obama empeora la situación anterior: más malas inversiones, menos ahorro y más duración y gravedad de la crisis. Con su estrecho marco analítico, el presidente de EE.UU. (y los de los restantes países occidentales) se enfrenta a una situación donde no puede ganar de ninguna manera, un Kobayashi Maru; su única esperanza es que el ajuste en el sector privado sea más rápido que su ritmo de dispendio. En caso contrario, Occidente correrá igual o peor suerte que Japón.

sábado, 21 de marzo de 2009

El pensamiento de Galeano


En esta exposición el profesor Alberto Benegas Lynch comenta y crítica las principales ideas de uno de los escritores más influyentes en América Latina: Eduardo Galeano

viernes, 20 de marzo de 2009

Viernes de Recomendación

El siguiente documento introduce al problema de los modelos predictivos/explicativos en las Ciencias Sociales, sobre todo en las (Ciencias Económicas) en ambientes de desorden e inestabilidad.

jueves, 19 de marzo de 2009

Bailout



En este corto video el profesor Russell Roberts de la George Mason University, explica que fue lo que causó la crisis financiera, los efectos de los planes de salvataje, así como soluciones alternativas a la crisis.

miércoles, 18 de marzo de 2009

No falla una


Definitivamente las declaraciones de Benedicto XVI en África muestran una vez más que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Entre las joyas que su santidad nos regaló se encuentran: su crítica a los preservatios, así como a la superstición.

Según sus declaraciones: (el sida) "no se puede superar con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan los problemas". Es cierto que el problema del sida trasciende a la mera distribución de los preservatios, lo que es inadmisible es pretender que los mismos agravan el problema, todo lo contrario lo previenen, ¿cómo pretende Benedicto XVI que las personas se protegan del sida? ¿rezando? Por último el Papa le pidió a los fieles que se resistan a "la expansión de las sectas y de los movimientos esotéricos y (a) la influencia creciente de las formas de religión supersticiosas, así como al relativismo". ¿Será que la Iglesia estará libre de supersticiones? Que tal la idea de que los muertos pueden resucitar, o que una virgen puede quedar embarazada por dios y cargar a su hijo.

En increíble como una institución tan retrógrada como la Iglesia Católica ha logrado sobrevivir todo este tiempo.

martes, 17 de marzo de 2009

La paradoja de Condorcet.


Un poco antes de la Revolución Francesa, Antoine Caritat Condorcet, descubrió un problema matemático en el proceso de votación cuando intentaba encontrar el tamaño óptimo de los jurados de la Revolución francesa. La paradoja advierte que la transitividad de las preferencias individuales no tiene por qué dar lugar a transitividad en las preferencias colectivas. Para explicar como se produce planteamos el siguiente ejemplo.

Supongamos que existen 7 individuos {1, 2, 3,4, 5, 6, 7} que se disponen a elegir 1 entre 3 opciones {a, b, c}, (que puede ser: asignación del presupuesto, elección de un representante del grupo, un nombre para la llamar a la asociación… etc.), y que eligen por regla de mayoría simple, es decir, la opción que se elija entre a, b, c se debe votar por al menos 4 individuos. Además supongamos que se establece una relación transitiva de preferencias para cada individuo como se observa en el siguiente cuadro.


La votación por mayoría simple en este caso demuestra que ninguna opción es socialmente preferible para el grupo de individuos, como se ve a continuación.

La opción a>b por 4 votos contra 3.
La opción b>c por 4 votos contra 3.
La opción c>a por 4 votos contra 3.

Por tanto se produce un ciclo de votación entre las opciones a elegir donde no hay una sola opción que pueda ganar si consideramos todas las opciones: a vence a b, b vence a c y c vence a a.

Se podría pensar que este es un caso fortuito y que en el mundo real esto no ocurre, sin embargo, según los resultados de simulaciones de cuerpos de votantes realizadas por computadora referentes a la frecuencia de ocurrencia de estos ciclos se demuestra que la probabilidad de ocurrencia de la paradoja siempre es mayor que 0 por lo que muchas configuraciones de preferencias de individuos generan ciclos sociales de preferencia, tales como el demostrado en el ejemplo. Además la probabilidad de ocurrencia de la paradoja tiende a 1 conforme aumenta el número de alternativas a elegir o la cantidad de votantes.


Fuentes: Game Theory and political theory. An introduction. Peter C. Ordeshook. Cambridge University Press. 1999.
Votación y sistemas electorales. Gordon Tullock. En http:// www.hacer.org/pdf/Tullock02.pdf

Invitación Conferencia

ASOCIACION NACIONAL DE FOMENTO ECONOMICO



CURSO SOBRE

La Inflación: La presunta inocencia del
Banco Central


Presentado por:

Dr. Jorge Corrales Quesada


SEDE: Oficinas de ANFE – 200 metros oeste de la Casa Italia – Barrio Francisco Peralta,
costado norte de la Iglesia Sagrado Corazón

DIAS: Martes 24 y 31 de marzo, 14 de abril, 2009

HORA: De 6:00 p.m. a 7:30 p.m.

COSTO DEL CURSO ¢ 10.000.00 (Incluye material y refrigerio)

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Teléfono: 2253-4460 *Telefax: 2253-4497 * Apartado 3577-1000 San José, Costa Rica

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¿Quién gobierna en Costa Rica?


Cada día se habla más de ingobernabilidad, y, para resolver el problema, se sugieren soluciones que van desde la convocatoria a una Asamblea Constituyente, pasando por la reforma del Reglamento Interno de la Asamblea Legislativa, hasta cambios en las leyes que establecen tramitologías innecesarias.

Sin embargo, en mi concepto, el principal obstáculo para agilizar la Administración Pública pasa por reformar la Ley Orgánica de la Contraloría General de la República y la Ley de Control Interno, las cuales otorgan excesivas potestades al órgano contralor en materias ajenas a su competencia constitucional, además de redimensionar las atribuciones de la Sala Constitucional, reformar el régimen del Servicio Civil y poner a los mandos medios en el lugar que les corresponde.

