Aunque el título de este artículo pudiera sonar como las líneas de un cántico en memoria del dictador pseudopresidente democrático Hugo Chávez, nada más alejado de la realidad, pues en ASOJOD hemos atacado vehementemente a este payaso y muchos otros que se hacen del poder con el discurso populista, socialista, revanchista y nacionalista para luego conculcar libertades y hacer de su proyecto megalómano una dictadura camuflada con procedimientos democráticos para legitimarse en el concierto de naciones. lunes, 11 de marzo de 2013
Tema polémico: muere Chávez pero no el chavismo
Aunque el título de este artículo pudiera sonar como las líneas de un cántico en memoria del dictador pseudopresidente democrático Hugo Chávez, nada más alejado de la realidad, pues en ASOJOD hemos atacado vehementemente a este payaso y muchos otros que se hacen del poder con el discurso populista, socialista, revanchista y nacionalista para luego conculcar libertades y hacer de su proyecto megalómano una dictadura camuflada con procedimientos democráticos para legitimarse en el concierto de naciones. miércoles, 4 de julio de 2012
Desde la tribuna: visitando, nuevamente, la Gobernabilidad
La existencia de una Junta de Notables, designada por el Poder Ejecutivo, muestra el grave quebranto de salud de la politica costarricense. Hasta ahora, la patraña de imputar al reglamento legislativo, a la revisión judicial y a la representación proporcional con minorías, los problemas nacionales, sigue desarrollándose, aún con lo ridícula que es, sin prometer soluciones a la impunidad de la jerarquía gubernativa, al clientelismo electorero, al secretismo en los asuntos públicos y al dominio oligárquico que obstaculizan una mayor participación popular y desvían el ejercicio del poder hacia fines ilegítimos. La convocatoria de una Junta de Notables es, al mismo tiempo, una convocatoria al pueblo para que resista y combata la impunidad, el clientelismo y el desmembramiento de la república democrática que ansía Casa Presidencial. Para una cepa politica con ansias de mayor dominio, la division de poderes y el control constitucional de las leyes, son estorbos. Para ese producto intelectual, gobernabilidad equivale a domesticación.
Su meta final consiste en desarticular cualquier control real a los designios del poder ejercido desde Casa Presidencial. No significa esto que el poder lo ejerza Casa Presidencial o el Poder Ejecutivo sino, que esta rama del poder politico, es la más sencilla de instrumentalizar y la mas eficaz, frente a las complicaciones de hacerlo con el Poder Legislativo y sus órganos auxiliares y el Poder Judicial.
Claro, que se procura mantener una fachada de división de poderes y de control jurisdiccional de las actuaciones administrativas y de constitucionalidad de las leyes. Esta apariencia es importante para seguir utilizando el concepto de democracia y república como expresiones del sistema político costarricense y su legitimidad, por más falso que llegue a ser.
El equilibrio consiste, para esa pertinaz cepa política, en mantener una apariencia de gobierno republicano y democrático, pero, en realidad, funcionar como una dictadura, desde el Poder Ejecutivo. La mala gestión administrativa en el caso de la platina, el "affair" de isla Calero, la trocha, la concesión de la vía a Caldera, la CCSS, el ICE, el tráfico de recomendaciones y un muy evidente etcétera, se disimula o explica finalmente, achacando la defectuosa gestión politica a tres causas. Según la notable versión, el reglamento legislativo, la Sala Constitucional y la representacion multipartidista-partidos minoritarios-en municipios y en la Asamblea Legislativa, son los imputados.
Los cortesanos del poder, reunidos o individualmente, en comisiones o en solitario, defienden esa versión de la agenda nacional. El resultado que buscan es convertir en menguas del control político y jurisdiccional los problemas que derivan, evidentemente, de menguas de control político y jurisdiccional.
