jueves, 30 de abril de 2009

Obama choca con los Castro


El presidente Obama eliminó algunas restricciones que impedían que los cubanos viajaran frecuentemente a la isla o que les remitieran dinero a sus familiares. Fue un gesto inteligente. Una oportuna rama de olivo que había prometido durante la campaña que lo llevó a la Casa Blanca. Lo hizo en vísperas de su viaje a la Cumbre Americana de Trinidad y Tobago. Casi simultáneamente declaró a CNN que esperaba que el gobierno cubano pusiera en libertad a los presos políticos y respetara los derechos humanos, mientras publicaba un texto, ampliamente divulgado, en el que mencionaba el marco político adecuado para recibir plenamente a Cuba en la familia americana: la Carta Democrática firmada en Lima por los 34 gobiernos miembros de la OEA, precisamente el 11 de septiembre de 2001, mientras ardían las torres gemelas.

Raúl Castro, desencantado y desencajado, reaccionó de una manera previsible: ''más de lo mismo''. En ese momento estaba en Venezuela convocado por Chávez para agitar en el circo del ALBA, una familia excéntrica de países amantes del colectivismo y enemigos de la democracia representativa y del sentido común que se reúnen de vez en cuando bajo la carpa del ''socialismo del siglo XXI'' para jugar al antiamericanismo y practicar otras formas curiosas de la bobería. No muy lejos de Venezuela, en Haití, Hillary Clinton, la secretaria de Estado, había dicho algo muy similar: ahora le tocaba a Cuba responder a la buena voluntad del gobierno de Obama con una señal de cambio. Para La Habana aparentemente era algo muy fácil: si Estados Unidos facilita la entrada de los cubanos a la isla, ¿por qué Cuba no hace lo mismo y propicia que sus ciudadanos puedan entrar y salir libremente del país, como sucede en casi todo el planeta?

Raúl Castro tenía razón. Lo que Obama está planteando con relación a la isla es muy parecido a lo que han dicho antes que él otros diez presidentes norteamericanos (y lo que sostiene la Unión Europea, al menos desde que en 1996 los países miembros concretaron una posición común a instancias de España): Estados Unidos está dispuesto a entablar relaciones enteramente normales con Cuba, pero sólo si su gobierno evoluciona en dirección de la apertura política y el respeto por los derechos humanos y las libertades civiles. Washington, en suma, propugna un cambio de régimen en el país vecino. No está dispuesto a aceptar como ''normal'' y permanente esa dictadura comunista calcada del viejo y desacreditado modelo soviético, prácticamente ya desaparecido en todo el mundo. Obama, como sus antecesores, no admite la coartada de la ''soberanía''. Cuba debe cambiar.

¿Por qué esa insistencia? ¿Por qué Estados Unidos no puede convivir armónicamente con una satrapía comunista de la misma manera que en el pasado lo hizo con las dictaduras de Trujillo o Somoza? Las razones fundamentales son tres:

  • Porque Estados Unidos, tras un siglo de fracasos, al fin comprendió que era un cínico error mantener buenas relaciones con las tiranías en un continente supuestamente comprometido con las libertades, como se acredita en la Carta Democrática de la OEA. ¿No criticaban a Estados Unidos por tener vínculos amistosos con las dictaduras latinoamericanas?

  • Porque el caso cubano tiene un claro componente de política interna norteamericana. El 25% de la población cubana, unos tres millones de personas (nacidos en Cuba o descendientes directos de cubanos), vive en Estados Unidos y se refleja vigorosamente en la estructura social y política del país. Hay dos senadores, cuatro congresistas federales, y numerosos funcionarios y cuadros intermedios dentro de la estructura de poder norteamericana. Los intereses mayoritarios de la etnia cubana, o su relativo peso electoral, como sucede con los judíos americanos con relación a Israel, o con los afroamericanos cuando se formula la política hacia Africa, hay que tomarlos en cuenta.

  • Porque a Estados Unidos, finalmente, lo que le conviene es que en Cuba se instale una democracia sosegada y estable, como la costarricense, para mantener buenas relaciones políticas con la isla, dotada de un sistema económico productivo, de manera que los cubanos no continúen emigrando en masa hacia los Estados Unidos. Y nada de eso se puede conseguir si en La Habana continúa enquistada la vieja e incompetente oligarquía comunista que tomó el poder hace medio siglo y ha sido incapaz de evolucionar bajo el peso de la experiencia, lo que hace que el régimen actual, aunque fuerte en apariencia, sea siempre precario y provisional. Sabíamos que en el comunismo dinástico, tras Fidel le tocaba el turno a Raúl, pero ¿qué o quiénes vienen tras Raúl?

Obama ha tomado la posición correcta. Hacer concesiones sin esperar algo a cambio hubiera sido un error. Habría sido como decirles a los demócratas de la oposición y al inmenso (aunque escondido) sector de los reformistas, que no era necesario que el país abandonara el fracasado sistema comunista porque a nadie le importa el destino de los cubanos. A Obama y a su administración sí les importan.

Carlos Alberto Montaner

martes, 28 de abril de 2009

¡Estafa!


Hoy aparece publicado en la Nación, la noticia que el monopolio estatal RECOPE ha decidido mezclar la gasolina con etanol, y vendérsela (léase imponérsela, ya que en este campo no existe libertad de comercio) a los consumidores sin ningún tipo de aviso.

Este acto es simplemente bochornoso, es una simple, común y vulgar estafa. ¿Cuánto tiempo más tendremos que soportar este odioso monopolio?

lunes, 27 de abril de 2009

Tema polémico: ¿las normas ambientales desincentivan la inversión?


El pasado 22 de abril se celebró el día de la tierra. Vivimos en una época de histeria ambiental, constantemente se nos advierte que el hombre destruirá la Tierra y con ello su existencia. Hace 35 años la revista Time especulaba respecto a la posibilidad de otra era de hielo, hoy en día mas bien se nos dice que estamos condenados por causa del calentamiento global. No podemos obviar que el movimiento verde, ha sido tomado por grupos de izquierda radical, que se aprovechan de los problemas ambientales para propagar sus ideas anti-capitalistas y anti-globalización. Por ello, en este día en ASOJOD queríamos abordar una temática sumamente compleja: la relación que puede o no existir entre la protección del ambiente y el crecimiento económico.

La pregunta que planteada por el título pretende ser el origen de una hipótesis sobre el efecto que poseen las normas ambientales sobre la inversión. Desde un primer momento es esencial aclarar que dicha interrogante requiere de lo que se conoce como un funtor, siendo por ello inevitable preguntarnos a cuál legislación ambiental se refiere, ya que, como todos sabemos, la legislación ambiental no es un cuerpo determinado de normas a priori, razón por la cual se debe comprender que existen tipos de legislación ambiental que se aproximan a la cuestión de la protección del ambiente de formas muy distintas. Por ello podemos establecer, de primera entrada, que efectivamente existen normas ambientales que, eventualmente, afectarían de manera negativa a la inversión, pero que también, siendo un poco creativos, es posible legislar de forma que la protección al ambiente y el desarrollo económico coexistan sin mayores problemas. Siendo así, el gran reto en este campo es determinar el modo en que ambos intereses lleguen a conciliarse y, demostrar así, que aquellos grupos que los han caracterizado como mutuamente excluyentes, están equivocados.

¿Dicotomías? Desgraciadamente, hoy en día muchos de los sectores del movimiento verde parecen estar más preocupados por combatir a las grandes empresas y a la globalización que por proteger el medio ambiente. En efecto, llevaba razón Hayek cuando, en su libro Los Fundamentos de la Libertad, al afirma que:

“Pocos argumentos han sido utilizados con tanta amplitud y eficacia para persuadir a las gentes del ‘despilfarro consustancial al sistema de libre competencia’ y de la conveniencia de someter a una discreción centralizada algunas actividades económicas importantes, como en el caso, reiteradamente alegado, de la dilapidación de los recursos naturales por la empresa privada”.

En estos tiempos, muchos pretenden tener como verdad revelada la dicotomía entre un ambiente sano y el crecimiento económico; otros más extremistas, hablan de una carrera al despeñadero ambiental, producido por la flexibilización en las normas ambientales para atraer más inversión. Sin embargo, si se echa un vistazo más de cerca, es posible notar que el crecimiento económico producido por las inversiones es un requisito fundamental para el desarrollo de un medio ambiente sano, toda vez que no puede esperarse que aquellos que apenas tienen lo mínimo para subsistir vayan a preocuparse por las emisiones de carbono o el largo tiempo que tarda el plástico para desintegrarse. Pero si, dentro de una sociedad se comienza a generar más riqueza a partir del sistema de especialización e intercambio, las personas podrán superar los apuros más básicos y dedicar sus recursos temporales, económicos y humanos a la satisfacción de “nuevas necesidades” de orden más “elevado”. En tal escenario, las personas comenzarían a pensar seriamente en utilizar métodos y procedimientos menos contaminantes, formas alternativas de energía y transporte, etc. Y todo ello es posible porque el crecimiento económico les ha permitido superar las necesidades más directas, apremiantes e inmediatas para dedicarse ahora a satisfacer otro tipo de necesidades.

