Mostrando las entradas con la etiqueta referéndum. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta referéndum. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de enero de 2013

La columna de Carlos Federico Smith: el poder al pueblo

Gracias a las reflexiones de mi amigo Luis di Mare y a las conversaciones que ellas han motivado, creo haber llegado a comprender la verdadera significancia del llamado referendo. Para darnos cuenta de ello, me permito transcribir lo que considero es el artículo fundamental de nuestra Constitución, el cual (el segundo) reza así: “La soberanía reside exclusivamente en la Nación”.  Igualmente esclarecedor y aclaratorio de este artículo es el criterio expresado por la Sala Constitucional en el voto 4601 de 1994, el cual, en lo que me interesa, señala que, de acuerdo con los artículos 2, 3 y 4 de la Constitución, “la soberanía reside en el pueblo” y que “el ejercicio de las diferentes manifestaciones por las que la voluntad popular pueda expresarse, está restringido a los integrantes de ese conjunto de personas, el pueblo”.  En nuestro país, en esencia, el poder soberano reside en el pueblo y no en nada ni en nadie más.

De acuerdo con el artículo 105 de la Constitución, “La potestad de legislar reside en el pueblo, el cual la delega, por medio del sufragio, en la Asamblea Legislativa…” Este último artículo señala la delegación de la voluntad soberana del pueblo para legislar, en manos de una Asamblea Legislativa.  Esto es, en vez de decidir directamente acerca de la existencia de leyes, el pueblo cede esta facultad en los diputados que integran la Asamblea Legislativa y que son fruto del sufragio de ese pueblo.

Aquí hay dos temas que hoy, ante el esfuerzo de diferentes ciudadanos para que los costarricenses tengamos un mejor esquema político –esfuerzo amplio que debe de agradecerse y no de vilipendiarse- me parece necesario comentarlos. El primero, muy importante, creo, pero no el principal en mi empeño, es que el actual sistema de votación por papeletas, en vez de serlo directamente por la persona, debilita enormemente esa “delegación” que indica el artículo 105 constitucional.  Simplemente por el hecho de que el ciudadano (pueblo), quien está “delegando su soberanía” mediante el voto, en realidad no sabe en quién fue que la delegó. Por ello, desde hace ya muchos años, he venido señalando el grave inconveniente para nuestra democracia de que hoy el ciudadano deba votar para diputados en un “paquete” y no por personas específicas y concretas. De esta manera, si el ciudadano deseara increpar al “diputado” por la forma en que vota cierto asunto, en realidad éste, que ejercitará la soberanía por cesión del primero a través de un “paquete”, no podrá ser individualizado por el integrante de ese conjunto de personas llamado pueblo.

Creo que mi segundo tema es más importante, cual es valorar si la decisión de establecer leyes debe retornar al pueblo, para que directamente decida, en vez de dejarlo en manos de los diputados, a quienes supuestamente el pueblo dio su voluntad para hacerlo. Si se me permite expresarlo de otra manera: el tema crucial es si en la coyuntura actual debemos evolucionar a un mayor grado de democracia directa o que sigamos con el actual esquema de una democracia indirecta.  

No tengo dudas de que el pueblo debe estar agradecido con los ciudadanos que recientemente han destinado su tiempo, conocimiento y voluntad, para formular propuestas de reformas básicas en la relación estado-ciudadano.  Este es un nuevo esfuerzo por mejorar una situación que parece no estar funcionando bien: hace ya unos doce años, a mediados de la administración Rodríguez Echeverría, también se formuló una serie de propuestas de “reforma del estado”, que lamentablemente pasó al olvido. Ojalá que el esfuerzo de esos ciudadanos expertos, llamados “notables”, no tenga igual destino y sirva como fuente de discusión ciudadana de temas que, de verdad, valen la pena que se analicen.

No es la ocasión para evaluar cada una de las ideas sugeridas por ese grupo de personas.  De ellas me gusta ese objetivo de buscar un balance entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Voy más allá. Me parece que es una buena oportunidad para profundizar y continuar exponiendo acerca de mi propuesta en favor del referendo. Creo que el principal problema que hay en la relación personas-estado, es la enorme falta de confianza de los primeros con la forma en que actúa el segundo.  Principalmente, creo que al ciudadano le preocupa, además de las formas, cómo es que se definen las leyes en nuestra nación, sin que medie una participación directa suya y tan sólo mediando la actuación de designados en la Asamblea Legislativa.

Mi idea es que todo tema de reforma constitucional, así como los asuntos tributarios, deberían ser objeto de consulta directa a la ciudanía, por medio del referendo. Ante la simple sugerencia de una utilización más amplia de este instrumento, para oponerse se han esgrimido al menos tres razones importantes, a las que debo referirme (1) que es muy costoso; (2) que es “peligroso” y (3) que podría acabar con las libertades básicas. En el sometimiento a la aprobación de impuestos a un referendo, la objeción adicional es que (4) nunca se aprobarían nuevos gravámenes que bien podrían ser necesarios.
En cuanto al primer punto de arriba, eso parece ser cierto con las experiencias en nuestro medio, pero no en otras naciones, en donde con frecuencia se realizan votaciones tanto locales como nacionales. Allí los más diversos temas normalmente se sujetan al referendo (aprobación) de los ciudadanos. En Suiza y en Estados Unidos, en los estados de esta nación, así como en sus condados, es amplio el uso del referendo para obtener la aprobación directa de los ciudadanos, sin que implique un costo muy elevado. Simplemente el de las papeletas y su procesamiento. La discusión la efectúan libremente los ciudadanos o los grupos interesados. Generalmente esas votaciones se suelen efectuar en el marco de un conjunto de temas o en ocasión de elecciones dirigidas a escoger a ciudadanos a posiciones de gobierno.  No he escuchado una oposición a referendos con base en que son costosos.

Continúo refiriéndome a objeciones que suelen hacerse a la propuesta de utilizar el referendo, como medio para que los ciudadanos puedan decidir directamente sobre asuntos públicos de su interés. Una segunda se refiere a que es un proceso “peligroso”. Históricamente han existido muchos ejemplos de que grupos gobernantes de turno suelen considerar a los gobernados como incapaces de gobernarse a sí mismos.  Se juzga (aunque tal vez así no lo digan) a los ciudadanos como incultos, no preparados, intransigentes, sin visión política, totalitarios, entre otras cosas similares, lo cual se asume que los incapacitaría para tomar directamente decisiones “sabias”. Me parece muy apropiado nuestro texto constitucional actual, en cuanto se refiere a que la soberanía reside en el pueblo, sin hacer distinción o calificación alguna: simplemente nos dice pueblo (artículo 2º. de la Constitución y el voto 4601 de la Sala Constitucional de 1994). No nos dice “un pueblo educado o culto” ni tampoco “tolerante o sabio” ni “con visión política”. Simplemente así: pueblo, con sus ciudadanos virtuosos y defectuosos.  Que la idea de un referendo asume, con demasiado optimismo, que un pueblo puede hacerlo bien, tal vez sea cierta.  Pero es preferible a que lo decida una casta, grupo, sangre, partido, agrupación, gremio, o parte de ese pueblo.  

Pero también es cierto que ha habido episodios en que “el pueblo”, impulsado por cierta clase de líderes, ha votado por lo que algunos, con inteligencia, tolerancia y sabiduría, consideran inconveniente y hasta nefasto para las personas. Es verdad, en mi opinión, que mayoría no hace sabiduría. Este dictum se lo he aplicado muchas veces a decisiones que han tomado algunas mayorías legislativas. Pero, ¿acaso también no sería aplicable a una mayoría que decidiera, mediante un referendo, algo que podría juzgarse como inconveniente o nefasto para los ciudadanos? Me parece que el problema de una democracia que decide mal, tanto si es directa como indirecta, debe ser evaluada en términos de la respuesta a la pregunta: ¿en cuál orden político democrático, ya sea de decisión popular directa o de decisión popular indirecta, es más factible que se presente la posibilidad de decisiones mayoritarias, inconvenientes o nefastas para la ciudadanía? Es mi opinión que las personas no desean el mal para sí mismas (o que rara vez eso sucede) y que, por tanto, no votarán a favor de lo que directamente los dañe. Siempre será deseable la existencia de un pueblo educado y que haya libertad plena de expresión para minimizar el error que pudiera cometer una mayoría de ciudadanos. Me parece que, en nuestro sistema político actual, se dispone de la educación y libertad para poder elegir adecuadamente. Ello posiblemente se destaca, ante la incapacidad mostrada en muchas ocasiones, por aquellos en quienes el pueblo delegó para que decidiera por ellos.  Los diputados no son ni más educados ni más amantes de la libertad que lo son los ciudadanos que los eligieron. Por ello, enfatizar ante el elector que, para su propio bienestar, debe elegir bien en un referendo, me parece que es mejor opción que esperar que un diputado lo haga mejor que él mismo.

