En días pasados la
Diputa Epsy Campbell propuso establecer cuotas a favor de egresados de Colegios
Públicos para la admisión a la Universidad de Costa Rica. Días después Patricia
Mora sugirió cuotas para los pueblos indígenas en los puestos de Diputados. Por
último la misma diputada Campbell planteó la idea de obligar realizar
nombramientos paritarios entre hombres y mujeres en puestos del Poder Ejecutivo.
Todas estas
propuestas no hacen más que reflejar nuestra patología estadista. No negamos,
que sin duda alguna existen grupos en la sociedad que históricamente han sido
marginados, incluso a nivel legal. Pero ello no significa que la solución a
dichas injusticias históricas sea restringir espacios de libertad y elección a
las personas, y perpetuar otras injusticias presentes sobre personas que no han
sido responsables de los deslices y malas prácticas pasadas.
Las sociedades
libres deben progresar realmente hacia la igualdad, tolerancia y diversidad
desde los planos sociológicos y culturales, no políticos y legales. La
verdadera inclusión es libre, la otra no es más que un triste maquillaje.
Precisamente, en estas batallas los liberales tenemos mucho que aportar, toda
vez que somos de las pocas ideologías que se preocupan por una defensa
intrínseca del individuo, sin importar su origen, clase, género, nacionalidad,
preferencia sexual, raza, etc. Debemos todos contribuir a construir sociedades
abiertas, pero ellas se construyen desde la praxis y no desde la ley.