Por eso, cuando los extremistas del movimiento verde hablan de paralizar el crecimiento económico, realmente están pidiendo que menos gente salga de la pobreza y permanezca en condiciones de depredación de recursos. No recuerdan que el que nada tiene, nada pierde al actuar. Por eso hay que apelar a la sensatez: hay que aceptar cierto grado de contaminación para la subsistencia y desarrollo de la humanidad. Un claro ejemplo resulta el de los automotores: si bien es cierto que contaminan, le permiten al ser humano ahorrar mucho tiempo, mismo que utiliza en la creación de más riqueza. Esta idea ya había sido tratada por Milton Friedman, en su libro Libertad para elegir, donde manifiesta que:

“El verdadero problema no consiste en eliminar la contaminación, sino en tratar de sentar las bases de acuerdo, que definan el nivel de contaminación “adecuado”: un nivel en que el beneficio resultante de reducir un poco más la contaminación apenas supere el sacrificio de otras cosas nuevas (vivienda, calzado, prendas de vestir, etc.), que se deberían suprimir al objeto de reducir la contaminación. Más alla de dicho nivel , sacrificamos más de lo que ganamos.”

Por desgracia, al vivir con información imperfecta, nunca nos será posible encontrar ese grado exacto de contaminación, aunque podemos acércanos a él por medio de la ciencia.

Medio ambiente e interés privado:
Es cierto que ese nivel de contaminación genera lo que en economía se conoce como externalidades, es decir, aquellos impactos, positivos o negativos, que recaen en un tercero que no es parte de la transacción. Dichas externalidades, generalmente, han sido resueltas por un impuesto pigouviano, en donde la empresa o actividad económica que causare una externalidad negativa debía compensar dichos daños a través de impuestos. No obstante, el Premio Nobel de economía Ronald Coase, señaló brillantemente que dichas externalidades no se dan en forma unilateral, sino que se presentan en forma recíproca. Para ilustrar esto, Coase presentó el caso judicial de Sturgess vs. Bridgeman, en donde se explica:

“En éste, un pastelero usaba dos máquinas moledoras y trituradoras para el funcionamiento de su negocio (una de las cuales llevaba más de 60 años en el mismo lugar, mientras que la otra más de 26 años). Un médico ocupó en el intertanto un establecimiento vecino. La maquinaria no le había causado ningún daño hasta que éste, 8 años después de haberse instalado en el lugar, construyó una consulta al final de su jardín, inmediatamente contiguo a la cocina del pastelero. En ese momento encontró que el ruido que le causaba esta maquinaria no le permitía utilizar su consulta, específicamente le impedía auscultar a sus pacientes y realizar cualquiera actividad que requiriera de concentración. Frente a esta situación, el doctor interpuso acciones legales para forzar la detención de las maquinarias que producían el ruido.”

La Corte falló en favor del médico, ordenando detener el funcionamiento de las maquinarias.

Coase se pregunta entonces, si la decisión de la Corte afectará el destino de ambos establecimientos y su respuesta es negativa en la medida que ambos puedan negociar. Concretamente, Coase señala que:

“El doctor habría estado dispuesto a renunciar a sus derechos (...) si el pastelero le hubiese pagado una suma de dinero mayor que la pérdida de ingresos que le hubiese significado mudarse a un lugar más caro o menos conveniente, finalizar con sus actividades en ese lugar (...) o tener que construir una pared que eliminara el ruido y la vibración. El pastelero habría estado dispuesto a incurrir en este costo si el monto que hubiese tenido que pagar al médico hubiese sido menor que la caída en ingreso que hubiese tenido que sufrir por modificar su modo de operación, abandonar su operación o trasladarse a otro lugar. La solución al problema —continúa Coase— depende esencialmente de si el uso de la maquinaria le significa mayores ingresos al pastelero de los que pierde el doctor”.
Siendo que:

“En resumen, lo que nos dice Coase es que el uso que se les dé a estos establecimientos (recursos) no dependerá de lo que establezca la ley o falle el juez, sino de los beneficios y costos asociados a cada una de las alternativas en discusión. Esto no quiere decir que la ley o el fallo judicial carecen de importancia. La verdad es que son indispensables para establecer los derechos, de modo de posibilitar las negociaciones, las que no se podrían llevar a cabo en ausencia de estos derechos.”

Este ejemplo se ilustra claramente un problema de medio ambiente (contaminación sónica), en donde la externalidad no es monopolio exclusivo de una de las partes, sino que ambos, tanto el médico como el empresario, se afectan mutuamente. Es aquí donde precisamente la legislación puede jugar un papel preponderante para la solución armoniosa de dichos conflictos, a través del establecimiento de derechos de propiedad claramente definidos que les permitan a las personas entrar en intercambios voluntarios donde ambas partes resulten beneficiadas.

Ahora, siendo el punto inicial de esta presentación la forma en que protección ambiental y desarrollo pueden ser compatibles, cabe enfatizar en varios aspectos para conseguir dicha tarea. En primer lugar, la legislación ambiental debe establecer claros y definidos derechos de propiedad, que conviertan al ambiente en un tema de interés privado para los individuos, haciendo que estos sean los primeros beneficiados o perjudicados por el tratamiento que ellos hagan del ecosistema. En la medida en que se eliminen los bienes públicos, se eliminarán también los free riders. A continuación se exponen ciertos ejemplos que ilustran dicho planteamiento.

a) Los impuestos a la importación: pocos imaginaran cómo temas de política tributaria-comercial pueden encontrarse sumamente vinculados al ámbito ambiental. La reducción de impuestos para la importación de mejores tecnologías puede ser una de las formas menos costosas pero más beneficiosas de colaborar con el ambiente. Dentro de esta condición se pueden encontrar claramente los automóviles, pues al reducir los impuestos a la importación de automóviles nuevos, las personas no sólo verán mejorada su esfera material sino que dicha medida incentivará a que las personas obtengan vehículos que son mucho más eficientes en cuanto al consumo de energía y menos contaminantes.

b) La propiedad sobre la tierra: en tanto exista propiedad privada sobre la tierra, esta se convierte en un factor de producción y de riqueza para su dueño. En este sentido, este será el primero y más interesado en dar un uso racional y eficiente a la tierra misma. También es interesante notar los nuevos nichos que el mismo mercado ha creado a partir de lo que Hayek denominara orden espontáneo, sobre productos cultivados orgánicamente. Siendo este un ejemplo más de como el cuido al medio ambiente es lucrativo.

c) Flora y fauna en conservación: definitivamente si se quiere poner en peligro de extinción a alguna especie animal o vegetal, lo primero que se debe hacer es prohibir su comercialización. Todos los lectores pueden estar seguros que los árboles que se encuentran en peligro no son los de las papelerías canadienses; también pueden estar seguros de que no existe un ejemplo en el mundo de algún animal cuya comercialización fuera legal y libre que haya desaparecido, esto debido a que de nuevo tanto flora y fauna se vuelven en factores de riqueza los cuales han de ser conservados para poder seguir creando riqueza.

Como se puede ver, el reto de las legislaciones ambientales es precisamente establecer responsabilidades directas e inmediatas sobre los individuos en cuanto al desarrollo del ambiente. Esto no sólo asegurará un cuido efectivo del mismo, sino que también incentivará la inversión privada y con ello el crecimiento económico, lo que consecuentemente mejorará las condiciones de vida de todos los habitantes. En cambio la prohibición y la estrechez mental son los caminos más rápidos a la pobreza y desastre ambiental. No hay que olvidar que el ambiente es un medio necesario para el desarrollo pleno e integral de todos los individuos, pero no un fin en si mismo, como algunos desean hacerlo parecer.

domingo, 26 de abril de 2009

No más venas abiertas


En la reciente cumbre de las Américas, el presidente venezolano, Hugo Chávez, en un acto en el que quizás pretendió “pasarse de listo”, entregó al mandatario norteamericano, Barack Obama, un ejemplar del libro Las venas abiertas de América Latina , obra escrita por el uruguayo Eduardo Galeano en el siglo pasado.

Obama, como es su costumbre, lo recibió con una amplia sonrisa, que más bien habla de su educación, cordialidad y espíritu de recomponer las relaciones con el subcontinente, pero también de su desconocimiento por lo que estaba recibiendo. Porque de saberlo, más bien debiera ser tema para preocupar a sus agentes de seguridad, dada la toxicidad del contenido entregado al presidente de Estados Unidos. Un verdadero atentado a la seguridad nacional. Nos hizo recordar otro arranque literario de Chávez cuando descubrió a un “tal Noam Chomsky”, que parecía ser quien le abrió (cerró) su espectro cultural.

Efectivamente, el libro de Galeano es uno de los que más daño le ha hecho a nuestro continente. Su argumentación elemental sostiene que somos pobres porque ellos son ricos. El clásico discurso del imperio que succiona la sangre de las venas hasta acabar con su víctima. Un decálogo revolucionario anti imperialista que culpa nuestro atraso primero a los españoles, luego a los ingleses y en el siglo pasado a Estados Unidos. De haberse escrito en el siglo XXI seguro culparía a Coca Cola, Google, Amazon, Internet, Starbucks, McDonalds y alguna otra transnacional que “nos roba”, y claro que los argumentos tendrían la misma seriedad que culpar a las rosquillas.

