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lunes, 6 de diciembre de 2010

Tema polémico: ¿real? politik?


Vivimos en una época en donde las personas se jactan de su pragmatismo, de obtener resultados, de ocuparse de los fines y no de los medios. Esta escala valorativa se aprecia en su máximo esplendor en las relaciones internacionales a través de la Realpolitik. De lo que no se han percatado estos incautos es que no existe tal dilema entre valores y practicidad; todo lo contrario, esta es precisamente la función de los valores. El conflicto con Nicaragua es el fiel reflejo de cómo la Realpolitk al largo plazo no paga. Veamos:

Tenemos una política de relaciones internacionales absolutamente complaciente, timorata y cínica que, para algunos, es simplemente pragmática, esto es, que se ajusta a la necesidad y realidad de los tiempos. Así, hemos ingenuamente creído que nuestro silencio, cómplice e indiferente a las obscenas burlas a la institucionalidad de otros gobiernos en sus propios países, en nada han de preocuparnos o interesarnos. Este es el verdadero problema.

No se vale vanagloriarse de ser un país con una tradición demócrata, mientras se tienen relaciones con China o se permite el ingreso al seno de la OEA de la dictadura más añeja y podrida de la historia de Hispanoamérica, o mientras nuestros gobernantes durante las cumbres internacionales le hacen la corte a una serie de personajes políticos, cuyo único objetivo es acabar con el Estado de Derecho y perpetuarse en el poder. Esto no es una tradición democrática, es una tradición en el servilismo, la hipocresía y en el penoso oficio de tener dos caras.

Que no se nos olvide que la existencia de caricaturas como Ortega es gracias a toda esta impudicia que ha gobernado las relaciones internacionales de los últimos años, impudicia de la cual hemos sido partícipes y cómplices. Ojalá que este episodio nos sirva de lección.

lunes, 18 de agosto de 2008

Tema polémico: la política exterior de Costa Rica


Desde hace meses hemos venido observando importantes cambios en la dirección de la política exterior costarricense. La ruptura de relaciones diplomáticas con Taiwán y el inicio de ellas con China; el traslado de la sede diplomática de Jerusalem a Tel Aviv, el establecimiento de relaciones con Palestina y la adhesión a Petrocaribe, entre otros. Todo esto en el seno de una carrera por obtener un escaño no permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En ASOJOD hemos dado seguimiento a esta nueva política que pareciera fundamentarse en la idea de quedar bien con "dios y con el diablo" y, que al mismo tiempo, parece trastocar los valores de la política exterior costarricense. De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores, la política exterior costarricense se ha caracterizado por "el respeto al derecho de asilo, el apego a la democracia, la abolición del ejército, el desarme y la promición de los derechos humanos". En ese sentido, asistimos a algunas serias contradicciones axiológicas que queremos sacar a colación para el debate.

China:

Si se dice que Costa Rica tiene como norte la protección de los derechos humanos y la promoción de la democracia, el establecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales con China resulta toda una contradicción. Para nadie es un secreto que China es un régimen de partido único, con limitadas libertades de expresión, asociación, credo, etc., caracterizado históricamente por violaciones a los derechos humanos, especialmente por el mantenimiento de la esclavitud. También es cierto que las políticas internas represivas del Gobierno Chino, impulsando un "capitalismo" de Estado, donde persiste la propiedad colectiva de muchos medios de producción, el clientelismo político, el amiguismo entre el aparato gubernamental y algunos empresarios, el control de precios, y en fin, la intervención del mercado. Asimismo, se mantiene un sistema legal que patrocina la esclavitud y eso es lo que ha permitido a China tener una mano de obra tan barata, capaz de lograr una tasa de crecimiento económico promedio de 9.3% entre 1986 y 2006. Evidentemente, en ese país ni hay democracia ni respeto por los derechos humanos, pero eso no fue óbice para que la Administración Arias Sánchez rompiera los lazos diplomáticos con Taiwán y los iniciara con China.

