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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Desde la tribuna: lucha contra la pobreza

Hemos insistido en varias oportunidades en este tema.  Es obvio que el tema de la pobreza ha resultado una veta inacabable para algunos grupos políticos.  La pobreza es caldo de cultivo para el clientelismo electoral, ¿tendrán interés quienes viven de ello en combatirla efectivamente?

Por otro lado, es obvio que la acción directa contra la pobreza es el establecimiento de condiciones, facilidades o ambiente para crear riqueza.  Lo complicado es que el Estado, por regla, no crea riqueza, no crea ni produce nada y más bien administra mal todo.

Cuando hay pobreza extrema, carencia total, es obvio que debe haber algún tipo de asistencialismo inmediato para superar la indigencia.  Pero el asistencialismo permanente es un vicio social, una perpetuación de la pobreza y un concepto de repartición que no alienta la creación de riqueza.

Por ello resulta tan evidente que las famosas expoliaciones y robos, despojos y reparticiones del despojo (estilo los electrodomésticos de Maduro) no son otra cosa que robo, demagogia y abuso.  Jamás son lucha contra la pobreza.

Porque hay otro punto elemental en el tema, se trata de la sostenibilidad o consistencia de la generación de riqueza o crecimiento.    Algunas acciones individuales podrían permitir a alguno salir de la pobreza (un robo, un despojo, una estafa, una defraudación, un cohecho y algunas otras acciones ilícitas similares) pero … no es socialmente sostenible o consistente utilizar estas vías como puerta de salida de la pobreza.  

Hay actuaciones estatales que, por más que pretendan contribuir a la lucha contra la pobreza, no son más que un empobrecimiento general:  la inflación, el gasto corrupto, las gollerías, el abuso del poder, el déficit originado en el desorden, la angurria fiscal y el exceso de impuestos no contribuyen a la lucha contra la pobreza ni a la formación de riqueza.  ¡Todo lo contrario, son causa de desposicionamiento económico, de desestímulo a la actividad empresarial y formación de empresas, de ausencia de generación de empleo, de exceso de peso del Estado en la sociedad y de abusos y crecimiento burocráticos.

Federico Malavassi Calvo

lunes, 30 de mayo de 2011

Tema polémico: las nefastas asistencias económicas


Subsidios, créditos con tasas ridículamente bajas y hasta regalos por parte de los gobernantes hacia sectores de la economía es algo que comúnmente vemos en las noticias. Los gobernantes justifican estas transferencias de dinero siempre con algún argumento "moral" cargado de buenas intenciones, en defensa a los trabajadores y sus familias. En ASOJOD solo lo vemos por lo que realmente es: un traslado del dinero de los contribuyentes hacia sectores ineficientes y desorganizados. Un premio a las malas decisiones y una invitación a que otros grupos hagan lo mismo con la esperanza de que sean también premiados.

Una parte esencial de un adecuado funcionamiento del mercado es el hecho de que siempre existen ganadores y perdedores. Las personas, en sociedad y en el libre intercambio de bienes y servicios, tienden a especializarme en aquellas actividades en que hacen una buena labor y, por medio de avances en tecnología e innovación, siempre encuentran mejores formas de realizar el trabajo de manera más competitiva. Aquellas personas que no logran alcanzar el nivel de competitividad requerido terminan cambiando su actividad y dedicándose a algo más. Los problemas empiezan a suceder cuando las personas no logran aceptar que no son competitivas en la actividad que han realizado durante muchos años, por lo que le piden ayuda a los gobernantes para que les otorguen toda clase de favores con la excusa de que, de no ser así, se arriesgarían muchas fuentes trabajo. Es en este momento, cuando se pierde el dinamismo del mercado y se incentivan las formas de trabajo ineficientes en detrimento de la gran mayoría de la población.

