Mostrando las entradas con la etiqueta Chávez. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Chávez. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de junio de 2009

Venezuela está sola

Aeropuerto de Caracas, Venezuela, 11 de Junio de 2009. Delante de mí camina una mujer blanca, de unos cincuenta años y de apariencia potentada. Se dirige a la clase business de Lufthansa. Al verla, un policía le exige el pasaporte. La mujer, que no había hecho o dicho nada, le dice que se espere un momento porque sus manos están ocupadas con maletas. El policía, contrariado ante la falta de sumisión de la señora, la detiene y le impide volar. Un ejemplo más de la arbitrariedad con la que las autoridades bolivarianas de Venezuela abusan del poder que les da el ex teniente coronel Hugo Chávez.

Después de un intento fallido de golpe de estado en Febrero de 1992, Chávez ganó unas elecciones democráticas en diciembre de 1998. Desde entonces, ha intentado imponer lo que llama “revolución bolivariana”, una revolución que, creo, se ha basado en cuatro ejes fundamentales. El primer eje es político: desde en 1999 Chávez ha ido sometiendo a los partidos políticos de la oposición a una campaña de hostigamiento, persecución y asfixia económica y mediática. El proceso culminó en las elecciones municipales de noviembre de 2008, cuando los opositores Antonio Ledezma y Manuel Rosales ganaron las alcaldías de Caracas y Maracaibo respectivamente. Lejos de aceptar los resultados democráticos, Chávez reescribió las leyes y creó un ente por encima de la alcaldía de Caracas desposeyendo al alcalde de todo poder efectivo hasta el punto que Antonio Ledezma no puede ejercer su cargo. El alcalde electo de Maracaibo, segunda ciudad más poblada de Venezuela, corrió peor suerte si cabe: ante las acusaciones de corrupción y la falta de garantías que le ofrecía un sistema judicial entregado al régimen, Manuel Rosales optó por exiliarse en Perú.

El segundo eje, el mediático-informativo, consiste en ir estrechando el nudo a la libertad de expresión. Ante las constantes amenazas de los “círculos bolivarianos de la verdad” la mayoría de los medios de comunicación han ido claudicando uno tras otro. En 2007 sólo quedaban Radio Caracas Televisión y Globovisión. El 27 de mayo de 2007 se produjo uno de los mayores atentados a la libertad de expresión que ha vivido América Latina en los últimos 30 años cuando Radio Caracas fue cerrada por expreso mandato presidencial y ante la pasividad de los tribunales de justicia y la opinión pública internacional. Y la semana pasada tuve la oportunidad de comprobar que Globovisión está a punto de seguir el mismo camino: la única cadena televisiva independiente que todavía se atreve a exponer a la luz pública los abusos y los fracasos del socialismo del siglo XXI se enfrenta a una desproporcionada multa de 2,5 millones de dólares cuyo impago la va a obligar a cerrar. El presidente del canal y magnate de la automoción, Guillermo Zuloaga, ha sido acusado de irregularidades en el almacenamiento de vehículos y “violación de las leyes medioambientales” por (por favor no se rían) poseer algún animal disecado en su mansión particular.

