
Hoy y mañana se están desarrollando las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Costa Rica. En ella rara vez hay partidos que valgan la pena y esta vez no es la excepción. Convergencia busca su tercer periodo consecutivo para hacer que hace: los dos años anteriores estos pupilos de populistas han dicho que resolverán hasta el problema de la cuadratura del círculo y lo único que ha hecho es un desperdicio de fondos, hasta el punto de que la Contraloría ha congelado sus cuentas por no entregar los informes de gastos, mismos que se centraron fundamentalmente enla campaña contra el TLC (más de 2.5 millones de colones por lo que se comenta).
Luego está Reacción Universitaria, un partido donde gran cantidad de miembros aprovecharon los 15 minutos de fama que les dio la prensa al conocer la existencia de Universitarios por el Sí y que ahora se aventuran en la política universitaria. El propósito es para aplaudir: sacar a los revoltosos del poder de la UCR. No obstante, la cultura política de los universitarios revela que pasará mucho tiempo antes de que un partido que no odie a los EEUU, que no queme banderas y que no organice marchas contra todo cada día gane las elecciones de la FEUCR. Además, este partido no propone nada más que eso: cambio de nombres y de filosofías, pero el plan concreto, al igual que convergencia, es un dechado de buenas intenciones cuya realización es poco probable (y mejor que así sea porque las mismas tampoco rebozan en excelencia)
Finalmente está la cereza en el pastel: contracorriente, el partido que asombró a todos por escribir tantas estupideces en tan pequeños espacios que permiten los panfletos. Una de sus "propuestas" es oponerse al TLC (¡vaya novedad!) y organizar cuanta manifestación y muestra de repudio al ignominioso "terrorista imperial" sea posible. También dicen que, de ganar, obligarán a la Universidad de Costa Rica a pronunciarse a favor del aborto y repartir pastillas del día después. ¿Por qué será que tantos estudiantes universitarios tienen la manía de exigir que las instituciones tengan posiciones monolíticas? Ante el más mínimo tema, exigen que la Universidad, las facultades, las escuelas, etc. se pronuncien sobre un tema y que con eso borren de la faz de la tierra cualquier posibilidad de disidencia. En este sentido cabe decir que estoy a favor del aborto pero para qué tiene la Universidad que pronunciarse sobre ese o cualquier otro tema. ¿Qué signifca eso, que las posiciones de los individuos no importan un carajo y que por eso tiene que ser la masa, el conjunto, la colectividad, la que tome las decisiones? Me preocupa la necedad del nosotros queremos como instrumento legitimizador del yo quiero. Y con el tema de las pastillas, ¡ni qué decir! ¿De dónde diablos sacan que la UCR tiene que hacer las de la CCSS repartiendo medicamentos? Si no avalo a la CCSS (ni su existencia ni su función) mucho menos avalo a la UCR en esas tareas. Además, ¿se habrán puesto a pensar los miembros de ese partido de dónde sacará la plata la UCR para financiar esa fiesta de fármacos? Adivine querido lector (a): en los recibos de matrícula comenzará a aparecer un rubro de medicinas. Primero es la pastilla después, luego quizá será la viagra o la raductil. En fin, la nueva CCSS resolviendo los "problemas" médicos de todos los estudiantes. ¡Qué belleza!
Con estas propuestas, uno desearía que las elecciones de la FEUCR quedaran desiertas . Siendo tan malos todos deberían perder. Pero es obvio que en el rango de lo real y posible eso no se dará. Así que esperemos que gane el que menos estupideces prometió.
Alejandro Barrantes Requeno