Es, en realidad, un acto de engaño y desfachatez. Tramitar proyectos de ley con mayor improvisación y premura, poner bozales al control legislativo, hacer simbólica, en vez de eficaz, la representación política minoritaria, obstuculizar y limitar la revisión judicial de los actos administrativos y de las leyes, bajo el pretexto de que, por esa vía, se arreglaran los problemas nacionales, no puede ser mas falaz.
Pero una engañifa puede tener consecuencias más o menos graves. Si se la reconoce y desestima, no se ocultarán o disimularán los verdaderos problemas como los que se han evidenciado en las compras de la CCSS, en las del CONAVI y el MOPT, en las fijaciones tarifarias y abusos de la ARESEP, en el agobio de trámites administrativos, en la impunidad de los jerarcas, en las irracionales decisiones acerca de RECOPE y la Refinería, en el desorden hacendario, en la falta de perspectiva frente a los retos y oportunidades de la inversión productiva y el empleo, en el inadecuado manejo de las oportunidades de la energía y el ambiente, en las carencias de profundización y extensión de los derechos de propiedad en zonas costeras e insulares, en la falta de mayor libertad de expresión e información y de una acrecentada libertad de participacón en la vida nacional y en la búsqueda de la felicidad de las familias. Un largo etecetera de una agenda real, no la falsa que quieren imponer los que no han resuelto, sino agravado, cada uno de los problemas nacionales y dejado pasar, de largo, las oportunidades de mejor vida, más libertad y bienestar con responsabilidad, para las familias costarricenses.
La democracia y la vida republicana existen para que las Juntas de Notables, nombradas y encajadas desde Casa Presidencial, sean artilugios antidemocráticos desactualizados y, como mucho, históricos. Cuando ocurre que toman preminencia e influencia por sobre las instituciones republicanas y democráticas, señal es de que, en vez de menos, es necesaria más república, más participación ciudadana, más iniciativa, más liderato para profundizar la responsabilidad política y más decisión para expulsar la impunidad y la corrupción.
Mario Quirós Lara
lunes, 31 de mayo de 2010
Tema Polémico: caudillismo latinoamericano

Pues bien, esta forma de pensar no es exclusiva de Costa Rica, sino que se extiende por toda Latinoamérica. No es nada nueva; por el contrario, ha existido desde que nuestros países obtuvieron la independencia hace varios siglos. Ejemplos hay muchísimos en la historia Latinoamericana: Manuel Noriega en Panamá, Alberto Fujimori en Perú, la dictadura militar en Argentina, Hugo Chávez en Venezuela, Fidel Castro en Cuba y la lista puede continuar mucho más. El más reciente caso que tenemos de caudillismo latinoamericano es la intención del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega la semana pasada de disolver el Congreso y de ese modo eliminar a la oposición y así poder hacer lo que le venga en gana.
Si esta es una característica de Latinoamérica, la pregunta obvia sería ¿ha mejorado algún país gracias a un caudillo o a una dictadura? Nuevamente la historia nos resulta útil para demostrar que la inmensa mayoría de los países que han tenido dictaduras en el pasado han terminado peor que antes, especialmente aquellas naciones que han tenido dictaduras socialistas. Por lo general, todos esos regímenes llegan al poder con el discurso de eliminar la pobreza y más bien terminan dejando más pobres que cuando llegaron. Además, es común que este tipo de gobiernos terminen favoreciendo únicamente al grupo de “amigos” más cercano al dictador por medio de favores y actos de corrupción. Ya lo decía Lord Acton: "el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente".
Por otro lado, los países más desarrollados del mundo hace rato comprendieron que no es mediante la fuerza que se logran las cosas; prueba de ello es que en las últimas décadas, han rechazado los cantos de sirena de algún caudillo mesiánico y han preferido comportarse como sociedades democrácticas civilizadas. Tal parece que mientras otros países han superado estas formas de pensar equivocadas, en Latinoamérica se continúa con esta majadería que viene desde la época de la colonia. Aquí vale la pena recordar la famosa frase de Albert Einstein: locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener diferentes resultados.