El tercer eje, el económico, es eso que Chávez llama el “socialismo del siglo XXI” y al parecer consiste en ahogar la economía a través de la persecución de empresarial: los propietarios de negocios son sistemáticamente amenazados y vilipendiados por unas autoridades que no dudan en expropiar las fábricas de quien no se somete. Venezuela ha caído hasta las últimas posiciones del mundo en los rankings internacionales de competitividad, calidad institucional, infraestructuras, libertades, eficiencia empresarial, sanidad y educación. Docenas de entidades reguladoras impiden que las empresas operen y compitan en un entorno internacional. La arbitrariedad y el abuso de poder que demostró el policía del aeropuerto no hacen más que fomentar la corrupción rampante de un sector público ineficiente y voraz. Los industriales se levantan cada día con la espada de Democles de la nacionalización, sabiendo que el sistema judicial no les va a proteger de los abusos del tirano. En 1999 había 14000 empresas en Venezuela. Hoy solo quedan 8000. Los alimentos escasean. Los índices de pobreza se disparan. Los jóvenes más preparados han huido o están huyendo del país en busca de la libertad, la ilusión y las oportunidades que la revolución bolivariana les niega. El socialismo del siglo XXI está conllevando el mismo fiasco económico, la misma miseria, la misma falta de libertad, la misma corrupción rampante y la misma pobreza que el socialismo del siglo XX. Porque el socialismo que ya fracasó en Europa del Este, en China, en la Unión Soviética, en Corea del Norte o Cuba es una ideología que no funciona y que no va a funcionar por más que Chávez utilice la factura del petróleo para camuflar sus catastróficas consecuencias.

Y claro, ante ese evidente fracaso, el descontento de la ciudadanía es cada vez mayor. Pero, con el sistema político secuestrado, la libertad informativa exterminada y el poder económico sometido, esa insatisfacción popular no sale a la luz pública. Sólo queda la presión internacional y eso es lo que mantiene vivo a Chávez porque los Estados Unidos están demasiado preocupados buscando terroristas en oriente medio y los europeos seguimos enamorados de cualquier payaso que tenga un discurso antiamericano. Y ese es el cuarto eje de la revolución bolivariana: una política exterior con marcado discurso antiamericano. Es la manera de comprar la opinión pública de la IPPE (Internacional Papanatas Progresista Europea, Barbeta dixit). Venezuela está mal. Y lo que es peor: Venezuela está sola.

Xavier Sala-i-Martin

miércoles, 28 de enero de 2009

Obama ganó el primer round


¡Pobre Hugo Chávez! Tras contemplar las primeras medidas tomadas por el presidente estadounidense Barack Obama, el líder populista venezolano y sus discípulos en Latinoamérica deben estar pensando: "Contra [George W.] Bush estábamos mejor''.

En sus primeros días en la Presidencia, Obama ordenó el cierre de la prisión de la base naval de Guantánamo, Cuba, en el término de un año, firmó un decreto que prohíbe torturar a los prisioneros de Estados Unidos en cualquier parte del mundo, abrió los registros de la Casa Blanca para hacer su Gobierno más transparente, y reiteró de diversas maneras el mensaje de su discurso inaugural dirigido a los demagogos antiestadounidenses, de que "sus pueblos los juzgarán por lo que sean capaces de construir, no por lo que destruyan''.

Al revertir algunas de las políticas de Bush que más alentaron el sentimiento antiestadounidense en el mundo entero, Obama ha empezado a moverle el piso a Chávez y a otros demágogos aspirantes a presidentes vitalicios que han construido sus carreras políticas culpando a Estados Unidos por el atraso de sus países.

Obama ganó el primer round. Los ha puesto a la defensiva. De repente, les resulta difícil recitar su cartilla de improperios contra un presidente joven, afroamericano, que con frecuencia tiene índices de aprobación más altos en sus propios países que ellos mismos.

Hasta el dictador cubano Fidel Castro --el máximo maestro del arte de usar a Estados Unidos como chivo expiatorio de las falencias de su país --trata a Obama con guantes de seda. En una columna la semana pasada, Castro dijo que no duda de la "honestidad'' de Obama, aunque agregó que todavía es muy temprano para evaluarlo.

Ahora bien, si Obama quiere renovar el liderazgo de Estados Unidos en las Américas, como prometió durante la campaña, debería adoptar las siguientes medidas adicionales --algunas de las cuales ya están siendo estudiadas por sus colaboradores-- antes de la Cumbre de las Américas que se llevará a cabo en Trinidad Tobago el 17 de abril:

* Antes de llegar a su primera cumbre internacional en Londres, el próximo 2 de abril, Obama debiera proponer la inclusión de Brasil y México en el "Grupo de los 8''. Este grupo, que se reúne todos los años para tratar de solucionar los problemas más graves del mundo, está constituido por Estados Unidos, Japón, Rusia, Canadá, Italia, Alemania, Francia y el Reino Unido.

