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lunes, 20 de enero de 2014

Tema polémico: el arte de lo posible

Dicen que la política es el arte de lo posible, de lo realizable. De cara a este proceso electoral 2014, esa frase adquiere capital importancia en cuanto a la posición de ASOJOD respecto a lo expresado por el Movimiento Libertario sobre dos temas puntuales. Con anteriorirdad, nos hemos manifestado abiertamente a favor del aborto y el matrimonio de personas del mismo sexo bajo el principio de que cada individuo tiene derecho a decidir sobre su cuerpo y sobre su vida y de cierta manera, nos ha incomodado el conservadurismo que ese partido ha expresado en esta campaña, a veces sonando igual que agrupaciones como Restauración Nacional o Renovación Costarricense. Nos ha disgustado el tono moralista que, en general, ha tomado esta campaña, donde incluso el Frente Amplio optó por citar encíclicas papales y se vende ahora como otro partido religioso más. 

Muchos han criticado a Otto Guevara por sus manifestaciones acerca de que la vida comienza desde la concepción y por su negativa a ir más allá de las sociedades de convivencia en el caso de parejas del mismo sexo. Y aunque en algunos casos no compartamos esa posición y hasta nos cueste escucharla de un liberal, entendemos lo que está pasando. 

El tema del aborto es bastante complejo. Con el tiempo, hemos comprendido que tanto defenderlo como oponérsele puede ser igualmente liberal. Más que un asunto axiológico e ideológico, es un asunto científico y moral. Científico porque ni siquiera en la comunidad médica existe un consenso acerca del inicio de la vida, por lo que ese punto de partida queda sujeto a las convicciones y creencias de cada uno, lo que nos lleva a la moral. Al final, sobre este tema, cada quien asume la posición que se adecúa a sus valores y la que le permite la tranquilidad de conciencia. Hay grandes liberales que defienden el derecho de cada persona a decidir sobre su cuerpo y, por tanto, decidir si quieren o no continuar un embarazo; pero también hay grandes liberales que defienden que, siguiendo el principio de que cada quien puede hacer lo que desea siempre y cuando no afecte derechos de terceros, el aborto afecta a una vida sobre la cual nadie tiene derecho. Ambas posiciones son éticamente válidas y reflejan precisamente la complejidad del tema. No se puede resolver tan sencillamente como decir que una es buena y la otra mala.

Con el tema de las personas del mismo sexo aplican otras consideraciones. Se trata del reconocimiento del derecho que tiene cada quién de hacer de su vida lo que desee, uniéndose e intercambiando con otros en los términos que así lo prefiera. De ahí la importancia de eliminar las restricciones que plantea el ordenamiento jurídico con respecto a los derechos patrimoniales de estas parejas, pues la convivencia no está limitada por ley. Con base en el principio de autonomía de la voluntad, cada quién puede vivir con la persona que desee y la ley no puede impedirlo. Siendo así, si el verdadero elemento de discriminación es el irrespeto de derechos patrimoniales, con la aprobación de la Ley de Sociedades de Convivencia -propuesta por el Movimiento Libertario y defendida por la bancada parlamentaria tanto en este cuatrienio como seguramente se hará en el siguiente- se puede resolver el problema. Lo del matrimonio es discutible: como figura religiosa, difícilmente va a variar su contenido en el corto o mediano plazo, especialmente por el poder que tiene la Iglesia Católica sobre la ciudadanía. Falta mucho camino por recorrer que no pasa precisamente por la política. Primero debe darse una maduración de las personas a fin de que abandonen prejuicios que traen desde su educación familiar y ningún candidato ni gobernante podrá eliminarlos si antes, cada individuo no se decide a utilizar la razón en lugar del dogma. Pero también debemos preguntarnos si realmente debe el Estado meterse en los matrimonios: los homosexuales deberían dejar de preocuparse porque el Estado les permita casarse; es más, los heterosexuales también. Cada quien tiene la libertad de unirse con quien lo desee y la ley no puede impedírselo. Nadie necesita que el Estado o la Iglesia lo certifique o lo regule. Con que se le reconozcan los derechos asociados a la unión debería ser suficiente. Entonces, la concentración debería darse en eso y no en que el Estado realice las uniones.

