Mostrando las entradas con la etiqueta propiedad intelectual. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta propiedad intelectual. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de abril de 2009

Tema polémico: la propiedad intelectual de los libros


Hoy queremos ofrecerles en ASOJOD un tema que es tan polémico que incluso, genera grandes confrontaciones a lo interno y es, quizá, uno de los que más división argumentativa causa entre los defensores de la libertad. Por tal razón, deseamos limitarnos a brindar un panorama general acerca de la situación de la propiedad intelectual relacionada con los libros.

En 2003, una encuesta del Instituto de Estudios Sociales en Población de la Universidad Nacional de Costa Rica denominada “Costarricenses frente a la lectura” señaló que el 26.6% nunca lee textos científicos, el 22.2% nunca lee textos literarios y el 62.4% nunca lee libros de ciencia ficción, acción, suspenso o terror, mientras que el 42.9% lee todos los días el periódico. (La muestra fue de 800 personas). Lo anterior permite afirmar que vivimos en un país en el que, si bien la mayoría de las personas sabe leer, la proporción de personas que ejercitan el hábito de lectura con regularidad es muy pobre en comparación con los países que arrojan los mejores índices.

El tema adquiere relevancia cuando, en días pasados, la Cámara Costarricense del Libro se pronunció contra las fotocopias de libros para la confección de las antologías utilizadas en colegios y universidades, fundamentando que nuestra Constitución Política protege los derechos de autor (articulo 45) y que Costa Rica ha firmado convenios internacionales en los que se compromete a respetarla.

Ante la posición de la Cámara, el Ministerio de Comercio Exterior señaló que "las reproducciones de obras, como por ejemplo libros, no son castigadas cuando se llevan a cabo para fines educativos, y a su vez la reproducción sea primero sin fines de lucro, segundo sea conforme a los usos debidos, y tercero se mencione la fuente y el nombre del autor cuando esto estédisponible". Asimismo, una Comisión Interinstitucional de Propiedad Intelectual conformada por el Gobierno ha señalado que los estudiantes podrían fotocopiar libros basados en los mismos argumentos que el Ministerio.

Estos acontecimientos nos hacen reflexionar en torno los derechos de propiedad sobre las obras literarias: ¿se debe respetar sin excepción alguna los derechos de propiedad sobre las obras literarias? O ¿pueden existir excepciones?, ¿Qué sucede con mi derecho a disponer de un producto (en este caso un libro) que he adquirido? Si somos consecuentes, debemos aceptar que el derecho de propiedad es y debe ser inviolable (la Constitución abre un portillo, al señalar que el derecho se puede violar si la Asamblea Legislativa, con un voto de 2/3, considera que la propiedad es de interés público), pues lo contrario sería caer un relativismo moral en el que se reconoce un derecho y una obligación cuando conviene y cuando no, se violenta.

Sin embargo no se puede desconocer que existen varios problemas en cuanto a la adquisición de libros en nuestro país que hace que las personas violenten el derecho de propiedad intelectual sobre estos: en primer lugar, algunos libros, generalmente los que valen la pena, son muy caros y, en segundo, algunos, nuevamente los que valen la pena, son difíciles de conseguir, sea por su temática, idioma, edición, etc. Por tales razones, las personas optan por “clonar” los libros para adquirirlos a un precio mucho menor o para poner disponer de ellos, por ser ejemplares de difícil disponibilidad.

La solución que plantea la Cámara del Libro es solicitar un permiso a la casa editorial o al autor del libro. No obstante, siendo realistas y sinceros ¿quién va solicitar un permiso a una casa editorial extranjera para clonar un libro? Piénsese, por ejemplo, en la Cambridge University Press o en algún autor de gran reconocimiento: si la solicitud de marras no se hace siquiera cuando el libro es producido por una editorial nacional o el autor de la obra es costarricense, mucho menos en la situación propuesta por la Cámara.

