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lunes, 15 de diciembre de 2008

Tema polémico: dolarización


Para este Tema Polémico, en ASOJOD queremos abordar un tema de suma trascendencia en esta época de post-crisis financiera: la dolarización. En realidad, nosotros defendemos el uso libre de moneda, de forma tal que la gente pueda hacer sus transacciones con aquellas monedas que deseen. Después de todo, se trata de un asunto de libertad de escoger y no hay argumento válido para obligar a alguien a usar una moneda que no le da los réditos que espera. Sin embargo, somos concientes de la poca viabilidad, por el momento, que tiene esta propuesta. No se vislumbra en el panorama de la política económica costarricense, una posibilidad, por minúscula que sea, de llegar a este nivel de libertad. Por eso, nos parece que como una medida alternativa, se debería aceptar la dolarización. Procedemos a explicar nuestras razones para apoyar esta propuesta.

En primer lugar, el actual sistema de bandas utilizado por el BCCR tenía como objetivo controlar la inflación. Si bien en un principio, la medida parecía tener grandes ventajas sobre el sistema de minidevaluaciones, siendo la principal la no intervención del Estado en el mercado cambiario, con lo cual se disminuía el riesgo inflacionario que esto implicaba, la medida tenía sus problemas: al tener un tipo de cambio impuesto en la economía, el BCCR anualmente tenía que colocar grandes sumas de dinero para compensar la diferencia entre lo impuesto y la realidad. En el 2005, por ejemplo, el BCCR registró gastos por concepto de estabilización monetaria próximos a $331 millones. Esta entrada de dinero afectó negativamente el bolsillo de los costarricenses con un aumento general de los precios como resultado del exceso de dinero circulante.

Es cierto que, en esta época convulsa, gran cantidad de factores han contribuido al aumento considerable de la inflación en nuestro país, pero sin duda la labor del BCCR antes que controlarla, ha colaborado a su aumento. A esto hay que sumar el hecho que desde hace casi un año el precio del dólar está pegado con la banda superior, por lo tanto, se podría decir que hemos vuelto “sin querer queriendo” al dañino sistema de las minidevaluaciones. Parece que la única medida que se le ha ocurrido a don Francisco de Paula para corregir este problema es ampliar las bandas o quitarlas, dejando el tipo de cambio del dólar completamente a la libre. Parece que este señor se le olvida que también hay otra solución y sería la más beneficiosa de todas: dolarizar la economía.

Errado el primer objetivo del BCCR con la adopción de las bandas -controlar la inflación-, habría que poner atención al segundo: devolverle al costarricense la confianza en el colón al hacer el tipo de cambio del dólar más variable y poco predecible a futuro. Antes de empezar con este nuevo sistema, casi el 50% de la liquidez costarricense ya estaba en dólares ¿Y que tenía eso de malo? Nada: el dólar era y continúa siendo una moneda más fuerte y mejor aceptada internacionalmente ¿Por qué obligarnos a los ticos a volver a tener nuestras cuentas bancarias y créditos en colones? La respuesta es que al tener una economía en su mayoría dolarizada, el BCCR tenía poco control sobre la misma y sus medidas, para bien o para mal, tenían poca relevancia.

Una realidad irrefutable es que, al ser nuestra economía tan pequeña, la variabilidad del tipo de cambio es demasiado elevada y eso tiene grandes repercusiones sobre el sector industrial y comercial del país. Es muy difícil ahora para cualquier negocio hacer sus presupuestos en forma certera, fijar los precios para bienes y servicios, decidir en qué moneda es mejor solicitar un préstamo, realizar contratos, etc. En otras palabras, esta incertidumbre ha dificultado el buen funcionamiento de los negocios y ese es un problema que amerita toda nuestra atención.

Esto demuestra que tanto el sistema de minidevaluaciones como el de bandas cambiarias no son los más aptos para nuestro país. La opción válida es dolarizar la economía, lo cual traería grandes beneficios. Al desaparecer la moneda nacional, los riesgos de crisis financieras causadas por grandes fluctuaciones del tipo de cambio desaparecerían por completo convirtiendo a Costa Rica en un país más confiable como sede de inversión tanto nacional como extranjera. A esto se pueden sumar ventajas en los sectores industrial y comercial como menores tasa de interés y menores costos de las transacciones bancarias.

Un ingreso que dejaría de percibir el Estado con este cambio sería el del señoreaje (diferencia entre lo que cuesta hacer la moneda y su valor de mercado). Sin embargo, ya en los Estados Unidos hay propuestas de ley como la “Ley de Estabilidad Monetaria Internacional” que proponen compartir el beneficio del señoriaje con aquellos países que estén dispuestos a adoptar el dólar como moneda principal y, a pesar de que no es seguro el avance de estas propuestas en el Senado, quiere decir que hay buenas posibilidades de que esta desventaja sea menos significativa.

Colaboró con ASOJOD en la redacción de este artículo el Ing. Arturo Rosabal Arce