En ASOJOD no pensamos en que es necesario dejar de negociar con China, sino que no es necesario establecer relaciones diplomáticas para tener relaciones comerciales, salvo que se tratare de un Acuerdo de Asociación como el que actualmente se está tratando de establecer con la Unión Europea. Como siempre lo hemos defendido, el Estado no debe intervenir en la economía, lo que implica que no tiene por qué participar en las relaciones comerciales entre unidades económicas de distintos países: el contrato entre privados sólo debe involucrar a esos privados y sólo ellos deben participar y verse obligados por él. La única relación interestatal (no entre las unidades económicas privadas) que debería existir entre China y Costa Rica es meramente administrativa, para efecto de trámites consulares, asistencia a ciudadanos en el otro país y legalización de documentos.

Palestina e Israel:

Si, por otro lado, se pretende patrocinar el desarme y la paz, resulta ilógico establecer vínculos diplomáticos con Palestina, dado que ese Estado tiene una fuerte vinculación con el grupo terrorista Hamás y se le acusa de dar protección a miembros de Al Qaeda. Antes de que alguien pegue el grito al cielo, queremos aclarar que también consideramos como terrorista al gobierno de Israel y a todo aquel pueblo, Estado-nación o grupo que se proclame "elegido" y crea que tiene licencia para matar en nombre de alguna deidad.

Lo más lógico es que si en verdad Costa Rica está comprometida con la paz y el desarme, tendría que romper relaciones con ambos Estados hasta tanto no haya un acuerdo de cese a las hostilidades. Esto implica, por supuesto, dejar de apoyar cualquier iniciativa tanto de Israel como de Palestina en el concierto de las Naciones que no vaya dirigida a alcanzar una paz estable y limitarse, al igual que con China, a mantener relaciones de índole administrativa.

Cuba y Venezuela:

A pesar de que, en la actualidad, Costa Rica no mantiene relaciones con Cuba, lo cierto es que nuestro país nunca debió establecerlas mientras Fidel Castro y su régimen de partido único violador de libertades permaneciera en el poder. A largo del tiempo, Costa Rica ha roto algunos lazos con ese país pero los ha vuelto a reestablecer, al mejor estilo de las relaciones amorosas tormentosas, donde la pareja termina y reinicia una y otra vez.

Parafraseando a Carlos Alberto Montaner, dado que a Fidel Castro se le ha extendido la vida para ver el fracaso de su sistema y la forma en que su propio hermano lo acaba, lo que Costa Rica debería hacer en ese contexto es simplemente esperar el reestablecimiento de la democracia en Cuba. Una vez logrado, sería correcto que nuestro país reiniciara las relaciones diplomáticas.

Respecto a Venezuela, la situación es aún más complicada. Al tener ese país un régimen de partído único (de facto), que se caracteriza por la violación sistemática a las libertades individuales, especialmente a las económicas y políticas, no se justifican las relaciones diplomáticas que Costa Rica tiene con la república bolivariana. Sin embargo, a pesar de que Chávez ha insultado una y otra vez al gobierno costarricene, ahora resulta que la Administración Arias Sánchez defiende a la de Chávez Frías, en el marco de la integración de Costa Rica a Petrocaribe para obtener petróleo "más barato". Nos preguntamos si en términos económicos efectivamente existirá ese ahorro, dado que hasta el momento no hemos visto ningún dato que lo compruebe. Pero nuestra duda es mayor en términos de costo político: literalmente, el ingreso a Petrocaribe es poner la cara para recibir bofetadas. Y como toda relación enfermiza de amor-agresión, la víctima justifica y perdona, lo cual hace pensar que se le entrega un recurso de poder a Venezuela sobre la política exterior de Costa Rica

Finalmente, en todo ese contexto de relación Cuba-Venezuela y Venezuela-Costa Rica, exista una especie de transitividad, de forma tal que indirectamente Cuba y Costa Rica se abrazan unidas. Llama poderosamente la atención que ahora nuestro país se convierta en defensor de Cuba luego de entrar a Petrocaribe, una organización financiada por el teniente-coronel Chávez y sus petrodólares. Esto lo demuestran declaraciones de Oscar Arias, cuando afirma que Estados Unidos debería cerrar Guantánamo y revocar el embargo a Cuba.

