miércoles, 30 de abril de 2008

¿La mano invisible o la pezuña política?


Una de las causas remotas de la crisis hipotecaria en los Estados Unidos fue la excesiva injerencia del gobierno, queriendo corregirle la plana a los mecanismos de libre mercado.

No deja de ser lamentable, y paradójico, que hoy se diga que la crisis hipotecaria en los Estados Unidos demuestra que los mecanismos de libre mercado merecen ser vigilados y corregidos por el Estado y los gobiernos.

Es lamentable porque es un terrible error de juicio. Desde los remotos tiempos de James Carter (ese bondadoso inepto que tanto daño causó a la economía de Estados Unidos y a quien los venezolanos deben agradecer sus malhadados oficios gracias a los cuales Hugo Chávez sigue en el poder), una sarta de políticos estadounidenses, sea desde el Congreso o desde la Casa Blanca o desde sus escritorios en los gobiernos locales, han promovido la bondadosa idea de que los bancos deben prestarle dinero a quienes no pueden ni podrán pagarlo. Son las cosas maravillosas de los políticos: Pueden idear una regulación llena de buenas intenciones (es lindo que un “sin casa”, por ejemplo, pueda tenerla mediante decreto, ¿o no?) sin afrontar las consecuencias.


Los bancos, ya se sabe, no son entidades altruistas, pero sí son lo suficientemente astutos como para ponerle buena cara al mal tiempo de las voluntariosas regulaciones de los políticos, ajustarse a ellas, y hasta sacarles provecho. Resumiendo: Gracias a la ingeniería financiera, así como a la liberalidad de la Reserva Federal en asuntos de dinero (usted sabe, el miedo a la recesión), idearon mecanismos ingeniosos para cumplir con la ordenanza y seguir haciendo negocio. El artilugio es, para simplificar, jugar a que el señor Brown podrá pagar lo que no puede pagar, gracias a que hemos acordado que una casa que a duras penas vale 30 valdrá 100 mediante la generosidad de las calificadoras de valores y trataremos de que Brown haga como que paga, facilitándole una segunda hipoteca por 200 dando como garantía la primera. Todos contentos: los bancos, el señor Brown, los bondadosos políticos, los incautos que compraron “vehículos estructurados de inversión” donde quedaron agazapadas las hipotecas defectuosas.

Así empezó todo, con una impertinente intervención de los gobiernos tratando de que los mercados no funcionasen como pueden y saben funcionar.


Al final la burbuja estalla y ¿a quién culpan los políticos? Pues a los mercados que ellos mismos no dejaron funcionar.


Ricardo Medina

martes, 29 de abril de 2008

John Galt Speaking pt 1

A partir de hoy y durante las siguientes semanas estaremos presentando el discurso de John Galt, el cual es el núcleo del objetivismo así como de la Rebelión de Atlas.

Vale la pena resumir brevemente la trama del libro, siendo esta tarea posible a partir del título del mismo. Atlas es el personaje de la mitología que carga el peso del mundo en sus hombros, es a partir de este que la vida se vuelve posible para el hombre masa (para hablar en los términos de Ortega y Gasset) por ello Atlas viene a ser el hombre excelente. En este caso Atlas es el hombre creativo, el hombre productivo, el hombre que a través de su razón descubre el mundo y logra vivir en el. Pero en esta maravillosa novela ya los Atlas se han cansado de sostener el mundo y a pesar de ello escuchar que son ellos los culpables de todos los males de la humanidad. Cansados de esta situación deciden rebelarse pero no a partir de la violencia, sino simplemente huyendo, simplemente a partir de la inercia de la no acción.

En esta primera parte del discurso John Galt señala que el código de valores del hombre ha sido secuestrado y pervertido, los vicios se han levantado como virtudes, y las virtudes son condenadas como vicios.

Como mencionamos anteriormente esta es la primera parte del discurso, en el transcurso de las próximas semanas estaremos presentando el resto.

Respuesta al comentario de un lector


Uno de nuestros lectores hace un comentario en donde afirma que Karl Popper fue un positivista lógico. Además, pregunta si la ética para Popper podía ser objetiva y si es posible someterla a examen, siguiendo la metodología falsacionista. Finalmente, cierra con la pregunta de qué es el hombre para el objetivismo. Íbamos a contestarle en el espacio de comentarios del artículo anterior, no obstante, la respuesta es algo extensa, por lo cual decidimos hacerla en forma de post.

Popper ¿positivista?

En primer lugar, hay que aclarar que Popper NO era un positivista lógico; al contrario, siempre despreció al Círculo de Viena, el grupo de intelectuales positivistas lógicos más reconocidos de su época. Sí fue colega, e incluso amigo de positivistas como Tarski, Carnap y Hempel, pero nunca compartió sus ideas. Popper, de hecho, ha dedicado varias de sus obras a criticar al positivismo en todas sus dimensiones, y no porque no crea que los hechos son independientes del sujeto (pues Popper si cree en una realidad objetiva), sino porque no encuentra sentido en que de un pequeño número de experimentos, se desprendiera una ley universal (recuerde que los positivistas adoptan como medio de verificación científica el empirismo).


Mientras para los positivistas, el conocimiento consiste en descripciones de hechos, para Popper consiste en explicaciones e hipótesis. De ahí la metodología falsacionista, que establece que todo conocimiento científico debe ser suceptible de ser falseado, es decir, se debe someter a exámenes para encontrar si hay algún error. De encontrarse, esa verdad se abandona y se adopta una nueva, hasta que aparezcan elementos que la falseen. Por eso Popper habla de conocimiento evolutivo.

La crítica de Popper al positivismo es evidente: en su texto "Contra las grandes palabras", donde expresa
que:
"en 1934 publiqué 'La lógica de la investigación científica'. Fue una crítica al positivismo pero Schlick y Frank, los líderes del Círculo de Viena, fueron tan tolerantes que aceptaron el libro para una serie que estaban editando.

Uno de los resultados de esta tolerancia fue que todo el que apenas ojeó este libro me tomó por positivista (...)

Sin embargo, mi posición no podría estar más alejada del positivismo (el único parecido es que me intereso mucho en la Física y la Biología, mientras que los hermenéuticos no tienen el más mínimo interés en ninguna de las ciencias naturales). En particular soy anti-inductivista, anti-sensacionista, campeón de la primacía de lo teórico y lo hipotético y realista.

Mi epistemología implica que las ciencias naturales no comienzan con ‘mediciones’, sino con grandes ideas y que el progreso científico no consiste en acumulación ni clarificación de hechos, sino en ideas intrépidas y revolucionarias, que entonces son sometidas a aguda crítica y examen (...)". (Popper, Karl. Contra las grandes palabras. P. 246)

De la cita anterior, se puede sintetizar que mientras para los positivistas, la ciencia empieza con la observación de un hecho y la posterior generalización del mismo (método inductivo), para Popper, la ciencia empieza con un problema, con una hipótesis, que se somete a verificación. Si es válida, se adopta como verdad y se mantiene, como ya se ha dicho, hasta tanto no aparezcan elementos que la falseen.

Ética objetiva en Popper:

Respecto al tema de la ética, Popper afirmaba que son los principios éticos los que forman la base de la ciencia:

"El más importante de los principios éticos es el de que la verdad objetiva es la idea regulativa fundamental de toda discusión racional (...) Otros principios éticos incluyen nuestro compromiso con la búsqueda de la verdad y con la idea de aproximación a la verdad, así como la importancia de la integridad intelectual y de la falibilidad que nos lleva a una actitud autocrítica y a la tolerancia". (Popper, Karl. El mundo de Parménides. P. 79-80)

Popper se preocupó por la simplicidad explicativa, diciendo que era un deber del intelectual transmitir sus conocimientos de una manera sencilla, sin caer en grandilocuencias. Su valoración de la razón como un elemento beneficioso e imprescindible para el hombre, le llevó a ello.

También apreciaba la libertad como un valor, digno de ser defendido por cualquier hombre, puesto que ella era una condición sine qua non para la vida. En ese sentido, similar a Hayek, proponía una concepción negativa de libertad, es decir, entendiéndola como la no coacción sobre el individuo.

A ese respecto, escribió Popper en "Conjeturas y Refutaciones", que:

"Si admitimos que no hay autoridad alguna...que se encuentre más allá de la crítica, entonces podemos conservar sin peligro la idea de que la verdad está por encima de toda autoridad humana. Y debemos conservarla, pues sin esa idea no puede haber patrones objetivos de la investigación, ni crítica de nuestras conjeturas, ni tanteos en lo desconocido, ni búsqueda del conocimiento” (Popper, Karl. Conjeturas y Refutaciones. P. 54)

Libertad y razón se erigen en Popper como dos condiciones necesarias para la vida. Para poder pensar y para que la ciencia progrese, es necesaria la libertad, no sólo para pensar, sino también para someter a crítica cualquier conocimiento. Ello sería imposible, como bien explica Popper, si existieran autoridades supremas inmunes a la crítica.

Estos dos valores son absolutos para Popper. Sin ellos, es imposible el progreso y la vida misma. Exiten, pues, como una ética objetiva, pues son valores en sí mismos y son beneficiosos para cualquiera. Pero ni Popper ni el objetivismo establecen que el ser humano esté obligado a apreciar siempre y en todo lugar, dichos valores. Al ser el hombre un ser racional, por medio del uso de su capacidad de pensar se dará cuenta que necesita y que aprecia esos valores. Pero al ser volitivo, puede decidir si los aprecia o no. No apreciarlos, sin embargo, no significa que dichos valores dejarán de ser importantes desde el punto de vista objetivo, como tampoco desaparecerá el abismo tan sólo porque el hombre se niegue a verlo.