* Anunciar la designación de un Enviado Especial a las Américas, que tenga acceso directo a Obama. El cargo fue desempeñado por el ex jefe de gabinete y compañero de kindergarten de Bill Clinton, Mack McLarty, durante el gobierno de Clinton, pero fue descontinuado por Bush.

* Tomar medidas que permitan a los estadounidenses usar sus seguros de salud en hospitales del extranjero. Eso ayudaría a solucionar la crisis de los servicios de salud estadounidenses, contribuiría a reducir el déficit presupuestario de Washington, y representaría una enorme inyección de dinero para las industrias de la salud y el turismo en Latinoamérica.

* Debería concretar la promesa de campaña de reducir la dependencia estadounidense del petróleo extranjero y crear una "Alianza Energética de las Américas'', dando fondos y asistencia técnica para las industrias exportadoras de combustibles alternativos de toda Latinoamérica. Eso ayudaría a todos (salvo a Chávez, claro, que vive del petróleo).

* Pedirle al Congreso la aprobación de acuerdos de libre comercio con Colombia y Panamá. Obama se opuso al acuerdo con Colombia durante la campaña, pero ahora podría firmar algunos acuerdos laterales y respaldarlos activamente.

"El continente busca un cambio de tono, pero también busca ciertas acciones específicas'', me dijo Eric Farnsworth, vicepresidente de la Sociedad de las Américas, con sede en Nueva York, quien es coautor de un nuevo informe sobre La construcción de una agenda hemisférica de crecimiento que incluye algunas de estas ideas. "Obama debería aprovechar la oportunidad de la Cumbre de las Américas para crear desde el principio una atmósfera positiva''.

Mi opinión: estoy de acuerdo. Si lo hace, Obama desarmará aún más a Chávez, Castro y a otros mandatarios narcisistas-leninistas de la región.

Obama podría inspirarse en lo que dijo la semana pasada el encargado de negocios estadounidense en Bolivia, Krishna Urs, después de que el presidente Evo Morales afirmara, sin evidencias, que Washington está conspirando contra su gobierno. Urs, quien estaba en la audiencia, se marchó de la sala, y más tarde exigió que el gobierno boliviano "deje de usar a Estados Unidos como una ficha en su política interna''.

Obama podrá exigir que los líderes extranjeros sean juzgados por lo que construyan --y no por lo que traten de culpar a Washington-- si sigue siendo visto en el resto del mundo como un líder bien intencionado, y creíble.

A juzgar por sus primeros días en la Casa Blanca, empezó muy bien.
Andrés Oppenheimer

jueves, 21 de junio de 2007

La cajita feliz vs. “la cajita social lista”


Yo soy de la generación que creció coleccionando los juguetes que venían en la cajita feliz (”happy meal”) de Mc Donald’s. En Venezuela los niños en las escuelas públicas de Caracas ahora reciben algo un poco distinto: “la cajita social lista”. Es de color rojo y el papel en el que están envueltos los alimentos dice “Con Chávez, un solo gobierno”. El secretario de educación dice que no se trata de un intento de adoctrinamiento puesto que ese lema no va dirigido a los niños.

McDonalds cajita felizSeguramente, esta cajita que contiene una galleta semidulce, una gaseosa y un cuarto de leche no logrará destronar a la cajita feliz. Es lamentable que algunos padres de familia no tengan cómo evitar el adoctrinamiento de sus hijos. “Yo no tengo dinero para enviar a mis niños a un colegio privado y entonces tengo que soportar este burdo intento de manipulación“, dice una madre de familia. Yo creo que ella no tiene mucho de qué preocuparse por ahora, sospecho que los niños seguirán prefiriendo la cajita feliz por sobre la cajita “sociallista”.

