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martes, 18 de diciembre de 2018

La columna de Carlos Federico Smith: otra forma de proteccionismo

El estado no sólo protege a grupos con intereses especiales mediante la imposición de aranceles, que les protege de la competencia externa. Eso lo vivimos en el país en muchos productos, pero algunos son notorios, como el arroz, la carne de cerdo, res y pollo, la leche, el azúcar, que son sumamente importantes en el gasto de los ciudadanos, en especial los de menores recursos, en donde porcentualmente su consumo pesa más en el gasto total de las familias, comparado con el de los más ricos.

También se protege a esos intereses especiales cuando, con fondos públicos, se les otorga un subsidio para que así aumenten sus ganancias privadas, pero que es pagado por todos los contribuyentes de una u otra forma. Afortunadamente en Costa Rica no parecen existir muchos subsidios en efectivo, al menos a empresas, pero la intención de ponerlos sale a la luz surge cuando, por ejemplo, nos dicen que se debe subsidiar el uso de vehículos eléctricos en contraste con los usuales a base de derivados de petróleo, o cuando se hacen manifestaciones de que es necesario subsidiar el uso de paneles solares para producir electricidad, en vez de usarse otras fuentes de energía. 

Tal vez se pueden mencionar ejemplos de subsidios cuando RECOPE le vende a algunas empresas privadas el asfalto más barato que a otros consumidores o cuando se pretende cobrar (en otro monopolio estatal) un seguro por accidentes de tránsito, incorporado al llamado marchamo, un costo menor para un sector que es claramente más proclive a sufrirlos, caso de los motociclistas, cargándose, al mismo tiempo, un costo compensatorio mayor a otros grupos de menor siniestralidad (los carros corrientes).

Ahora estamos viendo una nueva versión de proteccionismo en nuestro país, cuando se pretende -otra vez con lo mismo- obligar a los consumidores, ya totalmente en manos de un monopolio, a que adquieran un cierto producto. Ese es el caso de la gasolina súper con un 10% de alcohol que, supuestamente a partir de mayo, los consumidores de ese producto tendrán que adquirirlo en una mezcla que tal vez no desean. Pero, lo que está, bajo el manto de dudosas aseveraciones de protección ambiental para justificar la medida, a quien en realidad se ayudará es al gremio especial de productores de caña azúcar, al convertirla en ese etanol de la mezcla.

No hace mucho se supo públicamente que la actividad cañera estaba “en problemas,” debido a la caída en los mercados internacionales del precio del azúcar. Uno ya casi que imaginaba el pronto aumento al consumidor nacional del precio que paga por ese bien, en beneficio de aquel gremio de un interés especial, protegida en su monopolio por un elevado arancel a las importaciones. Puede ser que, ahora, por circunstancias, los consumidores de azúcar no tengamos que pagar más, pero el subsidio lo logrará aquel grupo cobrándoselo a los consumidores cautivos de gasolina súper.
Ante eso pondrían a funcionar otro elefante estatal, la Fábrica Nacional de Licores, que se ha visto golpeada por la competencia en los últimos tiempos, pero la materia prima provendría de ese gremio privado de referencia.

Las circunstancias de los mercados internacionales encubrirán el verdadero objetivo proteccionista: los precios internacionales de los combustibles han caído fuertemente en días recientes, lo cual hasta ha permitido absorber el aumento en el tipo de cambio, que debería haberse reflejado en los precios en colones de los derivados del petróleo. Ante esto, ahora dirán que la mezcla de etanol con gasolina súper podría reducir su precio comparado con el actual, pero posiblemente eso no se deba al etanol de la mezcla con la gasolina, sino a un descenso en el precio de la gasolina, propiamente.

Dicho lo anterior, aparte de posibles costos en la producción de alimentos al dedicarse tierras a producir caña de azúcar, hay dudas acerca de si la mezcla con alcohol afecta los motores, lo sorprendente de este caso en concreto es el uso del poder monopólico del estado vía RECOPE, para imponer sobre los ciudadanos un producto que beneficia a un poderoso gremio de intereses particulares, sin siquiera valorar si conviene al país en cuanto a los costos y beneficios que implica. 

Claro, si hubiera competencia, el estado no podría abusar de tal forma de nosotros, consumidores cautivos, ni beneficiar a gremios privilegiados. Así, que nada le importa al estado invertir ¢12.600 millones en el proyecto si el resultado político pinta grande: (1) son ambientalmente “conscientes,” (2) favorece a un gremio de interés particular y ya sabemos qué significa el apoyo a cambio de la protección, (3) ponen a andar una maquinaria casi obsoleta de la Fábrica Nacional de Licores (todo dentro del estado) y (4) salvado por el momento del bajo precio internacional del combustible, dirán -falsamente- que el cambio al gasohol se traducirá en un precio menor al consumidor cautivo de gasolina súper en manos de RECOPE.



Jorge Corrales Quesada

martes, 20 de marzo de 2018

La columna de Carlos Federico Smith: para no causar alarma

Ha salido a la luz pública la información de que el diésel vendido por RECOPE ocasiona daños de alto costo a los vehículos que se ven obligados a comprarlo. Esto lo informa La Nación en su edición del 5 de marzo, bajo el titular “Choferes culpan al diésel por daños de alto costo en carros: RECOPE distribuye desde noviembre carburante que afecta bombas de inyección.”

Una vez más, podemos estar frente a un caso en que la burocracia toma medidas posiblemente con buenas intenciones, pero que resultan generando consecuencias no previstas o no consideradas, que dan lugar a costos indeseables. 

Resulta que, según RECOPE, decidió adquirir y distribuir a partir de noviembre del año pasado, un tipo de diésel que contenía menos azufre y sustancias conocidas como “aromáticos,” que se supone causarían menor daño a la salud y al ambiente. La información no señala que este “nuevo” diésel fuera más o menos costoso que el previamente importado, así como si la posible variación en el precio ya fue trasladada a los consumidores. Ese menor daño ambiental y a la salud, asumiendo costos similares, era un objetivo loable, pero resultó que su uso dañó motores de numerosos vehículos.

Concretamente, en una conferencia de prensa de RECOPE del 23 de febrero pasado, señaló que “habían recibido no más de 30 quejas de usuarios. Sin embargo, informes oficiales señalan que para el 26 de febrero los reclamos eran 45,” indica el medio. Asimismo, se indica que, en criterio de mecánicos y dueños de los vehículos envueltos en el asunto, los costos de hacer los arreglos de los motores dañados exceden de ₡500.000. RECOPE “admitió que el carburante daña los empaques de la bomba de inyección, pieza que regula el ingreso del hidrocarburo a la cámara de combustión del motor.”