Odio visceral. Un libro que resume los agravios sufridos por los latinoamericanos y que los victimiza exculpándolos de toda responsabilidad en su fracasada historia. Transmite un odio visceral a cualquier cosa que huela a democracia y mercado, en definitiva a la libertad, para retorcerse en el igualitarismo estrecho de mente que impide alcanzar el desarrollo.

En una próxima cita, Obama tendrá que cuidarse de recibir otros pasquines que invadan la Casa Blanca. Los hay muchos, desde La historia me absolverá , de Fidel Castro, La guerra de guerrillas , de Ernesto Che Guevara, ¿Revolución dentro de la revolución? , de Regis Debray, pasando por Dependencia y desarrollo en América Latina , de Fernando Cardoso y Enzo Faletto, hasta Hacia una teología de la liberación, de Gustavo Gutiérrez, para concluir en el que quizás por el título sorprenderá al mandatario norteamericano: Para leer al pato Donald , de Ariel Dorfman y Armand Mattelard, incubado en las propias universidades norteamericanas.

Por el bien de nuestro continente y del efectivo espíritu de relanzamiento de las relaciones entre nuestros países, es de esperar que el librito de Galeano se le haya quedado a Obama en el hotel. Ojalá que el presidente norteamericano en una próxima oportunidad le devuelva la mano regalándole a Chávez Camino de servidumbre , de Friedrich Hayek, o La acción humana , de Ludwig von Mises.

Mientras tanto, si alguien me dice cómo puedo enviarle un libro al presidente norteamericano, feliz le mando Del buen salvaje al buen revolucionario , de Carlos Rangel, que, como escribió el célebre Jean François Revel, es el primer ensayo sobre la civilización latinoamericana que disipa las interpretaciones falsas, las descripciones mentirosas y las excusas complacientes. Mientras tanto, digamos: ¡No más venas abiertas para América Latina!

Ángel Soto

sábado, 25 de abril de 2009

Corrupción


Cuando se vive bajo un Régimen de Derecho, las personas hacen las cosas por derecho y no por permiso, dentro del límite que impone respetar los derechos de los demás. La violación de derechos ajenos debe ser certera y debidamente castigada. Pero no se puede evitar afectar intereses. Por ejemplo, si alguien construye un puente afectará a los lancheros y beneficiará a los transeúntes; quien inventó el automóvil afectó a fabricantes de carruajes y benefició a los demás; quien siembra mucho maíz afecta el ingreso de los demás cosechadores de maíz y beneficia al pueblo; la competencia siempre afecta a los productores y beneficia a los consumidores; si pinta su casa de otro color, afecta a los vecinos que no les gusta ese color y beneficia a quienes sí les gusta, etc.

La corrupción disminuye cuando se elimina la impunidad del criminal, cuando se le descubre, apresa, juzga y con certeza se le aplica la pena correspondiente. La clave es certeza y para lograrla se requiere que el proceso de selección de los jueces no esté politizado y cuente con recursos económicos y humanos.

La principal fuente de corrupción es la oportunidad del funcionario o burócrata de tomar decisiones discrecionales que afectan los intereses de la gente. La “mordida” se da, precisamente, para que la decisión del burócrata sea favorable a quien está pidiendo permiso o suplicando para poder hacer algo.

Nótese que se trata de hacer algo pacífico y legal. Por ejemplo, si usted quiere cortar un árbol en su propiedad o cambiar el techo a su casa, seguramente requerirá un permiso. En algunos casos se requiere un estudio previo y un dictamen oficial para que usted pueda hacer uso de lo que es legítimamente suyo. Tal reglamentación se justifica aduciendo que lo que usted haga afecta los intereses de sus vecinos y que el gobierno está para cuidar esos intereses y no necesariamente sus derechos.

El punto es que no hay tal cosa como un acto que no afecte intereses ajenos. Lo más que se puede aspirar para no reprimir el progreso y para no incentivar la corrupción es que todos puedan hacer lo que no está prohibido, lo que sea pacífico y respetuoso de los mismos derechos ajenos y no por permiso de algún funcionario con poder discrecional.

Los funcionarios y burócratas son humanos, con virtudes y vicios. No son como nos enseñan en la escuela, abnegados servidores públicos que protegen los derechos e intereses de los ciudadanos. Cuando las reglas colocan los intereses del ciudadano a merced del funcionario surge el incentivo perverso del enriquecimiento indebido. Por eso, la causa de la corrupción es el sistema que sujeta a los ciudadanos a la discrecionalidad de burócratas, cuya función es aprobar o no las iniciativas individuales de la gente. El no poder hacer las cosas por derecho sino por permiso es la puerta grande de la corrupción. Esto explica por qué los países socialistas, donde todo se hace por permiso y no por derecho, son famosos por su extrema corrupción.

Manuel Ayau

viernes, 24 de abril de 2009

Viernes de recomendación

El día de hoy hemos decidido recomendar un artículo de Francesco Di Iorio titulado Why Mises' Apriorism and Popper's Fallibilism Are Not Incompatible (el artículo se encuentra en la página 19 de la revista). En este artículo, publicado en la Revista Digital Nomoi de la Fundación F. A. Hayek y de la Universidad Francisco Marroquín, el autor sugiere que las posturas epistemológicas de Mises y Popper son en realidad más parecidas de lo que normalmente se piensa y que las críticas recíprocas entre ambos autores se debieron, en gran medida, a una incomprensión de ambas partes.

jueves, 23 de abril de 2009

En Vela


La Quinta Cumbre de las Américas, en Trinidad y Tobago, deparó algunos frutos deglutibles, a los que se refirió, ayer, el editorial de La Nación . En el orden formal, de las normas de urbanidad y de los modales, no pudo ser peor. En cuanto a Cuba, el silencio general fue cobarde y vergonzoso.

¿Qué podía esperarse de una cumbre de 34 gobernantes, entreverada de personajes como Chávez, escoltado por su bufón, Daniel Ortega, y otros de parecido pedigrí que, en su casa o en su escuela, no tuvieron noción alguna del respeto a las personas o a las instituciones, y que, ahora, con su primitivismo a cuestas y su escasísima cultura, tienen que manejar el instrumento terrible del poder político?

El problema se complica radicalmente cuando, además, están sometidos obsesivamente a una personalidad sociopática y narcicista, como la de Chaves, sumergido en un océano de dinero, que potencia todos sus trastornos, quien, a su vez, idolatra –y usa– a Castro, petrificado, por 40 años, en una estructura sociopática, quien ejerce una extraña influencia en no pocos gobernantes, políticos e intelectuales de América Latina. Y como estos actores son los que ocupan siempre el proscenio mediático, en mengua de los buenos o de los menos malos, no parece infundada la convicción de que en América Latina predominan los políticos charlatanes, semianalfabetos o mediocres.

Dejemos a un lado las escenas, en esta cumbre, patentadas por Chávez y sus cortesanos gobernantes, que nos hicieron ruborizar y que, de vez en cuando, le arracaban a Obama una sonrisa compasiva. Reparemos, más bien, en la sugerencia de Obama a los presentes (según lo comentó ayer Jorge Guardia) de dejar la cansina evasión de culpar a los gringos de todas las desventuras de nuestros países (como antes a España). ¡Qué pena! Esta ha sido la cantinela latinoamericana en medio de una vastedad de recursos de donde brotan, a la vez, a raudales, la violación de los derechos humanos, la corrupción, la evasión fiscal, el cinismo, el desgobierno, la injusticia y el epitafio-consigna de “la falta de seriedad”.

Ni Alemania ni Japón ni Vietnam ni otros se dedicaron sistemáticamente a maldecir al “invasor”. Sin abandonar el juicio crítico ni renunciar a la memoria, donde se talla la identidad, hicieron su duelo, su balance o su examen de conciencia, y pusieron manos febriles a la obra. Nosotros seguimos columpiándonos, al decir de Manuel Malaver, analista venezolano, entre “el perfecto idiota” y “las venas abiertas de América Latina”, el librito que el más rico y el más inculto de nuestros idiotas le regaló a Obama, para la foto, en la sesión inaugural en Trinidad y Tobago.

Julio Rodríguez

martes, 21 de abril de 2009

Los gobiernos estafan al estilo Madoff


os gobiernos imponen sistemas llamados “de seguridad social” pero no se necesita ser un experto en finanzas ni en interés compuesto para percibir que se traducen en monumentales estafas a los supuestos beneficiarios, es decir, en verdad sistemas de inseguridad antisocial. Personas que han aportado durante toda su vida activa reciben cifras que no tiene la menor relación con lo que hubieran obtenido si hubieran podido realizar colocaciones corrientes en los mercados.

Además, como es sabido, los sistemas compulsivos se basan en el sistema de reparto que naturalmente depende de nuevos aportes, lo cual, a diferencia de los métodos de capitalización, en la medida en que la vida se prolonga y las tasas de natalidad decrecen, hacen imposible el mantenimiento del esquema que, de facto, se encuentra quebrado en todas partes del mundo.