Ente contralor. El ensanchamiento de las competencias de la Contraloría por vía legal, le ha permitido a esta institución, durante los últimos años, no sólo coadministrar, sino incluso cogobernar con las Municipalidades y los distintos Ministerios e instituciones descentralizadas.

Verbigracia, en reiteradas ocasiones le ha indicado al MAG cuál debe ser el contenido de reglamentos técnicos, y en el año 2006 comunicó a la Presidencia de la Asamblea, al Ministro de Ambiente, Energía, Minas y Telecomunicaciones y al Presidente Ejecutivo del ICE, cuál debería ser el contenido de la Ley General de Telecomunicaciones cuyo proyecto de ley se encontraba en esos momentos en preparación. Ver para creer.

Ni qué decir en materia de ordenación territorial de la zona marítimo-terrestre en que le imparte órdenes a las Municipalidades (que son los órganos constitucional y legalmente competentes al efecto) para anular planes reguladores y concesiones otorgadas a su amparo.

La competencia constitucional de la Contraloría está fijada precisamente por los numerales 183 y 184 de la Constitución, la cual se resume en la facultad del órgano contralor de ejercer “la vigilancia superior de la Hacienda Pública”.

Sin embargo, el órgano contralor, al amparo de su Ley Orgánica y de la Ley de Control Interno, ha extendido su competencia de fiscalización y control respecto de cualesquier tipo de materias, aunque no se refieran a la fiscalización propiamente de los fondos públicos.

En consecuencia, lo que procede es realizar urgentemente una reforma tanto de la Ley Orgánica de la Contraloría como de la Ley de Control Interno a fin de que el órgano contralor se encargue en lo sucesivo, de manera exclusiva, de aquello para lo que fue originalmente creado: ejercer la fiscalización superior de la Hacienda Pública, de manera que se deje de inmiscuir en la administración y gobierno de los demás órganos estatales, como lo hace en la actualidad entrabando todo el accionar el Estado costarricense.

Sala Constitucional. Respecto al entrabamiento que causa el accionar cotidiano de la Sala Constitucional, la situación es más compleja. Desde el punto de vista de reformas a la Ley de la Jurisdicción Constitucional, sólo cabría hacer dos: eliminar la consulta legislativa de constitucionalidad respecto de los proyectos ordinarios de ley y reformar el numeral 41 para eliminar la suspensión automática de los efectos de los actos impugnados.

El resto de los problemas, como el cambio cotidiano sin ningún criterio técnico del recetario a la CCSS so pretexto de tutelar el derecho a la salud, la anulación de los EIA sin tener conocimientos en materia ambiental, el ordenar a las distintas Municipalidades e instituciones públicas la construcción de obras costosísimas, etc., no se puede solventar mediante reformas legales.

Ello sólo se lograría si los Magistrados tomaren conciencia de que su competencia es estrictamente jurisdiccional y no política, de manera que no se inmiscuyan en asuntos para los que no tienen competencia profesional para opinar con propiedad (verbigracia, medicamentos y estudios de impacto ambiental) o usurpen competencias otorgadas por el ordenamiento a los órganos políticos. Esto es lo que llaman los norteamericanos self restraint ”, que es una virtud ayuna totalmente en el accionar cotidiano de la Sala, que un día sí y otro también invade competencias constitucional y legalmente atribuidas por el ordenamiento a otros órganos estatales.

Reforma de servicio civil. Una tercera línea de reformas abarcaría el Estatuto de Servicio Civil. Este régimen, en la praxis, sólo sirve para otorgarles estabilidad laboral a los malos funcionarios. En consecuencia, se debe reformar para obligar a la recertificación quinquenal de todos los servidores públicos. De esa forma los obligaríamos a estar preparándose conti-nuamente. Quien no supere la recertificación sería dado de baja con responsabilidad patronal.

Además, los aumentos salariales se harían no por antigüedad, sino más bien por resultados. Para ello, se harían evaluaciones individuales de todos los servidores públicos, del rendimiento del departamento al que pertenecen y, en última instancia, de la institución de la que forman parte.

De esa forma, los propios servidores públicos serían los mejores guardianes de la eficiencia de la Administración Pública pues, si su institución no funciona conforme a parámetros y metas objetivas fijadas anualmente, entonces no tendrían derecho a los aumentos salariales anuales, que hoy se otorgan automáticamente.

Finalmente, hay que establecer que las jefaturas son de nombramiento discrecional del respectivo jerarca, para evitar que los mandos medios anquilosados, como ocurre en la actualidad, sean los que realmente manden dentro de las diferentes instituciones públicas.

Es ilógico que el jerarca de una institución no pueda nombrar a personas de su confianza en las jefaturas de los mandos medios. Estos, al tener garantizada su estabilidad laboral, se han convertido en feudos dentro de la propia institución y por ello son quienes realmente mandan en el país.

La respuesta a la pregunta formulada en el título de este artículo es muy simple y cae por su propio peso: la Contraloría General de la República, la Sala Constitucional y los mandos medios son quienes nos gobiernan en la actualidad.

Las reformas legales citadas son más urgentes que modificar la Constitución pues es necesario devolver, a los órganos de elección popular, la capacidad de gobernar sin controles a priori que incidan no sólo sobre su accionar administrativo, sino también sobre su discrecionalidad política.

Sin embargo, parece que lo urgente posterga lo importante en Costa Rica. Posiblemente, la mejor contribución de la presente Asamblea Legislativa al país sería realizar las reformas legales arriba indicadas. Los costarricenses quedaríamos muy agradecidos porque se trataría de reformas de fondo, que harían el aparato estatal más eficiente y opera-tivo.

Además, es hora de devolver el ejercicio real del poder a los órganos representativos, es decir, a los que cada cuatro años elegimos para que nos gobiernen y terminar con la dictadura de órganos que no tienen origen en la voluntad popular.

Rubén Hernández

lunes, 16 de marzo de 2009

Tema polémico: las ventas de loterías y rifas informales


Para este tema polémico, en ASOJOD queremos abordar un asunto que, a nuestro juicio, ha sido mal manejado-como muchos otros- en Costa Rica: el monopolio y la consecuente penalización por vender rifas y loterías ilegales.