En ASOJOD estamos convencido que el poder no puede estar únicamente en manos de una persona o de un pequeño grupo de personas. Creemos que todo gobierno debe de contar con cierto grado de oposición seria que no permita el abuso de poder. El Estado no debe tener mucha injerencia en la vida cotidiana de los individuos y se debe propiciar una sociedad en donde el poder de decisión y de actuar caiga sobre cada uno.
jueves, 1 de enero de 2009
Cincuenta años después, Cuba no tiene mucho que mostrar

Cincuenta años después de que Fidel Castro llegó al poder en Cuba, la gran pregunta sobre la revolución cubana no es si fue justificada, sino si valió la pena. Sobre la base de las evidencias disponibles, la respuesta es un claro no.
Un vistazo desapasionado sobre la Cuba de hoy demuestra que aunque el país ha erradicado los bolsones de pobreza extrema que existían durante la dictadura de Fulgencio Batista, la mayoría de la población tiene un estándar de vida más bajo y menos oportunidades de progreso personal que hace cinco décadas.
Los cubanos de hoy tienen un ingreso per cápita más bajo que gran parte de los países latinoamericanos. Tienen menos televisores, teléfonos, computadoras y automóviles en proporción con su población que la mayoría de los países de la región y figuran en el último lugar de América Latina en porcentaje de personas con acceso a internet, incluso por debajo de Haití.
Y aunque en algunos rubros Cuba sale bien parada, como en la alfabetización y la mortalidad infantil, en otros deja mucho que desear. Cuba, por ejemplo, tiene uno de los índices de suicidio más altos de las Américas.
Antes de hablar de mis impresiones de cuando viajaba con frecuencia a la isla a principios de la década de 1990, veamos las estadísticas concretas.
En el aspecto positivo, Cuba tiene un 99.8 por ciento de alfabetización entre los adultos, uno por ciento más que Trinidad y Tobago, y una tasa de mortalidad infantil de 6 por cada mil nacidos vivos, un poco más baja que la de Chile, según el Informe de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas de 2008. Eso convierte a Cuba en el país con la mejor tasa de alfabetización de adultos y mortalidad infantil en la región.
Sin embargo, según el Anuario Estadístico de la ONU de 1957, Cuba ya estaba entre los cuatro países latinoamericanos con más alfabetizados y con mayor porcentaje de consumo calórico en ese año, así como el índice más bajo de mortalidad infantil de la región. En otras palabras, Cuba ha ascendido tres puestos en la clasificación de alfabetización y ha conservado su primer lugar en el índice de mortalidad infantil.
En lo que respecta al ingreso per cápita, el Informe de Desarrollo Humano de la ONU --la fuente estadística favorita del régimen cubano-- indica que el ingreso per cápita de la isla es $6,000 anuales, aunque la cifra está acompañada por un asterisco que indica que se trata de un cálculo del gobierno cubano y que ``procuramos generar un cálculo más preciso''.
De hecho, Cuba se niega a calcular su ingreso per cápita según las normas internacionales. Lo mismo ocurre con el índice de pobreza. Cuba emplea métodos estadísticos internacionales en los sectores que le conviene, como en algunos rubros de la salud y la educación, pero se niega a hacerlo en áreas en las que no sale bien parada. El informe sobre la ONU deja en blanco el casillero que corresponde a Cuba en el rubro del porcentaje de la población que vive en la pobreza.
''Ni las Naciones Unidas ni ninguna otra institución internacional tienen la menor idea de cuál es el ingreso per cápita o la tasa de pobreza en Cuba porque Fidel [Castro] ordenó que el país usara su propia metodología'', dice Carmelo Mesa Lago, profesor de Economía retirado de la Universidad de Pittsburgh, que desde hace tiempo es uno de los analistas más serios de la economía cubana.
''Las cifras del gobierno cubano no son creíbles, lo que hace que todo el mundo tenga que usarlas con un asterisco o no usarlas en absoluto'', añadió.
Lo que se puede constatar es que el salario promedio de los cubanos es de alrededor de $20 mensuales, según lo han reconocido los medios oficiales, lo que daría un ingreso promedio de $240 anuales.