En realidad la cosa es bastante compleja. Ni las personas que necesitan de las obras literarias, ni las fotocopiadoras que dependen de necesidad de reproducir libros, tienen un panorama claro. Mientras tanto, vivimos en un país en el que casi no se lee, en el que las bibliotecas públicas dan vergüenza, en el que adquirir libros es casi un lujo y en el que los estantes están repletas de Harry Potter, libros de cocina o new age. No nos extrañemos entonces por la cultura del país en que vivimos.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Tema Polémico: imprudencia legislativa en inconstitucionalidad del procedimiento de la reforma de la Ley de propiedad intelectual e indigenismo


El día de hoy en ASOJOD queremos comentar una cuestión acaecida recientemente: la declaración de inconstitucionalidad del procedimiento de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual relacionada con el TLC. Aunque estamos conscientes de que la sentencia íntegra de la Sala Constitucional no ha sido divulgada aún por la Sala Constitucional, tenemos suficiente información para expresar nuestra opinión sobre dos temas relacionados con esta: la imprudencia legislativa del Partido Liberación Nacional (PLN) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y el indigenismo que se ha logrado introducir en nuestro ordenamiento jurídico.

Respecto al primer punto, es claro que los diputados del PLN, ayudados por su sus acólitos del PUSC, han actuado de manera imprudente y soberbia a la hora de tomar decisiones en la Asamblea Legislativa, especialmente respecto a temas procedimentales. Desde el referéndum del CAFTA, el PLUSC intentó monopolizar (con algún grado de éxito) la posición del Sí, dejando por fuera individuos que hubieran ayudado en gran medida a promover la causa, sólo por ser "de oposición".

En el caso de marras, varios de los partidos opositores (Movimiento Libertario, Partido Acción Ciudadana y Frente Amplio) advirtieron en su momento que al incluir una reforma a la Ley de biodiversidad, sería necesario consultar a la población indígena del país. No obstante, esta advertencia fue tildada de "show mediático" por parte del PLUSC. En ese sentido, como bien apuntaron esos diputados, la resolución de la Sala era totalmente previsible y hasta evitable. Por eso nos parece sorprendente que con tal certeza, el PLUSC hiciera caso omiso y se aventurara con sus procedimientos. En fin, sólo nos queda esperar que el partido de gobierno logre corregir el desastre que causó por su soberbia e imprudencia a la hora de tomar decisiones y comprenda que en un régimen democrático, y especialmente en un cuerpo colegiado, las decisiones no se toman con la terquedad del capricho, sino a partir de negociaciones y consultas a otros sectores y grupos.

Respecto al segundo tema, el del indigenismo, queremos enfatizar en nuestro más vehemente rechazo, como ya lo habíamos hecho en un artículo anterior, al demostrar los efectos negativos de esta corriente. Con "indigenismo" no nos referimos a la cultura propia de los pueblos precolombinos, sino a la idea -de moda en los últimos tiempos- de que los pueblos indígenas son "la cultura original o nativa" y que por lo tanto tienen derecho a que ésta sea preservada secula seculorum a expensas de todos como parte de una expiación eterna de los atropellos cometidos en la Conquista. Opinamos que instrumentos como el Convenio 169 de la OIT son viva expresión de este tipo de mentalidad y que no deberían formar parte de nuestro ordenamiento jurídico.

Como bien nos dicen Montaner, Apuleyo Mendoza y Vargas Llosa en “El regreso del idiota”, el indigenismo no solo termina siendo una manera de sacarle recursos a los “blancos” del resto de la sociedad, sino que además termina convirtiéndose en una manera de convertir una discriminación histórica en un acto de revancha contra las únicas ideas que pueden permitirle tanto a los indígenas como a los individuos pobres de la sociedad el mejoramiento de sus condiciones de vida.