Comencemos por un poquito de historia. Desde 1922, existe en nuestro país la Ley de Juegos, que castiga con multas y cárcel a quienes participen en juegos de azar (loterías, rifas, apuestas, etc) por considerar que tales actividades atentan contra las buenas costumbres y el orden público. Asimismo, desde 1961, la Junta de Protección Social de San José (JPSSJ) tiene el monopolio de la creación, administración, distribución y venta de loterías y rifas en virtud de la Ley de rifas y loterías, la cual también estipula penas de cárcel y sanciones económicas a quienes irrespeten esa exclusividad. Posteriormente, la Ley de creación de la lotería popular denominada "tiempos", de 1993 y la Ley de Loterías de 1994, sostienen el monopolio antes mencionado en cualquier sorteo de esta naturaleza (salvo en los "Juegos Crea", cuyos autorizados para todo lo que tenga que ver con estos son los Hogares Crea). Finalmente, toda esta normativa fue reforzada y actualizada en la nueva Ley que autoriza el cambio de nombre a la Junta de Protección Social (JPS), de 2009.

En sintesis, la JPS tiene el monopolio de todo lo relacionado con las rifas, loterías y sorteos y, en virtud de las normas arriba indicadas, existen penas de cárcel y multas para quienes ejerzan competencia contra esa organización. Antes de entrar con la argumentación de ASOJOD para criticar estas disposiciones, es necesario completar el panorama sobre lo acaecido respecto a esta materia. Si en otros momentos hemos criticado al Movimiento Libertario, en esta ocasión debemos reconocerle que es el único partido político que ha tratado de eliminar este monopolio y despenalizar la actividad. En 1998, el entonces diputado Otto Guevara y en 2006, la fracción completa del Movimiento Libertario propusieron sendos proyectos de ley dirigidos precisamente a eso; no obstante, ambos fueron rechazados, pero lograron introducir el tema en la palestra. Tanto así, que nuevamente ese partido ha impulsado un proyecto de ley similar este año, con la esperanza de que esta vez sí sea aprobado.

En el 2003, nuevamente Guevara, junto con Ana Elieth Porras Arguedas (hija de un vendedor de tiempos), interpusieron una acción de inconstitucionalidad contra los artículos supracitados, alegando que violaban el principio de autonomía de la voluntad (art. 28 constitucional), el de libertad de comercio y empresa (art. 46 constitucional) y el derecho al trabajo (art. 56 constitucional). En la sentencia Nº 03-00558, la Sala Constitucional rechazó la acción alegando varias razones, que a continuación deseamos señalar: a) que desde tiempo atrás, el Estado costarricense se había decidido a erradicar el juego de azar por considerarlo enemigo de las buenas costumbres y el orden público, lo cual se tradujo en prohibiciones y penas para proteger el daño que podrían sufrir las personas "directay hasta inconscientemente"; b) que las libertades no son irrestrictas sino que, por medio de la ley, el legislador puede establecer los límites que considere oportunos, especialmente cuando busque con ello salvaguardar el bienestar de la población; c) que si han de permitirse juegos, deberán estar regulados debidamente, razón por la cual se han establecido excepciones legales a esta prohibición para favorecer a la JPS, en tanto esta organización destina los fondos recolectados a obras de bien social; d) la libertad de comercio no se ve afectada en tanto la venta de rifas y loterías la puede realizar cualquier persona siempre y cuando tenga la debida autorización de la JPS y que, si en todo caso se limita, es para proteger un interés superior, cual es la protección de la población; e) la libertad de comercio o empresa tampoco se ve afectada por la instauración de un monopolio, pues el art. 46 no los prohibe de todo, sino que posibilita al Estado crear los suyos cuando considere determinadas actividades como estratégicas y esenciales para la búsqueda de fines públicos y f) el derecho al trabajo y la libertad a escogerlo no es violentada con esta legislación porque precisamente el art. 50 señala que tal libertad es efectiva en el tanto y en el cuanto, esa actividad o trabajo no estén prohibidos por ley.

¿Por qué quisimos hacer este recorrido tan completo? Para poder criticar con mayor precisión algo que, axiológicamente, nos parece totalmente inválido: el monopolio y la consecuente penalización de esta actividad. En ASOJOD siempre hemos atacado cualquier forma de monopolio legal, tanto público como privado, porque impide a los individuos usar libremente su propiedad para decidir a cuál de todos los oferentes le compra, porque al no existir si quiera la posibilidad de competencia, rara vez las necesidades del consumidor son satifechas. La cuestión es simple: al no poder cambiar de oferente, el consumidor deberá soportar lo que el monopolio le da si es que valora el bien o servicio vendido. Asimismo, hemos criticado que el Estado o cualquier persona intervengan en contratos entre privados. Cada quién es libre de ofrecer algo que otro libremente desea adquirir y esto aplica para cualquier relación humana. Nadie tiene derecho a prohibir, regular o redireccionar las preferencias individuales, pues de hacerlo está imponiendo, por la fuerza, su preferencia, valor, idea, etc.

Esta última idea es fundamental en el análisis de este tema polémico: cuando una persona ofrece un número, tiquete, billete, papel, etc. para un sorteo y otra, por su propia voluntad lo adquiere, no hay daño. Hay un intercambio donde cada parte da algo que desea de cierta forma para recibir algo que valora más. En términos de teoría de juegos, hay un juego de suma positiva., lo que significa que nadie ha salido afectado de forma negativa. Cuando el Estado o cualquier persona interviene en esa transacción, distorsiona las cosas e impone su criterio sobre lo que debe ser moral, válido, valioso, etc. y con ello le impide a las partes ejercer su libertad. Por tal razón, consideramos que establecer un monopolio y penalizar a los competidores en esta o cualquier otra actividad, es absurdo y atenta contra los derechos individuales.