Incluso si uno quiere darle al gobierno cubano el beneficio de la duda y aceptar su dudosa cifra de ingreso per cápita de $6,000 anuales --que supuestamente toma en cuenta los subsidios a los alimentos, la salud y la educación--, Cuba ocupa el puesto número 21 en Latinoamérica, muy por debajo de países como Argentina, México, y Brasil e incluso por debajo de la República Dominicana, Surinam y Belice, según el informe de la ONU.
Otras instituciones internacionales publican cifras que ofrecen un cuadro aún más sombrío de la Cuba actual.
Mientras que en 1959 Cuba ocupaba el primer lugar de Latinoamérica en el porcentaje de familias con televisores, hoy sólo el 70 por ciento de las familias cubanas tienen televisor, comparado con 97 por ciento en Argentina, 93 por ciento en México, 83 por ciento en El Salvador y 76 por ciento en la República Dominicana, según los Indicadores Mundiales de Desarrollo de 2008 del Banco Mundial.
En lo que corresponde a los teléfonos, sólo 9 por ciento de los cubanos tienen acceso a un teléfono de línea fija y apenas 1 por ciento de la población está suscrita a un servicio de telefonía móvil, según las cifras del Banco Mundial, uno de los porcentajes más bajos de la región, muy inferior al de Honduras.
Lo que es peor, sólo 2 por ciento de los cubanos tiene acceso a internet. En comparación, 27 por ciento de los costarricenses, 10 por ciento de los guatemaltecos y 7 por ciento de los haitianos tiene acceso a internet, según las cifras del Banco Mundial.
El gobierno cubano culpa de sus problemas económicos al embargo comercial de Estados Unidos. Pero aunque algunos creemos que el embargo en su forma actual es una política desacertada, tiene tantos agujeros que difícilmente se le puede culpar por el bajo nivel de vida en la isla. Estados Unidos es ya el principal exportador de productos alimenticios a la isla y muchos otros productos estadounidenses entran a Cuba a través de terceros países.
La vida en Cuba es sombría, según pude apreciar cuando viajaba a la isla y lo que cuentan los recién llegados.
La isla es como un enorme jardín de infantes, donde todos tienen garantizado un ingreso de susbsistencia pero el gobierno decide lo que uno puede estudiar, donde uno puede trabajar, que cosas uno puede comprar y si puede viajar al exterior. Es un buen lugar para subsistir si uno es un holgazán, o un inepto, pero puede ser muy exasperante para el que sea ambicioso o tenga opiniones propias.
Recuerdo una entrevista que le hice en La Habana al nieto del Che Guevara, Canek Sánchez Guevara, en 1991, cuando era un joven veinteañero y tocaba en una banda de rock heavy metal. Canek, quien más tarde emigró a México, era muy crítico --como muchos jóvenes cubanos-- de la revolución.
''Esta revolución está en ruinas'', me dijo. ``No hay comida, ni libertad... La gente dice que todo es culpa de la agresión yanqui, pero eso es un mito... un cuento infantil''.
La gente joven no tenía nada que hacer en Cuba, me dijo Canek. El estudiaba diseño gráfico en una escuela de arte pero consideraba que era una pérdida de tiempo.
''No hay papel, ni lápices, ni interés de parte de los profesores en hacer nada'', me dijo. ``Y si te gradúas, no hay trabajo en tu especialidad. Te van a pedir que vayas al campo para trabajar en la agricultura. Aquí no hay futuro''.
Cuando le pregunté que pensaría el Che Guevara de estas palabras si estuviera vivo, el nieto del héroe cubano dijo: ``Estaría orgulloso de mí. El Che Guevara era un rebelde. Jamás aprobaría en lo que ha terminado esta revolución''.
Y las cosas no han cambiado mucho desde entonces. No es sorprendente que cada periodista que viaja a la isla regrese contando lo mismo: es un país detenido en el tiempo, esperando --hasta el momento en vano-- que algo cambie.
