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lunes, 14 de noviembre de 2011

Tema Polémico: El santo Oscar Arias


En febrero del 2010, doña Laura Chinchilla ganó las elecciones presidenciales con una abrumadora mayoría y no es ningún secreto para nadie que la principal razón de su gane fue el simple hecho de que era la candidata designada por Oscar Arias para continuar con labor. Y es que, en aquel entonces y aun al día de hoy, una buena parte de la población costarricense está contenta con el trabajo realizado por don Oscar como Presidente Y nosotros nos preguntamos ¿Qué hizo Oscar Arias para merecer semejante popularidad aparte de hablar bonito y tener un premio nobel? No es de extrañarse la trillada frase de la gente cuando habla de él que dice: “ahora sí, este señor puso el país a caminar”. En ASOJOD nos encantaría que alguien nos explicara, con razones de peso, semejante frase pues consideramos que se trata de una gran falacia. Don Oscar Arias, en lugar de “dejarle la mesa servida al próximo gobierno”, hizo casi que todo lo contrario.

¿De qué camino hablan tantos costarricenses? Pues la realidad es que don Oscar Arias encaminó esta país a la quiebra. El sector público global paso de tener un superávit equivalente al %0.85 del PIB en el 2007 a un escandaloso déficit de 5.37% en el 2010 cuando él salió del Gobierno, el más alto de Latinoamérica. No hace falta ser estudiado para darse cuenta que más de una irresponsabilidad cometió nuestro Presidente en el transcurso de esos tres años.

Ese déficit se debió a un injustificado aumento de salarios y pensiones del Gobierno Central. Y decimos injustificado, pues la misma Contraloría de la República ha dicho, en reiteradas ocasiones, que esos aumentos nunca respondieron a un criterio técnico que lo apoyara. Esta decisión la tomó Oscar Arias siguiendo falsas soluciones keynesianas de aumentar el gasto estatal durante la época de crisis financiera para, supuestamente, evitar una recesión. Ya es sabido que esas medidas no pudieron evitar la recisión. Y es que si, por lo menos, don Oscar no hubiera sido tan irresponsable y hubiera aumentado ese gasto estatal en rubros fáciles de eliminar a corto plazo, otro gallo cantaría en estos momentos. Pero no, este señor decidió aumentar la planilla del Estado a sabiendas de que luego sería muy difícil de remover cuando el país se encontrara en mejor situación.

Pues lo cierto es que don Oscar no le dejó “la mesa servida” al siguiente Gobierno, más bien le dejó “la mesa desordenada, sucia y con los platos rotos”. Genial hubiera sido que doña Laura fuera un poco más sensata y tomara la decisión de despedir el personal que sobra y ajustar mejor los salarios, pero eso es mucho pedir. Por el contrario, tuvo la ideota de hacer todo lo contrario: ¡Que siga la fiesta! es su lema y su intención es que todos los costarricenses paguemos esos “platos rotos” por medio de más impuestos. En este momento, está en discusión en la Asamblea Legislativa un Plan Fiscal absurdo y un Presupuesto del Gobierno Central que es totalmente ilegal, ambos presentados con doña Laura.

Sin duda, estamos gobernados por payasos. Esa es la gente que nos gobierna y que una gran parte de los costarricenses quieren que nos gobierne, porque solo entre payasos se entienden. Nosotros en ASOJOD no nos cansaremos de denunciar estas barbaridades.

lunes, 25 de julio de 2011

Tema polémico: Plan Escudo y empleo público


Una importante causa de la crisis financiera actual de la Caja Costarricense del Seguro Social es el desproporcionado aumento de 10.956 puestos de trabajo entre los períodos del 2005 al 2010. Este aumento en plazas responde al famoso Plan Escudo de don Oscar Arias para, supuestamente, combatir las consecuencias de la crisis financiera mundial.

Como ya lo hemos denunciado en ASOJOD en varias ocasiones, la mayoría de las medidas implementadas del Plan Escudo para lo único que sirvieron fue para dejar a al Estado con uno de los déficit fiscales más altos de la región y, como ha quedado en evidencia en las últimas semanas, también las demás instituciones del Estado, como la CCCSS, que ha quedado al borde la quiebra. No entendemos como alguien tan preparado como don Oscar Arias y el resto de su equipo keynesiano nunca logró comprender el simple hecho de que el dinero no crece en los árboles y cualquier aumento en el gasto estatal tiene que salir, tarde o temprano, del bolsillo de todos los costarricenses. Quizá precisamente por ser keynesianos.

Aún muchos analistas defienden el Plan Escudo, aduciendo que si el Estado no hubiera contratado a las personas desempleadas del sector privado a causa de la crisis financiera, los efectos de la misma sobre el país hubiesen sido nefastos. Ciertamente la crisis financiera mundial obligó al sector privado en Costa Rica a disminuir sus planillas. Se perdieron alrededor de 41.000 puestos de trabajo entre setiembre del 2007 y abril del 2009. Pero, como ocurre en todas las crisis, la recuperación viene acompañada de un efecto acelerador (entre setiembre del 2009 y abril del 2010 se recuperaron casi 35.000).

Obviamente, los países con mejor clima empresarial son aquellos que salen ganadores luego de una crisis. En Costa Rica, en lugar de asegurar mejores condiciones para el sector privado, de modo que pudiera salir de la crisis con mayor facilidad, se tomó la decisión de aumentar las planillas en el sector público injustificadamente e incrementar el gasto, al tiempo que se envió un nuevo paquete de impuestos al Congreso que, de ser aprobado, enterrará todo esfuerzo por generar empleo y riqueza.

Ver el trabajo como un fin en sí mismo es el peor error que se puede cometer. Un incremento en el empleo siempre tiene que responder a una necesidad. Por ejemplo, la CCSS aumento su planilla en casi 11.000 empleados, pero esto no se vio reflejado en una mejora en el servicio brindado. Entonces ¿qué beneficio recibieron los costarricenses con esos empleados de más? Ninguno. Por el contrario, se perjudicaron, pues tendrán que pagar, con sus cuotas, los salarios y gollerías que adquieran esos trabajadores.

Claro, en aquel entonces pareció como una buena idea pero es ahora, que el Estado tiene un déficit insostenible y las instituciones públicas están en crisis, que estamos viendo las consecuencias. Lo único que logró don Oscar Arias con su Plan Escudo fue posponer los efectos de la crisis unos cuantos años y tirarle las consecuencias a la próxima Administración. A menos que se reviertan estas medidas por medio de una significativa disminución del gasto público (y sí, lo decimos abiertamente, eso implica disminuir planilla pública vía despidos), el Gobierno tendrá que cubrir esto por medio de impuestos poniendo aún más en riesgo la actividad económica del país. Ahora las consecuencias podrían ser más graves que las que hubieran sucedido si no se hubiera puesto en marcha el Plan Escudo de don Oscar.

jueves, 14 de julio de 2011

Jumanji empresarial: adiós al Estado mercader


La historia de Costa Rica es la historia de una sociedad semilibre, al margen de un Estado de naturaleza mercantil con derechos soberanos y poderes sobre las unidades políticas más pequeñas, y bajo la presunción de que el individuo no tiene más derechos de los que el propio Estado esté dispuesto a otorgarles provisionalmente.

