viernes, 29 de febrero de 2008

Invitación


La ASOJOD se complace en invitarlos a la siguiente actividad:

Fecha: Jueves 6 de marzo, 2008

Hora: 6 pm-8 pm

Lugar: Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica, San Pedro de Montes de Oca

Tema: pensamientos políticos y la Reforma del Estado para Liberalismo, Socialcristianismo y Socialdemocracia.

Expositores:
Rodolfo Piza (Liberalismo), Orlando Morales (Socialcristianismo) y Sergio Alfaro (Socialdemocracia)

La actividad es gratuita y no hace falta inscribirse. Esperamos contar con su presencia.

Viernes de recomendación


Como parte del tema de la Escuela Austriaca de economía, en ASOJOD queremos presentarles este interesante planteamiento epistemológico que busca, en términos lakatosianos, resolver el problema del apriorismo metodológico. El artículo se llama Lakatos y la reconstrucción metodológica de la Escuela Austriaca de Gabriel Zanotti y es un poco denso, por lo que cualquier duda pueden comunicarse con nosotros para intentar resolverla.

jueves, 28 de febrero de 2008

Falsas dicotomías


Vivimos en una época cada vez más pesimista y en ninguna parte es más palpable que en el alarmismo sobre la globalización o el choque de civilizaciones. Aún peor, al apoderarse de nuestra manera de pensar, no permite una clara discusión de los retos que el mundo encara.

Sencillamente pregúntese: si la globalización y los cuestionamientos sobre la justicia económica local en realidad son el “megaculpable”, ¿cuál es la fuerza compensatoria que se puede aplicar por igual y en todas partes? ¿Hay tal vez una estrategia que satisfaga las necesidades de todas las partes en el plano local y que ayude a avanzar más allá de falsas dicotomías de protección contra ganancia, de incentivos contra bienestar o de local contra global?

Un enfoque, tipo láser, de este asunto tiene toda la importancia, dado que, a profundidad, virtualmente todo participante en el debate cae en la cuenta, en última instancia, de que mantener un rumbo de crecimiento sólido es la clave para garantizarse un mejor futuro. Al planear ese rumbo, una cosa es segura: la necesidad de las sociedades de permitir a sus ciudadanos el llevar una vida con sentido y productiva sólo ha aumentado.

Para muchos legisladores y defensores de políticas, la sostenibilidad –social, económica y ambiental– es la respuesta decisiva. Pero, como un santo grial, se mantiene esquiva. Luego, aparecen quienes apuestan a la capacidad empresarial. Argumentan que los seres humanos, desde hace mucho tiempo, han dedicado sus energías al comercio, combinando curiosidad y riesgo. En ese esfuerzo, los emprendedores han ayudado a acortar las distancias alrededor del mundo durante miles de años.

De la mano. Desde mi punto de vista, en vez de considerar la capacidad empresarial y la sostenibilidad como mutuamente excluyentes, es vital reconocer que van de la mano. El afán humano de crear, explorar y mejorar la suerte de uno en la vida es particularmente importante para nuestros tiempos. ¿Por qué? Debido a que tiene el potencial para ser una fuerza democratizadora y una herramienta clave para lograr la sostenibilidad alrededor del globo.

Facilitar empresas emprendedoras promueve la democracia porque altera el ordenamiento social: acaba con jerarquías y clases sociales atrincheradas que reprimen la competencia y se apoyan en favoritismos políticos. Lo que surge es una meritocracia que fortalece a la sociedad democrática.

Desde los visionarios comerciantes hasta el más humilde tendero, los emprendedores tienen éxito solamente hasta el grado que las innovaciones que traen al mercado ofrezcan una mejoría venerable y duradera en las vidas de sus clientes.

Con demasiada frecuencia, la capacidad empresarial se confunde con una crasa versión del capitalismo, pero es importante reconocer que no se trata –en primer y más importante lugar– de maximización de las ganancias.

Los emprendedores empresariales son innovadores que ayudan a crear la espina dorsal de la sociedad local. Son ellos los que adaptan las tecnologías existentes a los gustos y costos locales; los que crean y revolucionan servicios básicos; los que dan el empuje a la adaptación y el aprendizaje que permiten a las sociedades mantenerse dinámicas; y quienes asumen los riesgos necesarios para que las sociedades cosechen cualesquiera recompensas.

En el corazón. Ya sea en el caso de los pequeños negocios, que dan posibilidades a los pobres mediante la creación de empleo y el suministro de bienes, o el de las grandes empresas que reducen costos y fortalecen la economía nacional y global, el trabajo de los empresarios está en el corazón del desarrollo y la sostenibilidad económica y social, al tiempo que es un prerrequisito para cualquier estado de bienestar social.

Al dar poder a los pobres –creando riqueza y elevando los niveles de vida–, los emprendedores empresariales abren oportunidades para los recién llegados y llevan a la sociedad entera hacia un cambio social duradero.

Para que no lo olvidemos, a menudo, si no es que siempre, ha sido el dinamismo de los emprendedores empresariales lo que ha ayudado a las sociedades estancadas y moribundas a sobreponerse al maltrato político y a la supresión deliberada de la oportunidad económica.

Dada la multitud de presiones en la agenda global, junto con el asunto de recursos limitados y que disminuyen, también rápidamente se está poniendo en claro lo vital que son los empresarios “reales” en el camino a alcanzar sostenibilidad y progreso social en el Asia, Oriente Medio o África que están en desarrollo.

O tomemos el ambiente como otro ejemplo. Dadas las presiones ambientales muy bien definidas que encara la comunidad global, es evidente que las ganancias futuras se acumularán para aquellos que –utilizando su conocimiento, capital y sentido de toma de riesgos– desarrollen soluciones efectivas en cuanto a costos para lo que actualmente todavía parecen problemas desmandados.

Agentes claves. Las personas que tienen éxito en esa tarea son ampliamente aclamadas como agentes de cambio. De hecho, están propensos a ser los agentes de cambio claves de nuestra época.

En ambientes muy alejados de la esfera de los emprendedores empresariales, es sorprendente la forma en que la frase “agente de cambio” se ha convertido en algo de tanta honra, y no solo en la jerga de la actual campaña presidencial en Estados Unidos.

Mientras que el título se otorga gustosamente a algunos legisladores, y de manera más amplia a activistas sociales, rara vez se usa para describir a los emprendedores empresariales. Y, sin embargo, ambos tipos de innovadores comparten el deseo de crear un tipo de levantamiento y alteración que cambie la sociedad para mejorar.

Este es un momento muy oportuno para considerar a los emprendedores empresariales como los agentes de cambio por excelencia. Son una fuerza democratizadora global que todos deberían adoptar, y a la que deberían dar una cálida bienvenida.

Carl Schramm

Mojigatería lúdica

En ASOJOD hemos visto con pesar la noticia de que el gobierno costarricense intentará poner todos los obstáculos necesarios para impedir la entrada de una compañía rusa de casinos que desea invertir en nuestro país, con la justificación de que aparentemente detrás de esta compañía se esconde toda una organización mafiosa dedicada al narcotráfico y al blanqueo de capitales. Pues bien, el asunto no acaba ahí, pues basta con escuchar las declaraciones de muchos de nuestros políticos para darse cuenta que la causa primigénea del impedimento remite a cuestiones "morales", específicamente al elemento de vicio que se esconde detrás del juego.

El Editorial de La Nación de hoy día da validez precisamente a ese argumento, pues es un derroche de mojigatería de tal modo que llega a crucificar a la actividad lúdica en general, poniéndola como una actividad hermanada con el narcotráfico y la mafia criminal. Ex ante, tanto el gobierno como el editorial de La Nación definen a todas las personas vinculadas con los casinos como los seres más despreciables de la Tierra, cerrándo las puertas a la posibilidad de que entre ellos exista algún individuo honesto.

En ambos casos se refleja el conjunto de ideas predominantes en nuestro país respecto a ciertas actividades empresariales. Una vez más, el gobierno busca legitimarse en una serie de valores compartidos por la mayoría de los costarricenses para prohibir actividades que, según ellos, resultan nocivas para el individuo. Ya lo hemos dicho en otras ocasiones, se trata de proteger y salvar al individuo de sí mismo y enrumbarlo en el camino del bien y la santidad para que disfrute del paraíso.

Así pues, la exhortativa que envía el Editorial de La Nación para "revivir la ley sobre casinos, que la Asamblea Legislativa no pudo votar (1998-2002) por la oposición vehemente de un prominente diputado, por cuanto, según él, esta legislación restringía la libertad individual" resulta hilarante justamente porque, en otras palabras, está pidiendo a las autoridades que produzcan una maravillosa ley que no sólo cortará de raíz el problema sino que también nos protegerá de nuestras propias desviaciones, ilusiones ambas típicas de una mentalidad pro ingeniería social que no creíamos tuviera la línea editorial de ese rotativo.

