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lunes, 12 de mayo de 2014

Tema polémico: un primer paso hacia el parlamentarismo

El pasado 1° de mayo, Laura Chinchilla rindió su último Informe ante la Asamblea Legislativa, para dar cuenta de sus acciones, logros y carencias -aunque prácticamente omitió esta parte-. Sin embargo, una vez finalizado, se fue a su casa y no sabemos si, posteriormente, puso atención al ejercicio de control político que realizan los Diputados en cumplimiento del artículo 193 del Reglaemento Legislativo, al analizar dicho informe y exponer sus argumentos, como crítica o como apoyo a las palabras de quien encabeza el Ejecutivo. 

Sin duda, el hecho de que, como lo señala el supracitado artículo, el análisis del Mensaje Presidencial se realice en los dos días hábiles siguientes al 1° de mayo sin la presencia del mandatario (a) se presta para pensar que, efectivamente, este hace caso omiso a los cuestionamientos, observaciones y reflexiones que hacen los miembros del Congreso.

Lo anterior es muy lamentable porque no se le permite al ciudadano -a través de sus representantes políticos e incluso directamente a través de redes sociales y radio o televisión- participar en un debate serio, responsable y agudo, donde el Presidente de la República no solo mencione sus logros y aciertos, sino que deba dar cuenta de las deficiencias, de los incumplimientos, de las limitaciones de su gestión, como ocurre en los sistemas parlamentarios, especialmente de Europa. Allí, quienes hemos tenido la oportunidad de observarlos por televisión -y algunos hasta presencialmente- es posible observar acaloradas discusiones, cifras que sustentan las posiciones, argumentos sólidos a favor o en contra que, incuestionablemente, enriquecen el criterio político tanto de los participantes como del público en general. En fin, una discusión de nivel que favorece a todos los actores políticos.

En Costa Rica, no obstante, ese mandato constitucional del Informe Presidencial se toma a la ligera, como un simple requisito que cumple el Presidente un 1° de mayo, en el que se dedica a hacer una campaña publicitaria en la que resalta lo que le conviene y omite lo que le compromete y, posteriormente, los legisladores deben hacer reflexiones hacia la pared, sin que aquel los escuche, los refute, les explique sus razones o reconozca sus fallos. ¿Cómo corregir entonces lo que se hace mal si los responsables ni siquiera desean escuchar los cuestionamientos? Quizá ese solipsismo del Ejecutivo es, en buena parte, la razón por que las cosas en este país no cambian.

Tanto se ha negado la sociedad costarricense al debate, a la discusión, a la dialéctica, que ha olvidado su importancia. Se le considera pérdida de tiempo sin entender que ese "toma y daca" político permite comprender los alcances y limitaciones de las políticas públicas, las falencias institucionales, las restricciones normativas, el acierto o desacierto analítico y de gestión de los actores políticos, señala los puntos que hay que corregir, cultiva la necesaria rendición de cuentas, alimenta la cultura de asumir responsabilidades ante los fallos y se erige como un ejercicio cívico que le permite a los costarricenses tener más claridad de lo que se ha hecho con su dinero. 

Reformar este artículo del Reglamento Legislativo debe ser prioridad en la nueva Asamblea Legislativa. Es un primer paso hacia el parlamentarismo, un primer paso para emular esa rica cultura del debate y rendición de cuentas que tanta falta nos hace aquí para aceptar que tenemos problemas y hay que corregir el curso.  

Esperamos que el PAC, que históricamente se ha abanderado con la transparencia, tenga la misma actitud ahora que es Ejecutivo. Deseamos que la primer orden emitida por el Presidente Luis Guillermo Solís de cortar los árboles que tapaban la vista hacia Casa Presidencial como un mensaje de que no existirán obstáculos que impidan a los costarricenses ver qué se hace allí, sea un simbolismo que represente una actitud comprometida para derribar ese espeso bosque que hoy no permite que la ciudadanía acceda al balance real de las acciones.  Es su oportunidad histórica para ser diferentes de aquellos a quienes relevaron.

miércoles, 12 de junio de 2013

Desde la tribuna: ¿omnividente y omnisapiente? ¡Jamás!, pero sí "voyeurista"

Hemos destacado el curioso hecho de que, aunque la ocupación de político esté tan desacreditada, no obstante la gente va en la inercia de adjudicarle cuanta cosa pueda al Estado, a pesar de que está en manos de los políticos. ¡Curioso!