Y no se resuelve el problema obligando a la gente a pasar sus ahorros a instituciones privadas, los que, en el caso argentino, fueron luego confiscados por el gobierno. Se trata de que las personas puedan disponer del fruto de su trabajo como lo consideren pertinente. Ese fue el caso, por ejemplo, de los inmigrantes en la Argentina que preveían su futuro a través de inversiones inmobiliarias, lo cual fue arruinado por las mal llamadas “conquistas sociales” concretadas en las leyes control de alquileres y desalojos.

Aquellas inversiones mostraron un vez más lo incorrecto y arrogante de la premisa según la cual en libertad las personas no preverán para su vejez, que, por otra parte, para seguir con esa línea argumental, habría que destinar un policía a cada persona cuando recibe su pensión para evitar que se emborrache en el bar de la esquina con lo que se habrá cerrado el círculo del Gran Hermano orwelliano.

También los gobiernos insisten en el mantenimiento de la banca central “para preservar el valor de la moneda” sin percatarse que, por ejemplo, en el caso de Estados Unidos, el dólar de 1913 (año en que se creó la Reserva Federal) equivale a cuatro centavos de hoy y que, en el caso argentino, un dólar de 1935 (cuando se estableció el Banco Central) equivale a diez mil millones de pesos de hoy. Solamente durante los 18 años de la administración de Greenspan al frente de la Fed, según el índice oficial, los precios al consumidor se elevaron en un 74%. Esto debería convencer a los tecnócratas partidarios del tragicómico “fine tuning”.

Por esto es que, entre muchos otros, los premios Nobel en Economía Milton Friedman y F.A. Hayek se oponen a la creación y al mantenimiento de la banca central. Friedman escribe en Moneda y Desarrollo Económico, que recopila algunas de sus conferencias, que “Llego a la conclusión de que la única manera de abstenerse de emplear la inflación como método impositivo es no tener banco central. Una vez que se crea un banco central, está lista la máquina para que empiece la inflación”. Hayek llega a la misma conclusión en múltiples ensayos y libros.

Es que la banca central solo puede canalizar sus decisiones clave en una de tres direcciones: expandir la masa monetaria, contraerla o dejarla inalterada. En cualquiera de los casos estará alterando los precios relativos respecto de lo que hubieran sido de no haber mediado la intervención, y al distorsionar precios relativos se trasmite información falseada a los operadores en el mercado con lo que se asignan equivocadamente los siempre escasos factores productivos, es decir, se desperdicia capital y, consecuentemente, se reducen salarios e ingresos en términos reales.

El decimonónico Frederic Bastiat denominaba “estafas institucionalizadas” a las realizadas por los gobiernos con el apoyo de la ley y Alberdi sostenía que “El ladrón privado es el mas débil de los enemigos que la propiedad reconozca. Ella puede ser atacada por el Estado, en nombre de la utilidad pública”.

Es precisamente en nombre de la utilidad pública que en la Argentina se incautaron depósitos y otros latrocinios pero me limito a los antedichos ejemplos para señalar que resulta desproporcionada las alarmas que suscitan estafas como las perpetradas por mafiosos como Bernard Madoff si tomamos en cuenta los asaltos organizados y establecidos institucionalmente por los aparatos estatales. Al fin y al cabo el fraude piramidal “a la Carlo Ponzi” esta vez ejecutado por Madoff significó 65 mil millones de dólares en perjuicio de cuatro mil ochocientos clientes, una cifra muy módica si se la compara con la succión ilegítima e inmisericorde de recursos a millones y millones de personas que llevan a cabo quienes están supuestos de velar por los derechos de la gente y proteger sus propiedades.

Es de desear que se ubiquen las cosas en su debido lugar y se pueda poner en brete a los gobiernos para que abandonen las estafas institucionalizadas, si es que se pretende que tengan sentido y una misión específica que cumplir y puedan así diferenciarse de los grandes ladrones de nuestra época.

Alberto Benegas Lynch

¿Cómo evitar y salir de las crisis financieras?



Cuando en el 2001 EEUU entra en un periodo de desaceleración económica, el Gobierno reaccionó con una política monetaria de crédito fácil (o irresponsable) que se tradujo en una reducción de las tasas de interés del 6.50% en enero del 2001 al 1.00% hacia el 2004. Dadas las condiciones reales de la economía de los EEUU, esta reducción era artificial; es decir, insostenible y se sabía que eventualmente debían subir. Con la reducción artificial en las tasas de interés, el gobierno “estimuló” e indujo deliberadamente a las personas a contraer deudas hipotecarias que empezaron a ser imposibles de pagar una vez que las tasas empezaron a subir y alcanzaron niveles de 5.25% a mediados del 2006.

Esto fue lo que causó la crisis inmobiliaria en los EEUU. Cuando subió la tasa de interés, ya muchos no pudieron pagar la hipoteca y el valor de los bienes raíces cayó dando origen a la crisis bancaria. Esto no es falla del mercado ni de la libertad económica sino del gobierno. La riqueza no se genera con una reducción artificial de las tasas de interés por parte del gobierno ni con una expansión mágica del crédito o del gasto público sea por medio de la Banca Central o del Tesoro.

Es necesario observar que en 1912 (hace casi un siglo), el economista Ludwig Mises, exponente de la corriente Escuela Austriaca de Economía pronosticó la actual crisis financiera en su libro “The Theory of Money and Credit” cuando expresó: “El demagogo no se molesta por las consecuencias remotas de sus políticas. Él escoge inflación y expansión del crédito a pesar de que sabe que el boom creado es de corta duración y que inevitablemente debe acabar en desplome”.

Sin embargo, si bien es cierto que la crisis financiera en los EEUU se empezó a gestar con la reducción de las tasas de interés, el papel que desempeñaron dos entidades financieras hipotecarias fue fundamental para agravar la crisis. Estas entidades son Fannie Mae (Federal National Mortgage Association) y Freddie Mac (Federal Home Loan Mortgage Corporation) que son de origen privado pero con patrocinio estatal muy importante. Estas entidades, al tener patrocinio político, usaron criterio político para cumplir sus objetivos de suplir de liquidez a las entidades prestamistas de hipotecas y de otorgar garantías hipotecarias.

Fue así como para el tercer trimestre del 2007 ambas instituciones llegaron a garantizar, o a tener derechos, sobre más del 50% de todas las hipotecas de los EEUU, con un valor de deuda de US$5.2 billones que en el 2003 apenas era de US$1.2 billones. Por ser entidades de patrocinio político, se pensó sólo en el corto plazo y se dieron varios descuidos con el fin de poder colocar más recursos con mayores niveles de riesgo. Uno de ellos fue que estas entidades operaron con menores niveles de reservas a los exigidos a las entidades privadas. Por tanto, no es de extrañar lo acontecido cuando las tasas de interés subieron.

El papel que jugaron en la crisis financiera las instituciones cuasi-gubernamentales de Fannie Mae y Freddie Mac es tal que en una entrevista que le hiciera Larry Kudlow, del programa Kudlow Reports de CNBC, a Stephen Harper, Primer Ministro de Canadá, este último afirmó que la solidez del sistema financiero canadiense se debe a que ellos no tienen instituciones financieras semejantes con participación del gobierno.

En los EEUU, el 2008 fue el año del desplome de las políticas de estímulo artificial de los años anteriores. Y, ¿qué hace el gobierno de los EEUU en este momento para salir de la crisis? ¡Increíblemente está haciendo lo mismo que dio origen a la misma! Las tasas de interés de referencia de la FED se han reducido nuevamente a partir de septiembre del 2008 y en diciembre de ese año alcanzaron niveles históricos a una banda que va de entre el 0.0 y el 0.5%. En abril del 2009, fecha en que se escribe esta nota, no ha habido modificación sobre las mismas.

Por otra parte, las tasas hipotecarias en los EEUU están en 4.96%, sus niveles del más bajos en toda la historia. ¿Cree el lector que son sostenibles las tasas de interés en los EEUU?

Por otra parte, existe un peligro inminente de repunte de la tasa de inflación de EEUU. Un programa de “estímulo” de la Reserva Federal de los EEUU está inyectando liquidez la economía con US$ 500 mil millones. Dicho incremento de la cantidad de liquidez empezó a mediados de enero y terminará el 30 de junio próximo que consiste en la compra de bonos hipotecarios. Y dado que la inflación, o aumento en el costo de la vida, es un fenómeno monetario, ¿qué pasará cuando este exceso de liquidez se traduzca en inflación y deban ajustarse a la alza las tasas de interés?

Y como si esto fuera poco, se está incrementando el gasto público usando recursos de los contribuyentes para rescatar a empresas ineficientes bajo el pretexto de que son muy grandes para dejarlas quebrar. ¿No serán estas empresas muy grandes para rescatarlas? Por definición, una empresa en quiebra no es capaz de generar ni inversión ni nuevas fuentes de empleo, ni siquiera aumentar los salarios. Sólo las empresas competitivas son las capaces de financiar inversión y transferencia tecnológica, de generar empleo y pagar salarios crecientes. No podremos estimular el crecimiento favoreciendo a las empresas ineficientes con los recursos de los contribuyentes. Debe quedar claro que ni la expansión artificial del crédito ni las políticas socialistas que implican la expansión del gasto público estimulan el sano crecimiento económico.