Como cualquier ciudadano, los indígenas tienen el derecho de opinar sobre cualquier tema. pero no creemos que por el sólo hecho de ser indígenas deban ser especialmente consultados, máxime cuando es claro que la decisión no va a cambiar independientemente de la consulta que se les haga. Lo que la Ley de biodiversidad y el Convenio 169 exigen son formalismos vacíos para "quedar bien" con los grupos que hace 500 años fueron maltratados por individuos provenientes del otro lado del océano.

En conclusión, nuestra reacción respecto a la resolución de la Sala se divide en dos vertientes. Por un lado, no es posible que el partido de gobierno ponga en juego el futuro del país sólo porque no desean escuchar a la oposición (que muchas veces puede tener la razón), pero tampoco consideramos razonable el requerimiento de consultar a la población indígena.

domingo, 14 de octubre de 2007

La agenda de propiedad intelectual



¿Qué decidió Costa Rica en materia de propiedad intelectual? Como se discutió en diversos foros a nivel nacional, con los resultados del referéndum, el país optó por aprobar el régimen legal que permitirá fortalecer nuestra normativa en esta materia. Esto implicará una mayor protección de los productos que gozan de este incentivo y que forman parte de los flujos comerciales donde se protege a la industria artística y a la industria innovadora local, y que garantizan al consumidor la calidad de los productos que consume.

Para ello se exige, de forma ineludible, aprobar la agenda de implementación que hace posible la modificación de la normativa interna para cumplir con los niveles de exigencia del acuerdo comercial y que, a su vez, permite al país adecuar las normas a su realidad social. Precisamente, la agenda de implementación ha sido planteada de manera tal que permite hacer efectiva la interpretación que el país ha dado al articulado comercial y que permite aprovechar las flexibilidades legales que no se restringieron con el TLC.

Las dudas generadas en el proceso de discusión nacional del TLC, quedan disipadas en los siete textos legales sobre propiedad intelectual, que esperan la aprobación que por mandato directo de los costarricenses, debe darse en el seno de la Asamblea Legislativa. Sin la agenda de implementación, cuya aprobación es inherente al tratado de libre comercio, el capítulo XV de propiedad intelectual es inaplicable, por cuanto dicha agenda –exceptuando la normativa de fortalecimiento del INS y del ICE– es prácticamente en su totalidad materia vinculada a la propiedad intelectual.

Más coincidencias. En los temas que más inquietaron a la población, la agenda de implementación que actualmente está presentada en la Asamblea Legislativa permite aclarar extremos del TLC. Cito por ejemplo lo siguiente: 1. En materia de obtenciones vegetales, deja clara la excepción al derecho del agricultor, que le permite la reutilización de la semilla (art. 22, Ley de Protección de Obtenciones ). 2. En materia de patentes, las reformas permiten fijar un límite máximo de tiempo para la compensación de los plazos de la patente por atrasos injustificados del registro; permiten aclarar que no se darán patentes para seres vivos y que en general no se aumenta la materia patentable; permiten aclarar que el registro sanitario no será el responsable de vigilar la protección de las patentes sino que dicha vigilancia compete exclusivamente al titular; permiten aclarar que los datos de prueba que gozarán de protección son únicamente sobre productos nuevos que no contengan una entidad química ya registrada en el país, y –en suma– se establecen normas que permiten al país la certeza de que el acuerdo se ajusta a la realidad nacional.

Esta propuesta normativa en propiedad intelectual denota más coincidencias que discrepancias, pero para ello debe existir voluntad política y dejar de lado las diferencias. Se trata de una materia compleja, técnica y sensible, que requiere el concurso del sector privado, del sector académico y de la sociedad civil que esté dispuesta a colaborar con los legisladores para traducir la voluntad de la mayoría en un marco normativo ajustado a nuestra realidad social y económica.