La tercera objeción que en mi camino he encontrado, en torno a la utilización del referendo como medio para que el ciudadano directamente opine sobre la legislación que se propone, es que podría acabar con las libertades básicas.  En cierta manera es una apreciación particular de la analizada en mi comentario anterior, del peligro que entrañaba el método del referendo, como una decisión mayoritaria que pudiera ser dañina para las personas.

El temor es que, por medio de un referendo, una mayoría altere los derechos y garantías individuales contenidos en nuestra actual constitución (artículos 20 a 49 inclusive, contenidos en el Título IV: Derechos y Garantías Individuales). Esto incluye, por ejemplo, el derecho al habeas corpus, a la privacidad, a la libertad, a la inviolabilidad de la vida, a la libre expresión, a la privacidad del domicilio, entre otros igualmente importantes. Me parece que la objeción analizada es una preocupación justa del ciudadano. Podemos, en prueba de ello, ver lo que ha pasado recientemente en Venezuela, en donde por voluntades de mayorías –es cierto- se han ido limitando las libertades básicas de las personas.

Mi propuesta de sujetar a referendo cualquier posible variación de la Constitución, podría estar enmarcada en una o dos de las ideas siguientes, que permitirían a las personas poner algún freno al abuso potencial de una mayoría. Primera: que en el caso de que se trate de una variación en el capítulo constitucional que actualmente garantiza los derechos y garantías individuales, la resolución que se adopte en el referendo correspondiente se aprobaría por al menos el 65% de los votantes. Segunda: que, también en dicho caso, se requeriría de una aprobación de al menos un 50% en dos votaciones, en referendos distintos realizados con un año entre sí. Con una o ambas prácticas, lo que se busca es tanto que haya una amplia discusión ciudadana de lo propuesto, así como hacer más difícil una eventual variación de los derechos y garantías de los ciudadanos, hoy establecidas.

Nunca he dicho que el referendo es un medio perfecto para decidir acerca de los asuntos públicos de importancia. Sólo que es mejor el referendo, que significa el voto directo ciudadano, en contraste con el sistema actual de representación, en donde son los diputados quienes deciden estas cosas. Cuando se puede afectar significativamente lo que es propio por medio de una legislación, quien lo apruebe debe ser quien en potencia sería el directamente afectado y no un tercero por mandato, quien eventualmente no lo sería por dicha decisión o que, tal vez, sólo ampliaría su capacidad de determinar la vida de los demás ciudadanos, de acuerdo con sus intereses propios.

Debo referirme a la crítica formulada a quienes hemos propuesto usar el referendo popular cuando se trata de aprobar nuevos o mayores impuestos.  Parece apropiada la aseveración de que las personas jamás votarían en un referendo por nuevos o mayores gravámenes.  Pero ello no parece ser cierto en todos los casos y más bien esa apreciación podría ser resultado de no darse cuenta de que las personas valoran pagar por algo que, a cambio, les da un beneficio mayor.  Me he dado cuenta, a lo largo de los años, que muchas de las críticas a una aprobación de nuevos o mayores impuestos, se debe a que quienes pagarían esos tributos se oponen, porque consideran que reciben muy poco beneficio en el gasto público que obtendrían con los impuestos que paguen.  En sencillo: no quieren pagar más, porque lo que reciben a cambio no les satisface.

Por la razón anterior, un buen fundamento para cualquier consulta tributaria mediante un referendo, deberá considerar la obligatoriedad de usar esos impuestos en lo que el gobierno dice que lo hará.  Así se establece una necesaria relación entre impuestos y gastos que las personas podrían estar dispuestas a financiar con mayores cargas impositivas.  De hecho, así se suele hacer en Suiza, en donde la práctica del referendo es usual cuando se trata de aprobar mayores o nuevos impuestos y, en general, los presupuestos federales. El ciudadano podría aprobar esos mayores tributos si le parece bien en lo que se van a gastar.  El hecho es que en Suiza, en muy diversas ocasiones, mediante referendos se ha aprobado la imposición de nuevos o mayores gravámenes. No hay así razón para afirmar que en un referendo nunca se aprobarán esos impuestos.  Todo está en que la gente apruebe el uso que tendrán esos recursos, que están dispuestos a dárselos al gobierno. Tal forma de aprobar los impuestos, asociándolos a un gasto que la gente aprueba, constituye una forma apropiada de introducir disciplina en nuestras autoridades. Lo que está en juego es que éstas se den cuenta de la importancia de aquélla.

Someter a referendo las variaciones a la constitución del país tiene también un efecto positivo sobre la percepción en algunos sectores, en cuanto a que la Sala Constitucional ha incursionado como legislador en nuestra política.  Esa excelente institución pone su éxito en peligro si continúa incursionando en ámbitos que no le corresponden y que generan litigios constantes con el Poder Legislativo. Restaurar en las personas el derecho soberano de legislar directamente en las cosas importantes que le conciernen, como es el caso de variaciones a la Constitución o la aprobación de nuevos o mayores impuestos, le quita esa carga política a la Sala Constitucional.

Mi impresión es que en la actualidad los ciudadanos están profundamente defraudados en su relación con los gobernantes.  Creo que sólo haciéndolos partícipes directos de los principales actos de legislación, habrá una reconciliación de intereses hoy en pugna.  Nadie está en contra de los políticos, en cuanto estos no usurpen lo que en realidad pertenece al pueblo: la soberanía de los ciudadanos. Algo podemos aprender de cómo es que los suizos resuelven, cuando encaran decisiones en torno a asuntos cruciales de la cosa pública.

Espero que mi sugerencia sea útil en el debate que se está dando en el país en torno a reformas al estado. Nada más me mueve. Bien podría estar equivocado en mi propuesta, pero creo que merece ser objeto de la discusión ciudadana. Lo que está en juego es la base del orden político en nuestro país.

Jorge Corrales Quesada



viernes, 1 de junio de 2012

Viernes de Recomendación

Para el día de hoy queremos compartir con ustedes el evento realizado en ANFE: "Referéndum sobre impuestos". En el mismo, diversos expertos (Luis Fishman, Nuria Marín, Andrés Pozuelo y Luis di Mare) analizan la conveniencia o no de dicha alternativa. 

lunes, 21 de mayo de 2012

Tema polémico: políticas públicas por referéndum

El reciente intento de la Administración Chinchilla Miranda, en contubernio con el Partido Acción Ciudadana. liderado por Ottón Solís, para aumentarnos los impuestos pese a la enorme oposición ciudadana y su casi materialización, de no ser porque la Sala Constitucional se trajo abajo la tramitación del proyecto de Solidaridad Tributaria gracias a la valiente consulta presentada por los Diputados del Movimiento Libertario y de la Unidad Social Cristiana, demuestra que algo no está bien con nuestro ordenamiento jurídico.

El futuro de nuestro bolsillo depende, en estos momentos, de un grupo de Diputados y de una Sala Constitucional que no sabemos hasta cuándo podrán aguantar los embates y presiones. Los fracasos políticos que han azotado a quienes, en los últimos años,  han intentado impulsar un paquete de impuestos han motivado a que ellos mismos vengan hablando de la imperiosa necesidad de reformar el Reglamento Legislativo para impedir a la oposición aplicar los mecanismos necesarios para atrasar o impedir la aprobación de estas inorales iniciativas o de modificar el papel de la Sala Constitucional para que no siga siendo el "Senado costarricense" que vete lo que se produce en Cuesta de Moras. Todo ello para allanar el camino a lo que el Gobierno considera "medidas urgentes e importantes", realizadas a la trocha y mocha (cualquier parecido con la trocha 1856 es mera coincidencia) pero que, a criterio de ellos, deben avanzar sin el "molesto filibusterismo parlamentario que defienda a los ciudadanos de no tener que pagar más impuestos", sin las "infundadas críticas" hacia un Gobierno que pretende, a golpe de tambor, imponer la solidaridad hacia los más ricos, perdón, hacia los más pobres pero con comisión para los más ricos.