Hasta aquí lo único que puede parecer sorprendente es que una institución estatal -el monopolio de RECOPE- acepte que lo que vendió causa el daño, aunque, de pronto, empiezan movimientos al costado tratando de eludir la responsabilidad que le corresponde. Así, la presidenta ejecutiva de RECOPE, según el medio, “afirma que el nuevo combustible solo evidencia faltas de mantenimiento preventivo para sustituir piezas desgastadas”.  Esto es, deberían los consumidores haber sabido que el nuevo diésel estaba provocando ese daño y, por ende, cuando los “ignorantes” se hubieran dado cuenta de la causa y efecto sobre su motor, acudir a que se reparara preventivamente el daño. Esto es, si se dieron cuenta del daño -deberían haberlo sabido, convertidos en expertos conocedores de los motores y de las características del nuevo diésel que les vendía el monopolio- y no acudieron a arreglarlo, ha de haber sido porque pretendían obtener beneficio de la pobrecita víctima RECOPE, al pedir después el resarcimiento de los costos. Me parece que RECOPE considera que hay mala fe o un intento de estafa de los denunciantes, al no haber acudido antes a arreglar sus vehículos y ahora pretender cobrarle -¿algo indebido?- a RECOPE.

Lo peor de la prepotencia es lo que sigue: se le preguntó a la presidenta ejecutiva de RECOPE, que “¿Por qué RECOPE no divulgó la situación si desde enero sabía de los problemas?” y la respuesta fue: “Para no causar alarma.” ¿Cuál alarma?  ¿No hay una seria responsabilidad de las autoridades de RECOPE al ocultar el hecho ya sabido de que un producto que vende monopolísticamente causa daño a la propiedad de automovilistas que usan ese producto? ¿En qué queda la transparencia en el sector público? ¿Por qué intentan ocultarle al consumidor la calidad y efectos del producto vendido? ¿Por qué RECOPE trata de no reconocer y con ello evitar el pago por los daños causados? Someter estas acciones del monopolio a la ignorancia y silencio ante los consumidores, puede no sólo reflejar una arrogancia inaceptable, sino que, desde ya, los órganos jurídicos de control correspondientes deberían actuar ante la pretendida ley mordaza. Que se sepa, desde ahora que cualquier gasto derivado de este desaguisado de la aristocracia administrativa de RECOPE no se le debe cargar de manera alguna a los ciudadanos por medio de aumentos en los precios de los combustibles. Esos daños deben asumirlo, responsablemente, quienes directamente lo provocaron.





Jorge Corrales Quesada

martes, 20 de febrero de 2018

La columna de Carlos Federico Smith: las consecuencias del cuasi monopolio eléctrico

Según la Ley que Autoriza la Generación Eléctrica Autónoma o Paralela No. 7.200 de 1990 y sus reformas de 1995, se le garantiza al ICE las decisiones acerca de quién puede producir y venderle la luz, de forma que permite que esa entidad conserve prácticas monopólicas y monopsónicas. 

Al ser el ICE el que autoriza quién puede producir electricidad, al exigir que sólo el ICE la adquiera para revenderla y que su tamaño se limite a un máximo 50 megavatios (MW), además de que el conjunto de empresas así limitado en su producción no supere el 15% de la potencia de producción del Sistema Eléctrico Nacional, el ICE se asegura el control de la producción y la distribución de la electricidad en el país. Tiene espacio para ser casi el único productor y casi el único comprador de electricidad en el país. 

Obviamente, las posibilidades de ejercer prácticas monopólicas perjudican a los consumidores, quienes tienen menos alternativas donde escoger cual es el productor del bien según sus preferencias, al estar esencialmente sujeto a un producto único, más el de otras pocas empresas relativamente pequeñas (usualmente cooperativas). Al mismo tiempo, como cualquiera que entre a producir -obviamente de un tamaño pequeño, dada la ley citada- está obligado que vender su producción al ICE como único comprador, ello posibilita situaciones potencialmente corruptas, en donde una empresa de esas puede ejercer influencias para que lo que compre por el ICE lo haga a un precio relativamente elevado, en comparación al costo al cual podría producirla otro potencial productor. Pero, por otra parte, también el comprador único define el precio al cual compra la energía, inferior al habría en un mercado competido. 

Al igual que el monopolio buscar equilibrar su posición óptima, reduciéndola hasta un punto en donde el precio es mayor y la cantidad vendida menor a las de una situación de competencia, en el caso del monoposonio, el único comprador también define su posición óptima adquiriendo una cantidad inferior y a un precio menor que lo que tendría que haber pagado en competencia. En el primer caso, el monopolista explota al consumidor y, en el segundo caso, el monopsonista explota al vendedor del cual adquiere el bien. El ICE es casi el único vendedor de electricidad a los consumidores del país y casi el único comprador de electricidad a los productores independientes.

La exclusividad legal otorgada al ICE tiene otro efecto importante que recientemente que fue objeto de un comentario en La Nación del 20 de enero, bajo el título “Costa Rica dejó ir inversiones por $1.000 millones en energía limpia: Ley ahuyenta a privados al prohibir instalaciones mayores a 50 MW.” 

En palabras de Jorge Sequeira, director de CINDE, “el modelo actual no permite que un inversionista venga y gaste $100 millones en una planta solar y venda energía a clientes. La ley se lo impide.” Y claro, hay mucho inversionista extranjero en dicho sector quien, ante esta situación, mejor lleva su empresa potencial hacia otro país, incluso cercano, de donde, por la interconexión centroamericana, puede terminar vendiéndola más caro al ICE desde el extranjero, en ciertos momentos de escasez (y el consumidor pagaría así un precio mayor). 

Lo interesante es que CINDE ha indicado que, en los últimos 5 años, el país ha perdido más de mil millones de dólares en inversión en producir energía eléctrica renovable (eólica y solar), por dichas restricciones legales. Dice el medio que “eran emprendimientos de países como China, Canadá, Estados Unidos y naciones europeas y árabes, que habrían generado cientos de empleos...” Pero, también, con una mayor competencia en la producción, nos podríamos haber haber beneficiado con una disminución de los altos costos de la electricidad, factor que sin duda, no sólo deprime la llegada de empresas con tecnología moderna que utilizan intensivamente a la electricidad, sino también a todos los consumidores cautivos.

Datos de Bloomberg New Energy Finance indican que en el 2017 la inversión mundial en energías renovables y tecnologías inteligentes para la electricidad llegó a $333.500 millones; $324.600 millones en el 2016 y $360.300 millones en el 2015. Y noten, “México registró en el 2017 inversiones por $6.200 millones (516% más respecto al 2016); Argentina $1.800 millones (777% más), y Chile, $1.500 millones (55% adicional respectivamente respecto al 2016.)” 

¿No creen que podían haber invertido aquí si hubiéramos tenido las restricciones menores de esos países? ¿Será que, por el afán de preservar al monopolio/monopsonio del ICE, estamos dejando de percibir una importante inversión extranjera en momentos en que caería como anillo al dedo en una economía trastabillante como la nuestra? ¿Será por temor a la competencia de un ente estatal que los ciudadanos tendremos que seguir teniendo una producción menor y precios más elevados de la electricidad que los potencialmente posibles?


Jorge Corrales Quesada

lunes, 7 de marzo de 2016

Tema polémico: RECOPE sigue pasándonos factura

En los últimos días asistimos a un espectáculo casi inédito: una rebaja importante en el precio de un servicio o bien público regulado: el precio del combustilbe disminuyó en aproximadamente ¢116. Curiosamente la lógica con la que se regularon estos precios -torcida dicho sea de paso- es evitar que "las fuerzas del mercado" disparen el precio de bienes o servicios sensibles para la población, como lo son electricidad, agua, combustibles, tarifas de transporte público, telecomunicaciones, entre otros, pero en la realidad pasa lo contrario, como lo hemos demostrado hartamente los liberales: el precio de los servicios o bienes regulados es mayor que el de los que se encuentran en competencia pues al no poder concurrir varios oferentes, no es posible generar condiciones en las cuales el consumidor se vea beneficiado con mejor calidad, precios más bajos, etc. 