Un ejemplo clarísimo de esto son los subsidios a la agricultura. Con la excusa de la defensa al pequeño agricultor y la seguridad alimentaria, terminamos todos subsidiando a un grupo de agricultores para que continúen en su labor cobrando sobreprecios y manejando la tierra inadecuadamente. Así pues, poniendo tan solo un ejemplo, la asistencia de nuestro gobierno a los arroceros solo ha producido una cosa: que todos paguemos más por este grano tan usado en nuestra dieta y unas cuantas familias se hagan millonarias a punta de favores estatales.

Pero estas asistencias económicas no solo se efectúan a sectores pequeños de la economía. El absurdo llega a tal extremo que favorecen a países enteros. Para lo único que han servido el FMI y el Banco Mundial, desde su creación a mediados del siglo pasado, es para fomentar el subdesarrollo, la transferencia del dinero de los pobres de los países ricos hacia los ricos de los países pobres y la permanencia de líderes irresponsables y tiranos en el poder.

Cuando en un país se toman malas decisiones en materia fiscal y económica (clásico resultado de asistencias sociales y regulaciones) normalmente se entra en crisis. En lugar de que se sienten responsabilidades por los hechos sucedidos y se hagan cambios, estos gobernantes le tocan la puerta al FMI y este les presta dinero a una tasa ridícula. Todo esto para que estos gobernantes irresponsables se puedan quedar en el poder cometiendo sus barbaridades y con la única diferencia de que ahora han adquirido deudas que tendrán que pagar las próximas generaciones.

En ASOJOD creemos en la dinámica de los mercados. Creemos que solo por medio del ingenio y el trabajo honesto se debe tener éxito en la economía y las ganancias que se obtiene de esta forma se deben respetar. De la misma manera, cuando se toman malas decisiones, tiene que haber consecuencias de modo que se aprenda de los errores. Las asistencias económicas lo único que generan es que mecanismo natural se distorsione y el resultado es es que hayan ganadores y perdedores injustificadamente.

martes, 9 de noviembre de 2010

La columna de Carlos Federico Smith: a riesgo de que me llamen "insensible"


Como ser humano lamento la tragedia que hoy viven muchos costarricenses a consecuencia del paso del huracán Thomas por el Caribe. No obstante, esta no es nueva: en muchas ocasiones la atracción que hacen las fuerzas de los huracanes caribeños, de vientos húmedos provenientes de nuestro Océano Pacífico, han causado enormes daños por las enormes precipitaciones que provocó. Es bastante predecible que esto sucederá cada cierto número de años en nuestras costas del Pacífico. Igualmente, ya sabemos que, a principios de cada año, suele llover fuertemente en la región Atlántica, en donde se inundan las mismas zonas. De nuevo, tales fenómenos son altamente predecibles, pero todos los años vemos como muchas familias sufren graves daños por las inundaciones en esas mismas partes.

Una de las pocas ideas rescatables de la Administración Pacheco fue que en ciertas zonas de Costa Rica, las viviendas se deberían construir hacia lo alto en pilotes. Esa idea no fue producto de algún nuevo descubrimiento de alguien en ese momento, sino simplemente el reconocimiento de cómo era que las compañía bananeras de antaño construían las casas de sus funcionarios y peones. Con la salida de tales empresas (por ejemplo, la United Fruit), esa forma de construir casas varió, dando lugar a que se edificaran a ras del suelo. La idea de la Administración Pacheco fue que, al menos, las casas que construía el estado o fueran financiadas con programas gubernamentales específicos, en esas zonas concretas, fueran construidas sobre pilotes. Resultado: como me dijo un amigo vendedor en la Feria del Agricultor de Plaza Víquez, “no conozco allá (en el Atlántico que se inunda) casas nuevas construidas en pilotes”.