Ahora, veamos abordemos las razones de la Sala IV para rechazar la acción de inconstitucionalidad y, con ello, conservar el statu quo. Dice la Sala que desde hace tiempo atrás el Estado costarricense ha asumido el compromiso de erradicar el juego por considerarlo una actividad que atenta contra las buenas costumbres y porque podría generar daños directa o inconcientemente a las personas. Esto es sencillamente absurdo: ¿las buenas costumbres de quién: de los individuos, de los vendedores, de los compradores, de los legisladores? ¿cuál es el criterio que usa el legislador para definir qué es una buena costumbre? ¿por qué si es el juego es una mala costumbre no se erradica del todo, sino que se le permite al Estado llevarlo a cabo? Y, aunado a esto, no se puede pretender que una actividad que es penalizada si la realizan privados, sea considerada como positiva si la realiza el Estado, pues este argumento llegaría hasta el absurdo de validar, en términos lógicos, el asesinato y el robo si lo perpetra alguna institución estatal. En ASOJOD hemos dicho hasta el cansancio que el contenido moral de un acto no puede variar según el sujeto que lo realice y este es un buen ejemplo de ello.

Dice la Sala también que el legislador puede, mediante ley, establecer las limitaciones a las libertades que considere necesarias, máxime cuando se trate de salvaguardar un interés superior. Este argumento también lo hemos atacado en repetidas ocasiones, en tanto representa una perversión total que alguien, valiéndose del poder del Estado, imponga sus fines, medios, valores e ideas sobre los demás. La sociedad es un conjunto de invididuos y no una entidad que persiga fines superiores e independientes de los de estos. Precisamente por la omisión de esa premisa básica, los más costosos errores históricos se han cometido., pues unos han sacrificado a otros por seguir las "voces" de un ente metafísico que sólo existía en sus cabezas Basta recordar tan sólo al nazismo y al comunismo para darse cuenta de esto.

Asimismo, la negación de la Sala respecto a que las libertades de empresa, comercio y trabajo no es adecuada. En realidad, cuando existe un monopolio hay un serio atropello a la libertad de empresa, máxime cuando es público, por cuanto la ley establece barreras de entrada y salida en una respectiva actividad. No importa que la lotería la puede vender cualquier persona si solo la JPS puede producirla, administrarla y recibir las ganancias. Además, tampoco es cierto que cualquiera pueda venderla, como alega la Sala, pues para ello es necesario obtener una conseción de acuerdo con la Ley de loterías.

Finalmente, cuando existe un monopolio como el de la JPS, que expresamente prohibe la creación, administración, distribución y venta de cualquier otro sorteo diferente a los que ella produce, sí hay una afectación al derecho al trabajo. Una persona puede, en virtud de lo dispuesto por el art. 56 del Texto Fundamental, escoger la actividad laboral que desee, al tiempo que el Estado debe impedir que por causa de ella se establezcan condiciones que en alguna forma menoscaben la libertad y la dignidad del hombre. Cuando existe una penalización por vender rifas y loterías, el Estado no sólo está contradiciendo el artículo antes descrito, en tanto no respeta la escogencia del individuo, sino que también, está generando condiciones que menoscaban la libertad y la dignidad humana, al tratar como criminales a personas que se dedican a una actividad que no afecta a nadie.

Por todas estas razones, en ASOJOD criticamos con dureza el monopolio de ventas de rifas y loterías, así como la penalización contra los vendedores informales y, más aún, las absurdas justificaciones que da la Sala, por considerarlas violatorias de la libertad y permisivas de la imposición de los fines de unos sobre los de otros, valiéndose para ello del poder público.

domingo, 15 de marzo de 2009

La lengua no es inofensiva


Condenado al cautiverio de una Judenhaus (palabra nazi que significa “casa de judíos”), Victor Klemperer vierte en el papel las gotas de su tinta obsesionada. “Observa, estudia, graba en tu memoria lo que sucede –pues ya mañana tendrá otra apariencia, ya mañana lo percibirás de otra manera–, retén la forma en que se manifiesta, y actúa”. Ya no es a sus admirados Voltaire, Montesquieu y Diderot hacia quienes fluye la mente de este filólogo, profesor de literatura de la Universidad de Dresde.

Desde que se lo expulsó de su cátedra y se le prohibió frecuentar las bibliotecas, confiscándosele así “la obra de [su] vida”, la lengua que emponzoña, la lengua alemana intoxicada por el nazismo, es su obsesión vital. Su diario, escrito durante los años del hitlerismo, es su “péndulo” salvavidas, el que le permite preservar su equilibrio psíquico y protegerlo del veneno de esa lengua que, día tras día, mata la consciencia humana. Lo que el papel de su testimonio absorbe, es la victoria de la inteligencia sobre la barbarie.

Testigo lúcido. Como Orwell y Primo Levi, Victor Klemperer fue testigo lúcido de cómo el nazismo enfermó el alma de los hombres introduciéndole mortíferas dosis de su veneno a la lengua. La lengua, ese tejido híbrido entre materia y espíritu que nos eleva cuando entre sus hilos sopla la inspiración de la poesía, puede transformarse también en fatal mordaza para el pensamiento, y así asfixiarlo hasta aniquilarlo. “El nazismo se insinuó en la carne y sangre de la multitud a través de expresiones aisladas, de giros, formas sintácticas que se imponían a millones de ejemplares y que fueron adoptados de manera mecánica e inconsciente”. Fue primero por medio del idioma y de la abdicación del pensamiento sobre lo que este dice, como la masa se hizo insensible a la humanidad del otro.

Klemperer anota en su diario cómo la palabra “fanatismo” se impone progresivamente en discursos, artículos, libros y hasta esquelas mortuorias, hasta volverse omnipresente; pero, más importante que la frecuencia de su uso, es el cambio de valor que se le confiere. Observa que, mientras el siglo de la Ilustración estuvo marcado por la lucha contra el fanatismo, pasión irracional que se manifiesta ante todo en el campo religioso y en la que el ser humano se anula en su capacidad de pensar, el Tercer Reich, por el contrario, hizo del fanatismo un valor positivo, la virtud por excelencia del alma del pueblo alemán. Se habla de “elogio fanático”, “profesión de fe fanática”, “fe fanática en la victoria final”; Göring es celebrado como “el amigo fanático de los animales”; Goebbels, sobreabundando en “lo que ya no podía ser más objeto de sobreabundancia”, escribía en el Reich del 13 de noviembre de 1944 que la situación solo podría ser salvada por un “fanatismo salvaje”, como si el salvajismo, añade Klemperer, no fuera de por sí el estado natural del fanatismo.

