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miércoles, 14 de noviembre de 2007

Libre comercio, ¿última esperanza para América Latina?


El reciente referendo en apoyo al tratado de libre comercio centroamericano con Estados Unidos (CAFTA) fue una buena noticia para los costarricenses, quienes votaron a favor de la apertura económica y por un futuro mejor, en contra de la coalición de proteccionistas de su país y Estados Unidos, sindicatos y activistas religiosos. Ese voto de 52% a favor de CAFTA es una lucecita en el nublado futuro económico de América Latina.

Sí hay algunos éxitos económicos en el hemisferio. Luego de ingresar a CAFTA en julio de 2006, Guatemala triplicó la llegada de inversiones extranjeras, mientras que su comercio exterior creció 17% en el segundo semestre de 2006.

El reciente informe Doing Business 2008 (www.doingbusiness.org) del Banco Mundial nos dice lo mal que funciona gran parte de las economías latinoamericanas. Este informe anual nos aporta mediciones objetivas de las regulaciones gubernamentales que impactan directamente el crecimiento económico de 178 países y reporta que América Latina se está quedando atrás en el campo de las reformas económicas.

En cuanto a la facilidad de hacer negocios, Argentina, por ejemplo, cayó del puesto 101 a 109 y Chile del puesto 28 al 33. Y nadie se sorprende que Venezuela ahora esté en el puesto 172 entre las 178 naciones que abarca el informe, país donde hay que dedicar 141 días para fundar una empresa. Y realizar una exportación desde Venezuela toma 45 días, casi el mismo tiempo que en Burundi, país africano lejos del mar.

Doing Business 2008 señala algunos casos positivos en América Latina. Pequeñas mejoras fueron logradas en el último año en Paraguay, Honduras, Costa Rica, El Salvador y Guatemala.

Los mejores logros se obtuvieron en Colombia, país que saltó del puesto 83 al 66. Además de reducir los impuestos a las compañías, Colombia introdujo un sistema electrónico de declaraciones de impuesto, “lo cual redujo en 188 horas (41%) el tiempo promedio que una empresa tiene que dedicarle a cumplir la leyes de impuestos”.

Pero es preocupante que absolutamente todos los países latinoamericanos bajaron en su clasificación, especialmente que un país como Brasil, con tan inmenso potencial, haya caído del puesto 113 al 122.

Uno de los graves problemas de la región es su continuo desvío hacia el izquierdismo populista. Doing Business 2008 reporta que la competitividad de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua desmejoró. El 12 de octubre, los obispos católicos de Bolivia le pidieron al presidente Evo Morales que no convirtiera a Bolivia en otra Venezuela. Los obispos conocen el peligro.

Doing Business 2008 reportó que el gobierno venezolano extendió la prohibición de despidos a trabajadores que ganan tres veces el salario mínimo. El resultado es la pérdida de oportunidades de empleo: la economía venezolana ha perdido, desde 2002, unos 850 mil puestos de trabajo en el sector de las pequeñas empresas.

Otro factor negativo es que el resto del mundo está perdiendo interés en América Latina. En la medida que China y la India siguen creciendo de manera espectacular y se aceleran las reformas económicas en otras regiones del mundo, los inversionistas dan la espalda a América Latina. ¿Por qué van a considerar invertir en América Latina cuando es más fácil y más rentable hacer negocios en países como Bostwana, Georgia, Fiji y Namibia?

Por otra parte, el apoyo al proteccionismo aumenta en Estados Unidos. En una encuesta realizada por el Wall Street Journal-NBC News el 3 de octubre, 60% de los republicanos encuestados creen que el libre comercio ha sido negativo para Estados Unidos y quieren que los políticos republicanos reduzcan las importaciones. El Partido Republicano había apoyado el libre comercio desde los años 70 y esta nueva manera de pensar debiera preocupar a los latinoamericanos que aspiran mayor acceso al país más prospero del mundo.

La tendencia también es controlar más la inmigración. Por lo tanto es el peor momento para que América Latina le de la espalda al intercambio comercial, por más tentador que parezca el nuevo populismo regional. Un hemisferio sin esperanzas es un hemisferio sin futuro. Y la alternativa es impensable.

Por Samuel Gregg

sábado, 27 de octubre de 2007

Destruyendo a Venezuela


Mientras Hugo Chávez construye su socialismo totalitario, los indicadores socioeconómicos de Venezuela bajan y bajan.