Semejante Estado, de hecho, es una institución antisocial, basada en la división de clases mercantiles y donde los políticos profesionales toman su lugar como guardias pretorianos, reuniéndose de tiempo en tiempo con la nobleza mercantilista para decidir el próximo paso a seguir y determinar a quién le toca dar la lucha. Todo con la expresa finalidad de conseguir que el electorado acepte las prescripciones que les serán cuidadosamente dosificadas, una vez que el conjunto de líderes de opinión haya dado su visto bueno través de muecas faciales pero, eso sí, no comprometiendo su nombre de ninguna manera oficial.

Es dentro de tal contexto que ciertos líderes –Óscar Arias Sánchez es el ejemplo característico– mantienen su vigencia y rol de pretor, al reunirse periódicamente con los jefes de la clase empresaria, en pos del objetivo de escoger los temas y recetas reduccionistas que serán utilizadas como punta de lanza para hechizar al resto de los profesionales intelectuales y empresarios de menor estatus social, a quienes se trata de persuadir y de integrar a un nuevo espejismo político. Un espejismo que permita a su clan volver a tomar el poder en las próximas elecciones.

El problema que presenta semejante escenario es que líderes como OAS no solo son parte del problema, sino que por la naturaleza de sus orígenes mercantilistas (el poder refinado del azúcar) tienden a exacerbar el verdadero problema del país: el uso de una clase estatal, ya de por sí confiscadora, decidida a avanzar a toda costa en sus intenciones comerciales, cuyo punto terminal consiste en apoderarse de los medios de producción esenciales destinados a crear un capitalismo de Estado, donde serán muy pocos quienes decidan y muy escogidos los beneficiados.

Sin duda, este no puede ni debe ser el camino de Costa Rica. Y la gran alternativa es, hoy y aquí, construir una democracia que permita que las unidades políticas y sociales más pequeñas, como la familia y las comunidades, amparados bajo un sistema eficiente que proteja los derechos individuales y de propiedad, sean los que presenten las propuestas políticas, para que logremos construir de abajo hacia arriba una sociedad donde predominen la igualdad de oportunidades y la reciprocidad generalizada, necesarias para vivir en armonía y prosperidad. Para ello es necesario dar un golpe de timón que quite todo espacio de maniobra, en primer lugar, al Estado mercader que se parece cada día más a una alianza de buhoneros, despojados de grandeza y visión de futuro.

Andrés Pozuelo Arce

lunes, 23 de agosto de 2010

Tema polémico: El "Gobierno" no paga; pagamos todos


Todos constantemente escuchamos las trilladas frases “el gobierno debería pagar por…” o “eso lo debería pagar el gobierno”. La mayoría de las personas encuentran muy conveniente que el gobierno se haga cargo de sus necesidades. Da la impresión de que “El Gobierno” es un señor en una gran oficina con mucho dinero, que se encarga de pagar todas las cuentas. A muchos y con muchísima frecuencia se les olvida que “el Gobierno” no es una persona a quien se le puede ir a pedir plata cada vez que se les ocurra y, aún más importante, que el dinero no crece en un arbolito mágico que financia todos los proyectos sociales sin costo alguno. Para este tema polémico queremos recordarles a los lectores que no existe tal cosa como “un almuerzo gratis”.

El primero error que se comete cuando se habla de “el Gobierno” es referirse a él como si fuera una tercera persona que puede incurrir en gastos y eso no le cuesta nada a nadie. La realidad es que todos pagamos los gastos gubernamentales, aunque algunos en mayor medida que otros. Todas las instituciones gubernamentales cuentan con presupuestos y éstos principalmente son financiados en dos formas: impuestos o deuda. Impuestos hay muchos, desde el impuesto de ventas que todos pagamos cada vez que compramos algún bien de consumo hasta el nefasto impuesto inflacionario que se nos imponen cada vez que a los gobernantes se les ocurre imprimir dinero de su “arbolito mágico” mejor conocido como Banco Central de Costa Rica. La otra forma es por medido de deuda que no es más que trasladarle el problema a futuras generaciones. En ASOJOD quisiéramos que le gente entendiera esto: “el Gobierno” no paga nada, somos todos los que pagamos, no importa si el pago es hoy o mañana.

Tal vez los más contagiados con esta idea ilusionista de que el Gobierno puede pagarlo todo son los mismo gobernantes. A los gobernantes les cuesta muy poco decirle a los electores que van a solucionarles todos sus problemas y luego les cuesta menos empezar a gastar el dinero de los contribuyentes para poder cumplir con sus promesas. ¡Que fácil que es trabajar con dinero ajeno!. Por supuesto, llega un punto en que los gastos exceden los ingresos; esto es lo que comúnmente llamamos déficit fiscal. Estos déficits son los que luego ocasionan que un país quiebre. Tal vez el caso más reciente es el de Grecia.

Nuestro país no es ajeno a estas malas prácticas. Luego de que don Abel Pacheco había puesto la casa en orden, a don Oscar Arias no le faltaron ganas para empezar a gastar en forma desmedida y más con la excusa de que estábamos atravesando una crisis mundial y era necesario. El resultado fue muy simple: don Oscar le dejó a este gobierno un déficit fiscal cercano al 5% del PIB y, peor aún, consecuencia de un aumento en el empleo público y las pensiones no contributivas. Gastos que lamentablemente no se pueden disminuir con la misma facilidad con la que se incrementaron.

Ahora le corresponde a los costarricenses pagar los platos rotos; ya el Ministro de Hacienda está trabajando en la única solución que se les ha podido ocurrir: aumentemos los impuestos. ¡Por supuesto, que seans todos los contribuyentes los que paguen por el mal manejo de los fondos públicos! . De alguna forma se deben pagar las famosas redes de cuido de doña Laura y las becas Avancemos de don Oscar.

En vez de revisar la efectividad de los gastos públicos y tratar de reducir presupuestos innecesarios o en vez de tratar de remediar la creciente evasión fiscal actual que se estima que equivale a más del 3.5% del PIB, los mismos de siempre consideran que es más fácil cobrarle más a los pocos que pagan y de esta manera seguir la fiesta. Y si alguien se opone a esa medida, le dicen "populista". ¡De verdad que el mundo está patas arriba!

Ahora con mayor urgencia tenemos que recordar la frase: el Gobierno no paga, los que pagamos somos todos. Y ya es hora de preguntarse si estamos dispuestos a seguir pagando.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Irrespeto a la propiedad privada


El día de ayer, don Oscar Arias tuvo otra de sus ocurrencias: develar una placa donde, según él, se construirá la nueva Casa Presidencial, a pesar que los terrenos no han sido comprados. Ante la pregunta de rigor, el señor Presidente contestó lo que los socialdemócratas y demás colectivistas siempre han pensado: si no quieren vender, se les expropia.