Al violentar el uso del lenguaje, y desnaturalizarlo de la función esencial que desempeña en la constitución de la vida en común, el espíritu del nazismo preparó las condiciones para el deterioro mental de los hombres, y con ello contribuyó a aniquilar la única defensa que tiene el ser humano para discernir entre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto: su facultad de pensar.

Lenguaje y democracia. La filosofía griega, que floreció bajo la democracia ateniense, pensó el papel fundamental que desempeña el lenguaje en la vida de la comunidad política. Es bien conocida la frase de Aristóteles, según la cual el ser humano es, por naturaleza, un animal político; sin embargo, no es por el simple hecho de vivir en grupo –otros animales también lo hacen–, sino precisamente por estar dotado de lenguaje: “La palabra está para hacer patente lo provechoso y nocivo, lo mismo que lo justo y lo injusto; y lo propio del hombre con respecto a los demás animales es que él solo tiene la percepción de lo bueno y de lo malo, de lo justo y de lo injusto de otras cualidades semejantes, y la participación común en estas percepciones es lo que constituye la familia y la Ciudad” (Aristóteles, Política).

Para que se haga justicia en la sociedad, es primero necesario no solo que la palabra articule el concepto de justicia; hace falta, además, hablar el idioma de la justicia, de la rectitud, el cual radica en el razonamiento ordenado según las leyes de la lógica. Articular la palabra razonada, la argumentación respetuosa del orden lógico, en aras de definir los conceptos según los cuales se concibe la organización del vivir juntos, tal es la vocación del lenguaje en una democracia. La palabra es así la apertura dentro de la cual, a través de polémicas que entrañen desacuerdos y coincidencias, se constituye el espacio de sentido que nos une a la vez que nos separa, permitiéndonos de esa manera mantener una “justa distancia” los unos con respecto a los otros.

La justa distancia. Encontrar “la justa distancia”: con esa expresión, Hannah Arendt define el arte de vivir juntos. En efecto, no hay comunidad que se pueda construir sobre la base de individuos atomizados, entre los cuales no haya comunicación, que no estén unidos por determinados valores y por una tradición. Sin embargo, tampoco existe comunidad donde no hay separación entre los miembros de un grupo. Así el estado totalitario nazi disolvió el espacio político entre los hombres al anular la separación entre lo privado y lo público pues absorbió dentro de su terrorífica espiral todos los niveles de la existencia de quienes vivían bajo su yugo. El estado totalitario extendió sus tentáculos hasta secuestrar la intimidad de la consciencia del hombre, negándole la capacidad de ejercer su pensamiento, ese “diálogo silencioso del alma con sí misma”, como reza la hermosa expresión de Platón. Así, al cortar al individuo de ese vínculo esencial con sí mismo, se oblitera la posibilidad de entrar, con el otro, en un mundo de sentido compartido.

En los albores del siglo XXI, aun se proyectan sobre nuestras cabezas las sombras del lenguaje envilecido. Bajo las alas de otros rapaces que sobrevuelan amenazantes sobre la consciencia, se escucha el grito estridente del irrespeto al uso de la palabra. En Iberoamérica, el insulto y la verborrea vulgar y chabacana de Chávez, Correa y Ortega han enlodado el espacio de entendimiento entre los ciudadanos.

A quienes escuchan, ora indiferentes, ora divertidos, el desplante de vulgaridad que ha hecho irrupción en el discurso político, hay que recordarles: la lengua no es inofensiva. El principal peligro que pesa ahora sobre nuestro continente es que, con la atrofia de la palabra que vincula y del razonamiento que ilumina, muera, por largo tiempo, la democracia.

Laurencia Saénz

sábado, 14 de marzo de 2009

Teoría Monetaria


A continuación les presentamos la conferencia del Dr. Alejandro Jenkins: "¿Importa el dinero?" En la misma, se explica el papel que tiene el dinero dentro de la economía.

viernes, 13 de marzo de 2009

Viernes de recomendación


El mercantilismo sigue siendo hoy uno de los más peligrosos enemigos del liberalismo, como lo fue en el siglo XIX. Si bien este nefasto fenómeno no ha sido eliminando por completo nunca, ha tomado una especial fuerza con ocasión de la crisis económica mundial. Por esta razón, hoy hemos escogido como recomendación el ensayo deMurray Rothbard "Neo-mercantilism". En este texto, Rothbard refuta de manera clara y simple, pero contundente, los argumentos que los mercantilistas usan para justificar sus políticas.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Raúl o el arte de decapitar adversarios


En los años noventa se decía que el médico Carlos Lage haría la transición en Cuba. El primer vicepresidente era un hombre tranquilo y amable, situado en medio de una tribu usualmente frenética, aquejada de un machismo siempre a punto de convertirse en orquitis. Se lo escuché a Carlos Salinas de Gortari, cuando era presidente, y a otra media docena de cancilleres y jefes de Estado: ''Lage es el futuro''. Entonces, desaparecida la URSS, el comunismo cubano se tambaleaba. Parece que Lage, en privado, cuando conversaba con los políticos extranjeros, coqueteaba con las ideas democráticas y se vendía como el Adolfo Suárez caribeño.

Iniciado el siglo XXI el papel de delfín comenzó a desempeñarlo el canciller Felipe Pérez Roque, un ingeniero que (como Lage) procedía del entorno de Fidel Castro. Había sido una especie de primer asistente del comandante en jefe, así que cuando el canciller Roberto Robaina fue expulsado de su cargo, el propio Fidel lo impuso como sustituto porque ''era la persona que mejor interpretaba su pensamiento''. En diciembre de 2005 fue la apoteosis de Pérez Roque: dio una conferencia magistral en el parlamento y todo el mundo, incluido el Financial Times, lo declaró heredero al trono. En aquel momento tenía fama de ''talibán'' duro e inflexible.