Para muestra un botón, a propósito del combustible: como publicó en redes sociales hace poco el Diputado Mario Redondo, resulta que hoy día tenemos el mismo precio internacional del petróleo que en el año 2004: $36/barril; en ese entonces, el precio que fijó la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) para el combustible en las gasolineras era de ¢281/litro, pero con la rebaja "histórica" que vivimos los costarricenses, dicho precio apenas cayó hasta los ¢538/litro. ¿Qué provoca que a igual precio internacional de petróleo, tengamos que pagar casi el doble que hace 12 años? 

La respuesta no es, definitivamente, la inflación, ya que para ese año, la tasa de este fenómeno era de 13.1% según datos del Banco Central mientras que en la actualidad alcanza el -0.8%. La razón es una: RECOPE. Este verdadero elefante blanco viene trasladándole a los consumidores, desde hace muchísimos años, el costo de sus errores, sus ineficiencias, sus abusivas convenciones colectivas e incluso, las aventuras empresariales en las que literalmente se embarca.

El último capítulo de esta historia de terror fue el entuerto de la refinería con China. Para hacer corta la historia, en 2009 RECOPE y la Compañía Nacional de Petróleo de China (CNPC) concretaron un Acuerdo para conformar una empresa conjunta llamada SORESCO que desarrollaría la refinería de Moín. Para empezar, cada una debía aportar la friolera de $50 millones. 

Para hacerlo, como es típico, tuvieron que realizar estudios de preinversión, prefactibilidad, factibilidad, análisis de riesgo y demás hongos. Por eso, en 2010 SORESCO contrató a la empresa HQCEC para realizar varios de esos estudios y cuando el resultado salió como lo esperaban, pretendían continuar con el proyecto.

No obstante, la Contraloría General de la República detectó que los estudios de preinversión estaban basados en supuestos erróneos, no había un adecuado análisis de riesgo ni se adaptaba a las características del mercado costarricense, como lo es operar una actividad monopólica con precios regulados, por lo cual, eran poco confiables. Por si fuera poco, encontró que la empresa HQCEC era parte del mismo grupo de interés económico al que pertenece CNPC, lo cual minaba aún más la credibilidad de los resultados. A raíz de todo esto, ordenó a RECOPE no utilizar dichos estudios y desde entonces, el proyecto se encuentra paralizado. 

En 2015, el informe RIE-008-2015 de la Intendencia de Energía de la ARESEP evidenció que los $50 millones aportados por RECOPE para la conformación de SORESCO habían salido de los ingresos ordinarios de la institución. Siendo que casi la totalidad de esos ingresos son obtenidos por la venta de derivados del petróleo, es fácil comprender que los famosos $50 millones salieron del único lugar que podían salir: el bolsillo de los consumidores. 

Eso explica, en buena parte, por qué los costarricenses pagamos tantísimo dinero por los combustibles cuando otros países tienen precios mucho más asequibles. Claro, ellos no tienen que cargar con un anquilosado e inútil monstruo llamado RECOPE.  

¿Qué proponemos? Simple: parar esta aventura de terror, cerrar RECOPE y permitir la libre importación, almacenamiento, distribución y venta del petróleo, crudo o refinado y sus derivados, para así lograr obtener un mercado competitivo en esta materia y que eso se refleje en un decidido esfuerzo de los oferentes por darle a los consumidores mejores precios y mejor calidad en lo que compran.

miércoles, 30 de julio de 2014

Desde la tribuna: estatolatría, el caso de la energía

Desde hace muchos años he venido denunciando a los adoradores del Estado, a quienes han puesto su fe en el Estado y poco a poco han ido ahogando la libertad, asfixiando las posibilidades de los ciudadanos, estrujando a los sectores privados y limitando las posibilidades de desarrollo en casi todos los países.

Es obvio que se trata de fascismo en su más indisputable versión (todo con el Estado, nada fuera del Estado).  Pero todavía es más evidente que los que viven en esta estatolatría no tienen conciencia de que son fascistas.  

En su dogmatismo y prejuicio creen que hacen el bien, consideran que cualquier actividad importante debe estar en manos del Estado, controlada por el Estado, fomentada por el Estado, supervisada por el Estado y regulada por el Estado. Han acuñado el término “neoliberal” cual ofensa-insulto y no tienen la menor idea de lo que dicen ni defienden. Odian el lucro ajeno (sobre todo el que se obtiene en actividades abiertas y en competencia) pero se hacen los que no ven cuando hay mercantilismo, corporativismo, clientelismo electoral, privilegios y gollerías de los empleados públicos o sobresueldos y estorbo en la actividad pública.

A fuerza de repetir sin entender los versos de sor Juana Inés de la Cruz, han perdido la perspectiva de la corrupción, señalando a los corruptores como parte del sector privado y sin entender que cuando las normas establecen cuellos de botella, embudos y demás controles, peajes y posibilidad de grandes contrataciones, más bien se fomenta el caldo de cultivo de la corrupción.

El caso en Costa Rica es que entre el estatismo y el espíritu de limitación de la libertad y de las actividades de los sectores privados, el Estado costarricense ha concentrado su control y posesión de las fuentes de energía.  Generar la electricidad es privilegio suyo y de sus entidades (incluso las de sello mixto) y el campo para los particulares es mínimo e hipercontrolado, en el caso de derivados del petróleo se ha establecido un monopolio del comercio a granel y se ha prohibido la exploración y algunas otras actividades conexas, en otros campos hay limitaciones irracionales y caprichos insostenibles.

El hecho puro y simple es que no abunda la energía, es cara y ello afecta profundamente el desempeño de la sociedad y las posibilidades de exportación y desarrollo económico.

Ha trascendido un informe de la propia Contraloría General de la República al respecto de los planes nacionales de energía y no es necesario leer entre líneas para determinar el grave daño hecho al país poniendo la energía en manos de los sectores públicos y relaciones.  La propia prensa habla de inconsistencias, debilidades y carencias significativas.

El reportaje del digital CRHoy destaca interesantes textos del Informe de la Controlaría, como que 

“El Informe de Avance del VI Plan Nacional de Energía (PNE) 2013 no permite derivar el grado de éxito en la ejecución de las políticas públicas en eficiencia energética, ni mide el  avance en sus líneas de acción; que permitiera detectar oportunamente errores de diseño, fallas de implementación y factores externos no considerados inicialmente. Por lo tanto, este informe no determinó si el avance es satisfactorio  y suficiente para lograr finalmente las metas a largo plazo, ni permite identificar si  las acciones han permitido que el país sea más eficiente en materia de energía.” 

Asimismo, que 

“Debilidades como las anteriores, hacen que las políticas públicas en esta materia, que se basan en el documento Hacia un nuevo modelo energético para nuestro país elaborado por el MINAE en el año 2010, pierdan la capacidad de incluir y  fomentar credibilidad, en cuanto a si representan las alternativas de mayor impacto en el ahorro y consumo energético eficiente”.