Por Gabriela Calderón
Tomado de Libremente

lunes, 11 de junio de 2007

La gente PAC y el NO


Muchos han dicho que política es educar. Por lo tanto, quienes mienten en la política no educan, corrompen el sistema. Quienes se oponen al TLC con la tesis de que es preciso renegociarlo no dicen la verdad, porque es inaceptable que aleguen ignorancia de la realidad.

A principios de mayo del 2007 quedó demostrado el grado de oposición que existe dentro del Partido Demócrata en Estados Unidos (que controla las dos Cámaras del Congreso) para firmar acuerdos de libre comercio con otros países. Inicialmente los líderes de ese partido, en ambas Cámaras, se negaron a aprobar el TLC con Panamá y Perú, y fue después de grandes esfuerzos por parte de la administración Bush cuando se logró la aprobación. Aun así, congresistas demócratas acusaron a sus propios líderes de venderse a los intereses comerciales internacionales y de sacrificar a los trabajadores estadounidenses.

Nociva presión. El Partido Demócrata está dividido en el asunto del libre comercio, y quienes entre ellos se oponen tienen razón. Estos tratados están resultando en una caída de los salarios de los trabajadores en ese país. La importación de bienes producidos en países del Tercer Mundo que requieren mucha mano de obra, inevitablemente resulta en la pérdida de empleo de trabajadores homólogos norteamericanos que generalmente son mejor pagados. Sostienen los legisladores demócratas, con fundamento en estadísticas sobre el tema, que las importaciones del Tercer Mundo hacen más pobres a los trabajadores estadounidenses. Por lo tanto, una importante mayoría de los demócratas en el Congreso sostiene que, por un tiempo indefinido, los TLC con países del Tercer Mundo continuarán ejerciendo una nociva presión sobre los salarios en su país.

Está claro, pues, que la probabilidad de que Costa Rica pueda renegociar el tratado ya firmado con Estados Unidos en los próximos dos años es cero. Esto lo saben o lo deberían saber quienes en Costa Rica dicen que no se oponen al TLC, sino que lo que quieren hacer es renegociarlo. ¿Cómo se puede, sin ofender, calificar a estas personas?

Recientemente, se destapó una conspiración de la alianza de Castro y Chávez dirigida a debilitar la democracia costarricense haciendo que con el rechazo del TLC Costa Rica acompañe en la pobreza a los países de la nueva órbita comunista del eje Castro-Chávez. En sus declaraciones, Castro describe esa alianza como “el eje articulador de nuestros diversos movimientos en la región centroamericana”. Ojala que entre esos “diversos movimientos” no se encuentren instituciones políticas costarricenses. Desacredita, además, el sistema electoral costarricense anunciando, antes de celebrarse, “un fraude en el referendo sobre el TLC”. Es evidente que Castro y Chávez saben para dónde van y actúan con coherencia ideológica y política al tratar de desestabilizar la democracia costarricense.

Salieron del clóset. Se pregunta uno qué pensarán los partidarios del PAC al verse acompañados de personas como Castro y Chávez que ya salieron del clóset, que se meten en la vida de Costa Rica y abiertamente le piden al pueblo de este país que se opongan al “sí” y al TLC. ¿Hasta dónde puede llegar la lealtad de los partidarios de don Ottón para que lo acompañen en esta actitud?

Independientemente de las consecuencias del rechazo del TLC, del aislamiento de nuestro país del mundo civilizado, de la reducción de las inversiones, del desempleo o del empleo barato, del aislamiento de la tecnología moderna, pero, sobre todo, de la fuga de nuestros jóvenes en busca de mejores oportunidades en el extranjero, independientemente de todo esto, ¿qué persona sensata puede negar que costarricenses que apoyan el “no” y que están en contra del TLC, al buscar fines comunes, son “compañeros de viaje” de Castro y Chávez?

Jaime Gutiérrez Góngora, tomado del periódico La Nación