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martes, 29 de marzo de 2011

La columna de Carlos Federico Smith: ¿qué hacer con los carros públicos de uso exclusivo?


Algo podemos aprender de los ingleses y de los españoles en cuanto a poder reducir el desaforado gasto gubernamental que caracteriza tanto a esas economías como a la nuestra. Ellos están haciendo enormes esfuerzos para, en vez de trasladar el impacto del reajuste fiscal necesario sobre los hombros de unos ya hastiados contribuyentes, cortar en lo que se pueda el gasto estatal.

Hoy voy a proponer una reducción del gasto público que algún escéptico podría calificar, tal vez con razón, de iluso, pero que yo me atrevo a llamarlo “más que simbólico“. En Inglaterra a los funcionarios públicos se les quitó el privilegio de utilizar vehículos asignados para su uso exclusivo. En apariencia tan sólo el Primer Ministro y el Canciller inglés disponen de un vehículo gubernamental lujoso para su uso particular. El resto de funcionarios públicos tiene que utilizar, si es del caso en el desempeño de sus obligaciones, los vehículos que forman parte del parque de la dependencia estatal de que se trate. Esto es, ya no tienen carros “asignados” que pueden usar a su discreción -que significa en lo que le dé la gana- y si tienen que usar uno, pues lo piden, como cualquier otro empleado público para hacer su labor, entre los vehículos del ente gubernamental. Por supuesto, la medida gubernamental nueva trae aparejada un mayor control en el uso de vehículos que el previo.

Propongo que en Costa Rica se haga lo siguiente: con excepción del Presidente de cada uno de los tres poderes de la República (el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial), ningún otro funcionario público, en cualquier dependencia del Estado costarricense, tendrá asignado un vehículo para su uso exclusivo. Si tiene necesidad, por razones de su cargo, de utilizar algún vehículo gubernamental, lo podrá hacer tan sólo usando aquellos que forman parte de la flota de la entidad respectiva.

Asimismo, para efectos de impuestos, aquellos que usen vehículos asignados para su uso exclusivo deberán declarar como un ingreso en especie un alquiler imputado por el uso de ese vehículo, así como el gasto de gasolina correspondiente. El funcionario al cual se aplicaría esta regla puede optar por no disponer de un vehículo asignado a su uso exclusivo, pudiendo utilizar un vehículo estatal para cumplir sus funciones, tal como lo hace el resto de empleados públicos. Los vehículos de uso exclusivo no podrán ser renovados antes de tres años: no serán del año, pero sí lo bastante nuevos como para que los funcionarios se sientan orgullosos de circular en ellos.

Sé que el ahorro será importante, pero relativamente pequeño dentro del hueco fiscal en que se encuentra el Gobierno por su propia voluntad y decisión. Lo importante es el aspecto simbólico de la medida, que esperamos sea extendida a otros privilegios estatales que los ciudadanos podrán ir apuntando. Porque si no se “apuntan” ahorita les apuntan los cañones tributarios para que paguen más impuestos que permitan seguir sufragando este tipo de privilegios para algunos.

La idea propuesta tiene otra vertiente gracias a la anunciada restricción al libre tránsito del Ministro de Energía, Teófilo de la Torre, quien con un matiz arrogante propio del estatista, dijo que si el precio internacional del petróleo subía de $120 el barril, restauraría la restricción vehicular que, gracias a Dios, se había venido moderando en los últimos meses.

Anteriormente se señaló como argumento para tal restricción en San José, que las presas ocasionadas al reparar las vías internas exigía algún grado de restricción al tránsito. Ahora resucitan el argumento de que esa nueva restricción -incluso han dicho que considerarían duplicarla a dos días por semana- provocará un ahorro en el combustible, hecho que nunca han podido confirmar en episodios anteriores. Y más bien es posible que, con la operación de las nuevas plantas del ICE que usan combustible fósil, este año aumente el gasto total en el rubro de combustibles importados.

Lo que el burócrata simplemente no entiende es que la gente que necesita su vehículo para laborar, utilizará para movilizarse rutas más largas que las disponibles sin restricción, con lo cual terminan gastando más tiempo y combustible. Claro, en su arrogancia fatal, los estatistas nunca toman en cuenta que los individuos buscarán alguna forma apropiada de transportarse, pagando más si es el caso, siempre que con ello sea una opción mejor que la que pretende imponer el burócrata.