En lugar de negar los resultados de los comicios, o lanzar nuevas amenazas de oposición a la agenda de implementación, que solo pretenden repetir una discusión ya superada, podríamos juntos aportar ideas para construir un marco normativo justo, flexible y que beneficie al país, dejando a un lado la arrogancia del protagonismo, las aspiraciones políticas individuales y los resentimientos. Si acudimos al llamado a la conciliación, debemos sentarnos a construir con respeto, pensando en los beneficios para el país. No vale más la obstaculización de los proyectos de ley, ni las prácticas legislativas dilatorias. El llamado del pueblo fue al diálogo. Avancemos en él con ideas porque el país ya decidió.

Por Alejandra Castro
Tomado de la Nación

sábado, 22 de septiembre de 2007

Entrevista: TLC y Medicinas


¿Se va a crear un monopolio con las medicinas?

Eso no es cierto, en el área de la presión alta hoy en día los doctores tienen más de 140 opciones para recetar, y puede ser que algunas tengan patente o estén con protección de datos de prueba otras, pero en este momento el medicamento que más participación de mercado tiene es de un 7%, el siguiente 6%, y así. Entonces no hay un monopolio. Igual en el área de los antibióticos, cuando el chiquito se enferma, el pediatra tiene una opción muy amplia para recetar, y mañana después que el Tratado pase si se introduce un nuevo antibiótico el doctor puede coger ese nuevo antibiótico o 200 productos más similares. Igual en el mercado del dolor, vaya a la Farmacia y le sacan las opciones como en abanico, porque no hay un monopolio.

Y si llegara a darse un monopolio en el país, pero llega a darse una emergencia nacional por una enfermedad, el Tratado dice que se debe hacer en esos casos y tiene flexibilidades. Hay excepciones a la propiedad intelectual para esos casos.

En el tema de cáncer hay 646 estudios en fase clínica dos en este momento, algunos se quedan de camino, pero imagínese la cantidad de empresas que estarán saliendo para tratar diferentes tipos de cáncer, volvemos a lo mismo, en esa cantidad está la competencia. Es improbable que una sola empresa monopolice una sola familia molecular o una condición terapéutica. Hay 77 medicamentos en estudio en el caso del sida, y así en todas las clases terapéuticas.

¿Dicen que los laboratorios farmacéuticos van a triplicar sus ganancias porque los márgenes de utilidad serían mucho mayores?


Esos datos no son ciertos. La propiedad intelectual no es el factor más relevante en la fijación del precio y no lo es, para ejemplo, el caso de Colombia, que con la protección de los datos de prueba el mercado de genéricos creció. Y el de innovadores, porque la investigación cada vez es más difícil, ha ido decreciendo su participación en el mercado. No se duplican las ventas ni la rentabilidad de la empresa. El precio lo define el mercado por la competencia.

¿Dicen que como en Costa Rica hay gran cantidad de organismos por eso las farmacéuticas quieren venir a patentar casi todos los organismos útiles?

El Tratado es muy claro en decir que las patentes no cubren organismos vivos ni procedimientos quirúrgicos, el mismo Tratado establece que Costa Rica se reserva el derecho de prohibir el patentamiento de esas cosas, así que no hay que tenerle miedo a esto porque no va a suceder.

Aquí no van a venir las empresas a llevarse en maletas las mariposas ni las ranitas, ni el hombre grande, ni el té verde.

¿Por qué es importante la protección de los datos de prueba?

Porque sin ellos no sería rentable la investigación, y no habría la posibilidad de nuevos descubrimientos científicos que van a venir a curar otras enfermedades. Sería injusto que una empresa que dedica diez años a la investigación y a realizar pruebas para saber si determinado producto va a curar una enfermedad, no pueda -al menos durante un tiempo- vender ese producto para recuperar una parte de la inversión, que va a servir para que se puedan cubrir otras investigaciones.

Vemos la importancia de la innovación cuando vamos al doctor con algún familiar cercano y nos dicen que no hay nada que hacer, ahí nos pensamos para adentro, ojalá llegue algún día un tratamiento para mi mamá, para mi tío, para mi hermano. Y la única forma de que ese tratamiento llegue es motivando la investigación, la innovación. Ojalá que lleguen muchas alternativas parecidas a estas con la apertura.