A los pocos meses, en julio de 2006, Fidel Castro se enfermó y tuvo que abandonar el gobierno precipitadamente. Con la llegada de Raúl a la presidencia, tanto Lage como Pérez Roque fueron discretamente marginados. Los dos eran cuadros elegidos por Fidel para una hipotética sucesión política, pero Raúl no confiaba en ellos y tenía su propia idea de cómo y con quiénes organizar la reforma económica y la transmisión de la autoridad, de manera que siguió el mismo sibilino patrón de comportamiento utilizado contra el general Ochoa en 1989: le encargó al general Abelardo Colomé Ibarra, su hermano del alma y poderosísimo ministro del Interior, que armara un buen expediente acusatorio para poder sacarlos del juego fulminantemente, junto al resto de los funcionarios incómodos a los que deseaba eliminar.

Y eso es lo que ha sucedido: el formidable aparato de espionaje cubano ha acumulado pruebas de pequeñas corruptelas, de nepotismo continuado, de negligencias, del comportamiento contrarrevolucionario de algunos familiares, de ambiciones personales y (lo más grave) de transmitir a los políticos y visitantes extranjeros unas falsas expectativas con relación a los supuestos cambios políticos. Pérez Roque, que había sido un talibán en los primeros tiempos, a los ojos de muchos políticos y diplomáticos extranjeros se había transformado en un ''reformista'', como creía el canciller español Miguel Angel Moratinos, hombre empedernidamente propenso a equivocarse, que apostaba por él para la transición, más o menos como el anterior ministro español de Asuntos Exteriores, Abel Matutes, llegó a manifestar que el ''hombre del cambio'' sería Roberto Robaina, dato utilizado en su momento por ''el aparato'' para hundirlo definitivamente.

Una vez debidamente ''empaquetados'', con los voluminosos informes de los servicios de inteligencia sobre la mesa, Raúl Castro, experto en el arte de decapitar adversarios, dio inicio a su metódica labor de verdugo: convenció fácilmente a Fidel de la deslealtad esencial de los sujetos, convocó al Buró Político, enfrentó a los acusados con las pruebas de su comportamiento ''inmoral y miserable'', los destrozó emocionalmente, advirtiéndoles que lo hecho bordeaba la traición, por lo que merecerían ser ejecutados si la revolución no fuera tan generosa, y preparó las condiciones para el anuncio público, aunque en esta oportunidad tuvo que realizar un trámite engorroso, pero inexcusable: fue necesario explicarle al tontuelo de Hugo Chávez lo que iba a suceder, dado que los dos, Lage y Pérez Roque, eran sus interlocutores favoritos, y no podía sorprenderlo con su eliminación. Por muy insufrible que sea el venezolano, es el hombre que les da de comer y hay que cuidarlo como a papagayo fino.


Con estos y otros personajes fuera de combate (incluido Fernando Remírez de Estenoz, otra esperanza blanca de las cancillerías democráticas liquidada en la purga), Raúl siente que se ha despejado el camino al Sexto Congreso del Partido, convocado para el próximo otoño, al que llegará con todos sus hombres de confianza colocados en las posiciones clave, de manera que nada pueda escapar a su control.

Mientras tanto, cunde el total desaliento en las filas revolucionarias y se disipa cualquier ilusión de cambio. Silvio Rodríguez se va a vivir a la Argentina, donde no hay unicornios azules (los peronistas se los hubieran comido), Pablo Milanés arraiga definitivamente en Galicia, y los hijos y nietos de la nomenclatura se marchan sigilosamente a cualquier sitio en el que exista el sueño de una vida mejor. En Cuba ya se sabe que eso es imposible.

Carlos Alberto Montaner

martes, 10 de marzo de 2009

La doctrina del shock de Obama

“Una emergencia económica profunda”, dice el presidente Obama. El fracaso de aprobar su plan “convertiría una crisis en una catástrofe”. Cualquier demora significará “parálisis” y “desastre”. Todo esto es tomado del guión de “la doctrina del shock”: asuste a la gente y luego demande que su agenda sea aprobada sin demoras.

Naomi Klein causó revuelo hace dos años con su libro La doctrina del shock , en el cual dice que los gobiernos conservadores utilizan las crisis para imponer políticas de libre mercado. Como afirmara en una entrevista: “La doctrina del shock es una estrategia política que la derecha republicana ha estado perfeccionando a lo largo de los últimos 35 años para utilizarla en distintos tipos de shock . Estos podrían ser guerras, desastres naturales, crisis económicas, cualquier cosa que ponga a la sociedad en un estado de shock con el fin de imponer lo que los economistas llaman ‘terapia económica de shock ’ –políticas expeditas pro transnacionales que no podrían realizarse si la gente no estuviese en un estado de miedo y pánico–”.

Y eso es justamente lo que estamos viendo hoy, solo que al revés. El año pasado la economía estadounidense fue golpeada por un shock tras de otro. Y ¿qué sucedió? ¿Acaso el Gobierno republicano invocó al espíritu de Milton Friedman y redujo el gasto público? ¿Acaso redujo las regulaciones y privatizó? No. Hizo lo que los Gobiernos en realidad hacen durante una crisis: se adjudican nuevos poderes sobre la economía. Aumentó dramáticamente los poderes de regulación de la Reserva Federal e inyectó billones de dólares en créditos inflacionarios al sistema bancario. Nacionalizó parcialmente los bancos más grandes. Destinó $700.000 millones para intervenir la economía. Hizo de General Motors y Chrysler responsabilidades del gobierno federal. Escribió una ley de salvataje que le daba al secretario del Tesoro poderes extraordinarios que no podían ser supervisados por las cortes u otras agencias del gobierno.

Control gubernamental. Ahora el gobierno de Obama está continuando este camino hacia la centralización y el control gubernamental de la economía. Y sus jugadores claves están explícitamente refiriéndose a su propia versión de la doctrina del shock . Rahm Emanuel, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, dijo que la crisis económica es “una oportunidad para nosotros”. Después de todo, dijo: “Uno nunca quiere que una crisis seria se desperdicie. Y esta crisis provee la oportunidad para nosotros de hacer algo que antes no se podía hacer”, tal como tomar el control de las industrias financieras, energéticas, de informática y atención médica.