En este sentido, es evidente que los valores podrían ser sometidos a crítica y rechazados si se encuentra evidencia de que no son buenos para el hombre qua hombre. En ese sentido, Rand fue muy clara al explicar qué es bueno para el hombre:

"es la naturaleza humana la que determina qué requiere el ser humano para sobrevivir, y esto no queda sometido a su arbitrio. Lo que sí está sometido a su elección es si lo descubrirá o no, si habrá de elegir las metas y valores correctos o no. Es libre de efectuar una elección errada pero no de tener éxito a través de una mala elección. Es libre de evadir la realidad, de desenfocar su mente y trastabillar a ciegas a lo largo de cualquier pendiente que le plazca, pero no es libre de evitar el abismo que se niega a ver". (Rand, Ayn. The virtue of selfishness. s.p.)

Siendo un ser racional, la capacidad mental del hombre le llevará a someter a pruebas la información que obtiene. La metodología falsacionista está inmersa en todo, y no sólo en la ciencia, pues es la única forma de validación que tiene el ser humano. Aunque Popper nunca lo dijo expresamente (o al menos no sabemos si lo dijo, pues es quizá uno de los autores más prolíficos del siglo XX y no hemos leído la totalidad de su producción), se desprende de la metodología falsacionista que se debe someter a prueba cualquier conocimiento o creencia, máxime las propias y más "sagradas", pues el deber del científico es hacer todo lo posible por evitar el error.

¿Qué es el hombre?

Finalmente, la pregunta del lector va dirigida a saber qué es el hombre. El hombre es el único ser racional y volitivo de cuantos existen. Estas son sus dos características fundamentales: la razón, como capacidad y esfuerzo voluntario e individual de utilizar la mente para resolver los problemas a que se enfrenta y para adquirir y validar el conocimiento; la voluntad, entendida como libertad absoluta sobre su existencia y sus capacidades para decidir la forma en que hará las cosas y los caminos que seguirá, teniéndo como único límite la voluntad de otros hombres. Al ser racionales, los hombres entederán que la violencia como método para cumplir cometidos sólo puede traer muerte y destrucción, situaciones incompatibles con la supervivencia humana, por lo que renunciarán a ella y buscarán métodos más eficaces para cumplir sus cometidos sin poner, al mismo tiempo, su vida en peligro.

La voluntad es tan amplia que, inclusive, el hombre puede renunciar a la razón. No obstante, en ese momento quedará equiparado con una bestia. Porque si no piensa, no puede determinar qué es bueno y qué es malo; no puede sobrevivir porque no ha de encontar la forma de hacerlo. Probablemente buscará sobrevivir con base en la fuerza, pero morirá en el momento en que se enfrente a una bestia más fuerte que él. Quizá decida intentar sobrevivir a partir del robo, la estafa, el engaño, pero se topará con seres más hábiles en esas lides que él y pronto se verá en apuros.

Esperamos que nuestra respuesta sea satisfactoria para las dudas del lector.

lunes, 28 de abril de 2008

Tema polémico: el legado de la Iglesia Católica


En este día, hemos decidido ensañarnos contra la Iglesia Católica, dado su carácter de religión oficial del Estado costarricense y fe que comparte la mayoría de los habitantes de este país. Por ello, desde ASOJOD queremos abordar los grandes legados que la misma ha dejado a la humanidad:

1. En primer lugar, hay que reconocer que los monasterios fungieron como las primeras bibliotecas y en ellas se dieron grandes avances científicos. Basta recordar, por ejemplo, el desarrollo de la botánica y del método científico gracias a Mendel y Roger Bacon respectivamente. No obstante, lo que la Iglesia hizo con la mano, lo borró con el codo, pues en la Santa Inquisición, por medio del famoso Index prohibido, fueron arrojadas a la hoguera centenas de las más valiosas obras literarias de la humanidad. Además, en esa misma época, se persiguió y amenazó (inclusive hasta se aniquiló) a gran cantidad de científicos por revelar teorías que contradecían el dogma de la Iglesia. Todo esto provocó un considerable atraso en el estado del conocimiento humano, así como en el desarrollo de la ciencia y sus disciplinas. Nada más hay que imaginar cuánto tiempo se postergaron grandes descubrimientos o postulados por el miedo a ser asesinado por esa institución. Es cierto que la Iglesia, por medio del Papa Juan Pablo II, pidió disculpas por todo el daño cometido, pero las palabras no reponen todo el tiempo, el desarrollo y la riqueza que se perdió gracias a que el Señor Dios Todopoderoso ordenó a sus esbirros matar a todo el que, de una forma u otra, lo contradijera.

2. Pero no sólo la ciencia ha sufrido gracias a la Iglesia, sino también el arte, pues este se ha rendido ante la idea de Dios para representar la insignificancia del ser humano y de sus acciones en esta vida. Por ejemplo, durante el periodo Románico (1000 d.C.-segunda mitad del siglo XII ), la arquitectura se caracterizaba por construcción de iglesias oscuras, frías y tenebrosas, para dejar claro que a Dios había que temerle. La pintura y escultura también tenían esa característica dominante, pues es en ese periodo que se desarrollan las imágenes del Dios castigador, con rostro severo y en francas situaciones de venganza. La minimización del ser humano hecha por la religión es brillantemente expuesta por Ayn Rand, en su novela el Manantial, en una parte donde el personaje principal, el arquitecto Howard Roark, es contratado para levantar un templo. Ya terminado, uno de los principales críticos, Ellsworth M. Toohey, ataca su obra diciendo:

"Parece que una malicia deliberada hubiese invertido en este edificio (un templo creado por Howard Roark), toda concepción característica de una construcción religiosa. En lugar de estar enteramente cerrado, este presunto templo está completamente abierto como un bar del Oeste. En lugar de un espíritu de dolor respetuoso que sea digno de un lugar donde uno contempla la eternidad y advierte la insignificancia del hombre, este edificio se caracteriza por su júbilo orgiástico y disoluto. En lugar de líneas que se remonten al cielo, requeridas por la verdadera naturaleza de un templo, como símbolo de la aspiración del hombre hacia algo más elevado que su propio yo, este edificio es ostentosamente horizontal; su cuerpo en el barro declara su alianza con lo carnal, glorificando los groseros placeres de la materia sobre el espíritu. La estatua de una mujer desnuda en un sitio donde los hombres vienen a elevarse, habla por sí sola y no requiere más comentario. Una persona que entra en un templo, busca liberarse de si misma. Desea humillar su espíritu, confesar su indignidad, implorar perdón. Realiza esto con un sentimiento de humildad. La posición propia de un hombre en la casa de Dios es estar de rodillas. Nadie que esté en su sano juicio, se arrodillaría en el templo de Mr. Roark. El lugar lo impide. Las emociones que sugiere son de una naturaleza diferente: arrogancia, audacia, desconfianza, propia exaltación. No es la casa de Dios, sino la celda de un megalómano. No es un templo, sino su antítesis perfecta, una burla insolente a toda religión. Lo llamaríamos pagano si no fuera porque los paganos eran buenos arquitectos".

3. La Iglesia Católica ha sido uno de los mejores ejemplos de corrupción de toda la historia de la Humanidad: a nivel político, concentró gran parte del poder del Imperio Romano luego de su derrumbe y continuó su tarea, mediante una expansión que costó miles de vidas. Además de la Inquisición y los miles de asesinatos que esta significó, hay que recordar las conquistas de territorios realizadas por el famoso Papa Alejandro VI, padre de César Borgia; las cruzadas, que consistieron en envíos de "ejércitos eclesiásticos" para luchar contra infieles y paganos e imponérles, a fuerza de sangre, la santa religión Católica y, por supuesto, el reparto del Nuevo Mundo (América) que consintió la Iglesia. Dentro de este último momento histórico, no se puede olvidar a Juan Ginés de Sepúlveda, teólogo que escribió legitimando la conquista por ser un "derecho" de las culturas católicas superiores, imponer a su dios a seres sin alma como los indígenas. De hecho, las ideas de Sepúlveda fueron parte de lo que se conoce como la doctrina del eterno infante. Pero quizá, el mejor ejemplo de corrupción que nos ha regalado la Santa Iglesia ha sido la venta de indulgencias, es decir, unos documentos que aseguraban un espacio en el cielo y el perdón eterno del Señor para su portador. Precisamente, el tema de las indulgencias fue una de las causas de la Reforma que inició Lutero para separarse de la Iglesia Católica y fundar el protestantismo. Junto con estos actos de corrupción persisten impunes miles de asesinatos, violaciones y crímenes que la Iglesia a perpetrado y que no se borran con la simple disculpa pedida por sus autoridades.

4. Pero no sólo han ocurrido esos crímenes hace siglos. En la vigésima centuria, específicamente en 1929, la Iglesia Católica pactó con el régimen fascista de Mussolini para que este último reconociera la independencia y soberanía de la Santa Sede, y la consecuente creación del Estado del Vaticano gracias al Pacto de Letrán. La Iglesia Católica, a cambio, legitimaba a nada más y nada menos que un régimen de asesinos. Como si eso no fuera suficiente, fueron conocidos los nexos del dictador español Francisco Franco con el Opus Dei. En la década de 1970, del seno de la Iglesia Católica surgió un sacerdote peruano llamado Gustavo Gutiérrez que impulsó la famosa Teología de la Liberación, consistente en una serie de postulados que, a partir de la fallida Teoría de la Dependencia, legitimaba la lucha armada y la revolución sangrienta como medio para alcanzar las reivindicaciones populares. Gracias a ella, los sacerdotes latinoamericanos cambiaron su biblia y el discurso de la paz y amor por fusiles y pasamontañas, formando parte de guerrillas que prácticamente sobrevivieron hasta la década de los 90 (y algunas aún sobreviven). Y ni que decir de la gran cantidad de escándalos por abuso sexual de que se acusa a sacerdotes católicos hoy día.