O sea, años y años de acción pública, informes y políticas, documentos y papeles y nada.  Toda la fe puesta en el Estado y los entes y oficinas públicas no han hecho algo apropiado. Incluso, hay señalamientos concretos a algunas dependencias y entidades como la JASEC y la ESPH  (servicios públicos de Cartago y Heredia) que utilizan como argumentos para concluir en que el plan público no es creíble ni apropiado.

Es muy claro que hay un gran fracaso estatal en los planes de energía.

El episodio de un Presidente entrante enredado entre los ofrecimientos de campaña (abaratar la electricidad y la gasolina) y las fórmulas de Aresep y los estudios del propio ICE es una triste anécdota.  Hay que salirse del prejuicio para dejar de producir perjuicio.   La solución no está en más de lo mismo.  El Estado ha fracasado en el asunto y sus funcionarios no tienen idea de cómo salir de lo mismo. 

Hay que dar oportunidad al sector privado.  Fomentar legislación oportuna que nos libere de los monopolios públicos, sus privilegios y gollerías y sus necesidades.

La estatolatría nos tiene al borde de la postración general, pues cada vez la energía resulta más cara, las vías públicas son más absurdas (¡petrocaribe y la refinería china!) y la competitividad es menor. 

Federico Malavassi Calvo

martes, 18 de marzo de 2014

La columna de Carlos Federico Smith: RECOPE, el monopolio insaciable

Si no hubiera sido por La Extra del martes 11 de marzo, tal vez no habríamos llegado a saber a tiempo acerca de la ambición monopolística de RECOPE, pues en estos días no he visto que otro medio nos lo haya informado.

Resulta que, insatisfecho con el monopolio de los combustibles, ahora RECOPE, limitado en su poder controlador al mercado doméstico de los derivados de petróleo, ahora pretende que también se le otorgue la exclusividad en la importación, transformación y distribución del gas natural. Es decir, evoluciona en su mente totalizadora hacia ampliar el control de las fuentes de energía en nuestro país. 

Hay mucho de verdad en que el gas natural, tanto usado directamente como a través de su versión licuada, tendrá una enorme relevancia como fuente energética en el mundo, particularmente a partir del enorme desarrollo de su producción en los Estados Unidos y posiblemente México y Canadá.  Ello podría liberarnos, ante la oposición a que Costa Rica busque abastecerse por sí misma de ambos combustibles, de la provisión casi monopólica que hoy nos da Venezuela. Pero, aún más importante, el gas natural en sus diversas formas podría convertirse en un combustible más barato que lo que nos cuestan los derivados de petróleo.

El torpe manejo de RECOPE en el caso de la refinería china ya nos está pasando su factura.  La mala situación financiera de RECOPE, utilizada hace pocos días para pedir a la ARESEP un aumento en el precio de los combustibles, no se debe tan sólo a la reciente devaluación del tipo de cambio y, en algún grado, al alza de los precios internacionales de los derivados de petróleo, sino también a causa de las pérdidas originadas en la decisión de mala hora de RECOPE, para compartir su monopolio con los chinos en una refinería desafortunada –cohonestado el maridaje por una lamentable decisión de la Contraloría General de la República. El costo de esa infeliz aventura lo empezaremos a pagar todos los ciudadanos con el próximo aumento en los precios de los combustibles.

Como si esto fuera poco, el monopolio no se sacia; quiere más, infatigable en sus ansias de poder. Buscará ser el importador exclusivo, el único que transforme el bien importado (si es como la refinería actual, sólo será otro salón de maquillaje más), además de vendedor privilegiado y absoluto del gas natural y sus derivados. Los costarricenses no tendremos otra opción más que comprárselos al monopolista.  

No podremos escoger entre diferentes precios o calidades, sino los que le da la gana brindarnos el único proveedor. La ciudadanía estará sujeta a que RECOPE continúe imponiéndonos sus condiciones de pago, porque, si no estamos de acuerdo con ellas, no tendremos otra posibilidad –un escape- hacia dónde acudir. Incluso, si no hubiera tal monopolio, hasta el precio de la energía eléctrica en el país podría bajar, al ahorrarse el actual gasto en bunker por un combustible más barato. Claro, ese “más barato” sólo se obtendría si hay competencia en los proveedores, en vez del monopolio de RECOPE, que buscará cobrar un precio mayor que el que podría obtenerse en competencia.

Pero, también, un RECOPE puesto a hacer más cosas que ahora (aunque hoy casi no hace nada, excepto expoliarnos), gracias a un monopolio ampliado, podrá aumentar su planilla de privilegiados, incluyendo zánganos de ciertos sindicatos, todo lo cual los costarricenses terminaremos pagando, sólo que esta vez los mayores costos serían cargados a los combustibles, así como también al gas natural y sus derivados. Ese desperdicio de recursos deberá será cubierto por nuestros bolsillos… como si nos estuviera sobrando la plata.

Asimismo, con la ampliación del monopolio no nos podremos beneficiar de la competencia.  Si alguien pensó que en Estados Unidos había un monopolio en los combustibles derivados de petróleo (lo cual no es así), más bien la intrusión en los mercados energéticos de ese país con esta nueva provisión de gas natural, ya ha tenido su efecto positivo, dando lugar a un freno en el alza de los precios del petróleo. La innovación en las técnicas de extracción de combustibles en aquella nación, que se ha reflejado en la moderación de los precios de los energéticos, es resultado de la capacidad empresarial competitiva de ese país.  Aquí no nos beneficiaríamos de esos progresos, porque dependeríamos de la voluntad monopolista de RECOPE. Estará en manos de RECOPE y no de la competencia el que nos beneficiemos como consumidores. RECOPE bien podría escoger que sólo aumenten los ingresos para beneficio de su monopolio y el de sus empleados.

Los costarricenses tenemos que estar muy atentos a estas pretensiones de RECOPE para ampliar su monopolio.  Principalmente los consumidores, para que así los políticos entiendan el mensaje, de que preferimos la eficiencia y el cuidado de operadores privados al de políticos metidos a empresarios, como sucede con los monopolios estatales.  También ante aquella pretensión de ampliar el monopolio, es de esperar que el sector productivo nacional frene el ímpetu de RECOPE, pues, de no hacerlo, pronto estará en manos de aquellos políticos-empresarios, que terminarán por cobrarle más por los insumos que deben adquirir del monopolio.  Deberá lucharse por la apertura de los mercados de combustibles, para así aprovechar las enormes oportunidades que eso abre para suplir adecuadamente a los consumidores, a precios y calidades mejores que las que puede ofrecer RECOPE. La competencia nos beneficia a todos. El monopolio estatal sólo beneficia al estado y a unos cuantos que viven de él. Esa es la diferencia…Debe impedirse que RECOPE amplíe sus fauces monopólicas.


Jorge Corrales Quesada

martes, 4 de febrero de 2014

El monopolio de RECOPE en acción

No quisiera pensarlo, pero me imagino que es algo posible, que RECOPE casualmente pidiera en estos días, en que el costarricense está medio sumido en el proceso electoral, un jugoso aumento del 47% en su margen de ganancias, por cada litro de combustible que el monopolio nos venda.