El asunto de fondo es que, per se, el juego y los casinos no son malos como tampoco lo son los bares, los motele o los sportbooks. Las personas que asisten a esos lugares o utilizan esos servicios tienen muy claro cuáles son los beneficios y perjuicios que podrían obtener y están dispuestos a arriesgar su patrimonio porque valoran más lo que pueden obtener. Y ese es un derecho que corresponde al ámbito privado, el cual no debería ser intervenido por el gobierno. A pesar de que a muchas personas no les gusta el juego, el licor o el tabaco por considerarlos vicios, eso no es justificación para que se intente anteponer un código de valores a otro. Si simplemente no les gustan esas actividades, que no las realicen, pero que dejen a aquellos que si las aprecian realizarlas. Soslayar ese principio fundamental es irrespetar el concepto de libertad y de convivencia pacífica, pues si para los unos se debería prohibir lo que no les gusta, los otros estarían legitimados para solicitar lo mismo y al final viviríamos en un completo caos, sometidos al imperio de la fuerza, donde el grupo más grande de bándalos es capaz de imponernos su visión del bien y del mal.

Por ello en ASOJOD les tenemos una solución muy sencilla para estos problemas: legalizemos la venta de droga. Son ininmaginables el dinero así como los problemas de violencia que nos ahorraríamos con tan sólo legalizarlas. El mejor ejemplo de eso fue la época de la prohibición en los Estados Unidos, pues con ella vino de la mano el contrabando, la mafia, el mercado negro, etc.

miércoles, 27 de febrero de 2008

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martes, 26 de febrero de 2008

Creacionismo

En este video se muestra como una banda de fanáticos religiosos pretenden que el creacionismo sea enseñado en las clases de ciencia. Lo que plantea una interrogante muy interesante, cuáles son los límites de las potestades de los padres respecto a sus hijos, tienen estos el derecho a educar a sus hijos de cualquier forma sin importar que tan absurda, falsa o aberrante sean sus creencias. En ASOJOD nos parece que este es un tema de suma importancia, al fin y al cabo los niños son el futuro y que tan bueno este sea depende muchísimo de que actitudes y valores se esten transmitiendo en las familias y escuelas, el debate esta abierto esperamos sus opiniones.


McCain, un cabezón con mal genio


Dado que las primarias de los demócratas siguen bien empatadas, pero las de los republicanos ya han dado un ganador claro, parece el mejor momento de hablar de quién es John McCain, qué defiende y si a los liberales debería gustarnos, o no. Como suele suceder, tiene cosas buenas y malas, y siendo un político, las malas son más numerosas. Pero no son quizá tantas como pudiera parecer a primera vista.

A McCain se le ha criticado por estar más a la izquierda de lo que le gusta al partido y ser adorado por los medios progres estadounidenses. Pero quizá la principal razón para ello sea más su carácter que sus ideas. No es una persona diplomática ni sabe llevar el desacuerdo con elegancia, de modo que tiende a descalificar al adversario en lugar de argumentar. Y como sus posturas, en diversas y especialmente polémicas ocasiones, han sido distintas o incluso opuestas a las de su partido y su base, los destinatarios de sus invectivas han terminado siendo a menudo sus propios correligionarios. Normal, entonces, el cariño que recibe del New York Times, el Washington Post y demás templos de la progresía y la manía que se le tiene en su propio bando.

Una ventaja de ese carácter endemoniado suyo, seguramente heredado de su historial militar y familiar, pues su padre y su abuelo fueron almirantes y él estuvo preso del Vietcong cinco años, es que no es un candidato que cambie de ideas así como así. Él cree en lo que cree, y aunque pueda cambiar de opinión, no lo hace con frecuencia ni por ganar votos. No se le puede acusar de veleta como sí se hizo con Mitt Romney. Así, es fácil hacerse una idea de cómo sería una presidencia suya; basta mirar su historial.

En temas de libertades civiles, McCain no es un defensor a ultranza de los derechos individuales, sino un pragmático que igual puede defender que atacar una libertad concreta por lo que estima son sus resultados. De ahí una de las peores cosas que ha hecho en su carrera, juntarse con el muy izquierdista Feingold para aprobar una ley que coarta gravemente la libertad de expresión durante las campañas políticas, seas o no obispo. También es enemigo de la libertad de poseer armas de fuego.

Tampoco es precisamente el candidato ideal en asuntos medioambientales. Votó en contra de que se extrajera petróleo de Alaska y cree que el hombre está provocando el calentamiento global. Aquí, en cambio, su pragmatismo es una ventaja: no es tampoco un fiel seguidor de las paparruchas apocalípticas de Gore y cree que el camino hacia la independencia energética y la reducción del CO2 en la atmósfera es la energía nuclear, y que cualquier acuerdo sobre restricción de emisiones debe contar con China e India, lo que se acerca mucho a no apoyar acuerdo alguno en la práctica.

Sin embargo, en temas económicos su postura es bastante liberal. Votó en contra de los recortes de impuestos de Bush, pero argumentó que lo hizo por no ir acompañados de recortes equivalentes en gasto público. Es favorable al libre comercio y a la reducción del peso del Estado en la economía. Está en contra de la nacionalización de la sanidad y propone que puedan comprarse seguros médicos en estados distintos (reduciendo así la regulación excesiva mediante la competencia) y que quienes se pagan ellos mismos el seguro tengan exenciones fiscales que lo hagan asequible. También está a favor de los cheques escolares.

Entrando en asuntos más polémicos y con más divergencias entre liberales, es evidente que es un halcón en política exterior, un militar duro; eso es lo que todo el mundo sabe de él. En inmigración ha cambiado de postura, aunque tampoco mucho. Sigue siendo favorable a amnistiar a los ilegales ya establecidos en Estados Unidos, cosa que le granjeó un sinfín de críticas de su propio partido, pero ahora apoya que se blinden las fronteras antes de hacerlo para evitar un efecto llamada. Está a favor de la financiación federal de la investigación con células madre, pero en contra del aborto. No está a favor del matrimonio homosexual, pero sí de una unión civil.

¿Será el próximo presidente de Estados Unidos? Es difícil de decir, porque aunque pueda ganarse votos de independientes, también es probable que los pierda de su propia base, que no acaba de considerarle de los suyos. Si Hillary fuera la nominada en el lado demócrata, seguramente ésta le haría el favor de movilizar a los republicanos en contra suya, pero no parece que con Obama sucediera lo mismo. En cualquier caso, y visto que será sin duda el candidato republicano, la comparación con cualquiera de los dos posibles rivales demócratas lo hacen emerger como un mal muy menor.


Daniel Rodríguez H.

La trampa de la prosperidad compartida


Cuando tenía 12 años, mi maestro en Hungría nos contó sobre el paraíso comunista pronosticado por Karl Marx: “De cada cual según su capacidad, a cada cual según sus necesidades". Aunque estaba acostumbrado a oír la propaganda marxista en mi colegio, ese día cometí el error de levantar la mano y preguntarle al maestro: “Si mi amigo y yo comenzamos la semana con la misma cantidad de dinero, pero él con eso compra madera y fabrica una mesa, mientras que yo me tomo todo mi dinero en cerveza, ¿deberá él compartir conmigo lo que gane al vender la mesa?” El maestro me regañó y fui transferido a otra escuela para quienes no tendrían la oportunidad de ir a la universidad.

Recientemente recordé esa experiencia al leer la columna de Hillary Clinton, “Mi plan para compartir la prosperidad”, en el Wall Street Journal. Ella no deja ninguna duda sobre su intención de realizar una masiva redistribución de la riqueza en este país, al decirnos: “en pocas palabras, éxito significa una economía que comparte su prosperidad con todos”.

Una economía verdaderamente libre permite que los de abajo trabajen duro para escalar posiciones y mejorar su nivel de vida, aunque no hay ninguna garantía de que lo lograrán. Eso es así porque el dinero que uno se gana depende de si los demás quieren pagar por nuestros productos y servicios. En un país libre, nadie obliga a otro a comprar lo que alguien quiere vender. Todo funciona voluntariamente y el resultado es una desigual distribución de la riqueza. También existe el problema de que algunos simplemente no quieren trabajar mucho.

Sin embargo, cuando comparamos la historia económica de sociedades libres con la de sociedades con economías planificadas por burócratas y políticos, constatamos que a mayor libertad mayor prosperidad y mejor calidad de vida. Además, la oportunidad de esforzarnos para mejorar nuestro nivel de vida no es destruida por el gobierno, razón por la que hay mucha más variedad y movilidad. La verdad es que tanto la libertad como el bienestar desaparecen cuando se nos obliga por la fuerza a compartir el producto de nuestro trabajo.

Está muy claro que la señora Clinton no comprende que no es la economía sino las personas las que prosperan o quienes son obligadas a compartir sus recursos con otros. Pero es que el concepto de una sociedad libre es difícil de vender, cuando tantos aspiran a vivir del trabajo de los demás. Quizás, Hillary Clinton debería leer la fábula de George Orwell, “Rebelión en la granja”, para que comprenda lo que sucede cuando un país antepone la igualdad a la libertad de los ciudadanos.