¿Cuándo llega la innovación va a estar al alcance de todos?


Cuando llega la innovación debe procurarse que llegue a todos los segmentos de la población y por eso, una de las grandes ventajas que tiene Costa Rica es que tiene una seguridad social con una amplia cobertura, y a diferencia de otros países, yo podría decir, que la salud es accesible, si se compara con otras regiones del mundo.

¿Son igual de efectivos los genéricos que los productos originales?


El TLC no habla de calidad, pero indirectamente lo hace, porque los datos de prueba son la evidencia de que el medicamento funciona y cómo. Esos datos son la calidad del producto, y los medicamentos genéricos no presentan datos de prueba. En algunos casos se exige que presenten pruebas de bioequivalencia, pero los fabricantes de genéricos llevaron a la Sala Cuarta esa decisión del Ministerio de Salud y está varado.

En este momento los genéricos en Costa Rica son de calidad indeterminada, en el sentido de que pueden haber genéricos muy buenos y otros no tan buenos. Debe eliminarse la concepción de medicamentos pobres para los pobres, todos tenemos derecho a medicamentos de calidad.

Para los laboratorios farmacéuticos, ¿cuál es la diferencia de que se apruebe o no el TLC?

A nosotros nos da certeza jurídica, hoy en día existe la protección de datos de prueba en la ley, pero no se aplica porque no se entendía por cuánto tiempo, y el Tratado le viene a establecer 5 años. Como empresarios sabemos certeramente cuándo está vigente la protección y cuándo se extingue, puedo hacer mis planes de inversión con ese conocimiento. Igual con los genéricos, hoy en día estamos sujetos a que nos copien, a ver cómo demandamos, a forzar al sistema judicial a esto. Tiene un gran valor desde el punto de certeza.

¿Aumentarán las medicinas?


Podemos afirmar basados en la experiencia de otros países. Aquí no hay citado ningún ejemplo de países donde se haya dado ese aumento en las medicinas. Y lo que nos dicen los datos en Colombia, en México, en Brasil, en Jordania, en Centroamérica, no ha habido un aumento en las medicinas, por lo tanto aquí tampoco lo va a haber.

¿Desaparecerán los genéricos?


No van a desaparecer, ojalá el Tratado nos ayude a que mejoren y no rechacen las pruebas de calidad, para que los genéricos nacionales puedan exportarse a Estados Unidos, con la capacidad que tiene el tico, un poco de inversión y de tiempo, se puede hacer, y ese es un gran mercado para los genéricos, donde el 50% de las recetas médicas son de genéricos, es el mercado más grande en venta de genéricos.

Además, ya muchas de las empresas de genéricos de aquí ni siquiera traen materia prima pura, sino que viene tableteado y lo que se hace aquí es empacar en muchos casos.

¿Es cierto que van a poder patentar las plantas medicinales?


No se pueden patentar los conocimientos ancestrales, la medicina de las abuelitas con manzanilla, hombre grande, la sábila, todo eso se va a poder seguir usando, nadie va a llegar a decirle a la señora que tiene en su jardín la sábila que ya no puede sembrarla porque está patentada, eso es falso.

Eva Berkovics, y Michelle Coffey, representantes de Fedefarma
Tomado del Extra

viernes, 31 de agosto de 2007

Sin empleos no hay medicinas


Un tema poco comprendido, la propiedad intelectual de los medicamentos, ha sido usado, más bien se ha abusado de él, para argumentar en contra del TLC. ¿Por qué se ensañan en atacar la propiedad intelectual, cuando más bien quienes defienden a los ciudadanos de escasos recursos deberían estar preocupados por defender las iniciativas que retienen las fuentes de trabajo o las que generan oportunidades nuevas de empleo?

