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martes, 31 de julio de 2007

La diputada honesta se aumentó pensión en 600%


Recuerdo que hace un par de meses los costarricenses nos asombramos cuando escuchábamos las palabras de -en aquel momento diputada del PAC- Nidia González. La señora anunció que había cometido un error y por eso renunciaba a su cargo, sus palabras parecían muy sinceras, incluso, algunos de sus compañeros de curul la abrazaron por su honestidad, y le prestaron pañuelos para que secara sus lágrimas que bajan por las mejillas como “chorros de agua”, hoy no me queda más que expresar que todo aquello estaba “fríamente calculado” como dice El Chapulín Colorado... las lágrimas eran de “cocodrilo”, y la honestidad ¿qué es eso?
La ex diputada alajuelense renunció a su curul tras aceptar que violentó el Código de Ética del PAC al haber impulsado la creación de una ley que creó un fondo de estabilización para arroceros, del cual ella se habría beneficiado con $16.369, así como otros miembros de su familia arroceros en la zona norte. Aquello en principio parecía un “safis”. Ella haciendo alarde de la ética que debe prevalecer en la función pública renunció a su cargo de diputada; entre aplausos y lágrimas más de uno le ofreció perdón, y le pidió que siguiera... en fin “un error lo comete cualquiera”, sin embargo, toda aquella cátedra de honestidad y ejemplo para la juventud terminó en un abrir y cerrar de ojos.

Pues bien, resulta que la escena más propia de novela, finalizó en menos de cinco días... Doña Nidia solicitó la revisión inmediata de su pensión para equipararla con el último sueldo percibido como legisladora, esto le permitirá recibir un giro mensual cercano al ¡millón novecientos mil colones!, en vez de los ¢300 mil que recibía como educadora pensionada antes de convertirse en “madre de la Patria”. Para que tengan una idea de lo que esto significa les comento que con esa plata se podría pagar mensualmente la pensión mínima a 40 personas de las del Régimen no Contributivo de la CCSS.

Por acciones como esas es que el Primer Poder de la República continúa siendo el sitio más desprestigiado de Costa Rica. Si le consultamos a las personas sobre la labor de los diputados, sin pensarlo dos veces dicen que son “un montón de vagos y ladrones”, eso se ganan las agrupaciones políticas por permitir en sus filas gente que -aunque actúan amparados a la ley- su gestión roza con la honestidad y la moral. ¡Cómo es posible que una persona tenga derecho a subirse la pensión en un 600% únicamente porque fue diputada un año y cuatro meses!
Ojalá que don Ottón Solís tome cartas en el asunto y la deje fuera del PAC por el resto de su vida, porque “la política es para servir y no para servirse”, y aunque no cometió ningún delito porque la ley la respalda... todos estamos de acuerdo en que lo que hizo es “detestable”.

Los diputados honestos que aún quedan en la Asamblea Legislativa deberían correr para aprobar una ley que cierre este tipo de portillos, no es justo para Costa Rica que la gente continúe contaminándose con el “virus de los gemelos Salas”... aquellos ex libertarios que en un “gran gesto de hermanos”, uno renunció para que el otro ocupara dos meses y medio su curul para que solicitara una pensión de ¢1.678.647, en lugar de los ¢600 mil que tenía derecho.

La ex diputada González seguramente tendrá un futuro holgado económicamente, pero no creo que su conciencia esté tranquila sabiendo que con la plata que recibirá se le podría dar comida a un montón de hambrientos de este país.

¡Qué conciencia más negra...! ¿Verdad?


Mario Ugalde, tomado del periódico La Extra

viernes, 27 de julio de 2007

La “ética” del PAC


En mayo de 2005, un emocionado Ottón Solís, líder del Partido Acción Ciudadana (PAC), anunciaba al país que 118 costarricenses aspiraban a una curul y que todos serían sometidos a 70 horas de capacitación. Con la bandera de la ética como estandarte, don Ottón prometía que el PAC llevaría al Congreso a “las personas más idóneas”.