Cuando esto es así y la mayoría de las fuerzas políticas del país coinciden en que se necesitan esos cambios, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que algo anda muy muy pero muy mal. Actualmente, nuestra defensa ante estos parásitos que quieren vivir a costa de nuestros impuestos, sin trabajar y moralizándonos con que es nuestra obligación regalar el fruto de nuestras labores contra nuestra voluntad, como si fuera el tributo a la benevolencia estatal, es casi nula. Dependemos, como dijimos con anterioridad, de un pequeño grupo de Diputados y de una Sala Constitucional que no son infalibles, que están sujetos a presiones, amenazas u ofrecimientos para que depongan sus armas y, en cualquier momento, nos sueltan la tabla que nos mantiene a flote. 

Por eso, como mecanismo de protección a nuestros bolsillos, los ciudadanos reclamamos el derecho a votar por si queremos o no pagar más al Gobierno. Recientemente, la Diputada del Movimiento Libertario, Marielos Alfaro Murillo, escuchó ese clamor popular y presentó el expediente N° 18.304, reforma de los artículos 105 y 123 de la Constitución Política para garantizar la acción ciudadana en la toma de decisiones, que procura eliminar la prohibición que actualmente pesa sobre varios temas para ser objeto de referéndum o consulta popular, como lo son la materia tributaria, fiscal, monetaria, endeudamiento y empréstitos internacionales. 

En ASOJOD por supuesto que celebramos esta maravillosa iniciativa. Desde la perspectiva hayekiana, siempre hemos defendido la idea de que los ciudadanos conocen mejor que los gobernantes, cuáles son sus problemas y soluciones y que, por cuanto la información se encuentra dispersa y desconcentrada, lo óptimo es que sea cada individuo el que tome las decisiones que le atañen.

Sin duda, la mejor forma de defender el sistema republicano cuando han desparacido o han sido minimizados los mecanismos de pesos y contrapesos institucionales, es la acción de los ciudadanos para controlar al poder. Los tiempos actuales, como lo demuestran los constantes episodios en distintos países con el movimiento de los indignados, evidencian que se exige un cambio en la forma de tomar decisiones públicas. Ya no es simplemente una delegación en los representados que, una vez en sus sillas, escogen lo que les parezca. Es algo más avanzado, más serio: se trata de un cambio hacia una democracia participativa, donde los individuos delegan ciertas decisiones en sus representantes pero conservan para sí otras de trascendental importancia que, por su naturaleza, no pueden ser entregadas a unos pocos. 

Por eso, en ASOJOD clamamos por los referéndums como mecanismos de participación política para los individuos, quienes decidirán, respecto a cada tema, la forma en que deben orientarse las políticas públicas. Es un juego muy similar al de la oferta y la demanda del mercado: las propuestas que mejor satisfagan los intereses de los ciudadanos, serán las aprobadas. Las que no lo logren, serán rechazadas. Si, como los populistas del Gobierno siempre dicen, los costarricenses son muy solidarios y les nace pagar impuestos para ayudar a los más necesitados, un referéndum en materia tributaria podrá ser la forma de comprobación de esa hipótesis. Si, por el contrario, como presumimos, los ciudadanos no quieren pagar más impuestos, lo harán ver en su votación, como repudio contra la forma en que los gobernantes manejan los recursos públicos y como sentencia obligatoria para un giro de timón hacia una Administración Pública más eficiente y responsable.

Lo importante es saber que el argumento de que el costarricense "de a pie" no está preparado ni informado para tomar esas decisiones es inaceptable, pues ese mismo costarricense es el que hoy tiene la suficiente preparación, información y madurez para elegir una papeleta partidaria en las elecciones. Debemos entender que, pese a todo, el ciudadano siempre tendrá mejor información y mayor capacidad para decidir sobre los temas y problemas que le atañen que la que pueda poseer el político y el burócrata, encerrado en cuatro paredes y basado en premisas falsas.

Para mantener la legitimidad del sistema político y garantizar la supremacía de los derechos individuales, Cota Rica debe convertirse en un ejemplo de consulta popular. Primero, en lo más imporntante: impuestos, gasto público y endeudamiento, por ser aspectos que afectan directamente el bolsillo de cada persona y sobre lo cual, tiene derecho a decidir. Luego, avanzando hacia otros temas hasta alcanzar un nivel tal donde la mayoría de las decisiones no las tomen los burócratas sentados en un escritorio, sino los propios ciudadanos. Por supuesto, esto implica otros cambios en el ordenamiento jurídico, relacionados con el sistema electoral, dirigidos a permitir la elección en listas abiertas y desbloqueadas, las postulaciones independientes, la revocatoria de mandato en todos los niveles y otros temas que, en otro momento, abordaremos con más detalle en ASOJOD.

Como primer espacio para ahondar en estos tópico, aprovechamos este tema polémico para invitarlos al evento que organiza la Asociación Nacional de Fomento Económico (ANFE) para el próximo 31 de mayo a partir de las 6:15 pm en sus instalaciones. Allí, con pizzas y refrescos gratuitos para los participantes, estaremos analizando el tema del referéndum sobre impuestos. Esperamos poder conversar con ustedes, en vivo y a todo color, sobre ello.

domingo, 16 de marzo de 2008

El PAC resultó un fiasco


El PAC surgió como una idea política bien intencionada en respuesta a un descontento generalizado de los ciudadanos contra los partidos tradicionales. Su discurso resultó sumamente atractivo para un grupo muy heterogéneo de personas que se aglutinó en torno a sus filas y lo hizo crecer como la espuma. Presentaron un ideario que sonaba como música celestial y aseguraron que conduciría a la tierra prometida. Lograron calar muy hondo con la campaña de la ética, de la lucha contra la corrupción, de exigir el cumplimiento de los programas de gobierno, de terminar con las mentiras de campaña y destrabar la Asamblea Legislativa.

Falta de madurez. Sin embargo, el colofón de tanta maravilla se dio el mismo día de las elecciones cuando, al verse derrotados, en una actitud inaudita, los altos dirigentes del PAC desconocieron el resultado, alegaron fraude y dudaron de la integridad del Tribunal Supremo de Elecciones. Dicha conducta solo se exacerbó con el referendo; así quedó de sobra demostrado que en la cúpula recalcitrante del PAC hay una actitud de desconfianza y rechazo general por todas las instituciones democráticas. Similar actitud tienen los comunistas criollos, que creen en la democracia solo cuando esta los favorece; de lo contrario, se convierten en energúmenos.

Esa falta de madurez política está llevando a los diputados del PAC a cometer una estafa intelectual y material en contra del pronunciamiento soberano del pueblo. Resulta deprimente ver a un grupo de 18 diputados inteligentes y todo un grupo de asesores perdiendo su valioso tiempo escribiendo y defendiendo más de 5.000 mociones absurdas, repetitivas, sin ningún sentido, con el solo objetivo de no dejar que se voten las leyes complementarias. Don Ottón ni siquiera los ha dejado sentarse a negociar, como se hace en cualquier parlamento del mundo. La tozudez y la miopía han llegado a tal punto que no se han interesado en impulsar proyectos de su programa de gobierno a cambio de no obstruir y permitir que se conforme el quórum. La consigna, o más bien el mandato, pareciera ser: no hagan nada productivo, defiendan lo indefendible a toda costa, aunque hagan el ridículo. Debe ser harto frustrante y humillante tener que obedecer órdenes de actuar como ineptos, sin serlo.


Rolando Guzmán

lunes, 25 de febrero de 2008

En Vela


La Nación publicó, el sábado pasado, esta noticia: “Textilera de Poás (Confecciones BorKar) recorta planilla por TLC lento”. El propietario esperó que se despejara el panorama del TLC antes o después del referendo. Ahora, dada la necesidad de una prórroga, no puede esperar más, pues, ante la incertidumbre, “varios contratos se retiraron”.


Los beneficios de la Cuenca del Caribe vencen en octubre, pero los importadores de EE. UU. no van a aguardar hasta que los diputados ticos, con sus salarios bien asegurados, decidan. El empresario, Michael Borg, manifestó: “Con mi equipo de trabajadores puedo retar a cualquier empresario en el mundo, máxime que el TLC mejora los beneficios arancelarios”. Sin embargo, ni él ni sus trabajadores pueden luchar contra el tiempo ni contra la realidad del comercio. Ciertos diputados ticos, bañados en mezquindad e ideología, sí pueden hacerlo. Son patriotas. Deben sentirse, otra vez, muy felices.

Esta empresa ya perdió contratos por $1,2 millones en uniformes y trajes enteros. Pero ¿qué es esta suma ante el júbilo político e ideológico de los especialistas en fabricar mociones por millares, en no integrar el quórum, en enviar cartas, en apilar actas con largas peroratas y en dañar al país? Xinia Quesada, trabajadora de esta empresa, dijo: “Es terrible porque también despidieron a mi esposo, y nosotros tenemos dos hijos. Uno queda como en las nubes con esa noticia”.

