“Cuando te das cuenta que, para producir, necesitas obtener autorización de quien no produce nada. Cuando compruebas que el dinero es para quien negocia, no con bienes sino con favores. Cuando te das cuenta que muchos son ricos por soborno e influencia, mas que por el trabajo, y que las leyes no nos protegen de ellos, mas por el contrario, son ellos los que están protegidos. Cuando te das cuenta que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en auto sacrificio. Entonces podría afirmar, sin temor a equivocarme, que tu sociedad está condenada.”
lunes, 24 de agosto de 2015
Tema Polémico: UBER, Estado y Sociedad Costarricense
lunes, 28 de junio de 2010
Tema polémico: ¿taxistas o porteadores? Ninguno; votamos por los "piratas"
Los taxistas constantemente se quejan de que el porteo provoca una competencia desleal en contra de ellos. Definitivamente los porteadores, al no estar sujetos al control tan estricto de cantidad de placas y precio que tienen los taxistas, cuentan con una gran ventaja competitiva pero esta ventaja de ninguna manera se puede considerar como desleal. En ASOJOD creemos profundamente en el derecho que tienen las personas de hacer uso de su propiedad como les parezca más conveniente siempre y cuando no afecte los derechos de los otros. Si una persona está dispuesta a ofrecer su vehículo para trasladar a otra persona de un lugar a otro a cambio de un monto y la otra persona está plenamente de acuerdo con esa transacción, entonces no hay nada de malo con eso. No entendemos por qué el Estado tiene que involucrarse en esta transacción entre privados.
Tal vez en lugar de estar los taxistas reclamando tanto para que los porteadores no existan, deberían estar reclamando para poder contar con las mismas condiciones que los porteadores. Sería más beneficioso para todos si se pasara un proyecto de ley para eliminar la Ley N° 7969 (Ley Reguladora del Servicio Público de Transporte Remunerado de Personas en Vehículos en la modalidad de Taxi) en lugar de este proyecto de ley para quitar la palabra “personas” del artículo 323 del Código de Comercio, que ha generado tanta bulla últimamente.
Por otro lado, los taxistas cuentan con la ventaja competitiva de que pueden trasladar a personas desde cualquier lugar, público o privado, a otro sin necesidad de que el contratante haga una llamada previa. Eso también podría verse como competencia desleal pero a favor de los taxistas. Otra vez aplicamos la misma lógica ¿Por qué si una persona desea que la trasladen de un lugar a otro a cambio de un monto está obligada a llamar previamente una oficina y contratar el servicio de esa manera? El servicio debería poder realizarse en cualquier lugar, a cualquier hora y el propietario del vehículo y el transeúnte deberían tener la libertad de negociar el precio sin necesidad de ningún tercero que los regule.
Imaginémonos un país adonde no existan ni taxistas ni porteadores. Un país donde solo existan los mal llamados “piratas”, es decir, con transportistas sin regulación alguna por parte del Estado, sino que sometidos a las reglas del mercado. La necesidad de las personas para trasladarse continuaría igual que siempre y habría muchas personas interesadas en satisfacerla a cambio de un precio. Los contratantes tendrían la libertad de poder escoger entre varias opciones y poder negociar el monto del servicio hasta lograr un acuerdo "ganar-ganar" con el transportista. Así, los precios se ajustarían a las leyes de la oferta y la demanda. Habría personas dispuestas a pagar más por un transporte que le garantizara seguridad y comodidad y, quizá con el tiempo, varios dueños de automóviles verían conveniente organizarse en compañías para poder ofrecer, de esta manera, un mejor servicio, a un mejor precio y con mejores condiciones de seguridad. y cobertura. Ya no sería necesario pelear por una placa ni tener que comprar funcionarios públicos o políticos para tenerla; tampoco los cazadores de votos tendrían clientes para ofrecerles la concesión a cambio de apoyo en elecciones.
Un país sólo con mal llamados “piratas” parece que sería la mejor opción para todos. Lastimosamente eso no lo vemos sucediendo a corto ni a mediano plazo.
miércoles, 23 de junio de 2010
Flash legislativo
La iniciativa en cuestión procura eliminar la palabra "personas" del artículo 323 del Código de Comercio, el principal fundamento jurídico del que se valen los porteadores para desarrollar su actividad. Además, pretende realizar dos modificaciones a la Ley Reguladora del Servicio Público de Transporte de Personas en vehículos en la modalidad de Taxi. En el primer caso, se intenta modificar el numeral 29 para otorgar las concesiones por base de operación y por un plazo prorrogable de 10 años, siempre y cuando los concesionarios tengan licencia tipo C-1, aparezcan registrados ante la CCSS o sean cotizantes del seguro voluntario y presenten una certificación de su inscripción ante el MOPT como empresarios de taxis. En el segundo, se busca adicionar un nuevo inciso al artículo 62, donde se establece una sanción por la prestación no autorizada del servicio, utilizando como presunciones e indicios de esto la habitualidad en la prestación y el uso de signos externos e internos que puedan inducir al error en el usuario.