La “escuelita”, según la prensa, incluía exámenes con preguntas profundas: “¿A quién se parece más el PAC, a Pinochet o a Allan García?” o “Entre la persona que da la adhesión a un partido o a un candidato a cambio de un puesto, y la que ofrece un puesto a cambio de apoyo, ¿cuál es más corrupta?”.

De lo pocos que se graduaron y de 7 personas que podía asignar directamente don Ottón, el PAC eligió a sus candidatos a diputado, de los cuales hoy 17 ocupan una curul. Todos firmaron un estricto Código de Ética donde se asegura que, “en su lucha contra la corrupción, el PAC se ha comprometido ante los costarricenses a nombrar personas íntegras y decentes como representantes en la Asamblea Legislativa”.

Lamentablemente, ni las promesas de don Ottón ni las escuelitas, ni mucho menos el Código de Ética, pudieron impedir la “inocentada” de la diputada Nidia González, que se obligo (u obligaron) a renunciar a su curul días atrás.

¡Inocentada! Firmar un proyecto de ley que beneficia a su familia: ¿un “error” del que no se percató, a pesar de que integraba la comisión donde se discutió la iniciativa?

Más que inocentada, como la llamó Alberto Salom, tratando de defender lo indefendible, estamos en presencia de una bofetada ante lo prometido a los costarricenses y a la ética de la que tanto hablan el PAC y su líder, lo cual se evidencia con la renuncia de la señora González, y más aún al ocurrir la renuncia un año después de haber cometido esa equivocación.

Ahí uno se pregunta: Y los otros 16 diputados del PAC ¿por qué callaron? ¿Por qué corrieron a pedir la renuncia solo al enterarse de que la prensa estaba profundizando en la investigación del tema? ¿Dónde quedó el compromiso de ser leales a la patria sobre cualquier otro interés, como dice su Código de Ética? No se vale comer galletas, pero sí ocultar errores.

¿O será que, como han dicho los medios de comunicación, era mejor acallar el asunto rápido y evitar que otros sectores acrecentaran la versión de que los intereses de ciertas personalidades del PAC en el sector arrocero (al que pertenece doña Nidia) son uno de los grandes motivos por los que ese partido se opone al TLC?

De ¢300.000 a ¢1.900.000. La semana pasada, la “ética del PAC” vuelve a estar en entredicho, pues la exdiputada Nidia González, el pasado 5 de julio, solicitó ante la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional, reajustar su pensión según los últimos salarios percibidos como diputada, lo que subirá su pensión a ¢1.900.000, en vez de los ¢300.000, que percibía tan solo hace un año y dos meses.

Si bien es cierto que los derechos adquiridos en materia laboral son irrenunciables, por lo que el aumento de su pensión es legal, también lo es el hecho de que las personas pueden renunciar a parte de su pensión si así lo desean, pudiendo ser para este caso una opción, partiendo del hecho de que el aumento se deriva de una función ejercida en solo 14 meses y, peor aún, que su labor culmina con una renuncia por conflicto de intereses, al apoyar un proyecto de ley que la beneficiaba directamente.

¿Qué pasará ahora con la militancia de la exdiputada en el PAC? Pues según había augurado su líder, el solicitar ese aumento “sería otro error” y “violaría todos los principios éticos”.

Son muchas las interrogantes y uno se cuestiona lo que dijo la diputada González en su carta de renuncia: “El PAC nació a la vida política del país como respuesta a la pérdida de valores de los políticos y a la corrupción imperante”. Hoy, los hechos prueban que no tiene razón y que, como decía Aristóteles, “la única verdad es la realidad”.

Por Luis Carlos Araya Monge
Tomado de la Nación

Una cosa es verla venir...


Bien lo dice el dicho: “Una cosa es verla venir, y otra bailar con ella”. Ahora, el turno de bailar, de tirarse a pista, le llegó al Partido Acción Ciudadana (PAC), pero, por lo visto, no sabe qué pasos dar con su exdiputada Nidia González Morera, quien, apenas dejó la silla que ocupó por 14 meses en el Congreso, corrió como maratonista a la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional a que le subieran la pensión de ¢300.000 a ¢1,8 millones mensuales: 600% más.