La parte de la familia del Che Guevara que conocí en Cuba es un ejemplo típico de la división generacional que existe en la isla. Los abuelos tienden a apoyar la revolución --han invertido su vida en ella-- mientras los cubanos de mediana edad tienden a ser escépticos y la mayoría de los jóvenes son críticos. Como me dijo un joven en La Habana, ``esta revolución se ha convertido en una institución''.
La desesperanza que reina en la isla es posiblemente uno de los factores que inciden en el alto índice de suicidio, de 24.8 por cada 100,000 personas. A principios de esta década Cuba tenía el índice de suicidio más alto de Latinoamérica, pero este año ha descendido al cuarto puesto, detrás de Guyana, Uruguay y Trinidad y Tobago, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.
Los funcionarios gubernamentales admiten que muchos cubanos se quejan de la falta de alimentos y oportunidades, pero alegan que la mayoría del país apoya a la revolución. Lo dudo mucho, por tres motivos fundamentales. Primero, porque he escuchado a muchos cubanos decir lo contrario --muchos con miedo a que los escuchen-- en la época en la que viajaba a la isla con frecuencia. Segundo, porque una encuesta realizada en Cuba este mismo año por el Instituto Internacional Republicano revela que casi el 70 por ciento de los cubanos de entre 19 y 49 años dijo que les gustaría tener un sistema democrático con elecciones multipartidistas y libertad de expresión.
Tercero, y más importante, porque el régimen cubano tiene una maquinaria de encuestas muy bien aceitada. Si el gobierno de Castro creyera que puede ganar en elecciones libres y que el pueblo cubano está tan orgulloso de los logros de la revolución, hubiera permitido elecciones libres hace mucho tiempo. Si no lo ha hecho es porque sabe que las perdería.
Entonces, ¿valió la pena mejorar algunos indicadores sociales al precio de bajar el estándar de vida general de la isla?
Definitivamente no. Otros países, como Chile y Costa Rica, han reducido la pobreza a un mínimo y con mucho menos trauma social.
En Cuba casi el 10 por ciento de la población huyó al exilio, cientos de miles de familias quedaron separadas, sin poder verse durante muchos años, y miles --decenas de miles, según algunos informes-- han muerto en el mar tratando de abandonar la isla. Millones de los que se quedaron fueron forzados al llamado trabajo voluntario, a cortando caña o destinados a otras ``tareas revolucionarias''.
Y todo eso sin tomar en cuenta a las víctimas de la violencia política. Un total de 2,077 cubanos murieron en las llamadas guerras internacionalistas de Cuba en Angola, Mozambique, Etiopía y otros países africanos, según cifras oficiales citadas por el autor Norberto Fuentes en su Autobiografía de Fidel Castro.
Además, el Archivo Cubano, con sede en Nueva Jersey, afirma que ha documentado 8,273 ejecuciones, asesinatos extrajudiciales y desapariciones en la isla desde 1959.
''Tenemos los nombres y las fuentes de todas esas muertes y están disponibles en internet'', dice María Werlau, directora del Archivo.
El precio que han pagado los cubanos en libertades básicas perdidas ha sido enorme. Hay más de 200 prisioneros políticos en la isla, entre ellos 29 periodistas arrestados en el 2003, según los grupos de derechos humanos. Adolfo Fernández Saínz, uno de esos 29 periodistas, cumple una condena de 15 años de cárcel por ''subvertir el orden interno de la nación''. En su juicio, el gobierno presentó ''pruebas'' de su delito confiscadas en el apartamento del periodista: una máquina de escribir y libros prohibidos, entre ellos 1984, de George Orwell.
Mi conclusión: la dictadura cubana ha mejorado algunos indicadores sociales, pero otros países latinoamericanos han hecho lo mismo sin sacrificar libertades básicas y a un costo muchísimo menor en sufrimiento humano. Para los cubanos, la revolución puede haber sido justificada, pero no valió la pena.