Decir no a un TLC con el mercado más importante para Costa Rica atenta contra la capacidad de comprar medicamentos, de nutrirse adecuadamente, de motivarse para tener mejor infraestructura y mejores canales de distribución. Sin financiamiento para las instituciones sociales, mediante aportes crecientes de los empleadores y empleados, difícilmente mejoraremos la salud de nuestra gente.

Parte de la solución. Las patentes y los datos de prueba no son parte del problema que auguran los detractores, son parte de la solución. Las patentes estimulan la competencia en formas que contribuyen a que haya un entorno en el cual los medicamentos nuevos, mejores y más efectivos, reemplacen a los más viejos y menos efectivos.

Al otorgarse una patente, posibilidad vigente desde el 2000, Costa Rica brinda al inventor una exclusividad temporal sobre el producto o el proceso objeto de la patente. Se entiende que la protección generalmente es muy limitada porque, previamente al lanzamiento al mercado, se han consumido muchos años (más de 10 en muchos casos) en la investigación de nuevas medicinas para males sin solución actual o con soluciones apenas parciales.

El problema en la discusión del TLC radica en que unos cuantos productores de genéricos en Costa Rica desean copiar los productos nuevos antes de que venzan las patentes o los 5 años de datos de prueba. Lo hacen sin invertir los más de $500 millones que cuesta desarrollar solo un medicamento innovador y, como resultado, hay jugosas ganancias, particularmente en los negocios grandes de la CCSS.

No en vano, hoy un puñado de empresas nacionales venden a la CCSS muchos millones de dólares y desean, naturalmente, preservar los privilegios de incumplir con las reglas de propiedad intelectual. Estos intereses comerciales se han aliado a los de grupos ideológicos y políticos que insisten en atacar al TLC con falsas afirmaciones sobre su impacto en la CCSS.

Información temeraria. Los costarricenses están siendo bombardeados con información temeraria que les pretende formar la idea de que la propiedad intelectual restringe el acceso a las medicinas y otras tecnologías en salud. Esto es un error, ya que, al analizar lo que sucede en países menos desarrollados, nos damos cuenta de que, si la gente no tiene acceso a las medicinas, no es por la propiedad intelectual, es porque no han podido financiar adecuadamente los sistemas de salud, ya que más del 98% de las medicinas de la lista esencial de medicamentos de la OMS no tienen patente.

Costa Rica ha sido un modelo exitoso en la construcción de un sistema de seguridad social, cuya amenaza principal es que mermen la producción, el empleo y la formalidad del sector privado. Sabemos que hay empresas que piensan hoy en trasladarse o generar inversiones en otros países si Costa Rica no aprueba el TLC. Como dicen popularmente, ojalá no le llenen la cabeza de humo con desinformación sobre los medicamentos y el TLC, y puedan tomar la mejor decisión para preservar y acrecentar los empleos en el país.

El acceso a medicamentos es un tema serio, que merece un análisis comprensivo que incluya planes para asegurar calidad, ahorros en el sistema por el uso de nuevas tecnologías y productos, la sanción contra los proveedores que en repetidas ocasiones cometen faltas graves en la entrega de medicamentos a la CCSS y, por supuesto, dimensionar adecuadamente el tema de las protecciones de la propiedad intelectual, considerando que solamente un número muy reducido de medicamentos en Costa Rica gozarán de ese tipo de protección en el marco del TLC, y por ello el impacto es menos del 1% de la décima parte del presupuesto de la CCSS, que se destina a comprar medicinas.

Por Sylvia Varela
Tomado de la Nación

lunes, 27 de agosto de 2007

TLC y Medicamentos: Entrevista a Michelle Coffe Martínez*


-¿Se creará un monopolio de los medicamentos con el TLC?