Una vez más, este tipo de personas nos demuestran que consideran la propiedad privada no como un derecho inalienable del ser humano, sino como una mera concesión graciosa del Estado, revocable cuando al buen funcionario público se le ocurra. El irrespeto a la propiedad que las personas han conseguido a base de esfuerzo y trabajo, puede aparecer si a quienes detentan el poder político consideran que su interés está por encima del interés de los propietarios, para lo cual se vale del mecanismo de compulsión y coerción que es el Estado.

Así, si uno no se adapta a lo que el angelical gobernante desea, el uso de la fuerza se vuelve un imperativo para pisotear los derechos individuales. Quedamos avisados.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Deficits de moda


Resulta que la genial nueva idea de la fracción del PLN y del gobierno es eliminar las trabas que contiene la Ley de Presupuesto, que impiden al gobierno financiar gastos corrientes vía endeudamiento.

Así los verdiblancos quieren un cheque en blanco para gastar simplemente lo que les de la gana, y después cómodamente pasarle la factura a los ciudadanos costarricenses. Por ello es fundamental que la futura oposición busque mecanismos para incorporar a la Constitución una serie de garantías monetarias que impidan este tipo de situaciones.

martes, 29 de diciembre de 2009

Delirios de poder


Hace más o menos cuatro años, en el fragor de una ardua campaña política, el entonces candidato Arias se refirió al movimiento libertario como un grupo fascista. Estando cercano a aquél, me sorprendió su afirmación, pues estaba considerando la posibilidad de votar por él para presidente y por los libertarios para diputados.

Siempre he respetado al señor Arias tal vez porque aprecio a las personas que se han educado en buenas universidades y porque a don Oscar lo tenía como persona culta y de un pensamiento amplio. Por ello nunca pude concebir cómo era posible que esa persona tan “culta” pudiera cometer un error histórico de tal bulto, como fue identificar políticamente al liberalismo clásico del movimiento libertario, con el fascismo que empujó al mundo libre a la segunda guerra mundial. Esperaba tal identificación de parte de algún palurdo inculto, pero no de alguien que hubiera pasado por las aulas universitarias inglesas y que, asumía yo, en su carrera de ciencias políticas, habría oído hablar de Karl Popper o leído sus comentarios acerca de la persecución que hizo el nazi-fascismo de los liberales alemanes. Popper, Hayek y muchos otros liberales europeos tuvieron que huir de Europa en donde fueron perseguidos por el fascismo, como enemigos a quienes se debía eliminar físicamente.

Con el paso de los años veo cómo el delirio por el poder puede hacer que hombres inteligentes, educados y cultos lleguen a cometer errores de tal calibre. Por esa razón histórica no le di mi voto al señor Arias, de lo cual hoy no me arrepiento. Más arrepentido estoy de no haber escrito esto antes, pues de nuevo hay señales, en el grupo elegido para el continuismo en el poder, de mentes que planean asociar al candidato libertario con alguna especie de mesías o líder fascistoide, cuando lo cierto es que su historia política ha estado siempre en defensa de la libertad, que tanto apreciamos los costarricenses. Que alguien circunstancialmente cercano a él piense en que en algún grado posee tal “liderazgo”, eso no significa que esté ungido por un Júpiter tonante para dirigir las huestes en una reconversión fascista que podrían anhelar algunos.

La independencia del candidato –que esté libre de “los andamios y de las muletas” como aquel mismo candidato alegó alguna vez, ganándose el aprecio de los hombres y mujeres libres- es vital, pues, a diferencia de las monarquías o del priismo latinoamericano, los costarricenses no creemos que el poder simplemente se delega a quien se parió como un escogido. Por ello es que el “elegido” o “elegida” ni siquiera aparece en la palestra pública discutiendo ideas, analizando propuestas y sólo cuando le conviene dice que difiere del poder presidencial, apenas musitando entre dientes un “no estoy de acuerdo” con el todopoderoso, a sabiendas de que, si en verdad se opusiera con independencia e hidalguía, podría perder el favor del que otorga el privilegio, aunque tal vez ni siquiera le cederá el poder.

Quiero pensar que nuestro sistema político está mucho más maduro y que es necesaria la discusión de ideas, para que así los costarricenses podamos escoger mejor quién ha de presidir los poderes ejecutivo y legislativo. Tal vez soy un iluso, pues lo que prima es la conquista del poder a cómo haya lugar, aunque sea en medio del delirio por retenerlo.

Carlos Federico Smith

sábado, 5 de diciembre de 2009

¡Qué idiotez!


Don Oscar Arias salió diciendo una idiotez tan grande como la que, en su momento, dijo Jeanina Del Vecchio. Para el Presidente, "si Costa Rica se compara con Brasil, donde se ha militarizado y hay pocos delincuentes, entonces llegaríamos a la conclusión que efectivamente en este país hay muchos crímenes. Pero si lo hacemos con El Salvador, donde hay 4 mil asesinatos al año, 10 diarios en promedio, la verdad es que estamos muy bien”. Y, si esa titánica estupidez no hubiese sido suficiente, dice don Oscar que la culpa es de la prensa que dedica la mitad del tiempo a hablar de crímenes y asesinatos (¿será por que son las noticias más relevantes del acontecer diario nacional?)

De verdad que la lucidez y seriedad académica que, en algún momento, caracterizó a Oscar Arias, hoy día no es más que un triste recuerdo. Uno podría esperar palabras así de Abel Pacheco o de la Ministra Del Vecchio, pero esto ya es inaudito. Desconoce don Oscar que la Organización Panamericana de la Salud considera un índice normal de criminalidad aquel país que está entre 0 y 5 homicidios por cada 100.000 habitantes por año y, en nuestro caso y según datos del mismo MIDEPLAN, se presentan más de 8 asesinatos por cada 100.000 habitantes. O sea, que estamos en una situación crítica.

Pero esto no es todo. Arias también manifestó que le agradaba la idea de firmar un acuerdo con la prensa para que los crímenes sólo ocuparan unos cinco minutos en las informaciones periodísticas para que la gente no "perciba" la inseguridad. En otras palabras, callar a la prensa para ocultar la ineptitud de su Gobierno y la tremenda pasividad que han tenido con aquellos que viven de violar el derecho a la propiedad privada y a la vida e integridad personal de los individuos. Menudo Presidente el que tiene Costa Rica.

domingo, 29 de noviembre de 2009

En busca de otro Nobel


Oscar Arias es un caso: como el Tribunal Supremo de Elecciones le prohibió hacer campaña en favor de Laura Chinchilla, luego de dos denuncias por beligerancia política, ahora decidió hacerse propaganda a él mismo, pero en el concierto de las Naciones.

Resulta que nuestro "Presidente viajero", se fue nada más y nada menos que a Oriente Medio, en una peripecia financiada con recursos públicos que "solidariamente" le sustrajeron a los tax payers. El propósito de su viaje es lograr la paz en esa región, para lo cual está invitando a los palestinos a eliminar su ejército (¡qué pecado, sólo él sabe que lo van a hacer en el preciso momento en que Israel está armado hasta los dientes!).

