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lunes, 27 de diciembre de 2010

Tema polémico: 2010, un año que cierra con muchas dudas


Cercanos a concluir el 2010, dejamos un año en el que, en términos generales, el país ha desmejorado, -o al menos no ha avanzado al mismo ritmo que otros países de la región- en los diversos componentes vinculados con el desarrollo económico y social. Cerramos 2010 siendo menos competitivos, más pobres que hace un año y adolesciendo de las mismas trabas institucionales que nos limitan desde hace varios años. Todos los indicadores nacionales e internacionales reflejan esta apreciación.

En materia de competitividad, el Informe Global de Competitividad 2010-2011, elaborado por el Foro Económico Mundial, ubicó a Costa Rica en el puesto 56 entre 139 países, reiterando nuestras falencias en la infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria. A pesar que avanzar en el ítem de competitividad (entendido como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país) es apremiante, el Plan Nacional de Desarrollo 2011-2010 apenas se fija la modesta (por no decir mediocre) meta de “mejorar en al menos 3 puestos la posición del país en el Índice de Competitividad Global.” Si por la víspera se saca el día, en ASOJOD no tenemos buenas expectativas.

Asimismo, la clasificación del Doing Business 2011 nos muestra que Costa Rica se ubicó en el lugar 125 entre 183 economías, presentando un cambio de -4 lugares respecto a la clasificación de 2010, mientras que 2009 el país se había ubicado en el lugar 117 y en 2008 se posicionó en el lugar 115.

Tristemente no somos un referente ni siquiera en el propio patio, pues, si nos comparamos con Latinoamérica y el Caribe observamos que el país se posicionó en el lugar 25 (entre 32 economías) superando solamente a Brasil, Ecuador, Honduras, Bolivia, Suriname, Haití y Venezuela.

Particularmente, al observar los componentes del índice costarricense, notamos que los temas mejor valorados son el registro de propiedad, la obtención de crédito y el comercio transfronterizo. No obstante, de las nueve categorías que componen en índice, el país sólo mejoró levemente en una de ellas con respecto al Informe 2010: la apertura de un negocio que pasó del lugar 119 a 116. Sin embargo, esta es una victoria pírrica para el país, pues en realidad, el leve avance se debe a una desmejora de otros países debajo de Costa Rica, ya que para abrir una empresa en el país sigue demorando los mismos 60 días que se tardan desde 2009, requiriendo además, la misma cantidad de requisitos. Lo anterior se resumen en una frase: somos especialistas en crear trámites y procedimientos que dificultan la creación de un nuevo emprendimiento y, además, pioneros en entorpecer toda forma de desarrollo. Que lo diga el actual Gobierno, que ya avisa que impulsará nuevos impuestos.

Si iniciar un nuevo emprendimiento que favorezca la creación de nuevos empleos en el país es tan difícil, no debe extrañarnos entonces que las cifras de empleo y pobreza sean igualmente negativas. Basta observar la Nueva Encuesta de Hogares de julio del 2010 elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos para notar que la tasa de ocupación pasó de 55.4% en el año 2009 a 54.8% en el 2010 y la tasa de desempleo abierto bajó del 8.4% a 7.3% representando un aumento en la población ocupada de 23.106 personas. No obstante esta reducción en la tasa de desempleo no fue suficiente en relación con el crecimiento de la población en edad trabajar (personas de 15 años y más), razón que explica que la tasa de ocupación no creció y, sin embargo, se tenga una disminución en la población desempleada, que se contrajo a 22.762 personas.

En el mismo orden de ideas, los datos provenientes del INEC sostienen lo que el Doing Business nos señalaba: en términos de la posición en el empleo, en el 2010 el país refleja el predominio de la población asalariada, que asimila cerca de tres cuartas partes de los ocupados (76,1%) mientras que los “cuenta propia” y los ”empleadores” representan el 19,2% y el 3,5% respectivamente . en otras palabras.

Todo lo anterior se traduce en una sola cosa: mayor pobreza. En el país hay 1.103.522 personas en pobreza, lo que representa poco más del 24% de los 4.562.087 habitantes, esto es, 274.616 hogares en condiciones de pobreza, para un 21,3% del total de hogares, donde el ingreso por persona en los hogares urbanos es inferior a ¢88.225 y en las rurales a ¢67.750.

El 2010 fue, si duda, un mal año parra Costa Rica. Terminamos estos doce meses con un déficit fiscal cercano al 5.3 por ciento del producto interno bruto (PIB), la cifra más alta en 25 años. Quedan además dos temas: el pago de impuestos, que constituye la segunda desventaja de hacer negocios en Costa Rica, superada solamente por la protección a los inversionistas, donde el país ocupa los últimos lugares a nivel mundial.

De la mejoría sustancial de los indicadores señalados depende el incremento en las inversiones, en la generación de nuevos emprendimientos y la creación de empleos bien remunerados. Establecer iniciativas de desregulación que abarque una variedad de aspectos con el objetivo de mejorar el clima empresarial y el marco institucional resulta entonces imprescindible.

Sin embargo, las señales que da la Administración Chinchilla Miranda no van por esa dirección: más impuestos, más gasto, más endeudamiento, más empleo público, más regulación y más desorden son la tónica de un Gobierno que no tiene, ni por asomo, la intención de facilitar las condiciones para que los individuos generen riqueza. Siendo así, es de esperar que los siguientes años arrojen resultados aún peores y eso representará, muy posiblemente, el gran incentivo para que quienes queremos progresar, debamos buscar espacio en otros países.