Eso es precisamente lo que Naomi Klein nos haría creer que piensan los defensores del libre mercado como Milton Friedman. “Algunas personas acumulan productos enlatados y agua en preparación para los desastres”, escribió Klein. “Los seguidores de Friedman acumulan ideas de libre mercado”. Pero eso es exactamente lo que los izquierdistas estadounidenses han estado haciendo en anticipación a que llegue al poder un Gobierno demócrata en momentos en que el público pueda estar tan asustado como para aceptar más Estado del que normalmente aceptaría. Por ejemplo, Paul Krugman, el columnista del New York Times , respaldó el entusiasmo de Emanuel: “Los progresistas esperan que el gobierno de Obama, como el New Deal , responderá a la actual crisis económica y financiera creando instituciones, especialmente un sistema de atención médica universal, que cambiará a la sociedad estadounidense para las próximas generaciones”.

Libro profético. Arianna Huffington ha llamado al libro de Klein “profético”. Mientras que el equipo de Obama comenzaba a diseñar sus planes, Klein mostró qué tan en lo correcto estaba cuando dijo: “Una crisis es algo terrible que desperdiciar. Y puede ser esta crisis en particular la que hará posible que el gobierno de Obama haga algo verdaderamente innovador, cosas atrevidas respecto a la atención médica, a la independencia energética, y a todas las áreas que han sido ignoradas”.

Nada de esto debería sorprendernos. Es descabellado pensar que la mayoría de los Gobiernos responderán a una crisis reduciendo sus propios poderes y regulando menos la economía, como Klein nos haría creer. Los líderes políticos responden a las crisis entrando a la escena como el hombre sobre el caballo blanco que toma control de la situación. En Crisis y Leviatán , el historiador liberal Robert Higgs probó que el crecimiento del Estado en EE. UU. no ha sido lento y constante. En cambio, su envergadura y poder han aumentado mucho durante guerras y crisis económicas.

Ocasionalmente, alrededor del mundo, ha habido instancias en las que una crisis derivó en reformas liberales, como en Gran Bretaña y Nueva Zelanda. No obstante, los Gobiernos generalmente buscan expandir su poder y se aprovechan de las crisis para hacerlo. Pero pocas veces deletrean sus intenciones tan claramente como Rahm Emanuel lo hizo.

David Boaz

Publicado en el diario La Nación el 8 de marzo de 2009

lunes, 9 de marzo de 2009

Tema polémico: Ciencia vrs Religión


Hoy quisiéramos tratar desde ASOJOD un tema sumamente interesante, aquel que se refiere a la relación sobre la ciencia y la religión, y en este caso, sobre si ambas son compatibles o incompatibles entre sí.

Claro está que independientemente de la compatibilidad o no de la ciencia y la religión, esto no quita que una persona profundamente religiosa sea capaz de realizar aportes significativos al corpus científico de su época (por ejemplo Newton y Galileo en la física o Adam Smith y John Locke en economía y filosofía política). Tampoco quiere decir esto que no hayan existido momentos históricos donde la religión y la ciencia hayan atravesado sus períodos de relaciones cordiales o relaciones más conflictivas. Por ejemplo, podría afirmarse que durante el ambiente fuertemente escolástico de la Edad Media entre el siglo XI y XV se generó un ambiente cultural donde se prefería darle gran credibilidad a las fuentes (e.g, Aristóteles, Santo Tomás de Aquino, etc) en vez de apoyar un espíritu de cuestionamiento intelectual. Por el otro lado, han existido ocasiones en que la religión ha apoyado ciertas teorías científicas como por ejemplo la interpretación del Big Bang por parte del Vaticano como un momento adecuado para la intervención de un Creador.

En ASOJOD deseamos analizar la compatibilidad de la ciencia y religión desde un aspecto metodológico y no histórico u ontológico (es decir, no nos referiremos al problema de la existencia de Dios). Una vez aclarado todo esto, pensamos que existen ciertas inconsistencias metodológicas entre ciencia y religión que dificultan a una persona a dedicarse a ambas actividades sin supeditar una sobre la otra.

En primer lugar se puede hacer referencia a la navaja de Ockham, la cual podría parafrasearse como sigue: “Dadas dos o más teorías que pretenden explicar un fenómeno X, ha de escogerse aquella que necesite de la menor cantidad de presupuestos.” Ahora bien, alguien podría pensar que en realidad es injusto decir que la ciencia y la religión discrepan en cuanto a esto, puesto que ambas constituyen teorías que pretenden explicar distintos fenómenos y por ende no están compitiendo. Sin embargo, si se piensa más profundamente el problema, se presentan ciertos temas donde ambas pretenden dar una explicación. Por ejemplo, supongamos que se tiene una teoría científica (teoría A) que es capaz de explicar todo en el universo -concerniente a su funcionamiento- salvo su creación. Supongamos por el otro lado que la teoría B no discrepa con la A respecto al funcionamiento del Universo y sus leyes, pero agrega el supuesto de Dios como creador del Universo para explicar su origen. Ahora bien, mientras que para la teoría A sólo es necesario suponer la existencia del universo, para la teoría B es necesario también suponer la existencia de Dios, es decir, la teoría B traslada el problema de la existencia del universo a algo mucho más complejo como podría ser por qué existe Dios. Nuevamente, esto no quiere decir que Dios exista o no exista sino que simplemente suponer su existencia no añade ninguna información relevante a la explicación del universo y por ende, si se quiere ser consistente con la navaja de Ockham habría que desecharlo como hipótesis.

El segundo y último argumento que queremos mencionar sobre la incompatibilidad entre ciencia y fe se refiere más que todo a las creencias religiosas de algunas religiones y no tanto a la creencia en dios. Con esto nos referimos a otro principio metodológico que podríamos llamar “Principio Copernicano” y que podría enunciarse así: “En la explicación de una fenómeno natural cualquiera, el ser humano debe evitar al máximo cualquier explicación en términos antropomórficos, es decir, haciendo referencia a cualidades propiamente humanas.”