En ASOJOD estamos de acuerdo con ambas medidas, pero nos resulta sumamente curioso que don Oscar las traiga a colación ahora y no en el contexto del TLC con Estados Unidos. Para nosotros, el cierre de Guantánamo debe darse por ser este un lugar donde se violan derechos humanos y el cese del embargo, porque es una intervención del Estado en la economía, prohibiéndole a cubanos y a estadounidenses comerciar libremente entre sí. No obstante, las declaraciones de don Oscar nos hacen pensar más en una forma de congraciarse con Chávez que en un interés racional y responsable para que aquella situación finalice.

lunes, 3 de marzo de 2008

Relaciones con Palestina


Siempre he creído en una solución pacífica y negociada al conflicto entre Israel y Palestina y en el derecho que tienen ambos pueblos a vivir en paz en sus respectivos Estados soberanos y democráticos. Asimismo, la idea de que Costa Rica establezca relaciones diplomáticas con estados árabes e islámicos moderados siempre ha contado con nuestra simpatía y respaldo.

Sin embargo, según Naciones Unidas, la Autoridad Nacional Palestina no es un Estado y no sabemos cuándo lo será. Efectivamente, el máximo organismo internacional no lo reconoce como un Estado, alegando que no tiene un territorio oficialmente definido y le otorga solo un estatus de observador con voz pero sin voto.

Y, por otro lado, parece que las fuerzas políticas que hoy controlan Palestina están muy lejos de la moderación y de la solución pacífica de las controversias.

Siendo generosos, el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Costa Rica y Palestina desde el 5 de febrero del 2008 se podría leer como una forma de apoyar la causa de los palestinos en el camino de constituirse algún día en un Estado.

Momento inadecuado. Pero lo que más preocupa es el momento que se escogió para suscribir tales relaciones. Un momento tan inoportuno como el que se seleccionó para trasladar la sede de la Embajada de Costa Rica de Jerusalén a Tel Aviv: en el clímax de la dolorosa confrontación bélica entre Israel y las guerrillas de Hezbolá, como para dejar en claro que ahora la diplomacia costarricense coquetea y está del lado de los radicales y no del lado de la democracia con la que tenemos largas relaciones diplomáticas de amistad y cooperación. El traslado de la Embajada era inevitable y hasta necesario, pero el momento para hacerlo constituyó un error diplomático.

En su Programa de Gobierno, el presidente Arias dijo: “Nuestra política exterior mantendrá y profundizará los vínculos bilaterales que nos unen con países que participan de nuestra visión de mundo y de nuestro compromiso con los valores de la libertad y la democracia”. ¿Será estableciendo relaciones diplomáticas con los palestinos a espaldas del embajador de Israel en Costa Rica como el actual Gobierno está profundizando los vínculos bilaterales con el Estado democrático de Israel que sí tiene una visión de mundo afín a la nuestra?

Por lo demás, reiteramos que el momento que se escogió para establecer dichas relaciones no es el mejor, pues dicha Autoridad Palestina está ahora en profunda crisis y la organización Hamás controla partes importantes de su territorio. No podemos olvidar que Hamás es un movimiento radical islámico aliado del Gobierno de Irán y de grupos duros como al-Qaeda, los talibanes y las FARC.

Llama la atención que en los mismos días en que el presidente Arias se unía a la Campaña Mundial contra las FARC es cuando establecía las relaciones con la entidad palestina ahora controlada en parte por Hamás.

Dudoso potencial. La idea de abrir nuevos mercados y relaciones comerciales con países árabes e islámicos es correcta, pero no vemos cuál es el potencial comercial de Palestina ni cuáles son las inversiones extranjeras que nos van a llegar de allá. Aquí las motivaciones han de ser otras que es necesario sean explicadas y esclarecidas por el actual Gobierno.