Sin embargo, hay otra cuestión igualmente singular, producto de la mitología actual:  adjudicar al Estado las facultades de omnividente y omnisapiente, a pesar de que esta organización (eufemismo) no puede superar en un ápice las capacidades de sus funcionarios.  Más bien sucede con mucha frecuencia todo lo contrario: que Estado actúa tan disfuncionalmente que consigue lo peor de sus colaboradores (con honrosas y evidentes excepciones, por supuesto). 
 El Estado, eso sí es cierto, ha intentado ser “panóptico”, trata de ver todo. Pero no pasa de ser “voyeurista” o “samueleador”.   

Hace años, con el pretexto del impuesto sobre la renta (vocablo arcaico) se ha apoderado de las contabilidades de las personas y empresas. Muchos contadores tienen como parte de su ética la vigilancia de las cuentas para el Estado. Con ello desnaturalizan la utilidad de las contabilidades. Igualmente, con el pretexto de la lucha contra el crimen, se ha creado el delito de “legalización de capitales” (autónomo del robo, estafa, narcotráfico o cualesquiera otros que pudieran haber dado origen al capital) y una nueva forma de hacer “voyeurismo” en las finanzas ajenas.

A raíz del escándalo de los “wikyleaks” y recientes acusaciones respecto de los registros telefónicos, resulta revelador cuánto invierten los Estados en meterse en la vida del prójimo.  

No obstante, tales incursiones no hacen al Estado más sabio, más vidente, más inteligente sino todo lo contrario:  más abusivo, más agresivo y más violador. En todo el mundo abundan las denuncias relativas al uso de información privilegiada por parte de funcionarios públicos. También son frecuentes las denuncias por uso indebido de la información obtenida para actividades tributarias.

Lo más curioso del asunto es que la situación debería ser exactamente al revés: los ciudadanos deberíamos saber cada día más de lo que pasa en Palacio, conocer hasta el último céntimo (que no peso) que se gasta en el ámbito público, saber de la vida de los funcionarios, tener cuentas verdaderas y al día. El Estado debería ser como una “casa de cristal” y todo debería quedar a la vista de la sociedad.

Y los estatólatras insisten, en cambio, en otorgar al Estado cada día más funciones e intervenciones en la vida particular.  Siguen creyendo en su omnisapiencia, en su omnividencia, en su bondad … aunque esté nutrido de políticos y sea imposible que lo sepa todo.

Algunos quieren que el Estado sustituya al mercado, otros que asuma toda la educación, no faltan los que lo prefieren a la Iglesia y muchos quisieran que sustituya a las familias. ¿Cómo será que siquiera tienen tales ocurrencias? Le adjudican, además, el mejor comportamiento moral, la mayor inteligencia, la mejor información y el mejor uso de medios.  

La evidencia, en cambio, muestra la corruptibilidad que se da con la concentración de tareas, la disfuncionalidad que produce el exceso de tamaño, los graves costos sociales de fomentar un Estado grande, las perversiones en que incurren los funcionarios públicos y la lentitud y atrasa a que se somete toda la sociedad con la tramitopatía. 
 
Federico Malavassi Calvo   

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Desde la tribuna: el BCIE y sus "donaciones" a la Presidencia

Desde hace varios años viene encendiéndose la polémica alrededor de los dineros que el BCIE “dona” a algunos órganos del gobierno. Un Ministro de la Presidencia (Rodrigo Arias) fue denunciado por el manejo que se dio a una partida de estos fondos, pero es asunto viejo.

El sitio del BCIE dice que “El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), creado en 1960, es una persona jurídica, de carácter internacional, que tiene por objeto promover la integración y el desarrollo de los países fundadores: Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Tiene su sede en Tegucigalpa, Honduras, y cuenta con oficinas regionales en cada país centroamericano.”

Es cincuentón ha estado haciendo donaciones a los algunos órganos gubernamentales de Costa Rica (antaño parece haber dado algunas partidas para las primeras damas y luego el asunto se ha intensificado) para gastos especiales. Así pues, se han pagado asesorías y consultorías, guitarrista y mensajero y ahora, al parecer, la Presidencia de la República de Costa Rica afirma que destinará la partida para “rendir cuentas” de los proyectos que ejecuta el Gobierno de acuerdo con el Plan Nacional de Desarrollo. Obviamente, todo el mundo ha entendido que se trata de un gasto de propaganda. Ahora, sin embargo, el dinero va a ser  “presupuestado” (para evitar algunas de las suspicacias y objeciones de otros tiempos).

Estoy seguro de que esta “especialidad” del BCIE no es exclusivamente con Costa Rica, sino que es una costumbre para quedar bien con el Poder Ejecutivo de todos los países centroamericanos. Son “cariñitos” para agradecer designaciones y estar en buenos términos. Por ello surge la pregunta de ¿para qué es que tenemos este Banco? Algunos dicen que el mejor puesto de la Administración Pública de Costa Rica es quedar en la Junta Directiva del BCIE, prácticamente status de MI y sin los amarres del resto de los mortales. Tan agradecidos quedan que reciprocan con donaciones a las Presidencias. Asunto redondo.