El hecho es que nunca hemos visto a los altos funcionarios con vehículos discrecionales, quejarse de la limitación al transporte mediante placas un día a la semana. Les apuesto que se debe a que simplemente les dan otra forma de vehículo discrecional, suplido de la flotilla con que ya cuentan en sus dependencias. Siempre habrá unos menos iguales que otros.

martes, 11 de enero de 2011

La columna de Carlos Federico Smith: se vislumbra una buena decisión


El Ministro de Obras Públicas y Transportes, Ingeniero Francisco Jiménez, ha empezado bien el año 2011 con su decisión de ir moderando la limitación a la libre circulación que el Estado costarricense impuso hace tiempo al libre tránsito en la ciudad de San José.

He dicho que “se vislumbra” porque a la fecha en que esto se escribe, la restricción vehicular, así llamada, se ha suspendido gracias a la ineficiencia (para nuestra suerte) de ese Ministerio en enviar a tiempo a la Imprenta Nacional un nuevo decreto que mantuviera la restricción actual. Por eso es que no tenemos en esta primera semana de enero limitación alguna para circular. Pero el Ministro nos anuncia que la nueva restricción (cuando manden a tiempo el decreto para su publicación, que estoy seguro no fallará esta vez) en vez de ser de un día entero según la placa, como era hasta ahora, será de acuerdo con el número de placas pero sólo para ciertas horas: de 6 a 7 y media en la mañana y de 4 y media a 7 en la noche.

Esto permitirá que los costarricenses estemos menos limitados en nuestro derecho a circular libremente, pero también mejorará lo que hoy tarda un ciudadano en acudir a sus centros de trabajo al verse impedido de manejar por la carretera de circunvalación o por el centro de San José. Esto se traducirá en una menor utilización de combustible que la actual, pues se le venía obligando a tomar desvíos que alargaban su ruta normal y así gastaba más gasolina. Posiblemente hasta lograremos ahorros en el tiempo de tránsito, pues los desvíos que había que tomar se saturaban fuertemente al vernos los ciudadanos obligados a usar rutas menos eficientes.

El ahorro previsto en la cantidad de combustibles va a ser muy útil porque ya se avecinan fuertes aumentos en sus precios (y les apuesto que aumentará la inflación importada, lo cual mostrará como las tasas relativamente bajas se debían a la moderación del alza en los precios internacionales y no a la magia del Banco Central, como nos lo ha querido demostrar).

Estos incrementos en los precios de los combustibles espero que no vayan a impulsar a quienes erróneamente promovieron la restricción vehicular bajo el pretexto de que se lograría un ahorro. Algunos datos, que luego dejaron de brindarse al público, nunca mostraron ese ahorro de combustibles que juraron se daría. Espero que el Ministro, que me parece ser una persona bastante razonable, no hará caso a estos futuros y repetidos cantos de sirenas, que más bien terminan por causar un grave daño. Espero que más bien se resista a volver a una restricción torpe que hoy está decidido a abandonar y que en realidad es poco lo que puede haber permitido de ahorro en combustibles para todo el país.

Habrá otro factor que jugará en contra de la inteligente decisión del Ministro de Transportes: la angurria del Estado. ¿Acaso no se han dado cuenta de la jugosísima fuente de ingresos que constituyen las multas por violar las actuales restricciones?. El monto de esas multas no es sólo asombrosamente alto para el tipo de “delito”, sino que su recaudación es relativamente barata para el Estado costarricense: varios tráficos estratégicamente ubicados para atrapar al osado que se atreva a romper esa infame ley de tránsito actual. Si se quitan las restricciones (o se reducen) se eliminan los ingresos (o se reducen): muerto el perro se acabó la rabia.

Le deseo el mayor de los éxitos al Ingeniero Francisco Jiménez por enfrentar el dogma de la regulación de la conducta humana por la decisión de algún burócrata arrogante que cree saber más que todos nosotros actuando libremente. Sé que tiene muchas otras tareas por delante para dignificar la gestión gubernamental en el sector de transportes en el país. En ellas los costarricenses lo debemos apoyar insistiendo en que no las deje de lado,.Puede hasta ser necesario defenderlo de los “amigos” que tiene adentro o cerca y que en verdad sólo desean que las personas no seamos libres de circular en nuestro país, aunque con ello sólo logran disminuir nuestro bienestar.