Ya está en manos de la ARESEP resolver acerca del “minúsculo” aumento solicitado por el único vendedor de gasolina que podemos tener en Costa Rica. Sí, a diferencia de cualquier otra empresa nacional o extranjera, RECOPE es la única autorizada para importar combustibles sin tener que pagar arancel alguno. La imposibilidad que tenemos de elegir entre diferentes oferentes de gasolina, es similar a que en estos momentos los electores costarricenses tuviéramos tan sólo un candidato para escoger como Presidente. Ni que fuéramos Nicaragua, en donde ahora tendrán a Ortega Saavedra como presidente vitalicio, aunque de vez en cuando harán simulacros de elecciones, para disfrazar a la real dictadura con ropajes de democracia. Aquellos socialistas sí saben manipular las instituciones democráticas para su propio provecho.

Claro que el golpazo del aumento en el precio de la gasolina no se va a sentir previo a las elecciones. Tal vez habría significado la desaparición del casi difunto partido oficial, si la ARESEP hubiera terminado aprobando el aumentote pedido por RECOPE antes de los comicios. Para decidirlo habrá una audiencia en febrero, en donde los funcionarios de ARESEP, sin rictus de dolor que los delate, terminarán apoyando el aumento pedido por RECOPE, aunque, si es que se avecinaran segundas elecciones, probablemente les devolverán la solicitud para luego -dejándolo para después de esas nuevas votaciones- o bien se le aprobará un poco menos para darnos, eso sí, muestra de su “gran devoción en pro de los maniatados consumidores”. 

¿Se imaginan lo que pasaría en el país si ARESEP decidiera decirles a los costarricenses que la forma, mediante la cual podrían obtener combustibles mejores y más baratos, sería si se abriera a la competencia el cautivo mercado propiedad de RECOPE?  ¡No me imagino cuál sería la reacción de los consumidores nacionales! Por ello creo que la sugerencia es un verdadero sueño de opio de parte mía.

La verdad es que no es posible esperar que esa apertura pueda provenir de burócratas reguladores, quienes al final de cuentas terminan en manos de los regulados y cuyo sueldo depende de la misma vigencia de un monopolio que se les encargó “regular”. Tal vez la apertura que se dé algún día sólo se logrará gracias a la presión que hagamos todos nosotros, los consumidores.

El incremento de un 47% al margen actual que RECOPE nos cobra por cada litro de gasolina que nos vende no significa una cochinada. ¡Resulta ser un platal que irá a manos del monopolio! Nada más vea Usted que en la actualidad paga a RECOPE ₡51.30 por cada litro de gasolina que le compra. Con lo solicitado, lo que RECOPE agarrará de más por litro van a ser ₡24.22. Es decir, pasaremos a pagarle al monopolio ₡75.52 por cada litro. 

Por supuesto que los principales beneficiados con la solicitud de RECOPE serán los trabajadores, quienes laboran bajo una convención colectiva plena de privilegios. Al haber más plata en las arcas de su patrón RECOPE, podrán exigir y conseguir mayores salarios y prebendas.  Con ello se bañarían desde los de abajo hasta los más grandotes, desde obreros sencillos hasta encopetados directivos, gerentes y administradores: el olio es para todos en RECOPE. La falta de competencia permite que este maná les caiga desde los cielos (o desde nuestros bolsillos). 

También saldrá favorecido el angurriento estado, pues ese aumento significa, ni más ni menos, que se dé un incremento automático en el precio de los combustibles, constituyendo de esta manera una forma solapada de ponernos impuestos a todos los consumidores.  Eso sí, quienes saldremos asaltados con el aumentillo del margen de ganancias de RECOPE, seremos nosotros los consumidores, pues no tenemos forma alguna de evitarlo, como, por ejemplo, si pudiéramos comprar el producto a algún otro proveedor que nos lo venda más barato. Ya sabemos a quiénes les sirven los monopolios.

Jorge Corrales Quesada

miércoles, 24 de julio de 2013

Desde la tribuna: la fiesta de RECOPE, a propósito de un anuncio del PAC

El PAC publicó un anuncio en el cual critica el festín de recursos público que sucede en Recope.  El film de 18 segundos se llama “Paremos la fiesta, elijamos cambiar (RECOPE)” y puede ser visto acá.

Recope, calladito calladito ante todo lo que pasa, no obstante sí se enoja con el dichoso anuncio y reacciona señalando que es "inaudito que se utilice un montaje para hacer creer al ciudadano que hay una fiesta en las instalaciones de la empresa".

¡Ay mi Dios!  Solo falta que invoquen el derecho de imagen de la supuesta refinadora o que acusen al realizador del anuncio de “difamación de persona jurídica”.  Es el caso típico de las pavas tirándole a las escopetas.

Es indefendible la posición de Recope, con solo recordar los titulares de la información de los últimos meses su prestigio queda por los suelos:  la Aresep tiene que intervenir porque Recope distribuyó y vendió gasolina contaminada que dañó los vehículos, se asoció con una empresa china en una sociedad caribeña y a través de ella ha gastado más de 25 millones de dólares en estudios de factibilidad para hacer una refinería (la refinería china), la Contraloría rechazó el estudio de factibilidad porque dijo que no era aceptable por haber conflicto de intereses y otras linduras, el empleado de Recope es el más caro del sector energía (más caro que el del ICE), los empleados de la refinería están ganando aunque la refinería está varada, incluso se paga “hora extra” a los empleados de la refinería varada. 

El citado “spot”, pone una imagen de la refinería en Limón y le agrega música y barullo de fiesta más una especie de focos de feria.  Es un mensaje metafórico … es claro.    Lo curioso es la molestia que provoca y, creo yo, es por el origen del ataque.

Algunos comentarios al respecto (internet) me dan la pista.  Hay un lanzado que acusa al PAC de ser como los demás partidos.  Y ya la pesqué … ¡por supuesto!  Hablando del asunto en el programa que Por la Libertad, la compañera cometarista Ester Méndez me interrumpe y sentencia, “Pero … ¿qué hace el PAC criticando lo que pasa en Recope si está a favor del monopolio?”.

¡Claro!  Recope no esperaba un ataque desde un partido que ha mostrado ser partidario de monopolio, estatista de vocación y apuntado con los empleados con el sector público.   Se aguantaron las críticas del “nollamadoporDios” porque interpretaron que no era contra la entidad ni el monopolio sino contra el “negocio de la refinería china”  (llamada la “Recochina”, por aquello de combinar a Recope y a la china).

Y mi amiga dio en el clavo:  el PAC, sin darse cuenta, ha evidenciado su inconsistencia, incluyendo su asesora/tesorera del ICE.  No se pueden criticar los efectos si se está de acuerdo con las causas.  No se puede llamar excesos a las naturales consecuencias de las cosas.  

¡Lástima que la trifulca entre Recope y el PAC no siguió!  Habría sido un interesante espectáculo porque la línea de consistencia en ambas posiciones no aguanta mucho.

Moraleja doble:  no se puede defender lo indefendible (Recope), no se puede criticar el efecto si se endosan las causas (PAC).