Sin embargo, son los cuatro siguientes legados los más desastrosos que ha dejado la Iglesia Católica en su paso por la humanidad:

5. La idea de Dios sostenida por la Iglesia (y en este caso, por cualquier Iglesia), implica una vision anti-vida y anti-hombre, revolviendo los conceptos hasta crear un verdadero galimatías. Veamos, por ejemplo, lo que sucede con el amor: la biblia manda a amar a cualquiera que se cruce en el camino del hombre sin importar que lo merezca o no. Es decir, manda a que uno de los más valiosos tesoros del hombre sea arrojado por los aires para que cualquier vulgar pueda obtenerlo y a eso le llama virtud. Otro ejemplo es respecto a la famosa frase de "poner la otra mejilla", lo cual expresa una actitud pasiva y de resignación, llamándo al ser humano a aceptar cuanta cosa se ponga al frente sin hacer nada para cambiarlo. Pero uno de los reflejos más claros podría ser lo que sucede con el sexo y la procreación: la Iglesia ha mandado a sus feligreses a tener "todos los hijos que dios quiera", lo cual significa que, cuando se trate de familias pobres, seguir la directriz acarreará importantes costos para el resto de individuos si la pareja no puede mantener a su descendencia. Dado que los Estados generalmente no permiten que "niños inocentes" mueran de hambre, buscarán alguna forma de financiar su manutención, educación, salud, etc. y esto lo hará a costa de los demás, de modo que unos terminan trabajando para que otros disfruten los resultados. Pero además de la idea de procrear sin control, la Iglesia se ha opuesto al uso de métodos anticonceptivos y a la difusión de guías sexuales, lo cual ha generado una gran cantidad de enfermedades venéreas, de embarazos no deseados y de desintegración de la familia que la misma Iglesia dice proteger. En general, se trata de una perversión de la ética, trastocándo los valores de modo que queden convenientemente acomodados a sus intenciones. Una vez más es Rand quien nos ilustra magistralmente esta situación con el discurso de John Galt, personaje principal de La Rebelión de Atlas, quien habla del "pecado original":

"Según su mito, comió el fruto del árbol del conocimiento, adquirio una mente y conviertióse en ser racional. Conoció el bien y el mal. Adquirió un ser moral. Fue sentenciado a ganar el pan con su trabajo y convirtióse en un ser productivo. Quedó sentenciado a experimentar deseo y adquirió la capacidad del disfrute sexual. Los males por los que le condenan, son la razón, la moralidad, el espíritu creador, el goce, es decir, todos los valores cardinales de su existencia. No son los vicios que el mito de la caída del hombre trata de explicar y condenar; no son sus errores los que se consideran culpa, sino la existencia de su naturaleza como hombre. Ese muñeco mecánico que existía sin mente, sin valores, sin trabajo, sin amor podía ser cualquier cosa, pero no era un hombre (...) Sostener como pecado del hombre un hecho no ofrecido a su elección, es una burla a la moralidad. Afirmar que la naturaleza humana es su propio pecado, resulta una burla de la naturaleza. Castigarle por un crimen cometido antes de nacer, es una burla de la justicia. Considerarlo culpable en un asunto en el que no existe inocencia, es una burla a la razón. Destruir la moralidad, la naturaleza, la justicia y la razón por medio de un simple concepto representa una maldad difícilmente igualada."

6. Junto con estas repercusiones antes descritas, está la condena al dinero y a la riqueza por parte de la Iglesia Católica. Nos dice que "será más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja que un rico en el Reino de los Cielos". El dogma católico, con su repudio a la generación de riqueza, ha contribuido a perpetuar la pobreza. Max Weber, en su libro La ética protestante y el espíritu del capitalismo, demostró que, en Europa, los países del norte (no católicos) eran más ricos y sus habitantes vivían mejor que en los países del sur (católicos). Si bien, el análisis de Weber no implica un determinismo, si deja claro que hay una cuestión de valores como determinantes de lo bueno y lo malo, de lo válido y lo inválido, que juegan un papel muy importante en las sociedades. Si, a nivel educativo y social, se le inculca a las personas la condena de la riqueza y del egoísmo, entonces hay castigos "morales" para quienes vayan contra esa regla.

7. La Iglesia Católica ha secuestrado las libertades individuales: además de condenar la libertad del individuo para producir riqueza, amenazándolo con no encontrar la dicha y la salvación, ha atacado fuertemente el derecho de las personas para decidir sobre sus vidas. En pleno siglo XXI, la Iglesia Católica sigue oponiéndose al aborto, al matrimonio entre personas del mismo sexo, a la eutanasia y pretende seguir rigiendo las decisiones de las personas, con base en el miedo, el terror y la incertidumbre sobre el futuro. La Iglesia ejerce un verdadero totalitarismo en el plano de los valores, diciendo que es bueno y que no lo es y condenando al fuego del infierno a todo aquel que piense lo contrario.

8. Pero la peor de las herencias de la Iglesia Católica ha sido la perversión de la epistemología, al pretender que el ser humano puede acceder al conocimiento y a la verdad por medio de la palabra de dios. El cenit de cualquier totalitarismo es el control del pensamiento y la transmisión de la verdad por parte del líder hacia sus seguidores. Se trata de una verdad revelada tan sólo por la magnanimidad del líder que informa lo que desea informar, cuando lo desea y a quién desea. Ataca cualquier otra forma de buscar el conocimiento y pide obediencia ciega a la revelación que hace el Santo Papa, nada más y nada menos que un ser infalible en cuestiones de fe. Es decir, un no humano, un cuasi dios que sólo necesita dejar su cuerpo pecador para ir a sentarse a la diestra del Padre.

Con todas estas razones, queda claro por qué en ASOJOD nos hemos ensañado con las religiones y, especialmente con la Católica, quizá una de las instituciones más antiguas y poderosas del mundo.

domingo, 27 de abril de 2008

Paraguay: entre la Teología de la Liberación


Se llama Fernando Lugo y transmite la imagen de una buena persona genuinamente preocupada por las calamidades que padecen sus compatriotas paraguayos. Es la primera vez que un sacerdote llega a la presidencia de un país latinoamericano. Se trata, además, de un ex obispo. ¿Cuáles son esas calamidades? Fundamentalmente, la pobreza de una buena parte de la sociedad. Paraguay es, tras Bolivia, el país más pobre de Sudamérica. Su per cápita, medido en poder adquisitivo --que es la manera más justa de calibrarlo-- apenas alcanza los cuatro mil dólares anuales. La mitad del que tiene el vecino brasilero. La tercera parte del argentino.

El señor Lugo también ha denunciado algunas de las causas de los males paraguayos. Piensa que las peores son la corrupción y el clientelismo. Probablemente acierta. De acuerdo con las mediciones de Transparencia Internacional divulgadas en 2007, Paraguay es uno de los países más corruptos del mundo. En la escala de 1 a 10, donde 10 es el más honrado y 1 el más corrupto, los pobres paraguayos sufren un índice de corrupción de 2.4. En América Latina sólo están más podridos Ecuador (2.1) y la Venezuela (2.0) de Hugo Chávez, que es la cueva de Alí Babá, pero con cuarenta mil ladrones que han cambiado los camellos por los Hummer.

En realidad, todos los análisis coinciden en el mismo melancólico diagnóstico. En Paraguay no hay rendición de cuentas, no funciona la justicia, y la calidad de la gerencia oficial y de las políticas públicas es lamentable. ¿Resultado? Un divorcio total entre la sociedad y el Estado. Ruptura que explica otro dato pavoroso: de acuerdo con el último Latinobarómetro sólo el 33% de los paraguayos cree que la democracia es la mejor forma de gobierno, mientras el 36% apoyaría sin ninguna vergüenza una aventura autoritaria.

Ese estado de frustración es la consecuencia natural de los 61 años de mal gobierno del Partido Colorado, pero sin olvidar que durante ese larguísimo periodo --que incluye los 35 años de palo y tentetieso del general Stroessner-- esta formación política recibió el apoyo de una parte sustancial del pueblo paraguayo. Incluso, en estas últimas elecciones el señor Lugo pudo ganar con el 40% de los votos porque sus rivales colorados acudieron amargamente escindidos en dos vertientes, que recibieron el 30 y el 21 respectivamente.

Los paraguayos, pues, no sólo han sido las víctimas de los malos gobernantes colorados: también han sido sus cómplices, dato que no debe escandalizarnos. Ocurre en todos los Estados donde prevalecen las relaciones clientelistas. En ellos el poder político se convierte en la gran fuente dispensadora de riquezas, privilegios, empleos públicos y prestigio social, o, por la otra punta, deviene en la mano dura que castiga, despoja o persigue cruelmente a sus adversarios. Por eso los gobiernos clientelistas (pregúntenles a los argentinos por el peronismo) tienen tantos partidarios.

Lamentablemente, el presidente Lugo, tan certero en la identificación de los males que aquejan al país, se propone corregirlos con las ideas equivocadas. Se ha declarado seguidor de la Teología de la Liberación, una disparatada receta económica y filosófica puesta en circulación en 1971 por el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez. ¿Quién era este autor? Un buen hombre, poco educado en cuestiones económicas, que le atribuía la pobreza de los latinoamericanos a la perfidia del capitalismo y a los designios malvados de las naciones prósperas del mundo desarrollado, centro sin entrañas que le había asignado a las sociedades de la periferia el triste papel de suministradoras de materias primas, un perverso atropello que justificaba el recurso a la insurrección y explicaba la admiración de Gutiérrez y sus seguidores por la dictadura cubana y por la violencia revolucionaria guevarista.

Es una lástima que D. Fernando Lugo haya optado por Gustavo Gutiérrez, tan absolutamente descaminado, en lugar de leer con cuidado al teólogo católico americano Michael Novak, consejero de Juan Pablo II y autor de El espíritu del capitalismo democrático. Es triste que haya perdido inútilmente su tiempo con la Teoría de la Dependencia (el absurdo conceptual detrás de la Teología de la liberación), en vez de acercarse a otro sacerdote realmente ilustrado, al padre Robert Sirico, quien desde su Acton Institute, en Michigan, dedica todas sus energías a educar a los sacerdotes y creyentes católicos en los elementos básicos de la economía moderna, para que no diseminen disparates que agraven los enormes problemas que padecen los pobres a los que, paradójicamente, pretenden ayudar.