Andrés Oppenheimer
martes, 18 de diciembre de 2007
Democracias autoritarias

Bolivia, Venezuela y Ecuador demostraron a principios de este mes que las democracias ilimitadas pueden volverse autoritarias. Aunque la democracia es el mejor sistema conocido por la humanidad para proteger la libertad, si no se limita el poder de quienes elegimos, puede destruirse a si misma cuando una mayoría de los ciudadanos le otorga poderes ilimitados a un líder o grupo de individuos, que luego arrasan con las libertades.
El sábado 24 de noviembre en Bolivia se reveló el rostro autoritario de la revolución que lidera Evo Morales, cuando en un cuartel a puerta cerrada se aprobó la nueva constitución boliviana sin la presencia de la oposición (la Constitución todavía debe ser aprobada por los bolivianos para entrar en vigencia). Seis de los nueve departamentos—que constituyen 80% de la economía, casi dos tercios del territorio y 58% de la población boliviana—se oponen a la Constitución. Después de 15 meses de pretender que este era un proyecto de participación ciudadana se ha revelado que la revolución que se está llevando a cabo en Bolivia va a tener que ser impuesta. Al parecer a los Socialistas del Siglo XXI se les olvida que las democracias modernas que respetan las libertades individuales no se rigen por la lógica del garrote y del “50+1?. Según esa lógica, el 49,3% de los bolivianos que no se manifestaron en los últimos comicios a favor del proyecto del Sr. Morales deberían ser ignorados.
El jueves 29 de noviembre comenzó la Asamblea Constituyente en nuestro país, y bastó un solo día para darnos cuenta de que en efecto el futuro del país se decidirá por 80 individuos que se han declarado estar por encima de toda ley. En una clara violación del Estatuto escrito por el mismo partido de la mayoría oficial, esta mayoría dio un golpe de Estado cesando al Congreso y declarándose en posesión de autoridad para cesar a cualquier funcionario público, inclusive a aquellos que conforman la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo Electoral. Ya quedó demostrado que no estábamos exagerando los que decíamos en abril de este año3 que la Constituyente era un peligro porque acabaría con el Estado de Derecho, y con instituciones básicas de la democracia como un Congreso independiente.
El domingo 2 de diciembre a los venezolanos se les consultó si querían que su país continúe siendo una caricatura de democracia, o si querían que se vuelva una “monarquía tropical” como dice el analista venezolano Gustavo Coronel. Al momento de escribir este artículo, y con 88% de las actas escrutadas, el NO ha ganado por 1,4%. Los venezolanos estuvieron a punto de elegir democráticamente vivir bajo una dictadura.
Estos son puntos de inflexión para el futuro de la libertad en estos tres países. Libertad y democracia no son sinónimos y olvidarse de eso puede derivar en lo que estamos viviendo los ecuatorianos, los bolivianos y los venezolanos: una democracia autoritaria.
Los defensores de la democracia ilimitada pronto se convierten en los principales promotores de la arbitrariedad y como decía F.A. Hayek, “los más entusiastas partidarios de tan ilimitados poderes de la mayoría son a menudo esos mismos administradores, conocedores mejor que nadie de que una vez asumidos tales poderes, serán ellos y no la mayoría los que de hecho harán ejercicio de los mismos”.
Por Gabriela Calderón
miércoles, 21 de noviembre de 2007
Los indoblegables

George W. Bush acaba de conceder la Medalla Presidencial de la Libertad al doctor Óscar Elías Biscet, un preso de conciencia condenado a 25 años de cárcel. Fue un gesto solidario que le agradecen casi todos los cubanos.