Como bien se titula este artículo, entendemos que la política es el arte de lo posible. Esto quiere decir que, en este contexto por el que transita nuestro país, comprendemos perfectamente la posición que ha asumido Guevara. Él no puede luchar contra corriente. La gran mayoría de costarricenses, culturalmente, aún no ha llegado al punto de aceptación de estas posturas, por lo que no puede ni debe desgastarse cuando las prioridades están en otro lado. Él debe proponer e impulsar las ideas liberales con mayor viabilidad, lo que sea posible implementar en un plazo de cuatro años. Ese es su rol y se lo agradecemos mucho porque está abriendo un camino para el futuro.

Sonará feo, pues los derechos y libertades no pueden postergarse. Pero como lo hemos dicho en reiteradas ocasiones, parafraseando a nuestro amigo y colaborador, el economista Jorge Corrales Quesada, la libertad entra y sale por rendijas. En estos momentos, con un déficit fiscal rampante que amenaza con un aumento de impuestos, con un incremento en los costos de transacción y operación para los emprendedores, cuando un ambientalismo desbocado amenaza la propiedad privada y las oportunidades de empleo, cuando casi un 10% de la población económicamente activa se encuentra sin trabajo y casi un 20% de la población nacional vive en condiciones de pobreza, cuando la inseguridad afecta la vida y la propiedad de las personas, cuando la corrupción amenaza la estabilidad política de Costa Rica y las ideas colectivistas, siempre presentes en nuestra vida, amenazan con radicalizarse producto del descontento de enormes sectores ciudadanos y generar el caldo de cultivo para un sistema totalitario a futuro, creemos que los esfuerzos liberales deben concentrarse en el corto plazo, en los frentes que bien ha liderado Otto Guevara.: empleo, eliminación de trámites, oposición a más impuestos, reformas legales para fomentar el emprendedurismo, reducción de obstáculos para generar riqueza, etc.

Por eso le apoyamos. A pesar de las discrepancias que podamos tener el el abordaje de algunos temas, en el enfoque de algunas propuestas de política pública, él y el Movimiento Libertario son los más cercanos a nuestras ideas. Son los exponentes políticos de lo que pensamos y sabemos que, en un sistema político multipartidario, no todo se puede lograr de la forma y a la velocidad que deseamos. Hay que negociar, hay que dar concesiones, hay que ir avanzando poco a poco, en lo que se pueda. La libertad entra por rendijas, así que cualquiera que se logre abrir, es una ganancia para los liberales.  A aquellos que no participamos activamente en política o al menos no ocupamos cargos de elección popular nos corresponde dar la pelea en los otros frentes, en los de largo plazo, en las aulas, en las casas, en las comunidades, tratando de cambiar los horizontes culturales de los costarricenses. 

Se trata de un trabajo en dos frentes: uno político, otro académico-intelectual. No pueden ir separados pero no se les pueden exigir los mismos resultados. Cada quién da la lucha desde la trinchera que puede. Así que en lugar de estar peleando entre nosotros mismos para ver quién es más liberal que el otro, respetuosamente sugerimos trabajar en la expansión de nuestras ideas, desde el frente que mejor prefieran, pero siempre con el mismo objetivo: lograr una sociedad libre, abierta, con pleno respeto a los derechos indivuduales.

martes, 2 de abril de 2013

La columna de Carlos Federico Smith: desafíos para el liberalismo en Costa Rica

Dada la limitación de tiempo para esta exposición, brevemente expondré lo que considero son 10 importantes retos de índole doméstica, que enfrentará el liberalismo en Costa Rica en los años venideros. El orden en que se presentan esos retos no es indicativo de su importancia relativa: eso se lo dejo a ustedes. Asimismo, haré un breve comentario o propuesta acerca de lo que ese  grupo de pensamiento podría ofrecer como solución alternativa a esos retos, en un marco de libertad. Soy consciente de que habrá muchas otras opciones a las que yo formule, las que también podríamos llamar de corte liberal.

RETO 1: Se está haciendo frecuente que en nuestro país, bajo el nombre de “derechos”, se otorguen los más diversos subsidios, a fin de promover políticas estatales que los políticos consideran deseables. Ejemplos son pagar para mandar los hijos a las escuelas y la provisión de servicios de guarderías públicas.