El intento de Arias podrá ser hasta loable pero sorprende ver que una persona elegida por los costarricenses hace casi 4 años con la esperanza de darle el timón del barco, esté más preocupado por la suerte de los individuos en otros países. Nuestro Presidente no se da cuenta que acá, en su pequeño feudo, también hay una guerra declarada contra las drogas que sólo deriva en muertes y más muertes (cosa que él reconoció hace unos años cuando firmó una petición para buscar otros mecanismos que no fueran los punitivos), también cientos de individuos están muriendo a causa de la inseguridad en las calles y otros cientos ven mermadas sus posibilidades de defensa ,producto de una obstinada reglamentación de la tenencia de armas que los deja maniatados frente a hampones que tienen hasta la última novedad en armamento.

Que en ASOJOD sepamos, el 6 de febrero de 2006 se eligió a un "capitán para el barco", que iba a solucionar los problemas de Costa Rica y no al Secretario General de la ONU que ande en su vicariato internacional con los fondos que día a día nos roban en impuestos. ¿Será que don Oscar está aburrido de gobernar Costa Rica y ahora quiere algo más emocionante? ¿Será que nuestra paloma de la paz anda en busca de otro Nobel?

lunes, 11 de mayo de 2009

Tema polémico: el Presidente Arias y el consenso


El pasado 1° de mayo, día del trabajador, el Arzobispo Hugo Barrantes señaló durante la homilía que las estrategias para hacer frente a la actual crisis económica debían basarse en el diálogo nacional, a fin de enfrentarla en todas sus dimensiones y desde la perspectiva de los grupos afectados. Indicó además que si bien existen iniciativas valiosas desde el gobierno y el sector privado, estas no integran los intereses de todos lo grupos. La respuesta del presidente Arias no se hizo esperar, cuestionando la ayuda que la iglesia da a los pobres y señalando que la búsqueda de consenso se da por una falta de liderazgo. Inmediatamente la ministra de comunicación, Mayi Antillón salió al paso de las declaraciones del nuestro mandatario para aplacar sus posibles repercusiones.

Para ASOJOD, la respuesta del Presidente Arias merece atención, ya sea que la aprobemos o no. Don Oscar se equivoca en la forma, pero no en el fondo del problema cuando se refiere al consenso.

La búsqueda del consenso no significa falta de liderazgo.

La búsqueda del consenso es una necesidad cuando los intereses son contrapuestos. Como lo apunta George Tsebelis en su Teoría de jugadores con veto, si se desean cambiar las políticas, un cierto número de actores debe estar de acuerdo con el cambio propuesto; así los actores deben hacer propuestas aceptables a los otros jugadores con veto, pues de otro modo serán rechazadas y el statu quo permanecerá. Esta es una verdad política que se debe aceptar, y al contrario de lo manifestado por el Presidente, para llegar al consenso lo que necesita es una gran dosis de liderazgo, tanto para dinamizar como para llevar a buen puerto el proceso decisional y, en términos racionales, conseguir el objetivo de la propuesta. Por eso, Arias se equivoca cuando señala que la búsqueda de consenso refleja falta de liderazgo.

De esta forma, si se desea tomar una decisión en un sistema democrático y no se cuenta con la mayoría necesaria para tal efecto –como es el caso de la actual fracción del PLN- o existen actores con poder de veto –tal como en el Congreso, donde cada fracción, aún las unipersonales, pueden detener el proceso decisional- se debe recurrir a la negociación, (en algunos contextos podemos entender tal negociación como logrolling) esto es, se debe buscar el diálogo y el acuerdo para obtener el apoyo político requerido.

El consenso es por tanto básico para la construcción de la agenda, la adopción de decisiones con el fin de modificar el statu quo.
La imposibilidad de integrar todas las perspectivas.

En el fondo, lo que Arias señala es que la búsqueda del consenso, es decir, tratar de integrar las diversas visiones con respecto a una salida a la crisis es, por demás, ineficiente. ¿Existen razones que justifiquen esta actitud?

Para aclarar este punto podemos recurrir a la paradoja de Condorcet. Esta nos muestra que si bien los individuos pueden poseer órdenes transitivos de preferencias, los mismos no necesariamente se traducen en un colectivo de preferencias transitivas. En otras palabras, si bien todos los grupos afectados por la crisis pueden tener excelentes ideas de cómo sobrellevar la crisis, tratar de dialogar con todos ellos no nos lleva ineludiblemente a una solución al problema porque las perspectivas de estos, para desgracia de Monseñor, no necesariamente se pueden integrar. La posición de Barrantes refleja una actitud ingenua sobre la dinámica de conformación de acuerdos políticos.

Un ejemplo citado por Arias es el proceso de concertación nacional impulsado durante la administración Rodríguez Echeverria (1998-2002). El resultado con el experimento de concertación no fue satisfactorio: el foro de concertación al que acudieron representantes de unas 30 organizaciones concluyó con 150 acuerdos que se tradujeron en seis proyectos de ley, de los cuales ninguno fue aprobado por la Asamblea Legislativa. Esto nos muestra que el diálogo, si bien puede resultar democrático, puede no ser efectivo, a menos que se cuenten con reglas que permitan tomar una decisión, aún cuando existen divergencias entre los actores en cuanto al tema.

Por eso, aún cuando el presidente Arias haya tenido razón en el fondo de su afirmación, en la política a veces lo importante no es decir la verdad sobre las cosas, sino, saber como esta se dice. Y definitivamente, afirmar que el consenso es sinónimo de falta de liderazgo es un error, máxime cuando se trata de un Presidente que, en campaña, ofreció tender puentes de comunicación y aseguró que se requiere de sabiduría y valentía para saber transigir.

martes, 10 de febrero de 2009

Principio de legalidad


Nuevamente, el ciudadano presidente de la República (por oposición a la majestad de un rey absolutista) vuelve a desdeñar los principios constitucionales que juró cumplir.

En entrevista emitida ayer lunes en Radio Columbia, el presidente Arias se queja de la "falta de gobernabilidad" y señala como ejemplo del ridículo al que hemos llegado que "nada se puede hacer excepto lo que diga la ley".

Alguien debería recordarle al ciudadano presidente que precisamente de eso se trata la función pública!

lunes, 22 de septiembre de 2008

Tema polémico: ¿cansados de la democracia?


El pasado 15 de setiembre, Oscar Arias dijo en su discurso del Día de la Independencia las siguientes palabras:

"Voy a ser sincero con todos ustedes: estoy cansado. Estoy cansado de intentar hacer cosas que urgen y encontrar obstáculos por doquier. Estoy cansado de proponer medidad que son adversadas simplemente por venir del Gobierno. Estoy cansado de dar explicaciones a personas que lo que quieren no es una explicación, sino un acto de construcción de parte mía. Estoy cansado de intentar gobernar en un país que cree que la crítica a toda costa nos hace más libres, cuando en realidad nos hace más ingobernables".

Cansancio. Esa idea ha generado las más diversas opiniones: algunas en son de burla y otras en son de crítica. En ASOJOD, queremos adherirnos a esta última corriente, la de la crítica a tan inoportunas palabras, por parecernos que ellas encierran un enorme problema.