Tibor R. Machan

lunes, 25 de febrero de 2008

En Vela


La Nación publicó, el sábado pasado, esta noticia: “Textilera de Poás (Confecciones BorKar) recorta planilla por TLC lento”. El propietario esperó que se despejara el panorama del TLC antes o después del referendo. Ahora, dada la necesidad de una prórroga, no puede esperar más, pues, ante la incertidumbre, “varios contratos se retiraron”.


Los beneficios de la Cuenca del Caribe vencen en octubre, pero los importadores de EE. UU. no van a aguardar hasta que los diputados ticos, con sus salarios bien asegurados, decidan. El empresario, Michael Borg, manifestó: “Con mi equipo de trabajadores puedo retar a cualquier empresario en el mundo, máxime que el TLC mejora los beneficios arancelarios”. Sin embargo, ni él ni sus trabajadores pueden luchar contra el tiempo ni contra la realidad del comercio. Ciertos diputados ticos, bañados en mezquindad e ideología, sí pueden hacerlo. Son patriotas. Deben sentirse, otra vez, muy felices.

Esta empresa ya perdió contratos por $1,2 millones en uniformes y trajes enteros. Pero ¿qué es esta suma ante el júbilo político e ideológico de los especialistas en fabricar mociones por millares, en no integrar el quórum, en enviar cartas, en apilar actas con largas peroratas y en dañar al país? Xinia Quesada, trabajadora de esta empresa, dijo: “Es terrible porque también despidieron a mi esposo, y nosotros tenemos dos hijos. Uno queda como en las nubes con esa noticia”.

El trabajo es el punto primordial de una agenda social. Es un imperativo de derechos humanos, de justicia y, como tal, de hondura moral. ¿Qué pensarán, ahora, los dueños de la moral política, los adalides del “sector social”, aterrados por el uso de la gasolina, por los viajes de sus diputados al exterior o por el servicio de bocas y vino, el 1.° de mayo en la Asamblea Legislativa? ¿Qué dirán los estrategas, los asesores entre bambalinas y los azuzadores externos de estos partidos? El tiempo y la realidad le han dado la razón a Andrea Morales, tan vilipendiada. El país y la conciencia prevalecen sobre el interés político y electoral. Si no, ¿para qué la política? Conviene leer a la periodista Giannina Segnini, el jueves pasado. “Haced lo que digo, no lo que hago”.

Una trabajadora de Poás dijo: “Yo pido al PAC que se ponga la mano en el corazón y no nos deje sin trabajo”. Por cierto, invitados los diputados del PAC a visitar la empresa, declinaron el ofrecimiento. La misma lamentación cabe para todos aquellos diputados, de cualquier partido, color y pelambre, que identifican la curul con el chantaje, los favores personales, la demagogia y la paranoia ideológica. Sus aberraciones las pagamos todos… los que trabajamos.

Los puertos y sus realidades



"Puerto Caldera generó en los primeros 16 meses de concesión ¢1.863 millones para construir parques, reparar escuelas, comprar pupitres, otorgar becas y mejorar la infraestructura turística en Esparza y Puntarenas.

Una parte del dinero, ¢600 millones, ya está en poder del Instituto Costarricense de Puertos del Pacífico (Incop), para recuperar la Capitanía de Puntarenas, rescatar el balneario Los Baños y ensanchar el muelle de cruceros.

El resto, ¢1.263 millones lo administran las municipalidades de Esparza y Puntarenas para arreglar caminos, fortalecer fondos escolares y construir acueductos y sistemas de alcantarillado.

Este monto acumulado entre agosto del 2006 y diciembre del 2007 corresponde a los cánones que paga el concesionario, la Sociedad Portuaria de Caldera por cada tonelada movilizada.

El disponible para desarrollo social en Caldera es superior a lo que invierte en Limón la empresa estatal que administra los puertos de Moín y Limón.

Según los datos más actuales suministrados por la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva), en el 2006 tuvo un presupuesto de ¢4.298 millones para obras sociales.

No obstante, de ese gran total, solo ejecutó ¢2.186 millones, pero ¢1.353 millones equivalían a salarios y cargas sociales y solo ¢833 millones fueron obras construidas.

En 16 meses Caldera tiene más del doble de recursos para obras sociales que Japdeva y así lo reconoció Urías Ugalde (Presidente Ejecutivo del INCOP)."

Pero las buenas noticias no terminan aquí, ya que la administración y eficiencia del puerto también ha mejorado desde la concesión, como lo demuestra el siguiente gráfico. ¿Quién lo hubiera imaginado?

En ASOJOD celebramos dicha noticia y esperamos que algún día las fuerzas anti-progreso comprendan que la productividad, la inversión y la eficiencia económica son las llaves para el desarrollo así como para el mejoramiento de las condiciones de vida de todos los costarricenses. Los datos y la realidad una vez más están de nuestro lado, ahora le toca el turno a JAPDEVA.

domingo, 24 de febrero de 2008

La economía según Washington

¿Cuánto tendría que regalar el Gobierno a cada ciudadano para evitar una recesión? Esta es una pregunta imposible de contestar porque contiene una conclusión falsa y cuando los argumentos políticos tienen conclusiones falsas, se instrumentan políticas equivocadas.

Para revertir la caída de la actividad económica hay que primero entender sus verdaderas causas. El Gobierno y la Reserva Federal han diagnosticado mal el problema y recetan una medicina equivocada: el "paquete de estímulo".

El problema inicial, que condujo al desastre de las hipotecas de alto riesgo, fue causado por la Reserva Federal. Después de la recesión de 2001, engendrada por la exagerada restricción del crédito por parte de la Reserva Federal, Greenspan —entonces presidente del banco central— sobrerreaccionó dándole préstamos al sector bancario a tasas de interés inferiores a la inflación. Y como era de esperarse, los requisitos para otorgar un crédito bajaron. Otro problema fue el aumento del precio de la energía, en parte causado por restricciones artificiales impuestas por burócratas y políticos. Los mismos políticos llevan años diciendo que tenemos que ser energéticamente independientes, luego se comportan como lacayos de los ecologistas.

El resultado es que no se ha permitido la construcción de nuevas refinerías ni tampoco extraer petróleo en las costas ni en las reservas de Alaska. No se permite la construcción de nuevas presas. Se restringe la minería del carbón y la construcción de nuevas plantas de energía nuclear. De modo que, gran sorpresa, se disparó el precio de la energía y se depende cada día más de la importación, mientras que las empresas petroleras de Estados Unidos son menos competitivas globalmente.

El tercer problema ha sido la excesiva y destructiva regulación financiera que ha causado se disparen los costes contables y las transacciones de la bolsa, perjudicando especialmente a las empresas. Esos costes y regulaciones adicionales han logrado que muchas empresas hagan sus primeras emisiones de acciones en ciudades como Londres y que otras muden sus sedes al exterior.

Aquí a las compañías se les obligada ahora a tener directores "externos" que pueden no saber nada sobre el negocio ni mejorar el rendimiento. Y recientemente la oficina antimonopolio del Departamento de Justicia demostró de nuevo su ignorancia empresarial al proponer que las bolsas de venta de acciones, de mercancías y materias primas no puedan poseer cámaras de compensación, lo cual es fundamental para ellas. Es como decirle a un fabricante de automóviles que no puede incluir el motor cuando venda un auto y obligar al consumidor a buscar el motor en otro sitio. Esas tonterías que demuestran la ignorancia de los políticos y burócratas están afectando la economía de Estados Unidos.

Otro problema es el aumento del gasto gubernamental como porcentaje del producto interno bruto. La mayoría de los programas gubernamentales están mal gestionados y los pocos que lo están bien suelen ser contraproducentes, por lo que se malgasta mucho dinero. El tamaño del Estado es mucho mayor de lo necesario, por lo que cada gasto adicional hace daño a la economía nacional.

Para revivir la economía, tanto el Congreso como el Poder Ejecutivo deben dar marcha atrás en las políticas que causaron el daño, en lugar de empeorar la situación. Pero, lamentablemente, Washington seguirá haciendo lo mismo y favoreciendo a grupos de interés que contribuyen a las campañas electorales de quienes votan por seguir estorbando las actividades productivas de la gente.


Richard W. Rahn

viernes, 22 de febrero de 2008

¡Invitación!


En ASOJOD queríamos invitar a todos nuestros lectores a la actividad que se estará realizando con el Dr. Manuel Ayau (fundador de la Universidad Francisco Marroquín siendo su primer rector hasta el año de 1998 así como presidente de la Mont Pelerin Society 1978-1980), a continuación la información:

Fecha: Jueves 28 de febrero, 2008.

Hora: 6:30pm a 7:30pm

Lugar: Conferencia Universidad Latina. (Auditorio) San Pedro Montes de Oca.

Temas: Cómo salir de la pobreza y cómo mejorar el nivel de vida.