Se trata de uno de los galardones más preciados de Estados Unidos. Lo creó Kennedy en 1963 y lo han recibido personajes como Nelson Mandela y Martin Luther King. Mandela y King, por cierto, son dos de las tres fuentes de inspiración de Biscet. La otra es Gandhi. Biscet también es un pacifista que rechaza la violencia y defiende los derechos humanos. Una de las razones por las que lo encarcelaron es por denunciar el alto número de abortos que se realizan en la Isla. En Cuba se producen más abortos que partos. Biscet es médico, cristiano, joven y mulato. Nació en 1961. Tiene algo de apóstol bondadoso. Es el verdadero hombre nuevo surgido de la revolución: una persona horrorizada con la dictadura comunista. Su mujer, Elsa Morejón, otra heroína, es su mano derecha. No han podido doblegarlos.
Estuvo con el Che. No sé si Biscet podrá recibir la medalla algún día. La cárcel política en Cuba es espantosa. Tal vez muera antes de que llegue la libertad. A España acaba de arribar el expreso político Héctor Palacios Ruiz y las historias que relató a la prensa son terribles. Héctor es un hombre de 65 años, excomunista, jovial y rotundo. Estuvo con el Che y creyó a pie juntillas en las buenas intenciones de Castro. Hasta 1980, formó parte del aparato en misiones y trabajos siniestros e importantes. Rompió con el partido cuando vio que las turbas enviadas por la Seguridad golpeaban en las calles a las personas que manifestaban su deseo de abandonar el país. Le dio asco.
Poco a poco, se fue ligando a la oposición democrática. En la década de 1990 llegó a fundar un think-tank independiente para estudiar la inverosímil realidad cubana. Lo detuvieron 20 veces. Una de ellas, incluso, lo fusilaron con balas de salva para comprobar su resistencia moral. Por fin, en abril del 2003, junto a otros 75 disidentes absolutamente inocentes, fue condenado a prisión. ¿Delitos? Pedían elecciones plurales, prestaban libros prohibidos y se comunicaban con la prensa extranjera. Como a Biscet, lo sentenciaron a 25 años. Hace pocas fechas, como estaba muy mal de salud, con inminente riesgo de muerte, el Gobierno español hizo la solicitud de que se lo entregaran para tratar de salvarlo.
¿Qué le hicieron en la cárcel? Héctor Palacios mide 1,90 metros y es un hombre corpulento. Durante 2 años lo encerraron en una caja de metal y concreto de 1,60 m de alto, por 1,75 m de largo, por 1,20 m de ancho. La celda, una especie de catafalco en forma de iglú, construida por los soviéticos en la década de 1960, está expuesta a la intemperie, en el patio de una prisión conocida como Kilo 5.5, en Pinar del Río. No tiene ventanas de ningún tipo, y el sol cubano la convierte en un horno.
Héctor vivía acostado en posición fetal y en semipenumbra. Bajó 40 kilos. Respiraba por el resquicio de la puerta. Su compañía eran los ratones y las cucarachas que ascendían por el hueco en el que defecaba. Llegó a ver con indiferencia a estas alimañas. En realidad, llegó a ver la vida con indiferencia y varias veces creyó que fallecía. Una vez al día, durante unos minutos, sus carceleros abrían una pila de agua para que pudiera tomar unos sorbos y descargar el infecto agujero sanitario.
Pudo resistir mentalmente porque es psicólogo y estaba preparado para ese calvario. Físicamente, en cambio, su organismo se quebró en pedazos: la inmovilidad, la sed y la mala alimentación le destrozaron el sistema circulatorio. Cuando llegó a salir de ese infierno, tenía insuficiencia cardiaca y sus debilitadas piernas apenas podían bombear la sangre. Todas las válvulas de la circulación de retorno estaban dañadas. Cuando lo vi le pregunté: “¿Crees que te salvarás?”. Sin alardes, me respondió otra cosa: “Lo importante es que no pudieron doblegarme”. No supe qué decirle.
Por Carlos Alberto Montaner
domingo, 12 de agosto de 2007
Nocaut a la libertad

Jab de izquierda. Gancho al mentón. Desde su esquina roja, es decir, sus reflexiones en Granma , Fidel Castro asegura que “dormirá bien” tras haber noqueado con la ayuda de Brasil a los campeones de boxeo Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara. Los tiene bocabajo y en la lona. Corrijo: los tiene aislados en una “casa de visita” que montó al vapor, por llamarle de algún modo a una de las tantas cárceles de Cuba. Porque toda Cuba es un verdadero gulag .