Ahora que el ex obispo Lugo está a punto de convertirse en presidente es bueno que medite sobre la responsabilidad que ha contraído. Es verdad que los colorados gobernaron rematadamente mal durante muchas décadas, pero si él toma el camino equivocado inevitablemente va a empeorar la existencia de sus compatriotas. Un desenlace imperdonable para alguien que se ha pasado la vida predicando sinceramente la importancia de la compasión.

Carlos Alberto Montaner

sábado, 26 de abril de 2008

La balanza comercial y el mercantilismo


Pocas cosas pueden asustar y confundir tanto como un déficit comercial. Los políticos de derecha como también los de izquierda le tienen pavor. Cada que se negocia en alguna parte del mundo un tratado de libre comercio, los ministros y negociadores enseguida recurren a explicarnos que “El TLC aumentará nuestras exportaciones y nos generará un superávit comercial”. Los que rechazan un TLC nos dirán que este “generará un déficit comercial”.

Usted, sino es experto en economía o por el simple miedo de no quedar como ignorante, asume inmediatamente que un superávit comercial es bueno mientras que el déficit, malo. Sin darse cuenta, ha sido víctima del dogma mercantilista que reza:

“Exportaciones=positivo; Importaciones=negativo”.

Uno de los grandes errores de aquellos que han defendido la apertura comercial es que muchas veces no han defendido la otra cara de la moneda: Las importaciones también son buenas. Tanto detractores, como muchos defensores del libre comercio, suelen asumir que el comercio es un juego de suma cero en el que cuando unos ganan otros seguramente pierden.

Adam Smith denominó esta manera de pensar “mercantilismo”. De acuerdo a esta manera de pensar, el dueño del supermercado de su barrio se está aprovechando de usted porque usted le compra más a él de lo que le vende y por lo tanto debería de dejar comprarle.

Un déficit en la balanza comercial, implica un superávit en la cuenta de capitales y esto suele ser algo bueno para las economías en vías de desarrollo. De acuerdo al historiador económico, Michael Bordo, los déficits comerciales acompañaron el desarrollo económico en países como Argentina, Australia, EE.UU. y Canadá a fines del siglo diecinueve y principios del siglo veinte. Esto tiene sentido ya que las economías en vías de desarrollo son países que requieren de harto capital para salir del subdesarrollo.

Los mercantilistas de hoy—ya sean estos conservadores o socialistas—creerían que si un país está creciendo a un paso acelerado probablemente debe tener un superávit comercial y viceversa. Sin embargo, en los últimos años Alemania y Estonia nos han demostrado exactamente lo contrario: En los últimos 12 años Alemania ha tenido una tasa de crecimiento promedio de 1,5% mientras que Estonia creció a una tasa promedio de 7%. Durante ese mismo periodo fue Estonia—no Alemania como lo hubieran previsto los mercantilistas—la economía que experimentó un déficit comercial promedio de 7,3% del PIB (Alemania experimentó un superávit comercial promedio de 2,4% del PIB). Un déficit comercial no necesariamente es malo.

La balanza comercial que se interpreta como marcador de partido fútbol no refleja la realidad de un mundo globalizado en el que los intercambios dentro y a través de las fronteras generan beneficios mutuos—sobre todo para aquellos que anteriormente habían sido excluidos. No dejemos que los políticos y analistas nos confundan y asusten con esa lectura de la balanza comercial.

Al final del día, los defensores del libre comercio debemos de repetir lo que decía John Stuart Mill: la única ventaja directa del comercio externo son las importaciones. Exportamos para poder importar. Esto es algo de lo que parecen olvidarse aquellos políticos y analistas que constantemente le declaran la guerra a las importaciones.

Gabriela Calderón

viernes, 25 de abril de 2008

Viernes de Recomendación



Este día nos alegra presentar el primer escrito por parte de un costarricense, nos referimos al Doctor Minor Salas, profesor de Derecho Penal y Filosofía del Derecho en la UCR.

Nos alegra saber que en nuestro país todavía se pueden encontrar personas comprometidas con el pensamiento crítico, la precsión conceptual y con la investigación sera. En este ensayo: La Falacia del Todo: Claves para la crítica del Holismo Metodológico en las Ciencias Sociales y Jurídicas, el profesor Salas demuestra exquisitamente el camino sin sentido que es caer en abstracciones metafísicas antropomorfizantes.

jueves, 24 de abril de 2008

Jesús hecho hombre


El día de ayer circuló la noticia de que José Luis de Jesús Miranda, mejor conocido como Jesucristo hombre, cumpliría años y sus seguidores en Costa Rica le celebrarían una gran fiesta. En ASOJOD queremos traer el tema a colación precisamente porque en el reportaje televisivo de Noticias Repretel, entrevistaron a Monseñor Ulloa, una de las máximas autoridades de la Iglesia Católica costarricense, quien dijo que no consideraba decente que un tipo estuviera engañando con mentiras a cientos de costarricenses.

No defendemos a José Luis de Jesús Miranda, pues es otro charlatán más de los mismos que andan proclamando la renuncia a la razón para obtener la felicidad. No obstante, resulta bastante cómica la contradicción en que incurre Ulloa, pues habla de engaños cuando su Iglesia también los lleva a cabo. Porque no importa si el dios se llama José Luis de Jesús Miranda, Alá, Jehová, Elohim, Dios, etc. todas las denominaciones religiosas basan su poder en la mentira: hablan de la existencia de un ser supremo, de un paraíso y un lugar de castigos, mientras apelan al miedo, la ignorancia y la incertidumbre sobre el futuro.

Lo que resulta hilarante es ver a tipos que se llaman uno a otro mentiroso, estafador, farsante, etc. pero no se ven al espejo. La única diferencia entre una fe y las demás, es que a una de esas las apoya el Estado y gran parte de la población costarricense, víctima de la pereza mental y la evasión de la realidad. Precisamente, el origen de la idea de dios tiene una doble dimensión: por un lado, la pereza mental a la que se amparan las personas para no realizar procesos mentales en busca de las respuestas a los problemas o para no investigar las causas de los sucesos y fenómenos, hace que la gente prefiera usar el camino fácil: creer en un dios, aunque no tengan ninguna evidencia de su existencia. Por el otro, es el resultado de una evasión de las responsabilidades de sus actos, pues la gente prefiere evitar asumir las consecuencias de lo que hace y afirma que es voluntad o designio divino.

En ASOJOD siempre hemos dicho que los creyentes de cualquier religión deberían ser objeto de estudio psiquiátrico. Todos afirman ver y escuchar a dios, a sus santos, ángeles, profetas, etc. Si una persona normal afirma escuchar voces, inmediatamente le califican como desquiciada o esquizofrénica; pero si la voz es divina, le llaman persona de fe. Si José Luis de Jesús Miranda se hace llamar Jesucristo, le dicen farsante o loco, pero si los sacerdotes católicos o pastores evangélicos dicen que dios les habla al odio, todos les llaman santo. Para muestra un botón: basta que nombren Papa a alguien para que, sin conocer lo que ha hecho, le conozcan como Su Santidad.

Pero hay una diferencia entre los locos seguidores de cada fe. Al menos quienes creen en José Luis de Jesús Miranda lo pueden ver y tocar y pueden probar que existe físicamente. Hasta tiene pasaporte. En cambio, los seguidores de Alá, Dios, Jehová, Elohim y otros, seguirán esperando a que la deidad se aparezca y que los no creyentes la veamos para sancionar su existencia.

miércoles, 23 de abril de 2008

Contemporáneos: Plinio Apuleyo Mendoza

En esta entrevista el escritor colombiano Plinio Apuleyo nos habla de su vida, obra así como del estado actual de la política latinoamericana, poniendo una especial atención al conflicto de las FARC.

lunes, 21 de abril de 2008

Tema polémico: la pena de muerte

Para nadie es un secreto que Costa Rica vive, desde hace varios años, un clima de inseguridad como nunca antes en la historia de nuestro país. En ASOJOD ya hemos dicho, en reiteradas ocasiones, que el hampa hace lo que le da la gana, mientras las víctimas tienen que encerrarse para tratar de proteger su propiedad y su vida. Pues bien, una forma de devolverle la tranquilidad a las personas podría ser la instauración de la pena de muerte para los criminales. Antes de explicar nuestras razones para apoyarla, procederemos a hacer algunas reflexiones:


La teoría de los derechos humanos se ha venido gestando desde hace mucho tiempo atrás, pero es a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial que ha experimentado su mayor desarrollo. Desde sus inicios, los derechos humanos surgieron para defender a las víctimas de los criminales, pero en la actualidad asistimos al trastocamiento de dicho principio, toda vez que hoy día, los derechos humanos son utilizados, muchas veces, para proteger a los criminales de las víctimas. Aunado a esto, hay que señalar que estamos en presencia de dos tipos de perversiones: por un lado, la perversión de las funciones del Estado, que por estar brindando bienes y servicios que no le corresponde, ha descuidado su única función legítima, la seguridad, y ha dejado indefensos a los ciudadanos ante violaciones a sus derechos. Por el otro, la perversión del logos y del lenguaje, que consiste en proclamar a los cuatro vientos la dignidad y el derecho de los criminales. Como en el famoso libro 1984 de George Orwell, hay un nuevo lenguaje que revuelve los conceptos y proclama que "la guerra es la paz, la libertad es la esclavitud y la ignorancia es la fuerza". Ahora se habla de dignidad y derechos del criminal, de una persona que tenía plena conciencia de sus actos y de las consecuencias tras una eventual captura y que al cometer el ilícito, no tuvo contemplaciones de la dignidad y los derechos de las víctimas.

