Mostrando las entradas con la etiqueta APSE. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta APSE. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de febrero de 2009

En Vela


La junta directiva o, mejor, comando político, como se le llama, de los profesores de segunda enseñanza (APSE) anunció ayer lo único que saben hacer: declarar una huelga, revestida, por supuesto, de “un pliego de peticiones” o documento chantaje, cuyo secreto es la imposibilidad de cumplir. Por años han demostrado una singular pericia en esta materia, cuyo único requisito es la decisión de causar daño, esencia de su oxidada ideología.

La huelga se proclama, en esta oportunidad, 9 días después de iniciado el curso lectivo. La razón es de alcance universal: la recesión y, por ella y con ella, el despido de empleados en la empresa privada. Para quienes no tienen idea del papel de la empresa privada en la economía, aunque viven en gran parte del pago de los impuestos de empresarios y trabajadores, cualquier pretexto es posible para no dar clases. Para estos acuerdos no hace falta estudiar ni conocer los valores éticos o cívicos. Es suficiente un odio entrañable contra la democracia, contra la empresa, contra la educación pública. Estos dirigentes son los educadores y los modelos de los jóvenes de Costa Rica.

Estemos, pues, preparados para una serie de declaratorias de huelga a lo largo del año. La impunidad los ampara. El ladrón de carros se expone a sufrir la dureza de la cárcel. Al ladrón del tiempo lectivo de estudiantes y padres de familia, esto es, de lo más entrañable de nuestra cultura, nada le pasa. Se echará a dormir y a ver tele el día de la huelga para retirar el salario, sin rubor, a fin de mes. Los educadores responsables darán clases sin temor a la persecución de sus dirigentes.

Razones para huelgas futuras: la insuficiencia de psiquiatras en Costa Rica, la muerte en Bolivia del Che Guevara, el mal estado de salud de Fidel Castro, las inundaciones de octubre y la probabilidad de algún terremoto en nuestro país, los privilegios discriminatorios de Hugo Chávez para otras agrupaciones de profesores en América Latina, los exámenes de evaluación, la exigencia del bachillerato, la obligación de saber leer y escribir para cursar la segunda enseñanza, la campaña imperialista a favor del estudio del inglés, el uso de Internet y la tecnología capitalista, toda forma de raciocinio contraria a los cánones de la revolución bolivariana, la prohibición de heredar el cargo de directores de APSE a los hijos de los actuales líderes, la lectura de libros conforme a las normas de la Real Academia Española –eurocéntrica y antiindigenista–, cualquier tradición o norma que signifique esfuerzo o elevación personal, y, en fin, todo motivo inspirado en el respeto a los demás.

La escuela de la violencia juvenil en todo su esplendor…

Julio Rodríguez