Decía Ludwig von Mises que "El Estado no puede hacer a un hombre rico, pero sí puede hacerlo pobre". Sin duda, tenía razón, pues el Estado no crea riqueza; por el contrario, sus intervenciones casi siempre terminan generando pobreza. En lugar de fomentar un mercado libre donde los individuos realicen transacciones voluntarias y satisfagan sus necesidades, nuestro Estado se empeña en interferir, generar distorsiones e impedir que las personas logren mejorar sus condiciones de vida. Parece ser que la única cosa que el Estado sabe hacer bien y de forma eficiente, es crear pobreza.
La última prueba de ello es el avance decidido que lleva el proyecto de Ley Nº 17.874, de la Diputada Viviana Martín, para eliminar el porteo como actividad privada y convertirlo en un servicio público regido por permisos que apenas favorecerán a un pequeño grupo de “porteadores”.
En la pasada sesión de la Comisión Plena Segunda, los Diputados del PLN, PAC, PUSC, PASE y RC, votaron negativamente las primeras mociones presentadas por los legisladores de la bancada del ML, que tenían como intención impedir que este proyecto de ley se apruebe y deje sin trabajo a miles de personas que se dedican a una actividad lícita, posible y privada, así como a otras miles sin un servicio efectivo y oportuno de transporte. En suma, todos salimos perjudicados salvo unos cuantos que tendrán permisos para trabajar o revender. Quizá en eso hay que modificar un poco el acápite inicial: el Estado sí puede hacer a algunos ricos, pero a costa de otros, sea mediante gollerías, prebendas y privilegios odiosos, sea mediante la corrupción o sea mediante el robo de la riqueza de otros. Pero hay que ser claros: esa "riqueza" artificial que crea a favor de unos es muy pequeña y sin capacidad de reproducirse en el largo plazo si no es mediante los mismos medios perversos por que se obtuvo.
La riqueza verdadera sólo puede crearse en una economía libre, abierta, competitiva. En ASOJOD creemos en un Estado con reglas claras que permitan a los individuos interactuar pacíficamente en busca de su propio beneficio sin entorpecer o impedir la búsqueda de sus congéneres. No en un Estado interventor que se entrometa en las actividades privadas, obstaculizando la libre decisión de los individuos y restringiendo las posibilidades de que sean ellos los que busquen su progreso.
Ojalá que los demás miembros de la Comisión reflexionen acerca de las nefastas consecuencias que traerá aprobar este proyecto de ley, especialmente en materia social, al cerrarle oportunidades de trabajo y bienestar a miles de hombres, mujeres y niños que sobreviven gracias al porteo.
La última prueba de ello es el avance decidido que lleva el proyecto de Ley Nº 17.874, de la Diputada Viviana Martín, para eliminar el porteo como actividad privada y convertirlo en un servicio público regido por permisos que apenas favorecerán a un pequeño grupo de “porteadores”.
En la pasada sesión de la Comisión Plena Segunda, los Diputados del PLN, PAC, PUSC, PASE y RC, votaron negativamente las primeras mociones presentadas por los legisladores de la bancada del ML, que tenían como intención impedir que este proyecto de ley se apruebe y deje sin trabajo a miles de personas que se dedican a una actividad lícita, posible y privada, así como a otras miles sin un servicio efectivo y oportuno de transporte. En suma, todos salimos perjudicados salvo unos cuantos que tendrán permisos para trabajar o revender. Quizá en eso hay que modificar un poco el acápite inicial: el Estado sí puede hacer a algunos ricos, pero a costa de otros, sea mediante gollerías, prebendas y privilegios odiosos, sea mediante la corrupción o sea mediante el robo de la riqueza de otros. Pero hay que ser claros: esa "riqueza" artificial que crea a favor de unos es muy pequeña y sin capacidad de reproducirse en el largo plazo si no es mediante los mismos medios perversos por que se obtuvo.
La riqueza verdadera sólo puede crearse en una economía libre, abierta, competitiva. En ASOJOD creemos en un Estado con reglas claras que permitan a los individuos interactuar pacíficamente en busca de su propio beneficio sin entorpecer o impedir la búsqueda de sus congéneres. No en un Estado interventor que se entrometa en las actividades privadas, obstaculizando la libre decisión de los individuos y restringiendo las posibilidades de que sean ellos los que busquen su progreso.
Ojalá que los demás miembros de la Comisión reflexionen acerca de las nefastas consecuencias que traerá aprobar este proyecto de ley, especialmente en materia social, al cerrarle oportunidades de trabajo y bienestar a miles de hombres, mujeres y niños que sobreviven gracias al porteo.