Todos los diputados centroamericanos deberían poner atención al asunto. ¿Para qué tenemos ese BCIE y cuál es su exacto propósito y razón de su administración? Asimismo, ¿cómo andan sus cuentas y cuáles son sus ganancias? Finalmente, en relación con la donación de dineros, ¿por qué no se enteran directamente al Fisco como utilidad del BCIE sino a través de la caprichosa vía de la donación y como tan directamente al Ejecutivo?

Aún así, objeto lo que pasa, no me gusta y me parece no es así como debe ser la relación con una persona jurídica internacional. Si los países centroamericanos somos sus socios (y no sé en qué proporción), convendría que todos estemos enterados de qué tenemos y en qué nos aprovecha. Que no sean dineros facilitados a ciertas actividades sino dineros públicos de caja única y para el bien común.

Alguna vez se justificaron los desmanes legislativos y los caprichos desaforados en la famosa y descarada frase de “pa’eso tenemos mayoría”. ¿Estará pasando lo mismo con este Banco cincuentón?  Pido investigación, exijo cuentas, solicito datos, requiero orden y buenas vías. ¿Alguien toma el reto y me acompaña?

Federico Malavassi Calvo

martes, 27 de marzo de 2012

La columna de Carlos Federico Smith: un buen resultado de la encerrona


La semana pasada el gobierno decidió llevar a cabo una muy esperada encerrona, que permitiera evaluar los resultados de la gestión de los primeros dos años de esta administración. Tal actividad tiene un matiz de rendición de cuentas a la ciudadanía, pero eso realmente brilló por su ausencia. Lo que de allí en verdad salió es un misterio insondable. Los medios de comunicación, que se supone transmiten la información a la ciudadanía, casi no dijeron nada acerca del parto de los montes y, lo que es el gobierno, ni siquiera pudo estrenar con brillantez a su bien ponderado nuevo ministro de información. Doña Laura, la presidenta, no dijo nada acerca de la valoración que el propio gobierno dio a su gestión y a las metas esenciales que debe cumplir al cierre de su jornada.

Por ello, me baso en lo que, en palabras de un buen informado analista, don Constantino Urcuyo, se señalaron como los tres objetivos principales que este gobierno definió para lo que le falta, para dar mi opinión, si es que vale de algo.

El primer aspecto que se reiteró es continuar la lucha por la seguridad en el país. Esta tiene dos rostros: una interna y una externa. Creo que en ambos esta administración, al fin, ha logrado mejorar lo que angustiosamente se vislumbró como un fracaso a inicios de su gestión. En cuanto a la seguridad externa, se sustituyó a un ministro que inocentonamente se dejó rodar por las palabras de un político nicaragüense, en torno a la navegación en el Río San Juan y cuyo resultado final fue la posesión extranjera de nuestra Isla Calero. Pero más allá de ese episodio, la construcción de una carretera, que desde hace muchos años debía haber sido edificada, la cual recorre una parte importante de nuestra frontera norte, ha incrementado sustancialmente la seguridad de los vecinos y de sus haberes ante el extranjero, tal cual es una de las funciones principales que tiene todo estado. Es un buen principio de corrección de las labores propias de un estado, que se ha metido en todo, excepto en lo que propiamente debe de estar. No se le debe escatimar el apoyo a nuestra administración en el tema de la seguridad externa.

En cuanto a la seguridad interna, también en los últimos tiempos parece que se han logrado algunos progresos importantes. Una vez más, la ubicación de una persona preparada y dispuesta a cumplir con su labor, puede explicar esos resultados. Don Mario Zamora va bien y con la cantidad de recursos que le van a ingresar, aunque sea provenientes de un impuesto sumamente regresivo, cual es el impuesto a las sociedades anónimas, es de esperar aún mejores resultados. Al menos creo que en lo que a delincuencia común se refiere, pues dudo que pueda contener la marea de un narcotráfico con abundancia de recursos. Don Mario, eso sí, deberá cuidar que los mayores fondos le sean entregados y que no pasen a ser simplemente otra fuente de financiamiento de un gasto público desbordado, que, en mi opinión, es el problema principal que hoy confronta esta administración.