El problema es que la acción estatal para paliar desgracias como la que acaba de suceder siguen el camino asistencialista de siempre. Me imagino que creyendo en que la mejor forma de ayudar a los perjudicados es dándoles asistencia ante la emergencia para que sigan viviendo en el mismo lugar de siempre, o con el mismo tipo de vivienda a ras del suelo, se resuelve el problema de la emergencia. Pero esta es una ilusión, porque el incentivo no es para que la gente busque otros sitios relativamente más protegidos para vivir o construir en alto para protegerse de la próxima “llena”, sino todo lo contrario, pues se minimiza el costo de una decisión incorrecta. En tanto se les siga dando la ayuda en esa forma inapropiada, los problemas vendrán de nuevo, una vez más, el próximo año.

No es insensibilidad ante el dolor ajeno el que me mueve a reiterar la necesidad de redefinir la asistencia en estas emergencias: sólo pretendo que se busque alinear los incentivos correctamente, para no sufrir de nuevo el dolor en la próxima. Por supuesto, también los gobiernos locales deberán ser más responsables en dónde es que otorgan los permisos para construir: como respondió en la televisión un vecino, quien lamentablemente perdió familiares y amigos en Las Lajas de San Antonio de Escazú, ante una pregunta de cómo era que vivían desde hace varios años a la orilla de un riachuelo, que ante la caída de un cerro vecino podía provocar la desgracia que luego sucedió, dijo: “fue porque la Muni nos dio esos terrenos para poder construir”. Mejor muestra de la incapacidad de ciertos gobiernos locales para tomar decisiones apropiadas no he podido encontrar. Si aprendieran la lección, de ser responsables en su actuar, tal vez el pueblo podría sufrir un poco menos.

Jorge Corrales Quesada

martes, 4 de mayo de 2010

¿(Neo)-liberalismo en CR?



¿Será cierto que Costa Rica se encuentra sometida a las garras del capitalismo salvaje y el ¿neo?-liberalismo? En este video se analizan las verdaderas políticas públicas que rigen a nuestro país.

sábado, 22 de agosto de 2009

El país más feliz


Me impresiona que muchas personas, se nieguen a creer que Costa Rica, de acuerdo con los estudios, es el país más feliz del mundo, cuando es obvio que vivimos en el país donde se recompensa el mínimo esfuerzo. Sin preocuparse mucho, un gran porcentaje de los ticos simplemente realiza marchas, cierra vías y exige del Gobierno aquello por lo que no ha querido luchar.

El discurso en todas nuestras instituciones de enseñanza, de que se estudia para crecer y obtener con trabajo digno lo que se necesita, queda mucho veces anulado por la realidad en que vivimos. Y como no se va ser este el país más feliz, si protesto lo necesario, puedo esperar, y obtener del Gobierno casa gratis y amueblada, me dará para educar a mis hijos y alimentarlos, curará mis enfermedades y las de mi familia, aunque siempre he evitado cotizar para el Seguro. Cero preocupaciones, a no ser dónde serán los tragos del fin de semana; hemos perdido el orgullo de las metas logradas mediante el trabajo duro y honrado. Y como si eso no fuera suficiente, se ha comenzado a otorgar negocios en la mejor área comercial de la capital, donde nuestros populistas diputados han decidido regalar lo que no les pertenece, entregando una calle de San José a un grupo privado de personas.

Usted que lee estas líneas, pregúntese cuándo el Estado costarricense le ha dado todos estos beneficios

Manuel Vega

sábado, 25 de julio de 2009

Una triste historia


A la mitad de una clase en una Universidad, uno de los alumnos, oriundo de un país comunista, inesperadamente le preguntó al profesor:

- “¿Usted sabe cómo se capturan los puercos salvajes?”

El profesor creyó que era un chiste y esperaba una respuesta divertida. El joven respondió que no era un chiste.