¿Está cansado Oscar Arias de la democracia? Parece que sí, por lo que se deriva de ese discurso. Cansarse de los obstáculos es cansarse de la negociación, del pluralismo político, del derecho de los demás a defender sus ideas y proyectos. Lo opuesto a procesos decisionales con obstáculos son las más expeditas dictaduras, donde la opinión de uno solo es tomada como la opinión de todos. Ese es el sistema más eficiente en términos de costos de toma de decisiones, pero el más nocivo en términos de libertad, democracia y paz. Cansarse de la crítica es cansarse del control político, de la diversidad de opiniones y criterios, del señalamiento de errores. Es pretender infalibilidad en todas las materias y cerrar la puerta a recomendaciones y alternativas. Es el imperio de la soberbia y la terquedad.

Los recientes escándalos de las consultorías del BCIE y de la venta de los bonos chinos levantan suspicacias. El problema no es si se hicieron conforme a derecho o al margen de este, sino el secretismo, el manejo de la información. En una democracia, como decía Tierno Galván, los bolsillos de los gobernantes deben ser siempre de cristal, pero en Costa Rica la máxima es la confidencialidad. Paradójicamente, don Oscar reconoce en su discurso del Día de la Independencia la importancia de rendir cuentas, pero su gobierno actúa de forma totalmente opuesta. No le gusta que investiguen, que pregunten, que controlen o que critiquen. Todo intento es un "show mediático".

No comprende el Presidente que en los más elementales textos de Ciencia Política, la gobernabilidad no es la capacidad de la autoridad para ejecutar sus planes sin obstáculo alguno, sino la actuación de las autoridades en espacios reconocidos como legítimos por la ciudadanía. Y si hay críticas y malestar es precisamente porque buena parte de la ciudadanía no está legitimando la actuación del Gobierno de Arias. La gobernabilidad no es imposición, es integración; no es facilismo, es gestión. Eso es lo que hace democrático a un régimen político: la capacidad para generar consensos, no para imponer voluntades, incluso cuando esa voluntad sea la de la mayoría. Y lo que hace realmente libre a un pueblo es la posibilidad de reducir la coacción ejercida por sus gobernantes, cosa que sólo tiene lugar en un sistema donde no hay una inversión del mandato, es decir, donde el ciudadano es el principal y el gobernante su agente; donde hay espacio para la crítica y el control político.

También demuestra Arias su desconocimiento en materia sino jurídica. ¿Cómo es posible que un presidente pida a sus ciudadanos que no hagan legítimo ejercicio de sus derechos fundamentales? La libertad de expresión, como una de principales manifestaciones del derecho de libertad es una de las facultades que han tradicionalmente protegido al individuo del poder estatal. En nuestro país los tax payers han podido saber qué tan bien (o qué tan mal) se usa su dinero gracias a este derecho. El que un Presidente de la República pida a sus ciudadanos que no hagan uso de este derecho es como exigirle a una persona bajo ataque que no actúe en legítima defensa. Nos parece que don Oscar debería recordar la naturaleza de su cargo: Presidente. Quien preside, no ordena; quien guía, no impone; quien concierta, no discrimina. Tal vez sería sano que comencemos a llamar a nuestro Presidente, Ciudadano Presidente (como se hace en México). De esta manera probablemente ayudaremos a que quienes ocupen este cargo recuerden en realidad lo que son: ciudadanos y no soberanos."

La actitud de Arias nos preocupa, fundamentalmente en el marco de sus nuevos "giros geopolíticos". Mientras critica al sistema político costarricense e, indirectamente pide que lo dejen gobernar sin controles, aplaude al sistema venezolano y lo pone como ejemplo en la región. Paradójicamente, el último informe de Human Rights Watch revela que Venezuela es la antítesis por excelencia de la democracia: discriminación política, negación de espacios de oposición, ausencia de separación de poderes, falta de libertad de expresión y de asociación, diseño de políticas públicas clientelistas, entre otras tantas ocurrencias del teniente coronel Hugo Chávez.

¿Puede Costa Rica dirigirse hacia el mismo despeñadero por el que cayó Venezuela? Sí, definitivamente. El primer paso para saltar al vacío es la negación del papel fundamental que realiza la oposición en un sistema político, su estigmatización, su satanización, tal y como lo demuestra Chávez catalogando a Human Right Watch como "la agencia que hace el trabajo sucio del imperio". El paso siguiente es la paranoia: la consideración de que todo lo diferente es malo y que atenta contra los más altos valores de un país. Justo después de eso viene la proscripción de la oposición y el intento por presentar los intereses y estrategias del oficialismo como intereses y estrategias nacionales, recurriendo a la idea de un vocero para toda la sociedad como materialización del mito de la monoliticidad de pensamiento.

El último paso es la imposición. Eliminada la disidencia y satanizado cualquier intento por pensar diferente, los altos niveles de paranoia hacen que se pierda el control y la tolerancia. Cualquiera que se atreva a disentir, aunque sea en la más mínima forma, merece una tunda ejemplar. Poco a poco todos son enemigos y hay que acabarlos. El dogma se impone por convencimiento o por fuerza. Así, se termina apaleando tanto al enemigo, por estar opuesto, como al amigo, por precaución.

¿Eso quiere don Oscar? ¿Que nadie lo critique, sino que le aplaudan cada vez que camina? ¿No quiere que alguien le haga ver que está en un error, sino que prefiere equivocarse y ser él quien lo descubra, a precio de desastre? ¿Está cansado de la democracia? Los ciudadanos y políticos de muchos países latinoamericanos ya han contestado que sí a esa pregunta. Esperemos que don Oscar no termine por la misma senda.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

En vela

Si Churchill, cuya biografía cautiva al presidente Arias, estuviera vivo y este le pidiera un consejo, de seguro le regalaría cinco. Primero: “Es en las crisis donde los gobernantes dan la talla”. Segundo: “Piense antes de hablar”. Tercero: “No se canse nunca de la crítica, esencia de la democracia. Más bien, tema la falta de crítica y las zalamerías ajenas”. Cuarto: “Cuidado con el poder, pues este atonta”. Quinto: “No busque pretextos ni se queje. Gobierne, inspire, dirija. ¿No fue para ello que buscó la reelección y pidió los votos al pueblo?”.

El contorno financiero mundial amenaza ruina; en América Latina la insensatez suplanta la responsabilidad, y en Costa Rica el gobernante ha perdido el sentido de la realidad. Sus últimas declaraciones causan estupor: un premio Nobel de la Paz, que justifica, en Latinoamérica, las maniobras “militares” conjuntas de Rusia, invasora de Georgia, y de Hugo Chávez, una amenaza creciente para la paz y la estabilidad política; que ataca a EE. UU., al que, horas después, debe suplicarle otra prórroga del TLC…

Un gobernante que dice “que no lo dejan gobernar”, cuando lo cierto es que se le ha apoyado sin reservas en los proyectos beneficiosos para el país, entorpecidos, eso sí, por la maraña legal y la “tramitología”, la que prometió, por cierto, reducir, para concluir que “está cansado” de las críticas y rematar: “Estoy cansado de intentar gobernar en un país que cree que la crítica a toda costa nos hace más libres, cuando en realidad nos hace más ingobernables”.