No es necesario inscribirse sólo asistir el día de la actividad.

jueves, 21 de febrero de 2008

Viernes de Recomendación


A partir de este viernes ASOJOD estrena una nueva sección: "Viernes de Recomendación." En ella estaremos ofreciéndole a nuestros lectores una serie de ensayos, lecturas y conferencias para todos aquellos que deseen profundizar en temas de economía, política y filosofía.

Debido al gran interés que ha generado la Escuela Austriaca de Economía en nuestros lectores, la primera recomendación es: La Escuela Austriaca Moderna frente a la Neoclásica de Jesús Huerta de Soto, la misma resulta una excelente introducción a este tema.

Dictamen de la Procuradoría


Para todos los interesados en el tema respecto a los asuntos legales del TLC así como sus plazos, les ofrecemos la Opinión Jurídica no vinculante de la Procuradoría. La misma es sumamente extensa por eso pasamo a continuación a transcribir únicamente sus conclusiones.

CONCLUSIONES:

De conformidad con lo antes expuesto, es opinión no vinculante de la Procuraduría General de la República, que:

1-.La entrada en vigor de un tratado internacional determina el momento a partir del cual el instrumento adquiere eficacia jurídica y por lo tanto fuerza obligatoria. Es por ello que una vez puesto en vigencia el tratado, los Estados tienen el deber de cumplir las obligaciones pactadas íntegramente y de buena fe.

2-.El Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (TLC) contiene disposiciones expresas con respecto a su entrada en vigor, artículo 22.5. Es requisito previo para la puesta en vigencia del Tratado que los Estados Parte hayan cumplido con los procedimientos jurídicos aplicables.

3-.Por procedimientos jurídicos aplicables debe entenderse aquellos previstos constitucionalmente para que el Estado otorgue su consentimiento válido y eficaz de obligarse por el tratado.

4-.En el caso costarricense, los procedimientos jurídicos aplicables consisten en la aprobación legislativa del tratado y su posterior ratificación.

5-.La ratificación de un tratado es normalmente un acto discrecional del Poder Ejecutivo. No obstante, aprobado un tratado por referéndum el Poder Ejecutivo está obligado a ratificarlo. La ratificación es requisito indispensable para la entrada en vigor del Tratado.

6-.Dicha entrada en vigor se rige por el texto original del artículo 22.5 del Tratado. La Enmienda firmada por Estados Unidos y El Salvador el 10 de marzo de 2006 no forma parte del Tratado aprobado por Costa Rica, por lo que no es aplicable.

7-.De acuerdo con el artículo 22.5 del Tratado y en virtud de que este entró en vigor el 1 de marzo de 2006, la ratificación debe intervenir antes del 1 de marzo de 2008, fecha límite para la notificación según lo dispuesto en el artículo 22.5.2 del Tratado, salvo que, conforme los términos de este, los Estados Partes acuerden que Costa Rica ratifique el Tratado en una fecha posterior.

8-.Ratificado el Tratado, éste entrará en vigencia 90 días después, según su artículo 22.5.2.

9-.El efecto propio de la entrada en vigor del Tratado es el de obligar a Costa Rica a respetar plenamente y en su totalidad las disposiciones del Tratado. Lo que implica el respeto de las obligaciones y derechos que de él derivan.

10-.Forma parte del contenido del Tratado, la obligación del Estado costarricense de aprobar determinadas leyes, a efecto de dar cumplimiento a los compromisos contraídos.

11-.El Tratado estableció fechas dentro de las cuales debían entrar en vigencia algunas de las leyes que Costa Rica debía aprobar. Los términos así estipulados han vencido, salvo lo dispuesto en la Sección H. III.2 del Capítulo 12 para los servicios de seguros obligatorio de vehículos y seguros contra riesgos del trabajo.

12-.La aprobación y promulgación de estas leyes no es necesaria para la entrada en vigor del Tratado pero sí condiciona su eficacia plena. Es por ello que, conforme el principio de pacta sunt servanda, el Estado costarricense está en la obligación de legislar en forma inmediata para dar plena observancia al Tratado.

13-.Consecuentemente, a partir de la entrada en vigor del Tratado, la omisión o ausencia de aprobación de dichas leyes implica un incumplimiento de las obligaciones derivadas del Tratado y por ende, es susceptible de comprometer la responsabilidad del Estado costarricense.

14-.Con el fin de evitar cualquier discusión sobre esa responsabilidad de Costa Rica en el plano internacional y con fundamento en los principios de pacta sunt servanda y de buena fe, lo procedente es aprobar las leyes a que Costa Rica se ha comprometido, con anterioridad o concomitantemente a la entrada en vigencia del Tratado.

miércoles, 20 de febrero de 2008

¡Asombroso!


En días pasados, el diputado Alexander Mora propuso un proyecto de ley para prohibir las corridas de toros a la tica, debido a la muerte de un torero improvisado en los festejos del año pasado y por considerar que dichas corridas implican un riesgo mortal para los involucrados. El señor Mora, evidentemente, tiene mucho tiempo libre o muy poca seriedad (quizá ambas) como para tener ocurrencias de este tipo, que parecieran propuestas salidas más de una mesa de tragos o de una visita a la gradería de sol de un estadio que de la Asamblea Legislativa costarricense.

Ya lo decía Ortega y Gasset: "Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar el derecho a la vulgaridad y lo impone donde quiera". Resulta evidente que personas como este señor diputado no tienen la más mínima vergüenza de emitir estupideces de este calibre; antes bien, se sienten orgullosos y reclaman su derecho a la irracionalidad en busca de objetivos que parecen sólo existir en sus cabezas. El supuesto fin del proyecto es proteger la vida e integridad de las personas involucradas, pero en el sentido de que se proteje a los individuos de sí mismos. Está bien que el Estado proteja al ser humano de la agresión que otro cometa en su contra, pero nunca que el Estado protega a una persona de sí misma, porque al hacerlo se presupone que el ser humano no tiene derechos de propiedad sobre su vida y su cuerpo, sino que ambos pertenecen a entidades metaindividuales como Dios o como el Estado.

Pero la irracionalidad no acaba ahí, ya que pretender evitar toda amenaza a la vida de las personas implicaría introducirlas en burbujas indestructibles. Bastiat era partidario de llevar los argumentos de sus opositores al ridículo para demostrar la insensatez de estos. Hagamos el mismo ejercicio: si se le impide a una persona ingresar por su propia voluntad y concientes del riesgo a un redondel para hacerle suertes al toro, entonces también deben prohibirse actividades como subir a un automóvil o motocicleta pues cada día mueren decenas de personas por accidentes de tránsito; montar a caballo pues existe el riesgo de caerse y lesionarse seriamente; practicar deportes pues se puede sufrir una lesión o, en el peor de los casos, un infarto; establecer relaciones amorosas, toda vez que un rechazo o una infidelidad puede dar pie a un asesinato pasional o a un suicidio; hablar, puesto que se puede decir algo que cause molestia en el receptory que este agreda al emisor; cortar o picar alimentos, ya que existe el riesgo de cortarse un dedo. También se debe prohibir salir de la casa porque se puede ser alcanzado por un rayo, se puede ser asaltado, golpeado, etc. Todos estos casos involucran los mismos peligros a la vida y a la integridad que justifican el proyecto del diputado Mora.

No hay duda que propuestas como la del diputado Mora son ridículas y que, a pesar de que se están haciendo tradición en Costa Rica, todavía causan sorpresa. Pero hay que seguir levantando la voz en favor de la libertad del individuo para vivir su vida como mejor le parezca y recordar que las consecuencias, buenas o malas, de las decisiones y consecuentemente de los actos, competen únicamente al individuo. Nadie debe cargar con la responsabilidad de otro, por más buenas intenciones que tenga, pues eso sería eliminar uno de los tesoros más valiosos del ser humano: la libertad.

La FIDELidad acabó


En ASOJOD celebramos la noticia que ayer dio la vuelta al mundo: la renuncia de Fidel Castro al poder en Cuba, luego de casi 50 años de atormentar a sus compatriotas con escacez, comunismo, dogmatismo e irracionalidad. El coronel ha informado que no está en condiciones de seguir en el poder y que por eso decide hacerse a un lado, aceptándo de forma tácita la derrota que le propina el inexorable paso del tiempo, aunque deja claro que el Partido Comunista seguirá mandando, quizá por medio de su hermano Raúl, pero quizá sin el dogmatismo del vetusto barbudo. De hecho, se espera que Raúl incorpore ciertas reformas para la apertura cubana en miras de una etapa de trancisión a la democracia.