Federico Malavassi Calvo 

lunes, 1 de julio de 2013

Tema polémico: Recope: apertura, ahora o nunca


Entre más noticias se publican respecto al negocio de la refinería China, más se evidencia que nuestros dirigentes han perdido cualquier signo de pudor o auto-contención. Parece que ya nada les da pena y no tienen contemplación alguna a la hora de saquear a los costarricenses.


Ahora bien, como dice el refrán popular no hay mal que por bien no venga. Los pocos actores políticos sensatos, así como la sociedad civil deben aprovechar esta oportunidad única para romper de una vez por todas con el nefasto monopolio de Recope.

Dicha reforma debe estar sustentada bajo los sólidos principios del libre mercado. Es decir, cualquiera que lo desee debe poder participar dentro del mercado, ya sea importando, refinando, etc y además debe existir una libre fijación de precios sobre la venta de combustible, eliminando de una vez por todas la fijación de precios que realiza la ARESEP. En resumen, debe regir la ley de la oferta y la demanda, con un mercado verdaderamente disputable con el menor número de barreras de entrada y salida para los competidores.

En este sentido, no nos cabe la menor duda de que las condiciones para emprender la tan necesaria reforma son más ideales que nunca, debiendo el Movimiento Libertario aprovechar dicha coyuntura ya que dicho partido ha presentado durante varios años distintos proyectos de ley para abrir el mercado de los combustibles. Así, resulta vital un esfuerzo de comunicación política por parte de dicha agrupación que permita poner en la palestra pública la presente discusión, y más importante aun que logre sumar importantes activos de la sociedad civil que respalden dicha iniciativa.

La oportunidad para romper el monopolio de Recope no puede ser desperdiciada, ya que en este país con tan corta memoria histórica pronto ya todo será olvidado y quién sabe cuándo se nos vuelva a presentar un escenario tan favorable como el presente: es ahora o nuca, manos a la obra!!!


miércoles, 20 de junio de 2012

Desde la tribuna: un monopolio interminable


La revision técnica vehicular fue convertida en un negocio monopolico, protegido por el Estado. La verdad es que no hay ninguna posibilidad de monopolio sostenible, en el tiempo, sin la complicidad de los políticos. Esto aplica a cualquier monopolio. RITEVE, la empresa favorecida por la protección estatal es solo un caso. Sin embargo, no es cualquier caso.

Para empezar, el monopolio tiene ya diez años y va con destino a otros muchos. Por supuesto, la alegada intervencion benefactora de RITEVE, se justifica arguyendo que este procedimiento cuida de los costarricenses y de la seguridad vial.  Fue un inicio en esa vía. Luego, vinieron otras intentonas fallidas, como los semáforos inteligentes o las cámaras fotográficas multadoras y, sin duda, vendrán otras.

RITEVE es un hito, como un faro para los políticos. Produce decenas de miles de millones anuales en ingresos. Es un gran negocio. Hasta hoy, no ha sido capaz de cumplir con la Ley del Sistema Nacional de la Calidad. Esta empresa monopólica, despues de dos lustros, no cuenta con una sola de sus pruebas acreditadas, de conformidad con la ley.  Lo más que ha hecho, es certificarse como ente inspector pero, curiosamente, es un ente inspector cuyas pruebas no estan acreditadas.

Por ejemplo, las pruebas que nunca se hicieron en la llamada trocha fronteriza, debieron estar acreditadas, Las que se hicieron y fueron incumplidas en la concesión a Caldera debieron estar acreditadas. Para mejor nutrirse, RITEVE esta excepcionada de acreditar sus pruebas por la manipulación política, la misma que le ha otorgado y mantenidio el monopolio, pretende no solo continuar irrespetando la ley, sino exigiendo tarifaciones superiores o indemnizaciones. Hasta el dia de hoy, ningún funcionario público ha señalado el incumplimiento de RITEVE.

Con toda probabilidad, la defensa costarricense en un arbitraje ya en curso, no ha tomado en cuenta este flagrante incumplimiento del monopolio. La verdad es que se estara montando el caso para que termine favorecida la tesis del monopolio. Nunca lo sabremos con claridad, porque el arbitraje obliga a la confidencialidad.     

RITEVE es pues, un hito. No solo por la persistencia monopólica, ni la excusa de la seguridad vial ciudadana, ni por el incumplimiento legal a la calidad exigida para este tipo de pruebas, ni por el gigantismo de los ingresos en juego sino, tambien, por el mecanismo del secreto, garantizado por el procedimiento arbitral.

Sin duda, RITEVE persistira incólumne. Es una empresa muy bien protegida por la clase política dominante. En campaña electoral, la promesa de su remisión es una constante. En dramático contraste, en el ejercicio del poder, su permanencia es la constante. 

Este monopolio muestra la falsedad incardinada en las campañas políticas de una democracia carcomida por la corrupción y engañada constantemente. No hay Junta de Notables, ni Consejo de Gobierno, ni Asamblea Legislativa, ni elecciones nacionales, capaces de terminar con  la rapacidad de estos monopolios. 

Hoy es posible afirmar que RITEVE es un intenso e interminable monopolio y un ejemplo de los peores abismos de la democracia representativa costarricense. 

Mario Quirós Lara

jueves, 23 de junio de 2011

Jumanji empresarial: Monopolio = Licencia (del gobierno) para robar


Normalmente escribo “monopolio” entre comillas porque en su uso popular es un “Caballo de Troya” intelectual, un paquete conceptual que incluye dos conceptos esencialmente diferentes:

1. un mercado libre en el que de hecho hay un único proveedor de un producto determinado; y

2. un mercado no libre en el que se mantiene a los competidores fuera por la fuerza — fuerza iniciada por el gobierno.

Cuando hay libertad total, el que haya un único proveedor en un mercado determinado puede ser una simple coincidencia sin mayor significado económico o, como suele ser el caso, el resultado de una capacidad productiva "superior". En un mercado que no es libre, en un mercado controlado, un único proveedor o un grupo de ellos reciben “protección” legal contra sus competidores, lo que suele ser un signo de una capacidad productiva "inferior" (y si no lo es, ¿por qué necesitarían o querrían esa “protección”?).

El número de proveedores es irrelevante. Como señaló un economista, los 17.000 taxis de la ciudad de Nueva York son un verdadero monopolio: debido a restricciones legales, ningún competidor adicional puede entrar. El número de “licencias” disponibles para taxis legalmente autorizados a operar en Nueva York está limitado a ese número. El precio de esas licencias es la medida en que los pasajeros de taxis son “timados” por el Gobierno. Cada permiso vale cientos de miles de dólares. Eso es lo que cuesta una licencia para robar.

La definición correcta de “monopolio” es: un mercado en que el gobierno inicia coerción para impedir la entrada. No importa si es para impedir la entrada de más de uno, más de dos o más de 17.000. Una barrera coercitiva es una barrera coercitiva. Una pistola es una pistola. A es A.

Debemos usar el término “monopolio” para describir exclusivamente un monopolio coercitivo. Es decir, un “monopolio coercitivo” es una redundancia.