Hay que recordar que no todo lo que sale del vientre de una mujer es un ser humano: para serlo, debe ser capaz de realizar procesos mentales y de tener plena conciencia y voluntad de sus actos. Debe estar dispuesto a tratar a los demás de forma tal que no imponga la fuerza, sino la razón y el intercambio. Cualquiera que renuncie a esto, renuncia, ipso facto, a su humanidad. Por tanto, si se quiere hablar de derechos para los criminales, puede hacerse, pero es imperioso llamarle de otra forma, jamás derechos humanos. Por desgracia, la teoría de los derechos humanos no sólo se ha olvidado de esto, sino que promueve su contrario, otorgándole el carácter de ser humano a cualquier elemento que biológicamente tenga una composición idéntica. Siendo así, dicha teoría se ha convertido en la apología del delito y del criminal, pretendiendo otorgarle derechos y dignidad a un ser que no tuvo reparos en violar la propiedad o la vida de una o varias personas y exigiendo un tratamiento "justo" y misericordioso para tales energúmenos.

Para muestra un botón: el civilista y amante de los derechos humanos Estado costarricense, en su Código Penal, artículo 28, establece que no comete delito quien ejerce el derecho a la defensa siempre y cuando a) sea para repeler una agresión ilegítima y b) haya necesidad razonable de la defensa empleada para repeler o impedir una agresión. Al mismo tiempo, la jurisprudencia indica que l
a defensa sólo puede ser necesaria cuando la agresión está en curso o, por lo menos, cuando aparece como inminente, es decir, “... cuando el peligro de la agresión es suficientemente próximo como para que el agente se vea obligado a neutralizarla. De lo anterior se desprende una injusta e ingenua idea: pensar que la agresión se da al momento del hecho mismo y termina con la consumación del ílicito, cuando en realidad la misma y sus efectos tienen permanencia ad perpetum. Es decir, si a un individuo le robaron alguna pertenencia, seguirá siendo víctima del delito hasta que la recupere. Tal idea niega el derecho de la víctima a recuperar su pertenencia por sí misma después de consumado el delito, aún cuando ella logre encontrarla e idenficar al criminal.

A esto hay que agregarle que la jurisprudencia costarricense establece criterios de razonabilidad proporcionalidad al ejercicio del derecho de defensa. Es decir, para repeler una agresión, la norma establece que la víctima debe no sólo estar en una situación de ataque inminente (o sea, que no puede ejercer ninguna acción contra quien sepa que amenaza su vida y propiedad pero que no haya consumado el acto) sino que también debe utilizar medios para repeler la agresión proporcionales a los utilizados por el perpetrador. En otras palabras, lo que la norma establece es una limitación a la defensa, de modo que la víctima tenga recato y consideración para con alguien que desea hacerle daño. Esto es sencillamente ridículo, más cuando la víctima se encuentra en una situación tal donde no puede tener contemplaciones, pues enfrenta una encrucijada: su vida o la del agresor.

Pero esto no es todo. El Código Procesal Penal establece un criterio de oportunidad para juzgar al criminal: se prescinde del proceso penal cuando se trate de delitos menores o hechos insignificantes. Precisamente esta figura es la que tiene en vilo a los costarricenses, pues la mayoría de hurtos de celulares, billeteras, cadenas, ropa, electrodomésticos, etc. son considerados pecata minuta, por lo que el mismo queda impune. Esto resulta altamente grotesco, pues ¿cuáles son los parámetros para medir qué es insignificante y que no lo es? La calificación como tal la hace un fiscal en función del costo material de la pérdida pero no toma en cuenta el valor sentimental, el esfuerzo por conseguirlo o algo tan elemental como la violación a la intimidad de las personas, o sea, el sólo hecho de saberse totalmente vulnerables. ¿Qué pasa si la víctima perdió tan sólo un cuaderno, pero en él tenía escrito una de las más valiosas piezas literarias por ella considerada? ¿Qué pasa si lo que le roban es una cadena de poco valor monetario pero que era una herencia familiar? Todo eso se deja de lado por pretender que existen parámetros universales para medir qué propiedades son o no son de valor significativo.

Luego de estas reflexiones, aportamos las razones por las que, en ASOJOD, estamos a favor de la pena de muerte:

1. La pena de muerte como acción es éticamente válida, pues cuando una persona o conjunto de personas deciden dejar de tratar a los demás con la razón y de obtener las cosas por su trabajo o por el intercambio y pasan a usar la fuerza para hacerse con los botines, entonces están renunciando al único código de valores en que es posible la convivencia humana. En ese sentido, están proponiendo un ambiente de polarización a partir de intereses totalmente contrapuestos: los suyos y los de las víctimas. Cuando hay personas dispuestas a matar a otras para obtener un celular, un billete, un carro o unos zapatos, entonces se ha roto el código de convivencia y se ha dado paso a una situación donde es imposible la coexistencia: o son ellos o somos nosotros. En ASOJOD nos decantamos porque sobreviva el ser racional, productivo, eficiente, honesto, honrado que obtiene lo que necesita por su trabajo o por el intercambio.

2. La impunidad del delito genera una parálisis de las relaciones humanas. Piénsese en un delincuente que atemoriza a toda una comunidad humana. Ante el miedo de ser víctimas de un asesinato, un asalto o un ataque, las personas preferirán mantenerse lo más aisladas posibles y comenzarán a desconfiar de cualquiera que se les acerque. Por tanto, se paralizan las relaciones sociales, políticas, económicas, culturales, comerciales, etc., lo cual podría solucionarse si el Estado se deshace del criminal. Es uno o muchos, y aquí hay que escoger entre el que roba riqueza o entre quienes la crean. Nuevamente, en ASOJOD escogeremos a quienes la crean.

3. Si el Estado desea evitar que la gente tome la justicia por su cuenta, debe castigar al delincuente. El sistema de reglas transmite incentivos y castigos: si deja impune una acción, está incentivando a que se cometa nuevamente; pero si castiga, está desincentivando un modus vivendi. Frente a esta última afirmación, los opositores de la pena de muerte esgrimen el argumento de que en los lugares donde dicha pena se aplica no ha bajado la tasa de criminalidad. Pero eso no importa, puesto que lo que si se reduce es la expectativa de ser agredida que la gente tiene. Cuando ve que el Estado actúa para proteger sus derechos, el individuo sale de su fortaleza para reiniciar las relaciones con los demás.

4. La pena de muerte, es cierto, es una medida irreversible. Por eso se debe estar muy seguro cuando se aplica. Eso no es tan difícil como los opositores creen, pues para algo hay procesos judiciales imparciales donde se da la oportunidad para que las partes presentes sus pruebas de carga y de descarga.

5. Lo que resulta totalmente despreciable es que, en estos procesos, se le otorgue al criminal, como "derecho", el patrocinio de un letrado para que ejerza su defensa si el primero no puede costearse uno por sí mismo. Resulta aberrante pues lo que la Defensa Pública significa es que las víctimas le pagan el abogado al delincuente. Cuando el delincuente escogió su modus vivendi sabía perfectamente las consecuencias de sus actos y lo que podía pasar si caía preso. Por tanto, debe asumir su responsabilidad y procurarse su propia defensa, sin cargo al herario público.

Estamos seguros que la instauración de la pena de muerte le permitiría a los costarricenses vivir más tranquilos, toda vez que tendrían la certeza de que el Estado asumiría seriamente su única y legítima función: seguridad. En ese sentido, sabrían que el Estado estaría dispuesto a aplicar los más severos castigos a aquellos que rompan la convivencia y atenten contra la vida y la propiedad de los seres humanos. Es más, en ASOJOD, como defensores de la pena de muerte, somos tan humanos, que hasta defendemos una muerte indolora, rápida y efectiva, pues nuestro interés no es el sufrimiento del delincuente, sino que se le saque de circulación por renunciar a la única forma en que es posible la convivencia humana.

domingo, 20 de abril de 2008

Por qué Bill Gates odia mi libro


El Wall Street Journal reportó hace unos meses que Bill Gates odia mis ideas. Eso no hiere mis sentimientos. Al final de cuentas Gates se ha aliado con el establishment de la ayuda externa. Este grupo es famoso por ser sensible a las críticas de personas que como yo, no encuentran evidencia de que los grandes programas de ayuda externa estén en realidad sacando a alguien de la pobreza.

Gates ahora ha propuesto su propio programa —el “capitalismo creativo”— en un discurso que dio en el Foro Económico Mundial en Davos. Él argumenta que el capitalismo de hoy no beneficia a los pobres. Para Gates, el capitalismo normal funciona “solo para el bien de aquellos que pueden pagar”. Mientras que los empresarios se esfuerzan por tratar de satisfacer las necesidades de los ricos, “el incentivo financiero para servir [a los pobres] es nulo”. Como resultado, necesidades básicas tales como la comida y la medicina quedan insatisfechas.

Gates parece creer que la solución es persuadir a las empresas con fines de lucro a que satisfagan las necesidades de los pobres mediante la promoción del “reconocimiento” de la filantropía corporativa. Sin embargo, el archivo que contenga evidencia histórica que sugiera la viabilidad de este sistema sería tan delgado como Kate Moss en dieta. Antes que nada, el incentivo al reconocimiento ha demostrado ser tremendamente débil cuando se le compara con el incentivo del lucro. Si esto no fuera cierto, entonces la filantropía corporativa estadounidense al Tercer Mundo sería mucho más que $5.100 millones (cifras del 2005), es decir, cuatro decimales de 1% de los $12.400 billones que es la producción estadounidense para el mercado libre. ¿Acaso la única esperanza de los pobres consiste en que la tienda de ropa GAP done unos cuantos centavos por cada camiseta que venda para el tratamiento del Sida en África?

El capitalismo motivado por el lucro, en cambio, ha hecho maravillas por los trabajadores pobres. Los dueños de las fábricas, que son capitalistas y buscan satisfacer su propio interés, compran máquinas para aumentar la producción, y por lo tanto las ganancias. Los capitalistas buscan los avances tecnológicos que hacen posible conseguir una mayor producción con la misma cantidad de insumos. Trabajando con más maquinaria y mejor tecnología, los trabajadores producen más por hora. En un mercado laboral competitivo, la demanda de estos trabajadores más productivos aumenta y sus salarios también. El incremento constante en los ingresos de los trabajos poco calificados saca a los trabajadores de la pobreza.