- “Usted captura puercos salvajes encontrando un sitio adecuado en la floresta y tirando un poco de maíz en el piso. Los puercos vienen diariamente a comer el maíz de gratis. Cuando se acostumbran a venir diariamente, Usted construye una cerca a un costado del sitio en donde ellos se acostumbraron a venir. Cuando se acostumbran a la cerca, ellos regresan a comer el maíz y usted construye otro lado de la cerca.. Ellos vuelven a acostumbrarse y regresan a comer. Usted va poco a poco hasta instalar los cuatro costados del cercado alrededor de los puercos, al final instala una puerta en el último lado. Los puercos ya estarán acostumbrados al maíz fácil y a las cercas, comienzan a venir solos por la entrada. Es ahí cuando Usted cierra el portón y captura a todo el grupo.”

- “Así de simple, en un segundo, los puercos pierden su libertad. Ellos empiezan a correr en círculos dentro de la cerca, pero ya están sometidos. Luego, empiezan a comer el maíz fácil y gratis. Se quedan tan acostumbrados a eso que se olvidan cómo cazar por sí mismos, y por eso aceptan la esclavitud.”

El joven comentó con el profesor que era exactamente eso que él veía suceder en Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Ecuador. Sus gobierno dictatoriales, escondidos bajo el manto “democrático”, los estaba empujando hacia el comunismo tirando maíz gratis disfrazado de programas de ayuda de dinero, misiones, planes, impuestos diversos, leyes de “protección”, subsidio para cualquier cosa, expropiaciones indebidas, programas de “bienestar social”, médicos cubanos y medicinas “gratis”, siempre y siempre nuevas leyes inconsecuentes, etc.; todo a costilla del sacrificio de la libertad, “migaja a migaja”.

Debemos siempre recordarnos que “No existe comida gratis” y además que “No es posible que alguien preste un servicio más barato que el que uno mismo hace”.

No es irreal, está sucediendo en Ecuador, Nicaragua, Venezuela y Bolivia. Y podría suceder en otros países.

jueves, 19 de febrero de 2009

Conferencia Armando de la Torre


En ASOJOD les queríamos presentar esta conferencia que el Dr. Armando de la Torre impartió durante la Universidad CATO-UFM. La misma trata sobre la ética del lucro, así como de la responsabilidad individual.

jueves, 12 de febrero de 2009

¿Cuándo aprenderemos?


El día de hoy La Nación publica una interesante noticia. Según la última encuesta del INEC seis de cada 100 becas que fueron otorgadas en el 2008 por Fonabe y el IMAS beneficiaron a alumnos de hogares de altos ingresos. Lo que significa que el 6% (7.400 beneficiarios) eran hijos de familias con un ingreso mensual que oscila entre los ¢546.000 y ¢1.272.000. ¡Que ironía las instituciones "progresivas" del Estado contribuyen a la desigualdad! ¿Quién se hubiera imaginado que algo así de perverso pudiera venir del siempre bien intencionado Ogro Filantrópico -Estado-?

En ASOJOD hemos insistido hasta el cansancio de los problemas éticos, de fiscalización y eficiencia de este tipo de programas, parece que algunos no quieren aprender nada de la realidad y prefieren seguir viviendo bajo la comodidad de los dogmas. Definitivamente no hay peor ciego que él que no quiere ver.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Tema Polémico: vivienda ¿digna?

En los últimos días se ha anunciado que un grupo de precaristas marchará hasta la Presidencia de la República para exigir vivienda digna. Este tipo de acciones no pueden más que causarnos tremenda molestia, pues en ASOJOD creemos que el mayor acto de perversión del ser humano es exigir algo que no merece, mucho menos cuando dicho acto implica quitarle a unos para darle a otros.

Sea cual sea la razón por la que una persona vive en la miseria, no hay justificación para obligar a otros a hacerse cargo de aquella existencia. El Estado benefactor, que no es otra cosa que la ficción por la cual, parafraseando a Bastiat, unos quieren vivir a expensas de otros, hace uso de las exacciones para desarrollar medidas populistas, donde la consigna es cambiar prebendas por apoyos políticos. De hecho, desde 1953 hasta la fecha, en todas las campañas electorales en Costa Rica el tema de vivienda y tierra ha estado presente, lo cual refleja la forma en que el tema se ha institucionalizado.

