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viernes, 16 de abril de 2010

Viernes de recomendación

El siguiente artículo sugiere como el comportamiento altruista pudo desarrollarse como un rasgo ventajoso del comportamiento humano, pues le permite al individuo recibir los beneficios de la cooperación y, por ende, este comportamiento pudo haber evolucionado a través del proceso de selección natural.

lunes, 6 de octubre de 2008

Tema polémico: retrocedemos


En días anteriores, se publicó en el periódico La Nación, que "colegiales beneficiados por el programa gubernamental Avancemos, gastan sus becas en golosinas y videojuegos". Dicho programa fue ideado por la Administración Arias para frenar la deserción estudiantil por medio de apoyos económicos que le permitan a los estudiantes dejar de trabajar, pero como se puede ver, en el slogan del programa, compartir responsabilidades significa que unos tenemos que pagar las tonterías de otros. Definitivamente no estamos avanzando, sino retrocediendo.

Esto se debe justamente a lo que en ASOJOD hemos denunciado desde hace mucho tiempo: la ineficiencia de las instituciones estatales en cuanto a la ejecución y fiscalización de los recursos públicos, tema tratado en nuestro artículo "Reforma fiscal en Costa Rica". Por eso, no es posible hablar de dotar de más recursos a un Estado que demuestra la torpeza e ineficiencia con la que sus operarios manejan el dinero que tanto cuesta ganar a los tax payers costarricenses.

Pero más problemático que el tema de la ejecución y fiscalización, se nos presenta el fundamento axiológico de este tipo de políticas redistributivas, que se resumen en la idea de quitar a unos para darle a otros. En ASOJOD no encontramos un argumento moral para dicha idea, pues no es otra cosa que, sencillamente, una institucionalización del robo como forma de vida. Se trata de quitarle a unos lo que se han ganado honradamente, a partir de su creatividad, esfuerzo, trabajo y tiempo, para dárselo a otros que, independientemente de la razón por la cuál no tienen, no contribuyeron a la producción de ese dinero sustraído.

Esto provoca entonces una dicotomía entre los creadores o productores de riqueza y los parásitos que se alimentan de su trabajo. Y precisamente la caracterización de estas personas como parásitos queda aún más clara cuando usan el dinero obtenido por medio de odiosas exacciones para comprar golosinas, aparatos electrónicos (que no son de primera necesidad) y pagar horas de diversión en los videojuegos.

Evidentemente, estas personas están usando a otras como medios para alcanzar sus fines . Y junto a esto, están haciendo de la pobreza un modus vivendi, pues las políticas redistributivas han institucionalizado una serie de incentivos perversos en favor de los parásitos: les informa que, pase lo que pase, el Estado estará allí para resolver los problemas. Esto lo vemos en el caso de Avancemos, en el caso de la crisis financiera estadounidense y en miles de ejemplos más, que tienen como factor común una cultura basada en la exigencia de ayudas. Las sociedades paternalistas, hemos dicho en numerosas ocasiones, se acostumbran a recibir ayudas hasta el punto que luego las consideran derechos que pueden exigir en cualquier momento, trasladando la responsabilidad sobre sus vidas a otras personas.

Y el precio de esto es la perpetuación de los mismos altruistas en el poder: gente que, literalmente, compra votos con becas, bonos de vivienda, fondos de emergencia, favores políticos, etc. Y aprovecha y valida esa exigencia para desarrollar las más nefastas políticas públicas existentes: las redistributivas. ¿Le interesa a estos políticos clientelistas acabar con la pobreza? Cualquiera con más de dos dedos de frente sabe que la respuesta es no. Si acaban con la pobreza, acaba el poder. Por eso, mejor mantenerse alimentando a un monstruo que cada vez pide más.

Pero ¿qué pasa con la legitimidad? Que no existe realmente, porque el reconocimiento de la capacidad de gobernar y el consentimiento y apoyo a la gestión existen exclusivamente en la medida en que las autoridades políticas sean capaces de alimentar a ese monstruo. Cuando esto no sea posible, cualquier vestigio de legitimidad desaparece para dar paso a cambios en la configuración política del sistema societal. ¿Hacia cuál dirección? Hacia aquella que sea capaz de satisfacer los deseos del monstruo.

Muchos dirán que estas "ayudas a los más necesitados son necesarias para sacarlos de la pobreza". No obstante ¿se reduce la pobreza con este tipo de políticas? No, porque si unos producen y otros no, entonces la riqueza seguirá constante, sólo que cambia de manos. Y la riqueza no aumenta justamente porque quienes la generan optan por a) retirarse de esa sociedad o b) dejar de producir, mientras que los parásitos, que vivían a costa de otros, no tienen incentivos para dejar sus fáciles vidas.

Y muy importante, la responsabilidad se diluye en tales sociedades: los parásitos no se responsabilizarían porque su vida se basó precisamente en evadir sus deberes. El caso de Avancemos lo demuestra: gente que gasta un dinero que no le costó producir y que no se preocupa del futuro porque confía en que no sólo habrá quién si produzca, sino también quién confisque y reparta. Y a nivel político, aquellos que quieran poder y lo tratan de conseguir por medio del clientelismo, tampoco se responsabilizan de las desgracias. ¿Quién culparía a una persona de cometer estupideces si busca el bien común? Al fin y al cabo, la moral del altruismo se basa en la idea de que el fin justifica los medios.