La cantidad de personas pobres que no pueden pagar los alimentos para sus hijos es mucho menor de lo que era antes —gracias al capitalismo. El capitalismo no creó la malnutrición, la redujo. La globalización del capitalismo que se dio entre 1950 y el presente ha aumentado el ingreso promedio en el mundo a $7.000 anuales desde una base de $2.000. A diferencia de la leyenda popular, los países pobres crecieron a la misma tasa que los países ricos. Este crecimiento nos dio la reducción masiva de pobreza más grande en la historia mundial.

Las partes del mundo que todavía son pobres están sufriendo de muy poco capitalismo. La inversión extranjera directa en África hoy, aunque está aumentando, constituye tan solo un 1% de los flujos globales. Eso es porque el ambiente para los negocios privados en África todavía es hostil. Hay algunos ejemplos de países e industrias exitosas en África, pero no es suficiente.

Gates también anunció que su fundación está comenzando “una sociedad que le da a los agricultores africanos acceso al mercado de café premium, con el objetivo de duplicar sus ingresos por sus cultivos de café”. Esto es bueno como un esfuerzo modesto para ayudar a algunos agricultores de Rwanda y Kenya, pero difícilmente reconstruirá el capitalismo. Los principales obstáculos para las exportaciones en los países pobres son domésticos, tales como la corrupción y la lucha política, más no la falta de interés por parte de los compradores de café premium en los países ricos.

Además, ¿cómo escogen los filántropos precisamente qué producto será el motor de crecimiento para un país? Bastantes investigaciones sugieren que “escoger a los ganadores” a través de la política industrial gubernamental no ha funcionado. Los ganadores son muy impredecibles como para ser descubiertos por burócratas, peor aún por un filántropo extranjero. ¿Por qué Egipto capturó 94% del mercado de importaciones italianas para las cerámicas de baños? ¿Por qué India, una economía con muy pocos trabajadores altamente calificados, se convirtió en un gigante en servicios de información tecnológica? ¿Por qué Kenya capturó 39% del mercado europeo de flores cortadas? ¿Por qué el pequeño Lesotho se convirtió en un importante exportador de textiles a Estados Unidos? ¿Por qué las Filipinas tomaron control del 72% del mercado mundial de circuitos electrónicos integrados? Porque los capitalistas que buscan el lucro se embarcaron en una búsqueda descentralizada del éxito.

Claro, hay que permitir que aquellos que se han enriquecido bajo el capitalismo traten de hacer cosas buenas por los que todavía son pobres, como Gates ha decidido hacerlo de manera admirable. Pero una mezcla New Age entre incentivos de mercado y reconocimientos no acabará con la pobreza. La historia ha demostrado que el capitalismo motivado por el lucro todavía es la mejor esperanza para los pobres.

William Easterly

viernes, 18 de abril de 2008

Viernes de recomendación


En ASOJOD queremos presentarles un extraordinario ensayo del Premio Nobel de Economía Friedrich Hayek, llamado El uso del conocimiento en la sociedad, en donde explica que el sistema de precios se ha desarrollado por orden espontáneo y no por la planificación de algún ente, puesto que la información está dispersa y sólo cada individuo puede tomar las decisiones transaccionarias.

Incentivos y delincuencia


Hace más de treinta años, concretamente el 29 de octubre de 1975, escribí en esta sección, que entonces se llamaba (y coincidía con) la página 15, un artículo que titulé El ladrón como aventajado profesional . En él mencioné algunas circunstancias que operaban como incentivos perversos a favor de los ladrones. Inicié el artículo destacando que, sobre el fenómeno del robo creciente, “por mucho tiempo nos conformamos con explicaciones sicológicas y sociológicas: el ladrón –entre otros delincuentes-– es un inadaptado social. Hoy la realidad nos muestra que esa no es toda la explicación, ni siquiera la más importante. El ladrón de nuestros días –como quizá el de todos los tiempos– es un profesional. El robar es un oficio, por feo que pueda sonar al oído ingenuo. Para entrar en él, como en cualquier otro, el candidato evalúa todos sus pros y todos sus contras. Dependiendo del resultado neto que obtenga, decide hacer carrera en él, temporal o permanentemente”. Y, agregaría hoy, estos cálculos los hacen no solo ticos sino, crecientemente, hasta extranjeros que encuentran que en Costa Rica robar y hasta matar “es un vacilón”.

Hace 30 años… “El peso de los pros y el de los contras no solo depende de ciertas preferencias individuales en cuando al riesgo y reconocimiento social, sino que está fuertemente influido por fuerzas externas al individuo y por ello es de esperar que, cuando las cosas se mueven en un cierto sentido, haya razón para que las tasas de robo se muevan en una dirección determinada.

En una Costa Rica inflacionaria, de impuestos a la orden del día y de limitaciones y penas económicas al juego que la sociedad considera limpio, no es de extrañar que comience a tener ventaja el juego sucio (...) Es obvio que una manera de anular la ventaja relativa antes mencionada es incrementando las desventajas asociadas con la conducta antisocial. Esto se puede lograr aumentando las penas a quienes a tal cosa se dedican. También aumentando la eficacia de identificación de delincuentes.

Pero, a juzgar por las noticias últimas, en esto, en vez de progresar, empeoramos día con día. Los autores de delitos permanecen inadvertidos y –con algo que pasa de sonrisa a risa y a cólera– se nos dice desde las más altas esferas públicas que estamos en manos del hampa. Eso todos los desprotegidos consumidores lo sabemos; lo que nos duele un poco es que tan claramente lo digan, pues nos quitan la última esperanza de estar equivocados. Se nos da a renglón seguido la excusa tradicional: el órgano de protección pública necesita más recursos. Nunca parece suficientemente importante el problema de si con los mismos recursos actuales podríamos hacer mejor labor”.

“¿Se tiene idea de la eficacia de la labor , por ejemplo, del servicio de radiopatrullas? Son ellas –en lo que a disminución de robos se refiere– más eficientes que actuar sobre el mercado secundario de productos robados, que todo el mundo, incluyendo a las propias autoridades, sabe donde queda?”. ¿Cuál sería el efecto, sobre la tasa de bajonazos y robos de vehículos, de un programa de visitas intermitentes y sistemáticas a las ventas de repuestos usados de carros, y a talleres de refacción, para conocer el origen de sus inventarios? ¿Cuál sobre el roble de cable eléctrico en obras públicas si se hace lo mismo con las fundiciones?

Deterioro. El artículo termina señalando cómo el Gobierno, por decidir llevar a cabo labores irrelevantes, que los privados pueden perfectamente realizar (como es que el Ministerio de Economía, y no asociaciones de consumidores, investigue y publique listas de precios de los televisores), abandona otras que sí le son propias, como son los servicios de seguridad ciudadana y asegurarse de que las escuelas públicas cuenten con pupitres, pizarras, tiza y equipos.

Pues bien, esta materia de (in)seguridad ciudadana en nuestro país se deterioró en los últimos treinta años. Hoy el robo no es el único temor. El temor es que, por robar un celular o unos tenis viejos, los ladrones no tienen ya reparo en matar a sus legítimos dueños –es decir, a cualquiera de nosotros–. El problema es que los tribunales nunca parecen recibir suficiente evidencia como para detener y procesar a delincuentes. Hampones capturados una y otra vez (puede que hasta ocho veces en un año) son soltados para que sigan con sus fechorías en sus cotos de caza y para que, con su ejemplo, reafirmen en otros, usualmente jóvenes que dudaban, lo rentable que es una actividad que prácticamente solo obtiene ingresos fáciles, no incurre en costos y es tax free .

Como escribí hace treinta y resto de años, la ventaja del delincuente profesional se vería reducida si se aumenta la probabilidad de que se le identifique y capture. Y si, una vez condenado, la pena es alta, significativamente más alta que el daño causado a su prójimo. De estas variables, la que más contribuye a modificar su conducta es la elevación de la pena. Sigamos en esto la probada enseñanza de la industria del seguro: el móvil que llama a tomar una póliza no es la pérdida esperada, o promedio, sino la gravedad del daño si el riesgo se materializa.

Conviene, por tanto, modernizar la legislación en este sentido. Y procede hacerlo antes de que la gente de buena voluntad decida emigrar o –peor– tomar la ley en sus manos, acogiendo con alegría un sistema de linchamientos públicos, en la plaza del pueblo, dirigido contra toda persona sospechosa. ¡Pobrecitos los feos!


Thelmo Vargas

jueves, 17 de abril de 2008

Disturbios alimentarios


Haití siempre ha sido un país caótico. Sin embargo, este mes experimentó un nuevo tipo de violencia: un disturbio alimentario provocado por la intención de los países ricos de combatir el calentamiento global. Los haitianos se tiraron a las calles demandando que su gobierno haga algo acerca del alto precio de los alimentos básicos. Disturbios similares ya se han registrado en el sudeste asiático y África. Es de esperarse que lo mismo ocurra pronto en América Latina, donde los altos precios de ciertos granos han llevado a las autoridades a elevar su grito de protesta ante organismos internacionales.

Los precios de los alimentos están subiendo. Durante gran parte de los 90 y hasta el 2005, el precio de la soya en la Junta Comercial de Chicago había permanecido relativamente estable, al ubicarse en 60 dólares, aproximadamente, la fanega. Desde entonces se ha disparado en un 150 por ciento hasta llegar a 156. El maíz se ha duplicado hasta llegar a 60 dólares. Los precios del trigo se han triplicado.

Todo comenzó en Estados Unidos con la Ley de Política Energética del 2005, la cual establece un aumento de la cantidad de etanol que debe mezclarse con la gasolina. Esta ley fue promovida como una manera de reducir la cantidad de dióxido de carbono que emitimos para disminuir así el temido calentamiento global. Hoy, el 15 por ciento de la cosecha de maíz está siendo destilado para la producción de etanol.