Los opositores que vienen de muchos lados y son parte interesada en muchos casos, argumentan que la protección de la propiedad intelectual crea un monopolio a favor de la industria de medicamentos originales, cuando es virtualmente imposible que se de un monopolio sobre un medicamento nuevo, si usted va a la farmacia en busca de un medicamento para la presión alta, tiene 149 opciones de medicamentos contra la presión alta, la misma cantidad de opciones tiene el médico del seguro o privado para recetar un medicamento contra la presión alta, así que no hay ni va a haber un monopolio. Y esto se aplica para el 98% de las condiciones médicas que trata la CCSS, entonces es absolutamente falso y es sacarla del estadio decir que proteger un nuevo medicamentos significa que la Caja tendrá que comprar solo medicamentos originales y por eso quebrará porque no puede comprar solo originales.

Los medicamentos nuevos son más efectivos para combatir las enfermedades que van cambiando, el hecho de que la patente dé 20 años en los que no habrá un genérico para ese producto, no limita a los pacientes su uso.

Los genéricos son copias de medicamentos originales de la industria nacional o internacional, porque ninguna empresa de genéricos hace investigación farmacéutica para obtener nuevos medicamentos más eficaces. Ellos, literalmente, copian la receta del nuevo medicamento de un fabricante original, esto nos lleva a que la innovación, ese nuevo medicamento más efectivo y adecuado a las mutaciones de los virus, por ejemplo, no existiría si la industria de medicamentos originales no investiga.

La industria farmacéutica si tiene interés en proteger, por un plazo de tiempo, el conocimiento nuevo que ha generado, que ha sido determinado en 5 años, mentira que son 20 años, eso es la patente, la protección de datos de prueba es por 5 años para que en ese tiempo la empresa recupere una parte de la inversión hecha en la investigación, para poder continuar realizando otras investigaciones.

Y es que la inversión para obtener un nuevo producto es alta y por mucho tiempo. Desde que se encuentra la molécula con potencial de ser medicamento, luego siguen pruebas clínicas, en laboratorio, en animales, en humanos, en humanos sanos, en humanos enfermos, pruebas cruzadas, y así se realizan pruebas del año 0 al año 10, aunque se extiende un poco más. Y cada vez es más el tiempo desde que se descubre algo con potencial hasta que se convierte en medicamento. En ese tiempo se producen los datos de prueba que comprueban que el medicamento es seguro y eficaz. Ese proceso es sumamente costoso y tarda una cantidad considerable de años.

-¿Los genéricos no van a poder aparecer inmediatamente después de que sale uno original?

Hoy día una empresa puede tener inmediatamente acceso a la información cuando se inscribe un medicamento nuevo, pero no significa que salen inmediatamente al mercado con el genérico, porque no asumen el riesgo de cambiar la línea de producción, y comprar el principio activo hasta que no estén seguros que el medicamento fue exitoso, por eso esperan varios años, así que las cosas van a seguir igual.

Y la Caja de Seguro hace lo mismo como farmacovigilancia, porque ellos no someten los medicamentos que compran a pruebas de laboratorio y en la población para comprobar que el medicamento tiene el efecto que quiere, sino que espera 4 o 5 años de que el producto ha estado en el mercado privado porque esta es una forma de asegurarse que a nadie le va a salir una cola, que nadie se va a morir por usarla. Es una forma barata de hacer farmacovigilancia, y entonces después de esos 5 años los incorpora. Y lo hace cuando ya pasó casi la protección que se le había dado a la industria farmacéutica.

-¿Qué pasa con los 20 años de patentes si no se aprueba el TLC se eliminan o queda igual?

La legislación que protege la propiedad intelectual es algo que el país ya tiene indistintamente de que pase o no el TLC, creo que se ha generado una confusión intencional en este tema. La ley protege el descubrimiento, la innovación a favor de aquel que lo descubre, eso es algo que no tiene nada que ver con el TLC.

Una patente universalmente se extiende por un plazo de 20 años, pero pasados los 5 años de protección a los datos de prueba, pero eso no significa que otras empresas estudien moléculas de la misma familia de la que se patentó el medicamento y obtengan uno similar, la competencia en esta industria es feroz y el resultado es precisamente que nunca va a haber un monopolio, ni con el TLC, ni sin el TLC.