El trabajo es el punto primordial de una agenda social. Es un imperativo de derechos humanos, de justicia y, como tal, de hondura moral. ¿Qué pensarán, ahora, los dueños de la moral política, los adalides del “sector social”, aterrados por el uso de la gasolina, por los viajes de sus diputados al exterior o por el servicio de bocas y vino, el 1.° de mayo en la Asamblea Legislativa? ¿Qué dirán los estrategas, los asesores entre bambalinas y los azuzadores externos de estos partidos? El tiempo y la realidad le han dado la razón a Andrea Morales, tan vilipendiada. El país y la conciencia prevalecen sobre el interés político y electoral. Si no, ¿para qué la política? Conviene leer a la periodista Giannina Segnini, el jueves pasado. “Haced lo que digo, no lo que hago”.

Una trabajadora de Poás dijo: “Yo pido al PAC que se ponga la mano en el corazón y no nos deje sin trabajo”. Por cierto, invitados los diputados del PAC a visitar la empresa, declinaron el ofrecimiento. La misma lamentación cabe para todos aquellos diputados, de cualquier partido, color y pelambre, que identifican la curul con el chantaje, los favores personales, la demagogia y la paranoia ideológica. Sus aberraciones las pagamos todos… los que trabajamos.

jueves, 21 de febrero de 2008

Dictamen de la Procuradoría


Para todos los interesados en el tema respecto a los asuntos legales del TLC así como sus plazos, les ofrecemos la Opinión Jurídica no vinculante de la Procuradoría. La misma es sumamente extensa por eso pasamo a continuación a transcribir únicamente sus conclusiones.

CONCLUSIONES:

De conformidad con lo antes expuesto, es opinión no vinculante de la Procuraduría General de la República, que:

1-.La entrada en vigor de un tratado internacional determina el momento a partir del cual el instrumento adquiere eficacia jurídica y por lo tanto fuerza obligatoria. Es por ello que una vez puesto en vigencia el tratado, los Estados tienen el deber de cumplir las obligaciones pactadas íntegramente y de buena fe.

2-.El Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (TLC) contiene disposiciones expresas con respecto a su entrada en vigor, artículo 22.5. Es requisito previo para la puesta en vigencia del Tratado que los Estados Parte hayan cumplido con los procedimientos jurídicos aplicables.

3-.Por procedimientos jurídicos aplicables debe entenderse aquellos previstos constitucionalmente para que el Estado otorgue su consentimiento válido y eficaz de obligarse por el tratado.

4-.En el caso costarricense, los procedimientos jurídicos aplicables consisten en la aprobación legislativa del tratado y su posterior ratificación.

5-.La ratificación de un tratado es normalmente un acto discrecional del Poder Ejecutivo. No obstante, aprobado un tratado por referéndum el Poder Ejecutivo está obligado a ratificarlo. La ratificación es requisito indispensable para la entrada en vigor del Tratado.

6-.Dicha entrada en vigor se rige por el texto original del artículo 22.5 del Tratado. La Enmienda firmada por Estados Unidos y El Salvador el 10 de marzo de 2006 no forma parte del Tratado aprobado por Costa Rica, por lo que no es aplicable.

7-.De acuerdo con el artículo 22.5 del Tratado y en virtud de que este entró en vigor el 1 de marzo de 2006, la ratificación debe intervenir antes del 1 de marzo de 2008, fecha límite para la notificación según lo dispuesto en el artículo 22.5.2 del Tratado, salvo que, conforme los términos de este, los Estados Partes acuerden que Costa Rica ratifique el Tratado en una fecha posterior.

8-.Ratificado el Tratado, éste entrará en vigencia 90 días después, según su artículo 22.5.2.

9-.El efecto propio de la entrada en vigor del Tratado es el de obligar a Costa Rica a respetar plenamente y en su totalidad las disposiciones del Tratado. Lo que implica el respeto de las obligaciones y derechos que de él derivan.

10-.Forma parte del contenido del Tratado, la obligación del Estado costarricense de aprobar determinadas leyes, a efecto de dar cumplimiento a los compromisos contraídos.

11-.El Tratado estableció fechas dentro de las cuales debían entrar en vigencia algunas de las leyes que Costa Rica debía aprobar. Los términos así estipulados han vencido, salvo lo dispuesto en la Sección H. III.2 del Capítulo 12 para los servicios de seguros obligatorio de vehículos y seguros contra riesgos del trabajo.

12-.La aprobación y promulgación de estas leyes no es necesaria para la entrada en vigor del Tratado pero sí condiciona su eficacia plena. Es por ello que, conforme el principio de pacta sunt servanda, el Estado costarricense está en la obligación de legislar en forma inmediata para dar plena observancia al Tratado.

13-.Consecuentemente, a partir de la entrada en vigor del Tratado, la omisión o ausencia de aprobación de dichas leyes implica un incumplimiento de las obligaciones derivadas del Tratado y por ende, es susceptible de comprometer la responsabilidad del Estado costarricense.

14-.Con el fin de evitar cualquier discusión sobre esa responsabilidad de Costa Rica en el plano internacional y con fundamento en los principios de pacta sunt servanda y de buena fe, lo procedente es aprobar las leyes a que Costa Rica se ha comprometido, con anterioridad o concomitantemente a la entrada en vigencia del Tratado.

sábado, 16 de febrero de 2008

Descomunal engaño sindical


El sindicalismo del ICE ha disparado su ultimo cartucho en contra de la aprobación legislativa del proyecto de Ley General de Telecomunicaciones, con la publicación de un anuncio en el que se pronostica el alza de tarifas en telefonía fija convencional como consecuencia irremediable de la entrada en vigencia de esa ley. La tesis que sustentan es una total falacia, cuyo único objetivo es confundir y engañar a los lectores.

Sostienen que la tarifa básica en telefonía fija residencial, hoy en ¢1.850 ($3,70) al mes, con derecho a 160 minutos de uso, sufrirá un aumento de ¢3.300 a consecuencia de la obligatoriedad de eliminar los subsidios que manda la nueva ley. Los sindicalistas consideran como subsidio los ingresos extras que el ICE percibe por los minutos de servicio en excedente respecto a los 160 minutos incluidos en la tarifa básica. Según estadísticas publicadas por la Aresep, las líneas comerciales representan el 20% del total y las residenciales, el 80%; y el cargo promedio mensual por línea telefónica es de unos ¢5.175 ($ 10,35). El cargo promedio por línea resulta de dividir el ingreso total por la facturación de los servicios en telefonía fija convencional, estimado en $11,4 millones mensuales, entre el número total de líneas facturadas, que rondan 1,1 millones. Los sindicalistas consideran dolosamente al cargo promedio por línea, como el costo de operación mínimo para cada línea.

Si no paga, no disfruta. Del estudio de las tarifas de telefonía fija aprobadas por la Aresep se deduce que no existe ningún subsidio entre usuarios para el servicio de telefonía fija convencional, pues todos pagamos la misma tarifa básica residencial de ¢11,56 minuto por los primeros 160 minutos (¢13,44 minuto las líneas comerciales) y de ¢ 4,10 el minuto a tarifa plena u horario diurno, y de ¢2 el minuto en horas nocturnas y fin de semana. Y el que no paga lo consumido, sin contemplación ni solidaridad que valga, simplemente no disfruta del servicio por desconexión automática a partir del segundo día de mora.

La tarifa básica que todos pagamos por el servicio garantiza al ICE suficientes ingresos para cubrir el costo mínimo de operación de toda la plataforma de telefonía fija, aun cuando el consumo de todos sus abonados fuese nulo. Hasta en esa extrema situación, equivalente a un boicot nacional del servicio, el ICE percibiría la suma de ¢1.850 x 880.000 + ¢2.150 x 220.000)/500 > $ 4,2 millones por mes, $ 50,4 millones por año, monto suficiente para pagar la planilla de 4.200 empleados con salarios promedio de $1.000 cada uno. Los ingresos totales por telefonía fija hoy ya superan los $150 millones por año y seguirán creciendo proporcional- mente con el mayor ingreso per cápita y con el crecimiento de la economía.

Incomprensible aberración. No obstante, todavía se mantiene una aberración tarifaria incomprensible que perjudica seriamente el ingreso del ICE, y por lo tanto podría incidir en el futuro en un deterioro en la calidad del servicio. La tarifa básica cobra los primeros 160 minutos a razón de ¢11,56 el minuto, mientras que el excedente a solo ¢4 y ¢2. En todas partes del mundo, el excedente se cobra igual o superior o ligeramente inferior, pero no tan barato.