En este párrafo, pregonado el Día de la Independencia nacional, don Óscar Arias ha incurrido no en un error, sino en un sacrilegio. La ausencia de crítica es la sustancia de una dictadura, como es el caldo de una sociedad inculta. Por el contrario, la crítica es consustancial con la democracia, como lo es con la libertad, la ciencia y el progreso humano. Don Óscar debe, más bien, sentirse orgulloso de nuestro pueblo, convencido, a diferencia de él, de “que la crítica a toda costa nos hace libres” y no debe repetir jamás, por respeto a nuestra historia, que “en realidad la crítica nos hace más ingobernables”. Algo anda mal en don Óscar para que haya llegado a estos extremos, tan graves, en el plano democrático, como aceptar el secretismo con China, país sin crítica y gobernable...

La crítica no cansa a ningún gobernante democrático. Solo cansa a quienes la temen. No se exponga don Óscar a esta conclusión. Churchill le diría: “Si está cansado, descanse”, pero, mejor, ordene sus ideas, cuidado con ciertos amigos y cortesanos, y entienda que el único cansancio peligroso es el del pueblo, que vale cualquier sacrificio.

Julio Rodríguez

jueves, 11 de septiembre de 2008

Confusión entre expoliación y generosidad

Carta abierta al Presidente de Costa Rica, Óscar Arias, premio Nobel de la Paz.

Caracas, 2008.09. Señor Presidente Arias:

Quienes en Venezuela nos confesamos demócratas, estamos alarmados por sus declaraciones en la conferencia de prensa que ofreciera usted en Bruselas alabando la “solidaridad y generosidad” del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, para con otros países.

Sin duda, su deplorable expresión de admiración representa por una parte una confusión entre solidaridad e interés, entre generosidad y expoliación, y por la otra contribuye a la consolidación de un régimen militarista, ladrón y antidemocrático, que no dialoga ni reconoce opiniones distintas a las de Chávez, que fomenta el odio y la discordia entre los venezolanos y entre los latinoamericanos.

Costo político. Es importante que usted, al igual que todos aquellos que se benefician de la supuesta generosidad del Comandante Chávez, entienda que la misma no es gratuita, que tiene propósitos políticos y que sus réditos les serán exigidos en ese ámbito. Ya en una ocasión se la cobró a República Dominicana suspendiéndole el suministro de petróleo, y a Costa Rica amenazando cerrar una planta de aluminio cuando usted dijo que los poderes especiales otorgados al mandatario venezolano eran “la negación de la democracia”, en lo cual, por supuesto, tenía y sigue usted teniendo toda la razón.

Permítanos también destacarle que la supuesta generosidad del Comandante Chávez está basada en la disposición de activos que pertenecen a la nación venezolana y no al Gobierno que él preside, y que sobre estos activos su condición presidencial no le da propiedad ni derecho de libre disposición. Igualmente deben estar todos conscientes de que esos donativos son ilegítimos e ilegales, y que no han sido aprobados por los poderes públicos competentes, y que, por lo tanto, están sujetos a revisión y devolución.

En este contexto el propio Comandante Chávez se ha encargado de pregonar que cuenta con los votos incondicionales de los Gobiernos que subsidia, mediante el tratado del ALBA y Petrocaribe, para cuando los necesite, como ocurriría en el caso de considerarse la moción que adelantamos grupos de ciudadanos para llevar ante la OEA, como organización custodia de la Carta Democrática Interamericana, respecto a la violación que a sus preceptos representan un conjunto de leyes impuestas al país mediante decreto del pasado 31 de julio, con las que se modifica de facto la Constitución de Venezuela para convertirlo en un país colectivista, y se encomienda a la fuerza armada la represión de la disidencia.

Libertades amenazadas. Señor Presidente Arias: “Una vez en la historia de América Latina, las armas y los ejércitos estuvieron asociados con la libertad y la independencia. Una vez en la historia, las armas y los ejércitos estuvieron asociados con estabilidad y con respeto a las instituciones públicas. Han cambiado los tiempos. Ahora es la historia de opresión de los pueblos, la de sus tiranías y su dependencia; ahora es la historia de irrespeto a los derechos humanos, de corrupción y de miseria, la que está escrita por las botas de los militares.”

Estas fueron algunas de sus palabras ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en junio de 1988 que describen cabalmente lo que hoy sufrimos los venezolanos, lo cual hace aún más inexplicable que un hombre de Estado de su prestigio, que lo ha hecho merecedor del premio Nobel de la Paz, alabe a un régimen militarista como el nuestro.

A diferencia de su querido y admirado país, donde “sus libertades nunca fueron amenazadas ni conocieron la humillación de un destino regido por la fuerza”, en el nuestro sí lo están, por lo que es deplorable que los países latinoamericanos y caribeños, por los que la democracia venezolana tanto dio, subordinen sus principios y valores a un interés circunstancial, omitiendo además los compromisos que deberían exigir en base en la Carta Democrática Interamericana.

Grupo 400+

jueves, 10 de julio de 2008

¡Ridículo!


La última ocurrencia del Gobierno de la República de Costa Rica ha sido la consumación de un absurdo: el Decreto Nº 34616-MEP-C (ver pág. 9) que regula el Canto del Himno Nacional, que según la norma, deberá entonarse no sólo en los actos oficiales donde participe el Presidente de la República, sino también en las actividades educativas a las que asista el Ministro de Educación Pública y, más sorprendente aún, todos los lunes o primer día de la semana en la totalidad de los centros educativos del país.

El decreto también autoriza la ejecución del himno en actividades culturales, festivales, fiestas, develaciones de monumentos siempre y cuando el Poder Ejecutivo declare el interés cultural de las mismas. Asimismo, permite que se entone en actividades deportivas cuando haya una representación oficial del país, categoría dada por un acto del Poder Ejecutivo que declare el interés deportivo nacional.

Como se puede observar, don Oscar Arias no sólo quiere exaltar su imagen expresando molestias porque en el Museo Nacional se expusieron fotos del ex-presidente Oduber y no suyas (culto a la personalidad) sino que también quiere exaltar el patriotismo barato por medio del más alto sentimiento de respeto y devoción por los símbolos nacionales.

Resulta sorprendente saber que, frente a gran cantidad de problemas de importancia mayor, el Poder Ejecutivo priorice en una ridícula regulación del Himno Nacional. He ahí una prueba más de que el Estado costarricense gusta de la intervención en cada aspecto de la vida de los ciudadanos. El Himno Nacional debe poder ser ejecutado cuando y donde se desee, sin necesidad de un permiso o autorización.

Luego de este decreto, la pregunta que hay que hacerse es qué sigue ¿adorar a la bandera? ¿besar al yigüirro? ¿viajar al trabajo en carreta, a menos que la placa de la misma esté restringida por 12 horas?

jueves, 1 de noviembre de 2007

El estatista empresarial verde


Algunos se han preguntado adonde está el límite del poder político; adonde se debe establecer la línea de los privado y público; hasta donde llega el rol de un gobernante. Al respecto, Oscar Arias nos sirve de ejemplo en su visita a China.

"Como si tratara de negocios, el presidente Óscar Arias trajo en su portafolio a China lo que requiere su cliente."