El eventual desplome de una política monetaria que estimule artificialmente la economía es inevitable y no existe regulación posible que lo evite. La crisis no es un problema de falta de regulación. Creer lo contrario es demagogia. Si los gobiernos continúan con políticas monetarias expansivas y reducciones artificiales de las tasas de interés, por más nuevas regulaciones que implementen, no podrá evitar un nuevo desplome.

Las sociedades siempre han sido consumistas y codiciosas. Si esta fuera la causa de la crisis entonces siempre estaríamos en crisis. El problema surge cuando el gobierno alimenta el consumo de manera artificial ya sea con reducción de las tasas de interés, expansión de la oferta monetaria sin respaldo o con un mayor gasto público. En fin, la crisis tuvo su origen con el intervencionismo estatal en la reducción artificial de las tasas de interés y por tanto es falla exclusiva del gobierno.

Decía Adam Smith en su obra “La riqueza de la naciones” que lo que es sano para una economía familiar también lo es para el gobierno. En época de crisis, se recomienda a las familias austeridad en sus gastos y evitar mayor endeudamiento. Y esto mismo es lo que deben hacer los gobiernos en periodos de crisis. El endeudamiento por parte del gobierno y sus programas de “estímulo” solo agravará la crisis. Así como en un pastel de recursos, a mayor tamaño sea la tajada que se lleve el gobierno, menos recursos quedan a disposición del sector privado. Le hago una pregunta al lector, ¿dónde genera mayor riqueza el capital? ¿En manos de un burócrata o en manos de los emprendedores privados? Para reactivar la economía el gobierno debe reducir impuestos y simultáneamente reducir sus gasto para liberar recursos al sector privado, único motor del desarrollo económico.

Si la causa de las crisis financieras tiene su origen en un manejo discrecional de la política monetaria, entonces para evitarlas la única solución posible es eliminar esta facultad discrecional que tienen los políticos de alterar a su antojo las tasas de interés y de expandir la oferta monetaria. Aquí hay tres opciones. La primera es diseñar un programa monetario donde el crecimiento de la oferta monetaria sea determinado según una regla de expansión, como por ejemplo siguiendo la propuesta de Milton Friedman, donde el crecimiento de la oferta monetaria se determina según el crecimiento del PNB de los últimos años. La segunda propuesta es también una regla monetaria y es volver al patrón oro tal y como lo propone Murray Rothbard. En este caso, la cantidad de dólares que imprima la FED será una función directa de las reservas de oro. Una última propuesta es cerrar los Bancos Centrales y entrar en un esquema denominado “free banking” tal y como existía siglos atrás en donde tanto la oferta como la demanda de dinero se determina en un mercado libre y competitivo.

José Joaquín Fernández
Instituto Libertad

lunes, 20 de abril de 2009

Tema polémico: el tren a Heredia


Para este tema polémico, en ASOJOD queremos abordar la discusión generada por el tren a Heredia. Desde un tiempo atrás, el Gobierno de la República anunció la implementación de este medio de transporte debido a las constantes alzas en el precio del petróleo del año anterior y al innegable problema de infraestructura vial y acceso a Heredia en horas pico. No obstante, hasta la actualidad, el tren avanza a paso muy lento: primero se trató de la compra de 4 máquinas en España por un costo de medio millón de dólares cada una para poner a funcionar el tren en febrero. Tal evento suscitó la celebración, con bombos y platillos, de nuestras autoridades pero, en realidad, no eran más que la primera parte de una novela que, contrario a los culebrones mexicanos, no sabemos cómo terminará.

Luego de la compra vino el envío. Primero se dijo que las máquinas llegarían en enero, por lo que a partir de diciembre de 2008, se inició una campaña para rehabilitar los paseos en el viejo tren, un verdadero fósil del transporte que azuzaba el ambiente herediano. A pesar de eso, tal es la desesperación que, en los habitantes de esta provincia, produce el caos vial que a la algarabía los invadió con la noticia y la iniciativa.

Terminó enero y las máquinas "nuevas" no habían llegado. El Presidente del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (INCOFER), Miguel Carabaguíaz, anunció a los medios que debido a algunos problemas de logística, habría que esperar hasta febrero para que arrivaran a suelo costarricense y quizá hasta marzo para ponerlo a andar. Pasó ese mes y tampoco; ya la cosa pintaba mal y hacía temer lo peor: la costumbre de los gobernantes costarricenses de comprar equipos que no sirven, como lo evidenciaron los préstamos español y finlandés y la gran cantidad de equipo de la CCSS, las patrullas rumanas y los chalecos antibalas del Ministerio de Seguridad Pública, etc.

Sin embargo, entrado el mes de marzo las famosas máquinas llegaron, aunque presentaban un pequeño inconveniente: el eje de sus ruedas es de 1 metro, mientras el ancho de la vía férrea es de 1,o6 metros. No se dieron cuenta los negociadores costarricenses de tan elemental detalle? Pareciera que no, pero según Carabaguíaz no era la gran cosa, pues los técnicos de la empresa vendedora lo arreglarían. Aún así, al menos en ASOJOD nos parecen negativas este tipo de situaciones en tanto reflejan una mala planificación en las distintas fases de la política pública. En repetidas ocasiones hemos demostrado nuestro rechazo al gasto público (salvo en educación), pero si se da, al menos debe apegarse de manera estricta a criterios que aseguren el buen uso de los recursos de los tax payers.

A pesar de estos eventos, no es posible sacar conclusiones todavía. Pero para verdades el tiempo, pues si por la víspera se saca el día, esto podría terminar de mala manera. Esperemos que las dificultades se superen y se pueda implementar este medio de transporte tan necesario para descongestionar el tránsito en Heredia, reducir la contaminación y ahorrar mucho tiempo a las personas. El camino no es fácil: pareciera que ya los autobuseros están iniciando sus movidas para oponerse al tren y no es de extrañar que terminen utilizando la ya institucionalizada técnica del bloqueo y el tortugismo para presionar. Veremos si el actual gobierno o el próximo se dejan chantajear o tienen la valentía para comenzar el proceso de modernización en tantas áreas, pero especialmente en el transporte público, que necesita Costa Rica. Y si se pone en práctica, hay que entender que las máquinas españolas recién llegadas no deben ser permanentes, sino medios mientras se da en concesión un sistema de transporte ferroviario más avanzado y eficiente.

Pero otra cosa más hay que tener en cuenta: en ASOJOD aspiramos a sistemas de competencia en la prestación de servicios de transporte público, por lo que este tren, así como los que deberían surgir para otras rutas, tomando en consideración a las demás modalidades de este servicio (buses, taxis, etc), tienen que desarrollarse sin barreras de entrada que posibilite la creación de monopolios.

viernes, 17 de abril de 2009

Viernes de Recomendación


Este día les ofrecemos un excelente artículo por parte del Dr. Minor Salas de la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica. En este artículo titulado: “Vade retro, Fortuna: o de la expulsión de "Satanás" -el Azar- del mundo de las Ciencias Sociales (con especial énfasis en la "ciencia" jurídica)” el profesor Salas explica la necesidad que poseen ciertas disciplinas por negar el azar mismo que las cubre, provocando así una serie de problemas a la hora de explicar los fenómenos complejos.

jueves, 16 de abril de 2009

Congreso de Filosofía Antigua


En ASOJOD quisiéramos hacerle saber que la próxima semana se realizará un congreso muy interesante sobre filosofía antigua en la escuela de filosofía de la Universidad de Costa Rica. La información del evento puede encontrarse en esta página o cerca de la escuela de filosofía. 

miércoles, 15 de abril de 2009

Información sobre la crisis financiera

Hoy deseamos recomendar a nuestros lectores revisar una compliación de material realizada por el Instituto CATO sobre la crisis financiera. Este instituto, de corte liberal, ha venido argumentando que la crisis no fue causada por una falla en el mercado, sino por la intervención del Estado.

La versión en inglés de esta página además de compilar las versiones originales de varios artículos traducidos presentados en la página en español, cuenta con recursos adicionales disponibles sólo en ese idioma.

Esperamos que nuestros lectores revisen estos argumentos ya que lamentablemente muchos políticos, académicos y periodistas dan por un hecho, sin considerar los argumentos en contra, que la crisis ha sido causada por un mal funcionamiento del mercado.

lunes, 13 de abril de 2009

Tema polémico: la terapia con células madre


El pasado circuló una noticia que en ASOJOD quisiéramos comentar. Nos referimos al hecho de que el presidente estadounidense Barack Obama decidió incrementar el presupuesto federal destinado a la terapia con células madres, la cual había estado muy restringida durante la Administración Bush.

Este incremento vendría acompañado por una mayor libertad en la investigación científica en células madres, lo cual acarrearía un mayor progreso en los descubrimientos científicos en esta área que podrían traducirse en beneficios como la mitigación de la leucemia, el cáncer, la diabetes y muchas otras. No obstante, a lo que deseamos referirnos es, sobre todo, a las opiniones en contra suscitadas por esta medida. Por ejemplo, el republicano John Boehner dijo que Obama "ha eliminado protecciones importantes para la vida inocente, dividiendo nuestra nación aún más en un tiempo en el cual necesitamos una mayor unidad para dirigirnos a los retos frente a nosotros”.