La ley requería la producción de 4.000 millones de galones de etanol para el 2006 y luego un aumento anual de aproximadamente 700 millones de galones. Peor aún, el presidente Bush, citando al calentamiento global en su informe a la nación del 2007, hizo un llamado a producir 35.000 millones de galones de etanol para el 2017 con el fin de reemplazar un 20 por ciento del consumo actual de gasolina con dicho elíxir. Esto es cinco veces la cantidad dictada por la Ley Energética.

¿Tendrá algún impacto la fiebre por el etanol en reducir el calentamiento global? Veamos los números.

Estipulemos que, de hecho, un 20 por ciento del consumo actual de gasolina en Estados Unidos es reemplazado de alguna manera. El transporte constituye aproximadamente un tercio de las emisiones estadounidenses de dióxido de carbono, por lo que la medida reduciría las emisiones totales en un 6,7 por ciento si el etanol no contribuyese con gases de invernadero adicionales a la atmósfera. Todo el mundo sabe que este no es el caso y muchos estudios indican que reemplazar la gasolina con el etanol de hecho libera más dióxido de carbono en la atmósfera que simplemente quemar la gasolina.

No obstante, asumamos que se dé un ahorro de 6,7 por ciento en las emisiones. Basándonos en información reciente, el número de carros en las calles aumentará en este mismo porcentaje en aproximadamente cuatro años. ¿Qué significa eso? Que se evitaría 0,01C° de calentamiento global durante el próximo siglo. Uno experimenta este cambio de temperatura en el ambiente durante cada segundo de su vida. Ahora extienda esta política a todas las naciones del mundo en los cuales hay un número considerable de carros (llamados países 'Anexo 1' por las Naciones Unidas), y la cantidad de calentamiento que no ocurriría sería de 0,03C°. Nadie nunca podrá lograr detectar estos cambios de temperatura en los registros mundiales, los cuales varían naturalmente por aproximadamente 0,08C° de año a año.

No obstante, sustituir dicho 20 por ciento es imposible. Estados Unidos produce cerca de la mitad del maíz del mundo y si convirtiéramos cada grano en etanol todavía nos faltaría un 40 por ciento para alcanzar el objetivo determinado por el presidente Bush. Para cumplirlo, necesitaríamos encontrar una manera económica de hacer etanol de materiales de plantas más crudas -el denominado etanol "celulósico"-. No importa cuánto dinero gasten los gobiernos, a pesar de décadas de investigación, nadie ha podido descifrar cómo hacerlo de manera económica.
Por supuesto que no quemaremos por completo nuestra cosecha de maíz. Sin embargo, la tendencia continuará hasta que la inflación de los precios de los alimentos sea insostenible. En los países en desarrollo habrá más protestas, algunas muy violentas, mientras que en el resto del mundo no se podrá detectar ni un ápice de cambio en el clima gracias al etanol.

Como Ashock Gulatoi, director del Food Policy Research Institute de Washington, le dijo al Financial Times hace poco: "En última instancia hay un costo de oportunidad entre llenar los estómagos y llenar los tanques de diésel (o etanol) en los carros y camiones".

El triste hecho es que el caos en Haití es solamente el comienzo de un terremoto civil masivo, que se desencadenará conforme se establezcan más y más políticas absurdas en nombre del calentamiento global. Esperen que la próxima explosión sea en América Latina.

Patrick J. Michaels

miércoles, 16 de abril de 2008

Sobre la pena de muerte


A continuación, les presentamos un artículo de opinión sobre la pena de muerte. El próximo lunes tocaremos ese tema en nuestra sección Tema Polémico, ofreciendo nuestra posición sobre el tema, así como las razones de la misma. Así que a todos aquellos interesados en el debate, esperamos ver sus comentarios en el artículo del lunes.

Leí con atención el artículo “ ¿Pena de muerte? Y después, ¿qué? ” del profesor Hugo Mora ( La Nación , Foro, 9/4/08). Don Hugo se muestra consternado por el apoyo popular a la pena de muerte y a otras medidas represivas en contra del hampa. Se refiere a lo bajo que caería Costa Rica en caso de llegar a apoyar oficialmente dichas soluciones extremas, repudiadas por los activistas de los derechos humanos.

Inevitablemente me pregunto yo: ¿tiene derecho a siquiera ser llamado humano el individuo que asalta sexualmente a una anciana que ronda los 80 años? ¿Merece un ladrón que irrumpió en la santidad de un hogar y dejó tras de sí un trabajador muerto, una viuda y dos huérfanos, ser amparado por los derechos humanos?

Me llega a la mente la imagen de esos delincuentes siendo castigados de forma ejemplar. No en la cárcel comiendo tres raciones diarias y disfrutando de los beneficios del Seguro Social para él y su familia. Claro, pagado por usted y yo. Veo un castigo que esté al mismo nivel de su delito. Un delincuente ejecutado puede equivaler a decenas o cientos de vidas inocentes que no se verán perjudicadas por sus fechorías.

¿Es cruda mi forma de pensar? Sí. ¿Un arma de doble filo? Quizás. Pero, cuando uno regresa de noche a casa y se da cuenta de que pasó a formar parte de las estadísticas de hogares desvalijados, la forma de pensar cambia. Y la forma de dormir… la verdad, ya usted no vuelve a dormir.


Alonso Cambronero

martes, 15 de abril de 2008

¡Más y más empleos!


Para todos los costarricenses que se encuentran desempleados o que andan buscando mejores opciones laborales que las que actualmente poseen, en ASOJOD les tenemos una buena noticia: la empresa privada motor del desarrollo a partir de sus inversiones ofrece nuevas oportunidades para mejorar nuestras condiciones de vida.

El primer y más inmediato caso es el de la “malvada” transnacional: Wal-Mart, quiene el 26 y 27 de abril durante su feria de empleo estará ofreciendo 500 nuevos puestos de trabajo.

A Wal-Mart se le une la empresa Alemana Continental AG, cuyas operaciones se esperan que estén funcionando para febrero del 2009, dicha industria aportará $ 60 millones así como 1000 empleos a la economíaa del país.

Ahí lo tienen queridos lectores de ASOJOD, los hechos y la realidad siguen indicando claramente el camino al desarrollo. En ASOJOD esperamos aún el día en cuando veamos que nuestros queridos “intelectuales”, “progres” y defensores de la “conciencia social” creen al menos un solo empleo y contribuyan con hechos y no palabrerías al bienestar individual de los seres humanos.

Milton Friedman: Liberalismo

En esta interesante entrevista el difunto Premio Nobel de Economía: Milton Friedman, explica los principios esenciales del liberalismo clásico, así como sus aplicaciones a las políticas públicas.



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La globalización de las ciencias


Las ciencias son una fuente invaluable de orientación para los individuos y los Gobiernos. Esto se debe en parte a que los científicos pueden predecir a menudo las consecuencias futuras de las acciones actuales.

Ciencia y política. Estos son solo dos ejemplos entre miles de casos en los que tiene lógica que los encargados del diseño de las políticas tomen en cuenta lo que las ciencias pueden predecir sobre el futuro. Y, sin embargo, con mucha frecuencia se ignora lo que las ciencias saben cuando se toman decisiones en las que hay mucho en juego.

Eso no quiere decir que los científicos deberían controlar el proceso de toma de decisiones del Gobierno. Es asunto de los políticos, no de los científicos, considerar los costos y beneficios relativos de las opciones que se les presentan y ponderarlas como con- sideren conveniente para alcanzar sus conclusiones. Pero muchos de esos juicios estarán equivocados si no tienen información científica eficaz.

Por ejemplo, el Gobierno de Estados Unidos recibe buenos servicios de una organización llamada las Academias Nacionales, que se basa en tres organizaciones honorarias compuestas por científicos, ingenieros y profesionales del sector salud (la Academia Nacional de Ciencias, la Academia Nacional de Ingeniería y el Instituto de Medicina, respectivamente). Esta organización no gubernamental independiente produce más de 200 informes al año, la mayoría de ellos en respuesta a peticiones específicas del gobierno de Estados Unidos.

Informes de las Academias. Estas solicitudes van desde preguntas sobre los riesgos a la salud de la presencia de trazas de arsénico en el agua potable, hasta preguntas sobre la mejor forma de apoyar varios tipos de investigación científica. Mediante un riguroso proceso de revisión, las Academias insisten en que cada informe se limite a lo que las ciencias pueden aportar al tema sobre la base de pruebas y lógica, sin apropiarse de las decisiones que otros deben tomar.

Así, por ejemplo, el informe sobre el agua potable predijo la frecuencia del cáncer de vejiga que podría afectar a la larga a una población expuesta a niveles de 5, 10 o 20 partes por mil millones de arsénico. Pero no dijo cuál era la concentración máxima de arsénico que el Gobierno debía aprobar.

El texto completo de alrededor de 3.000 informes de las Academias está disponible en línea (en www.nap.edu ), y pueden descargarse de manera gratuita en 146 países. Los peligros del arsénico son iguales en todo el mundo, y en este caso un informe hecho en Estados Unidos puede ser útil para todas las naciones.

Consejo Interacadémico. No obstante, hay otras cuestiones importantes basadas en las ciencias que requieren análisis por parte de organizaciones internacionales a fin de ser aceptadas mundialmente. Para lograr esto, en el 2000, una organización mundial de academias científicas llamada el Panel Interacadémico fundó el Consejo Interacadémico (CI) en Amsterdam. El órgano de gobierno del CI es un consejo que incluye un grupo rotatorio de15 presidentes de academias de todo el mundo, que representan a países de distintos niveles de desarrollo, y sus informes presentan una verdadera perspectiva internacional respaldada por los mejores científicos e ingenieros del planeta.

El CI asesora sobre temas planteados por Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y sus informes están disponibles gratuitamente en www.interacademycouncil.net . El primer informe del CI se titula ‘Inventar un mejor futuro: una estrategia para crear capacidades científicas y tecnológicas a nivel mundial’. Presenta argumentos convincentes de la importancia de apoyar a las instituciones científicas y tecnológicas en todos los países que se concentran en aprovechar el creciente acervo internacional de conocimientos científicos y tecnológicos para satisfacer las necesidades de esos países.