Es muy probable que ante un aumento de costos y salarios, el ICE se vea obligado a solicitar un incremento en la tarifa del consumo en exceso: de ¢4 a algo superior, pero ello no implicará una modificación a la tarifa básica como insisten engañosamente los sindicalistas. No hay manera alguna de que las tarifas básicas residenciales o comerciales tengan que ser aumentadas por la eliminación de los famosos “supuestos subsidios” o por efectos de la competencia; primero, porque nadie subsidia a nadie según las tarifas vigentes en telefonía fija y, segundo, porque toda la telefonía fija convencional seguirá siendo una concesión en monopolio para el ICE, con todo y TLC, apertura y Ley de Telecomunicaciones.

Ricardo Trujillo

domingo, 10 de febrero de 2008

Acto de Valentía


En ASOJOD queríamos reconocer la valiente decisión de Andrea Morales de conformar quorum. El PAC debería dejarse ya de los eufemismos y decir la verdad, la cual es que no tienen ningún interés en mejorar la agenda de implementación sino en que la misma no sea aprobada.

En ASOJOD esperamos que en las elecciones del 2010 el PAC quede de una vez por todas sepultado, lo que si sabemos es que ya no podrán seguir utilizando su discurso democrático y de política no tradicional.

domingo, 13 de enero de 2008

Mociones a la Agenda de Implementación


Acá tenemos unos cuantos ejemplos de la cantidad de mociones propuestas por el PAC a las leyes de la Agenda de Implementación del TLC. Podrán, asimismo, ver lo absurdo de ellas:

Expediente 16.397 Ley de Fortalecimiento de las Entidades Públicas del Sector Telecomunicaciones.
Artículos del proyecto: 59.
Total de mociones presentadas: 1991.
Total de fotocopias para ese proyecto: 52.239

Expediente 16.398 Ley General de Telecomunicaciones
Artículos del proyecto: 84
Total de mociones presentadas: 2018
Total de fotocopias para ese proyecto: 52.188

Expediente 16.327 Ley de Protección a la Obtenciones Vegetales
Artículos del proyecto: 54
Total de mociones presentadas: 1829
Total de fotocopias para ese proyecto: 26.397

Total de mociones presentadas para los tres proyecto: 5838
Total de fotocopias para los tres proyectos: 130.824

a) Ejemplo de mocion presentada por el PAC, pliego 8054 del expediente 16.397:

Cambiar:

"El regulador general y el regulador general adjunto tendrán dedicación exclusiva"

Por:

"El regulador general y el regulador general adjunto deberán acogerse al régimen de dedicación exclusiva"

b) Moción del diputado Rosales (PAC) del expediente 16.397, folio 8070.

Cambiar:


"El Regulador General, el Regulador General Adjunto, el Auditor y los demás miembros de la Junta Directiva, cesarán en sus cargos por cualquiera de las siguientes causas:

...

d) Negligencia o falta grave, debidamente comprobada, contra el ordenamiento jurídico en el cumplimiento de los deberes de su cargo."

Por:

"El Regulador General, el Regulador General Adjunto, el Auditor y los demás miembros de la Junta Directiva, cesarán en sus cargos por cualquiera de las siguientes causas:

...

d) Negligencia o falta grave, debidamente comprobada, contra el ordenamiento jurídico RELACIONADO en el cumplimiento de los deberes de su cargo."

c) Esta otra de Olivier Pérez (PAC) expediente 16.397, folio 8091.

Cambiar:

"Son deberes y atribuciones del Regulador General:

(...)

8. Suscribir los contratos de concesión para los servicios públicos que así lo requieran."

Por:

"Son deberes y atribuciones del Regulador General:

(...)

8. Suscribir los contratos de concesión para LA PRESTACIÓN DE los servicios públicos que así lo requieran."

Ya habíamos escuchado toda la perorata de Ottón Solís en cuanto a que las mociones que se presentarían serían responsables con el fin de remediar los proyectos, pero con ejemplos como estos se puede apreciar perfectamente la mala fe del PAC en cuanto a sus actuaciones. Queda claro que dichas mociones tienen como único fin impedir la entrada en vigencia del TLC, irrespetando el mandato popular. En ASOJOD esperamos que este partido desaparezca para el 2010, toda vez que Costa Rica requiere avanzar y esa tarea resulta imposible con partidos como este, que no proponen nada.

sábado, 12 de enero de 2008

Absurda oposición legislativa


Mientras en Costa Rica los diputados Merino y la bancada del PAC se las ingenian para ahogar en cientos de mociones el proyecto en discusión legislativa para dotarnos de nuestra primera Ley General en Telecomunicaciones, la Unión Internacional de las Telecomunicaciones –UIT– desde Ginebra, Suiza, en respuesta a las exigencias del mercado mundial, ha reasignado el uso de algunas bandas del espectro radioeléctrico, para facilitar y promover el uso de la telefonía móvil de tercera generación.

Apertura de banda. Los miembros de la UIT, incluyendo a Costa Rica, en una reciente convención mundial (WRC07), coincidieron en reasignar la banda del radioespectro desde los 689 MHz hasta los 862 MHz, frecuencias con excelentes características para la transmisión a grandes distancias, anteriormente asignadas a canales de TV por UHF y buscapersonas, para los muy solicitados servicios de telefonía móvil mas navegación por Internet a velocidades desde los 64 Kbps hasta los 2 Mbps, conocida también como la telefonía de tercera generación. Esta reasignación de bandas para los servicios de 3G, adicionales a los TDMA y GSM existentes, representa un incremento en capacidad suficiente como para permitir la transmisión de 30 portadoras de tecnología W-CDMA con ancho de banda de 5 MHz cada una, a través de 15 operadores en competencia, cada uno utilizando dos portadoras. Solo en Estados Unidos, la FCC ha sacado a subasta para este mes de enero 1.099 licencias de operación en esa banda. Se trata, sin duda, de una gran apertura del radioespectro que viene a dar al traste con los sueños de acaparamiento indefinido de frecuencias que muchos operadores hubiesen deseado mantener en usufructo para siempre. Se trata de una verdadera optimización del radioespectro, que permitirá mayor grado de libertad en escogencia para los abonados de todo el planeta, y que, sin duda, reducirá drásticamente los costos actuales del servicio.

Otra Costa Rica. Los diputados que todavía se oponen a la apertura en telecomunicaciones, y en general al cambio del estatismo económico a ultranza por un mercado de capitales mixtos en la prestación de servicios públicos, son cada vez menos. Estamos por presenciar un desplazamiento paula- tino de los votos legislativos hacia el grupo mayoritario del G-38, a medida se acerca el nuevo periodo electoral. La Costa Rica posreferendo es totalmente otra, y sus exigencias están mucho más orientadas al desarrollo y consolidación de un modelo social basado en el esfuerzo productivo individual, familiar y empresarial, que en la defensa a muerte del caduco modelo de la redistribución de la riqueza por la sola vía de los servicios públicos. Ya muy pocos costarricenses están dispuestos a morir luchando en la ultima trinchera en defensa de un modelo de redistribución económica seriamente deteriorado y apenas consistente en la devolución de migajas de muy bajo valor, como el supuesto subsidio de la tarifa básica de la telefonía fija y la solidaridad con las zonas rurales a través de teléfonos públicos.

Las demandas de seguridad social para este siglo XXI se están actualizando y modernizando. El periodo electoral que ya se aproxima abrirá ciertamente la posibilidad de replantear y redefinir las nuevas prioridades de solidaridad social que demandarán los ciudadanos de esa nueva Costa Rica que ya se encuentra en febril construcción.

Ricardo Trujillo

viernes, 21 de diciembre de 2007

Apertura telefónica y mito


A pesar de los reiterados augurios apocalípticos, magistralmente configurados y diseminados por la dirigencia del sindicalismo, Costa Rica no comió cuento y votó decididamente a favor del TLC.

En dicho tratado, ya aprobado, Costa Rica se compromete a una apertura de su mercado en telecomunicaciones, es decir, a permitir la inversión privada junto a la estatal existente, para la operación y prestación de servicios en ese sector de la economía.

Lógicamente, no podrá haber apertura exitosa si no se aprueba el marco legal que la permita, regule, controle y proteja. Ese proyecto de ley, cuyo objetivo primordial está claramente definido en sus artículos 2 y 3, se encuentra listo para discusión y aprobación en primer debate en el plenario de la Asamblea Legislativa. La bancada del PAC y dos partidos minoritarios están decididos a retrasar su aprobación mediante la introducción de mociones al texto aprobado por la comisión que lo estudió y dictaminó hace varios meses.

