
El día de hoy empieza a regir el nuevo impuesto a las casas de lujo. Como toda iniciativa populista y demagógica, este nuevo impuesto lleva un nombre pomposo: “Ley de impuesto solidario para el fortalecimiento de programas de vivienda”. Quién podría decir que no a este proyecto con un fin tan noble como que sean ciertos ciudadanos los que financien las viviendas de otros.
El primer problema que tiene este proyecto es evidentemente la arbitrariedad, qué es una casa de lujo. El "lujo" no es una categoría objetiva, simplemente es una apreciación subjetiva y arbitraria que los padres de la patria establecieron. Segundo, el sistema costarricense se funda en la ilógica perversa de castigar la riqueza -nadie puede pensar que un impuesto es un premio- primero el impuesto PROGRESIVO a la renta y ahora un impuesto a determinadas viviendas, y aun así existen académicos trasnochados que dicen que en Costa Rica existe un sistema ¿neo? liberal, ¡que pena!
Por último resulta obsceno la cantidad de imposiciones por las que debe pasar un propietario de estas casas de "lujo", veamos: primero el propietario ya paga un impuesto de bienes inmuebles ante la municipalidad -impuesto que ya lo obliga a contribuir más conforme aumente el valor de su propiedad-, así mismo el propietario también paga tributos por concepto de impuesto de ventas a la hora de comprar todos los materiales que requiere para construir su hogar, por último el propietario también paga un impuesto progresivo a la renta (no olvidemos que es desde su renta que el mismo paga la construcción de su hogar). Una verdadera espiral impositiva es lo que existe en este país, con propuestas de este tipo no vamos a ninguna parte.
El primer problema que tiene este proyecto es evidentemente la arbitrariedad, qué es una casa de lujo. El "lujo" no es una categoría objetiva, simplemente es una apreciación subjetiva y arbitraria que los padres de la patria establecieron. Segundo, el sistema costarricense se funda en la ilógica perversa de castigar la riqueza -nadie puede pensar que un impuesto es un premio- primero el impuesto PROGRESIVO a la renta y ahora un impuesto a determinadas viviendas, y aun así existen académicos trasnochados que dicen que en Costa Rica existe un sistema ¿neo? liberal, ¡que pena!
Por último resulta obsceno la cantidad de imposiciones por las que debe pasar un propietario de estas casas de "lujo", veamos: primero el propietario ya paga un impuesto de bienes inmuebles ante la municipalidad -impuesto que ya lo obliga a contribuir más conforme aumente el valor de su propiedad-, así mismo el propietario también paga tributos por concepto de impuesto de ventas a la hora de comprar todos los materiales que requiere para construir su hogar, por último el propietario también paga un impuesto progresivo a la renta (no olvidemos que es desde su renta que el mismo paga la construcción de su hogar). Una verdadera espiral impositiva es lo que existe en este país, con propuestas de este tipo no vamos a ninguna parte.