COMENTARIO: Costos en que tradicionalmente incurrían los padres, son ahora trasladados al erario público, sin que siquiera se determine una rentabilidad apropiada en el uso de esos recursos, además de desincentivar el esfuerzo familiar, responsable de generar los ahorros para enfrentar esas necesidades. Se rompe así un vínculo de responsabilidad familiar en la crianza de los hijos, pues ahora parte sustancial de ella es trasladada al estado. Además, estas políticas constituyen un elemento del gasto público, que aumenta un déficit que daña principalmente a las familias trabajadores, a través de la inflación. 

La moda es llamar “derecho” a lo que alguien puede considerar como bueno y se legisla para que las personas lo dispongan por decisión gubernamental. Algún día, se mencionará el “derecho” a respirar, caminar, tomar leche, ir al futbol, lo que sea considerado por algún legislador como deseable o bueno o simplemente para poder ejercitar una imaginaria “justicia social”. Se ha alterado el concepto fundamental de “derecho”, que es inherente a la naturaleza del individuo y no el producto de una decisión otorgada por el cuerpo político. Usualmente la provisión de algo que sea considerado como bueno, se le otorga a un grupo en particular y no a la generalidad de las personas. A esa provisión se le llama “derecho” y no un dotación monetaria, por el simple hecho de que se consideró que algunos merecen ese pago.

RETO 2: Continuará la búsqueda de rentas del empresariado, ya sea buscando aranceles, limitaciones a la competencia, exoneraciones impositivas y definición de políticas que le generen un beneficio particular, entre otras.

COMENTARIO: El liberalismo debe continuar su esfuerzo por mostrar que dicha búsqueda de privilegios, otorgados a algunos por el cuerpo político, es dañina para la sociedad como un todo, que probablemente tiene un efecto negativo sobre las finanzas del estado, que encarece los costos a los consumidores y, ante todo, que impide los beneficios que la competencia brinda a consumidores y usuarios.

RETO 3: Ante una muy extendida creencia de que las regulaciones son casi siempre deseables, veremos que habrá mayor presión política por introducir nuevas y mayores regulaciones en el ámbito económico, tanto para empresas como para individuos.

COMENTARIO: Será una tarea muy ardua el confrontar esta idea, la cual asume que el Estado sabe de todo y mejor que las personas que están directamente involucradas. Lo más importante será mostrar que dichas regulaciones, introducidas pretendidamente para favorecer al consumidor, más bien le perjudican. Además, de que, una vez puesta en práctica, la regulación suele ser seguida de mayores regulaciones, que lo que hacen es profundizar los daños. Nunca para eliminarlas por ineficientes, onerosas o por ser incapaces de lograr los propósitos para los cuales fueron introducidas inicialmente.

RETO 4: Un serio problema que seguirá enfrentando el movimiento liberal del país es el llamado “free rider” (oportunistas, aprovechados, que no trabajan por lo que tienen). A pesar de que la nación, parafraseando al gran pensador liberal Adam Smith, se enrique, se beneficia, enormemente con la vigencia de la libertad en la economía, algunas personas dejan que sean otras, en vez de ellos, quienes financieramente encaren el costo que implica la vigencia de la libertad. Que sea algún otro, en vez de ellos, quien sufrague el costo que tiene la libertad, que, como sabemos, no es un bien gratuito.

COMENTARIO: Es necesario reiterar que, en caso de que se propongan políticas que dañan la libertad, luchar contra ellas tiene un costo, el cual es necesario sufragarlo.  No ayudar a que se tenga éxito en la lucha por la libertad, terminará por afectar incluso a quienes creen que, en un corto plazo, no lo van a ser.  La historia es muy clara en ejemplos de ello.

RETO 5: En estos momentos, y creo que tal vez por algún buen rato, cualquier partido político de carácter liberal no pasará de ser una minoría eterna.  Lo que hoy el elector liberal encara es escoger entre la pureza política o la viabilidad política.
COMENTARIO: Puesto a escoger entre esas alternativas, me inclino por sugerir a los electores liberales que escojan por aportar su caudal intelectual, a aquel partido político que menos se aleje de sus postulados liberales.  La realidad de la política actual está a punto de extinguir nuestra posibilidad de influir, para que las decisiones estatales hagan el menor daño posible a la libertad. Sugiero, y bien podría estar equivocado, que seamos activos partícipes de la política electoral, según nuestras preferencias personales, pero en ambientes políticos en donde podamos ejercer alguna influencia en la definición de políticas. Tenemos las ideas, que serán las que en última instancia nos validen ante el electorado.