Así empieza el reportaje de La Nación sobre la visita de Arias a China. Cualquiera que no conoce la figura de Oscar Arias se imaginará que se trata de un hombre adinerado de negocios que busca diversificar su cartera de inversiones en China invirtiendo su propio capital y asumiendo el riesgo de la "destrucción creativa" de sus acciones empresariales.

A su mejor estilo "Gorista", Arias se pone el sombrero de ambientalista contra el famoso cambio climático, y busca poner a disposición de China el 51% del territorio nacional para afrontar el famoso cambio climático, que la última vez que revisé no estaba a nombre de él.

No me digan mal pensado, pero me huele a que el gobierno -que no se quiere desvincular de aquél "estado empresarial" de los 70´s- buscará venderle algunos créditos ambientales al gobierno chino. De esta manera, quedando como el bueno de la película ante los ojos del mundo, lucrando enormemente en el proceso, y expropiando las tierras de "todos" los costarricenses.

Pero como la lucha del cambio climático es de vida o muerte, me imagino que podemos dejar "resbalar" que nuestro gobernante disponga de la mitad de nuestro territorio para el "interés público".

¿Qué les parece?

Alejandro Beeche Van der Laat

jueves, 4 de octubre de 2007

Entrevista a Oscar Arias


¿Cuál es la clave para desempatar en una lucha tan cerrada entre el Sí y el No?

Yo sigo optimista. Me cuesta pensar que podamos perder (el próximo domingo); esto es un suicidio colectivo lo que estamos cometiendo (rechazar el TLC). Se da por el temor de la gente a un montón de mentiras que se han dicho, y esa es la pura verdad.

¿Cuáles?


Que vamos a vender armas aquí, que vamos a enviar a los jóvenes a pelear a Iraq, que vamos a quebrar la Caja, que la educación pública se va a terminar, que se van a llevar el agua, que entregamos la soberanía. Son puras mentiras.

Si triunfan los detractores al TLC, ¿cuál es el plan B de su gobierno?

Sentarse a ver en qué podemos llegar a acuerdos con los diferentes partidos en la Asamblea Legislativa, pero con una limitación muy grande.

Seríamos el primer país del mundo en aprobar la excentricidad de rechazar un TLC con el principal socio comercial, mientras que montones de países esperan esa oportunidad.

Los centroamericanos van a estar muy contentos con que nosotros rechacemos el TLC, a ellos se les abren nuevas oportunidades y se nos cierran a nosotros.

¿Cómo vislumbra nuestra relación con Estados Unidos si no se aprueba el TLC?


Se va a enfriar, no solo con Estados Unidos, sino con todos los países que van a preguntarse de dónde salió ese país tan excéntrico. Será incomprensible para el resto del mundo. Rechazar el TLC va a dificultar más lograr un desarrollo más acelerado, esa era mi gran esperanza.

¿Es viable renegociar el TLC?

Ese cuento está en la cola de un venado...

Entre el César y Dios

¿Cómo interpreta la caída del apoyo al Sí?


No soy experto en temas de encuestas. El daño que nos pudo haber hecho la Iglesia Católica pronunciándose a favor del No... Me parece que son declaraciones muy fuertes para una población muy creyente, cuando se le dice a los católicos que están a favor del TLC que es ser un mal cristiano.

¿Sacerdotes a la libre, con la tolerancia de la cúpula de la Iglesia?


La cúpula ha sido muy permisiva. Si la memoria no me falla, la Conferencia Episcopal dijo que iba a ser neutral en este tema, pero después se cruzaron de brazos y han sido muy permisivos.

¿Rompieron la neutralidad?

No quiero entrar en esa discusión. Desde niños nos han enseñado la respuesta de Cristo a los fariseos: “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Aquí se metieron los sacerdotes con la política interna.

¿Cómo interpreta expresiones que comparan las posiciones a favor y en contra del TLC con una lucha entre Dios y Satanás?

Es querer culpar a un TLC, como diciendo este TLC es más de lo mismo, de todo lo malo que tenemos.

De la intervención entre la política y la religión a lo largo de la historia, muchas personas se han valido de ella para defender cuestiones que nada que ver con la fe católica.

¿Fracasó la campaña del Sí?


No sé si se puede culpar a la campaña. Lo que pasa es que ya lo dijo Cervantes: “Enfrentarse a la Iglesia es muy difícil, casi imposible”.


¿Insistirá en apertura de los monopolios en telecomunicaciones y seguros aun sin TLC?


No. Puedo impulsar la apertura, pero no voy a tener los votos para lograrlo.

¿Cuál sería el rumbo de su administración si triunfa el No?


Todo sería más difícil. Se va a reducir la capacidad de ser más eficientes en la competitividad. Sin duda, el triunfo del No, no me va a dar los recursos que una economía más pujante requiere para seguir con la obra social.

¿Cómo unir a Costa Rica después del referendo?

Tenderemos puentes, como yo suelo hacerlo. Los acuerdos deben ser lo más pronto, porque ya ha hemos perdido tiempo.

Tomado de Al Día

martes, 25 de septiembre de 2007

Entrevista a Oscar Arias


Presidente, ¿su retorno a la campaña del referendo es definitivo?

Sí, si Dios quiere, si Dios quiere. Él es el que dispone al final, pero si continúo así como voy, mejorando, aunque gradualmente, si Dios quiere sí.

¿Qué tan frecuente va a ser su actividad en la campaña?


Es la rutina diaria.

¿Va a ser igual que si no estuviera lesionado?


Sí, es la rutina diaria, atender visitas, atender gente y salir de San José, cuando es necesario, a hacer discursos.

¿Cómo ha percibido su retorno?

Sí, sí, la gente conmigo ha sido muy cariñosa y hoy el Gobierno tiene más apoyo que hace 16 meses cuando comenzamos; pienso que los costarricenses saben que estoy para tomar decisiones, no para posponer decisiones.

¿Piensa variar su mensaje, lo va a intensificar, lo va a cambiar?


Es lo mismo que dije en campaña, que tenga el costarricense confianza de que yo, si le estoy pidiendo que apoye el TLC, es porque sé que es bueno para este país, que es bueno para los costarricenses.

¿Usted ha podido ver la campaña de los corazones del SÍ?


Muy poco.

De lo que vio, ¿qué le pareció?

No me ha impresionado mucho.

¿Cree usted que le ha faltado fuerza a la campaña del SÍ?


Bueno, yo realmente, yo, es que no soy de mucha televisión, pero me imagino que la de ahora va a jugar un papel más activo.

¿Más presencia en medios?

Sí, me parece que testimoniales de gente, algunos que he visto, de gente trabajadora, gente muy humilde que, sin embargo, pienso que es gente con mucho sentido común y por eso me gustaron mucho, porque la gente se manifiesta con mucha espontaneidad, que no cree las mentiras del NO.

¿En qué han mentido los del NO?