Al mismo tiempo que el presidente Arias con razón da lecciones de paz, democracia y derechos humanos a las FARC y a los gobiernos de Cuba y Venezuela, establece relaciones diplomáticas con una Palestina controlada en parte por Hamás. ¿Cómo explicamos a nuestros hijos y estudiantes esa contradicción?

Esta doble escala de valores ha sido característica de potencias militares que a través de la historia juegan al realismo político, pero no ha sido ni debe ser el sello de Costa Rica, país que por lo general, y salvo lamentables excepciones, se ha enorgullecido de practicar una política exterior supeditada a los más elevados ideales, valores y principios de la democracia, los derechos humanos, la tolerancia y la paz.

Y no debe ser el sello de un Gobierno encabezado por un premio Nobel de la Paz, quien en su Programa de Gobierno se había comprometido a convertir a Costa Rica en una potencia moral, no en una potencia de la doble moral.

Óscar Álvarez

domingo, 13 de enero de 2008

El fosforito


Al cierre de 2007, el balance en materia de relaciones internacionales de Venezuela es negativo. Por primera vez en tres décadas, Venezuela pasó todo 2007 por fuera de cualquier esquema de integración regional.

Dos de sus tres iniciativas bandera de integración no han avanzado como hubiera deseado Chávez: Por un lado, a la iniciativa cubano-venezolana "Alternativa Bolivariana para las Américas" (ALBA) sólo se han sumado Bolivia y Nicaragua. Ni siquiera sus amigos de Argentina y Ecuador han comprado la idea. Por otro, el Banco del Sur está viendo la luz en forma disminuida con respecto a su proyecto inicial, y con notables ausencias, como las de Chile, Colombia, México y Perú. La tercera iniciativa, el gasoducto del sur, falleció antes de nacer: El socio esencial del megaproyecto, Brasil, anunció que no lo acompañaría, y al propio Chávez no le quedó más remedio que darlo por muerto.

Se salió de la Comunidad Andina de Naciones y no ha logrado su ansiado ingreso a Mercosur, a pesar de su ultimátum, ya caduco. La etapa de ratificación del ingreso por parte de los parlamentos de Brasil y Paraguay, viene demorada por sus respectivos parlamentos, y tal parece que seguirá así por varios meses más.

A todo este escenario gris, se le suma la creciente tirantez con algunos de sus vecinos o socios comerciales. Además de su manifiesta aversión contra el "Imperio", ahora viene sumando otros gobiernos a la larga lista negra de "no confiables".

Venezuela mantiene relaciones tirantes con Perú, donde el Gobierno de Alan García ha puesto la lupa a las "Casas del ALBA" (Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) que funcionan en algunas regiones de ese país. Así como con Brasil, donde el ex-presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso advirtió sobre la inconveniencia de la carrera armamentista de Venezuela, amén de la vieja rencilla que arrastra con México.

A esto se agrega la tensión con Guyana, que llevará a la ONU el reclamo por la incursión de un contingente de la Fuerza Armada venezolana en su territorio, debido a la falta de explicación alguna por parte del Gobierno de Chávez.

Más sorprendente es el enfriamiento de las relaciones con los gobiernos socialistas de Chile y España, luego de la Cumbre Iberoamericana, agravado por sus amenazas a las empresas españolas que operan en Venezuela, principalmente en las áreas de energía y telecomunicaciones.

Peor aún es que está cerrando el año con una férrea pelea con Colombia, la cual fue exacerbada luego de que el Gobierno de Álvaro Uribe pusiera fin a la labor de mediación del presidente Hugo Chávez con el grupo guerrillero de las FARC. Recientemente, Chávez amenazó con extender el congelamiento político que había anunciado a las relaciones comerciales, con lo cual saldrían perjudicados los nacionales de ambos países.

Luego de su fracaso en el referéndum sobre la propuesta de "reforma" a la Constitución de 1999, se esperaba que Chávez capitalizara la derrota y potenciara su apariencia de demócrata. Pero no ha sido así, ha seguido atizando las llamas de conflictos con otros países de la región, que pueden terminar incendiando al continente.

Robert Bottome y Norka Parra