Jorge Corrales Quesada

lunes, 14 de diciembre de 2009

Tema polémico: el abuso del marchamo


Todos los años, en diciembre, el Estado hace su mejor agosto y decide saquear los bolsillos de los costarricenses. Uno de estos “cobros” es el marchamo, al cual le deseamos dedicar nuestro tema polémico del día de hoy.

El marchamo es el “derecho” a circulación, esto lo que significa es que todos aquellos vehículos que no tengan al día el pago del marchamo no podrán circular de forma legal a lo largo del territorio nacional. Acá encontramos la primera objeción a dicho cobro: es increíble pensar que en Costa Rica los contribuyentes deben pagar, vía impuestos a los combustibles, la construcción y el mantenimiento de la red vial, para que, además, le carguen un impuesto para poder circular en ellas. Esto resulta absolutamente ridículo, ¿no deberían tener derecho gratuito a circular por las calles aquellos que pagan por las mismas? Así, el derecho de circulación se convierte en una concesión graciosa que otorga el Estado.

Pero más absurdo resulta que el Estado, a través de la restricción vehicular, prohíba la circulación a quienes pagan la construcción y mantenimiento de las vías y, además, pagan un marchamo. ¿Y se reducen los 52 días al año que uno no puede circular del pago del marchamo? No.

Como si eso no fuera suficiente, todavía se cobra un impuesto a la propiedad de vehículos en el marchamo. Como todos saben, este impuesto es proporcional al valor del vehículo, de forma que cuanto más caro este, más alto el monto a pagar. Esto no puede resultar más que absurdo, pues quién no hay una razón para esa configuración: ¿quién dice que por ser más caro un vehículo el mismo debe circular más o pagar más?

Por estas razones, en ASOJOD creemos que este tipo de cobros abusivos deben finalizar: preferimos que los ciudadanos se queden su dinero en sus billeteras y que con él puedan perseguir aquellos fines que consideren más deseables, en lugar de ser víctimas de la expoliación estatal, a la luz de una ficción jurídica que únicamente pretende ensanchar las arcas del mismo

miércoles, 22 de julio de 2009

¡Háganle números!


El día de ayer se confeccionaron 700 multas en razón de la restricción vehicular. Esto quiere decir que si cada multa equivale a 34 700 colones y se realizaron 700, ergo si la matemática no nos falla,el gobierno "recaudo" la suma nada modesta de 24 290 000 colones. ¿Qué se hará con ese dinero? Quién sabe. Pero aquí va una humilde sugerencia, porque no destinar esos recursos para mejorar el sistema vial costarricense para no tener más innecesarias e inconstitucionales restricciones. Parece que el capitalismo fabrica automóviles más rápido que lo que el gobierno construye caminos ¡que pena!

martes, 21 de julio de 2009

¡Lamentable!


El día de hoy comenzó a regir nuevamente la restricción vehicular en San José. En ASOJOD hemos consistentemente condenado esta medida. La libertad no es algo que nos parece que se puede relativizar para "contribuir a bajar la factura petrolera". Afortunadamente tres Magistrados de la Sala Constitucional opinaron igual. Esperamos que esta minoría se convierta en mayoría en un futuro cercano.

viernes, 12 de junio de 2009

Restricción vehicular es declarada inconstitucional

El día de hoy, a las 9:05 am, la Sala Constitucional emitió la sentencia No. 2009-9199, en donde declaró inconstitucionales los decretos que establecieron la restricción vehicular en San José. En ASOJOD hemos denunciado este tema en varias ocasiones como una medida arbitraria e irrazonable, violatoria de la liberta de tránsito, por lo que nos complace que la Sala haya tomado esta postura.