RETO 6: Estaremos a la defensiva en el embate redistribucionista que uno observa por todos lados. La idea de que es justo quitarles a unos para darles a otros, por las razones que sean, prevalecerá aún más que hoy en el campo político, en especial cuando, en nombre de una visión tergiversada de democracia, dicha redistribución se sustentará en votaciones de una simple mayoría de uno más. 

COMENTARIO: Debemos enfatizar que la solución a la pobreza radica en las posibilidades de crecimiento de una nación. Es necesario exponer claramente la falacia social-democrática de John Stuart Mill, de que era posible distanciar las decisiones de optimización de la producción, de aquellas de su distribución. Esto es, la creencia social demócrata de que el estado no debe intervenir en las decisiones de producción de una economía, pero sí en la distribución de los bienes que surgen del esfuerzo productivo.  Es imposible separar ambas funciones –producción y distribución- en una economía. Al afectarse la distribución del producto por decisión gubernamental, se afectan los incentivos necesarios para hacer máxima la producción. Ese es un sofisma del pensamiento social-democrático, que debemos exponer permanentemente.  

RETO 7: Aumentará la presión para para que se aprueben mayores impuestos, a fin de llenar un déficit provocado por un exceso de gasto público. También escucharemos adosado, que es necesaria una reforma tributaria (al menos en el caso del impuesto sobre la renta).

COMENTARIO: Es conocida nuestra posición en cuanto a cómo cerrar el déficit del sector público: reducir el gasto gubernamental excesivo que constituye la raíz del problema. Más complicada es la propuesta de reformar el impuesto sobre la renta. Soy partidario de un impuesto bajo y uniforme (flat tax), pero soy realista de que, en nuestro país, hoy vivimos dos regímenes tributarios totalmente diferentes. Uno actualmente aplicable a empresas y personas ubicadas en el territorio nacional y otro con una exoneración plena del impuesto sobre la renta a gran cantidad de empresas, principalmente extranjeras, que se haya en zonas francas y similares. Soy consciente del beneficio para el país de la inversión extranjera, pero hay una enorme distorsión, cuando sólo los primeros son el objeto de cualquier aumento tributario, en tanto que a los segundos no se les hace partícipes de financiar el gasto estatal, que incluso puede ir en su propio beneficio, directo o indirecto.

Propongo, en primer lugar, que la reforma tributaria no se traduzca en un aumento de la carga impositiva y, en segundo lugar, que haya un sistema tributario dual, con tasas bajas y uniformes dentro de cada uno de los grupos.  Las empresas atraídas a invertir en zonas francas del país, empezarían a pagar después de cinco años de haber iniciado sus operaciones de producción, de manera que ya pueden haber recuperado, al menos en gran parte, su inversión inicial. Una tasa uniforme entre 5 y 10% es la que propondría para aplicarle a estas empresas, en tanto que las nacionales pagarían una tasa uniforme del 20% y las personas físicas una única del 12%. Por supuesto, que se eliminarían todas las exoneraciones actuales, excepto la llamada exención básica. Hoy esas exoneraciones más favorecen a quienes tienen mayores ingresos que a los de menores ingresos: todos iguales ante la ley.

RETO 8: La posición democrática que parece persistir en nuestro medio, de que una mayoría hace razón, continuará su embate, poniendo en peligro las libertades individuales.

COMENTARIO: Quedemos muy en claro: como el político liberal Winston Churchill, creo que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos.  Esto significa que no estaré de acuerdo en que, por una mayoría democrática, se conculquen los derechos esenciales de las personas, derechos propios de la naturaleza humana, que no deben estar sujetos a la volubilidad política, sino ser garantizados permanentemente por el orden político. Hay gente que cree que, porque una mayoría opina en cierta manera, eso da razón para definir leyes en dicho sentido. Me imagino, por ejemplo, que si una mayoría democrática cree que los gordos y bigotones deben ser eliminados, es razón para así hacerlo. Así lo hizo Hitler con los judíos, Stalin con muchas etnias en Rusia o Mao en el caso de la Revolución Cultural. Como ser humano, como gordo y bigotón, me opongo hasta la muerte frente a tal pretensión –de todos modos me iban a acabar. Por eso es necesario cuando hablamos de una democracia, que esta sea limitada y no ilimitada. Que esté refrenada por el principio esencial de la libertad individual. Los derechos de las minorías deben siempre estar garantizados ante las pretensiones de una mayoría del momento.