La señora, con ese “meneo”, dejó mudo al PAC, donde ningún líder ha podido dar explicaciones convincentes de qué ocurrirá con ella. Es más, quien una vez dijo que, si esta educadora solicitaba revisar su pensión, quedaba fuera del partido, hoy no ha dado la cara, y quienes sí han abierto la boca fueron muy precavidos: no se actuará de oficio, sino que habrá que esperar que alguien la denuncie.

Tal respuesta da para pensar que el PAC tiene dolor de pies para tirarse a pista con el caso de doña Nidia o que el partido padece hoy el mismo sopor de hace un año, cuando se supo que la entonces diputada, de familia arrocera, promovió un proyecto de ley para beneficiar a los arroceros... Pese a que se le cuestionó por un posible conflicto ético, el partido y sus diputados dejaron embodegado ese arroz.

Así, la vara con la que el PAC mide a sus adversarios, se queda corta, se ablanda, a la hora de valorar los errores de los suyos. Eso, sin duda, refleja el arroz con mango que se tiene el PAC en cuanto a sus conceptos éticos.

El caso de doña Nidia, sin embargo, es un asunto en el que no solo el PAC debe actuar, sino también Liberación, Unidad, Libertario, Restauración Nacional, Frente Amplio y Accesibilidad sin Exclusión. Es decir, es un tema en el que estos partidos pueden demostrar cuán comprometidos están contra los privilegios de la clase política.

La primera acción es reformar la vergonzosa Ley 2248, llamada Sistema de pensiones y jubilaciones del Magisterio Nacional, que permite a los educadores elevar su pensión mediante un cálculo que incluya el último salario más alto.

Está bien el “recálculo”, pero no para quienes ejerzan puestos de elección popular, de tipo diplomático, de jerarquía ministerial, dígase, para quienes pasan fugazmente por la alta función pública con el objetivo de obtener una pensión de lujo.

El PAC, por lo ocurrido, está llamado a dar el primer paso para aplicar esta reforma.

Por Armando Mayorga
Tomado de la Nación

viernes, 20 de julio de 2007

¿Qué PACsa?


¿Qué pasa con el Partido Acción Ciudadana, que tanto habló en campaña sobre la transparencia y que tanto cacarea de control político y conflictos de intereses en la Asamblea? Hoy nos damos cuenta que la ex diputada Nidia González solicitó ante la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional la revisión de su pensión para que se le adecué según el salario más alto percibido en los últimos meses, o sea, los 1.8 millones de colones que ganaba como diputada. ¿Y el PAC? bien gracias, como si la cosa no fuera con ellos.

En ASOJOD recordamos a Alberto Salom denunciando con ímpetu un supuesto conflicto de intereses de la diputada Evita Arguedas respecto a su participación en la comisión que vería la ley de telecomunicaciones. Pero lamentablemente no recordamos a ese diputado haciendo lo mismo contra su compañera de fracción cuando esta tramitó un proyecto de ley que buscaba crear un fondo de estabilización para arroceros, con el cual ella recibió más de $16.000. ¿Por qué Salom no pegó el grito al cielo en esta ocasión? ¿Será que el control político sólo aplica para las otras fracciones pero no para la propia?

Lo que si recordamos es que Ottón Solís, el caudillo del PAC, amenazó con expulsar a Nidia González de ese partido si ella solicitaba aumentar su pensión, pues con ello violaría todos los principios éticos del partido. Bueno, esperamos que de verdad don Ottón cumpla esta promesa lo más pronto posible y que no sume a su ya larga lista de incoherencias un indulto a la señora González.

Que de verdad hagan lo que predicen, pues si aseguraron al electorado ser un partido transparente y comprometido en la lucha contra la corrupción, deben cumplirlo aún cuando se trate de sus propios compañeros de fracción y partido. Si no, qué vergüenza.


Para ver la noticia completa, acceder a http://www.nacion.com/ln_ee/2007/julio/20/pais1174328.html