El patriarca ha muerto, políticamente hablando, pues su peso tanto dentro como fuera de la isla prácticamente desaparece, toda vez que cada día se le ve más como un recuerdo que como una realidad. Probablemente, con su muerte física, la sombra del comunismo pueda comenzar a disiparse, ya que sus irracionales seguidores perderían a su ídolo de la segunda mitad del siglo XX. Asimismo, la relación de padre-hijo gestada entre Fidel Castro y Hugo Chávez se vendría abajo, debilitando seriamente a la guacamaya venezolana. Porque, aceptémoslo, Chávez necesita de figuras con luz propia para iluminarse en su tránsito hacia la revolución: Fidel, Bolivar, etc. Pero al mismo tiempo, Chávez es incapaz de deshacerse del pesado fardo que estas figuras generan, de modo que siempre se le conocerá como discípulo y no como maestro. Y eso para un megalómano puede ser fatal, hasta el punto de alcanzar el clímax de la sandez.

La pérdida de fuerza de Chávez no sólo se daría en el plano psiquiátrico, sino también en el político. Decía Gustavo Coronel, un excongresista venezolano, que Chávez es incapaz de pensar solo, que necesita asesores en todo momento. Y luego de la retirada de Baduel y de Castro, sus principales asesores, el teniente coronel no tendrá a quien recurrir para plantear estrategias. Es muy probable que de ahora en adelante sólo veamos al Chávez de Aló Presidente, despotricando y rebuznando contra sus fantasmas.

Así las cosas, la esperanza vuelve a surgir tanto en Cuba como en Venezuela, al estilo de matar dos pájaros con un sólo tiro: la salida de Fidel. No obstante, la lucha contra la estupidez y la irracionalidad colectivista (de cualquier nomenclatura teórica) sigue en pie, pues aún muertos los ídolos, los idiotas son capaces de erigirse uno nuevo. Y nunca falta quién se ofrezca para ser ensalzado.

Pero de momento, FELICIDADES Cuba, porque este será el primer paso para su libertad.

El comandante se despide


¿Cambio de era en Cuba? No exageremos. Todavía falta. Es algo que solo podrá proclamarse con realismo cuando se transforme el sistema y –ojalá– lo reemplace una mezcla de realismo económico, democracia política y apertura social.

Sin embargo, tampoco puede restársele importancia al “Mensaje del Comandante en Jefe”, que ocupó ayer la portada del diario oficialGranma , y que, suscrito por Fidel Castro, se adelanta a la sucesión formal del poder que pronto se dará en la isla.

Breve adiós. Con una brevedad desusada, lo esencial del anuncio se reduce a 16 palabras: “No aspiraré ni aceptaré el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe”.

Esta línea, por supuesto, no está escrita en el vacío. Al contrario, es parte de unaperformance bien estructurada, y de varios actos.

Con el trasfondo de una salud en crónico deterioro y varios mensajes previos plagados de enigmáticas claves, el 20 de enero se produjeron las “elecciones” de partido único, para integrar la Asamblea del Poder Popular (parlamento decorativo), de 614 miembros.

Los dos Castro (Fidel y Raúl), por supuesto, estuvieron en la lista: primer símbolo de continuidad formal.

El siguiente capítulo tenía dos partes. La primera es la apertura de sesiones “parlamentarias”, el próximo domingo 24, durante las cuales se llenarán dos de los tres cargos máximos de la isla: presidente y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. El tercero, secretario general del Partido Comunista, se oficializará en el seno de este último.

La segunda parte era si Fidel mantendría esas posiciones. Ayer dijo que no. Así, se despidió del poder formal, dentro de una liturgia que respeta las normas del propio régimen.

Fue otro ejemplo calculado de continuidad; otro intento más de sucesión controlada dentro de las estructuras del poder y con un elenco muy reducido: el de su hermano y sus más íntimos –y, hasta ahora, leales– colaboradores; los mismos que lo han acompañado en su convalecencia.

Formas relevantes. Por esto, no estamos ante una transición; menos, ante una transformación. Se trata, simplemente, de formalizar la sucesión; es decir, cambiar con la esperanza de que todo siga igual.

Sin embargo, incluso en un régimen personalista y totalitario, como el de Cuba, las formas y los símbolos importan, sobre todo si el entorno es cada vez menos favorable para el statu quo.

Precisamente por la acumulación de problemas económicos, por los cambios mundiales, por el descontento social, por la incertidumbre consustancial a un “supremo” replegado en su lecho de enfermo y por la incapacidad del sucesor para llenar su vacío, Raúl Castro se ha visto obligado a impulsar algunos tímidos cambios.

Ha comenzado por donde menos riesgos y más ganancias potenciales existen: la economía, con mayor apertura a las microactividades privadas y nuevos guiños a la inversión extranjera. Ha desarrollado tímidos ejercicios para oír reclamos, como ocurrió recientemente en algunos centros educativos y de trabajo. E hizo el gesto de liberar, por pedido de España, a cuatro presos de conciencia en precario estado de salud.

Otros cambios. Si, como todo indica, el Castro bis y edulcorado recibe los puestos oficiales que ejercía su hermano, y este se repliega al papel de “compañero Fidel”, siempre poderoso, pero cada vez menos, las posibilidades de cambios más profundos se volverán inevitables, aunque el deseo oficial sea otro.

Raúl no es un Deng Xiaping; menos, un Gorbachev. Sus dotes son inferiores; su control, simplemente heredado, y su voluntad transformadora, mucho más reducida, casi inexistente. Sin embargo, como militar que es, posee importantes dosis de pragmatismo, y, como caudillo que nunca ha sido, depende más de los resultados que de las promesas o de la historia para apuntalar su poder.

Todo lo anterior ocurre en un contexto de deterioro generalizado en el país; es decir, de un régimen colapsado, aunque aún presente. Por esto, Raúl está obligado a cambiar. En sus intenciones, probablemente, querrá hacerlo lo menos que sea necesario para mantenerse en el trono Sin embargo, la historia reciente del totalitarismo (China, por el momento, excluida) demuestra que las aperturas económicas tienen inevitables –y profundas– consecuencias sociales y políticas.

Esto quiere decir que, aunque ni el “Mensaje del Comandante en Jefe” ni lo que decida a partir del domingo un parlamento que no es son transformaciones esenciales, sí mejoran las condiciones para que se produzcan.

Solo cuando esto ocurra, con vigor –y, ojalá, paz– estaremos ante un verdadero cambio de era. Por el momento, solo es de disfraces.

Eduardo Ulibarri

Inmigración

Probablemente uno de los temas más candentes en las elecciones estadounidenses es el tema de la migración, esta polémica no escapa a nuestro país donde los niveles de xenofobia siguen aumentando y los extranjeros suelen ser tenidos por culpables por los altos índices de criminalidad. En este video Penn and Teller acaban con el mito de la inmigración como el que los inmigrantes vienen a "robarse" los trabajos de los nacionales. Bien hace Montaner en recordarnos que la llegada de un inmigrante representa la llegada de todo un capital humano en el cual la sociedad receptora no ha tenido que invertir un solo centavo, siendo por ello una situación en las que ambas partes ganan. En ASOJOD estamos en favor de una política de puertas abiertad donde el único impedimento de entrada se daría por razones de seguridad.


lunes, 18 de febrero de 2008

El Mito de la Baja Carga Tributaria en América Latina


¿Pagamos pocos impuestos en América Latina? Eso es lo que se infiere de algunos organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, los cuales insisten en que la carga tributaria en la región es baja. No obstante, una carga tributaria baja no implica necesariamente que el peso del Estado sobre los contribuyentes sea liviano. Es necesario entonces tener claros algunos conceptos tributarios que nos ayuden en este debate, como lo son los términos de carga tributaria, tipos impositivos e ingresos del gobierno.

La carga tributaria son los ingresos fiscales del gobierno como porcentaje del Producto Interno Bruto del país. El tipo impositivo es el porcentaje que se paga por concepto de tributo sobre un ingreso, bien, o transacción económica. Finalmente, los ingresos fiscales es el dinero que ingresa a las arcas gubernamentales producto de los impuestos.

Se ha mencionado en diversas instancias que la carga tributaria en América Latina es baja en comparación con países de otras latitudes. Por ejemplo, un estudio del Banco Mundial sobre América Latina y el Caribe indica que “el Estado debe fortalecer su capacidad redistributiva, lo cual para la mayor parte de los países de la región significa aumentar la carga tributaria (baja)”… Efectivamente, si bien las cifras varían dependiendo de la fuente, la carga tributaria en Latinoamérica oscila entre un 10% y 24% del PIB dependiendo del país (Brasil es la excepción con un 34%). En contraste, la carga tributaria de los países europeos ronda entre un 35% y un 45% del PIB.

Sin embargo, este indicador se presta para el engaño, ya que es manipulable desde dos vertientes: Por un lado no se incluyen tributos ocultos como el impuesto inflacionario, el cual ha sido todo un flagelo en la historia latinoamericana reciente, y usualmente tampoco se toman en cuenta los impuestos al salario propios de los sistemas de seguridad social de los distintos países. Por otra parte, el componente del PIB es inflado por los gastos del gobierno, sin importar si se trata de inversiones, gasto corrupto o despilfarrador. De ahí que un país puede experimentar una disminución en la carga tributaria mediante un aumento desmedido en el gasto público, o en su defecto, incrementar la carga a través de una caída del gasto. Aristóteles advirtió en su Retórica que “los hombres se hacen más ricos, no solo sumando a lo que ya tienen, sino también recortando sus gastos”, y lo mismo aplica a los gobiernos.