En el Índice Mundial de Libertad Económica que elabora todos los años Fraser Institute, Venezuela ha caído 35 puestos en los últimos siete años. Sólo en el último año, Venezuela bajó nueve puestos para ubicarse en el número 135 entre las 141 naciones que integran el informe. Este estudio clasifica a los países según las políticas públicas que fomentan la libertad económica: el libre albedrío, el intercambio voluntario, la libre competencia y respeto a la propiedad privada. En la edición de este año, el peor desempeño de Venezuela se relaciona con los derechos de propiedad, el tamaño del Gobierno y la solidez de la moneda.

Esta investigación, publicada a principios de septiembre, muestra que las personas que viven en países con altos índices económicos disfrutan de niveles de prosperidad más elevados, mayores libertades individuales y expectativas de vida más largas. Partiendo de esa premisa, la calidad de vida de los venezolanos va cuesta abajo.

Para abajo también va Venezuela en el ambiente de negocios. Según el Índice "DoingBusiness" (Hacer Negocios) publicado la semana pasada por la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial, el cual mide cuán fácil es lanzar una nueva empresa y hacer negocios en 178 países. Venezuela bajó en 2007 al puesto 164, del puesto 144 que ocupaba en 2006. Es de esperar que después de que el Consejo Nacional Electoral dé su visto bueno a la reforma constitucional socialista, Venezuela logrará superar a los seis países africanos que todavía le ganan a Chávez en eso de poner obstáculos a la inversión.

Otro indicador que ha empeorado en los ocho años del presidente Chávez es el Índice de Percepción de Corrupción, publicado anualmente por Transparencia Internacional. Desde 1995, este informe mide la percepción ciudadana de la corrupción existente en su país, en 180 naciones. En escala del 0 al 10, cero es corrupción total y 10 significa transparencia absoluta. Según los venezolanos, la corrupción aumenta de manera sostenida a partir del año 2001 en Venezuela. En 2001 Venezuela recibió una puntuación de 2.8 y este año de 2,0. Solamente hay 15 países en el mundo con peor calificación que Venezuela, entre los que se destacan Myanmar (antes Birmania), Somalia, Irak y Haití. Los bolivarianos en el poder, que Chávez comanda, parecen no tenerle ningún apego a la transparencia y sí mucho a las maletas viajeras rellenas de dólares.

Sin embargo, a pesar de tantas señales de alerta, en lugar de instrumentar correctivos, lo más probable es que el gobierno venezolano acuse a todas estas instituciones internacionales de hacerle el juego “al imperialismo” y siga su política de esconder todo bajo la alfombra.

Por Norka Parra

sábado, 13 de octubre de 2007

Latinoamérica no es lugar para emprendedores



El economista Joseph Schumpeter (1883-1950) puede ser más conocido por su innovador trabajo que mostró la relación entre el descubrimiento emprendedor y el progreso económico.

Pero, como lo ha señalado Carl Schramm, presidente de la Fundación Kauffman de Emprendimiento, las ideas de Schumpeter sobre aquellos que toman riesgos no lo convirtieron en un optimista.

En un discurso a los ministros de Finanzas de Europa el año pasado en Viena, Schramm explicó los temores de Schumpeter: "El temía que el capitalismo emprendedor no prosperara debido a que las burocracias del gobierno moderno y las grandes compañías detendrían la innovación. Además, el proceso de 'destrucción creativa' sería demasiado ingobernable para ser tolerado por una economía moderna, regulada por preceptos keynesianos". Como resultado de ello, dijo Schramm, Schumpeter pensaba que "la importancia de los emprendedores se desvanecería con el tiempo, a medida que el capitalismo buscara la predecibilidad de los gobiernos que planearían la actividad económica, así como los beneficios de orden social".

Los comentarios de Schramm llamaron mi atención debido a que describen perfectamente a Latinoamérica. Allí, los emprendedores han sido desterrados por las burocracias que Schumpeter temía. El crecimiento ha sufrido por esta razón.

La encuesta anual "Haciendo Negocios" del Banco Mundial, publicada la semana pasada, lo demuestra. El estudio correspondiente a 2008, que evalúa el clima regulatorio para los emprendedores en 178 países, encontró que Latinoamérica y el Caribe fue la región más lenta en implementar reformas este año y que "se está quedado atrás de otras regiones en el ritmo" de reforma.