Frente a esta iniciativa, algunas bancadas legislativas ya han dejado clara su posición. El PAC anunció que la votaría a favor, por cuanto consideran el porteo como una actividad ilegal que genera competencia desleal a los taxistas; el ML, por el contrario, votaría negativamente esta iniciativa, por cuanto considera que limita una actividad reconocida por el ordenamiento jurídico costarricense y especialmente, que tiene sustento en el principio de libertad (lo que no está prohibido, está permitido), la libertad de asociación, de comercio y de empresa. Sin embargo, las grandes incógnitas en cuanto a posiciones son el PUSC y el PLN. En el caso de los socialcristianos, aún no han dejado claro si estarían de acuerdo con eliminar el porteo o, siendo consecuentes con el uso que ese mismo partido dio a los porteadores en campaña para el día de las elecciones, lo defenderán. Por su parte, el PLN aún no termina de decantarse por taxistas o porteadores, a sabiendas de que cualquiera de los dos grupos, ante una decisión que les perjudique, se tirará a las calles. Lo único que ha resuelto el partido oficialista es dar tiempo para que la solución venga desde Casa Presidencial.
sábado, 1 de mayo de 2010
En Vela
¿Querían violencia, en el marco de un plan de desestabilización, de demandas de granjerías, de quebranto de los derechos de la gente y de atentados contra la institucionalidad?
Pues bien, la lograron. Ahí están los frutos de las reuniones en las instalaciones de la UCR de miembros de la FEUCR, de sindicatos, de profesores, de APSE, de estudiantes, de exsindicalistas de Japdeva y de porteadores. Ahí están los frutos de la mentira y de los manifiestos que, en columnas anteriores, calificamos como demenciales, lanzados al país por Internet con pasmosa irresponsabilidad.
Había que sembrar la semilla. Si fracasaban en su intento, no aparecían firmas en los manifiestos que los desacreditaran y, si triunfaban, recurrirían a los clásicos de la lengua española: Fuenteovejuna, todos a una. Así, los culpables serían todos, no ellos, los que urdieron la trama. Sin embargo, algunos continuaron el guion y plasmaron lo que era de prever cuando la razón y la decencia se descaminan: el recurso a la violencia. ¿No era este el fin latente? Algunos ya están presos. Otros emprendieron la fuga. En el hospital están postrados tres guardias civiles, víctimas de los disparos de quienes, a partir de ayer, han pasado a engrosar el ejército de la delincuencia y ojalá que no de la criminalidad.
En esta aventura contra la institucionalidad las brigadas de choque de los porteadores tomaron la vanguardia en las calle. Sus líderes –prósperos e impunes– llevan años de desafiar al Estado y a la población. Ayer fue su hora de gloria. Al ver los sindicalistas, trabajadores municipales y dirigentes de APSE que los porteadores se habían apoderado de las calles salieron a recrear los fantasmas programados en San Pedro en días anteriores. A mediodía se hizo el recuento: tres guardias civiles baleados y decomiso de vehículos con armas en Limón. Y en San José y en otros lugares, millares de personas y de vehículos secuestrados en las vías públicas ante la suspensión sindical de la libertad de tránsito.
No es posible terminar esta columna sin referencia al impensable acuerdo del Consejo Universitario (UCR) contra la concesión de los muelles de Japdeva, esto es, a favor de la continuidad de las sagas de mayor perversión del servicio público, contra el interés nacional, en la historia sindical de nuestro país. Se puede violentar la autonomía universitaria por fuera, pero también por dentro y' con los recursos de los contribuyentes. Este recordatorio de nada servirá, pero explica mucho de lo que ha ocurrido.
¿Ya están contentos? ¿Cuál es el siguiente capítulo?
Julio Rodríguezjueves, 18 de febrero de 2010
Va de nuevo
En ASOJOD nos preguntamos, ¿hasta cuando dejará el gobierno de turno en paz a las personas que quieren trabajar sin que NADIE los hostigue?
jueves, 5 de febrero de 2009
La ley del más fuerte

Desde aquel fatídico evento en la Administración Pacheco de la Espriella, que terminó por costarle el puesto al entonces Ministro de Hacienda, Alberto Dent, y hasta la fecha, este tipo de forma de presión ha estado presente en cientos de casos para obligar al Gobierno a hacer o no hacer. Se trata de la ley del más fuerte en su máxima expresión.
El último caso ocurrió el día de ayer, cuando tras una manifestación entre taxistas y porteadores, donde ambos grupos midieron fuerza pero sólo uno pudo salir victorioso, el Gobierno de nuestro país se comprometió a eliminar la figura del porteo del Código de Comercio. La idea es incluir un proyecto de ley que derogue el artículo que lo sustenta, pero a cambio, le garantice a los porteadores existentes y debidamente registrados en una empresa, su derecho a seguir operando.
La gran duda que nos surge, pues al menos de la información periodística no se desprende una respuesta clara, es si este proyecto sólo protegerá los derechos de los porteadores existentes, pero impedirá, con la eliminación del artículo 323 del Código de Comercio que aparezcan nuevos porteadores.
Ya hay quienes no desean que los porteadores existan del todo, por lo que no sería de extrañar que hagan sus demandas al Gobierno para que acabe con ellos. El día de ayer, en el programa Pelando el ojo de Radio Monumental, muchos radioescuchas llamaron para decir que los porteadores deberían quedarse sólo si cumplen con requisitos similares a los de los taxistas, para evitar la "competencia desleal". Más regulaciones y controles se esgrimen como punta de lanza para solucionar este y todos los demás problemas a los que una comunidad política se enfrenta. Esperemos que el proyecto de ley en cuestión no proponga algo parecido, pues para nadie es un secreto que el costo de la "legalidad" es demasiado elevado para cientos de personas que, honesta y libremente, buscan obtener ingresos.
De momento, pareciera ser que la batalla la ganaron los rojos, cuya capacidad de chantaje fue más fuerte. Pero si seguimos a este ritmo, la guerra la perderemos todos, pues con un Estado tomado por la banda más fuerte de forajidos, las guerras faccionarias están a la orden del día.