Soluciones modernas. El texto actual del Proyecto de Ley General de Telecomunicaciones ha incorporado soluciones modernas para las múltiples preocupaciones de carácter social que se han esgrimido, y en especial, el respeto a los principios de solidaridad y universalidad que han caracterizado la prestación de esos servicios durante medio siglo por medio del ICE. Incorpora nuevos derechos para los abonados de acuerdo con la exigencia constitucional para un trato equitativo, transparente y no discriminatorio de parte de los futuros operadores a sus clientes. Adicionalmente, crea un fondo de solidaridad financiado por los ingresos de los operadores para garantizar los servicios en aquellas áreas no rentables, pero cuya cobertura es una necesidad social.

¿Qué pretenden mejorar o cambiar las mociones del PAC? Todavía existe la errónea creencia de que solo el Estado y sus instituciones pueden servir apropiadamente a los sectores de escasos recursos. Crasa equivocación. Con las actuales tecnologías, el servicio de la telefonía celular se brinda con mayor rentabilidad en las zonas de mayor densidad poblacional con respecto a las áreas menos pobladas. Prueba de ello es que El Salvador, con la mayor densidad poblacional de Latinoamérica, cuenta con el más alto índice de penetración en telefonía celular de la región: casi un 72%, más del doble de la nuestra. Y esa cobertura beneficia precisamente a los pobladores de más bajos ingresos.

Se puede más. Si el ICE no ha utilizado el sistema de prepago ni mejorado su comercialización ni colocado sus torres en las zonas de más tráfico y población para beneficio de los habitantes de más escasos recursos, no implica que los operadores privados no lo puedan hacer. Todo lo contrario, la incursión de operadores privados en abierta competencia es la mejor garantía para que el actual servicio de la telefonía móvil beneficie al 100% de nuestra población, y en especial a los sectores de más bajos ingresos y rurales.

El servicio ampliamente difundido y de fácil, rápida y baja adquisición, con tarifas similares y hasta inferiores a las nuestras, que ya gozan los pobladores de Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, es la mejor prueba de lo socialmente beneficiosa que puede llegar a ser la apertura de las telecomunicaciones.

Mocionar para, simplemente, atrasar una ley de tan suma urgencia puede salirle tan caro al PAC como un tiro por la culata.

Por Ricardo Trujillo

miércoles, 12 de diciembre de 2007

¿Ahora sí deciden?


Después de presenciar los intentos de diputados de diversas fracciones por debilitar al INS, permitiendo a las cooperativas y bancos públicos actuar en el mercado de seguros bajo condiciones privilegiadas y, después de presenciar la defensa casi unánime de una moción que pretendía la apertura de la telefonía fija, supongo que no deberían sorprenderme las pretensiones de ampliar la legislación de propiedad intelectual más allá del TLC; es decir, más allá de lo que aprobamos en el referéndum.

No es que los diputados por sí no tengan la potestad de legislar más allá de los acuerdos asumidos con el CAFTA. Lo que considero absolutamente reprochable es hacerlo después de que se tuviera que recurrir al referéndum para obligar a la adopción de una posición que los mismos diputados debían tomar desde hacía muchos meses, en ejercicio de sus obligaciones. El haber esperado a que el SÍ ganara para aprovechar la coyuntura y aprobar la normativa de implementación, exige al legislador un marco de acción en respeto de la voluntad popular de quienes acudimos a las urnas. Se trata no de un límite jurídico sino de un límite ético.

Sanciones y propiedad intelectual. La Ley de Procedimientos de Observancia de los Derechos de Propiedad Intelectual (N.° 8029) se promulgó, según el ADPIC, para implementar los acuerdos asumidos ante la OMC sobre medidas eficaces contra las acciones infractoras de la propiedad intelectual, para la tipificación de nuevas conductas y la fijación de disposiciones obligatorias en cuanto a los procedi- mientos, las pruebas y las providencias judiciales (cautelares, definitivas y en frontera). Del artículo 15.11 del TLC es poco lo que el país debe reformar respecto a lo que ya tenemos.

En cuanto a sanciones, la ley actual establece penas de 1 a 3 años de cárcel para los delitos de propiedad intelectual. El TLC señala en el artículo 15.11.26 que “cada Parte garantizará sanciones que incluyan penas privativas de libertad o sanciones disuasorias, o ambas, suficientemente disuasorias de futuras infracciones”. Es decir, que el aumento de la pena de prisión hasta 6 años que se pretende con el proyecto de Ley N.º 16117, no se deriva del TLC. Al contrario, el CAFTA permite fijar sanciones disuasorias e incluso sustitutivas a las penas privativas de libertad.

Si bien la misma Sala Constitucional ha manifestado la constitucionalidad de la represión penal por violación de la propiedad intelectual (Voto N.º 1065-95), las penas privativas de libertad no resarcen a la víctima de este delito, no protegen las obras y han demostrado no tener el efecto disuasor que en el fondo se persigue.

Monto de la sanción. El proyecto de ley consigna parámetros para la cuantificación del castigo por violaciones a la propiedad intelectual. Dichos parámetros no pueden ser medidos como penas disuasorias, sino que responden a un mecanismo para garantizar a la víctima una compensación pecuniaria por el daño moral y patrimonial sufrido. Si bien este extremo tampoco se regula en el CAFTA, en este caso no resulta excesivo en el tanto se trata de facilitar al juez los montos mínimos y máximos para fijar daños y perjuicios.

Si bien los empresarios costarricenses se han opuesto, lo cierto es que, a hoy, los daños y perjuicios en esta materia los fija el juez con criterios menos rigurosos, lo que tradicionalmente ha impedido un verdadero resarcimiento pecuniario a favor del titular de la obra o de la víctima, pues culturalmente no se valora el daño que produce este tipo de delitos. Si a esto agregamos que la persecución penal ha sido infructuosa por la política del Fiscal General de dejarla en manos privadas, la reforma quedará solo en el papel, sin que este tipo de delitos encuentren solución real.

Política criminal y propiedad. La oposición a estas normas se debe a la falta de una política criminal en la materia que hubiese permitido crear conciencia de la importancia de este delito, no solo en la población, sino también en el Poder Judicial, que debe destinar recursos para la persecución penal y la aplicación de medidas cautelares. Debe consolidarse un marco institucional y una conciencia social sólida sobre los efectos nocivos que causan estos delitos en perjuicio de la academia, de los artistas, de la cultura nacional y de la economía local. Si la población toma conciencia de este problema, el remedio penal será sustituido por métodos preventivos y reparadores del daño. Debe existir una política criminal que nazca en la conciencia social de la existencia y efectos del delito, pues el aumento de penas no va a suplir los demás remedios disuasorios que deben ser reforzados e institucionalizados. De tal forma, no resulta oportuno ir más allá del TLC aumentando las penas privativas de libertad, y nuevamente queda en evidencia que debemos adecuar las normas a nuestra realidad social.

Defendimos con vehemencia el Tratado con la conciencia de que el país necesita un cambio cualitativo para insertarse en el comercio internacional procurando un acceso efectivo y justo a los mercados. Pero nuestro voto fue por el tratado y una agenda de implementación ajustada exclusivamente a los compromisos asumidos por el país en el TLC. Tan reprochable es impedir que la voluntad del pueblo se haga efectiva, obstaculizando la aprobación de la agenda de implementación, como reprochable es que se utilice nuestro voto para adoptar normas que exceden abiertamente los resultados de la negociación comercial.

Por Alejandra Castro

lunes, 3 de diciembre de 2007

¡Venezuela reacciona!


Es el primer triunfo de la oposición venezolana luego de 9 años de gobierno chavista, ha logrado por poco, menos de un 2%, y con un 44% de abstención ganar una elección que fue reñida.

A pesar del atraso pasmoso del Consejo Nacional Electoral en dar los resultados, situación que ya provocaba la peligrosa sensación de que algo andaba muy mal, pues el mejor sistema electoral del mundo, (como había dicho Chávez), hace un año había dado rápidamente el resultado del triunfo de Chávez cuando se enfrentó al candidato opositor Manuel Rosales.

Todos los demócratas debemos estar felices con este resultado: el presidente Chávez ha aceptado el resultado, como debe ser, sin embargo, afirmó que no quita ni una coma de su propuesta original.

Finalmente, la oposición tiene una oportunidad muy importante de recomponerse, esta incluye sectores muy distintos entre sí, algunos de esos sectores están solo temporalmente contra Chávez como los chavistas disidentes del partido Podemos. Dentro de esa oposición, los jóvenes universitarios han sido decisivos en esta contienda, participando sin adherirse a ningún partido político, independientes y valientes han enfrentado la maquinaria gobiernista, y con madurez han clamado por la reconciliación nacional al igual que otros miembros de la oposición.