Otro ejemplo contra la terapia con células madres fue el Papa Juan Pablo II quien indicó: “La experiencia ya nos está mostrando como una coacción trágica de las conciencias acompañan el asalto sobre la vida inocente humana en el útero, llevando a la acomodación y la aceptación sobre otros males similares, como la eutanasia, el infanticidio, y más recientemente, propuestas para la creación de investigaciones sobre embriones humanos, destinados a su destrucción en el proceso”.


Estos ejemplos muestran que en el fondo del conflicto existe un problema de antropología filosófica, ya que lo que se discute es cuándo comienza la vida humana. Por tal razón, en ASOJOD queremos abordar las versiones según la cual el hombre sería “hombre” por razones espirituales o religiosas y otra que argumenta en contra de la terapia con las células madres ya que para ella la vida humana comenzaría desde la concepción biológica.


Generalmente desde la vertiente religiosa se consideraría que el embrión humano sería una persona desde la concepción, ya que estaría dotado de un alma (al menos en varias tradiciones religiosas en Occidente) lo cual sería su elemento distintivo para ser persona y, por ende, no sería ético experimentar con embriones. Sin embargo, esta visión tiene sus problemas. El primero y más importante es como dar evidencia de que el alma (si es que existe) verdaderamente “penetra” (todavía no quedaría claro si el alma siempre existe o si sería creada a la hora de la concepción) al cuerpo del embrión, otorgándole de esa forma su humanidad. También desde una concepción donde dios, se supone, es bondadoso y amoroso, no queda muy claro porque él decidiría darle un alma a un embrión desde su nacimiento cuando es bien sabido que existen muchos abortos naturales: cabría preguntarse si con eso no se estaría produciendo un desperdicio de almas. Es más probable pensar que la impregnación del alma ocurriría al menos cuando haya un mayor desarrollo del embrión, toda vez que de esa forma sería menos probable la pérdida de esa alma y así dios se evitaría un “infanticidio” de almas terrible. Otros problemas nos lo menciona Sam Harris cuando menciona que, durante el desarrollo de un embrión, es posible que este se separe en dos para dar origen a gemelos por lo que no estaría claro si en este caso el alma del embrión antes de la separación se “corta” en dos o da lugar a dos nuevas almas, Un problema similar ocurriría cuando dos embriones se fusionan para seguir en el desarrollo de un único embrión: ¿se fusionan las almas de los embriones o se crea una nueva? Así, la versión del alma incorpora todos los problemas del dualismo mente-cuerpo, sobre el cual la neurociencia nos va indicando poco a poco que en realidad cada vez es más difícil sostener esta posición (véase por ejemplo a Francis Crick, Mario Bunge, Daniel Dennett y Roger Penrose para distintas teorías sobre como explicar el origen de la conciencia desde causas naturales).


Suponiendo de que no se quiera argumentar desde la posición del alma, podría aducirse en contra de las células madres diciendo que la vida humana representa un continuo y por ende la humanidad de algo sería dado por una condición biológica que estaría presente desde la concepción. Aquí el principal problema sería el de precisar sobre cuál criterio biológico se estarían basando quienes están en contra de la terapia con células madre. Es cierto que desde un punto de vista genético, el embrión si pertenecería a la especie humana y en este sentido sería un humano, pero la similitud genética es condición necesaria pero no suficiente para ser considerado humano. Esto es así porque cualquier célula somática del cuerpo humano tiene un genoma completo y, bajo esta lógica, cada célula somática sería un ser humano. Entonces, es claro que también sería necesario un criterio neurológico para la condición de “humanidad” de algún ser, por cuanto, según la biología moderna, el lugar más plausible donde se desarrollaría la conciencia sería en el cerebro humano (ver referencias anteriores).


Así, buscando en el desarrollo del embrión, al parecer es hasta la tercera semana que comienza a desarrollarse las primeras conexiones neuronales en el embrión y mediante un principio de precaución alguien podría considerar que desde este momento podría aparecer algún grado de “self-awareness” en el embrión, que igual sería sumamente primitivo, debido a la simplicidad de sus conexiones neuronales. Sin embargo, las terapias con células madres utilizan generalmente embriones con no más de una semana de desarrollo, donde no han desarrollado ningún sistema neural por lo que sería casi imposible algún grado de conciencia por parte del embrión. Así las cosas, no habría problema en declararlo un “humano en potencia” si se quiere, pero no un humano al carecer de este criterio neurológico. Por ejemplo, un embrión de 3 días de desarrollo tiene cerca de 150 células mientras que el cerebro de una mosca tiene cerca de 100000 células por lo que en esta etapa es más arriesgado suponer que el embrión es más consciente que una mosca. O, por el contrario, si se deseare llevar el argumento al absurdo, podría decirse que es más humana la mosca por contar con más células.


Esperamos que con este artículo podamos ayudar a dilucidar por qué muchos de los argumentos en contra de la terapia con células madres en realidad son muy difíciles de sostener cuando se analizan a profundidad.


sábado, 11 de abril de 2009

Entrevista a Alfred Ayer


En este entrevista realizada a Alfred Ayer se comenta sobre cómo surgió el positivismo lógico (conocido como Círculo de Viena) y cuales eran las principales ideas del movimiento así como los problemas que presentaba.

viernes, 10 de abril de 2009

Viernes de recomedación


Para este viernes y en concordancia con el Tema polémico que ofrecimos en esta semana, en ASOJOD queremos presentar un interesante ensayo de Alberto Benegas Lynch, titulado "Apuntes sobre el derecho de copyright", que refleja la nutrida y, a la vez, controversial discusión sobre este tema entre los defensores de las ideas de la libertad.

Como lo verán, no es fácil tomar una postura clara a este respecto, por lo que esperamos que los argumentos expresados en este documento les permita lograr una mejor comprensión del problema y, a la vez, sacar sus propias conclusiones.

jueves, 9 de abril de 2009

Entrevista con Daniel Dennett


En este link se puede encontrar una entrevista interesante con Daniel Dennett sobre la religión y el ateismo. 

miércoles, 8 de abril de 2009

Nozick y el cuento del esclavo

Escribo estas líneas con la mente puesta en los últimos resultados electorales donde se instauran autoritarismos a través de las urnas: Ecuador, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Paraguay y, ahora, El Salvador que tal como lo documentó el día de las elecciones en su columna editorial “El Diario de Hoy” de ese país el triunfo es de los comunistas (Argentina ya ha disuelto la noción de República y está en el límite de lo soportable en cuanto al atropello a las minorías).

Debemos meditar cuidadosamente sobre el tema, antes he escrito sobre el significado y las consecuencias de barrer con el Estado de Derecho a través de una aritmética desbocada y mal empleada pero ahora quiero mirar el asunto desde otra perspectiva. Lo conocí a Robert Nozick, el célebre filósofo de Harvard, cuando tuve el privilegio de dictar junto con el un seminario que, aunque tratábamos diferentes temas, estaba dirigido a la misma audiencia en Claremont College, en California, invitados por Arthur Kemp en 1980. Como es sabido, el libro más difundido de Nozick es Anarchy, State and Utopia publicado en 1974 por Basic Books de New York. En las páginas 290 a 292 de la referida edición de esa obra relata lo que denomina “El cuento del esclavo” sobre el cual me detengo en estas pocas líneas.

El eje central del cuento alude a la degradación de la idea de la democracia, lo cual vemos ocurre en muy diversos lares hoy en día. Es decir, una grotesca burla al espíritu de un sistema establecido para asegurar la alternancia en los cargos de gobierno y cuyo aspecto medular reside en el respeto a las minorías tal como contemporáneamente lo señala Giovanni Sartori en su tratado sobre la materia.

Sin embargo, observamos con alarma y estupor que en nombre de la democracia no solo no se renuevan los cargos ya que las reelecciones con frecuentemente indefinidas, sino que se atropellan los derechos de las minorías. He repetido muchas veces la sabia ilustración que hace de esta degradación Juan González Calderón en cuanto a que los llamados “demócratas de los números” ni de números saben puesto que se basan en dos ecuaciones falsas: 50% más 1% = 100% y 50% menos 1% = 0%.

Nozick desarrolla su cuento del esclavo en nueve etapas. Comienza su reato con un amo que tiene diez mil y un esclavos a quienes trata malamente. Pero henos aquí que poco a poco el amo se va retirando de la escena y va endosando sus ilimitadas facultades a diez mil de los esclavos para que voten sobre todos los asuntos habidos y por haber. Es decir, en esta historia, queda un esclavo fuera del proceso de votación que se le dice que puede participar en las discusiones pero no votar, a menos que haya empate (lo cual nunca ocurre en este cuento).