Algunos dirán que es necesario dotar de oportunidades a todos; otros consideran que es moral y virtuoso sacrificarse a los demás y unos son del criterio de que ayudar a los pobres evita el crimen. En el primer caso, en ASOJOD hemos enfatizado en los perjuicios que generan las políticas de igualdad de oportunidades; en cuanto al segundo, consideramos que, como bien apuntaba Hayek, “no hay virtud sin voluntad”, lo que quiere decir que el acto de ayudar es un ejercicio pleno de la libertad y tiene que nacer por decisión propia, no por coacción estatal. Y finalmente, el último argumento lo que justificaría es una sociedad de chantaje, donde hay que darle a unos para evitar agresiones, al mejor estilo de la mafia en Chicago durante los años 20 y 30.

Cuando las ayudas surgen por la fuerza, el Estado se convierte en un ladrón. Y además, fomenta las actitudes que provocan la pobreza: ¿para qué trabajar, para qué estudiar, para qué esforzarse si el Estado me va a regalar lo que necesito? Por el contrario, al que sí se esfuerza y se arriesga por sacar adelante actividades productivas, cada vez se le ponen más obstáculos: se le obliga a pedir permisos, tener licencias, sacar patentes, pagar impuestos, etc. Esto demuestra que el Estado no puede repartir riqueza, sino que terminan repartiendo pobreza.

Esta semana en que un grupo de precaristas viene ya no a mendigar sino a exigir vivienda digna, los funcionarios deberían ponerse a meditar. Si ceden esta vez, luego ¿qué vendrán a exigir? ¿Carro digno? ¿Viajes dignos al extranjero? ¿Maestrías dignas? ¿Ropa digna?

Si estas personas desean vivienda digna, que empiecen por procurársela ellos mismos. Las cosas no se exigen, se ganan honradamente. Si trabajando duro no pueden acceder a una vivienda digna, entonces los interesados deberían buscar apoyos privados para obtenerla por medio de acciones de caridad. La caridad, como la que ha originado grandes instituciones (Cruz Roja, cooperación para ayudar luego de catástrofes naturales, etc.) ha sido y es un excelente medio por el que se puede canalizar la colaboración con los que menos tienen, en tanto se basa en el principio de voluntad para actuar. Y si resultara imposible solucionar el problema de vivienda por medio de estas iniciativas privadas, será lamentable, pero ello nunca justificaría que el Estado le robe a unos para darle a otros.

Costa Rica no será el país más lleno de oportunidades del mundo (ni el más libre del mundo), pero en este país, quien quiere trabajar puede hacerlo, quien no quiere pasar hambre no tiene por qué hacerlo, quien quiere sacar adelante una familia decente, tiene los mecanismos y quien quiere vivienda digna la puede llegar a tener con esfuerzo propio.

lunes, 6 de octubre de 2008

Tema polémico: retrocedemos


En días anteriores, se publicó en el periódico La Nación, que "colegiales beneficiados por el programa gubernamental Avancemos, gastan sus becas en golosinas y videojuegos". Dicho programa fue ideado por la Administración Arias para frenar la deserción estudiantil por medio de apoyos económicos que le permitan a los estudiantes dejar de trabajar, pero como se puede ver, en el slogan del programa, compartir responsabilidades significa que unos tenemos que pagar las tonterías de otros. Definitivamente no estamos avanzando, sino retrocediendo.

Esto se debe justamente a lo que en ASOJOD hemos denunciado desde hace mucho tiempo: la ineficiencia de las instituciones estatales en cuanto a la ejecución y fiscalización de los recursos públicos, tema tratado en nuestro artículo "Reforma fiscal en Costa Rica". Por eso, no es posible hablar de dotar de más recursos a un Estado que demuestra la torpeza e ineficiencia con la que sus operarios manejan el dinero que tanto cuesta ganar a los tax payers costarricenses.