Harry Binswanger


viernes, 16 de julio de 2010

Viernes de recomendación


Para este Viernes de recomendación, en ASOJOD queremos ofrecerles un interesante artículo de John Blundell y Colin Robinson titulado "Regulación sin el Estado", donde se explica de forma clara, sencilla y comprensible, la naturaleza nefasta de las regulaciones estatales (aumento de costos, fomento a la cultura del rent seeking, establecimientos de barrera de entrada a la competencia, populismo, desaceleración económica, entre otros) y se propone, como alternativa, la creación de acuerdos voluntarios entre los individuos para que sean ellos mismos, y no el gobierno, los que decidan qué es permitido y qué no lo es.

lunes, 4 de mayo de 2009

Tema polémico: eliminación del monopolio de RECOPE


El día de hoy deseamos tocar un tema que ha estado muy presente en los medios en los últimos días: la (mala) actuación de RECOPE.

La Refinadora Costarricense de Petróleo S.A. (RECOPE) fue fundada como una sociedad anónima privada en 1961. En 1975 se decretó la nacionalización de la distribución de los combustibles al mayoreo, pero se prohíbe por ley la participación en la comercialización de combustibles al detalle.

En 1993, luego de varios cuestionamientos sobre la legalidad del monopolio manejado por RECOPE, la Asamblea Legislativa aprobó la Ley No. 7352, que le otorga rango legal al monopolio estatal de la importación, refinación y distribución a granel de los combustibles.

En este 2009, el monopolio cumple 16 de años de existencia y en ASOJOD nos parece que ha causado más daños que beneficios. Recientemente, en el periódico La Nación, se reportó que la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (ARESEP) encontró rastros de agua y sedimentos en gasolina de RECOPE, a lo que el Gerente General de la institución respondió que los temores de que las trazas de agua y sedimentos provocaran algún tipo de daño a los vehículos era infundado.

Como si fuera poco, hace pocos días La Nación publicó otro reportaje que reveló que RECOPE había vendido 30 millones de litros de gasolina con etanol sin avisar al público. La respuesta de las autoridades de la Refinadora fue, en esta ocasión, que no consideraron importante avisar al público sobre el uso del etanol porque el porcentaje era muy bajo.

Si bien el etanol es levemente menos contaminante que el MTB, el aditivo que se mezcla actualmente, entre otras cosas, pera elevar el octanaje de la gasolina, éste puede causar corrosión en los motores a mediano plazo por lo que los usuarios se ven obligados a limpiarlos cada cierto tiempo.

El artículo 32 de la Ley No. 7472, Ley de promoción de la competencia y defensa efectiva del consumidor, en su inciso c) establece que los consumidores tenemos derecho al “acceso a una información, veraz y oportuna, sobre los diferentes bienes y servicios, con especificación correcta de cantidad, características, composición, calidad y precio”. Lamentablemente, los monopolios declarados por ley están exentos del control de la Comisión del Consumidor, que es la que vela por la protección de la veracidad en la información que se le da los usuarios y compradores de servicios y mercancías.

Como si la ausencia de garantías al consumidor fuera poco, RECOPE también nos vende los combustibles en promedio más caros de la región. A enero de 2009, los precios por galón de la gasolina regular eran en Costa Rica de US$ 3,20, es decir, 20,75% más caros que el precio siguiente (Guatemala, con un precio de US$ 2,65) y 74,84% más caros que el precio más bajo de la región (Panamá, con un precio de US$ 1,83).

Gordon Tullock, considerado cofundador de la teoría del Public Choice junto con James Buchanan, afirma en su obra "Government Failure" que no se puede pensar que el gobierno sistemáticamente busca maximizar el interés público. Tullock más bien nos explica que debemos asumir (y la experiencia apoya esta conclusión de manera demoledora) que los oficiales del gobierno buscan maximizar su interés personal. Por tal razón, RECOPE no es más que un ejemplo de este actuar. Pero por estar organizada como empresa y como monopolio, los incentivos para abusar de su poder en perjuicio de los consumidores de comestibles y de los taxpayers son aún mayores.

En ASOJOD nos hemos sistemáticamente opuesto a la existencia de monopolios públicos o privados; por lo que hacemos un llamado a los lectores de nuestro blog para que se manifiesten en contra de la existencia de esta abusiva, ineficiente y poco transparente institución, que nos obliga a pagar considerablemente más dinero por un combustible de menor calidad y por servicios de menor variedad a los que los individuos residentes en países vecinos al nuestro tienen acceso. Sólo con la eliminación de las barreras de entrada existentes al mercado de los combutibles podremos evitar el despilfarro de esta institución.

martes, 28 de abril de 2009

¡Estafa!


Hoy aparece publicado en la Nación, la noticia que el monopolio estatal RECOPE ha decidido mezclar la gasolina con etanol, y vendérsela (léase imponérsela, ya que en este campo no existe libertad de comercio) a los consumidores sin ningún tipo de aviso.

Este acto es simplemente bochornoso, es una simple, común y vulgar estafa. ¿Cuánto tiempo más tendremos que soportar este odioso monopolio?

martes, 10 de febrero de 2009

¿Fallas de Mercado?


En esta exposición el profesor argentino Martín Krause explica la teoría de las fallas de mercado, mostrando como su supuesta solución sólo nos provoca más problemas que los que teníamos originalmente.

jueves, 15 de enero de 2009

Funcionarios doctrinales


Cuando Marco Polo llegó a China en 1271, se encontró con una civilización milenaria que había sido capaz de inventar el papel, la porcelana, la imprenta de bloques de madera, la pólvora, el compás, las cometas, la carretilla, los fuegos artificiales o los canales con compuertas. Un mundo maravilloso que parecía estar a años luz de esa lóbrega Europa medieval pero que… a pesar de que Marco Polo no se daba cuenta, estaba cambiando de manera irreversible: con la llegada de los mongoles y la dinastía Yuan, esa China que tantos inventos había producido empezó a dejar de generar ideas y se vio superada por una Europa que, en pocos siglos, fue capaz de hacer las revoluciones científica, industrial y social que dieron lugar al mundo occidental que hoy conocemos.

Por qué la civilización china quedó tan atrasada en tan poco tiempo es uno de los rompecabezas más fascinantes de la historia. Entre las muchas teorías existentes, la más convincente es la de Geoffrey Lloyd y Nathan Sivin: los conocimientos en China estaban en manos de una burocracia feudal (el mandarinato) cuya misión era controlar y administrar ese gigantesco país. Los burócratas decidían a través de un complejo y durísimo sistema de exámenes, no sólo quien era apto para acceder a los conocimientos sino qué tipo de conocimientos eran aceptables. Es decir, el estado decidía qué se debía estudiar y cómo se debía estudiar. La monopolización de los conocimientos y la educación por parte del funcionariado hizo que desapareciera el pensamiento libre e independiente y el escepticismo sistemático que se requiere para que surjan las ideas y la innovación. Los “sabios” chinos eran poco dados a buscar nuevos conceptos por miedo a irritar al establishment doctrinal.