El tiempo promedio que demora fundar una empresa, uno de los 10 factores evaluados en el estudio, en Latinoamérica y el Caribe es de 68 días, más largo que en cualquier otro lugar. Eso se compara con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), donde fundar un negocio toma menos de 15 días. Otros problemas comunes en la región son los débiles derechos de los accionistas minoritarios, la lentitud de los sistemas judiciales y sistemas tributarios que castigan a los contribuyentes.

Pero por malos que sean los promedios regionales, los emprendedores venezolanos probablemente los contemplan con envidia. A la hora de medir la facilidad para hacer negocios, Venezuela ahora se encuentra a seis lugares del fondo de la lista, entre Eritrea y Chad. También terminó último entre los 31 países de la región, una lista que incluye a Haití. En la categoría de "emplear trabajadores", el país iguala a Bolivia en el número 177. Los autores resaltan que "no es posible", despedir a un empleado venezolano. "Comenzar un negocio" demora 141 días y en la facilidad de "pagar impuestos", Venezuela ocupa el puesto 174.

Haciéndole compañía a Venezuela en el sótano se encuentra Ecuador, que terminó en el puesto 27 en la región, y Bolivia, un lugar más abajo. Sólo Surinam, Haití y el paraíso petrolero de Chávez tienen ambientes más hostiles para los negocios.

Para entender cómo Argentina pasó de ser una de las economías con mejor desempeño del mundo durante la vida de Schumpeter al desastre que es hoy, este informe es revelador. El regreso de las políticas peronistas la ayudaron a descender 16 puestos con respecto a su clasificación de 2006. No sólo no ha podido implementar reformas significativas, sino que el año pasado ha complicado el proceso de insolvencia. Su sistema tributario sigue siendo punitivo: una compañía que paga todos sus impuestos entrega el equivalente al 113% de sus ganancias. Argentina es el número 22 de la región, pero está por encima de Costa Rica, que quedó en el puesto 24. Guatemala, El Salvador, y Nicaragua son mejores lugares para ser un emprendedor que Costa Rica.

Brasil obtuvo casi el mismo lugar que el año anterior. Hizo mejoras a su sistema legal, pero perdió terreno frente a reformistas más agresivos en la categoría de "comerciar más allá de sus fronteras". A la vez, Brasil ocupó el último lugar en el mundo por el tiempo que demora cumplir con el código tributario (2.600 horas) y está en el lugar 137 en la categoría de "pagar impuestos".El parsimonioso ritmo de reforma en la región ha llevado a algunos analistas a concluir que las democracias en el mundo en desarrollo no pueden superar los obstáculos a la modernización presentados por la economía política. Sin embargo, hay éxitos regionales que prueban que cuando existe voluntad política, todo se puede.

México es un ejemplo. En el informe del año pasado, ascendió casi 20 lugares gracias a las reformas de la Secretaría de Hacienda bajo el mando del ex presidente Vicente Fox, quien redujo los impuestos y facilitó el registro de propiedades. Ahora, el país tiene el quinto ambiente más propenso para los negocios de la región. Si el gobierno de Felipe Calderón cumple sus promesas reformistas, habrá más mejoras, aunque su control de precios sobre el pan y las tortillas no son una buena señal.

La superestrella de este año es Colombia. Se ubica entre los 10 primeros del mundo. Hizo enormes avances en "comercio más allá de sus fronteras" al reducir el tiempo que los bienes pasan en las terminales, extendiendo las horas de operación de los puertos y haciendo inspecciones aduaneras más selectivas. También fortaleció las protecciones a los inversionistas, adoptó un sistema de envío de declaración de impuestos electrónico y, paulatinamente, redujo la tasa de impuestos a las empresas de 35% en 2006 a 33% en 2008. Se necesita hacer mucho más, pero la moraleja de la historia es que con un liderazgo como el provisto por el presidente Álvaro Uribe, la reforma es posible.

Pero lo opuesto también es cierto. Chile ha caído nueve plazas desde su lugar 24 en 2006, sugiriendo que la coalición de centro-izquierda que dirige el país no está en sintonía con la libertad emprendedora.

La lección más importante para Latinoamérica del informe del Banco Mundial es que sus competidores en todo el mundo están trabajando para desatar su espíritu emprendedor y no hacer nada no es una opción. Tal como Schramm le dijo a su audiencia en Viena "Schumpeter vio lo que un siglo de evidencia probaría: el socialismo no ha sostenido el crecimiento económico". Sería muy bueno que más líderes Latinoamericanos entendieran esto.

Por Mary Anastasia O'Grady
Tomado de CATO