-Usted considera que el mensaje se ha confundido, ¿a que lo atribuye?

Hay intereses económicos de por medio, la industria de genéricos no quiere reconocer que la industria de investigación farmacéutica tiene el legítimo derecho de proteger su investigación y su descubrimiento, esto no es algo que Costa Rica se esté sacando de la manga, la protección de esta información, de este nuevo medicamento existe en muchos países del mundo. Casos como Colombia que no tiene TLC y los protege ha demostrado que en vez de desaparecer los genéricos más bien se ha aumentado su presencia en el mercado.

-¿La discusión no ha sido entonces por defender la salud de las personas?


No, jamás, aquí lo que pelean los grupos es un espacio de mercado, utilizan información no se si es por desconocimiento o intencional, pero la usan de forma que se manipula las intenciones de las personas y eso no es válido. Se generan más que falsedades se dan falsificaciones, y una falsificación parece verdadera, esa ha sido la dificultad para dar a conocer la realidad de las cosas, porque dicen las mentiras de una forma tan estructurada que parecen ser verdad.

-¿Van a aumentar los precios de los medicamentos?

El factor de protección no es el único que incide en el precio, también están los impuestos que algunos países le ponen a los medicamentos, y entonces la industria local se aprovecha y cobra más caro; también influyen los altísimos costos de distribución, la estructura de salud y la calidad del medicamento.

-¿No todos los medicamentos son de buena calidad?


La industria de innovación cuando entrega los datos de prueba al Ministerio de Salud está probando que sus medicamentos son eficaces, cuando un genérico copia la receta y se referencia contra un original no está probando nada, ellos solo dicen copiamos esta receta y como ellos ya probaron que son eficaces, entonces por añadidura yo también lo soy. El problema es que en Costa Rica no se ejerce farmacovigilancia, la constatación de que el principio activo que utiliza esa farmacéutica es el mismo y va a dar el mismo resultado. No quiero decir que los genéricos no gozan de claridad, lo que trato de decir es que no comprueban su calidad, y ha habido muchísimas instancias de rechazos por fallas terapéuticas de medicamentos genéricos que no han comprobado su calidad. No tratamos de sacar a los genéricos del mercado, pero queremos mostrar que la industria de innovación hace un esfuerzo real de comprobar calidad y la industria de genéricos no lo hace.

-¿Cómo obtienen los permisos entonces?


Técnicamente, por vía reglamentaria la industria farmacéutica de genéricos si no presenta sus propios datos de prueba debe, al momento de inscribir su medicamento probar la bioequivalencia con el medicamento final y biodisponibilidad en el cuerpo humano, es decir, que esa pastilla es equivalente biológicamente al medicamento contra el cual se referenció y que eso lo constatará con pruebas de laboratorio, pruebas en humanos que son mucho más baratas que todas las pruebas de base clínica que realizó la industria farmacéutica de investigación. No son tan costosas como para que una empresa consolidada no pueda pagar por hacerlas, pero en muchos casos ni registran datos de prueba ni presentan pruebas de bioequivalencia, entonces no hay ningún respaldo de su calidad.

-¿En este momento, si usted compra un genérico no tiene ningún respaldo de que no le vaya a salir cola, como dijo usted?


Lo que tiene es el respaldo de la marca, Gtuttis, Pffizer, por ejemplo, y debe tomar una mayor cantidad de producto que si fuera es el medicamento original, pero sabe que la marca le da el beneficio que usted busca, y que tiene un respaldo.

-¿Y los genéricos que no tienen marca no tienen respaldo?


Eso es un problema, porque ¿quién las respalda? No quiero asustar a la población, porque otro tema es la cantidad de falsificaciones que se dan, vimos las pastas de dientes chinas que nadie sabe como, y se da la falsificación con medicamentos también.

*Michelle Coffe Martínez es subdirectora de la Federación Centroamericana de Laboratorios Farmacéuticos, Fedefarma
Tomado del Diario Extra