Al final del relato y transcurridas las nueve etapas, Nozick se pregunta donde en esa secuencia se dejó de establecer un sistema de esclavitud. La respuesta obviamente consiste en que simplemente se transformó la situación de un amo y diez mil y un esclavos a una en la que diez mil amos son dueños de la vida y la hacienda de una persona que sigue siendo esclava (o, como escribe Nozick, el amo se transmutó en uno con diez mil cabezas) . La moraleja de este cuento es que por el hecho de que los amos sean muchos no cambia el sistema de la esclavitud. Emparentado con esta misma reflexión, decía el decimonónico Benjamin Constant que “la voluntad de todo un pueblo no puede hacer justo lo que es injusto”.

En realidad ¿qué importa que la prepotencia, la invasión a la privacidad y el desmembramiento de los derechos provengan de uno o de muchos? ¿Acaso la dignidad del ser humano depende de la aritmética? El derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad son anteriores y superiores a cualquier construcción, diseño y disposición de los hombres. Constituyen parte de las propiedades, características y naturaleza de un ser humano que no pueden ser borrados por ningún decreto.

Este es el sentido del pensamiento de Cicerón inscripto cincuenta años antes de Cristo en su Tratado de la República que he citado en otras ocasiones y que vale la pena reiterar por su punzante actualidad: “El imperio de la multitud no es menos tiránico que la de un hombre solo, y esa tiranía es tanto más cruel cuanto que no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma del pueblo”.

Toda la tradición de pensamiento liberal desde la Escuela de Salamanca en épocas de la escolástica tardía pasando por George Buchanan, Algernon Sidney y John Locke hasta nuestros días se consagra el derecho a la legítima defensa frente al atropello a las libertades individuales por parte de los gobiernos que están supuestos de protegerlas. En esto consiste el silogismo de la Declaración de la Independencia estadounidense tomada como modelo por todas las naciones del mundo libre: 1) que los derechos de las personas son inalienables 2) que la función del gobierno es garantizarlos y 3) cuando el aparato estatal no cumple con su misión específica es la obligación de los gobernados sustituir a los gobernantes.

Este es el espíritu tan declamado por los movimientos independistas latinoamericanos cuyas poblaciones, en gran medida, como ha dicho Juan Bautista Alberdi, “dejaron de ser colonos de la metrópoli para serlo de sus propios gobiernos”. Incluso es trascendental prestar la debida atención a lo que viene ocurriendo en Estados Unidos y, en ese sentido, atender a lo que se preguntaba y respondía David Starr Jordan quien fuera Presidente de Stanford University de 1891 a 1913: “¿Cuánto durará esta República?. Mientras se mantengan las ideas de los Fundadores”. Hoy que se habla tanto de que hacer con los “activos tóxicos” de empresas fracasadas debemos percatarnos que todo el problema nace y se propaga por las políticas tóxicas de gobernantes entrometidos en los negocios particulares.

Dado lo que viene ocurriendo en distintos países en estos momentos -fruto de una oceánica irresponsabilidad, de una ignorancia enciclopédica y de una machacona y alarmante perseverancia- se torna imperioso meditar sobre la pesadilla que describe con tanto realismo Robert Nozick en su escalofriante “Cuento del esclavo”.

Y no solo meditar sino redoblar esfuerzos educativos para la mejor comprensión de los valores de la sociedad libre. Como están las cosas, el esfuerzo no es menor. Todos los que nos venimos desempeñando en la cátedra sabemos que la tarea resulta más ardua si antes de enseñar hay que primero des-enseñar múltiples falacias tejidas en torno al tema abordado, para luego trasmitir conceptos. La acumulación de nociones erróneas está más lejos del conocimiento que la ignorancia lisa y llana.

Independientemente a que nos dediquemos, todos estamos interesados que se nos respete, por ende, todos debemos colaborar en la tarea para que se comprendan los fundamentos de una sociedad abierta. Ortega expresa muy bien el punto en La rebelión de las masas: “Si usted quiere aprovecharse de las ventajas de la civilización, pero no se preocupa usted por sostener la civilización [...] se ha fastidiado usted. En un dos por tres se queda usted sin civilización. Un descuido y cuando mira usted en derredor todo se ha volatilizado”.

Es indispensable que todos pongan su granito de arena para la comprensión de las ideas que hacen de dique de contención al maremoto totalitario y que abren cauces fértiles al progreso. La actitud pasiva es suicida. Joseph Fabry señala en otro contexto que, frente a la vida, no resulta posible adoptar la pasividad que se suele tener frente al televisor. Extrapolar la actitud de observador inmóvil del televidente frente a los acontecimientos que nos rodean solo puede conducir a la asfixia de las libertades. En esta línea argumental, el síndrome del televidente termina con la civilización.

Huston Smith, el gran espíritu ecuménico de nuestro tiempo, cuenta que en sus investigaciones sobre los indios norteamericanos percibió que en sus antiguas tradiciones, mucho antes que apareciera la escritura, cuando se reunían en torno al fuego para celebrar acontecimientos que consideraban de peso, para hacer un buen papel, se esforzaban por retener lo importante y no dar espacio para lo trivial ya que la capacidad de la memoria es limitada y había que aprovecharla en un contexto donde la trasmisión de todo era oral. A raíz de ello dice que, sin desconocer las extraordinarias, maravillosas e ilimitadas oportunidades que brindan las bibliotecas, a veces se corre al riesgo de alterar prioridades y perder perspectiva de lo que es primordial respecto de lo que es secundario.

Para comprender la gravedad del sistema esclavista no es cuestión de acumular información que está ampliamente disponible en la actualidad, sino de tener sentido de la dignidad y el suficiente conocimiento y la consiguiente argumentación para defender la libertad. El mismo Huston Smith lo cita a T.S. Elliot quien se interrogaba acerca de “¿dónde está el conocimiento que se perdió en la información?”.

En la época de las monarquías absolutas una minoría explotaba a las mayorías, ahora son las mayorías las que explotan a las minorías. Pero no hay que dejarse guiar por espejismos numéricos ni encandilarse por aritméticas engañosas, en verdad si se es explotado ¿qué diablos importa cual es el número que esclaviza?. Si mi vida no depende de mis decisiones, como en el cuento del esclavo de Nozick, para nada me alivia saber que son muchos, pocos o uno solo quien dispone a su antojo de mi hacienda. Si nos preguntaran cuándo en la historia la situación ha sido peor en cuanto a la intervención económica del aparato estatal en la vida de las personas, si en pleno siglo xviii o si durante el xx y lo que va del xxi responderíamos esto último debido que el empleo de tecnologías y controles más refinados y sofisticados permiten succionar partes crecientes del ingreso de la gente a favor de la casta gobernante. Y como decía Lenin, cuando el gobierno dispone de la propiedad de la gente dispone de la gente.

En última instancia, la muy justificada y sana preocupación por el establecimiento de contrabando de un moderno sistema esclavista a través del voto nos traslada a reconsiderar los límites al poder y su dispersión vía el federalismo, pero ahora invito a que nos detengamos a considerar un pensamiento de Harry Browne que levanta cortinas de la mente, despeja horizontes, enriquece perspectivas, despliega la imaginación y, sobre todo, aceita andariveles para eventualmente caminar en otra dirección: “El problema no es el abuso de poder sino el poder para abusar”.

Alberto Benegas Lynch (h)

Más allá del G-20


El principal riesgo que enfrenta la economía mundial ante la crisis financiera no es el ajuste de valores en los activos financieros, o los activos reales, ni siquiera las fluctuaciones cambiarias que vivimos en la actualidad. El gran riesgo es el resurgimiento del “nacionalismo económico”.

El proteccionismo, al parecer, se ha re-posicionado en la agenda comercial de los gobiernos —a pesar de la formidable evidencia en su contra. Pero esto pasa en tiempos de crisis. Empero, es precisamente en tiempos de crisis cuando la protección comercial es más peligrosa.

La rara premisa del proteccionismo es que la prosperidad requiere otorgar poder monopólico a los productores nacionales. Ello genera pobreza, no prosperidad, tanto al reducir la capacidad de exportación de países, como en la reducción de la libertad de elegir de consumidores.

En la antesala del G-20, se destacó un dato esperanzador: la caída del volumen de compraventa comercial global, la cual se estima en un 9% para este año —la peor en la época de la posguerra, y la primera contracción comercial desde 1982.

El nuevo proteccionismo amenaza con profundizar esta caída. Sin duda, existen varias modalidades de proteccionismo, unas más sofisticadas que la versión vulgar, y bien conocida, de provocar confrontaciones a punta de aranceles a bienes externos. En las palabras de la revista The Economist, hoy en día, el proteccionismo “viene en 57 variedades”.

Aun así, de explotar aranceles u otras medidas como armas comerciales, habrá que tomar riesgos calculados. Al norte de la frontera, nos quedan mal con el programa para permitir el libre tránsito de camiones mexicanos. Nosotros respondemos con una batería de represalias comerciales, pero debidamente seleccionadas, precisamente con la idea de no perjudicar nuestras propias industrias. Pero el riesgo existe que se abra la puerta a un círculo vicioso de represalias y contra-represalias.

¿Había algo que el G 20 pueda hacer, más allá de la retórica, para evitar una escalada de guerras comerciales? Hay dos problemas, dice el mismo The Economist. Por un lado, deberemos identificar las medidas no arancelarias que pretenden dichas protecciones; por otro lado, se necesita pensar en formas de desarticular esas medidas con rapidez, con determinación. Es muy difícil eliminar una medida proteccionista, una vez que esta entra en vigor, por los intereses especiales que genera.