Pero en política los números cuentan. Si bien Chávez perdió, y si recordamos que en la última elección tuvo el apoyo de 7 millones de electores aproximadamente, ahora contó con 4 millones, tres millones menos, pero atención, esos 3 millones de electores tampoco acudieron a votar por la oposición, o sea 1/3 del electorado si bien esta más cerca del presidente, ya podría ser disputado, un triunfo tan cerrado obliga a trabajar más, y crear un contrapeso que el tiempo pueda enfrentar a Chávez.

Freddy Morera

Derrota de Chávez


En ASOJOD celebramos la noticia con la que todo el mundo despertó hoy día: la derrota de Hugo Chávez en en referéndum venezolano. Al igual que en Costa Rica, triunfó la propuesta de la decencia y la razón sobre el populismo y la vulgaridad, pues el electorado se dio cuenta que era lo mejor que podía hacer en pro de la democracia y la libertad.

Escuchar en la prensa parte del discurso de aceptación en la derrota fue maravilloso. En alusión al anuncio de Credomatic, oir a Chávez con un tono de mesura y a la vez de derrota no tiene precio. Pero no hay que cantar victoria y dormirse en los laureles. Chávez y su banda de fascinerosos no tardarán en ir nuevamente a la carga y la próxima vez será con más bríos y más dinero, producto de sus petrodólares. Y siguiendo su ejemplo, y quizá con su patrocinio, muchos otros idiotas se darán a la tarea de hacer de la tierra un "paraíso socialista", de los mismos que la realidad ha demostrado que no son otra cosa que el mismo infierno, por las terribles consecuencias que han tenido. Por eso, todos los que amamamos la libertad y la democracia debemos darnos a la tarea de estar vigilantes, como decía Jefferson. No podemos permitir más elementos como Chávez en el poder, por lo que debemos esforzarnos para hacerle saber a la gente el peligro que bufones como ese representan. Desde sus inicios, ASOJOD se ha dedicado precisamente a eso.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

En Vela


Al pretender aclarar sobre su presencia en la reunión subversiva de los “comités patrióticos”, el 27 de octubre pasado, Ottón Solís revela, con su explicación, un juego en extremo peligroso. Poco importa si presidió o no, o si avaló los acuerdos o no. Lo cierto es que estuvo ahí, según su confesión, y se marchó algunas horas antes.

Las contradicciones se atropellan. Este grupo obedece a la consigna del Melico en abril del 2005: guerra a la institucionalidad democrática, realizada al pie de la letra. En su reunión, en la UCR (sic), el 13 de octubre pasado, este grupo rechazó de plano el resultado del referendo (“la mafiocracia”) por “fraudulento” y las 13 leyes de implementación, anunció una huelga general, desconoció al TSE y a la Sala Constitucional, y proclamó la democracia callejera. Bien lo sabía Ottón Solís, quien estuvo en la patética tarima de los dirigentes del NO, el 7 de octubre en la noche.

En la reunión del 27 de octubre, a la que asistió el líder del PAC, se refrendaron los mismos acuerdos, en contradicción abierta con la posición del PAC, del 10 de octubre pasado, cuando su jefa de fracción, Elizabeth Fonseca, declaró que el PAC se apartaba del movimiento del NO. Luego, el 11 de octubre, esta diputada proclamó que el PAC se comprometía a no obstaculizar las leyes del TLC y que procurarían el trámite de la agenda antes de marzo del 2008. El fundamento político, legal y moral de estos compromisos reside en las declaraciones de Ottón Solís del 8 y del 15 de octubre al decir: “El TLC fue aprobado por los costarricenses y eso significa que es ley de la República”.

Resultado: más de 1.000 mociones de Salom contra el TLC, aliado con el diputado Merino, y la presencia de Ottón Solís en la reunión del 27 octubre con “los comités patrióticos” y la tarima, pese a su certeza previa de los acuerdos subversivos. ¿Por qué, en vez de escabullirse, no se irguió como un líder y no denunció este ataque frontal e indigno a la institucionalidad democrática? Y ¿por qué sus diputados toleran tantas contradicciones que violan los principios morales del PAC?

El desconocimiento de la voluntad popular es un delito. Decir una cosa y hacer todo lo contrario no es moral. Oír los más oprobiosos ataques contra la institucionalidad democrática y callar, o bien escaparse, no es propio de un demócrata ni de un líder político que aspira a la presidencia de la República. Los dirigentes del PAC no han tomado conciencia de que, al actuar así, están jugando con la suerte del país y de su partido. Cerramos con la proclama de Epsy Campbel: “Nos llenamos de patria grande”, en Internet, sobre el referendo, que confirma los desvaríos en el PAC.

Por Julio Rodríguez

viernes, 2 de noviembre de 2007

En Vela


Dos hechos nada más. El sacerdote católico Ronald Vargas Araya, miembro fiel de los comités patrióticos (sic) y de los 92, ha distribuido un documento. Recomiendo su lectura. En el punto cinco propone la fundación de la “República popular y solidaria de Moracia constituida por las provincias del NO (Guanacaste, Puntarenas, Alajuela y San Carlos), al norte de lo que era la Costa Rica de antaño y que soñemos UNA NUEVA PATRIA SOCIALISTA…”. Invita, asimismo, al pueblo a “orar y luchar contra la bestia apocalíptica de siete cabezas y diez cuernos…”. Amén.

Se reunió, el sábado pasado, la Asamblea Nacional Patriótica (sic), presidida por Eugenio Trejos, Ottón Solís, Alberto Salom, Rodrigo Carazo, Rolando Araya, Gloria Valerín, los diputados Merino y Óscar López, en fin, la tarima del 7 de octubre. Todos avalaron entusiastas las propuestas aprobadas por los comités patrióticos (sic), los ahijados del Consejo Universitario de la UCR.


Resumo los acuerdos: rechazar el proceso del referendo y su resultado, y promover “todas las iniciativas nacionales e internacionales” en su contra. Consolidar los Comités Patrióticos (sic) como “instrumentos fundamentales de unidad y lucha, como la expresión social de la salvaguardia de la democracia…”. Combatir radicalmente la agenda de implementación. Exigir la renuncia de los magistrados del TSE, de los cinco magistrados de la Sala Constitucional y de 73 alcaldes, y pedir la expulsión del embajador de EE. UU. Presionar a los diputados del SÍ, dentro y fuera de la Asamblea, “con las acciones necesarias”.

Definir una estrategia de resistencia a nivel nacional e internacional, a partir de noviembre del 2007. Promover el boicot económico de las empresas que apoyaron el TLC y de algunos medios de comunicación. Instar a las autoridades de la UCR para que destinen los recursos necesarios a favor del Semanario Universidad, Canal 15 y Radio Universitaria. El diputado López propuso combatir el “cartel de los hermanos Arias hasta que se debilite por completo”. Eugenio Trejos insistió en la movilización del pueblo. Gloria Valerín anunció “una huelga general”. Carazo invitó a continuar la lucha (sic) y abogó por la democracia participativa (sic). Clausuró el acto, por supuesto, Merino, el líder, ovacionado con delirio por todos los presentes.

De todo, como en botica, sediciosos y extremistas, unidos por su menosprecio de la institucionalidad democrática, y otros, además, aliados por el oportunismo, el miedo y la doble moral: la prédica de una cosa y, luego, la práctica de todo lo contrario. Estamos notificados.

Por Julio Rodríguez

jueves, 1 de noviembre de 2007

Irrespeto a la democracia


Desconocer el resultado del referendo es una irresponsabilidad que están proponiendo algunas voces que apoyaban el NO, cuando incluso la oposición a los proyectos de ley que deben aprobarse es desconocer lo expresado por la mayoría de personas que votamos ese día. Me parece que está bien hacer oposición señalando aspectos de estos proyectos que, de modificarse, traerían ventajas, pero no el oponerse de forma absoluta a ellos pues esto sería tratar de imponer la posición de una minoría sobre la de la mayoría.

EnLos miserables , Víctor Hugo hace un análisis de la situación política de ese momento y apunta las diferencias que hay entre la insurrección y un motín. Primero, señala que ambos son dos clases de cólera: una equivocada y otra con derecho. Del análisis planteado se puede concluir que la insurrección es la cólera con “derecho” pues se da cuando la mayoría se opone a una minoría. Por otra parte, los motines son las cóleras “equivocadas”, ya que ocurren cuando una minoría trata de imponer su criterio a la mayoría.