Inventar un mejor futuro también da lineamientos detallados a los Gobiernos y las organizaciones internacionales sobre cómo crear capacidades institucionales de ciencia y tecnología tanto en los países en desarrollo como en los industrializados. El trabajo más reciente del CI, titulado ‘Iluminar el camino: hacia un futuro con energía sostenible’, presenta una ambiciosa agenda basada en las ciencias para satisfacer las necesidades de energía del planeta, que presentan tantos desafíos.

Una audiencia importante de los informes del CI son las 100 academias de ciencias que pertenecen al Panel Interacadémico. Cada una tiene la responsabilidad de divulgar las recomendaciones del informe en su propio país, lo que puede aumentar considerablemente la efectividad de la academia para influir en las políticas nacionales.

La combinación del Panel Interacadémico y el CI es un importante experimento para dar asesoramiento científico internacional –un experimento que apenas empieza a demostrar su efectividad potencial para diseminar los beneficios de la ciencia y la tecnología a toda la humanidad–.


Bruce Alberts

lunes, 14 de abril de 2008

Tema polémico: la inversión extranjera directa


Todos los días escuchamos a los paladines del bien común y a los poseedores exclusivos de "conciencia social" lanzar sus diátribas de rigor contra el capitalismo, la globalización y las empresas trasnacionales por violar la soberanía de los distintos Estados y atentar contra la justicia social. Para esta gente, la globalización, espoleada por dichas empresas, está haciendo más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, al tiempo que está generando una tremenda ingerencia de los países con ánimos imperiales en los asuntos de los buenos y sacros estados tercermundistas que luchan fervientemente por alcanzar el "paraíso económico". Estas personas moralizan contra las trasnacionales, culpándolas de todos los males de la humanidad, en especial, de la esclavitud y la explotación laboral y al mismo tiempo, exigen su salida de los países pobres para que los respectivos Estados comiencen los procesos de industrialización endógena por medio de jugosos subsidios a las pequeñas y medianas empresas.

No obstante, esas personas que creen en la teoría de la conspiración, siempre andan desorientados respecto a la realidad. Resulta que, desde 1995 hasta la fecha, se han firmado e implementado Tratados de Libre Comercio con México, Canadá, Chile, República Dominicana, CARICOM y, eventualmente, con Estados Unidos, República Dominicana y Centroamérica. En ese periodo, la inversión extranjera directa (IED) ha pasado de 336.9 millones de colones a 1884,6 millones de colones, es decir, ha crecido en un 559,39%. Además, en todo ese tiempo, la tasa de desempleo osciló entre 5,2% y 4,6%, a pesar que la población creció considerablemente, pasando de 3.234.100 habitantes a 4.349.627 habitantes, es decir, unincremento del 134,49% según el INEC).

Lo más curioso de todo es que, gracias a la IED, el desempleo ha dejado de ser el tema que más preocupación generaba entre los ciudadanos de este país, puesto que ha pasado a ocupar la inseguridad ciudadana, tal y como lo deja claro el Informe Latinobarómetro 2007. Conforme ha aumentado la IED, las personas han visto mayores posibilidades de encontrar trabajos, cosa que hemos reflejado en ASOJOD cada vez que publicamos alguna noticia sobre aperturas de plazas que hacen las empresas extranjeras.

De hecho, de acuerdo con la última encuesta de UNIMER para La Nación revela que el auge de empleos ha beneficiado a todos habitantes del país, sin importar su clase social. El 70% de la población económicamente activa está bastante satisfecha con sus funciones y el 75% no desea cambiar de trabajo, pues resaltan la estabilidad y los buenos salarios que reciben. Los datos dejan claro que, contrario a lo que piensan los seguidores de la teoría de la conspiración, las personas encuentran más y más beneficios conforme aumenta la IED y prácticamente ningún trabajador se queja de explotación. Al contrario, muchas veces, estas empresas pagan salarios más altos que sus competidores y ofrecen horarios más flexibles que permiten que sus trabajadores puedan, por ejemplo, continuar sus estudios.

Pero además de estos datos, en ASOJOD queremos dar más razones del por qué son necesarias estas empresas trasnacionales: en primer lugar, como ya lo explicamos, mayores niveles de IED generan mayores plazas de empleos, directos e indirectos, que le permiten a las personas mejorar sus condiciones de vida, sea porque perciben salarios más altos que en sus anteriores trabajos o porque reciben salarios luego de estar desempleados. Segundo, estas empresas no vienen a destruir a las pequeñas y medianas empresas nacionales; al contrario, a partir de una práctica tan generalizada en los últimos años como lo es el outsourcing, las empresas trasnacionales generan encandenamientos productivos, de modo que compran servicios o bienes a las PYMES costarricenses. Tercero, estas empresas traen tecnologías y procesos organizacionales desconocidos, casi siempre, para las PYMES. En ese sentido, después de cierto tiempo, se da una transferencia de conocimientos y tecnologías que, de otro modo, esas PYMES no habrían podido obtener.

En cuarto lugar, prácticamente todas las trasnacionales han implementado programas de largo alcance para beneficiar a las comunidades en donde están sus instalaciones. Por ejemplo, Intel ha creado programas de educación computacional para las escuelas de Belén; FEMSA-Coca Cola ha desarrollado programas de restauración de bibliotecas infantiles a lo largo del país; Baxter otorga donativos a los hogares de ancianos de San José. Y así hay cientos de ejemplos que refuerzan esta afirmación.

Una sociedad que ocupa del Estado para sacar de la pobreza a su gente, no sólo es ilusa, pues es sabido que el aumento de fondos para la lucha contra la pobreza nunca ha dado resultados, sino que también es despreciable, pues a los que trabajan en desarrollar las políticas de lucha contra la pobreza no les interesa acabar con el problema, toda vez que hacerlo significaría quedarse sin trabajo. Los políticos populistas tampoco tienen interés en acabar con la pobreza, pues saben que perderían buena parte de sus votos.

La gente sólo puede salir de la pobreza por su propio trabajo. En una sociedad moral, la palabra "regalar" debería estar prohibida. Cada quién tiene la obligación de ver por sí mismo y por medio de su esfuerzo buscar mejoras en sus condiciones. Por eso, eliminar todos los impedimentos para que se instalen empresas, nacionales o trasnacionales, significa apoyar decididamente la reducción de la pobreza.

domingo, 13 de abril de 2008

El pánico de los Kirchner


La peor consecuencia del miedo es que, normalmente, provoca una reacción violenta. El fascismo es, precisamente, un egocentrismo (el del "líder") que no admite ser disminuido y entra en pánico en la medida en que es cuestionado y, consecuentemente, responde con represión.

Argentina está entrando en caída libre por peso de la propia política peronista, corporativista. Un eslogan medular del peronismo ha sido el del asistencialismo estatal, sin embargo, mientras que el Estado vía retenciones agropecuarias se queda con el equivalente a la alimentación para 120 millones de personas, nunca, en tiempos modernos, hubo tanta hambre. Más allá de que el país se recuperó, por simple rebote, de una caída abismal durante la trágica era del ex presidente Duhalde, en general, los argentinos viven hoy peor que en 2001. El increíble aumento del delito muestra que la pobreza y la marginalidad, como consecuencia de los bajos salarios y la desocupación, aumenta notoriamente creando un excelente caldo de cultivo para la delincuencia.

Con datos mucho más creíbles que los delGobierno, la Sociedad de Estudios Laborales reporta que en 2007 cayeron en la pobreza 1.3 millones de personas, subiendo el nivel de pobreza al 30.4% de la población (10.8 millones de personas). En promedio, el ingreso familiar per cápita habría tenido un aumento inter- anual del 22%, pero el valor de la canasta básica se elevó 37.5%, y no el 11.1% oficial.

De acuerdo con datos oficiales, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2007 fue de un 8.7%. Pero si se ajusta por el verdadero Índice de Precios al Consumidor (IPC) – "la inflación"–, y se descuenta la supuesta aportación del Estado, el crecimiento fue mucho menor y se explica por el aumento de los precios de la materias primas, exportaciones que el Gobierno está destruyendo.

Según Gustavo Lazzari, Argentina tiene una participación marginal en el comercio con el exterior: 0.4% (contra 2.8% en 1948) del total de las exportaciones mundiales. Las exportaciones argentinas crecen al 16% anual mientras que las mundiales lo hacen al 17%. Para remate, con un gobierno incapaz de recortar los recursos que dilapida, el superávit fiscal corre serio riesgo. Los ingresos fiscales en marzo bajaron en términos reales ya que solo aumentaron 26%, menos que el IPC.

El panorama empeora con rapidez. El reciente paro agropecuario (que en cualquier momento recomienza, con más fuerza) y el desabastecimiento que provocó contribuyeron al aumento del IPC de marzo que habría llegado al 2.5%, principalmente debido al fuerte aumento en la canasta básica en un 4%. La proyección anual superaría el 30%, el mayor "índice inflacionario" de la región, incluso superando a Chávez.

Al mejor estilo Gestapo, la Secretaría de Comercio Interior se dedica, además de emitir falsos índices inflacionarios, a amedrentar a los supermercados para que bajen los precios. Pero este no ha sido el único resultado del paro agropecuario. Los Kirchner se irritaron con la prensa. Y la presidenta Cristina lanzó el "Observatorio de Discriminación en los Medios", organismo estatal cuyo fin sería el de controlar que los periodistas no publiquen ideas discriminatorias.

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) aseguró que el Gobierno pretende "enmascarar" el "control" sobre la prensa. "... parece haber elegido a los medios de prensa como enemigos... les hace ver conspiraciones por todas partes...". Para el periodista Nelson Castro, "son vueltas de tuerca para amedrentar a la prensa libre".

Alejandro A. Tagliavini