RETO 9:   Ojalá que en los años venideros, veamos una disminución de las trabas burocráticas y en el número de entes burocráticos.

COMENTARIO: Es necesario fortalecer nuestros esfuerzos por mostrar el enorme costo que para nuestra sociedad tienen tales obstáculos y desperdicio de recursos escasos. No podemos quedarnos contentos y satisfechos con que, en un índice acerca de Cómo Hacer Negocios, el país haya avanzado 12 lugares entre el 2012 y el 2013, si continuamos en la ignominia e inutilidad de ser el número 110 entre 185 naciones. Seguimos estando sumamente atrasados en cuanto a la eficiencia con que el país –principalmente el estado- promueve la creación de empresas. Continuamos siendo una más del montón del Tercer Mundo.  Les doy un dato: Mientras que en Costa Rica se estima que se tarden 60 días (si es que se lo creen), en América Latina y el Caribe, el promedio es de 53 y en los países desarrollados, que conforman lo que se denomina la OCDE, se dura tan sólo 12 días.

RETO 10: En nombre de una lucha en contra de la pobreza, probablemente veremos cómo se tomarán medidas, que más bien frenan nuestras posibilidades de crecimiento.

COMENTARIO: El principio económico fundamental es la limitación de recursos que se pueden destinar a satisfacer la infinitud de necesidades y deseos de los seres humanos. Es el principio de la escasez. Ante esto, es trascendental el tema de cómo lograr el mayor incremento posible de la producción, destinada a satisfacer esas aspiraciones.  El sistema de mercado, basado en la propiedad privada, en la división del trabajo y el intercambio libre entre las personas, ha probado históricamente ser el factor que, con mayor posibilidad, permite que las economías crezcan.  El estado es necesario en dicho orden económico. De su necesidad para asegurar la vigencia de los contratos y la seguridad externa y externa de una nación, no debe dejarse que se convierta en un obstáculo para el crecimiento económico.  Al afectar las decisiones de las personas de intercambiar libremente, introduce distorsiones que hacen que los individuos no busquen la mayor producción posible. 

Habrá intervenciones gubernamentales que, en ciertas circunstancias, podrían ser deseables, como, por ejemplo, cuando la acción de una persona afecta a otra y no se le compensa debidamente por ello (externalidades negativas claramente definidas y en donde se tome en cuenta el costo de esa intervención estatal). Lo que está sucediendo es que, ante cualquier situación o circunstancia que se presenta en la economía, que no sea del pleno gusto de una persona o grupo de ellas, se busca usar el poder regulatorio del estado, para que el libre accionar de aquellas personas, sea forzado a conformarse con los intereses propios de quienes demandan regulaciones y no a los de los partícipes del libre intercambio.  

CONCLUSIÓN: 

Al final de la jornada, soy optimista en cuanto al futuro de la libertad en nuestro país. Es cierto que hay momentos en que el pesimismo se hace presente. Pero me acuerdo de cuando era un boy scout, siendo niño, en que, al anochecer, antes de dormirnos, nos reuníamos alrededor de unos leños que ardían.  Al rato empezaban a apagarse hasta que la luz se extinguía. Algo similar me parece que sucede con la libertad en nuestro país.  Pero nunca habré de olvidar que, en aquel entonces, teníamos, a la par nuestra, fósforos, yesca y tal vez algún leño semi-encendido, que al día siguiente nos devolverían el fuego perdido.

La libertad es inherente al alma humana. Debemos luchar porque haya siempre un fósforo en la mano de algún individuo, que permita que la flama de la libertad pueda seguir alumbrando el camino del progreso humano. Soy optimista en que eso lo podremos lograr.

*Palabras expresadas en ocasión del seminario de ANFE “Perspectivas para el Liberalismo en Costa Rica”, celebrado el 21 de marzo del 2013 en el Hotel Holiday Inn.

Jorge Corrales Quesada