De esta forma, las voces que están llamando a desconocer el resultado están proponiendo un motín, por lo que vale la pena recordar también dos frases al respecto de los motines expresadas enLos miserables . Sobre la legitimidad de lo que se ha dado en llamar “la democracia de la calle”, se señala: “Lo que el sufragio universal ha hecho en su libertad y en su soberanía no puede ser deshecho por las calles” (pág. 444, Libro II).

Consecuencias económicas y sociales. En segundo lugar, menciona Hugo las consecuencias económicas y sociales de los motines: “Todo motín cierra las tiendas, hace bajar los fondos, asusta a la Bolsa, suspende el comercio, detiene los negocios, precipita las quiebras; se retira el dinero, las fortunas privadas están inquietas, el crédito público perdido, la industria desconcertada; los capitales retroceden, el trabajo es menos pagado, en todas partes reina el miedo, la reacción en todas las ciudades..., no teniendo en cuenta más que este resultado económico, equivale a un desastre, a un naufragio o a una batalla perdida... En suma, los motines han sido funestos” (pág. 442-443, Libro II).

Teniendo esto en mente, de ninguna manera debe ser aceptable la propuesta de desconocer los resultados del referendo pues, por una parte, es desconocer uno de los valores base de nuestro sistema de vida: la democracia; y, por otra, las consecuencias de estas acciones serían contraproducentes y afectarían la situación económica de todo el país, incluyendo a los pobres y pequeños productores, quienes han sido utilizados, precisamente por los que están proponiendo estas acciones, como excusa para no reconocer lo que aprobó la mayoría el 7 de octubre.

Una vez reconocida la decisión de la mayoría, el próximo paso debe ser buscar un diálogo productivo entre todos los involucrados para lograr las herramientas necesarias, con el fin de que todos salgamos ganando de esta situación.

Armando Rojas Esquivel

viernes, 26 de octubre de 2007

¡No comamos cuento!


Ahora resulta que el partido de la acción ciudadana ha presentado junto al diputado Merino y el diputado López nada más y nada menos que 1096 mociones para un sólo proyecto de la agenda de implementcaión. El accionar del PAC no podría resultar más vergonzoso primero se decantan defensores de la voluntad popular, después de que pierden el referéndum salen con el cuento de que no van a impedir la votación de la agenda, pero a pesar de estas promesas hacen lo que hacen y presentan más de un millar de mociones.

Pero el PAC y los diputados del No, no son los únicos que pretenden hacer su agosto ya que los sindicalistas del ICE también amenazan con irse a huelga de tramitarse las leyes de apertura y modernización del ICE las cuales son necesarias para el TLC.

En ASOJOD repudiamos este tipo de actitudes y más aún la hipocrecía que poseen estos grupos, es hora que todos nos demos cuenta quién es quién en este país.

lunes, 22 de octubre de 2007

En Vela


Ayer publicó el Consejo de la Universidad de Costa Rica su “pronunciamiento sobre los resultados del referéndum y el futuro del país”. Nada menos. No recuerdo, en la historia de la UCR, un acuerdo igual. Se trata de una arenga política e ideológica, cargada de sofismas y de inquina, cuyo propósito es dividir al pueblo de Costa Rica, cuestionar la institucionalidad democrática y azuzar a los grupos que no han reconocido el resultado del referendo. Y todo, por supuesto, con el dinero de los costarricenses.

He aquí al Consejo de la UCR como vocero y defensor de los llamados comités patrióticos, los mismos que han utilizado sus instalaciones para proclamar la desobediencia civil y desconocer el resultado del referendo, aplicación fiel de la estrategia suscrita en el teatro Melico Salazar en abril del 2005. El Consejo de la UCR no ha tenido la entereza moral e intelectual de reivindicarse y volver por los fueros de la institucionalidad, la paz social, el respeto y la razón crítica. ¡Qué lástima!

Comienza el Consejo justificando su acuerdo del 18 de abril del 2007 contra el TLC, cuyos deplorables argumentos fueron rechazados, en su hora, por la Sala Constitucional, lo que tampoco le importó, pues siguió proclamándolos a diestro y siniestro (con nuestros recursos); recoge la posición de los grupos más extremistas del NO contra el referendo, osa denunciar “el rompimiento de las reglas democráticas”, censura “la tregua política decretada por el TSE”, confundiendo –inaudito– propaganda y derecho humano a la información, anuncia “la clara división existente en Costa Rica “en cuanto a visiones de la sociedad”, pues, según este Consejo y otros, de un lado estamos los del SÏ, los mercaderes, y del otro, los buenos, los del Estado solidario. ¿No advierten que a todos, a los del SÍ y a los del NO (los demócratas, no los extremistas), nos angustia la situación social del país y estamos luchando por humanizarla? ¿Se logra este objetivo con la confusión conceptual y la lucha de clases?

“La clara división existente” no es fruto del referendo. Este tampoco la descubrió. Es una realidad diaria, concreta y dolorosa, que no se combate llevando agua sucia a sus molinos ideológicos, exaltando al “movimiento opositor” al TLC. ¿Cuál? ¿El que no reconoce el resultado electoral? ¿El que niega la institucionalidad democrática, que el Consejo legitima, ahora, como “instancias de auditoría ciudadana y de control político”?

En fin, en una hora histórica para Costa Rica se le apagó la “luz” al Consejo (no a la UCR). Se unió al liderazgo de Eugenio Trejos (TEC) y renegó de la razón crítica y de la institucionalidad democrática. Quedamos notificados.

Por Julio Rodríguez

¿De qué se trataba?


Si el PAC y la oposición no hubieran insistido en el referéndum, aún tendrían cuerda moral para estorbar su aprobación. Discusión, modificación y determinación de las opciones según su “visión país”.

Pero no. Se la rifaron al referéndum. Apostaron a que ganarían y no fue así. No fue un Dunkerque, la tarima del domingo siete así lo evidencia. Al otro lado no estaban los nazis (una ofensa más del inmaculado Ottón). No fue una retirada triunfante (perdieron el referéndum).

El referéndum es una nueva figura en nuestro Derecho Político y Constitucional. Consiste, en lo esencial, en que el pueblo retoma la capacidad de decisión (suspende por una convocatoria la democracia representativa) y en democracia participativa decide por él mismo.

No se trata de consenso, se trata de una decisión. Ni siquiera se puede hablar de un desempate, es una forma de decidir.

Sin embargo, por razón misma de la normativa del referéndum, si concurre a la decisión más del 40% (en el caso del TLC), el resultado obliga a los órganos públicos, es vinculante, es un mandato, es un imperativo, rige y le puedo poner más expresiones equivalentes a quienes no lo han terminado de entender.

Aquí no se trata de ganador moral, ni siquiera se fue a tiempos extra o penales o moneda. El pueblo decidió y punto.

No se valen condiciones, no se valen toma y dacas, no se puede regatear al pueblo su decisión.

Tampoco se trataba de que el TSE buscara empatar las fuerzas. En un partido de fútbol no se puede pedir al árbitro que le amarre el pie a Riquelme, que no deje correr a Ronaldinho o que le tape los ojos a Gabelo Conejo porque ataja mucho.

Tampoco fue un Fuenteovejuna. Decir eso es una verdadera fijación sexual. Es una forma de decidir y punto. Ganó el TLC y la mayoría y punto.

Menos se puede admitir que los perdedores se sumen los votos de los que no fueron. Eso es una muestra de desesperación y enajenación. Los que no fueron no cuentan. A lo sumo se podrá decir que no les importaba, que estaban en la indiferencia o que no tenían elementos de decisión. Pero adjudicárselos por parte del grupo perdedor es una actitud abiertamente demencial. ¿Qué se fumaron?
No vengan ahora con la hipocresía de la “desigualdad mediática” y violación de la tregua: trajeron a Sanders y compañía, buscaron pronunciamientos de políticos gringos, usaron recursos de las universidades públicas (incluyendo TV y semanario, sabático y carro del Rector de la Patria y el Pueblo), los educadores contaminaron en lugar de enseñar y la Internet pagada por los impuestos se usó contra el pueblo, mintieron e intentaron descalificar a la Sala y al TSE.

Ahora, más bien, deben respetar la decisión del pueblo. Ahora no tienen argumento para bloquear ni atrasar: los cañones de la democracia hablaron, fuerte y claro. ¡Sí al TLC!
Retrasar, regatear o bloquear la decisión del pueblo es un acto sedicioso y traidor. Retratará a quien lo haga. ¿Cuántos de los “doce del patíbulo” van a seguir en su “domingo siete”?
El 7 de octubre el pueblo costarricense tomó una decisión. Así eran las reglas ¿Quién será enemigo del pueblo?

Por Federico Malavassi