Se ha sugerido que una mejor manera de calcular la carga fiscal del Estado es a través del gasto gubernamental. Tarde o temprano todo gasto debe ser cubierto con impuestos, sean éstos presentes o futuros. En un estudio de las economías de la OCDE y 60 naciones alrededor del mundo, James Gwartney, Randall Holcombe y Robert Lawson encontraron que “el nivel de gasto del gobierno que maximiza el crecimiento, no es mayor que un 15% del PIB”—y “cuando el ámbito del gobierno se expande más allá de ese nivel, hay un impacto negativo en la riqueza de las naciones”. El gasto público de los países latinoamericanos es de aproximadamente un 24% del PIB.

Milton Friedman, Premio Nóbel de Economía, va más allá y advierte que “el tamaño del Estado no se determina únicamente por lo que está registrado como gasto gubernamental sino también por las reglas y regulaciones estatales”. El estudio “Haciendo Negocios” del Banco Mundial encontró que 5 países de la región cuentan con las regulaciones más ineficientes del planeta: Guatemala, Costa Rica, Venezuela, Bolivia y Paraguay. La existencia de un sector informal que emplea entre el 40% y 65% de la población económicamente activa en Latinoamérica es muestra fehaciente de que el peso del Estado sobre la economía va más allá de lo registrado en la carga tributaria.

Además, otra razón por la cual el indicador de la carga tributaria es inútil radica en que los impuestos que más daño causan son usualmente los que generan menos ingresos. Un impuesto del 70% sobre una actividad económica dada se convierte en una prohibición de facto sobre la misma, lo cual genera pocos sino nulos ingresos para el gobierno. Altos tipos impositivos también fomentan la evasión, el contrabando y la subfacturación.

De ahí que el economista Arthur Laffer diseñara un modelo (la Curva de Laffer) que explica cómo una reducción de los tipos impositivos hasta cierto punto genera un aumento en los ingresos del gobierno. Ese fenómeno ha sido comprobado con las reducciones en los tipos impositivos llevados a cabo en los sesenta y ochenta en Estados Unidos, y los noventa en Irlanda y España, por mencionar algunos casos.

Los que promueven un sistema tributario “a la europea” olvidan lo también dicho por Friedman, quien señaló que las naciones pobres deberían copiar “ Lo que hicieron los países para hacerse ricos, y no lo que hacen cuando ya son ricos”.En todo caso, si los países del Primer Mundo como Estados Unidos y los de la Unión Europea cuentan con sistemas tributarios con un alto grado de confiscación, es porque sus economías pueden soportar tal nivel de consumo del gobierno.

El desarrollo económico no depende de un solo factor o política pública. Si bien los europeos han adoptado políticas fiscales contraproducentes al crecimiento, en otras áreas continúan haciendo las cosas bastante bien. Por ejemplo, el estudio del Banco Mundial antes mencionado encontró que los países escandinavos, así como Estados Unidos y el Reino Unido, poseen las regulaciones más eficientes del mundo. Además, los países del Primer Mundo también tienen las mejores políticas monetarias del orbe, mientras que nuestra región cuenta con una lúgubre historia inflacionaria reciente. Finalmente, las instituciones como el Estado de Derecho y la propiedad privada se encuentran firmemente arraigadas en los países ricos, a diferencia de lo que sucede en América Latina.

Aún así, la pesada carga de niveles impositivos tan confiscatorios ha pasado su factura en las economías desarrolladas. El crecimiento económico de los países europeos se encuentra prácticamente estancado. Por ejemplo, el sector privado sueco no ha creado nuevos puestos de trabajo desde 1950. Otros países europeos se han enfrentado a esta dura realidad y han tenido que bajar sus cargas tributarias con el fin de reactivar sus economías letárgicas. Entre 1996 y el 2003, Bélgica, Dinamarca, Grecia, Islandia, Italia, Luxemburgo, España, Portugal y Alemania han reducido considerablemente los impuestos.

De vuelta en América Latina, los tipos impositivos de la región no son bajas. El impuesto de renta corporativo promedio en la región es del 29%, al igual que el tipo más alto del impuesto sobre la renta individual. El impuesto al valor agregado (IVA), del cual provienen el 50% de los ingresos fiscales en Latinoamérica, promedia un 14.7%. Estos tipos son propios de naciones desarrolladas, y no guardan relación con el nivel de ingreso de la mayoría de los latinoamericanos.

Resulta paradójico además que Guatemala, uno de los países con la carga tributaria más baja de la región, cuente con tipos del impuesto de renta corporativo y personal claramente superiores a los de Brasil, la nación con la carga tributaria más alta. Ambos países cuentan además con un tipo de IVA que es similar. Esto demuestra qué tan viciado es el indicador de la carga tributaria.

Estos tipos impositivos elevados, aunados a las excesivas regulaciones, aumentan los “costos de legalidad”, es decir, los costos que implica mantener un negocio al día con todas las regulaciones e impuestos que demanda el Estado. Es así como se presenta un círculo vicioso: conforme más gente opta por la informalidad debido a los altos impuestos, los ingresos del gobierno disminuirán, por lo que habrá presión para que los tributos que se le cobran a los negocios formales sean más altos, lo que conducirá a mayor informalidad aún.

Quienes promueven el aumento de la carga tributaria en América Latina—lo cual es sinónimo de más impuestos—cometen además dos presunciones equivocadas; a) que el gasto estatal es más eficiente que el privado en satisfacer las necesidades de los individuos, y 2) que los ingresos fiscales se estancarán aun si la economía continúa creciendo.

Sobre el primer punto, es muy difícil que el gasto gubernamental resulte más eficiente que el privado, tanto por la dispersión del conocimiento a la que hiciera referencia F.A. Hayek, otro premio Nóbel en Economía (la gente sabe mejor cómo gastar su dinero que un político distante), como por los diversos incentivos en juego (una persona buscará el mayor retorno de su dinero mientras que un político o burócrata gastará el dinero ajeno de acuerdo a sus intereses políticos o sectoriales).

En cuanto a la segunda presunción, si el nivel de consumo de un gobierno permanece constante en el tiempo y la economía crece durante ese lapso, los ingresos fiscales aumentarán de igual forma. La proporción es la misma, pero el pastel—la economía—es más grande y, por ende, la tajada correspondiente al gobierno es igualmente más grande. Por eso, la mejor manera de engrosar las arcas del Estado es mediante el crecimiento económico sostenido, y no mediante más impuestos.

Es una lástima que organismos internacionales como el Banco Mundial y el BID promuevan políticas contraproducentes al crecimiento como un aumento de los impuestos en América Latina. En lugar de castigar los bolsillos de los contribuyentes latinoamericanos con más impuestos, los gobiernos de la región deberían enfocarse en aligerar el tremendo peso que han cargado sobre las espaldas de sus ciudadanos a través de políticas monetarias irresponsables, excesivas regulaciones, barreras comerciales, falta de acceso a la propiedad privada, y también, altos impuestos.

Juan Carlos Hidalgo

Adoctrinamiento universitario


El pasado viernes 15 de febrero fue mi graduación como bachiller en Ciencias Políticas en la Universidad de Costa Rica. Asistí al acto no de buena gana, pues ese tipo de actividades no son de mi particular agrado.

En el programa había un espacio para que Monserrat Sagot, representante del Consejo Universitario, y Carlos Villalobos, Vicerrector de Vida Estudiantil, dirigieran unas palabras a los graduandos y graduandas allí presentes, mismas que, imaginé, versarían sobre los temas políticamente correctos que se tocan en una actividad de ese tipo: compromiso para con la comunidad, solidaridad, responsabilidad, contribución a la construcción de una mejor patria y un mejor futuro y demás sandeces. Iba predispuesto a oir ese tipo de cosas, por lo cual no tenía muchas ganas de asistir, pero no tenía opción: mi libertad fue totalmente coartada cuando en Registro nos informaron que si no asistíamos no se nos entregaba el título.

No obstante, todo lo anterior no es lo que me motiva a escribir este artículo. Lo hago a causa de las inoportunas, imprudentes y dogmáticas palabras de estas dos autoridades universitarias. La señora Sagot, además de lo predecible, dijo que "hace dos días se aprobó un proyecto de ley que atenta contra el modelo de desarrollo solidario en telecomunicaciones y contra la soberanía de Costa Rica" refiriéndose a la Ley General de Telecomunicaciones (aprobada en primer debate). Invitó a los graduandos y graduandas no sólo a "informarse sobre la realidad política del país, sino también a luchar activamente contra el mal que representa el modelo neoliberal". Reclamó también que las autoridades gubernamentales no quisieron escuchar las contribuciones "científicas y analíticas" de la UCR en el debate del TLC, entre las que destacó el tristemente célebre documento de Roces de constitucionalidad del TLC.