Pero más problemático que el tema de la ejecución y fiscalización, se nos presenta el fundamento axiológico de este tipo de políticas redistributivas, que se resumen en la idea de quitar a unos para darle a otros. En ASOJOD no encontramos un argumento moral para dicha idea, pues no es otra cosa que, sencillamente, una institucionalización del robo como forma de vida. Se trata de quitarle a unos lo que se han ganado honradamente, a partir de su creatividad, esfuerzo, trabajo y tiempo, para dárselo a otros que, independientemente de la razón por la cuál no tienen, no contribuyeron a la producción de ese dinero sustraído.

Esto provoca entonces una dicotomía entre los creadores o productores de riqueza y los parásitos que se alimentan de su trabajo. Y precisamente la caracterización de estas personas como parásitos queda aún más clara cuando usan el dinero obtenido por medio de odiosas exacciones para comprar golosinas, aparatos electrónicos (que no son de primera necesidad) y pagar horas de diversión en los videojuegos.

Evidentemente, estas personas están usando a otras como medios para alcanzar sus fines . Y junto a esto, están haciendo de la pobreza un modus vivendi, pues las políticas redistributivas han institucionalizado una serie de incentivos perversos en favor de los parásitos: les informa que, pase lo que pase, el Estado estará allí para resolver los problemas. Esto lo vemos en el caso de Avancemos, en el caso de la crisis financiera estadounidense y en miles de ejemplos más, que tienen como factor común una cultura basada en la exigencia de ayudas. Las sociedades paternalistas, hemos dicho en numerosas ocasiones, se acostumbran a recibir ayudas hasta el punto que luego las consideran derechos que pueden exigir en cualquier momento, trasladando la responsabilidad sobre sus vidas a otras personas.

Y el precio de esto es la perpetuación de los mismos altruistas en el poder: gente que, literalmente, compra votos con becas, bonos de vivienda, fondos de emergencia, favores políticos, etc. Y aprovecha y valida esa exigencia para desarrollar las más nefastas políticas públicas existentes: las redistributivas. ¿Le interesa a estos políticos clientelistas acabar con la pobreza? Cualquiera con más de dos dedos de frente sabe que la respuesta es no. Si acaban con la pobreza, acaba el poder. Por eso, mejor mantenerse alimentando a un monstruo que cada vez pide más.

Pero ¿qué pasa con la legitimidad? Que no existe realmente, porque el reconocimiento de la capacidad de gobernar y el consentimiento y apoyo a la gestión existen exclusivamente en la medida en que las autoridades políticas sean capaces de alimentar a ese monstruo. Cuando esto no sea posible, cualquier vestigio de legitimidad desaparece para dar paso a cambios en la configuración política del sistema societal. ¿Hacia cuál dirección? Hacia aquella que sea capaz de satisfacer los deseos del monstruo.

Muchos dirán que estas "ayudas a los más necesitados son necesarias para sacarlos de la pobreza". No obstante ¿se reduce la pobreza con este tipo de políticas? No, porque si unos producen y otros no, entonces la riqueza seguirá constante, sólo que cambia de manos. Y la riqueza no aumenta justamente porque quienes la generan optan por a) retirarse de esa sociedad o b) dejar de producir, mientras que los parásitos, que vivían a costa de otros, no tienen incentivos para dejar sus fáciles vidas.

Y muy importante, la responsabilidad se diluye en tales sociedades: los parásitos no se responsabilizarían porque su vida se basó precisamente en evadir sus deberes. El caso de Avancemos lo demuestra: gente que gasta un dinero que no le costó producir y que no se preocupa del futuro porque confía en que no sólo habrá quién si produzca, sino también quién confisque y reparta. Y a nivel político, aquellos que quieran poder y lo tratan de conseguir por medio del clientelismo, tampoco se responsabilizan de las desgracias. ¿Quién culparía a una persona de cometer estupideces si busca el bien común? Al fin y al cabo, la moral del altruismo se basa en la idea de que el fin justifica los medios.