La libertad de tránsito es un derecho fundamental que no puede ser objeto de regulación por decreto. Falta esperar la redacción de la sentencia para evaluar los motivos que llevaron a la Sala a tomar esta decisión.

lunes, 16 de febrero de 2009

Tema polémico: restricción vehicular reloaded


El día de hoy hemos escogido un tema que ha sido objeto de discusión tanto en la prensa como en los estrados judiciales de nuestro país: la restricción vehicular. Esta fue instaurada por el Decreto N° 34.577, emitido por el Presidente de la República y la Ministra de Obras Públicas y Transportes. En junio de 2008, el precio internacional del petróleo había superado los US $100 y seguía al alza, por lo que a nuestro Gobierno se le ocurrió la mágica idea de que tal situación ameritaba restringir el consumo de combustibles para "reducir la factura petrolera que pagaba el país". Si el Estado puede restringirnos el consumo,

El punto que el Poder Ejecutivo convenientemente pareció olvidar en ese momento es que cada ciudadano es quien decide qué hacer con su dinero, lo que significa que es libre para decidir si comprar o no cierta cantidad de combustible para reducir la "factura petrolera", ¿qué impedirá que restrinja nuestro consumo de computadoras, porque a juicio de un burócrata "la factura tecnológica" es muy alta? ¿Por qué es válido restringir el consumo de combustibles y no de cualquier otro bien?

Pero no fue el único problema: cuando el precio del petróleo cayo de manera importante, el decreto en cuestión se volvió insostenible. Ante tal situación, el Presidente y la Ministra de Obras Públicas y Transportes, junto con el Ministerio de Ambiente y Energía, produjeron una nueva entelequia: el decreto 34.620, el cual reformaba las disposiciones de restricción vehicular para incluir dentro del motivo el tema de preservación del ambiente. Si bien en la práctica se usa el asunto del congestionamiento vial como justificante, el decreto no menciona en ningún momento esta razón como fin, sino que se limita a mencionar la factura petrolera y la conservación del ambiente.

El día de hoy, fuera de las consideraciones de naturaleza jurídica que podamos tener sobre el tema, deseamos discutir al aspecto práctico y ético de este decreto. Primeramente, nos parece que aún aceptando los supuestos que llevaron al gobierno a restringir el flujo vehicular de esta manera, se ha hecho de una manera poco seria. Si la justificación es la preservación del ambiente, ¿por qué no se restringió el flujo vehicular en todo el país? ¿No contamina igual un carro en Guanacaste que uno en San José? Además, ¿no se podría ahorrar más combustible si la restricción se hubiera hecho en áreas en donde estudios técnicos prueben que hay embotellamientos constantes? Varios estudios han demostrado que el año pasado, con todo y restricción vehicular, no se ha reducido el consumo de combustible. Asimismo, tampoco ha disminuido en 20%, como se tenía previsto, la cantidad de vehículos en el área de restricción, sino que apenas se ha llegado a la meta del 10%. Estos hechos son una muestra más de la falta de seriedad y racionalidad que caracteriza a nuestros políticos, que cada día buscan excusas para evitar que la cosas anden "por la libre", irrespetando los derechos y libertades de los ciudadanos, así como manejando irresponsable e imprudentemente los dineros de estos.

En segundo lugar, la restricción vehicular es una muestra de un problema ético de fondo que ya hemos denunciado en este blog en el pasado: la percepción de que el Estado es el ente llamado a decidir por nosotros, el llamado a restringir nuestras libertades, no para proteger las de los demás, sino para protegernos a nosotros mismos. Alexis De Toqueville explicó de manera brillante en su obra "La Democracia en América", que la libertad puede ser coartada de manera más efectiva poco a poco pero a ritmo constante que de manera violenta y repentina.

Pensamos que en nuestro país esto es más cierto que nunca, ya que no sólo el gobierno puede realizar este tipo de acciones con éxito, sino que éstas gozan de una popularidad relativamente alta. De lo contrario, las protestas y reclamos estarían a la orden del día. Ante tal situación, en ASOJOD queremos invitar a los ciudadanos a cuestionar de forma muy crítica cuando alguien dice que "hace algo por su bien". Los hechos demuestran que esta no surte efecto y que la solución a esos problemas no está en la restricción de la libertad, sino en mecanismos alternativos que incentiven pero no obliguen a los individuos a utilizar sistemas de transporte más eficientes: puede ser mejorando el transporte público, permitiendo a la gente organizarse de forma privada para viajar en grupo (sin perseguirlos por considerarse una forma de transporte "pirata"), etc. Y si aún así la gente no está dispuesta a dejar de usar su carro, el mismo mercado se encargará de regular las decisiones. Sólo una sociedad en donde los individuos entiendan que son ellos y no otro quienes deben decidir sobre sus propias vidas será una sociedad en donde prime la responsabilidad y la libertad.