Aquí quiero tocar varios puntos: 1) una acto de graduación no es el lugar ni el momento oportuno para exponer lo que Sagot dijo; 2) la representante del Consejo Universitario falta a la verdad cuando alega que los aportes de la UCR fueron científicos y analíticos, pues los estudiantes que estabamos a favor del TLC en dicho centro de estudios tuvimos la oportunidad de presenciar cursos, profesores y conferencias totalmente parcializadas a favor del grupo del NO, con reducidos espacios para que la gente del Sí pudiera expresarse. Incluso, algunos fuimos víctimas de amenazas (como la que publicamos en este blog) y las autoridades correspondientes dejaron pasar la denuncia (vaya paradoja, aquí si aplican la máxima lassez faire, lassez passer); 3) el llamado a luchar contra un modelo específico puede prestarse para malas interpretaciones (presumiendo la inocencia de las palabras de Sagot) que flaco favor le hacen a la paz y estabilidad que Costa Rica necesita en esta coyuntura, pues muchos de esos mensajes han sido tomados por grupos de estudiantes como una justificación institucional del vandalismo; 4) el documento de "Roces de Constitucionalidad" fue brillantemente despedazado por un grupo de juristas, entre los que se encontraban Rubén Hernández, Alan Thompson, Fabián Volio y otros, demostrándo no sólo el desconocimiento en materia constitucional de muchos de los asesores de Rectoría, sino la manipulación de información por parte de la Universidad de Costa Rica para sostener sus hipótesis.

Luego, el señor Villalobos, viendo que las declaraciones de Sagot habían generado extrañeza (probablemente haya visto mi gesto de enojo y desaprobación pues yo estaba en las primeras filas) trató de enfriar el tema, pero no tuvo suerte. Mencionó que "en este momento, en el país hay dos fuerzas: la que ve en el mercado el motor del desarrollo y la que cree en la solidaridad, la justicia y la paz social". Luego, expresó que "en estos momentos, la tesis promercado había ganado la primera batalla de esta gran lucha en que se encuentra el país". Su comentario fue totalmente separado de la realidad, por varias razones: 1) no existen tan sólo dos fuerzas, sino multiplicidad de ellas, aunque en la Universidad pretendar utilizar el enfoque reduccionista del maniqueísmo cada vez que puedan; 2) las declaraciones de este señor presuponen que los promercado no pretenden la justicia, la solidaridad ni la paz social. A este respecto, cabe aclarar que entre los promercado, el señor Villalobos agrupa gran cantidad de individuos y grupos que, en la mayoría de las ocasiones, no tienen nada más en común que estar de acuerdo con el TLC. Por mi parte y de parte de alguna gente que conozco y que es cercana a mi pensamiento, vale aclararle al Vicerrector que muchos promercado sí creemos en la solidaridad pero como una escogencia voluntaria, en la paz social como sinónimo de reducción de conflictos para una adecuada cooperación entre individuos y grupos; y en la justicia, aunque llenemos de contenido, de manera diferente a otras personas, dicho concepto. Por último, cuando el vicerrector menciona las palabras lucha y batalla, resulta paradójico respecto a la pretensión de paz social antes expuesta, pues esos conceptos tienen un contenido que hace referencia a cosas específicas y que no coadyuvan a bajar el tono de los enfrentamientos entre individuos y grupos.

Como se puede observar, parece que algunos académicos, absortos en su torre de babel, no pueden creer que la ciudadanía haya sido capaz de decidir a favor de más y mejores oportunidades de producción, consumo, empleo y empresarialidad y no a favor de las tesis bizantinas de precio y comercio justo y justicia social, dicho sea de paso, inteligibles sólo para sus defensores. Resulta verdaderamente repugnante ver que las universidades públicas (UCR, UNA y TEC) hayan perdido la noción de lo que la palabra Universidad significa: universalidad de pensamientos, posiciones, investigación científica, seria y contrastable con los datos que arroja la realidad, actitud crítica, etc. y haya cambiado esos valores por dogmatismo, arrogancia, pretensión de conocimiento, parcialidazación y panfletarismo.

Durante todo el proceso del referéndum y aún en la actualidad, esos centros siguen patrocinando, de una u otra manera, la intolerancia, el irrespeto a la voluntad de los electores y la estrategia de adoctrinamiento hacia los estudiantes, principalmente cuando ingresan a la Universidad y se topan con esa monstruosidad llamada Estudios Generales, donde muchos nos topamos con profetas más que con profesores. El famoso Jerry Espinoza es un ejemplo de ello. En fin, resulta lamentable que las universidades hayan abandonado el sapere aude para dar paso a la Revolución académica que busca implantar el Estado ideal gestado en la torre de babel.

Alejandro Barrantes

domingo, 17 de febrero de 2008

Siete hermanas golpeadas


Las grandes compañías petroleras no son muy queridas en América Latina. En Venezuela, el señor Hugo Chávez la ha emprendido contra Exxon-Mobil. Ha decidido castigarla porque la empresa norteamericana se ha querellado contra su gobierno en los tribunales internacionales por incumplimiento o ruptura de contrato. Para Chávez el ejercicio de un derecho ante la violación de unos acuerdos es una afrenta a la nación y a la revolución bolivariana. Tampoco se sabe por qué el pobre Bush acabó pagando los platos rotos. Chávez volvió a insultarlo por el fallo de los tribunales británicos. Cada vez que Chávez está aburrido, la emprende contra el presidente americano. Solo lo deja descansar cuando se entretiene injuriando al colombiano Álvaro Uribe.

En Ecuador ocurre más o menos lo mismo. Los enfrentamientos más pintorescos (aunque no los únicos) del gobierno del popular presidente Correa son contra Chevron. Ignorando varios fallos judiciales anteriores, y con la complicidad de voraces abogados norteamericanos, siempre dispuestos a litigar con razón o sin ella si el demandado posee un cofre jugoso, el Gobierno de Quito, unido a ciertas inefables ONG verdes, pretende, demagógicamente, que la compañía abone miles de millones de dólares como compensación por unos supuestos daños ecológicos a los que ya les hizo frente hace años, y a los que Petroecuador, el gran responsable, ignora olímpicamente.

En realidad, es fácil golpear a las petroleras. Tienen mala prensa. Cada vez que un motorista debe llenar el tanque del auto suele maldecirlas. ¿A tres dólares el galón?, ¿mucho más en Europa? La reacción es de odio eterno, sin advertir que quienes menos ganan son las estaciones de gasolina: apenas unos centavos. Ante la duda, la culpa es de las petroleras. Las han acusado, a veces con razón, de ser peligrosamente poderosas, de abusar de la condición de monopolio, de elevar artificialmente los precios, de desatar guerras, y de envenenar el medioambiente. Casi todos los Gobiernos, incluido el norteamericano, de alguna manera se han enfrentado a ellas.

América Latina. Tal vez esto era parcialmente cierto hace unas cuantas décadas, pero aquellas famosas “Siete hermanas”: Standard Oil, Royal Dutch Shell, British Petroleum, Texaco, Chevron, Exxon, Mobil, ya no son lo que eran. Si en una época acaparaban el 80% de la producción y las reservas de petróleo y de gas del planeta, hoy andan por menos del 10% y son solo una sombra de lo que fueron. Han sido reemplazadas por otras siete hermanas, en este caso empresas estatales, a las que hay que imputarles el astronómico precio del petróleo y otras calamidades adyacentes. De acuerdo con el Financial Times , estas son las nuevas villanas: Saudi ARAMCO (Arabia saudita), Gazprom (Rusia), CNPC (China), NIOC (Irán), PDVSA (Venezuela), Petrobrás (Brasil) y Petronas (Malasia).

No tiene sentido preguntarse por qué hay tan pocas inversiones internacionales en América Latina. Lo sorprendente es que continúen fluyendo, aunque sea a cuentagotas, pese al incumplimiento de los acuerdos y a la poca seriedad del poder judicial en casi todo el ámbito latinoamericano. Me lo dijo un importante banquero español, cuyo nombre, naturalmente, no puedo mencionar: “hemos perdido diez años preciosos en América Latina luchando contra la arbitrariedad”. Y luego agregó, con cierta melancolía: “no tiene sentido hacer negocios fuera del Primer Mundo. Lo que ganas en una década lo pierdes en una semana cuando un gobernante tramposo te cambia las reglas del juego”.

Las inversiones extranjeras, además de ser una fuente de trabajo, son el gran vehículo para la transmisión de tecnología y, en nuestros días, para multiplicar la productividad con técnicas modernas de gerencia, y hasta para aumentar eso que en el pasado llamaban “conciencia social”. Se ha abierto paso una nueva visión moral de las relaciones entre la sociedad y el aparato productivo, y las grandes empresas asumen como parte de su tarea lo que llaman “responsabilidad social corporativa”. No es verdad que la única obligación de los empresarios y de sus ejecutivos es procurar beneficios. La pobreza, las enfermedades, la calidad de la educación y el cuidado de la naturaleza también les conciernen a las empresas serias, no solo por razones de índole ética, sino porque es más fácil y rentable hacer negocios en un ambiente saludable y próspero que en medio de un paisaje de violencia, niños harapientos y casuchas de tabla y zinc. Pero nada de esto parece importar en casi toda América Latina. Por eso, cada año que pasa somos un poco más insignificantes.