A colgar los guantes fueron condenados. En lo sucesivo, llevarán una vida miserable, bajo vigilancia y confinamiento, y estarán obligados a cumplir, por orden de Castro, “tareas decorosas a favor del deporte (revolucionario), de acuerdo con sus conocimientos y experiencia”. Eso sí, podrán tener acceso a sus familiares si se portan bien y repiten a la prensa los mensajes que les dicten los policías de turno.
El castrismo tiene larga experiencia en castigar a los deportistas que cometen “errores”. A mediados de los 80 envió al boxeador Teófilo Stevenson, tres veces campeón olímpico y mundial, a Puerto Padre, su tierra natal, como entrenador de pacotilla por haber fabricado una bomba casera para asesinar a su esposa, que lo había abandonado. Por suerte, el artefacto no estalló. El castigo fue “plan pijama”, sin juicio ni sanción penal, pues Teófilo tenía que seguir sirviendo como ejemplo de hombre que “jamás habría sido comprado con todo el dinero del mundo”.
A Orlandoel Duque Hernández se le prohibió jugar pelota de por vida. Pudo escapar de la isla y hoy es uno de los lanzadores con más anillos conquistados en las Grandes Ligas de béisbol. Rey Vicente Anglada, el mejor jugador de segunda base que dio la Cuba de Fidel, fue encarcelado injustamente y solo veinte años después se le permitió volver a la pelota como director de Industriales, el equipo del corazón de los habaneros.
Fermín Lafitta, olvidado jardinero estrella del equipo nacional, murió de locura encerrado en su casa. El cadáver descompuesto fue encontrado días después a causa del mal olor. Douglas Vaillant, ex- campeón mundial de boxeo, anduvo alcoholizado durante años, vagabundeando por las calles del país, alimentándose de los desperdicios de comida que recogía de la basura.
Guillermo Rigondeaux, considerado el mejor boxeadoramateur del planeta en cualquier categoría, bicampeón olímpico y mundial, con 378 peleas ganadas y 12 perdidas en su carrera y una racha de 142 victorias seguidas, perdió la pelea más importante de su vida, la de ser libre para vivir de su talento. Igual infortunio corrió el campeón mundial de pesowelter Erislandy Lara. A ambos los tumbó el miedo.
Perdieron, porque para ganar la libertad no basta saber tirar golpes, como ellos hacen a la perfección. Fueron derrotados por desconocimiento y desconfianza en la democracia. Se negaron a recibir ayuda de un abogado mientras declaraban en la estación de policía de Niteroi, Brasil. Fracasaron por los errores de logística que cometieron los enviados del promotor turco-alemán Ahmet Oner, dueño deArena Box Promotions . Y, finalmente, se rindieron ante la cacería orquestada en su contra desde La Habana, gracias a la complicidad del gobierno de Lula Da Silva.
Y eso que Brasil ha servido de refugio seguro a extranjeros perseguidos, como criminales nazis y el exdictador paraguayo Alfredo Stroessner, quien en agosto pasado falleció en el hospital Santa Luzia de Brasilia a los 93 años, a pesar de que la justicia de su país lo buscaba por crímenes de lesa humanidad.
¿Qué delito cometieron estos campeones para que Brasil los entregara al castrismo, como quien arroja un par de perros a los leones? Querer ser libres, un crimen no tipificado en la legislación cubana, pero que constituye un pecado mayor en la isla.
Alguien en Cuba debería contarles que en su lecho de muerte Francisco Franco ordenó la ejecución de opositores a su régimen. Así, desde su chochez o locura, desde su visión apocalíptica de la historia, Castro los ha condenado a convertirse en simplespunching bags de su dictadura. Ojalá logren esquivar esejab de izquierda, ese infame gancho al mentón.
Por Miguel Cossío
Tomado de la Nación