Cabe resaltar en este caso que este principio ha surgido a partir de una acumulación de información científica abundante, donde cada vez ha existido una mayor tendencia a explicar los fenómenos naturales sin asignarles cualidades humanas, mientras que en otra época habría parecido sensato darles cualidades humanas a la naturaleza. Con respecto a las religiones, bastaría con hacer referencia a que, en la mayoría de ellas existe, un antropomorfismo enorme ,puesto la mayoría de los dioses religiosos gozan de características humanas como la capacidad de amar, odiar, etc. y porque en ciertas cosmovisiones como el cristianismo, el hombre adquiere un rol central dado que Dios asume forma humana y en este sentido el hombre posee un rol privilegiado entre el resto de la creación.


Finalmente, desde ASOJOD hemos querido referirnos a este tema porque consideramos mejor un “monismo epistemológico” sobre un “dualismo epistemológico”, donde en el último tenemos distintos presupuestos para entender el mundo y en el primero solo uno: la ciencia.

domingo, 8 de marzo de 2009

Segundo aniversario


Hoy, 8 de marzo de 2009, ASOJOD está cumpliendo su segundo año de vida. En todo este tiempo nos hemos dedicado a difundir nuestras ideas y exponer análisis diferentes sobre la realidad nacional e internacional. Agradecemos a cada uno de nuestros lectores por dedicar un tiempo a ASOJOD.

En dos años hemos logrado debatir, con todo tipo de visitantes, algunos muy inteligentes y otros que más bien dejan mucho que desear. Pero lo más importante de todo es que nuestras ideas, para bien o para mal, le han llamado la atención a muchos, hasta el punto de que un par de blogs se dedican a hablar de nosotros como tema principal.

En este segundo aniversario, nos enorgullecemos de nuestro trabajo y nos comprometemos a no ceder en nuestro empeño por defender la libertad, la racionalidad y la ética, así como por criticar a las antítesis de estos valores y, en especial, a aquellas que pretenden hacerse pasar por inocentes cuando, tras de sí, esconden lo peor de la vileza humana.

¿Cómo se evita la mano blanca?


En su columna del 20/2/09, Julio Rodríguez describe la Costa Rica actual en materia de seguridad. La del sicariato a cargo de profesionales, de menores fumadores de crack (sicarios baratos por ¢10.000) y la existencia de 200.000 fumadores de crack . Un país ya anárquico y peligroso, en vías de desintegración social. Un estamento político paralizado porque, debido a los mitos “de país pacífico” que su población ha aceptado, no encuentra cómo defenderse.

A este pueblo le cayó muy mal el concepto de la paz. Lo convirtió en una aberración, y el Estado se ha hecho irrelevante en su función fundamental: la seguridad de su gente. Ni el pueblo ni sus líderes han comprendido los peligros de la paz. Para comenzar, la paz no existe. Ni en las células, ni en el mismo ser humano, ni entre seres humanos, ni en “la madre naturaleza”, ni en la violencia cósmica de galaxias en constantes colisiones inimaginables.

La gran mentira. La paz tiene que ser impuesta porque la violencia es el estado normal de la naturaleza. Sin embargo, en Costa Rica se generó una gran mentira: que la paz es alcanzable en esta vida. Apuleyo, irreverentemente, llama a esta mentira “el cuentico de la paz”. “Nosotros somos un pueblo de paz” se repite ad náuseam en este país, aunque para el “costarricense del siglo”, don Pepe, los ticos no son pacíficos, sino que les da mucha pereza pelear.

La violencia no se puede mejorar, a corto plazo, por medio de la educación y la prevención de potenciales maleantes. Lo que es peor, puede transcurrir mucho tiempo para que el tico acepte que solo la fuerza en manos de un Estado de leyes puede protegerlo de la desintegración social. Otro problema más grave aún es la consecuencia de la percepción de indefensión: la funesta aparición futura de “la mano blanca”, un grupo de personas que toman la ley en sus manos y ajustician a quien consideren responsable de un crimen.

“La mano blanca” representa la institucionalización de la violencia, la cultura de la muerte, y, una vez que este mal desciende sobre un país, es casi imposible erradicarlo, como es el caso de Colombia. Y, si los costarricenses no perciben claramente que están siendo protegidos por el Estado, buscarán alguna forma de defenderse y van a tratar de encontrarla en la “mano blanca”.

Hoy día, los criminales tienen “derechos”, pero los derechos de las víctimas se limitan hasta el punto de que la defensa propia, en algunas circunstancias, ha dejado de ser un derecho. Al presentarla como un derecho, la palabra “defensa” se ha calificado cada día más, hasta llegar a la locura de que hay que garantizar el derecho del agresor antes de justificar la defensa del agredido. La realidad es que la defensa no es un derecho, es un deber biológico. Se priva a muchas personas de ese deber en nombre de una obsesión con los “derechos humanos” que ha llegado hasta poner en duda la legitimidad de la defensa propia.

Rechazo de la fuerza. El peor resultado del pensamiento delusorio, que tanto daño le está causando a la humanidad en nuestros días, es el rechazo a la aplicación de la fuerza. Esta lucha contra el mal que acecha a Costa Rica no se puede superar si no se abandona la adulteración de los conceptos y de las ideas. Cualquier estrategia para terminar con la amenaza tiene que estar fundamentada con base en realidades y no en sueños destructivos. El camino a la liberación de la inseguridad personal es abandonar el pensamiento engañoso del apaciguamiento y enfrentar el desafío por medio de la fuerza para imponer el imperio de la ley.

Escribo sobre este tema porque no puedo aceptar convertirme en un testigo indiferente del peligro real que amenaza este país y que está a punto de terminar con nuestra forma de vida. Pretendo señalar los hechos como los veo y recordar a la actual generación de dirigentes políticos el enorme costo en vidas que se ha pagado cuando otros líderes no han aprendido de la Historia y han falseado la realidad para tratar de evitar la ansiedad de tener que enfrentar la vida como es.

Jaime Gutiérrez Góngora