Carlos Alberto Montaner

sábado, 16 de febrero de 2008

Descomunal engaño sindical


El sindicalismo del ICE ha disparado su ultimo cartucho en contra de la aprobación legislativa del proyecto de Ley General de Telecomunicaciones, con la publicación de un anuncio en el que se pronostica el alza de tarifas en telefonía fija convencional como consecuencia irremediable de la entrada en vigencia de esa ley. La tesis que sustentan es una total falacia, cuyo único objetivo es confundir y engañar a los lectores.

Sostienen que la tarifa básica en telefonía fija residencial, hoy en ¢1.850 ($3,70) al mes, con derecho a 160 minutos de uso, sufrirá un aumento de ¢3.300 a consecuencia de la obligatoriedad de eliminar los subsidios que manda la nueva ley. Los sindicalistas consideran como subsidio los ingresos extras que el ICE percibe por los minutos de servicio en excedente respecto a los 160 minutos incluidos en la tarifa básica. Según estadísticas publicadas por la Aresep, las líneas comerciales representan el 20% del total y las residenciales, el 80%; y el cargo promedio mensual por línea telefónica es de unos ¢5.175 ($ 10,35). El cargo promedio por línea resulta de dividir el ingreso total por la facturación de los servicios en telefonía fija convencional, estimado en $11,4 millones mensuales, entre el número total de líneas facturadas, que rondan 1,1 millones. Los sindicalistas consideran dolosamente al cargo promedio por línea, como el costo de operación mínimo para cada línea.

Si no paga, no disfruta. Del estudio de las tarifas de telefonía fija aprobadas por la Aresep se deduce que no existe ningún subsidio entre usuarios para el servicio de telefonía fija convencional, pues todos pagamos la misma tarifa básica residencial de ¢11,56 minuto por los primeros 160 minutos (¢13,44 minuto las líneas comerciales) y de ¢ 4,10 el minuto a tarifa plena u horario diurno, y de ¢2 el minuto en horas nocturnas y fin de semana. Y el que no paga lo consumido, sin contemplación ni solidaridad que valga, simplemente no disfruta del servicio por desconexión automática a partir del segundo día de mora.

La tarifa básica que todos pagamos por el servicio garantiza al ICE suficientes ingresos para cubrir el costo mínimo de operación de toda la plataforma de telefonía fija, aun cuando el consumo de todos sus abonados fuese nulo. Hasta en esa extrema situación, equivalente a un boicot nacional del servicio, el ICE percibiría la suma de ¢1.850 x 880.000 + ¢2.150 x 220.000)/500 > $ 4,2 millones por mes, $ 50,4 millones por año, monto suficiente para pagar la planilla de 4.200 empleados con salarios promedio de $1.000 cada uno. Los ingresos totales por telefonía fija hoy ya superan los $150 millones por año y seguirán creciendo proporcional- mente con el mayor ingreso per cápita y con el crecimiento de la economía.

Incomprensible aberración. No obstante, todavía se mantiene una aberración tarifaria incomprensible que perjudica seriamente el ingreso del ICE, y por lo tanto podría incidir en el futuro en un deterioro en la calidad del servicio. La tarifa básica cobra los primeros 160 minutos a razón de ¢11,56 el minuto, mientras que el excedente a solo ¢4 y ¢2. En todas partes del mundo, el excedente se cobra igual o superior o ligeramente inferior, pero no tan barato.

Es muy probable que ante un aumento de costos y salarios, el ICE se vea obligado a solicitar un incremento en la tarifa del consumo en exceso: de ¢4 a algo superior, pero ello no implicará una modificación a la tarifa básica como insisten engañosamente los sindicalistas. No hay manera alguna de que las tarifas básicas residenciales o comerciales tengan que ser aumentadas por la eliminación de los famosos “supuestos subsidios” o por efectos de la competencia; primero, porque nadie subsidia a nadie según las tarifas vigentes en telefonía fija y, segundo, porque toda la telefonía fija convencional seguirá siendo una concesión en monopolio para el ICE, con todo y TLC, apertura y Ley de Telecomunicaciones.

Ricardo Trujillo

¡Mahoma se defiende!


Copenhague y otras ciudades danesas cumplieron ayer cinco días de sufrir atentados incendiarios atribuidos por la policía a jóvenes que protestaban violentamente contra la publicación de caricaturas de Mahoma en diarios locales.

Incluso los extremistas islamistas pensaban en realizar un atentado de muerte en contra del caricaturista.

Evidentemente la cultura imperante del medio oriente se ha convertido en una verdadera amenaza para la civilización, es una lástima que existan personas dispuestas a matar y a destruir a raíz de unas inocentes caricaturas. Simplemente esta actitud es inaceptable, sino les gustan las caricaturas no las vean, no las compren. Desgraciadamente nuestro país no esta exento de episodios similares en cuanto a la estrechez mental, por ejemplo el diputado Guyón Massey se ha dedicado en la última semana ha advertir la "amenaza" que representa la llegada de Iron Maiden al país, simplemente ridículo. Hacemos nuestras en estos momentos las palabras de una celebre calcomonía: ¡Señor líbranos y protégenos de tus seguidores!

¡Más turistas!


La cantidad de turistas que llegó al país en enero aumentó un 13,7% con respecto al mismo mes del año pasado, según cifras preliminares del Instituto Costarricense de Turismo (ICT).

Al país ingresaron 145.147 visitantes por los aeropuertos internacionales Juan Santamaría y Daniel Oduber, en Guanacaste. En el 2007, durante el mismo período, lo habían hecho 127.647 turistas. La mayoría (54%) de los visitantes proviene de EE. UU.

En ASOJOD nos alegramos de dicha noticia y esperamos que la inversión en este sector siga aumentando para que cada día sean más las divisas que ingresas a nuestro país.

viernes, 15 de febrero de 2008

PAC, libertad y juventud


El 7 de octubre pasado ocurrió un evento sin parangón en la historia política de la Costa Rica democrática: un referéndum para decidir acerca del Tratado de Libre Comercio, donde la mayoría votó favorablemente y obligó a los 57 diputados a aprobarlo como Ley de la República. Pero una cosa implica la otra: a pesar de que no se preguntó en la papeleta por el futuro de la agenda de implementación, es lógico que ella es complemento necesario para que se pueda operacionalizar dicho mandato. No obstante, hay diputados que no lo consideran así. Y eso está bien, pues el derecho a disentir es una de las condiciones sine qua non de todo régimen democrático y civilizado.

Pero si esto aplica para el régimen en general, no existe razón alguna para que sea diferente para los elementos que lo conforman. El problema de la cúpula del PAC es que pide respeto por su derecho a diferir de lo que la mayoría de los votantes decidieron el pasado 7 de octubre pero, al mismo tiempo, lo niega en sus fueros internos, pues monta toda una persecución política contra la diputada Andrea Morales tan sólo por atreverse a criticar el dogma incuestionable de su partido.


Sin embargo, esta no es la única incoherencia del partido rojiamarillo. Llevan razón los jóvenes del PAC que escribieron en La Nación al decir que "la libertad es uno de los elementos primordiales de la condición humana", pero resulta paradójica la forma en la que llenan de contenido el concepto, pues luego hablan de "transformar nuestro país en uno con más equidad, con más justicia y con más solidaridad". La "ideología" que dicen defender esos jóvenes es, por antonomasia, contraria al verdadero concepto de libertad: nos hablan día a día de solidaridad, de necesidad de pagar impuestos para mejorar las condiciones de vida de los demás, de subsidios y de equidad; y con ello, están abogando por la intervención del Estado para conseguir el paraíso en la Tierra. No se dan cuenta que el Estado, ese aparato de coerción y compulsión como lo llamara Ludwig von Mises, tiene que pisotear la libertad para alcanzar ese paraíso, pues dicha intervención implica que se le quite la propiedad a unos para dársela a otros, que se le obligue al ser humano a ser solidario (aún contra su voluntad), que se defina qué, cuánto, cuándo y cómo consumir y producir.

Ya lo decía Ayn Rand: "El hombre que produce mientras otros disponen del fruto de su labor es un esclavo". Y ese es el escenario al que quiere llevarnos el PAC, por lo que en ese partido no pueden decirse defensores de la libertad. Son incapaces de comprender una de las grandes enseñanzas de Rand: que "cada ser humano es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por su propio esfuerzo, sin sacrificarse a otros ni sacrificar a otros para si mismo. La búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida". Por esto, los hombres y mujeres que crean en la libertad no tienen cabida dentro del PAC.


Alejandro Barrantes Requeno