Más allá del G-20, habrá que recordar las palabras de Montesquieu, escritas hace dos siglos y medio: la paz y la satisfacción de necesidades mutuas son efectos naturales del comercio abierto entre países.

Roberto Salinas

lunes, 6 de abril de 2009

Tema polémico: la propiedad intelectual de los libros


Hoy queremos ofrecerles en ASOJOD un tema que es tan polémico que incluso, genera grandes confrontaciones a lo interno y es, quizá, uno de los que más división argumentativa causa entre los defensores de la libertad. Por tal razón, deseamos limitarnos a brindar un panorama general acerca de la situación de la propiedad intelectual relacionada con los libros.

En 2003, una encuesta del Instituto de Estudios Sociales en Población de la Universidad Nacional de Costa Rica denominada “Costarricenses frente a la lectura” señaló que el 26.6% nunca lee textos científicos, el 22.2% nunca lee textos literarios y el 62.4% nunca lee libros de ciencia ficción, acción, suspenso o terror, mientras que el 42.9% lee todos los días el periódico. (La muestra fue de 800 personas). Lo anterior permite afirmar que vivimos en un país en el que, si bien la mayoría de las personas sabe leer, la proporción de personas que ejercitan el hábito de lectura con regularidad es muy pobre en comparación con los países que arrojan los mejores índices.

El tema adquiere relevancia cuando, en días pasados, la Cámara Costarricense del Libro se pronunció contra las fotocopias de libros para la confección de las antologías utilizadas en colegios y universidades, fundamentando que nuestra Constitución Política protege los derechos de autor (articulo 45) y que Costa Rica ha firmado convenios internacionales en los que se compromete a respetarla.

Ante la posición de la Cámara, el Ministerio de Comercio Exterior señaló que "las reproducciones de obras, como por ejemplo libros, no son castigadas cuando se llevan a cabo para fines educativos, y a su vez la reproducción sea primero sin fines de lucro, segundo sea conforme a los usos debidos, y tercero se mencione la fuente y el nombre del autor cuando esto estédisponible". Asimismo, una Comisión Interinstitucional de Propiedad Intelectual conformada por el Gobierno ha señalado que los estudiantes podrían fotocopiar libros basados en los mismos argumentos que el Ministerio.

Estos acontecimientos nos hacen reflexionar en torno los derechos de propiedad sobre las obras literarias: ¿se debe respetar sin excepción alguna los derechos de propiedad sobre las obras literarias? O ¿pueden existir excepciones?, ¿Qué sucede con mi derecho a disponer de un producto (en este caso un libro) que he adquirido? Si somos consecuentes, debemos aceptar que el derecho de propiedad es y debe ser inviolable (la Constitución abre un portillo, al señalar que el derecho se puede violar si la Asamblea Legislativa, con un voto de 2/3, considera que la propiedad es de interés público), pues lo contrario sería caer un relativismo moral en el que se reconoce un derecho y una obligación cuando conviene y cuando no, se violenta.

Sin embargo no se puede desconocer que existen varios problemas en cuanto a la adquisición de libros en nuestro país que hace que las personas violenten el derecho de propiedad intelectual sobre estos: en primer lugar, algunos libros, generalmente los que valen la pena, son muy caros y, en segundo, algunos, nuevamente los que valen la pena, son difíciles de conseguir, sea por su temática, idioma, edición, etc. Por tales razones, las personas optan por “clonar” los libros para adquirirlos a un precio mucho menor o para poner disponer de ellos, por ser ejemplares de difícil disponibilidad.

La solución que plantea la Cámara del Libro es solicitar un permiso a la casa editorial o al autor del libro. No obstante, siendo realistas y sinceros ¿quién va solicitar un permiso a una casa editorial extranjera para clonar un libro? Piénsese, por ejemplo, en la Cambridge University Press o en algún autor de gran reconocimiento: si la solicitud de marras no se hace siquiera cuando el libro es producido por una editorial nacional o el autor de la obra es costarricense, mucho menos en la situación propuesta por la Cámara.

En realidad la cosa es bastante compleja. Ni las personas que necesitan de las obras literarias, ni las fotocopiadoras que dependen de necesidad de reproducir libros, tienen un panorama claro. Mientras tanto, vivimos en un país en el que casi no se lee, en el que las bibliotecas públicas dan vergüenza, en el que adquirir libros es casi un lujo y en el que los estantes están repletas de Harry Potter, libros de cocina o new age. No nos extrañemos entonces por la cultura del país en que vivimos.

viernes, 3 de abril de 2009

La Nación y la despenalización del consumo de drogas


El día de hoy, el Editorial de La Nación toca un tema que nos parece de gran importancia: abre la puerta al debate de la legalización de drogas en Costa Rica. Ya en ASOJOD lo habíamos planteado desde hace tiempo, toda vez que consideramos que las personas tienen derecho a decidir qué se inyectan, qué fuman, qué inhalan o qué consumen, pues tienen derecho de propiedad sobre su cuerpo, sobre su salud y sobre su vida y el Estado no tiene por qué impedirles que ejerzan su libertad.

La lucha contra las drogas, además de atropellar los derechos individuales y, muchas veces, los procesales, genera gran desperdicio de recursos públicos, que se dedican a perseguir y castigar, pero los resultados no son efectivos. Cada vez hay más narcotraficantes, distribuidores, compradores y consumidores. Y ni qué decir de la violencia asociada con las narcomafias, las cuales trasiegan gran cantidad de armas para sus luchas, tanto internas como contra los ejércitos y policías nacionales.

En ASOJOD celebramos que un medio de comunicación de tanta influencia como La Nación empiece a abordar este tema, pues aumentan las posibilidades de debatir sobre él y que, en un futuro cercano, los distintos actores del sistema político costarricense entiendan de una buena vez que es necesario despenalizar las drogas que, en realidad, no son más dañinas que las ya permitidas (alcohol y tabaco).

Viernes de Recomendación


En el siguiente artículo los físicos Alan Sokal y Jean Bricmont hacen una defensa de un realismo científico moderado mientras discuten las otras alternativas a este. El artículo se titula Defense of a Modest Scientific Realism.

jueves, 2 de abril de 2009

Negociación estancada con la UE


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Nicaragua se retiró de las negociaciones con la Unión Europea tendientes a un Acuerdo de Asociación, lo cual deja a todo el proceso en el limbo. La actitud de la administración Ortega no es sorprendente. Basta con ver lo hecho por sus colegas “bolivarianos” en Ecuador y Bolivia durante las negociaciones para un acuerdo similar entre la Comunidad Andina y la UE para saber que tarde o temprano Managua iba a dar problemas.

Y hay razones bastante obvias para que Nicaragua tomara una medida tan drástica. Su comercio con Europa es bastante exiguo, por lo que firmar un acuerdo comercial con dicho bloque no le va ni le viene. Más bien representaba una oportunidad de oro para sacarle algo a los europeos, quienes lamentablemente prefieren negociar acuerdos de asociación en lugar de buscar simplemente tratados de libre comercio. Así, ni lerda ni perezosa, Nicaragua propuso un “fondo para el combate contra la pobreza” de 40.000 millones de euros, el cual sería destinado a los países con mayores necesidades en la región (¿cuál nación encabezará esa lista?). Este fondo le ayudaría a Ortega a recuperar los millones en ayuda externa que Estados Unidos y la misma UE le han quitado por el fraude en las elecciones municipales del año pasado.

¿Qué sigue ahora? Pues la UE probablemente no va a querer seguir negociando con los 4 países restantes. Más bien quien quita un quite y Honduras, presidida por otro bolivariano, también se retire de la negociación en solidaridad con Nicaragua, en cuyo caso apague y vámonos.

Desde hace ya varios años, cuando se empezó a pelotear la idea de un acuerdo de asociación con la UE, me mostré muy escéptico de su conveniencia. Sí, me gusta mucho el componente comercial, pero había más que eso en las negociaciones. En particular no me gustaba la insistencia europea de querer imponernos su burocrático modelo de integración regional con PARLACEN y Corte Centroamericana de Justicia incluidos. Por suerte la administración Arias hizo bien en cerrar esa puerta desde un inicio. También me disgusta la tendencia de la UE a exigir la adopción de protocolos laborales y ambientales como condición para el acuerdo de asociación. Dichos protocolos usualmente tienen la intención de exportar las contrapruducentes regulaciones europeas en dichas áreas y minar la competitividad de los países que los firman. Por ejemplo, el Protocolo de Cartagena limita seriamente el desarrollo de la biotecnología agrícola.

Sin embargo me emocionó mucho las demandas de la UE por una liberalización agresiva de los servicios. Lamentablemente en Costa Rica tenemos que esperar a que sean otros los que nos pidan liberalizar la economía, y estas negociaciones se prestan para eso. Lo ideal es que lo hiciéramos unilateralmente, pero eso es como pedirle peras al olmo.

En fin, quedamos a la espera de lo que decidan los europeos.

Juan Carlos Hidalgo