Digo que la teoría de Lloyd y Sivin es la más convincente porque se ve confirmada por otros episodios históricos. En el siglo IX, Bagdad estaba intelectualmente a la cabeza del mundo Mediterráneo. Fue en el seno del Islam donde se tradujeron los grandes clásicos griegos y romanos, se originaron los hospitales, se realizaron grandes progresos filosofía, astronomía o matemáticas (la palabra álgebra proviene del árabe al jabar). Sin embargo, ese liderazgo desapareció en apenas dos siglos debido a la inflexibilidad de las autoridades fundamentalistas. Los astrónomos islámicos ya habían observado que los planetas no describían círculos sino elipses alrededor del sol (algo que Kepler redescubrió en el siglo XVII), pero nunca tuvieron la libertad para pensar que esas órbitas elípticas respondían a una leyes de la gravedad y a un heliocentrismo contrario a la versión oficial del Islam.

Retrasando todavía más el reloj, otro fundamentalismo, el cristiano, contribuyó a poner fin al pensamiento clásico greco-romano. Durante su época dorada, la Grecia de Tales de Mileto, Ptolomeo, Pitágoras y Aristóteles era una pura olimpiada de sabiduría, donde la inteligencia, la agudeza, la creatividad y el pensamiento eran premiados como si de competiciones deportivas se tratara. De hecho, en la Grecia clásica no había mucha distinción entre educación deportiva e intelectual. Toda esa libertad de la que gozaron los pensadores clásicos dejó paso a la “verdad absoluta” dictada por el dios medieval cristiano, una “verdad” defendida con la espada desde el poder militar. Eso frenó el progreso científico durante siglos, hasta que Tomás de Aquino reintrodujo a un Aristóteles que se había conservado gracias al islam.

Les explico todo esto porque parece que estamos asistiendo, en directo, a una nueva pérdida de liderazgo intelectual: la de Europa. Las grandes universidades de Alemania, Francia, Inglaterra, Suiza o Italia, que eran las mejores del planeta hace sólo 50 años, han dejado de liderar el mundo intelectual. ¿Por qué? Pues por la misma razón que chinos, islámicos o grecorromanos perdieron su hegemonía: el control monopolístico por parte del estado.

La gravedad de la situación universitaria europea está llevando a nuestros líderes a introducir reformas como la del Plan de Bolonia. El problema es que el tan criticado plan parece un intento burdo de crear un espacio de mayor movilidad para nuestros estudiantes y licenciados. Aunque esto de la movilidad está bien, no soluciona el problema principal. Es más, lo empeora porque al buscar más coordinación, se evita la competencia entre universidades por la obtención de fondos, estudiantes y profesores. Esa falta de competencia hace que las universidades no tengan incentivos a mejorar la oferta educativa o a generar más ideas que los demás. Y el progreso de las ideas es muy difícil sin un escepticismo generalizado que no se puede dar si los pensadores son funcionarios del estado con miedo a perder la financiación cuando se enfrentan al poder y no tienen alternativa a la que acudir.

No. El plan de Bolonia no ha causado el declive universitario europeo, pero sí representa una oportunidad perdida para enmendar la situación y sí demuestra que nuestros líderes políticos todavía no han identificado el problema real. Marco Polo no vio que su admirada China estaba ya en decadencia por culpa del monopolio público del conocimiento. Siete siglos después se está repitiendo la historia y Europa perderá definitivamente el liderazgo intelectual que ha ostentado desde el renacimiento si no introduce profundas reformas que conlleven más competencia entre universidades, un menor control estatal de la educación y la ciencia y, sobre todo, menos burócratas de la intelectualidad y funcionarios doctrinales.

por Xavier Sala-i-Martin

Xavier Sala-i-Martín es catedrático de Columbia University y Profesor Visitante de la Universidad Pompeu Fabra.

Este artículo fue publicado originalmente en Vanguardia (España) el 11 de enero de 2009.

sábado, 4 de agosto de 2007

Rezago en telefonía móvil


Hasta finales del siglo pasado, Costa Rica alcanzó con el ICE un sitial privilegiado en Latinoamérica en cuanto a desarrollo y cobertura en telefonía fija. Ahora, sin embargo, por costos, conveniencia y movilidad, la telefonía celular es la más solicitada y utilizada: hay un celular por cada dos habitantes del planeta.

Mientras que en Costa Rica, por falta de legislación apropiada, hemos vivido una serie interminable de conflictos políticos en torno a la telefonía móvil monopolística, desde el inicio de operaciones de Millicom hace 17 años, pasando por la huelga “anticombo” y por el escándalo expresidentes-ICE-Alcatel, hasta la actual carestía de servicios celulares, los países centroamericanos, con sus marcos legales de apertura, regulación y abierta competencia, han avanzado en expansión y cobertura de telefonía móvil, creciendo gradualmente al inicio, pero a un ritmo acelerado hoy. He aquí los indicadores por país.

Guatemala.La SIT publica para el 2006 un índice del 52%, cerrando con 7,1 millones de celulares servidos por tres operadores. El crecimiento del 2006 fue del 59%, afiliando 2,7 millones de nuevos usuarios ese año. Para inicios del 2000, ya el número de celulares superaba al de teléfonos fijos.

Honduras.Conatel publica para el 2006 una penetración del 30,6%, estimando un 37% para fines del 2007 y un 50% para el 2008, con la incorporación de Hondutel como tercer operador. Con la apertura el 2004, el personal de todo el sector se duplicó (4.760 a 9.474 empleados).

El Salvador.Al cierre del 2006, la SIGET publica 3,85 millones de servicios en operación a través de 5 operadores para 5,9 millones de habitantes, de manera que la penetración actual es superior al 65,2%. El ritmo de afiliación fue de 120.000 abonados por mes. El plan de tarifas varía desde un centavo de dólar el minuto local (paga 1, habla 15) hasta los cinco centavos de dólar el minuto a Estados Unidos y Canadá.

Nicaragua.El regulador Telcor publica una densidad móvil del 35,6% para el 2006, y estima un 40,75% para fines del 2007.

Costa Rica.De acuerdo con cifras de la Aresep, nuestro actual índice es del 35%, correspondiente a 1.540.000 servicios para 4,4 millones de habitantes. El ICE proyecta un 41% para el 2008 con la recién contratada expansión de 300.000 nuevas líneas. Para finales de la actual administración, el ICE se ha comprometido a llevar la penetración a un 70% con la introducción de 1,5 millones de servicios con tecnología de la tercera generación UMTS/HDSPA.

Panamá.Según los reportes de los dos operadores que se disputan el mercado, la penetración actual es de un 66%. En el 2008 se licitarán dos nuevas bandas de frecuencias para aumentar la competencia a cuatro operadores.

Mientras los opositores a la apertura y al TLC continúen con su labor desinformadora, recurriendo a los apocalípticos argumentos de que miles no podrán pagar sus servicios telefónicos, que van a subir las tarifas, que va a quebrar el ICE, y que morirá nuestro sistema social de derecho, nuestros vecinos seguirán desarrollando su telefonía móvil a un ritmo mayor que el nuestro gracias a la apertura y competencia entre operadores.

¿Hasta cuando los verdaderos beneficiarios y usufructuantes económicos del monopolio celular en Costa Rica seguirán torpedeando nuestro legítimo y constitucional derecho a disfrutar de una legislación y amplia competencia en servicios de telecomunicaciones que nos garantiza el numeral 46 de la Constitución Política y que debimos tener hace más de una década?

Por Ricardo Trujillo
Tomado de la Nación