Bueno, fuera de las (mentiras) usuales, como que vamos a acabar con la educación pública, que vamos a debilitar a la Caja, que la Caja no puede comprar medicamentos genéricos, que se van a llevar el agua, se van a llevar las riquezas marinas de Isla del Coco, todo esto es falso; que vamos a fabricar armas, y la última que escuché fue hace poquito que me dice una señora: ‘Presidente ¿es cierto que si gana el TLC nuestros hijos van a tener que ir a pelear a Iraq?’. Eso es lo último que me tocaba escuchar, sobre todo que me lo pregunten a mí pues saben cuál es mi posición ante la invasión norteamericana a Iraq.

Pasando a la agenda complementaria, hasta ahora fue contundente su Gobierno al decir “todo o nada”. ¿Por qué no se aprovechó cuando el PAC había hecho una propuesta en ese sentido?

Este es un tema en que el PAC ha venido arrastrando los pies porque saben que van a perder, y don José Merino igual, y don Albino Vargas igual, y por eso dice que si gana el SÍ se van a oponer a la agenda complementaria, y que se tiran a la calle a combatirla. La mejor demostración de buena fe, Carlos, es que nosotros no enviamos la agenda complementaria a sesiones extraordinarias y lo único que el Gobierno ha dicho es ‘avancemos en el debate de estos proyectos sin que se lleguen a votar, y la votación a favor o en contra dependerá del resultado del referendo’. Eso es buena fe y lo venimos diciendo desde hace tiempo.

Pero ni siquiera se pudo avanzar en el debate de la agenda...

No, porque no quiso el PAC.

¿Y ahí es cuando el Gobierno decide suspenderlo?


Bueno, o complacerlos. Pero no vamos a hacer nada, verdad, ¿para qué?

Pero la contundencia de ahora, de que usted incluso reconozca que puede sacrificar algunos aspectos de su programa de Gobierno si ganara el NO, ¿qué es?


Es realismo puro, en la vida hay que ser realista, hay que ser pragmático. Es decir, yo no le puedo pedir a los partidos que estamos en esta coalición que sigamos con la agenda complementaria si hemos perdido el referendo, el pueblo no lo va a aceptar. Las dos cosas van de la mano: si ganara el SÍ, la agenda complementaria es parte de la ratificación del TLC, porque de otra manera no puede entrar a regir.

¿Usted cree que el PAC debe darle los votos a la agenda si gana el SÍ?

Absolutamente.

¿No solo no bloquearla?


El PAC, don Óscar López y don José Merino, de otra manera estarían burlando al pueblo de Costa Rica. Sería un engaño para el pueblo irrespetar la voluntad expresada en las urnas.

Y si no lo hicieran ¿usted cree que hay fortaleza en la alianza de los 38 votos?

Creo que sí, por supuesto ya tenemos el 41 bis, entonces creo que sí, pero ellos siempre pueden consultar cada proyecto a la Sala IV, tienen un mes para eso y pueden hacer filibusterismo parlamentario, pero eso sería cuchillo para su propio pescuezo.

Usted ha tenido algún contacto con don Ottón Solís después de que hicieron el compromiso?


No señor.

¿Estaría dispuesto a tenerlo, a conversar sobre el tema?


Si es sobre ese tema en particular sí, no tengo inconveniente.

Don Óscar, ¿usted sigue con fe en que el SÍ va a ganar?


Absoluta confianza de que el SÍ va a ganar.

¿En qué basa su confianza?


En la inteligencia del pueblo costarricense y en el sentido común del pueblo costarricense, sobre todo lo que le conviene y lo que no le conviene. Nadie como yo soy testigo de que por el atraso en la aprobación del TLC hemos perdido innumerables inversiones, no solo de empresas extranjeras, sino nacionales.

El escenario fatídico para la campaña del SÍ es que gane el NO. ¿Usted tiene un plan B?

Esa es una pregunta hipotética, yo no contesto preguntas hipotéticas, porque el SÍ va a ganar, pero no hay plan B. Seremos el primer país en autoimponernos un embargo comercial con los Estados Unidos. Eso es lo que tenemos que decidir nosotros el 7 de octubre. Si queremos castigar al pueblo costarricense con menos generación de empleo, con la posibilidad de que los salarios reales no mejoren sustancialmente en los próximos años, con un crecimiento menor que nos va a impedir seguir recaudando más ingresos del sector empresarial... Yo lo he dicho un poco apocalípticamente: ¡Diay, nos lleva el diablo!

Tomado de la Nación

sábado, 30 de junio de 2007

Señor, líbranos de tus seguidores


En el marco de la celebración de los apóstoles Pedro y Pablo (Día del Papa), el presidente de la República, Óscar Arias Sánchez, pidió el apoyo de la Iglesia católica, para que los impuestos que espera enviar el año próximo a la Asamblea Legislativa sean aprobados. De esta noticia dos cosas son extremadamente preocupantes: la primera es la insistencia del presidente Arias por sacar el dinero del bolsillo de los costarricenses, cuando aún falta mucho por hacer en materia de control de gasto así como de recaudación de impuestos actuales. Desgraciadamente el gobierno en vez de ejercer responsablemente la política fiscal pide más impuestos para cubrir sus propias ineptitudes. El segundo hecho preocupante, es la constante bendición que este país requiere de la Iglesia para impulsar cualquier proyecto. Tristemente algunos políticos y buena parte de la población creen que vivimos en una teocracia.

Pero en ASOJOD repudiamos este tipo de prácticas. Ya es hora de que la Iglesia salga de la política y que se dedique a predicar entre su cada vez más reducido número de fieles que buscan la salvación eterna. Ojalá y algún día en este país se puedan tener discusiones serias sin la necesidad de que los curas, sacristanes y monjas nos traten de mostrar el camino escogido por Dios para alcanzar la felicidad. Ya hemos visto las cosas buenas que deja este camino divino: retrogradas guías sexuales y gran número de madres adolescentes. Amén.

lunes, 11 de junio de 2007

Ariasfobia


La pérdida del sentido crítico, elemental cualidad humana que nos obliga a razonar antes de concluir, es un rasgo del fanatismo.

El fanatismo surge de las obsesiones. Y a esta categoría psiquiátrica pertenece la ariasfobia , un mal obsesivo-compulsivo que consiste en atribuir al presidente Oscar Arias y a su hermano Rodrigo toda perversidad posible.

Dos ejemplos recientes lo ilustran: Consultado sobre el rechazo de la OIT a una denuncia sindical contra el país, Édgar Morales, de la ANEP, aseguró: “Ahí se ve el poder de los hermanos Arias Sánchez, que el año pasado viajaron a Ginebra a torcerle el brazo a los miembros de la OIT”. Es decir, dos superhombres que imponen su voluntad por el mundo.

En una celebración donde estuvo el Presidente, la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica no interpretó, como estaba programado, la Obertura 1812 , de Tchaikovsky.

Alguien inventó que había sido por orden de Arias, molesto con el origen bélico de la obra maestra. Otros lo creyeron; un periodista lo publicó y el rumor corrió entre los ariasfóbicos de la UCR, que hasta pensaron subir a Tchaikovksy a la “cazadora anti-TLC”.

Pero la versión era, simplemente, mentira.

Ante ejemplos tan extremos (y ridículos) de ariasfobia , lo menos que deberían hacer sus portadores es... pedirle a Arias una cita rápida en la Caja.

Eduardo Ulibarri, tomado del periodico La Nación