El otro tema, que supuestamente esta administración fortalecerá en lo que le falta, es la provisión de obra pública. Ya es una excelente noticia la modernización que se tendrá del muelle de Moín, pero es claramente insuficiente para las necesidades detectadas en el ámbito de la infraestructura. Debe reiterarse el uso del instrumento de la concesión para lograr el avance requerido. Para ello es crucial evitar los patentes errores detectados en el caso de la concesión de la carretera a Caldera, pues la incapacidad demostrada y la opacidad con que las cosas fueron hechas, no debe de repetirse jamás. Por supuesto, para ello debemos empezar por asignar las responsabilidades a quienes no cumplieron con una buena y correcta labor. Pero la utilidad del instrumento sigue en pie. Una de sus mayores ventajas es que, quienes usan las instalaciones concesionadas, son quienes pagan por el servicio recibido. No debemos caer en el cuento que, de nuevo, vuelve a escucharse, cual es que sea el estado quien se encargue de hacer las obras y que seamos todos los costarricenses quienes paguemos por ella. ¡Que paguen quienes las usan! Quienes no las utilizan, pues que no tengan que pagar. La mejor forma de hacer un uso eficiente de los recursos, es no dejando que los vivillos de siempre utilicen la infraestructura, a la vez que seamos los otros que tengamos que pagar por ella.

Uno entiende que esta administración quiera impulsar, como tercer pivote para sus próximos dos años, el avance de los centros u hogares de cuido. Se ha dicho que los políticos requieren realizar algún tipo de obra social para gozar del voto popular. También se ha aseverado que la obra social es impostergable. No creo en esas dos afirmaciones, pero, por el momento, voy a aceptarlas como correctas. “La primacía de la acción ‘social’ debe tener su lugar”. Pero, he aquí el dilema: no alcanza toda la plata del mundo para hacer todo lo “social” que algunos desean. Por eso, es necesario escoger entre alternativas: el problema económico es real.

Lo peor es que, hoy por hoy, la cuestión es aún más trascendente: ver qué se escoge hacer con los fondos que se pueden disponer. El cáncer que carcome nuestro sistema de seguridad social, exige que el estado costarricense asuma una buena cuota de responsabilidad por las actuaciones que al respecto ha seguido. En vez de meterse a nuevos proyectos “sociales”, como los hogares de cuido, el estado debe tratar de resolver de la mejor manera posible el serio problema de la Caja, lo cual incluye el fortalecimiento de los Ebais. Por supuesto, que el arreglo no puede consistir en pasarle la cuenta de sus errores a los ciudadanos, aumentándole, una vez más, los impuestos.

No soy enemigo de este gobierno como para alegrarme de sus trifulcas financieras, pero sí creo que es mi deber advertirle que no puede estar en todo al mismo tiempo, dado el límite natural en los recursos. Porque no se trata de seguirle quitando fondos a los ciudadanos por la vía de impuestos, para seguir gastando cada vez más y más. Como parte esencial del reordenamiento de las finanzas pública que debe hacerse, está limitar cualquier nuevo emprendimiento que signifique fuertes erogaciones, en especial a la luz de los serios problemas que hay en nuestra seguridad social.

Un buen resultado de la encerrona sería que, quienes participaron en ella, logren darse cuenta de que no hay capacidad para que se haga todo lo que los políticos quisieran hacer, en especial ante los graves problemas financieros que afectan a nuestro país y del grave daño que está carcomiendo a la Caja, la cual, si bien requiere de profundas transformaciones, sigue siendo un pilar de la salud del ciudadano.

Jorge Corrales Quesada

miércoles, 24 de agosto de 2011

Flash legislativo


El pasado lunes se consiguió algo histórico para el control político y el equilibrio de poderes que requiere toda democracia: por primera vez en muchísimos años, la Asamblea Legislativa improbó la liquidación de gastos del Gobierno Central, con lo cual hizo un fuerte llamado de atención por la cantidad de recursos desperdiciados, el financiamiento de gasto corriente con deuda, los errores de gestión, la falta de transparencia y rendición de cuentas que afectan a los costarricenses.

Con el voto de 26 de los 46 legisladores presentes (toda la fracción del PLN votó en contra), se aprobó el Dictamen Negativo de Mayoría de la Liquidación Presupuestaria, liderado por la Diputada libertaria Marielos Alfaro, quien preside la Comisión para el Control del Ingreso y Gasto Público y se ha convertido en la más crítica del gasto y desorden que tiene esta Administración y ha logrado, junto con el resto de Diputados de su fracción y la Alianza por Costa Rica, darle un golpe severo a la gestión del Gobierno de Laura Chinchilla.

Esperemos que este hito abra las posibilidades para impulsar una agenda legislativa tendiente a meter en cintura al Ejecutivo, limitarle su posibilidad de endeudamiento y obligarlo a ordenar la casa, al tiempo que ofrezca la posibilidad a los Diputados de contar con argumentos y valor para enterrar, de una vez por todas, el mal llamado proyecto de Solidaridad Tributaria.

¡NO a más impuestos debe ser la consigna!